Amante | HYUNHO

Summary

En dónde Hyunjin descubre unos mensajes en el teléfono de su esposo. →Smut →Alteración de edades →Boypussy →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @Jungwongomitaa en Wattpad

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Unique

-yo soy tu esposo, soy quien te folla cada noche-

Hyunjin llegó del trabajo cansado y estresado, así que lo único que se esperaba era a su lindo esposo para besarlo y abrazarlo toda la noche. O, quizá tener sexo para liberar la tensión, cómo Minho solía persuadirle al terminar su jornada de trabajo.

Ingresó al gigante departamento que compartía con su esposo e hijos y dejó sus llaves en el colgador.

—¡Honnie! Amor, ¡Ya llegué!

Se quító los zapatos y caminó hasta la sala mientras desacomodaba su corbata.

—¿Minhonnie?

Frunció el ceño dejando su maletín en la mesa, su esposo casi nunca estaba fuera de la casa. Y cuando solía estarlo siempre dejaba una notita o le llamaba antes.

Sintió algo vibrar cerca de él y miró que era un teléfono gris.

—Es el de Minho —murmuró notando la marca y color del aparato.

Él no era entrometido con las cosas de su esposo, respetaba su privacidad y espacio. Pero cuando en la pantalla se reflejó el "Sungho ❤️" y un mensaje inquietante no pudo evitar fijar su vista en ello.

Sungho ❤️

¿Entonces, cielo?

¿Pasó por ti hoy?

¿Qué? ¿Cielo? ¿Pasar por Minho hoy? ¿Quién era este tipo y porqué le hablaba así a su esposo?

Sungho ❤️

O, podemos aprovechar que el señor Hwang no está en casa, guapo.

Vamos cielo, ayer no pudimos salir por lo mismo.

Ayer él, Minho y sus hijos habían salido a pasar el fin de semana en familia. La cabeza de Hyunjin había empezado a dar vueltas mientras una tensión se formaba en su pecho.

Molesto, intentó devolver una respuesta al imbécil llamado "Sungho", pero se encontró con el celular bloqueado.

Sungho ❤️

Piénsalo cariño, extraño verte y tenerte en mi brazos para...

Dejó el teléfono a un lado respirando pesadamente y evitando que las lágrimas que se habían empezado a formar en sus ojitos se escaparan.

¿Minho le había sido infiel?, la persona a la que más amaba en este mundo había estado en los brazos de otro tipo, alguien más había ocupado el lugar que por tanto tiempo creyó ocuparía solo él.

—Cariño mío —anunció una dulce voz tras el sonido de la puerta principal abriéndose —veo que llegaste a casa, lamento no haberte avisado. No tengo ni idea de dónde deje mi celular.

Hyunjin giró su cuerpo, mirando a su esposo quien acomodaba sus llaves en su bolso. Cargando con dos bolsas más de compras en sus manos.

—Dejaste aquí tu celular —susurró con voz gélida.

—¿Si? Ah cielo —sonrió antes de borrar su gesto cuando miró a su esposo con los ojos rojos —¿amor? ¿Qué tienes? ¿Pasó algo en la oficina?

Se acercó rápidamente a su marido pero antes de poder abrazarlo éste lo detuvo tomando su muñeca.

—¿Amor? ¿Qué pasa?

—¿Entonces, cielo? —repitió el texto —¿paso por ti hoy?

—¿Jin? ¿De que hablas, cielo? —preguntó confundido.

—"O, podemos aprovechar que el señor Hwang no está en casa". ¿Sungho? ¿Te suena ese nombre?

El rostro de Minho palideció.

—Sí, n-no... es decir.

Hyunjin jaló su muñeca y pegó de manera dura sus labios con los suyos, cuándo se encontraron le follo la boca de forma tan salvaje, posesiva y caliente, que Minho temió que se correría solo con ese beso.

Y no es que el fuera un principiante, ni mucho menos un inexperto, por el cielo, llevaba casado dieciocho años pero Hyunjin lo besaba tan bien, tocaba todos sus botones correctos y lo hacía querer rogar por su lengua, por su boca, por su polla.

Cuando la lengua Hyunjin tocó sus labios, no pidió permiso para entrar, simplemente lo hizo, seguro, posesivo con lo que le pertenecía, el castaño gustosamente abrió la boca y dejó que su esposo lo marcara y saboreara por todos lados.

Minho jadeó por la intensidad del beso, fuerte, duro y castigador. Un beso que lo dejó con la respiración entre cortada y los labios hinchados cuando Hyunjin se separó de él.

El mayor miraba a un lado, con su respiración errática y su mandíbula tensa.

Minho tembló cuando lo miró y agarró de la nuca con fuerza.

—Hyunjin...

—Yo soy tu esposo, y soy quien te folla cada noche. No tienes derecho a ser de alguien más.

La agresividad en sus palabras lo hizo estremecerse y temblar.

Hyunjin volvió a unir sus labios, levantándolo del piso, doblando sus piernas para sostenerlas completamente por sus grandes manos y brazos. Entre jadeos y gemidos rotos sobre besos húmedos llegaron a la habitación, en dónde Minho fue dejado caer sobre el colchón. No fue consciente del momento en que fue desvestido, pero sabía que pronto Hyunjin ya se encontraba bajando hasta su abdomen desnudo.

Su marido quitó su prenda superior haciendo que este mordiera su labio inferior, Hyunjin sin duda era exquisitamente atractivo. Y había algo, en su manera de actuar, era un hombre completamente atrayente, que imponía, y hacía a Minho temblar cada vez que el hombre tomaba su rostro y le metía la ardiente lengua a la boca.

Sintió su parte intima mojarse de sólo pensarlo, Hyunjin inhaló aire como una bestia, como un rey, como alguien quien estaba a punto de degustar algo muy delicioso y hundió su rostro entre las piernas de Minho.

El castaño tiró su cabeza atrás con un ronco gemido de placer e instintivamente llevó sus manos al cabello de su marido, pero protestó cuando fueron detenidas y colocadas a cada lado de su cabeza, sometiéndolo.

Hyunjin dio una experta y tranquila lamida al coño de su esposo, haciendo que este chillara, como el experto que era, sabiendo muy bien cada punto sensible del pequeño cuerpecito del hombre con quien lleva casado tantos años, movió su experta lengua de adentro hacia afuera y en círculos, logrando que Minho gimiera y sollozara de placer.

Ya podía sentir lo húmedo que estaba Minho, se inclinó para besarlo mientras su mano ahuecaba su coño y Minho gimió en el beso, tratando de llevar el ritmo demandante que su esposo estableció, sintiendo el calor esparcirse por su cuerpo.

Los labios de Hyunjin viajaron por su cuerpo y jadeó por lo bien que se sentía, siempre se sentía bien. Y le pertenecía, carajo, esa exquisitez le pertenecía a él solamente.

Con ese pensamiento de posesión, llevó uno de sus dedos al mojado coño de su esposo y lo adentró en él. Cuando Minho sintió un dedo entrar en él, sus piernas se abrieron de par en par y el mayor empujó un segundo dedo dentro, moviéndolos suavemente mientras presionaba el clítoris de Minho con su pulgar, llevó sus labios hasta el pezón derecho de su marido, y con su mano desocupada apretó la bubi dejando sus dedos marcados en la piel.

¿Y Minho? Minho se retorcía de placer por lo tremendamente bien que su marido torturaba su cuerpo.

Minho gimió y sus caderas se movieron hacia arriba, tratando de obtener más fricción contra su clítoris, pero Hyunjin se separó de él haciendo que el menor le otorgara un gemido de reproche.

—No lo mereces, ¿así gemías para el otro?

—H-Hyunjin... Y-yo...

Hyunjin tomó su cuello con una mano obligándolo a callarse y lo apretó.

—Cierra la boca, ahora, solo hablarás si yo te lo permito, y si no, mantendrás la boca cerrada, ¿entendiste?

Minho asintió frenéticamente, excitado por la imagen tan dominante que Hyunjin trasmitía en ese momento. Hyunjin se agachó nuevamente y dio unas cuantas lamidas calientes al coño de Minho, incluso mordió su clítoris ligeramente, no lo suficiente como para lastimarle pero sí para que Minho gritara y gimiera, empujando contra su boca.

—H-Hyunjin... —pidió.

—Gime —autorizó.

—Oh, Dios, sí, más, más, Hyunjin, por favor.

Minho gimió cuando Hyunjin deslizó una mano desde su cuello hasta que se detuvo entre sus piernas y tomó de nuevo su coño, haciendo que Minho instintivamente separara aún más sus piernas para que Hyunjin pudiera caber entre ellas.

El mayor alineó su miembro contra la entrada del menor y empujó. Una corriente de placer electrizánte recorrió el cuerpo de ambos sacándoles un jadeo por igual, Hyunjin miró desde arriba a su esposo, todo abierto de piernas y gimiendo por él, y supo que esa expresión era, y debería ser solo suya y se movió.

El mayor era rudo, sus embestidas eran duras y rápidas y en todas partes que sus manos tocaban, dejaban moretones en la piel perfecta de Minho y éste no sentía el tacto tan ambicioso y fuerte de su marido. Hyunjin gruñó y lo obligó a envolver sus piernas alrededor de la cintura del otro, profundizando la intromisión, Hyunjin se inclinó sobre él y lo golpeó profundo, fuerte, casi desesperado, y a pesar de eso con un ritmo que tendría todo un profesional, tenía un fuerte agarre en la cintura de Minho y estaba seguro de que por la mañana tendría moretones con la forma de las manos de Hyunjin.

Su boca se abrió en un grito silencioso cuando Hyunjin empujó, su coño estirándose alrededor de su pene se sentía tan bien que casi miró hacia otro lado, casi, de no ser porque Hyunjin tomó su rostro con una mano y le obligó a mirarle.

—H-Hyunj- ¡Mhg! —Ahogó un grito, incapaz de formar palabras coherentes cuando al unisono de una embestida recibió una palmada en su nalga derecha.

—Te dije que mantendrías la boca cerrada a menos que yo te ordenara que hablaras, ¿no te lo dije? —repitió propinando otra nalgada.

Minho chilló asintiendo —P-Por favor...

Podía sentir y ver cómo la polla de Hyunjin entraba y salía de su coño y hacía que más gemidos salieran de su boca.

Las manos de Hyunjin lo mantenían en su lugar mientras empujaba hacia el apretado coño de su ruidoso y precioso esposo, disfrutando de la forma en que se humedecía solo con mirarse a si mismo y se derramaba sobre sus muslos y sobre Hyunjin.

Extendió una mano para frotar y pellizcar el clítoris de Minho y el menor gritó, la estimulación lo volvió loco y fue una lucha mantener los ojos abiertos en ese momento.

—Mi lindo esposo, el hombre con quien llevo casado más de quince años, el tipo que disfrutó abriéndole las piernas a otro —empujó con más fuerza —¿vas a correrte? Te estás apretando tanto. Córrete, como la primera vez que te tomé antes de nuestra boda —otra embestida —o cuando lo hice en nuestra luna de miel sin parar, o en el jardín cuando compramos nuestra primera casa —le obligó a mirarle y sonrió —siempre gimiendo y pidiendo por más, tan lindo desesperado.

Minho obligó a su esposo a unir sus labios al verse tan encandilado por sus palabras, por sus tan acertadas y ciertas palabras.

—Mio —susurró en su oído, mirándolo a los ojos y Minho dejó escapar un sollozo, las lágrimas cayeron por sus mejillas mientras asentía con la cabeza una y otra vez.

—¡Tuyo, tuyo! Por favor, por favor, hyung —uso aquel honorífico que no usaba hace tanto tiempo —Quiero correrme, por favor!-

Hyunjin gimió y sonrió cuando Minho se apretó a su alrededor y acarició su coño con más fuerza, tratando de que Minho se corriera primero y no pasó mucho tiempo antes de que lo hiciera.

El mayor tomó su rostro una vez más y le besó duro y profundo, deseaba dejar su sabor y su saliva en la boca contraria, queria que Minho lo sintiera y lo saboreara por días. Que no olvidara que le pertenecía. Y que supiera que él, que Minho y su boca eran suyos, solamente suyos.

Minho dejó escapar un sollozo por lo sensible que estaba su coño mientras Hyunjin finalmente dejó un marcado chupete arriba de su ombligo.

Cuando ambos se recuperaron del orgasmo, Hyunjin se sentó al borde de la cama y cubrió su rostro con ambas manos.

—¿Por qué? —preguntó al cabo de unos segundos.

Minho, envolvió su cuerpo desnudo con una sábana, se relamió sus labios y se acercó a su esposo. —¿Por qué, que, cielo?

Hyunjin lo miró con una expresión adolorida —¡Un amante, Minho! ¿Por qué tienes un amante? ¿Por qué me engañaste?

Minho abrió mucho sus ojitos negando —¡Qué! ¿¡Pero de qué estás hablando!?

—De los mensajes, los mensajes en tu teléfono —respondió triste, enojado, frustrado en realidad.

—No no, te juro que.... Un momento, ¿en mi celular dices?

Hyunjin asintió. —Sungho, ¿Te suena el nombre?

Minho se quedó en silencio por unos segundos antes de tirarse a la cama y carcajear.

—Minho, ¡Minho! ¡Al menos ten un poco más de respeto por este hombre que ha sido tu pareja por veinte años!

Minho carcajeó más fuerte antes de levantarse de la cama aún con la risa atorada en su garganta y jalar la mano de su esposo hacia la sala de estar.

—Oh dios, estamos desnudos —comentó con vergüenza, pues Minho por lo menos tenía la sábana blanca cubriendo su exquisito cuerpo.

El menor buscó con su mirada al responsable de esta confusión y cuando lo halló lo tomó y leyó.

¿Entonces, cielo? ¿Pasó por ti hoy?

Miró a su esposo quien tenía una expresión dolorosamente tensa en su rostro pero continuó.

O, podemos aprovechar que el señor Hwang no está en casa, guapo.

—¡Basta, basta! —se tapó los oídos casi llorando —no me hagas esto, no seas tan descarado, ¿p-por qué lo lees frente a mi?

Minho negó tirando sus ojos al cielo —Sungho, Park Sungho.

Hyunjin frunció el ceño —Ahora no podrás decirme que no lo conoces, ¿cierto?

—Pero claro que lo conozco —dijo acercándose a él —si justamente lo vi esta mañana.

—¿Qué?

—Y lo subí a mi auto... —continuó.

—M-Minho...

—Y...

—¡No! P-Por fav... —fue detenido con un beso delicado de Minho, y aunque trató de evitarlo, sus labios se unieron a los de su marido como siempre, como siempre había sido, y como siempre debía ser.

Cuando se separaron, Minho tembló al ver la única pero gruesa lágrima que descendía en la mejilla del hombre frente a él.

—Y lo dejé a él y a tu hijo en la puerta del colegio —terminó.

Hyunjin quedó en shock antes de arrugar sus cejas y pronunciar —¿Qué?

Minho sonrió y limpió con amor y delicadeza la humedad del rostro de su esposo —Park Sungho, o Sungho, cariño, es el nuevo novio de tu hijo.

Hyunjin abrió y cerró la boca dos veces seguidas viendo como Minho suspiraba.

—Y este celular —enseñó de nuevo el aparato —no es mío, Jin, y sabes eso porque compartimos fondo de pantalla, cariño.

El mayor observó esta vez con detenimiento el aparato, casi yéndose de espaldas al notar lo señalado.

"Una oferta de dos celulares del mismo modelo a un precio muy bueno, uno para mi lindo esposo y el otro para mi pequeño bebé" había dicho algunos meses atrás.

—Ooh.

¡Ooh!

Hyunjin sonrió incrédulo —E-Eso quiere decir que...

—¿Sabes? —dijo mirando el teléfono —No puedo creer que Dongmin y este chico ya...

Fue interrumpido cuando fue levantado del piso y besado por todo su rostro por su marido

—¡Hyunjin!

—Oh dios —exclamó feliz —he sido tan idiota, creí que, que tú-

—Que yo te había sido infiel con otro tipo, sí, ya lo noté —dijo molesto dejándose besar las mejillas.

—Lo siento, me dejé llevar por los celos y la tristeza —pidió disculpas sincero pero demasiado aliviado.

—Idiota —murmuró Minho —pensar que podría engañarte cuando he vivido todos estos años locamente enamorado de ti, y así seguiré por el resto de mi vida, de nuevo, idiota.

Hyunjin sonrió, extremadamente feliz por sus palabras y atrapando sus labios una vez mas, ahora todo estaba bien.

[...]

Cuando Dongmin llegó a su hogar horas más tarde, se encontró a sus padres sentados en el sofá mirando una película.

—Hola, papás, ¿que tal las cosas hoy?

Minho dejó un beso en la mejilla de su esposo y se levantó, tratando de no hacer evidente el dolor en su cuerpo.

—Hwang Dongmin, ¿hay algo que quieras decirnos? —preguntó cruzándose de brazos.

—Oh sí, que he tomado tu celular sin querer —dijo entregándole el aparato —¿no has visto el mío?

—Te tengo una mejor pregunta —dijo Hyunjin levantándose del sofá —¿Quién es Park Sungho y que ha hecho contigo, mi pequeño bebé?

Dongmin abrió mucho sus ojos y se sonrojó —¡Papá!

—¡Pero es que eres casi un niño, hablaré con ese criminal!

—¡Tengo dieciocho!

—¡Cómo se atrevió a osar insinuar que vendría al no estar yo en casa! ¡Dongmin, Dongmin no huyas!

Minho sonrió negando sentándose de nuevo en el sofá escuchando los dramáticos quejidos de su marido.

¿Un amante? ¡Já!, Minho era exquisitamente feliz con su dramático y "poco" impulsivo esposo, aún este no supiera identificar el remitente correcto de los mensajes de texto.