Prólogo
Entre la mayoría de las anécdotas que podemos recolectar a lo largo de nuestras vidas, de diversos temas, el amor y romances fallidos tienen una preferencia única, y acá, hay una prueba más de tantas, dónde el sentimiento desbordado vence hasta al corazón más entrenado
Justo aquí, me encuentro entre las primeras memorias...
No tenía idea sobre el espectáculo que tendría si observaba tus ojos en el día, cuando la luz del sol se atenuaba dando paso al atardecer, aún estando presente e iluminando aquellos iris, fue tan hipnótico, tan maravilloso, si más observaba, más quería acercarme, por un momento podría jurar que todo el ruido de la gente alrededor se esfumó
Dime, ¿acaso también a tú mirada le has puesto una máscara?
Para entonces no lo sabía, pero este habría sido el comienzo de mí caída.