Lemons🔞

Summary

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Genre
Erotica
Author
Shirou
Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

Hermanas Inuyama (Yuru Camp)

Personajes: Akari Inuyama y Aoi Inuyamaï»ż

Anime: Yuru Camp

One-Shot: Hermanas Inuyama

La noche había caído por completo. A orillas del lago Shoji, una solitaria tienda de campaña se alzaba en silencio, reflejada tenuemente en las aguas oscuras. Desde allí, el Monte Fuji se recortaba a lo lejos, majestuoso, mientras un río de estrellas se extendía sobre el cielo, envolviéndolo todo en un manto de luz.

Tres personas habĂ­an decidido acampar esa noche. Y como si el destino les hubiera sonreĂ­do, tuvieron la fortuna de que nadie mĂĄs eligiera ese mismo dĂ­a para hacerlo, regalĂĄndoles una quietud absoluta, interrumpida solo por el murmullo del agua y el susurro del viento.

Dentro de la tienda se encontraban tres personas: dos adolescentes de diecisiete años —una chica y un chico— y una niña de doce.

Las dos chicas compartĂ­an rasgos sorprendentemente similares; bastaba una sola mirada para saber que eran hermanas. La mayor era Aoi Inuyama, mientras que la menor, Akari Inuyama, conservaba aĂșn la energĂ­a inquieta y luminosa propia de su edad. El chico, situado entre ambas, era compañero de clase y novio de Aoi.

El plan de acampar en aquel lugar habĂ­a sido idea de Aoi y su novio desde el principio. Lo habĂ­an planeado en casa, con cuidado y entusiasmo
 sin darse cuenta de que Akari escuchaba cada palabra desde la escalera. Para la menor, aquella conversaciĂłn fue suficiente para despertar su curiosidad. Siempre habĂ­a sido una bola de energĂ­a inocente, y las historias que su hermana le contaba sobre campamentos, fogatas y cielos estrellados habĂ­an terminado por encender en ella un deseo irrefrenable de acompañarla.

Cuando Akari expresó su intención de ir con ellos, el novio de Aoi esbozó una mueca apenas disimulada, un gesto de incomodidad. Para Aoi, la sensación no era muy distinta. Después de todo, ambos habían imaginado ese viaje como una oportunidad para disfrutar de cierta intimidad; con su hermana menor de por medio, aquello parecía imposible.

Sin embargo, el rechazo que Aoi estaba a punto de expresar fue desarmado por una sola frase
 dicha por su madre.

—Me parece bien que Akari te acompañe —dijo con calma—. Ella tambiĂ©n se ha interesado en acampar. Las historias que siempre le cuentas la han entusiasmado mucho. SerĂ­a ideal que fuera contigo.

—Pero, mamá
 —refunfuñó Aoi—. Puedo llevarla otro dĂ­a.

El gesto de rechazo fue evidente en su rostro, una mezcla de frustraciĂłn y resignaciĂłn ante las palabras de su madre.

Akari observaba la escena con los ojos brillantes, las manos juntas frente al pecho, balanceåndose ligeramente sobre la punta de los pies. Para ella, la idea de acampar con su hermana mayor era un sueño hecho realidad. No entendía del todo las miradas tensas ni los silencios incómodos; solo sentía emoción pura.

Aoi, en cambio, luchaba contra un torbellino interno. Amaba a su hermana, lo hacía de verdad, pero también había imaginado aquel viaje como un pequeño refugio, un espacio solo para ella y su novio. La culpa se mezclaba con la frustración, dibujando una mueca incómoda en su rostro.

El chico, hasta entonces en silencio, carraspeĂł suavemente. Sus hombros se tensaron y, con evidente timidez, hablĂł mientras desviaba la mirada, evitando encontrarse con los ojos de la madre de las Inuyama.

—Y-yo creo que
 —comenzó, rascándose la nuca—. Que Akari es
 bastante responsable para su edad.

Akari se irguiĂł al instante, como si aquellas palabras fueran un certificado oficial de madurez.

—P-pero —continuĂł Ă©l, apresurĂĄndose—, la Ășltima palabra deberĂ­a ser de Aoi. DespuĂ©s de todo
 es su plan.

Mientras hablaba, sentía un nudo formarse en su estómago. Sabía exactamente lo que estaba haciendo: trasladar la decisión —y el peso de esta— directamente a su novia.

Lo siento
, pensó en silencio, consciente de que acababa de lanzarle la piedra y esconder la mano.

La madre los observĂł a ambos con atenciĂłn, una leve sonrisa asomando en su rostro, como si entendiera mĂĄs de lo que decĂ­a.

Aoi apretĂł los labios. Su mirada pasĂł del rostro esperanzado de Akari al de su novio, que evitaba verla, claramente nervioso. SoltĂł un suspiro largo, derrotado.

—
Solo por esta vez —murmuró finalmente—. Pero tendrás que obedecer y ayudar en todo, Akari.

—¡SĂ­! ÂĄPrometido! —respondiĂł la niña al instante, lanzĂĄndose a abrazarla con una fuerza desproporcionada.

Aoi cerrĂł los ojos por un segundo, resignada
 aunque una pequeña sonrisa traicionera terminĂł por aparecer en sus labios.

X-X-X

Akari no dejĂł de mirarlo desde que salieron de casa.

El coche esperaba frente a la acera: un Berlingo Multispace de color gris, limpio, bien cuidado, reflejando las luces de la calle como si acabara de salir del concesionario. No era un coche deportivo ni llamativo, pero tenía algo que a Akari le parecía impresionante. Era grande, sólido
 y, sobre todo, era suyo.

—¿De verdad es tuyo? —preguntó por tercera vez, inclinándose para mirar el interior con ojos brillantes.

—S-sĂ­ —respondiĂł Ă©l, algo avergonzado—. Bueno
 mis padres me ayudaron, pero lo cuido bastante.

Eso fue suficiente para que, en la mente de Akari, el novio de su hermana ascendiera varios niveles de aprecio.

Mientras ayudaba a subir las mochilas y el equipo de camping, Akari no dejaba de observarlo. Le parecĂ­a increĂ­ble que alguien tan joven tuviera un coche propio, y mĂĄs aĂșn uno tan espacioso, perfecto para cargar tiendas, mantas y utensilios sin dificultad. En su imaginaciĂłn infantil, aquello lo hacĂ­a ver
 responsable. Casi adulto.

Akari acomodĂł su sombrero de calavera gris y negro antes de subirse al asiento trasero. Su cabello castaño largo caĂ­a por su espalda, contrastando con el abrigo de invierno magenta y negro que ya llevaba puesto, preparado para el frĂ­o que se habĂ­a adelantado ese año. Sus mejillas, sonrosadas por la emociĂłn, resaltaban aĂșn mĂĄs sus ojos azul agua.

—Mi hermana tiene suerte
 —murmuró en voz baja, más para sí misma que para los demás.

Aoi, que ya estaba en el asiento del copiloto, girĂł ligeramente la cabeza al escucharla.

—¿QuĂ© dijiste?

—Nada —respondió Akari rápido, sonriendo—. Solo que tu novio es genial.

El chico se atragantĂł un poco al escuchar eso y desviĂł la mirada, concentrĂĄndose en ajustar el retrovisor. Aoi frunciĂł el ceño apenas un segundo, una punzada incĂłmoda cruzĂĄndole el pecho
 aunque no sabĂ­a bien por quĂ©.

Durante el trayecto, Akari hacĂ­a preguntas sin parar: sobre el coche, sobre acampar, sobre cĂłmo Aoi habĂ­a conocido a su novio. Cada respuesta que Ă©l daba, aunque breve y tĂ­mida, parecĂ­a reforzar aĂșn mĂĄs la pequeña admiraciĂłn de la niña.

Aoi los observaba de reojo, envuelta en su abrigo, intentando convencerse de que aquello no le molestaba.

DespuĂ©s de todo
 Akari solo era una niña.

ÂżVerdad?

X-X-X

Se detuvieron en una pequeña cafetería antes de continuar el viaje. Nada elegante: mesas de madera, una vitrina con pasteles simples y el aroma persistente del café recién hecho. Justo lo suficiente para entrar en calor.

Hiroto bajĂł primero del coche.

Era un poco mĂĄs alto que Aoi —alrededor de un metro setenta y dos—, de complexiĂłn delgada y hombros algo encorvados por costumbre mĂĄs que por cansancio. Llevaba una bufanda oscura mal acomodada y una chaqueta gruesa que parecĂ­a quedarle apenas grande. Su cabello castaño oscuro siempre se negaba a quedarse en su sitio, y sus ojos, suaves y algo inseguros, evitaban el contacto visual mĂĄs de lo necesario.

Aoi lo mirĂł unos segundos de mĂĄs.

Es lindo
, pensó sin querer.

Lindo de esa forma tranquila, dulce. De esas personas que no llaman la atenciĂłn al entrar a un lugar, pero que, una vez las notas, ya no puedes ignorarlas.

Dentro del local pidieron algo ligero: café caliente, jugo y una gaseosa para Akari, acompañados de un par de rebanadas de pastel para compartir.

Hiroto sostenĂ­a su taza con ambas manos, como si le diera seguridad. Y fue entonces cuando lo notĂł.

Dos mujeres, claramente mayores que ellos —tal vez a inicios de sus veinte—, sentadas en la mesa contigua. Desde el primer momento, sus miradas se desviaban hacia Ă©l con descaro contenido. Sonrisas suaves. Comentarios al pasar. Una risa que duraba medio segundo de mĂĄs.

—¿Vas a acampar? —preguntĂł una de ellas, inclinĂĄndose un poco hacia su mesa—. QuĂ© valiente, con este frĂ­o.

Hiroto se quedĂł en blanco.

Literalmente.

—A-ah
 sí —respondió tras unos segundos, bajando la mirada—. Bueno
 vamos a intentarlo.

Eso fue suficiente para que ambas sonrieran con mås interés.

Aoi frunció ligeramente el ceño, sin darse cuenta.

¿Por qué estoy pensando tanto en él
?, se preguntó.

Y la respuesta le llegó råpido, incómoda y clara: porque dos extrañas le estaban lanzando indirectas a su novio.

El mismo novio con el que empezĂł a salir de la forma mĂĄs absurda posible.

Recordó aquel día con claridad. Hiroto, nervioso hasta la médula, ella confesåndose primero
 y él quedåndose completamente en blanco durante casi un minuto entero antes de soltar un simple:

—S-sí.

Eso fue todo.

AsĂ­ se hicieron novios.

—Tu hermano es muy callado —comentó la otra mujer, riendo—. Eso es adorable.

Hiroto se hundiĂł un poco mĂĄs en su asiento, deseando volverse invisible.

Y antes de que Aoi pudiera decir algo—

—¡Onii-chan es novio de Onee-chan!

La voz de Akari resonĂł clara y brillante.

La niña se había puesto de pie, inflando el pecho con orgullo, su rostro iluminado por una sonrisa infantil imposible de malinterpretar. Señaló a Aoi con decisión, como si estuviera presentando un hecho indiscutible del universo.

—¡Ellos van juntos! —añadiĂł, feliz—. ÂĄY van a acampar!

Las dos mujeres parpadearon, sorprendidas
 y luego rieron con suavidad.

—Oh
 ya veo —dijo una de ellas, retrocediendo un poco—. QuĂ© pena.

Hiroto exhalĂł el aire que no sabĂ­a que estaba conteniendo.

Aoi, por su parte, sintiĂł cĂłmo algo tibio se acomodaba en su pecho. ExtendiĂł la mano y, sin pensarlo demasiado, tomĂł la de Hiroto por debajo de la mesa.

Él se tensó apenas
 pero no la soltó.

Akari volviĂł a sentarse, satisfecha, balanceando las piernas como si hubiera cumplido una misiĂłn importante.

Y Hiroto, todavĂ­a sin entender del todo la tensiĂłn que habĂ­a flotado en el aire, solo pensĂł una cosa:

Acampar
 ya empezó a ser más intenso de lo que esperaba.

X-X-X

El Berlingo se detuvo finalmente cerca del lago. El motor se apagĂł y, por un instante, solo quedĂł el sonido del viento frĂ­o deslizĂĄndose entre los ĂĄrboles.

Apenas bajaron, comenzaron a sacar el equipo del maletero. Mochilas, mantas, la tienda de campaña, utensilios. Akari se ofrecía entusiasmada a llevar todo lo que podía cargar, aunque fueran solo bolsas pequeñas o linternas.

—¡Yo puedo con esto! —decía, levantando objetos ligeros con orgullo.

Hiroto asintiĂł agradecido mientras organizaba mentalmente el orden en que montarĂ­an todo. Estaba tan concentrado en no equivocarse que no notĂł a Aoi acercarse por detrĂĄs.

Ella lo observĂł un segundo.

Tan serio. Tan concentrado.

Tan suyo.

Sin previo aviso, Aoi se puso de puntillas y le robĂł un beso fugaz en la mejilla.

—
 ¿Ah?

Hiroto se quedĂł completamente en blanco otra vez. Todos sus pensamientos sobre estacas, cuerdas y orientaciĂłn de la tienda se desarmaron en un segundo. GirĂł el rostro, sorprendido, con las orejas ligeramente rojas.

—A-Aoi


Ella sonriĂł, satisfecha, como si acabara de reafirmar algo importante.

Qué tonto, pensó, sintiendo el calor subirle al rostro pese al frío.

Y al mismo tiempo, una pequeña punzada de inseguridad se disipó en su pecho.

No eran celos grandes ni oscuros.

Eran
 humanos.

Hiroto se agachĂł para comenzar a armar la tienda, clavando las estacas en la tierra hĂșmeda. Aoi se inclinĂł tambiĂ©n, acercĂĄndose un poco mĂĄs de la cuenta. Su intenciĂłn era clara; su mirada, decidida.

Justo cuando estaba a punto de acercarse de nuevo—

—¡Onee-chan! ¿Dónde pongo esto?

Akari apareció de repente a su lado, sosteniendo una linterna casi del tamaño de su antebrazo.

Aoi se detuvo en seco.

—Ah
 —respondiĂł, incorporĂĄndose de inmediato—. DĂ©jala ahĂ­, Akari.

La niña miró alternativamente a su hermana y a Hiroto, ladeando la cabeza con curiosidad, sin entender qué había interrumpido. Luego sonrió y dejó la linterna donde le indicaron, como si nada.

Hiroto siguiĂł armando la tienda, completamente ajeno a la tensiĂłn que habĂ­a flotado apenas un segundo ante.

Aoi lo observĂł en silencio.

No es que desconfíe de él, pensó.

Es solo que
 me importa más de lo que creía.

Se llevó las manos a los bolsillos de su abrigo, dejando escapar una pequeña risa silenciosa.

QuizĂĄ ese viaje no serĂ­a como lo habĂ­a imaginado.

Pero tal vez
 tampoco sería algo malo.

Con la tienda ya montada y el campamento tomando forma, la tensión se diluyó poco a poco. El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados y violetas, y el Monte Fuji se alzaba a lo lejos, silencioso, como un espectador eterno.

—¡Fotos! —anunciĂł Akari de repente, sacando el telĂ©fono como si acabara de recordar la idea mĂĄs importante del mundo—. ÂĄTenemos que sacar fotos!

Aoi no se opuso. De hecho, era difĂ­cil decirle que no a esa sonrisa.

Se colocaron cerca del lago primero. Hiroto sostuvo el teléfono con algo de torpeza mientras Akari se pegaba a su hermana, levantando los brazos.

—¡MĂĄs cerca, Onii-chan! —le indicĂł la niña—. Si no, no sales bien.

Él obedeció, acercándose un poco más de Aoi de lo habitual. Cuando la foto se tomó, ambos se miraron apenas un segundo de más antes de apartar la vista, como si el gesto hubiera sido demasiado evidente.

Luego intercambiaron roles. Aoi tomó el teléfono y fotografió a Akari posando frente al Monte Fuji, con el sombrero de calavera ligeramente torcido y las mejillas rosadas por el frío y la emoción.

—¡Ahora desde abajo! —pidiĂł Akari, subiĂ©ndose a una rama baja de un ĂĄrbol cercano.

—Akari, ten cuidado —advirtió Aoi al instante.

—¡Estoy bien! —respondió ella, balanceándose un poco—. ¡Mira, parezco exploradora!

Hiroto observaba la escena con una pequeña sonrisa. Akari levantó el pulgar, orgullosa, mientras el atardecer bañaba todo en una luz suave, casi irreal. Aoi capturó el momento sin pensarlo demasiado, consciente de que esa foto sería una de las que se guardarían para siempre.

Después, casi por inercia, Akari los empujó suavemente para que se pusieran juntos.

—Ahora ustedes —ordenó.

—¿Eh? —Hiroto parpadeó.

—Sí, sí —insistió—. Así, como pareja.

Aoi se colocĂł a su lado. Esta vez no hubo espacio que disimular. El frĂ­o ayudĂł a justificar la cercanĂ­a, pero, aun asĂ­, el contacto se sintiĂł distinto. Akari tomĂł la foto justo cuando Hiroto, sin darse cuenta, bajĂł un poco la cabeza hacia Aoi.

Click.

—¡Perfecta! —dijo Akari revisando la imagen—. Parecen de esos que salen en historias bonitas.

Aoi sintiĂł un leve calor subirle al rostro. Hiroto riĂł nervioso.

El sol terminó de esconderse, y el aire se volvió mås frío. Guardaron el teléfono y regresaron al campamento, sin saber que ese ambiente ligero y lleno de risas estaba a punto de romperse
 no por malicia, sino por la mås pura inocencia.

X-X-X

Con la noche ya asentada sobre el lago, Hiroto sacó el pequeño equipo de cocina portåtil. No había necesidad de buscar ramas ni encender una hoguera; el hornillo de gas hizo su trabajo con un sonido bajo y constante, suficiente para cortar el silencio sin romperlo del todo.

Aoi se colocó a su lado de forma natural, como si ya hubieran hecho aquello muchas veces antes. Él se encargaba del arroz y de controlar el fuego; ella cortaba los ingredientes con cuidado, midiendo los tiempos sin necesidad de hablar demasiado. Se movían con una coordinación tranquila, casi automática, sin cometer errores ni estorbarse.

Akari los observaba sentada sobre una manta, con las piernas cruzadas. No decĂ­a nada. No se quejaba. Solo esperaba, paciente, algo poco comĂșn en ella.

Cuando sacó su teléfono, lo hizo con cuidado. Desactivó el flash. Silenció el sonido.

TomĂł una foto de su hermana y de Hiroto cocinando juntos, iluminados por la luz cĂĄlida del hornillo. Aoi inclinada sobre la olla. Hiroto concentrado, removiendo con suavidad. ParecĂ­an una escena sacada de una historia tranquila.

Luego tomĂł otra. Y otra mĂĄs.

Sin interrumpirlos, Akari se alejĂł unos pasos y girĂł la cĂĄmara hacia sĂ­ misma. AjustĂł el ĂĄngulo, levantĂł el pulgar y sonriĂł. DetrĂĄs de ella, el Monte Fuji, rodeado por un cielo salpicado de estrellas que parecĂ­an multiplicarse cuanto mĂĄs se las miraba, y el brillo de la luna llena.

Click.

Guardó el teléfono satisfecha.

VolviĂł a sentarse, abrazĂĄndose un poco por el frĂ­o, y apoyĂł la barbilla sobre las rodillas. El aroma del curry comenzĂł a extenderse lentamente, cĂĄlido y reconfortante, mezclĂĄndose con el aire frĂ­o de la noche.

Aoi levantĂł la mirada un segundo y se encontrĂł con Akari mirĂĄndolos en silencio. Le sonriĂł.

Akari le devolviĂł la sonrisa.

Ninguno de los dos sabĂ­a que, en ese momento, la niña ya habĂ­a guardado recuerdos
 y una idea que pronto dirĂ­a sin medir sus palabras.

El curry estaba caliente y reconfortante. No quedĂł ni una gota en las ollas cuando terminaron; el frĂ­o de la noche hacĂ­a que la comida supiera incluso mejor. Akari fue la primera en recostarse sobre la manta, satisfecha, mirando el cielo estrellado.

Aoi y Hiroto recogían en silencio, disfrutando de esa calma que solo llega después de comer bien. No había prisa. No había ruido, salvo el murmullo lejano del agua.

Y entonces—

—¡Onee-chan, Onii-chan
! —la voz de Akari rompiĂł el silencio con naturalidad—. ÂżSe casarĂĄn algĂșn dĂ­a?

La pregunta cayó suave
 pero pesada.

Hiroto se quedĂł inmĂłvil, con una cuchara aĂșn en la mano. Su mente se vaciĂł por completo. No era vergĂŒenza. No era miedo. Era algo mĂĄs profundo: la sensaciĂłn de que alguien habĂ­a puesto palabras a algo que Ă©l nunca se habĂ­a atrevido a pensar.

Aoi también se detuvo. No respondió de inmediato. Su mirada se perdió un instante en la oscuridad, en el reflejo de las estrellas sobre el lago.

¿Casarnos
?

No era una idea absurda.

Tampoco era una respuesta sencilla.

Akari los miraba con total inocencia, esperando una respuesta como quien pregunta si mañana harå frío. Para ella, la lógica era simple: se querían, se cuidaban, cocinaban juntos. Eso era todo lo que necesitaba saber.

Hiroto tragĂł saliva.

—A-Akari
 —empezó, sin saber cómo continuar.

Aoi respiró hondo. Sintió el peso de la pregunta, pero también algo cålido expandiéndose en su pecho. Se dio cuenta de que no estaba incómoda
 estaba pensando en serio.

Se agachĂł frente a su hermana y le sonriĂł con suavidad.

—No lo sabemos todavĂ­a —respondiĂł al fin—. AĂșn falta mucho tiempo.

Akari parpadeó un par de veces
 y luego sonrió, satisfecha.

—Entonces está bien —dijo—. Si falta tiempo, pueden pensarlo despacio.

Como si eso fuera la respuesta mĂĄs obvia del mundo.

La niña volvió a mirar las estrellas, ajena al pequeño terremoto que acababa de provocar.

Hiroto soltó el aire que llevaba reteniendo y miró a Aoi. Ella no lo miró de inmediato, pero cuando lo hizo, sus ojos decían lo mismo que él sentía:

Tal vez
 no era una idea imposible.

El silencio que siguiĂł ya no fue incĂłmodo.

Fue distinto.

MĂĄs profundo.

Y bajo ese cielo lleno de estrellas, algo invisible empezĂł a tomar forma, aunque ninguno de los dos se atreviera aĂșn a nombrarlo.

X-X-X

Akari ya estaba dentro de la tienda. El cierre se habĂ­a corrido con cuidado y, al poco rato, su respiraciĂłn tranquila confirmĂł que se habĂ­a dormido rĂĄpido, agotada por el dĂ­a.

Aoi y Hiroto permanecieron afuera, sentados en las sillas reclinables, mirando el cielo nocturno. El Monte Fuji de lejos siendo cubierto con la luz de la luna.

La pregunta de Akari seguĂ­a ahĂ­.

No habĂ­a desaparecido.

—Lo que dijo
 —murmuró Hiroto finalmente—. Me hizo pensar.

Aoi asintiĂł despacio.

—A mĂ­ tambiĂ©n. Nunca
 nunca pensĂ© mĂĄs allĂĄ de ahora.

Se abrazĂł un poco mĂĄs a su abrigo. No hacĂ­a tanto frĂ­o, pero aun asĂ­ sentĂ­a un leve temblor.

—Llevamos un mes —continuĂł ella—. Y todo ha sido bonito. Tranquilo. Pero creo que
 ninguno se atreviĂł a pensar quĂ© viene despuĂ©s.

Hiroto bajĂł la mirada.

—Tal vez porque da miedo —admitió—. En la escuela siempre dicen que las parejas terminan cuando se gradĂșan. Que cada uno sigue su camino y ya.

El silencio volviĂł a instalarse entre ellos.

—Yo no quiero que eso pase sin pensarlo —dijo Aoi al fin—. No quiero llegar a ese momento y darme cuenta de que nunca hablamos de ello.

Giró la cabeza hacia él.

—Quiero ser maestra —confesó—. Enseñar. Estar frente a un aula. Es lo que me gusta
 lo que quiero intentar despuĂ©s de la preparatoria.

Hiroto la mirĂł con atenciĂłn. No parecĂ­a sorprendido; mĂĄs bien, pensativo.

—Te queda bien —dijo con sinceridad—. Siempre sabes explicar las cosas sin hacer sentir tonto a nadie.

Ella sonriĂł, agradecida.

Hiroto apretó las manos sobre sus rodillas. Dudó un segundo
 y luego habló.

—Aoi
 —dijo, nervioso—. ¿Te molestaría si yo quisiera ir por el mismo camino?

Ella parpadeĂł.

—¿El mismo camino
?

—Ser maestro —aclaró—. No lo tenía tan claro hasta ahora. Pero pensarlo así
 contigo
 no suena mal. No suena a algo que termine cuando cada uno se vaya por su lado.

Aoi lo observó en silencio. Esta vez, no había celos ni inseguridad. Solo una calma extraña.

—No serĂ­a raro —dijo despacio—. Ni siquiera pensar que
 si seguimos juntos, podrĂ­amos seguir despuĂ©s de graduarnos. Incluso casarnos algĂșn dĂ­a, si todo va bien.

Hiroto tragĂł saliva.

No porque la idea lo asustara.

Sino porque nunca había pensado que alguien pudiera decirlo con tanta naturalidad
 incluyéndolo.

—Yo
 quiero intentarlo —respondió—. No quiero que lo nuestro termine solo porque “así suele pasar”.

Aoi extendiĂł la mano. Hiroto la tomĂł.

No fue un gesto impulsivo ni apasionado.

Fue firme. Decidido.

Dentro de la tienda, Akari dormĂ­a profundamente, sin saber que su pregunta inocente habĂ­a hecho que su hermana y Hiroto dieran, por fin, ese paso que nunca se habĂ­an atrevido a dar: pensar en un futuro juntos.

Bajo las estrellas, el lago en silencio y el Monte Fuji como testigo, su relación dejó de ser solo el ahora
 y empezó a mirar hacia adelante.

Finalmente, entraron en la tienda de campaña.

Era lo suficientemente grande como para que los tres pudieran acomodarse sin sentirse apretados. El interior se llenĂł del sonido suave de las cremalleras y del roce de las mantas al extenderse sobre el suelo.

Akari ya dormĂ­a profundamente.

Su saco de dormir rosado ocupaba el lado derecho, y su pequeño cuerpo se movía apenas con cada respiración tranquila. El cansancio del día la había vencido sin resistencia.

Hiroto tomĂł el saco de dormir del medio, de color azul oscuro, y se acomodĂł con cuidado para no despertarla. Aoi, por su parte, se deslizĂł dentro del saco verde ubicado a la izquierda, ajustĂĄndolo lentamente.

Antes de recostarse del todo, Aoi girĂł un poco el rostro. ObservĂł a su hermana menor dormida, su expresiĂłn serena iluminada tenuemente por la luz que se filtraba desde fuera. Una sonrisa cĂĄlida apareciĂł en sus labios.

Luego mirĂł a Hiroto.

—Buenas noches —susurró.

Él la mirĂł tambiĂ©n, devolviĂ©ndole la sonrisa.

—Buenas noches, Aoi.

No hicieron falta mĂĄs palabras.

Ambos cerraron los ojos, dejando que el silencio de la tienda y el murmullo lejano del lago los envolvieran. Pasaron algunos minutos sin moverse, esperando que el cansancio hiciera su trabajo.

Hiroto frunció ligeramente el ceño por un instante, una mueca de incomodidad cruzåndole el rostro mientras sus pensamientos se resistían a apagarse. Sin embargo, poco a poco, esa expresión se relajó.

La tensiĂłn desapareciĂł.

Y finalmente, el sueño los reclamó a los dos.

La tienda quedó en calma, resguardando tres sueños distintos bajo el mismo cielo estrellado.

X-X-X

A la mañana siguiente. Hora: 5:15 a.m.

Akari comenzaba a levantarse. La somnolencia de su cuerpo se difuminaba por el sonido de chupar, junto a una voz ahogada a su lado.

Con su pequeño dedo índice frotando su ojo derecho para mirar con mejor detalle a su lado.

Quedando con la boca abierta, y ojos desorbitados por la escena sorpresiva a su vista.

Su hermana mayor se encontraba desnuda, apenas con el sostén y las bragas cubriendo su intimidad. Si fuera por su hermana mayor desnuda no lo hubiera dejado con los ojos desorbitados, era por lo que estaba haciendo en este preciso momento


ÂĄSlurp! ÂĄSlurp!

Se encontraba chupando, lamiendo, con sus manos frotando su coño y también al miembro largo y duro de Hiroto.

ÂĄTwitch! ÂĄTwitch!

Como también el sonido ensordecedor que se escuchaba en su coño.

Akari con los ojos desorbitado, ahogo cualquier sonido con sus manos.

Y comenzando a reflexionar lo que iba a hacer. Admiraba a su hermana mayor, la mejor hermana que hubiera pedido tener. Como también comenzó a admirar al novio de su hermana, Hiroto.

Donde él mismo chico se encontraba en la misma condición que ella. Usando sus manos para tapar los sonidos de quejido o gemido que pueda liberar por estar disfrutando de una mamada de su novia. Con el rostro y orejas ruborizado.

Akari luego de meditarlo por varios segundos, se llenĂł de determinaciĂłn.

Su hermana mayor es su admiración, y también un ejemplo que quiere seguir.

Y no podĂ­a simplemente huir de esta situaciĂłn. Con una sonrisa brillante e infantil.

Comenzó a desvestirse de sus prendas con el menor ruido posible. Quedando con un sostén tipo top por su s pechos pequeños, y unas bragas blancas con el logotipo de una pata de gato.

Haciendo su movimiento. Caminando a gatas de forma silenciosa, y acercåndose cerca de su hermana que se encontraba perdida por su excitación y el clímax de correrse en cualquier momento por juguetear con sus dedos en su coño y chupar la polla larga y dura de su novio que medía unos 25 centímetros.

Este momento era la primera vez de ambos. Nunca habĂ­an llegado al acto sexual, y ahora que su hermana menor estaba dormida; no querĂ­a desperdiciar el momento. La excitaciĂłn que habĂ­a tenido para el plan de este dĂ­a no se habĂ­a ido completamente. Incluso con Akari durmiendo a un lado avanzĂł rudamente a su novio donde despertĂł confundido por la repentina acciĂłn de Aoi.

—No aguanto más
 —Aoi estaba ruborizada—. Tengamos sexo.

Hiroto casi grita por esa repentina palabra, pero recordĂł que Akari estaba durmiendo y su grito podrĂ­a despertarla. Usando sus manos para tapar su boca y susurrĂł:

—No es momento para hacer eso


—Pueda que tengas razón
 pero ya no puedo aguantar más.

Aoi comenzĂł a desvestirse sutil y de forma sugerente haciendo que Hiroto comenzara a excitarse y su miembro se endurecĂ­a a cada segundo que Aoi se desvestĂ­a.

Hiroto observaba maravillado el voluptuoso cuerpo de su novia, grandes pechos cubierto por el brasier blanco, y cadera ancha y curvilĂ­neo, cubierto por sus bragas blanca. Mientras que Hiroto ya estaba con el miembro duro como roca.

Liberando un sonido de tragar por admirar el cuerpo de Aoi.

Mientras ella tenía una mirada de pervertida, mirando atentamente la tienda de campaña que había crecido en la entrepierna de su novio.

AcercĂĄndose lentamente a gatas y agarrando el pantalĂłn de su novio y desabrochando el botĂłn para bajarlo lentamente junto a su bĂłxer. Donde se alzaba gloriosamente la polla larga y dura de su novio, quedando con la boca abierta de sorpresa y luego lamiendo sus labios.

—Es una buena sorpresa —Aoi comenzó a frotar la dura polla de Hiroto, incluso colocando su miembro en su rostro mirando que sobrepasaba por varios centímetros su cabeza—. Enserio es muy grande.

Hiroto con su mano empezĂł ahogar cualquier sonido que se pueda escapar. Aoi comenzĂł a lamer el tronco de su polla de arriba-abajo, movimientos circulares en la punta de su polla. Para luego soltar un gemido ahogado cuando sintiĂł la presiĂłn suave de su boca, llevando su movimiento de cabeza mĂĄs allĂĄ, sintiendo la presiĂłn de su garganta rodeando su miembro.

MirĂł con obvia sorpresa la garganta de su novia, donde habĂ­a un rastro de movimiento que ascendĂ­a y descendĂ­a constantemente.

Aoi enserio estaba excitada que no le importĂł tener a su hermana cerca de ellos.

Hiroto abriĂł los ojos como platos. Él tambiĂ©n se estaba perdiendo por el placer y lujuria que se habĂ­a olvidado de la hermana menor de Aoi.

Akari debe estar en su saco de dormir, Âżverdad?

MirĂł tentativamente el saco rosado para poner nervioso.

ÂĄNo estaba!

En eso la silueta pequeña de alguien se movía a gatas a un lado de Aoi.

Estremeciendo todo su cuerpo. Mientras que los pensamientos de Aoi eran que, hacia un buen trabajo con su boca y lengua, sin saber que alguien estaba cerca de ella.

Hiroto arqueo levemente su cuerpo al sentir una pequeña mano en su miembro.

...

Akari era una niña muy curiosa. Sus manos comenzaron a descender con lentitud hacia la entrepierna. Acariciando y palpando, la sensación fue inmediata; duro como roca.

Llenando de pregunta a su mente inocente y curiosa. ¿Por qué su hermana mayor estaba chupando y tragando esta cosa dura?

ÂĄSlurp! ÂĄSlurp!

Aoi que estaba haciendo movimientos circulares con su lengua en el glande se dio cuenta de algo que no debería estar en el tronco de la polla dura de su novio. Y eso eran una pequeña mano frotando de arriba-abajo y también otro mano masajeando los testículos.

Sus ojos se abrieron ante la revelación de su pequeña hermana desnuda, con apenas ropa interior cubriendo su diminuto pechos y zona intima inferior. Mayor fue su sorpresa que tenía su característica sonrisa brillante e inocente mientras jugueteaba con el miembro de su novio.

—A-Akari


Akari desviĂł la mirada, dejando de observar la polla de Hiroto para mirar a su hermana.

—¿Si, Onee-chan?

—¿QuĂ© estĂĄs haciendo? ÂżSabes que esto estĂĄ mal?

Aunque haya dicho eso a su hermana, ella misma seguĂ­a lamiendo la punta para luego comenzar a lamer el tronco, donde Akari copiĂł el mismo movimiento.

—¡Jaja! ¡Estoy haciendo lo mismo que Onee-chan!

ÂĄSlurp! ÂĄSlurp!

Ambas comenzaron a lamer el tronco ambos lados. En el pecho de Aoi creció una chispa de competencia hacia su hermana pequeña.

—Hazte un lado, Akari. Estoy muy cerca de que Hiroto dispare su semen.

Se detuvieron de lamer la polla de Hiroto, y Aoi mirĂł fugazmente como venas se hinchaban en el miembro de su novio.

En cualquier momento se iba a correr.

Akari llevĂł su dedo Ă­ndice a la barbilla en forma reflexiva.

—Pero
 Akari tambiĂ©n quiere seguir el ejemplo de Onee-chan. ÂĄDespuĂ©s de todo Akari admira mucho a Onee-chan y quiere ser como ella!

Un comentario inocente dicha por su hermana que tanto amaba, y siendo suficiente ese comentario como hacerla dudar. Y su pecho teniendo una presiĂłn diferente de haber sido descubierta por su hermanita.

—E-Eso
 es jugar sucio


Con una mueca de resignaciĂłn, Aoi permitiĂł a Akari que se uniera a ella en lamer el tronco duro y lleno de venas.

Mientras que Hiroto no podía pensar correctamente, su mente se tildaba en blanco cada vez que miraba a la pequeña Akari lamiendo su polla junto a su novia.

El que irå a la cårcel seré yo.

DespuĂ©s de todo
 Akari apenas tiene doce años. Y eso ya es una condena para Ă©l, aunque no haya sido el culpable de involucrarla en este acto sexual.

Aoi detuvo su movimiento de lengua, incluso Akari luego de verla como se despojaba su brasier, haciendo ella lo mismo, quitĂĄndose el brasier top.

Hiroto hizo un trago audible que llego a ambas. Frente a Hiroto estaba los grandes pechos desnudo de su novia, y los pequeños pechos de Akari. Y ambas hermanas pegaron sus pechos aplastando su duro miembro.

—Eso es injusto Onee-chan. Yo no tengo grandes pechos como los tuyos.

—Jaja —Aoi liberĂł una ligera risa—. No debes preocuparte por eso, Akari. AlgĂșn dĂ­a tus pechos crecerĂĄn tan grandes como los mĂ­o. DeberĂ­as comenzar a masajear tus pechos.

—¿Enserio? ¡Si es así, que Onii-chan me ayude a crecer mis pechos!

Hiroto para este punto no regresaría cualquier locura de las hermanas Inuyama. Estirando su brazo derecho en los pechos pequeños de Akari, masajeando de forma circular, y estirando gentilmente sus diminutos pezones; con Akari liberando gemidos.

—Los dedos de Onii-chan son grande
 ah
 ah
 siento un hormigueo en todo mi cuerpo


Akari acercó su cuerpo al rostro de Hiroto. Donde él inclino su cabeza para llegar a los pechos de Akari.

—¡Aahh! ¡Se siente bien, Onii-chan!

Hiroto succionó los pezones de Akari, mordisqueåndolo también. Haciendo que Akari se retorciera de placer. Teniendo ambas manos ocupadas. Uno masajeando el pecho pequeño izquierdo de Akari, y su otra mano libre bajando a la intimidad de Akari, despojåndola de sus bragas blancas. Y metiendo gentil su dedo índice dentro de la pequeña raja de Akari, y con el pulgar frotar su clítoris que se había endurecido. La excitación de los tres había llegado al límite.

—¡Puedo sentir el dedo de Onii-chan dentro de mi vagina!

De forma inconsciente, Akari movió su cuerpo de arriba-abajo, permitiendo que el dedo índice de Hiroto penetrara mås su coño. En eso Hiroto sintió un pequeño dolor en su miembro, mirando a su novio que tenía un rostro de enojada.

—Andas muy enfocado con Akari, no te olvides de mí.

ÂĄSlurp! ÂĄSlurp!

Aoi fue agresiva. Con sus grandes pechos aplastando la dura polla de su novio, también empezó a usar su boca para chupar el resto del tronco y cabeza que sobresalía de sus pechos. Tenía confianza de sus pechos, pero no había imaginado que Hiroto tuviera un gran miembro que no podía cubrirlo por completo, aunque era mejor para ella, pensó por su excitación.

De eso forma Aoi tenía la imagen cerca de ella llenando su boca con la polla de su novio, y arriba a su pequeña hermana, Akari, siendo llevada al clímax por lo que hacía Hiroto con ella.

—¡Siento que algo viene, Onii-chan♄!

El cuerpo de Akari se retorcía. Abrazando con fuerza la cabeza de Hiroto que se encontraba perdido en los pechos de ella y también la presión de su dedo índice que enroscaba fuertemente al momento de correrse y liberar su néctar del amor.

—Akari
 si ya terminaste, porque no ayudas a Onee-chan hacer que Hiroto se corra.

—Haah
 Haah
 ¡Voy Onee-chan!

AĂșn con el agotamiento, Akari se moviĂł donde Aoi, donde recibiĂł un gesto de ella de lo que tenĂ­a que hacer.

—¡Guhh!

Hiroto ahogĂł el gemido que se le iba a escapar. Akari siguiendo el gesto de su hermana habĂ­a agarrado el glande para luego llevĂĄrselo a la boca para empezar a lamer como si fuera un helado.

Ahora teniendo ambas hermanas Inuyama a su servicio. Los grandes pechos de Aoi que aplastaba su miembro con su suavidad de arriba-abajo, igual que su lengua lamiendo su dura polla, junto a la pequeña Akari frotando de arriba-abajo ya que su pequeña mano no agarraba por completo su circunferencia, y lamiendo de la misma forma el tronco y cabeza; donde las lenguas de ambas hermanas se chocaban para lamer de forma circular el glande. La escena era demasiado excitante a los ojos de Hiroto, estaba teniendo a dos hermanas lamiendo su polla donde mås lo excitaba era ver como Aoi y Akari unían sus lenguas en su glande para luego ellas misma jugar con sus lenguas besåndose; repitiendo varias veces ese patrón.

ÂĄSlurp! ÂĄSlurp!

—Ya es momento de que Hiroto libere su semen, ¿no es así, Akari-chan?

—¡Onii-chan ya debes mancharnos de tu cosa blanca!

Ambas hermanas con el rostro rojo, y pupilas en forma de corazĂłn; fueron mĂĄs agresivas. Hiroto habĂ­a durado mucho tiempo, mĂĄs de lo que habĂ­a imaginado cuando habĂ­a pensado de dejar ser virgen con su novia, Aoi. Y lo que habĂ­a ocurrido hace mĂĄs de quince minutos cuando se uniĂł Akari, su cuerpo habĂ­a decidido resistirse en correrse, querĂ­a seguir disfrutando de tener a dos hermosas hermanas jugando con su polla. Llegando a resistir mucho tiempo.

Pero ya no podĂ­a seguir aguantando. Y su cuerpo lo sabĂ­a precisamente.

Donde un fuerte gruñido se escucho por parte de él, y su miembro furioso liberó por completo todo el semen que se había contenido en liberar. Bañando el rostro y cuerpo de Aoi y Akari, y también volando mås allå de ambas hermanas. Llegando a manchar parte de la tienda de campaña como su entrada que estaba cerrada.

—¡Jajaja! ¡La polla de Onii-chan explotó! —dijo Akari con una sonrisa brillante, admirando el semen de Hiroto que había volado.

—Hiroto
 es muy malo contenerse —Aoi acercĂĄndose a su novio, con pupilas de corazĂłn; empezĂł a besarlo. Akari que estaba mirando las manchas blancas en la tienda de campaña se sobresalto por el movimiento de su hermana.

—¡No es justo, Onee-chan! ¡No intentes tener a Onii-chan para ti sola!

Era desalmado el comentario de Akari, pero Aoi no era la Ășnica.

—Recuerda Akari. Hiroto es mi novio
 pero
 no me enojaría compartirlo contigo. ¿Te enojaría eso, Hiroto?

—¿E-Eh? ¿Enojarme?

La confusiĂłn de Hiroto fue como si fuera la respuesta deseada.

—¡Onii-chan no rechazo la idea!

—Bien, bien
 continuemos
 despuĂ©s de todo. Pensaba dejar de ser virgen sin importar la situaciĂłn.

—¿Are? ¿Virgen? —preguntó Akari, con los ojos imitando a una rana.

—Si, Akari. Y eso se hace así.

Aoi agarró el duro miembro de Hiroto para guiarlo a la entrada de su coño. Akari observando con antelación de lo que iban a hacer.

—Bien
 aquí voy.

Dijo Hiroto para luego comenzar a penetrar gentilmente la cavidad de Aoi, sintiendo las paredes resbaladiza y mojada, de los juegos previos que habían hechos. Akari agachó la mirada para mirar con mejor detalle como su hermana era penetrada por la polla de Hiroto. Observando algo de sangre en el coño de su hermana, pudo comprender que las palabras de su hermana se trataban de esto, perder la virginidad.

En eso los gemidos de ambos llegaron a oídos de Akari, levantando la mirada para ver como los rostros de Hiroto y Aoi brillaban por el sudor y también de una extraña felicidad que no podía comprender Akari.

Después de todo
 ambos concretaron la unión de sus cuerpos. Perdiéndose devuelta en el placer, con Akari observåndolos.

Aoi sentía a la perfección el miembro duro y caliente de Hiroto en su cavidad, incluso sintiendo el cambio de coño tomando forma de su polla.

Y también desviando la mirada para ver a su hermana malhumorada ahora. Se había perdido en el placer que se olvidó de su hermanita.

—¡Ah
! ¡Aahh! —vociferando gemidos, detuvo un segundo a su novio—. Ven aquí, Akari.

Akari no dudaba de las palabras de su hermana, colocĂĄndose encima de ella, aun sin entender la intenciĂłn de hacer esto.

—Hiroto disfruta de comer un shimaidon.

Con Akari encima de su hermana, Hiroto tenía una maravillosa escena de las hermanas Inuyama. Teniendo su polla dura dentro del coño de Aoi, lo sacó para luego ir a la pequeña raja de Akari, donde ella empezó a mirarlo luego de sentir la cabeza dura y caliente en su coño. Teniendo como respuesta un gesto de que podía hacerlo.

Y penetrando despacio la pequeña cavidad de Akari.

—¡Duele! ¡Esto duele!

Aunque Hiroto iba despacio, su polla era demasiado grande para el coño infantil de Akari que todavía seguía siendo una niña de doce años. Y llenando por completo su cavidad apenas con la mitad de su duro miembro.

—Tranquilízate, Akari. Respira hondo y relaja tu cuerpo, estoy contigo
 recuerda.

Akari mordiĂł su labio inferior, conteniendo el grito de dolor y mirando a su hermana que la sonreĂ­a como siempre la hacĂ­a. Y llenando su mente de que era la mejor hermana que podĂ­a tener.

Y de esa forma relajando su cuerpo, y deteniendo las lågrimas que habían caído de sus ojos por el dolor que no había imaginado tener, después de todo
 su hermana no había llorado cuando fue penetrada por primera vez con la polla de Hiroto, incluso teniendo los 25 centímetros penetrando toda su cavidad.

—Lo estás haciendo bien, Akari.

—Haah
Haah
Si, Onee-chan.

Hiroto recibió un gesto de su novia, había tenido la mitad de su polla aun dentro de la cavidad de Akari, tal vez su coño se había adaptado un poco esa mitad de su miembro. Retrocediendo su cadera lentamente, con los jadeos todavía de Akari llenando la tienda de campaña. Una vez casi sacado su miembro, teniendo solo la cabeza dentro, movió devuelta su cadera hacia adelante.

—¡Hya!

Akari sintió las manos de su hermana acariciando su cabeza, mientras tarareaba una melodía. Ayudåndola a tranquilizarla. Aunque eso se quebraba cuando la polla de Hiroto golpeaba el límite de su cavidad, llegando a fåcilmente a su cérvix.

Algo desarmo su pensamiento, y eso era que su hermana mayor la había besado, usando también su lengua para explorar su boca.

Hiroto comenzĂł a moverse un poco mĂĄs rĂĄpido, los gemidos y jadeos de Akari era tapado por el beso profundo de Aoi.

Hasta que luego de un minuto, Akari dejo de sentir dolor. Sintiendo un hormigueo recorriendo su cuerpo que la hacĂ­a sentir bien.

—¡Aaahhh♄! ÂĄAaahhh♄! ÂĄOnii-chan eso se siente bien!

Incluso Akari empezó a mover su cadera para recibir el golpe en su cérvix. Ahora gemidos de Akari llenaba la tienda de campaña, para luego también escucharse los gemidos de Aoi, ya que, Hiroto alternaba la penetración de ambas hermanas.

En la menor apenas metiendo la mitad de su miembro, mientras que la mayor recibiendo el tamaño completo de su polla, golpeando sin problema mĂĄs allĂĄ del cĂ©rvix, llegando a su Ăștero.

Era sorprendente que la voz de ambas hermanas estaba igualadas, aunque la mayor era que recibía mås tamaño, se podía notar fåcilmente por el bulto moviéndose en ambas hermanas, donde Aoi llegaba mås arriba que el de Akari. Hiroto supondría que Akari tenía una conexión con su hermana permitiéndole tener el mismo volumen de placer.

Hiroto extendería sus brazos, uno para agarrar y amasar un pecho de Aoi, mientras que su otra mano libre agarró y apretaba el trasero pequeño y apretado de Akari. Ambas manos haciendo movimientos circulares.

Aoi gritó mås fuerte luego de sentir como Hiroto estiraba su pezón izquierdo, enviando una corriente placentera que bajo a su vientre. Y Akari gritó luego de recibir una nalgada en su nalga derecha que envió una descarga eléctrica placentera a su cérvix que terminó siendo golpeada por la cabeza dura y caliente de la polla de Hiroto.

Ambas hermanas estaban inmersa en la lujuria y placer. De la misma forma con Hiroto.

Luego de unos minutos de ser penetrada muchas veces con la polla de Hiroto su cuerpo se arquearon, con la lengua afuera, y los ojos dilatados por el placer y espasmo de su cuerpo. Se habían corrido varias veces en lo que había durado Hiroto, que no sé había corrido.

Pero todos tiene un lĂ­mite.

Hiroto empezó a gruñir luego de sentir que su polla no aguantaba mås, y corriéndose dentro de ambas hermanas.

—¡Aaaahhh♄! ÂĄEstoy siendo llenada por Onii-chan♄!

—¡Hiroto♄! ÂĄHiroto♄! ÂĄMe estoy corriendo tambiĂ©n♄!

Hiroto sacĂł su miembro antes de continuar llenado mĂĄs el Ăștero de ambas hermanas, volando hacia sus cuerpos y bañåndola completamente de semen. Aunque el vientre de Akari se notaba un bulto mĂĄs evidente que de Aoi, parece que Hiroto llenĂł mĂĄs el Ăștero de Akari antes de sacarlo.

—¡Aaahhh♄!

—¡Eso se sintiĂł increĂ­ble, Hiroto♄!

Hiroto inclinó su cuerpo para luego acostarse por lo agotado que estaba, buscando su teléfono inteligente a un lado de su saco de dormir, y mirando la hora con obvia sorpresa.

Hora: 6:20 a.m.

Cuando habĂ­a comenzado primero con Aoi, eran las 5:00 a.m. y luego habĂ­a llegado Akari a los quince minutos. Es decir, habĂ­a durado mĂĄs de una hora y apenas se habĂ­a corrido dos veces por intentar aguantar lo suficiente para disfrutar de ambas hermanas y llenĂĄndola en este momento con su semen y bañåndola de paso. Lo Ășnico bueno eran que estaban cerca del lago para limpiarse sus cuerpos.

Mientras pensaba en eso, sintiĂł algo suave y resbaladizo en su miembro. Viendo a las hermanas Inuyama limpiando el residuo de semen que habĂ­a quedado alrededor del tronco y cabeza. Donde la mayor metiĂł todo su miembro en su boca, recibiendo como queja de Akari que no debĂ­a haberlo tomado toda para ella.

—¡Eres injusta Onee-chan!

—Aunque digas eso, tengo prioridad en Hiroto, siendo yo su novia principal.

—Mou~


Haciendo una mueca que la hacia ver mås tierna. Una pequeña risa se escapó en Aoi y Hiroto.

—¡No se burlen de mí! —se enojó Akari.

Liberando un gran suspiro, Hiroto comenzĂł a levantarse luego de que su polla fuera limpiado.

—Ya que estamos en un lago, es mejor bañarse y limpiarnos, serĂ­a un escĂĄndalo si somos pillados
 aĂșn mĂĄs para mĂ­, siendo que una menor de doce años tuviera sexo.

—Huh
 me había olvidado de eso
 —Aoi respondió con una lengua afuera.

—¡Onii-chan no debe preocuparse por eso! ÂĄDespuĂ©s de todo tambiĂ©n soy la novia de Onii-chan!

—Y eso seria peligroso igual para mí


Hiroto sin darse cuenta, tuvo un cambio. Hubiera actuado tímido y avergonzado si hubiera sido el mismo de ayer. Pero supuso que su cambio debió ser porque una menor, la hermana de su novia, se había involucrado con ellos en tener relaciones sexuales
 después de todo
 enserio seria condenado a la cårcel. Debería comenzar a actuar mås tranquilo para que nadie sospeche de lo que había hecho.

Tuvieron un baño de diez minutos en el lago, para Hiroto fue lo suficiente. Para Aoi y Akari no tanto, pero al menos no tenían semen en su cuerpo o cabello, y el fuerte olor pegado de su cuerpo.

Era lo mĂ­nimo necesario para que nadie descubra lo que hicieron los tres.

Luego de arreglar sus cosas y agarrar las basuras que tenían, comenzó un viaje primero a deshacerse de su basura en los contendores en la entrada del lago Shoji. Y luego detenerse a un pequeño restaurante.

—¿Comemos algo primero antes de regresar a casa? —fue idea de Hiroto, donde ambas hermanas asintieron con una brillante sonrisa.

Luego de media hora, terminando de comer. Subieron devuelta al carro para continuar su trayecto de regreso a casa de la familia Inuyama.

Hiroto desvĂ­o sus ojos para mirar a su novia, Aoi, y su nueva novia, Akari. Que rara forma de decirlo en su cabeza, pensaba Hiroto. Nunca se hubiera imaginado tener como novia una menor, y peor, que esa menor es la hermana de su novia, Aoi.

Pero dejo de lado ese pensamiento, admirando las bellezas de las hermanas Inuyama.

Dos chicas de apariencia casi iguales, pero al mismo muy diferente.

—¡Hay que ir a la próxima un Onsen y tener un trío!

Dijo de repente Akari con su sonrisa radiante y mejillas sonrosadas.

—Oh
 me parece una buena idea, ÂżQuĂ© opinas, Hiroto?

Parece que se equivocaba, Hiroto.

Soltando un suspiro que no sabĂ­a que habĂ­a contenido.

X-X-X

Había llegado lunes, y Aoi estaba dentro del pasillo de su preparatoria. Caminando hasta su salón donde vio a sus amigas que también tenían como pasatiempos hacer camping.

Dentro del salón de clase estaban: Rin Shima, Chiaki ƌgaki, Nadeshiko Kagamihara y Ena Saitƍ.

Ellas habían llegado temprano a clase, y también miraron a Aoi Inuyama que tenía esos ojos en forma de rana.

—¿Te sucediĂł algo? —Chiaki fue la primera en preguntar, extrañada por los ojos de Aoi.

—¡No me lo van a creer! —Exclamó extasiada Aoi. Dejando un poco perpleja a las demás.

—Esta bien
 pero cuenta para decir si te creemos o no —Chiaki llevó su brazo derecho a su cadera.

—¡Perdí mi virginidad con mi novio ayer! ¡Estoy feliz! ¡Pero eso no es todo!

Se pusieron rojas luego de escuchar eso, después de todo, ellas seguían con su virginidad intacta; y tampoco se relacionaban con un chico para tener un noviazgo.

—E-E-E- ¡Porque no cuentas eso!

—¡A eso voy, Chiaki! ÂĄPero no fui la Ășnica que dejo de ser virgen! ÂĄLlevĂ© a mi hermanita conmigo a una noche de camping con mi novio en el lago Shoji para mirar el Monte Fuji!

—¡Detente, detente de una vez! —reclamó Chiaki.

Pero Nadeshiko entro a la conversaciĂłn con un rostro brillante.

—¡Que paso despuĂ©s! ÂĄAkari-chan hizo algo verdad!

—¡A eso iba, Nadeshiko! ¡Termine haciendo un trío con mi hermanita y mi novio, y los tres dejamos de ser virgen!

—¡Queeee! —Estalló Chiaki. Incluso Rin que no mostraba mucha expresión, se sorprendió con el rostro rojo. Y Ena era igual con las orejas rojas.

Nadeshiko era la Ășnica cabeza hueca que continuo la conversaciĂłn.

—¡Enserio, Aoi! ÂĄEres increĂ­ble! ÂĄAkira-chan tambiĂ©n es increĂ­ble dejando de ser virgen cuando tiene doce años!

—¡Verdad, verdad!

Las dos hablaban animadamente. Hasta que Chiaki tuvo que detenerla de seguir hablando.

—¡Se pueden callar!

El salĂłn quedo con un silencio muy denso, hasta que volviĂł hablar Aoi.

—Si quieres te presto a mi novio para que deje de ser virgen. DespuĂ©s de todo
 Akari-chan y Hiroto ya formamos un triĂĄngulo amoroso.

—¡Eres increíble, Aoi!

Nadeshiko junto sus manos con las manos de Aoi, solo para seguir halagåndola de una forma extraña.

—¡Gracias, Nadeshiko! ¡Incluso te puedo prestar mi novio para que dejes de ser virgen!

—¡Ehh!

Nadeshiko quedĂł en blanco por las palabras de Aoi.

—Me
 lo pensare
 Aoi.

Luego dejaron de lado el novio de Aoi, como también el tema de Akari. Donde solo quedaba Chiaki agarrando su cabeza con el rostro rojo. Rin y Ena también tenía el rostro rojo, después de todo
 Aoi había permitido compartir a su novio para tener sexo y que dejaran de ser vírgenes.

Enserio lo estaban pensando. Después de todo, tenían esa curiosidad de tener sexo con alguien, y su amiga le estaba dando el pase libre de aprovecharlo con su novio.

Dejando el pensamiento para otro momento, después de todo; conocían al novio de Aoi. Un chico gentil de otra clase que a veces se unían con ellas para el almuerzo o escuchar sus planes de camping.

Teniendo luz verde en su pensamiento de tener sexo con ese chico otro dĂ­a.