Cap 1 - Mis nervios
No voy a mentir: odio los primeros días de clase. La gente corre de un lado a otro, todos hablan demasiado alto, y yo... bueno, yo solo intento no morirme del estrés.
Llegué a la facultad con mi mochila medio rota y un café que que sabía más a desesperación que a café. Arquitectura. La carrera que elegí porque... sí. Porque no tenía claro qué más hacer con mi vida, y porque todos me dijeron que “tengo mano para dibujar”.
Notas del creador: no la tiene XD.
Empujé la puerta del salón y ahí estaba él.
Mi guía espiritual involuntario.
Mi compañero de desgracias.
Mi nuevo mejor amigo forzado.
Noah
—¡Aidan! —saludó moviendo los brazos como si fuera un maldito anuncio de supermercado— Bienvenido a tu nuevo grupo del salón. Ven, rápido, que te explico quién es quién. Antes de que te sientes al lado de un rarito.
Me dejó la mochila y lo seguí, porque la verdad, no quería terminar junto a alguien que coleccionaba uñas o algo así.
—NUEVOS COMPAÑEROS—
—Mira —apuntó Noah con el mentón—. Esa de allá es Sofía. Inteligente, callada, saca dieces sin despeinarse. Si te enamoras de ella, ya te aviso que no tienes chance.
Sofía levantó una ceja desde la otra esquina, como si supiera que hablábamos de ella. Claramente, ya estaba cabreada del caos del salón.
—Ese grupo del fondo son los fresa. No te acerques si no tienes carro.
—Y yo no tengo ni para un Uber —murmuré.
—Exacto —sonrió—. Evítalos.
Entonces señaló hacia la ventana.
Y lo vi.
Un tipo estaba recostado contra una fila de pupitres, riéndose con un par de chicas que se derretía a su alrededor. Era peliblanco y tenía el cabello despeinado, una sonrisa demasiado confiada y un aura problemática.
Noah bufó.
—Y ese... ese es Liam.
—¿Qué tiene? —pregunté, aunque ya intuía la respuesta.
—El idiota encanta-chicas del campus. Popular, atlético, seguro, amigo de Sofía, sonríe y caen rendidas. Odiarlo es parte del paquete de bienvenida.
Liam levantó la mirada justo en ese momento. Y me miró.
Me tensé. Ni siquiera sé por qué
Él frunció los labios como si estuviera evaluándome. Luego volvió con sus amigas.
Sentí un escalofrío extraño.
Molesto.
Confuso.
—¿Y por qué lo odias? —le pregunté a Noah mientras apartaba la mirada.
—Porque existe —respondió sin dudar—. Y porque cree que es el sol y que todos giramos alrededor de él.
Noah siguió explicando quién era quién, pero yo... no dejaba de mirar de reojo.
Liam tenía una vibra rara.
No de “galán”.
No de “chico malo”.
Era otra cosa.
Algo que no sabía nombrar.
—PRIMERA CLASE—
La profesora (Susana, por cierto) entró y todos corrieron a sentarse. Yo terminé al lado de Noah, como era de esperarse.
La profesora hablaba sobre álgebra, pero mis pensamientos estaban... dispersos.
¿Por qué demonios me incomodó la mirada de ese tipo?
¿Y por qué seguía mirándolo?
En eso, escuché un golpe en la puerta.
Y entró ella.
La novia de Liam.
Hermosa. Perfecta. Extrovertida. Una presencia que hacía que media clase se girara.
Ella se sentó junto a él, le dió un beso rápido y él sonrió.
Pero... su sonrisa no llegó a los ojos.
Fue raro.
Inexplicablemente raro.
Noah murmuró:
—Claro, la Barbie del campus llegó, Valeria. Ahora empieza el show.
No entendía por qué, pero sentí un pequeño malestar dentro de mí.
¿Celos?
No.
Imposible.
Ridículo.
Jamás había sentido celos de un chico.
—DESPUÉS DE CLASES—
Salimos del salón, y yo estaba listo para irme a casa a descansar mentalmente. Noah estaba hablando sobre unirse a un club y no sé qué. No presté atención
Y en ese momento escuché:
—Hey, tú.
Volteé.
Liam estaba ahí.
Mirándome a mí.
¿Por qué?
¿Qué mierda quería?
Me quedé tieso.
Él sonrió apenas, como si le divirtiese mi incomodidad.
—Tú eres nuevo, ¿no?
—S-sí —tragué.
—Te vi mirando varias veces. ¿Buscas algo?
¿Se dió cuenta?
¡Carajo!
—Lo siento, no te estaba mirando —mentí tan mal que hasta Noah tosió.
—Claro —dijo Liam con media sonrisa—. Nos vemos, nuevo.
Y se alejó, pasando una mano por su cabello.
Y lo observé irse.
Sin entender.
Y Noah murmuró:
—Bro... estás frito.