Capítulo 1
Una cosa era tener que aguantarse, al juguete de las chicas de todas las fraternidades. Otra era tener que escuchar, como jugaban directamente con él. Aquel chico que le gustaba, que hacia brillar sus ojos inexpertos sexualmente. De todos los chicos de la fraternidad en la que vivía, era curioso tener que caer así de fácil en sus redes. No tenían por qué ponerme de compañero, al mismísimo Park Wonbin.
Capitán del equipo de rugby de la universidad, su popularidad estaba edificada en su habilidad en el juego. No solamente en la cancha, sino también entre las sabanas. Se escuchaba entre los pasillos de la universidad, en las fiestas de fraternidad. Incluso había escuchado curiosos gemidos, viniendo de su habitación. Yo solía colocar aquellas habladurías en duda, pero el chico había sabido demostrármelo personalmente.
_ ¿Te gusta cómo se siente? _ Una sonrisilla lasciva curvando sus labios. _ Respóndele a tu hyung. _
_M-e… gusta. _ Estaba agitado.
Wonbin no había escatimado en insinuar querer tenerme y yo no me pude negar por mucho tiempo. Aunque la mayoría de nuestras interacciones iniciales fueron jugueteos, las cosas fueron escalando. Cada juego era mucho más contacto, dábamos un poco más de nosotros. En esos precisos instantes, Wonbin se estaba encargando de darme. Lo que unos inocentes besos, habían conllevado a una mamada. Su boca era algo, a lo que no me podía resistir.
Wonbin dejo ir una risilla al tenerlo entre sus manos, lo observo mientras masajeaba el falo a gusto. Devorándolo con la mirada, saboreándose de sus pomposos labios. La sola imagen, parecía venir de una de esas películas indeseables de ver en público. Películas que descaradamente, solían ser las favoritas de chicos como yo. Ansiosos de algo que estaba, muy alejado de lo que se mostraba en esos videos.
_ Tienes el tamaño perfecto, justo como a mi me gusta. _
Se lo llevo a la boca como si nada, ahuecando sus pómulos en succión. Atragantándose hasta dar pequeñas arcadas, el sonido me ensordecía los oídos. El tentarme no era una opción, quería que me corriese en segundos. Parecía ser feliz con verme así, patético ante su corrupción divina. Lo hizo hasta que mi polla, casi se terminó por curvar en su boca. Ansiosa por correrse, pintarle la garganta de ese característico color.
Esa borrosa imagen que tenia de mi libido desordenado. _Estas insaciable hoy, esta es la tercera vez que me chupas. _Me sentía ordeñado justo ahí.
_Estoy estresado con las practicas, chuparte me hace relajarme de alguna forma. _Hizo una mueca con sus labios, que relamió a gusto frente a mí. _Déjame quedarme con todo, cada gota de ti para mí. _ Murmuro por sobre la piel sensible, tentando su próximo movimiento hostil.
Recubriendo mi miembro en saliva, mientras masturbaba para llevar todo a la extensión. Llevando mis bolas a su boca, en un movimiento que pareció ahogarlo por unos segundos. Una no era suficiente, llevándose las dos como podía. Le gustaba engullirse toda la cosa, alegando que era el tamaño perfecto para su linda boca. De solo pensar en esas palabras, me ponía aún más duro contra succión. Mientras su mano seguía ahí subiendo y bajando en moción contra mi polla.
_Egoísta. _ Una sonrisa cómplice en mis labios.
Una risilla de su parte. _Mío. _ Hizo que mi piel se erizara.
La palabra mío resonó, se volvió eco en mis sienes. Mientras que Wonbin seguía su rumbo, en una moción que estaba a punto de hacerme explotar en su boca. Sin saber si realmente eso quería, Wonbin era alguien impredecible. Podía solo sacarme toda la leche en un instante, ahuecando sus mejillas en mi polla. Podía pedirme a saltos esa leche, mientras me devoraba la boca.
Cuando le vi las rodillas rojas, supe que se había levantado. Colocándose sobre mi regazo, en ese incomodo sillón. Listísimo para montarme, su mirada lo decía todo. Rebusco en mi pantaloneta destrozada, bajándola con mi pobre ayuda. Cuando ella cedió de mis caderas, voló por algún lugar de la sala. Ni siquiera pude ver donde, demasiado concentrado en ese cuerpo.
En cómo se despojaba de lo único que lo cubría, en una imagen que me nublo los lentes. Tuve que acomodarlos, mientras veía tal espectáculo. Wonbin retiraba su ropa interior, su miembro se pegó a su cadera ya libre. Luego retiro aquella camiseta, que había robado de mi guardarropa. Dejando ver todo de él, su tonificado cuerpo para mí. Montándose en mí, apegándome a sus besos. A el jugueteo de sus risas, que me hacían olvidar que prefería a las féminas.
Tersos contra mis labios, hasta que terminaban en mordiscos. Jadié tenso ante el sofoco de su lengua, encontrándose dentro de mi boca. Me había probado más que los labios, lo había devorado. Mientras su polla se divertía contra la mía, acariciándose en el son que a nuestros cuerpos se les venía en gana. Mi mano bajaba de su cintura, hasta agarrar su firme trasero, apegándolo más a esa deliciosa fricción.
Wonbin tomo mi polla en medio de los tantos besos, acariciándola de manera perezosa. Tentando su entrada de a pocos, en una preparación poco cotidiana. Sabía que ese acto, lo hacía ver tan desesperado como yo. Por sus gemidos contra mi boca, por como mordía sus labios de la nada. Jugueteo con el glande, que iba de entrada por salida en su entrada. El solo jugueteo, me tenía perdiendo los estribos. Gruñendo contra su boca, como un condenado.
Una risilla ahogada de su parte. _Relájate un poco cuatro ojos, no es como si fuera tu primera vez. Recuerdo como fue ese día, nada que ver con esto que tenemos ahora. _
_Joder Wonbin. _ Gruñí en desesperación. _ Ya clávate. _ Le di una mirada nublada.
Wonbin jadeo sediento. _Yo también te quiero adentro, no puedo simplemente disimularlo. Me estiras tan bien, golpeando tan bien. _
Lo mire fijo mientras acomodaba hebras, de su desordenado cabello negro. _Soy el único que te llena bien, soy al que realmente mereces. _ Mi toque llegando hasta ocuparse en su mejilla, sonrosada por el calor.
Dio giros en esa glande, de una manera tortuosa. Acalorando el momento, lo que vivíamos ambos. La imagen de sus labios entreabiertos, era algo que me perseguía. Verla cada que lo hacíamos, no mejoraba nada. Ni mi adicción por estar dentro de él, ni mucho menos el calor que le generaba a mi cuerpo. Sentado en mi polla, no podía escuchar un solo pensamiento mío. Que no fuese dejarme hacer o hacer lo que Wonbin me pidiese. Estaba cerca, a centímetros de mis labios. Lo atraje más, mucho más a mí.
Wonbin lamio mi labio inferior con presura, me estaba volviendo loco ahí mismo. _Follame duro. _ Acato un beso fogoso después.
La estabilidad de su cuerpo haciendo el espacio perfecto, para que mis caderas se conociesen lo suficiente con su trasero. Era una montada mutua, en la que ambos dábamos esa follada, que hacía que ambos vociferáramos lo bien que se sentía. Era un diferente gemido de parte de Wonbin, uno que no solía venir de el con féminas. Féminas con las que hacia técnicamente lo mismo, recibía de ellas lo necesario de a tantos. Las otras veces solo daba, follaba desordenado como era su gusto.
Como lo estaban haciendo en ese momento, sin un solo sentimiento más que el deseo. La libido estaba ajusto ahí, en la mirada que compartíamos. En el chapoteo de nuestros cuerpos, en como nuestros labios se acallaban a besos. Ese deseo acelerado disminuyendo, ya orillando una corrida segura. Mi polla se curvaba por cada apretón, justo llegando a ese punto dulce. Que coloreaba sus ojos en blanco, del placer.
Wonbin relamió sus labios rojos. _Muy cerca, tan cerca. Demasiado bueno, mierda Sohee. Sigue así, toda para mí. Se siente bien, demasiado bien. _Jadeo ya acalorado.
_Toda tuya mi hyung, afloja esas caderas para mí. _ Mis colmillos destellando en una absurda sonrisa, estaba más que cachondo. _ Déjame darte duro, justo como te gusta. _ Tente una mordía en su quijada.
_Duro…_Wonbin jadeo acalorado. _ ¡Ah! S-i._
Wonbin se dio de sentones contra mi polla, hasta hacerme jadear a su nombre. Que se me escapaba de los labios, justo como en nuestro primer encuentro. Después de aquella fiesta de fraternidad, en la que ambos estábamos demasiado calientes. Mi virginidad desapareciendo ese día, creando una adicción a este chico que me mentaba. Que había acabado incluso, en invertir esos roles por diversión.
Ser el de arriba no era lo mío, pero tampoco era como si no lo disfrutase. Estaba con mis bolas hasta el fondo en ese bonito agujero, corriéndome como nunca antes había imaginado en mi celibato. Mientras era apretado, mi polla estaba en el paraíso. Pintando a Wonbin de ese blanco divino, disfrutando de cómo se sobre estimulaba dándose contra mi recayente falo. Mi mano viajando en su espalda, acariciando la línea de esta.
Me deje hacer hasta que se hartó de mí y capturo cada gota de mí. Perdido en sus labios rojos y en sus ojos seductores. Que me daban de a besos, de manera desordenada. Sabiendo que cuando se levantase de mi regazo, debía volver a fingir que solo éramos simples compañeros de cuarto. Que no se llevaban tan bien en público, pero que se daban hasta para llevar en la cama.
Las cosas no cambiaban mucho después de su práctica de rugby o de que yo regresase de estudiar en la biblioteca. De alguna extraña forma, nos encontrábamos esperando por el otro. Ignorando las señales del universo, de volver a nuestras andanzas habituales. Nuestro tiempo libre, ahora parecía haber cambiado de objetivos. Fingíamos demencia acerca de eso, pero era más que evidente.
_Te está llamando una chica. _ Era la cuarta vez que hacia ese llamado para él.
Le tendí el teléfono, mientras servía la cena. No más que comida de restaurante, los dos odiábamos cocinar. Compartir la mesa también, solíamos comer tirados en el piso. Mientras escuchábamos música o en un silencio perpetuo entre ambos. Había sido cómodo así, pero había estado variando desde que nos enredábamos. Nuestras miradas decían más, de lo que nuestros cuerpos podían ocultar.
Wonbin mordió sus palillos mientras me veía. _Deja que suene, yo no estoy para ella. _¿Quieres que te deje solo aquí comiendo?_ Dije con el ceño fruncido.
Una bocanada de kimchi relucía en mis mejillas, mis manos buscando un poco de arroz. Wonbin sonrió con la vista de mi jocosa manera de comer y luego se me quedo mirando un rato. Mientras tomaba mi mandíbula y me acercaba a él curioso. Termino tomando algo de comida sobrante de mis labios, de una sola probada con los suyos. De antemano se, lo rojo que me puse. Incluso cuando había comido de mí, mucho más que un par de granos de arroz.
Wonbin se relamió los labios, después de terminar su osadía. _Tenías algo aquí. _ Señalo la comisura de su propia boca.
Le di una mirada. _Estas cambiando el tema. _ Siempre lo hacía.
Su mirada intensificándose en mis ojos, viajando hasta mis labios. _Estoy aguantándome las ganas de comerte la boca, te ves muy lindo con las mejillas llenas. _ Wonbin rio encantado, con la rojez de mi rostro.
Supe a qué se refería, muy debajo de la mesa. Mi boca llena de su semilla, no era algo que me dejaba olvidar._Sigues cambiando el tema. _ Recite entre labios.
Wonbin levanto ambas cejas. _Dije que quiero estar para ella, no dije nada de estar para ti. Ven a mi cuarto más tarde, veamos una película justos. _ Tajo.
Trague la comida de a fuerzas. _Wonbin yo no, no creo que debamos. _ Me quede con la palabra en la boca.
_Te voy a esperar. _ Wonbin sonrió vicioso.
Deje que el silencio asediara, lleve algo de comida a mi boca. Demasiado entretenido en Wonbin y como me manipulaba para olvidarlo todo. Detalles como las llamadas, que seguía ignorando en mi presencia. Talvez incluso sin mi presencia, parecía un lobo solitario entre los pasillos. Sus ojos solo iluminándose, cuando estábamos solos. Estaba actuando diferente, más dulce para mi mal. Como si estuviese, prendado de algo de mí. Enamorándose talvez, estaba volviéndome delirante.
Yo tenía la esperanza, de que esa ausencia de chicas en el departamento, fuese porque algo estaba haciendo bien. En parte si sabía la especifica respuesta, por estar follando cada noche. Incluso con eso, me sorprendía tenerle así. Tan cerca de mí, se arrastró hasta darme un par de besos sonoros en la mejilla. No era necesario ser tan dulce, pero seguía repartiéndolos en mi rostro. Cuando no había sexo, solo una conversación profunda de la nada.
Escabullirme entre sus sabanas, acurrucarnos entre estas. Mientras veíamos una película, que a ninguno de los dos parecía interesarle. Nos teníamos en un beso, mas perdidos en hacerlo. Nuestras manos ocupadas en el otro, buscando desatar la poca ropa que teníamos. En medio de eso yo, intentaba tratar de buscar mi valor. Fuera de su toque, de sus besos. Alejándome de a pocos, pero volviendo a dejarme tomar. El me jalaba consigo, sofocándome con su calor. Yo estaba secretamente, demasiado helado para no derretirme.
_Déjame follarte. _ Wonbin demando con voz sedosa. _Déjame hacértelo. _
_Ya lo hicimos hace rato. _Murmure en sus labios.
_Tú me lo hiciste a mí. _ Wonbin aclaro de una.
Resople divertido. _Tienes un punto. _
_Túmbate en la cama, te hace sentir bien. _Wonbin tentó para mí.
No tenía que decirlo, estaba seguro que sí. Por los gemidos de aquellas chicas, que había escuchado meses atrás. Cuando aún no caía en sus sabanas y solo era tentado por ese dulce sexo. Que me malograba los oídos y me hacía querer ser esa persona a la cual complacía. Ahora que finalmente lo era, no podía dejar de pensar. En tener más para mí, todo de Wonbin.
De su imagen desnudándose frente a mi o de como eso incitaba a que yo hiciese espejo de sus actos. De cómo me dejaba los lentes, para poder admirar más su cuerpo. Tirándome en esa cama, a la merced de sus besos. Que iban desde mi cuello hasta ocupar sus labios en mis pectorales. Cada succión en ese viaje, hacia a mi polla feliz. El empalme volviéndose cada vez más evidente, mientras que su polla se friccionaba con la mía. Me hizo jadear succionando mi pecho, hasta que estaba completamente excitado.
Lo jugo con sus manos haciéndome jadear, para luego bajar sus besos hasta mi camino de la felicidad. Dando especial mimo a los vellos castaños que recorrían ahí y lamiéndolos a su gusto. Su boca se dio hasta llegar a prepararme, con ayuda de su lengua. Alternando con sus dedos, haciéndome jadear de a tantos. Sin saber cual me hacía sentir más extrañamente genial, cual quedaba más cerca de ese punto dulce.
Wonbin se asedio entre mis piernas hasta que dos de sus dedos llegaban más allá de donde el placer podía llegar, moviéndose a un son que me hacía menear mis caderas contra ellos. Demasiado bueno, demasiado dulce para mí. Mi polla se aporreaba en mi ombligo, como consecuencia de las estocadas de esos dedos y mis gemidos cada vez más sonoros. El chapoteo evidente y el baño de lubricante en mi agujero.
Que mojo la glande de Wonbin, cuando este tentó mi entrada. Teniéndome de misionero, con ayuda de una almohada. Introduciéndose en mí, se dio la tarea de llenarme el cuello de besos húmedos. Apaciguando ese escozor, que luego se volvió neutro en mí. Quería tener más, a medida que este me lo daba. Hasta llegar al borde de lo placentero, cuando se fue ajustando a mí en estocadas. Que me dejaban viendo, tocando las estrellas.
_Tan apretado, justo para mí. _ Wonbin siseo por sobre mi cuello. _ ¿Te gusta cómo se siente? Cuando estoy dentro de ti, dándote todo mi amor._ Me dio bonito, mientras sonreía lascivo.
Le mire vicioso, devoto a su sexo. _Contigo siempre, se siente tan bien. _
Cerca de mi cuello a mordida, susurrando como ajustaba perfecto a mí. Éramos uno en ese instante, quería que fuese así para siempre. Estaba vulnerándome, el temor era latente. Escuchar la palabra amor de sus labios, hizo que mi corazón latiese. Que mis ojos se cristalizasen en los suyos y que mis besos solo fuesen un solo desorden. A medida que aceleraba sus estocadas y medaba mas duro. Muy duro contra mí, hasta desarmarme la alama. Él me tenía, me tenía bajo su embrujo.
_Mas. _ Alcance a decir.
Nunca tenía suficiente, de cómo se sentía. De cómo se apegaba a mi cuerpo y me hacía sentir suyo. Mis lentes se volvieron para un lado de la cama, que no supe identificar. Me desestabilicé cuando los perdí, pero el placer seguía ahí. Junto con sus ronroneos y la manera en como hablaba de hacerme el amor. Lo estaba haciendo, estaba amándolo. El cómo sus manos apretaban, marcaban mi piel en su propiedad. El contraste perfecto, me estaba enamorando. Seguro si existía tal cosa, ese alguien podía ser Wonbin.
_Eres perfecto para mí, por eso solo te quiero a ti. _ Wonbin tentó mis labios necios.
_M-e quieres. _ Solo supe reafirmar de manera desordenada.
_Solo para mí, quédate aquí conmigo. _Me beso la boca fugaz.
Se estampo varias veces, con más potencia en su estocada. Viéndome rodar los ojos en blanco, mientras tomaba su grosor. Estirándome de mas, juntando el placer en ese punto. Que me hizo apretarlo como nunca, mientras balbuceaba barbaridades contra su boca. El las comió todas de mis labios, mientras le escuche dibujar un mío en mis labios. No me molestaba, yo en serio era suyo. Sabía que secretamente, él era todo mío.
Besos a lo largo de mi espalda, Wonbin acostado en esta. Estaba aturdido en la cama, mientras por fin veíamos esa jodida película. Que no era nada más y nada menos, que la película favorita de ambos. Como si no fuese suficiente, la veíamos repetidas veces. Perdidos en el calor del otro, entre las sabanas. Tuve que girarme a verle, antes de que sus brazos me ahogaran nuevamente. Sus besos en la nuca, no iban a parármela para ninguna segunda ronda.
_La película Wonbin, prometimos verla de corrido. _ Lo regañe de apuro.
_Tienes razón, pero ya se te paro. _ Wonbin jugo contra mí.
Mi mano en su cara lo alejaba de seguir besándome, pequeños picos por cada pedazo de piel al que podía llegar. Demasiado meloso como para no reírme, pero ya era más habitual que de costumbre. Su mirada brillosa para mí, el cómo se acurrucaba en mi hombro. No podía con sus piernas, entrelazándose en fricción con las mías. Sisee cuando sentí mi polla rozar la suya y casi quise pedirle que eso se repitiese. Podía sentirlo todo, seguimos más que desnudos.
_Enfermo. _ Bufe absurdo.
Se echó a sonreír divino. _ Voy a decir algo, algo que debí haberte dicho antes. _
_Dime. _ Lo contemple.
Se acomodó hasta colocarse frente a mí, nariz con nariz conmigo. Cualquier cosa que iba a decir, me hizo congelarme desde ya. Con su mirada puesta en mí y sus labios temblorosos. El solo hacia eso, cuando se vulneraba de la nada. Demasiado para mí, no sabía cómo me había merecido esa versión de Wonbin. Que no solo se había vuelto más sincero, sino más cercano a mí. Estaba seguro, que era mucho más que sexo.
_Lo que dije mientras follabamos, no fue ni la mitad de lo que merecías escuchar. _ Hubo un silencio cómodo entre ambos. _ Me contuve para no asustarte, cuando solo quería decirte que me gustas. Ya no quiero seguir jugando a tenerte a medias, quiero hacer las cosas bien cuando se trata de ti. Se siente como algo correcto, algo que siempre he querido hacer. Creo que tú eres esa persona, tu mereces una mejor versión de mí. _
_ ¿Te gusto? _ Fue lo único que salió de mis labios a primeras.
_Sé que puedes ver a través de mí. _ Wonbin soltó.
Yo podía verlo en sus ojos, podía notar lo que el sentía. Solo que era demasiado, perfecto para creer que estaba sucediendo. Que había cambiado con el tiempo, que solo yo le sabia correcto entre las sabanas. Incluso en el silencio del departamento, en el tiempo compartido en ese silencio. Se sentía cómodo todo, muy a diferencia de cómo había empezado. Caótico con nuestra enemistad, el toxico placer de nuestra tención sexual. Hasta que simplemente, todo aquello se deshilo. Quedando en lo que eramos, justo ahora.
Mordisquee mi labio inferior ante Wonbin. _No se puede tapar el sol con un dedo, solo que será raro si nos ven juntos. No nos llevábamos muy bien cómo, hace un par de meses ya. _
_El tiempo pasa rápido y la gente folla hasta que sabe cosas. Como que se gustan, como que se pertenecen. _ Wonbin sonríe casto.
_Se siente demasiado real. _Me le quede mirando. _ Tenerte solo para mí. _
Wonbin sonrió con tal ilusión. _ ¿Eso es un sí de tu parte? Dime que es un sí de tu parte. _
Wonbin rodo en mí, llenándome la cara de besos. Ocupando mis labios en picos, que no tuve otra opción de acatar. Era lindo como ahora éramos más que solo un desastre, pero la idea seguía poniéndome los pelos de punta. Porque sabía de donde venía Wonbin, éramos completamente diferentes. Combinar fue extraño, pero correcto al final del día. Era un sí rotundo de mi parte, si es que mis ojos ya no lo gritaban.
Sonreí divino contra su boca. _Si. _
_Mierda ellos van a volverse locos, tan locos como lo estoy yo por ti. _Wonbin rio divino.
Volvió a mi boca, en un beso que se volvió profundo. Desatando las sabanas en medio de este y pegando piel con piel. Acurrucándonos en el otro, como ese lugar seguro que acabábamos de descubrir. Que queríamos conservar, lo más que se pudiese. Nuestro pequeño secreto, en medio del caos de las vidas de ambos. Sonaba bien en mi mente, se sentía bien en mi cuerpo.