Yuna
🌸👑❤️🩹
-Hola señorita, ¿Puedo pasar?
-Claro Yeji unnie, pasa.
-Gracias.
La mayor entra a la habitación con una bandeja en sus manos que, al parecer, contenía algunos frascos, un cuenco con agua y algunos otros materiales que la menor no sabía para qué le servirían.
-Yeji unnie, ¿Por qué me habla de usted?
-Porque usted, pequeña belleza, es una princesa; y yo solo soy una criada más de la familia real, por lo que debo mostrarle respeto... posiblemente en un futuro usted sea mi próxima monarca.
-No lo creo, no estoy lista.
La mayor le dá una sonrisa que alivia todo su ser y prefiere evitar responder a ese comentario.
-Pero tú eres mayor que yo unnie, se supone que yo debo mostrarte respeto a ti y hablarte de usted, no tú a mí; ¿Por qué yo también estoy obligada a hablarle así?
-Por las mismas razones que le mencioné antes, señorita.
-Pues tienes razón, en un futuro podría ser la próxima reina, así que te pido que me dejes de hablar de usted y me hables de tú.
-Señorita.
-Unnie.
Hwang suelta un suspiro largo y cansado, pero sintiendo una ligera y extraña felicidad y ternura dentro de sí, como en los momentos en los que se encuentra con su pequeña Yuna.
-Agh, muy bien.
-¡Yei!
-Bien... me dijeron que no has podido dormir bien últimamente.
-No.
-Pues a eso vine, estoy aquí para ti.
-¿Y para mí es todo lo que traes en esa bandeja?
-Sí, te iré explicando para qué sirve todo esto mientras siga aquí.
-Ok.
La mayor toma un banco alto que se encontraba en una esquina de la habitación y lo coloca frente a la cama, donde se encontraba la menor desde que ella entró.
-Desataré tu cabello para que duermas más cómoda, y te quitaré los aretes para que no te causen heridas, ¿Bien?
-Sí unnie.
La castaña se acerca a ella cumpliendo con ambas cosas mencionadas.
Primero retira lentamente la liga en el cabello de la menor y luego abre los pendientes de esta para dejarlos en la bandeja. De ahí mismo toma un cepillo que traía consigo y comienza a cepillar el cabello de la princesa.
La menor la observa hacer su trabajo, admirando cada detalle en su rostro, y gracias a esto recibe una sonrisa de su parte.
-Estás muy hermosa hoy.
-Ah, ¿Sí?.
-Sí, ¿Sabes?... Tienes un hermoso cabello suave, una piel blanca y hermosa...
El brillo en los ojos de Ryujin aumenta mientras la observa hablar tan lindo de ella.
-Y tienes unos ojos tan brillantes como el sol, y tan únicos como la luna mientras roba la luz del sol.
-Vaya, eso es poéticamente extraño.
-¿Acaso no lo has entendido?
La menor simplemente mueve su cabeza de un lado a otro dándole a entender que no pudo comprender bien su halago.
-El sol tiene una luz propia, pero la luna también es única; porque es una ladrona, mas luce la luz que se roba, de forma esplendorosa y hermosa, tan...
-Única.
-Así es.
La castaña sigue con su trabajo cepillando el cabello de la menor mientras ambas se dedican a escuchar los sonidos de su al rededor.
Es hermoso para ellas simplemente estar oyendo las respiraciones de la otra tan cerca de sí.
El sonido de los grillos cantando en la noche bajo el nublado cielo.
El cepillo y la mano de la mayor recorriendo todo ese cabello negro.
Es como un sueño para cada una. Un sueño demasiado inalcanzable.
Mientras la mayor está concentrada, Ryujin vuelve a su labor, observando de cerca cada facción del rostro de Yeji. Admirándola en demasía, expresando ternura en su aura y en los pensamientos de la mayor.
-Unnie.
-¿Sí?
La rubia duda un poco de su pregunta. Mientras tanto Yeji deja el cepillo de nuevo en la bandeja, cambiándolo por un paño que había dejado en el cuenco con agua.
-Debo limpiar tu rostro, linda.
-Ok.
El pedazo de tela recorre la suave piel de la menor con cuidado y cariño. La mayor le insinua que puede seguir hablando pero Ryujin sigue dudando.
-¿Está mal que te guste alguien mayor?
Cuando por fin se anima a preguntar, la menor le toma por sorpresa.
-¿Qué tan mayor?
-¿Qué tan mayor eres tú?
Después de secarla, la toalla que utilizó cae de sus manos gracias a lo inesperado de la última pregunta.
Se hinca frente a la princesa y toma sus piernas con delicadeza. Tratando de pensar en cómo hablar con ella.
-Yo... soy mujer, princesa. No te puedes casar conmigo, debes conseguir un rey que te ayudará a liderar.
-No quiero conocer un rey o un príncipe. Ya me hartaron.
Sus brazos cruzados la hacen lucir aún más tierna para la mayor pero desviarse del tema no es opción.
-Pero no por eso debes elegir casarte con una mujer. Mucho menos si soy tu criada, linda.
-Es que no es por eso-La menor baja de la cama, tomando asiento a un lado de la castaña, en el suelo-Me gusta, Yeji unnie.
Toma las manos de su mayor con esperanza, pero la otra desvía la mirada con miedo a repetir su historia junto a la menor.
-Cariño, ni si quiera entiendes el amor aún.
-Puede que no lo entienda, pero reconozco lo que siento. Nunca antes lo había sentido, y solo llega, cuando estoy con usted.
-Pero, soy mujer, soy tu criada, soy cinco años mayor que tú; todo eso está mal, linda.
-Pero no me interesa. Te amo unnie. Quiero que algún día seas quien esté en el trono al lado del mío.
La mayor suelta las pequeñas manos que se encontraban entre las suyas, se levanta y levanta a la princesa del suelo con cuidado.
Luego de dejarla en la cama, entra en el clóset de la rubia buscando una pijama. Al salir ella se encuentra desnuda, pero es normal para ambas, sabiendo que la ha cuidado durante toda su adolescencia.
-Quiero que dejes de ver mi cuerpo como el de una niña. Siénteme, admira en lo que me he convertido porque lo he conseguido por ti.
-Ryujin. Debes vestirte.
Le pasa la ropa, volteando la mirada.
-Ya conoces mi cuerpo, no quiero que tengas pena, solo quiero que me veas.
Voltea su cuerpo por completo, dando la espalda a la cama y a la desnuda joven que buscaba su atención.
-Ryujin te he visto mil veces desnuda, desde que tenías diez años yo me encargaba de bañarte. Pero propasarme contigo es demasiado, nunca podría hacer eso, eres una jovencita.
Con el esfuerzo de la menor para voltearla de nuevo decide que no puede seguir con esa conversación por bien de ambas.
-Pero unnie...
-¡Basta!, Ni si quiera me conoces bien para decir que me amas. Ve a dormir Ryujin.
Dejando a la menor con una enorme tristeza, sale de la habitación olvidando la bandeja con la que había entrado. Corre a su habitación en busca de algo.
Cuando encuentra la foto de su pequeña Yuna, la toma entre sus manos abrazándose a ella. Su niña es la razón de que siga en el castillo, cumpliendo su penitencia. Pero los sentimientos de la princesa le complicaban más todo.
Haber acogido en el pequeño espacio al que llamaba hogar a esa pequeña fue la luz que necesitaba para seguir su vida.
Pero que las hayan descubierto fue lo que inició su penitencia.
No podía arriesgarse a que le quiten definitivamente a su Yuna. Tenía quince años, un sueño y una novia mayor que ella. Pero el reino lo veía como algo malo.
No podrían ver a su próxima mónarca como la ven a ella.
Tampoco soportaría que la bella princesa que ha cuidado durante ocho años de su vida la tomara como alguien detestable igual que todos los demás.
Pero la penitencia fue de diez años, y la menor está a punto de volverse reina. La situación no es nada buena para ella.
Con nada más que Yuna en su mente y el pensamiento de que mañana será el día para poder verla, se recuesta en la cama y trata de dormir para no llegar tarde con su niña al siguiente día.
🌸👑❤️🩹
Al notar que la puerta se encuentra medio abierta decide solo tocar un poco y preguntar por la princesa.
-¿Puedo pasar, señorita?
Cuando voltea y encuentra esa cabellera negra que tanto adora se decepciona un poco.
-Oh, hola Chaerie, pasa.
La rubia se deja caer en la cama mientras ve a su amiga dejarle el desayuno en el tocador. Después de esto toma asiento con ella.
-¿Qué sucede?, creí que Yeji unnie había venido a atenderte para que durmieras bien.
-Ella es el problema.
-¿Le dijiste?-Chaeryeong, al ser su mejor amiga (o la única persona de su edad con la que se le permite hablar), claramente estaba al tanto de los sentimientos de la princesa hacia su criada.
-Sí. Incluso me desnudé para ella y solo volteó la mirada.
-¿Y qué reacción esperabas?, Yeji unnie te ha visto desnuda más veces de las que tú lo has hecho. Pero si te le insinuas, no puede mirarte con otros ojos Ryu.
La rubia toma el brazo de su amiga, haciéndola caer junto a ella. La abraza pegándose más a su cuerpo y un brazo de la pelinegra rodea su cintura.
-¿Qué hacemos Chaerie?
-¿Quieres salir?, podemos pedir que me dejen salir contigo.
Chaeryeong se levanta y la rubia la sigue.
-¿Crees que puedas conseguirme la salida solas?
-Tal vez. Desayuna, vístete y yo hablaré con tu padre. No tardo.
El "ok" de la rubia la deja más tranquila y camina hacia la entrada de la habitación.
-Chaerie, antes de que te vayas ¿Dónde está Yeji unnie?
-Hoy es... su día de salida, Ryu. Ahora vuelvo.
Ryujin nunca había hecho preguntas los días que hacía falta Yeji en el castillo. La mayor le había dejado en claro que no quería que la princesa se entere de lo que fue su vida y, menos, de que en realidad está cumpliendo la penitencia que se le fue impuesta.
En la habitación, mientras espera por Chaeryeong, la princesa se sigue preguntando el lugar al que sale Yeji todos los días. Pero le han dicho que no piense mucho en ello; así que solo busca algo que, sabe, Yeji le daría por la mañana.
Aunque no fue díficil para Chaeryeong conseguir el permiso de salida, sí lo fue conseguir el de salir solas. Claro que estaba segura de que podría cuidar de Ryujin. Hasta que encontraron un rostro conocido junto a un cuerpesito con enormes y bellos ojos que le hablaba sin parar.
-¡Mira!, ¡Ahí está Yeji unnie!
-¡Ryujin, espera!
🌸👑❤️🩹
-¡Mami!
-¡Yuna!
La pequeña de ocho años corre en su dirección, con los brazos abiertos y esa hermosa sonrisa que le hace recordar todos los días por qué sigue con esa vida.
Cuando por fin se encuentran la toma fuertemente en sus brazos con la intención de nunca dejarla ir. El guardia que acompañaba a la niña le saluda desde lejos y se retira a tomar también su día libre.
Es como un acuerdo al que habían llegado, Yeji y Yuna pasean solas por el pueblo mientras el guardia se toma el día libre y no le dicen a nadie que la supervisión de la niña está incompleta.
-¿Qué tal has estado con Lia, pequeña?
-Bien mami. Algún día, me gustaría tener otra mamá, como Lia unnie.
La inocencia de su hija la toma por sorpresa, con su hija al tanto de toda la situación no le extraña que haga esos comentarios, pero nunca puede evitar hacerlos en público.
-Bueno, eso sería difícil, ya no se me permite tener parejas y sabes que no me gustaría que nos pasara otra cosa.
-Lo sé, no me gusta que nos separen. Pero ves a la princesa todos los días, si te casas con ella dejarías de tener problemas, y cuando ella se vuelva reina ¡Yo podría ser la nueva princesa!
Algunas veces parecía que su hija conocía cada nueva situación que ella vivía en el castillo. Aunque su imaginación realmente no tenía límites, lo que usualmente explicaba la mayoría de cosas.
-Mami.
-¿Sí?
-Extraño a Minju.
A punto de levantarse del suelo para empezar a caminar, Yuna la deja congelada con sus sentimientos. Pero no podía culparla, Minju era lo que conocía como su otra madre a pesar de que Yeji era una adolescente y Minju la adulta de veinte años.
Después de que les quitaran la felicidad que representaba su "otra madre" ambas tuvieron que aprender a vivir con su pequeña familia y el resto de la penitencia.
-¿Quién es Minju?
La voz detrás de ella la asusta hasta que voltea para encontrar al dueño de esta, y se asusta aún más con su secreto peligrando.
-Ryu...
-Es mi-Cheryeong rápidamente toma a la niña, cubriendo su boquita y alejándola un poco de las otras. Salvando la situación con su respuesta-Nadie.
-¿Qué iba a decir la niña?, suéltala Chaeryeong, no la trates así.
-Pero...
-Dejen que me hable, la pequeña es parte de mi pueblo, y mi pueblo es lo más importante porque en un futuro tendré que cuidarlo.
Dándose por vencidas, Chaeryeong suelta a la niña y junto a Yeji se alejan un poco de la princesa.
-Hola pequeña, ¿Cómo te llamas?
-Hola, soy Yuna, ¿Tú eres la princesa?
Antes de que Yeji la regañe, Ryujin le hace una seña de alto y toma la mano de la niña para empezar a caminar.
-Sí, ¿A dónde quieres ir?
-Mami prometió llevarme a comprar una muñeca nueva y un regalo para el cumpleaños de Lia unnie.
-Mami...
La mirada de la menor le hace sentir algo culpable, Chaeryeong al notarlo se le acerca y le toma la mano mientras siguen a las otras.
-Te quedan dos años y Ryujin está enamorada de ti, creo que deberías decirle.
-Le diré. Pero no vuelvas a mencionar eso, Ryujin todavía no entiende la vida, mucho menos lo que es el amor.
-Pero tiene dieciocho años, y en dos más se convertirá en reina, déjala explorar lo que se ha perdido.
-Pero Chaeryeong, recuerda mi penitencia, ¿Quieres que todos traten a la reina como me tratan a mí?
Se detienen unos segundos tratando de que las otras no oigan su conversación, pero al darse cuenta de que las habían dejado caminar, ambas esperan por ellas.
-Yeji, creo que debemos hablar. Déjalas ir. Si le vas a contar la historia completa, qué más da si Yuna le cuenta de su otra mami.
Al ver que no se movían, la expresión en el rostro de Yeji preocupa a la princesa, así que vuelven hacia ellas.
-¿Puedo ir a las tiendas con Ryujin, mami?
-Yuna, ella es la princesa, no puedes hablarle así-La indirecta le dolió, sin embargo, tomó la mano de la niña de vuelta y esperó a la respuesta de la mayor-Y no te he dado el dinero, espera.
-No hay problema unnie. Puedo comprarle lo que quiera. Después de todo, soy la princesa-La mayor entendió la indirecta.
-Claro, búsquenos aquí cuando vuelvan.
Sin darle tiempo de responder, Chaeryeong la aleja de las menores en busca de un lugar para sentarse mientras esperan por ellas.
Cuando encuentran un lugar cercano donde esperar, Cheryeong la obliga a sentarse sin importarle su enojo.
-Estoy segura de que el pueblo la amará. Le has enseñado a ser una gran persona.
-No me importa. Sabes que en cuanto termine mi penitencia tomaré a mi hija y nos iremos lejos de este pueblo y de los recuerdos.
-No puedes condenarte a vivir una vida solitaria y triste solo porque te quitaron a Minju. Unnie era grandiosa, pero recibió la mayor penitencia para que ustedes vivieran felices, aún sin ella.
Chaeryeong y Minju eran primas, por lo que la menor conocía la historia de la pareja y cómo todo terminó así. También ayudó a que no le quitaran la niña a Yeji.
Pero nunca ha declarado a Yeji que, en realidad, habló con su prima antes de que muriera.
Claro que Kim le pidió que no lo revelara a Yeji, pero siempre trata de cumplir con lo que prometió. Pues la mayor le hizo prometer que cuidaría de Yeji y Yuna por ella, y que trataría de conseguir una buena vida para ellas.
Así que es lo que trata todos los días. Sacando sonrisas desde el interior de la castaña, visitando a Yuna seguido, y ahora, buscando emparejar a Yeji con una buena persona.
-Pero no por eso me voy a aprovechar de la princesa. Chaeryeong nuestras vidas son distintas, básicamente la crié siendo una adolescente, no podría verla de esa manera.
-¿No puedes o no quieres?
Pero ella tenía razón. El problema no es si Yeji puede o no, el problema es si ella lo quiere o no. Porque claro que lo quiere, pero no podría repetir la historia con Minju.
Menos si ella toma el lugar de Minju ahora. Siendo mayor de edad puede cumplir la penitencia que cumplió Minju, y no podría dejar a su Yuna sola. Así que siempre tendría que ver por el bien de su hija, y el de la persona que ama.
-¿Por qué no tratas de darle una oportunidad en los dos años que les quedan?
-No estoy segura.
-Pues debes estarlo. Porque yo estoy segura de que serán mejores mónarcas que el rey, y el pueblo las amará sin importar nada, después de ver su reino cambiado.
A lo lejos ven a las otras acercarse, Yuna corre hacia ella y se da cuenta de que no podría dañar la vida de su hija, nunca.
La toma en brazos igual que antes, con las lágrimas a punto de salir y el pensamiento de una mejor vida para su pequeña en la mente.
🌸👑❤️🩹
❦︎ᥴꪖ𝘴ꪮ☯︎








