Chapter 1
— Gracias por traerme a casa — dije mientras me giraba para regalarle una sonrisa, mi mano toca la manilla del vehículo preparada para salir.
— Gracias a ti por ayudarme esta noche — responde el chico mientras revolvía su cabello, desde que habíamos salido no me había mirado a los ojos ni una sola vez.
Suelto un suspiro mientras despego la mano de la manilla de la puerta.
Bien, al parecer es la hora de la charla.
— Diego — llamo al chico y esta vez, luego de tanto tiempo pone sus ojos en los míos.
— Dime — respondió él.
Le regalo una sonrisa antes de hablar.
— Sé que este consejo ya te lo he dado mas de una vez — comienzo, con un tono delicado como siempre lo hago — Pero ya no te considero como un cliente y realmente te aprecio.
El chico asiente mientras baja un poco la mirada, ya sabe por donde va la conversación.
— Deberías acercarte a ella — vuelvo a hablar, ya no se cuantas veces hemos tenido esta conversación, ya esto me parece mas bien un deja vú. Me lleva con él a alguna reunión, pasamos la noche, me trae a casa, toco el tema.— Ya deberías de dejar de contratarme para salir a esos eventos y citas contigo solo porque ella está presente en esos lugares.
Diego muerde un poco su labio mientras mira la oscura noche, tengo en cuenta de que es considerado persona tímida y cada vez que le doy un consejo no puede mirarme a los ojos, le da vergüenza.
— A simple vista parece ser una mujer amable y comprensiva — tomo su silencio como impulso para continuar hablando — Solo acércate a ella y deja el miedo.
— Es un poco difícil, ¿Sabes?.
Suelto un pequeño bufido.
— Es difícil porque tú lo crees así, si te acercaras a ella quizás las cosas sean diferentes — tomo su mandíbula y lo giro con cuidado para lograr que me mire — Pero eso nunca lo sabrás si te quedas ahí sentado como un cobarde, llamándome cada vez que haya una fiesta como esta solamente para ver si ella tiene alguna reacción.
— Reacción que siempre es inexistente, eso solo significa que no le intereso
Cierro mis ojos y tomo una fuerte respiración, llevo mis dedos hasta mi frente y masajeo la zona.
—Diego — él me vuelve a mirar — ¿Cómo esa chica puede estar interesada en ti o al menos dar una simple reacción si nunca te le haz acercado para hablarle? Dime. Solamente te quedas ahí parado como un bobo mirándola. Tienes que acercarte, hablarle, conocerle.
Él vuelve a bajar la mirada.
Tomo mis cosas y abro la puerta para salir del vehículo.
— Será mejor que te apresures a conquistar su corazón antes de que alguien mas lo haga por ti — salgo del auto y me inclino para mirarle por la ventanilla —Y no quiero recibir otra llamada tuya para trabajar— hablo con seriedad — Si me vas a llamar solo invítame un café.
Diego asiente y nos despedimos con una sonrisa. Me doy vuelta para volver a casa y lo siento marcharse cuando entro en ella.
Llevaba conociendo a Diego desde hace dos años ya, trabajando con él. Él me llamaba para que lo acompañara a eventos y fiestas importantes haciéndome pasar como su chica. Todo ello era con el propósito de generarle "celos" o alguna reacción a una mujer compañera de su trabajo, con la cual no había cruzado muchas palabras pero de la cual estaba flechadisimo.
Con el paso del tiempo nos volvimos un poco cercanos y cada vez que podía intentaba darle un empujoncito con la chica, porque si, Diego me siguió llamando para seguir haciendo esta falsa relación y así ver si la mujer tenia aunque sea un poquito de celos.
Cosa totalmente imposible ya que él ni siquiera se atrevía a hablarle.
— Llegué— hable en voz alta mientras dejaba mi bolso en el sofá y me quitaba los tacones que me estaban matando los pies.
— Oh, llegaste un poco temprano — Una cabellera rubia se asoma por la cocina para mirarme.
— Si, es que la fiesta estaba aburrida y Diego estaba un poco irritado porque Ámbar no nos prestaba atención — le respondo a medida que voy caminando hasta la cocina, en donde se encontraba mi amiga preparando algo que olía delicioso.
— Pobre Diego — dice la rubia — Ya van dos años y nada que se anima a hablarle.
— Pero que puedes esperar de él si ni siquiera me veía el primer día que nos conocimos — comento mientras me recostaba del mesón con cansancio.
Anna suelta una pequeña risita mientras sigue en lo suyo.
— ¿Y los demás? — pregunto mientras miro a mis alrededores ante tanto silencio, algo para nada común en mi casa.
—Mm, deben de andar por ahí — contesta Anna mientras preparaba los platos.
Como si el tiempo en silencio en esta casa fuera ya suficiente, se escucha un grito fuerte que proviene de la sala, tan alto que me agarró desprevenida y me hizo saltar de un pequeño susto.
— Eres un grandísimo hijo de.. — una voz femenina se escucha a lo lejos pero es interrumpida por una voz masculina.
— Antes de que lo digas te recuerdo que es tu misma madre.
La adolescente castaña aparece en la cocina seguida por el chico rubio. La castaña camina con pasos fuertes hasta la nevera y se sirve un vaso de agua fría.
Que habrá pasado ahora.
— ¿Que pasa aquí? — pregunto cruzándome de brazos.
— El estúpido de Kevyn me pego un chicle en el cabello — habla la castaña cuando termina de beber agua, luego me muestra un mechón de cabello, efectivamente tenia un chicle pegado. — ¿Es que acaso no sabe que es muy difícil de sacarlo? Ahora tendré que cortarme el pelo.
— Ay, pero si fue sin querer — dice el rubio con un encogimiento de hombros. — Eres una exagerada.
— Y tu un imbecil
Suelto un suspiro al ver la pelea de mis hermanos como es de costumbre, la paz en esta casa no es opción para nadie.
— Iré a tomar un baño — hago saber mientras me alejo de ellos para subir a la habitación del baño, que se encuentra arriba.
Antes de abrir la puerta de el baño alguien mas la abre desde adentro.
— Hola hermosa.
— Hola — le sonrío de vuelta
Diana se encuentra con una toalla envuelta en su cuerpo aun mojado por la ducha.
— Volviste temprano hoy — dice mientras me da un paso para que entre al baño.
— Por lo mismo que la vez pasada.
La castaña da una pequeña sonrisa triste.
— Que mal por él.... En fin, tengo algo que contarte, date una ducha y luego hablamos en la sala.
Asiento antes de cerrar la puerta. Cuando termino mi baño me dirijo a mi habitación en donde me pongo mi cómoda pijamada y ya lista salgo y bajo las escaleras para volver a convivir con las bestias de la casa.
— Rosi, ven a cenar — la voz de Anna me llama desde el comedor, camino hasta llegar a ellos y me siento junto a mis hermanos.
— ¿Que tal te fue en el colegio hoy? — le pregunto a Kely, mi hermana menor de tan solo 16 años.
— Todo va bien — contesta la castaña mientras se mete un pedazo de revoltillo de huevos en la boca.
— Kely va a reprobar matemática — canta Kevyn desde su lado del comedor, la menor le da un golpe por debajo de la mesa que todos notamos.
— Cierra la boca que tú te graduaste por obra y gracia del espíritu santo — contesta mientras lo mira mal, Diana suelta una risita dándole la razón.
— No peleen mientras comemos — pido mirándolos a ambos, luego vuelvo a ver a mi hermana— Sígueme contando.
— Pues, el viernes es la excursión por lo que estaré fuera de casa dos días — dice ella llevándose el vaso de jugo a la boca.
— Cierto que me habías comentado eso — contesto — Igual no me agrada mucho la idea de que te vayas de casa por dos días
— Es por la escuela Rosi, estaré bien — murmura la castaña
— ¿Kevyn no te puede acompañar? — pregunto mirándola, inmediatamente su rostro cambia a una expresión de horror
— Sería lo peor que pasaría en la vida
Diana suelta otra risita.
— Al menos no irías sola por si llegase a pasar algo.
— Pero Kevyn es la persona menos responsable que existe — insiste ella — Si hubiera algún problema créeme que él seria el causante.
Bueno, en eso tiene algo de razón.
Al terminar de cenar, Anna y Dianna me acompañaron hasta la sala de estar, en donde nos sentamos en los sofás para charlar un rato mientras los menores acomodaban la cocina.
— ¿Qué tenias que decirme Diana?—le pregunté al recordar que tenía algo pendiente por decirme.
Ella suelta un suspiro y se toma unos segundos antes de hablar.
— Primero que nada, no te alteres — advierte la castaña, alertándome ya con esas palabras.
— Solo dilo — le dice Anna, quien al parecer es consciente de la situación.
— ¿Que pasó? — pregunto mirándolas a las dos.
— Mientras no estabas, nos dimos cuenta de que Kim subió y te sobrepasó — dice Diana, esperando mi reacción.
¿Kimberly Hattan? ¿Subió y me pasó? ¿A mí?.
— ¿Qué? — un murmullo es lo que sale de mis labios mientras busco mi teléfono que esta a junto a mí.
Con una sensación desagradable en la boca del estomago, me meto en la aplicación de la compañía para la que trabajo, paso de el perfil de inicio y me voy directo al ranking que siempre está publicado. Mi ceño se frunce y la sensación se hace mucho mas insoportable cuando me doy cuenta que efectivamente, esa chica me ha quitado el puesto uno.
Nuestras mejores modelos
1; Kimberly Hattan
2. Roselin Kennedy
Tenia que admitirlo, Kimberly era preciosa, su piel bronceada, su cabello café tan largo, su alta estatura. Decir que la chica no era guapa era un delito, pero era nueva, no tenia experiencia, no había hecho tanto como yo. Y sin embargo desde que llegó a la compañía se ha empeñado en quitarme mi puesto.
No podía permitirlo.
Luxxus Company era una pequeña y anónima empresa que se ubicaba en el centro de la ciudad, cuyo propósito era (por muy extraño que fuera) brindar servicios de compañía. Y no me refiero a ese tipo de compañía, me refiero a aquellas que sacan de un apuro o aprieto fácilmente, es decir, cuando algún empresario o ejecutivo necesitaban algún asistente por un corto periodo de tiempo, o cuando necesitan algún acompañante para alguna cena o fiesta importante, también simplemente cuando alguna persona necesita a alguien con quien pasar el tiempo. Fuera el motivo que fuera, se contrataban estos servicios de únicamente compañía por un tiempo establecido, se firmaba un contrato legal y se respetaba ambas partes del trabajo, tanto el que contrató, como el contratado.
Y yo, era la modelo mas aclamada de aquella empresa, la que mas ventas tuvo por tres años consecutivos y la que cada miembro de ella respetaba. Y ahora, una recién llegada estaba me lo estaba quitando todo.
Suelto un gruñido mientras vuelvo a darle un vistazo a la lista, no eran imaginaciones mías o algún error del teléfono, ella seguía en el puesto uno.
Decido relajarme mientras reviso la aplicación, veo publicaciones, leo comentarios, reviso noticias y me percato también de que tengo un nuevo mensaje, específicamente de mi manager. El encargado de conseguirme mis trabajos.
Toro.
Hola Roselin, espero te encuentres bien, tengo un pedido nuevo para ti un poco diferente pero que no creo que quieras rechazar ya que te pagaran muy bien.
Le contesto con un mensaje corto.
Hola estoy bien, dime que es, puede que me interese.