Provocations | HYUNHO

Summary

Minho decidió jugar con la paciencia de su pareja, provocandolo por días pero sin dejar que lo tocará. Hasta que Hyunjin se cansó. →Smut →BDSM →Boypussy and Boytits →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @jakehoonluvs en Wattpad

Status
Complete
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1
Rating
5.0 1 review
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18+

Unique

En todos sus años de relación y casados, nunca había hecho algo cómo esto.

Eran sexualmente activos, les gustaba probar cosas nuevas, así sea cuándo hacían el amor o tenían sexo desenfrenado.

Claro que siempre había un límite en caso de que algún juego fuese demasiado para alguno, por lo cuál la confianza mutua era algo indestructible.

Pero ahora, a Minho se le ocurrió un juego nuevo, gracias a algo que vió en internet.

Decidió provocar a su pareja, Hyunjin. Hacerlo por días pero sin dejar que lo tocara o llegar a algo más. En su mente era divertido, pero Hyunjin sentía que en cualquier momento explotaría.

El rubio llevaba poco más de una semana con su juego, con provocaciones sutiles y a veces sumamente descaradas.

A veces se sentaba en el regazo contrario, moviéndose "ocasionalmente" sobre su entrepierna, para luego simplemente ponerse de pie y marcharse.

O cuándo usaba pequeños shorts junto a una camisa grande de Hyunjin, sin nada debajo, paseándose por la casa y agachándose de manera ocasional.

Hacia sonidos levemente obscenos "sin darse cuenta", y cada vez que Hyunjin lo tocaba, siempre había una excusa de por medio.

Hyunjin podía atender aquellas necesidades que Minho dejaba a medias con su mano, pero ya era suficiente.

Al principio no entendía el porque de repente Minho se negaba a llegar a algo más, incluso se preocupo un poco pensando que algo estaba mal.

Pero lo conocía bien, conocía ese brillo característico en sus ojos. Supuso que era un juego de su parte, suposición que fue confirmada cuándo al usar la computadora que compartían, vio cómo en una de las páginas visitadas recientemente había un video que se titulaba "Broma de provocar a mi novio".

Entendió que Minho quería jugar, y él le seguiría la corriente.

Pero aquel día, Minho sobrepasó un límite.

Había intentado ponerlo celoso. Y lo había conseguido.

Minho le dijo que esa noche saldría con uno de sus amigos (algo que era mentira), y se vistió bonito para la ocasión.

Una mini falda color azul pastel absurdamente corta, junto a una camisa corta en color blanco.

Hyunjin en cuánto lo vio, inmediatamente negó.

—No. —dijo grave, viéndolo sentado desde la cama. —No permitiré que salgas así.

—¿Mmh?. —respondio el menor, haciendo un puchero triste, claramente actuado. —¿Por qué no, Jinnie? ¿No te gusta?

—Me encanta. —dijo rápidamente. —Pero el único que puede verte de esa manera soy yo.

Minho fingió pensar. Esté fue su plan desde el principio, sabe que Hyunjin no es ese tipo de novio controlador que le dice a su pareja cómo vestir, pero sabía que si tocaba todos los botones exactos, Hyunjin lo tomaría para recordarle a quién le pertenecía, y hoy, Minho dejaría que pasara.

—Bueno, pero a mí me gusta. —dijo, sonriendo con burla dirigiéndose a la puerta. —Así que, si me permites

—Ya tuve suficiente. —gruño, poniéndose de pie y yendo hacia el menor, tomando su muñeca impidiendo que saliera de la habitación, cerro la puerta en un golpe sordo y acorraló al contrario contra esta. Minho lo miró sorprendido. —Ya estoy hasta la mierda con tu estúpido jueguito.

Minho abrió los ojos con asombro, levemente asustado por el repentino movimiento, además, ¿desde cuándo Hyunjin lo sabía?

—¿Q-que...?

—Te descubrí hace tiempo, mi amor... —dijo, con una sonrisa lasciva, mordiendo levemente su labio, viendo la expresión del menor. —¿Que? ¿Pensaste que no me daría cuenta?

Minho sintió el rubor yendo a sus mejillas. Trago duro.

—Y-yo...

—Jugaste conmigo toda la semana, ahora me toca a mí. —su voz grave hizo que al menor le temblaran las piernas, Hyunjin sostuvo su cintura con fuerza haciéndolo gemir. —Te vas a quedar quieto, voy a amarrar tus manos, no tienes permitido tocar nada... —comenzo a decir, encaminandolos a ambos hacia la cama. —Voy a tomarlo con calma primero, sólo para verte rogar por mi y mi polla. —lo empujó a la cama, subiéndose rápidamente sobre el contrario. —Sólo entonces voy a follarte duro, hasta que grites mi nombre... Y pensaré si dejarte llegar al orgasmo está noche. —llevo sus manos a la fina tela de la camisa, jalando está, rompiéndola en pedazos rápidamente, dejando el sostén al descubierto, Minho balbuceo, intentando procesar toda la información recibida. —Hoy no hay amor, no hay afecto, Minho. Sólo vas a ser mi puta, siendo follada hasta perder el conocimiento.

Minho sentía sus bragas mojadas, joder, se había mojado sólo con unas palabras. Su mente quedó completamente en blanco.

Hyunjin lucia levemente molesto, frustrado, ¿Se había excedido?

—J-Jinnie... —jadeo, cuándo su falda fue retirada de un rápido movimiento, dejándolo sólo en ropa interior.

Vio cómo este se ponía de pie, yendo hacia el armario, dónde saco una pequeña maleta, aquella que tan bien conocía. Allí dentro habían esposas, sogas, un vibrador, una mordaza, un pequeño látigo y lubricante. Su estómago dió un vuelco ansioso.

Cuándo Hyunjin camino de vuelta a la cama, vio de reojo cómo las bragas contrarias estaban empapadas. No pudo evitar soltar una risa con burla, tirando el maletín a la cama, y sacando de este el pequeño látigo.

—Eres realmente una maldita zorra, Minho. —dijo, volviendo a subirse encima. —Me dejaste con la polla dura toda la semana, lo sabías y ni siquiera fuiste capaz de chuparmela... —llevo sus manos al sostén blanco, retirándolo con fuerza dejando sus senos a la vista. —Te vas a arrepentir de haber iniciado ese maldito juego. —exclamó, dando un azote en una de sus tetas, escuchando el chillido del menor. Dolió, claro que si, pero siempre encontraba cierto placer en eso.

Hyunjin rápidamente le puso las esposas, y con una de las sogas (la más corta) las amarro a la cabecera de la cama. Minho balbuceaba incoherencias, nervioso al sentirse así de expuesto, pero ansiando lo que pasaría a continuación.

—Jinnie...

—Silencio. —lo interrumpio. —No quiero que abras la boca para algo más que gemir y gritar. Entiende, hoy sólo eres un coño mojado para mí. ¿Comprendes?. —dijo, tomando su mandíbula con fuerza pero sin causar daño.

Minho asintió frenético, totalmente excitado, aquella faceta de Hyunjin siempre era un placer sacarla a relucir.

Hyunjin rápidamente se deshizo de sus bragas, tirandolas por ahí. Vio lo mojado que el menor estaba, dió un rápido azote en la zona con su mano, mordiendo su labio. Minho chillo.

—Hoy no tendré compasión contigo, Minho... —comenzo a decir, viendo la expresión contraria. —No me importa cuánto llores, grites y ruegues, no te tomaré importancia. —llevo tres de sus dedos al coño húmedo, adentrandolos en seco y de golpe, Minho gimió agudo y en un volumen alto por el dolor placentero. —Yo sólo me reire de ti y seguiré follandote duro.

Al decir aquello, comenzó a follar su coño con sus dedos, rápido y con fuerza, sin tener ningún tipo de cuidado.

—¡J-Jin, espera!. —lloriqueaba, removiendo sus manos esposadas. —¡M-más lento!

—¿Que fue lo que dije?. —respondio Hyunjin, siguiendo con su trabajo. —Hoy no voy a tener piedad contigo. Quiero ver este coño rojo de tanto metértela.

Minho lloriqueo entre el dolor y las palabras pronunciadas por el mayor. Removió sus manos esposadas con desesperación.

Chillaba de manera aguda, sintiendo el dolor cesar y el placer aumentar.

Pero de repente Hyunjin se detuvo, dejando sus dedos completamente dentro de su vagina, apenas moviendo la punta de estos, siendo cómo una tortura para Minho.

Antes de que pudiese quejarse, Hyunjin habló.

—No te haces una idea de lo que tengo pensado para tí está noche... —dijo, con su mano libre tomando el vibrador color negro. —Voy a follarte la garganta hasta que sientas que te ahogas con mi semen, para luego follarte tan fuerte que mis marcas quedarán en tu piel por días... —continuo, retirando sus dedos con fuerza para luego introducir el vibrador de un sólo movimiento, Minho gimió fuertemente. —Las posiciones las escogeré yo... De frente, en cuatro, con tu rostro completamente empotrado contra la cama, jalando tu lindo cabello... —tarareo, disfrutando de ver la expresión contraria. —No me importa cuánto duela, hoy sólo serás mi muñequita, dejando que te use. —finalizo, encendiendo aquel vibrador en un nivel alto, sonriendo ante el agudo gemido que escuchó, junto a la reacción del cuerpo contrario, se había retorcido ante el placer abrumador.

Minho sintió sus ojos llenarse de lágrimas, por las burdas palabras y la corriente de placer que lo había inundado de repente.

—¡Jinnie, p-por favor!. —sollozo. —¡V-va muy rápido!

El mayor se acercó a su rostro, mirándolo con expresión indecifrable.

—Es la primera parte de tu castigo. —exclamo, apresando entre sus dientes el labio inferior del menor con fuerza.

En un rápido movimiento tomó la mordaza y la coloco en el menor, inmediatamente sus gemidos y lloriqueos sonaban ahogados.

Se alejó de su cuerpo, viendo el desastre que era. El cómo gemía, chillaba y se removia. Viéndolo tan sumiso, atado y amordazado. Joder.

Se deshizo de todas sus prendas y tomó su erección en su mano, masturbándose ante tal escena.

Minho lo miraba con sus ojos llenos de lágrimas, pidiendo por piedad. Y tal cómo había prometido, Hyunjin solo lo miró con burla.

Fueron unos minutos más en aquella acción, hasta que Hyunjin notó cómo los gemidos ahogados de Minho subían de volumen y el cómo removía su cuerpo. Iba a correrse.

Ante esto Hyunjin rápidamente apagó el vibrador y lo quito de su coño, interrumpiendo su orgasmo. Minho pataleo en la cama mientras lloriqueaba.

—Hey. —llamo, captando su atención. Dio una pequeña bofetada en su mejilla. —Compórtate. ¿O quieres que te amarre las piernas también?

Nego. Hyunjin le quito la mordaza y la tiró a la cama, Minho respiraba con pesadez, viendo a su mayor con ojitos dilatados y llorosos.

—H-Hyunnie iba a correrme... —lloriqueo.

—Y yo te deje en claro que iba a considerar el hecho de dejarte llegar. —respondio, quitando la soga, más no las esposas. —Ven aquí.

Tiro de sus esbeltas piernas hasta la orilla de la cama, dónde lo hizo darse la vuelta para que mirara hacia el techo y dejar su cabeza casi colgando de esta, justo en la orilla.

Hyunjin se posicionó de pie, justo frente a su rostro, acomodándose de manera que su polla quedara frente al rostro del contrario.

—Voy a follarte la garganta. —afirmo, mirándolo fijamente. —Tú sólo vas a abrir esa linda boquita tuya y te la tragaras toda, sin ninguna queja, ¿Está claro?.

Minho asintió, abriendo su boca de inmediato.

Estaba tan extasiado, la necesidad de correrse seguía ahí, pero amaba tanto el ser tratado de esta forma.

Fue entonces que Hyunjin metió su polla sin ningún cuidado y de una sola estocada, viéndola sobresalir en la garganta del menor, quién tuvo una arcada de inmediato.

Hyunjin no tuvo compasión, de inmediato comenzó a mover sus caderas con rapidez, follandose la boca del menor, escuchando sus arcadas y el sonido húmedo. Gimió roncamente ante aquella calidez que envolvía su miembro.

—Joder... Siempre tan bueno. —murmuro, con una voz grave cómo el mismísimo infierno llevando su mano a la garganta del rubio, sintiendo su pene sobresaliendo alli.

Minho soltaba gruesas lágrimas mientras era prácticamente asfixiado por la polla de su pareja, llevo sus esposadas manos hacia arriba, sin saber bien dónde dejarlas, pero las sentía inquietas.

Luego de unos minutos su rostro yacia de un tono levemente rojizo, su mirada era completamente nublada debido a las lágrimas, su mandíbula dolía y la saliva se le escapaba por sus comisuras. Era una imagen tan obscena, pero demasiado correcta para ambos.

—Voy a correrme, y vas a tratarte hasta la última gota, ¿Escuchaste?. —notifico luego de unos minutos, su voz agitada pero tan grave le erizo la piel al contrario

Hyunjin dió unas fuertes embestidas más en su boca, hasta que se detuvo con su miembro completamente dentro, corriendose. Minho pasó hasta la última gota sin problema, tal cómo se le había ordenado.

Golpeó suavemente con sus manos esposadas los muslos del mayor, rogando por un poco de aire. Hyunjin se alejo, retirando su miembro, Minho dió una bocanada de aire mientras tosia un poco.

—Lo hiciste bien, cariño. —halago, tomando sus esposadas manos para enderezarlo en la cama. —Pero ya sabes, aún no terminamos.

Minho lo miró, sintiendo aún las lágrimas cayendo de sus ojos y la molestia en su mandíbula permanecer. Estaba un poco mareado, pero ansioso de lo que venía ahora.

Hyunjin lo volvió a acomodar boca arriba en la cama, colocándole de nuevo la mordaza en medio de los balbuceos del menor. Se posicionó entre sus piernas, separando estás con brutalidad, para direccionar su miembro endurecido a los pliegues de su coño, frotándose allí. Minho suspiraba, removiendose inquieto, queriendo sentir su coño lleno nuevamente.

Pero no espero que Hyunjin ingresa de repente y de una sola estocada.

Gimió en un volumen exageradamente alto, pero ahogadamente debido a la mordaza, hizo sus manos en forma de puño de pura inercia, buscando algo a lo que aferrarse.

Cómo bien le fue advertido, Hyunjin no tuvo piedad, comenzó a follarselo con embestidas certeras de inmediato. El más pequeño sintió nuevas lágrimas cayendo de sus ojitos, sentía su coño doler y no podía detener sus bulliciosos y agudos gemidos.

—Estás tan apretado, carajo. —dijo el mayor, sin dejar de embestir, embelesado viendo la expresión contraria. —Cómo me fascina...

Minho balbuceaba de manera demasiado bulliciosa, por lo que Hyunjin quitó la mordaza de su boca.

—¡J-Jinnie!. —chillo el rubio, dirigiendo sus manos esposadas al pecho de su esposo. —¡P-para, duele!. —sollozo

Pero Hyunjin no se detuvo.

—No quiero lloriqueos, tú te ganaste esto... —respondio, siguiendo con lo suyo. —Obedece por una vez en tu vida.

Vio a Minho sollozar más fuerte, estaba esperando que dijera su palabra de seguridad para detenerse, pero aquella palabra nunca fue pronunciada.

Hyunjin sonrió, viendo a Minho gemir y sollozar bajo su cuerpo, mientras era follado con una fuerza animal.

—¡O-oh Jinnie!. —chillo, removiendose. —¡D-dios!

Y es que lo sentía tan profundo, doliendo de una manera placentera. Su mente parecía estar en un cortocircuito, sólo siendo consciente de la tremenda follada que estaba recibiendo, escuchando únicamente sus bulliciosos gemidos y el sonido chicloso y húmedo de su coño hambriento devorando la polla de su esposo.

—Mírate, eres toda una puta. —solto Hyunjin, llevando una de sus manos a su cuello, apretando ligeramente mientras seguía penetrando. —¿Te gusta que te folle así, no? Cómo si fueras una estúpida zorra.

Aquella acción fue todo lo que necesitaba para terminar, la pequeña falta de aire en vez de asustarlo sólo lo provocó más. Aún estaba muy sensible por el primer impedimento de su orgasmo, por lo cuál ni siquiera pudo avisar, se corrió de repente, empapando no solo la polla de Hyunjin, si no también sus muslos y parte de las sábanas.

—Mierda. —gruño Hyunjin, cuándo al mismo tiempo que el menor tenía su orgasmo su pene fue apretado deliciosamente por su interior. —¿Ya acabaste, mi putita?. —dijo con burla, jalando sus cabellos.

El mayor en ningún momento dejo de embestir, jodiendolo aún con su orgasmo activo. Minho sentía que en cualquier momento explotaría por el placer.

—¡J-Jin! ¡B-basta!. —lloriqueo. —Por favor...

El pelinegro no respondió, sólo siguió embistiendo, para luego de unos minutos finalmente pintar de blanco sus paredes. Tiras y tiras de su semen caliente cayeron directamente hacia el útero del rubio, quién soltó un grito agudo, aferrando sus esposadas manos al cabello oscuro del alto, sintiendo sus piernas temblar y sollozos lastimeros salir de su garganta.

—Joder... —gruño, quedándose quieto completamente enterrado en el interior ajeno. —Cómo disfrutas esto, ¿Verdad, mi amor?.

Tomó su mandíbula con fuerza, haciendo que lo mirara. Minho lo miró con sus ojos empapados, totalmente sensible.

Hyunjin besó los belfos contrarios, con fuerza y determinación, ingresando su lengua sin titubear ni pedir algún tipo de permiso.

Minho intentaba seguir el ritmo de sus labios, pero le estaba costando un poco al sentirse exhausto.

Cuándo el beso terminó Hyunjin rápidamente salió de su interior, y sin dejarlo procesar nada, dijo:

—Rápido, te quiero en cuatro, ahora.

Minho acato la orden, intentando ignorar el temblor que aún tenía en sus piernas.

Se sostuvo en sus rodillas y manos esposadas, sintiéndose repentinamente tímido.

Y un gritito salió de su garganta cuándo Hyunjin azoto su trasero con el látigo.

—¡Hyunjin!

Otro azote llego.

—Serán 10, vas a contarlas sin equivocarte. —ordeno, viendo los glúteos blanquecinos tornarse de a poco de un color rojizo. —Si te llegas a saltar alguno, empezamos desde cero. —advirtio.

Y así fue, comenzó a azotar la zona con aquel juguete de cuero, Minho chillaba por el dolor y raro placer, intentando contarlas correctamente.

—¡O-ocho!. —un azote. —¡N-nueve!, J-Jinnie...

y otro más.

—¡D-diez!. —sollozo

Su trasero ardía y sus extremidades temblaban por completo, dejando caer las lágrimas y sentirlas caer por sus mejillas.

—Eso es... —halago, tirando el juguete a la cama y acariciando con sus manos la zona. —Mi putita es tan buena.

Minho se regocijo ante aquel apodo, moviendo su trasero con provocación.

Esperaba que Hyunjin ingresara nuevamente en su coño, pero abrió sus ojos sorprendido cuándo sintió su gran polla intentando hacerse paso en su entrada trasera. Chillo.

—No, no, no. H-Hyunnie espera un momento. —nego, con nuevas lágrimas en sus ojos, gimiendo de dolor cuándo la punta ingresó. —¡Ngh!

—Yo te lo adverti, Minho. —dijo, empujando un poco más hasta llegar hasta la mitad de su miembro dentro, Minho grito. —Hoy no seré cuidadoso contigo, te comportaste cómo una puta y estoy dándote lo que mereces. —sentencio, introduciendose de golpe por completo.

El menor dió un grito agudo y desgarrador. Sollozo, sintiendo su entrada doler cómo la mierda.

—¡Jin me duele!. —pataleo. —Por favor...

En respuesta, el mayor se agachó a su altura, con sus manos libres sostuvo sus tetas, apretando y pellizcando estás.

—Te duele pero lo disfrutas tanto cómo yo. —susurro sobre su oído, sonriendo ante el temblor del más pequeño ante esto. —No quieras hacerte el inocente conmigo.

Una vez hablo, se reincorporo, llevando ahora sus manos a sus caderas. Comenzó a follarlo sin más, con estocadas enérgicas y duras.

Minho comenzó a dejar de gemir, para sólo llorar y gritar por las duras embestidas.

—¡O-oh mierda! ¡J-Jinnie! —hipo en medio del llanto, su cuerpo sacudiéndose con violencia, mientras sus extremidades cada vez soportaban menos su propio peso.

Hyunjin tenía una vista perfecta del culo de su pequeño esposo devorando su polla, Minho gritaba y lloraba en voz alta, siendo lo más ruidoso posible. No podía mantener su boca cerrada, por lo cuál la saliva comenzó a escapar de sus comisuras, dándole una imagen tan obscena.

El pelinegro embestia con fuerza apretando su cintura, escuchando el conocido ruido de la cama chocando con la pared y el choque de pieles. Gemía grave y con maldiciones disfrutando todas las reacciones del contrario.

De repente, los brazos de Minho fallaron, su torso cayó sordo sobre la cama mientras seguía llorando y soltando gritos agudos, sintiendo su garganta doler.

Hyunjin aprovecho esto y llevo una de sus manos al cuello de Minho, empotrandolo allí. El último mencionado apretaba con fuerza las sábanas mientras su entrada era maltratada, la saliva y sus lágrimas mojaban la suave tela y los Iloriqueos en ningún momento dejaron de salir.

Llamaba a su hombre en gritos necesitados, totalmente perdido en el placer y el dolor.

—Vamos, zorrita. Mojate de nuevo. —dijo Hyunjin, disfrutando plenamente la situación. —¿Necesitas una ayudita?. —cuestiono burlón, llevando su mano libre al coño empapado, frotando su clítoris con violencia.

Minho cerro los ojos con fuerza, sollozando y soltando un grito demasiado fuerte por el inmenso placer.

—¡Jinnie, no! ¡N-no me hagas esto, por favor!

El mayor sonrío, viendo cómo a las pocas embestidas Minho se removió y finalmente se corrió en un grito obsceno. Su cuerpo entero se contrajo, mientras temblaba con violencia, dejándose hacer cuándo Hyunjin siguió dando estocadas duras aún con su orgasmo activo.

—Voy a llenarte el culo, Honnie. —sentencio, llevando la mano que estaba en su cuello hacia el cabello suave, tirando de este hacia arriba, haciéndolo levantar su cabeza.

Y tal cómo dijo, a las pocas embestidas se corrió dentro, gimiendo roncamente.

Finalmente se separó del cuerpo contrario, y Minho cayó sobre el colchón, aún llorando por tantas emociones placenteras que lo atacaron de repente.

Hyunjin se tomó el tiempo de admirarlo.

Sus dos entradas siendo empapadas por su esencia, Minho lloriqueando en la cama mientras su cuerpo repleto de marcas temblaba, era perfecto.

—Dios, luces tan hermoso de este modo. —dijo, acariciando con suavidad sus glúteos rojizos.

Minho se quedó quieto allí, intentando recuperar el aliento.

—Jinnie... —llamo, bajito. —Ven, por favor.

El mencionado fue de inmediato, se posicionó detrás de su cuerpo, tomando su pequeña cintura con posesión, atrayendolo a su cuerpo. Minho suspiró ante el contacto.

El mayor dejaba besos húmedos en el cuello niveo, dejando marcas por todo el lugar, paso una mano por debajo del cuerpo delgado del menor, llevando su mano a uno de sus senos, apretando y jugando con este.

—Está será la última, cariño. —susurro sobre su oído, viendo la piel pálida erizarse

Bajo la mano que descansaba en su cintura hacia el coño rojizo y cremoso, comenzando a frotarlo, Minho gimoteo lastimero.

—Duele... —murmuro.

—Cuidare bien de tí después de esto. —lo relajo, tomando su muslo para levantar su pierna un poco.

Ingresó de nueva cuenta en una dura estocada que hizo a Minho gemir, aferrando sus aún esposadas manos al colchón, sintiendo que podría volver a llorar en cualquier momento.

Hyunjin comenzó a follarlo de ese modo, con estocadas duras y rápidas contra su coño enrojecido y abusado, mientras su mano restante apretaba con fuerza sus tetas. Minho pronto volvió a sus agudos gemidos, sintiendo un inmenso placer mezclado con dolor.

—¡O-ow Hyunnie!. —sollozo.

—Eres una putita tan buena... —comenzo a decir sobre su oído, viendo las lágrimas caer por los bellos ojitos contrarios. —Dejas que te use tan bien cómo siempre, ansiando que llene tus agujeros con mi semen.

Minho se regocijo ante las burdas palabras, sus piernas temblaban en demasía y su coño dolía, al igual que su garganta y el resto de su cuerpo.

Hyunjin sostenía su muslo con demasiada fuerza, enterrando sus dedos en la piel blanca, dejándolo completamente marcado.

Chillo cuándo Hyunjin cambio la posición, tomándolo y dándole la vuelta, se sentó contra el respaldo de la cama y a él lo dejó con su espalda pegada al pecho fornido del más alto. Su pequeño cuerpo encajaba a la perfección entre los brazos de su amado.

Hyunjin tomó sus piernas y las separó, sujetando estás por detrás de sus rodillas, exponiendo así mucho más su entrada.

Retomo las embestidas en esa posición, levantando sus caderas dando estocadas directas en el coño hambriento.

Minho dió un grito agudo desde lo más profundo de su garganta ante el placer y la mejora del ángulo, sollozaba en voz alta y las lágrimas nublaban su visión. Hyunjin aprovecho aquella cercanía y dejaba besos y mordidas en su hombro, mientras veía perfectamente cada mueca de placer del menor.

—¡J-Jinnie es demasiado!. —hipaba en medio de su llanto. —P-por favor para un m-momento.

—Te conozco Honnie y sé cuánto lo disfrutas. —respondio, las mejillas del menor se tornaron aún más rositas. —Mojate de nuevo para mí, ¿Sí?

Joder, Minho no sabía de dónde Hyunjin sacaba tanta energía, pero nunca sería capaz de quejarse.

Lloraba por lo bien que se sentía, y un poco también por el dolor punzante, estaba ido, completamente perdido en una nube de placer, veia su propio cuerpo marcado de pies a cabeza, mientras era follado con una fuerza impresionante. Ya no tenía fuerzas, se estaba dejando hacer completamente por su mayor.

Su orgasmo lo tomó desprevenido, se corrió con un grito obsceno. Sus jugos caían cómo cascadas sobre la cama, mientras su cuerpo temblaba entero, Hyunjin lo sujeto fuerte, dándole las últimas embestidas antes de pintar de blanco sus paredes una vez más.

Se quedaron quietos así, intentando regular sus respiraciones. Con cuidado Hyunjin salió de su interior y bajo las piernas contrarias, comenzando a acariciarlas con cariño y suavidad ante lo mucho que temblaban. Viendo de reojo cómo su coño estaba de un color más rojizo aún.

Minho siguió llorando un ratito más, siendo arrullado por su pareja, quién susurraba palabras dulces en su oído y besaba sus mejillas empapadas.

Finalmente, Hyunjin quitó las esposas, tirandolas por alli. Minho dejó caer los brazos a sus lados, no sentía su cuerpo, estaba realmente exhausto.

—Ese es mi bebé... —halago Hyunjin, acariciando su cuerpo sin segunda intención esta vez, sólo mimando. —Mírame, cariño... —pidio, tomando su mandíbula con suavidad haciendo que lo mirara.

Limpio sus lágrimas con sus pulgares, beso sus mejillas y su frente y finalmente dejo un prolongado beso en sus labios rojizos, siendo bien correspondido de inmediato.

—¿Cómo te encuentras, bebé?. —pregunto, ordenando un poco sus cabellos

—Cansado... Me duele todo. —murmuro, escondiendo su cabecita en su pecho. —Me dejaste exhausto.

Hyunjin sonrió con ternura, arrullandolo.

—¿No te gusto?. —dijo, con un tono de voz un poco divertido.

—Me encantó. —se apresuró a decir. —Pero estoy seguro que mañana no podré ni siquiera caminar.

Hyunjin se carcajeo ante su tono de berrinche, su risa siendo contagiada al menor.

—Mañana puedes quedarte en cama todo lo que quieras, bebé. Yo te consentiré y cuidare de tí.

Minho sonrio con ternura, levantando su mirada.

—¿Me comprarás tiramisú?

—Todo el tiramisú que gustes.

Satisfecho con la respuesta, Minho dejó un beso en la mejilla del alto, volviendo a acomodarse en su pecho, sintiendo sus ojitos pesar.

—No te duermas aún, amor. Tenemos que darnos un baño y cambiar estás sábanas. —dijo rápidamente.

Minho bufo.

—No te pongas así, sabes que debemos hacerlo. —rio leve. —Anda, tomemos un baño de tina juntos, ¿Sí?. Después yo arreglaré la cama y nos acostamos a dormir.

Y Minho no pudo negarse a tal propuesta.

—Está bien... —asintio. —Te amo. Muchísimo.

—Yo te amo muchísimo más, cariño.

Unieron sus labios en un beso cálido, cargado de amor. No querían separarse, si por ellos fuera, estarían horas así.

Tuvieron sus largos minutos de mimos y besos antes de hacer lo que habían dicho.

Luego de una hora ya estaban recostados en la cama, Minho cayó dormido de inmediato, aferrándose a Hyunjin, quién lo miraba con todo el amor del mundo antes de caer dormido también.

Ese chico rubio era su vida entera, lo amaba más que a nada y sabía bien que aquel sentimiento era mutuo. Así que, sin duda eran una pareja feliz.