Al lado del destello

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Summary

Jeliel es un ángel que fue encomendado para cuidar de un chico llamado Lucas desde el día de su nacimiento. Ha estado cerca de él actuando como su mejor amigo, sin embargo, cuidar de Lucas es todo un reto, pues es un chico que está divirtiéndose en cosas arriesgadas todo el tiempo y a veces es víctima de infortunios que en ocasiones lo dejan pensando en si existe de verdad la mala suerte como para que Lucas esté tan cerca del peligro siempre.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Primer destello

Los ángeles somos conocidos por ser la bondad del universo, seres celestiales creados por Dios con el único propósito de seguirlo. No puedo negar que exiten ángeles así, pero en realidad la mayoría de los ángeles son bastante neutrales. Aunque todos seguimos el orden impuesto, cada uno tiene la libertad de realizar o no su trabajo asignado, de seguir a Dios tal cual como otros lo hacen.

Personalmente, siempre he sido el tipo de ángel que busca el reconocimiento de Dios, me gusta sentirme apreciado por Él. Estar cerca de Dios me genera una sensación cálida en el cuerpo... Como estar cerca del sol y su brillo.

Hay otros ángeles que no están tan interesados en recibir este afecto, pero Dios siempre es atento con todos nosotros. Somos sus creaciones, la creación más importante para él antes que los humanos. No por nada vivimos en el lugar más hermoso del universo.

El Cielo es el único lugar donde siempre puedes ver a los lobos y ovejas jugar y correr sin ningún peligro. Hay lugares que parecen sacados de los sueños humanos, lugares tan hermosos que los demonios sólo desearían destruir por envidia hacia nosotros. Suelos recubiertos de nubes algodonosas y cálidas, paisajes estelares con estrellas tan luminosas como los ángeles y polvo de estrellas frío y brillante que recorre la galaxia y la llena de color, y planetas tan grandes o pequeños como cualquiera pueda imaginar, llenos de colores y características tan distintas de la Tierra que sólo los ángeles pueden pensar.

Cada uno de nosotros tiene una tarea distinta asignada por Dios, pero no todos los ángeles conviven con los humanos, sólo algunos tienen tareas relacionadas con ellos.

Los angeles como yo, Principados, protegemos y guiamos a los humanos que se nos asignan y apoyamos a registrar toda su vida, acompañándolos desde su nacimiento hasta su muerte. Y he registrado y acompañado a muchísimos humanos... Siempre acercándome a ellos lo más que puedo.

Y esta vez, Lucas es el humano que se me encomendó cuidar. Me invadía una emoción enorme sólo esperar su nacimiento y estuve ahí desde el primer minuto en que su madre, Margaret, llegó al hospital. Dos de mis amistades estuvieron ahí conmigo cuando Lucas nació. Sariel, que era arcángel de la Castidad, y Mahasia, un ángel de mi mismo rango aunque sólo se encarga de realizar registros.

— Siempre es emocionante ver a los humanos tener mini humanos.

— Jeliel, lo has visto cientos de veces.

— ¡Pero es más emocionante cuando se trata del humano que quedará a mi cargo!

Sariel y Mahasia se rieron de mis palabras y esperamos con paciencia alrededor de la camilla donde habían recostado Margaret para el parto, muy atentos y protegiendo a todos en la sala con nuestra presencia.

Cada pequeño esfuerzo de la madre por dar a luz era como un tironeo a mi ser que me provocaba una sensación creciente de nerviosismo, hasta que finalmente el bebé fuera visto por el mundo. Ese momento siempre es único... Es como si el tiempo se detuviera, pero esta vez había sido diferente. Fue una señal de advertencia y pronto me presenté entre los humanos como una enfermera.

Las manos del doctor que había cargado a Lucas al salir del vientre, sorpresivamente temblaron y el pequeño cuerpo de Lucas estuvo cerca de caer al suelo cuando mis manos lo atraparon. Todos se sobresaltaron, pero yo lo sostuve entre mis brazos con total seguridad. Ver al pequeño Lucas entre mis brazos me llenó de tranquilidad y calidez.

— ¿Desea cargar a su bebé, señorita Margaret?

Aunque hubo un momento de silencio, como si los presentes trataran de calmar aún el pequeño susto, la madre de Lucas pronto respondió.

— Muchas gracias. Si, me encantaría.

Le entregué el bebé a la madre, tenía la piel muy suave y blanca, y aunque tenía apenas algunos cabellos, podía saber que era castaño. Ese momento también me resultaba único y encantador... La mayoría de madres a quienes había visto concebir, siempre miraban a sus bebés con un amor enorme... Y eso me motivaba a cuidad de su hijo con todo mi ser.

— Muy bien, ya quedó registrado en el 22 de abril.

— Me aseguraré de que jamás le suceda nada en su cumpleaños.

Mahasia siempre estaba presente para registrar a los humanos que quedaban a mi cargo. Mi trabajo y el suyo estaba bastante ligado. Los registros pasaban por muchos ángeles antes de llegar a Dios para ser añadidos a la lista celestial. Yo protegía a los humanos con el objetivo de que estuvieran en esa lista al finalizar su vida... Y Lucas no sería la excepción.

Seguí a la madre de Lucas hasta su casa luego de que la dieran de alta unos días después. El ángel que cuidaba de su madre también estaban ahí, aunque pocas veces interactuabamos. Era como una regla no escrita, los ángeles que protegían a los padres no interactuaban conmigo para no influir en mi forma de proteger a mi humano y yo no influia en su modo de proteger a los que estaban a su cargo. En este caso, Yerevéh estaba a cargo de Margaret y era un ángel bastante serio... Pero era tan protector como yo, sólo que a diferencia de mi, no tenía una relación tan directa con los humanos.

Yo cuidé de Lucas cada noche y también durante el día mientras su madre se ocupaba de su trabajo y de labores de la casa. Pero incluso siendo un bebé, por alguna razón era bastante habitual tener que protegerlo de algún peligro... Por ejemplo, cuando Lucas estaba durmiendo en su cuna y de pronto comenzó a formarse una grieta en el techo. El tiempo congelándose fue lo que me advirtió que algo sucedía y pronto cargué a Lucas y lo alejé de ahí antes de que una parte del techo cayera sobre la cuna. Margaret y Yerevéh no tardaron en aparecer por el estruendo y el llanto del bebé. Fue un hecho de los tantos que salía de mi comprensión, pero era mi trabajo estar alerta a todo aquello que fuese a lastimar al pequeño.

Si, tenía momentos en los que sólo estaba asustado por pensar en todo lo que podría lastimar a ese bebé, pero verlo sonreírme sabiendo que era el ser humano más puro me ayudaba a tranquilizarme. Jamás permitiría que le sucediera algo que le borrara esa sonrisa... Era un juramento que había sellado dentro de mi bajo mi propio nombre y el de Dios.

Por ahora, Lucas podía verme. Veía a su ángel protector... Pero en unos pocos años, , cuando comenzara a tomar mayor consciencia del mundo, dejaría de verme de esta forma, por su propio bien.