◇Prólogo◇
"Padre, juega conmigo." Una voz de un niño resonó en el inmenso espacio.
"No puedo, estoy ocupado." Una voz resonante y grave le contesto al niño
"Pero...Padre, prometiste jugar conmigo." El menor se quejo.
"Miguel...no puedo, estoy pensando en tu próximo regalo, tardare mucho en hacerlo, apenas estoy terminando donde viviremos nosotros."
"Pero, se siente muy solitario nosotros dos solos." Dijo el ángel, este era un niño alto, cabello rubio corto y grande ojos azules, vestia tan solo una tunica blanca con bordes dorados, sus 6 alas sobresalian de esta misma.
"Miguel, hijo mio...se paciente, tardare pero te daré un lindo lugar donde gobernar. "
"No quiero gobernar." Se quejo Miguel "quiero...alguien que juegue conmigo." Dijo con tristeza el niño
El mayor se quedo mirándolo un momento y tomo una decisión.
"Bien ¿como te gustaria que fuera?" Pregunto la deidad
"Quiero que le gusten las mismas cosas, que sea aventurero, valiente, que sea divertido, pero que no sea más lindo o genial que yo. Yo seré el mayor!." Dijo el niño con un brillo en sus ojos.
"Esta bien, calma." Se reía suavemente la deidad. "Muy bien." La dedidad puso ambas manos juntas creando una gran esfera de luz, de eso salio un angel igual que Miguel, la única diferencia es la estatura evidente
"Hijo mio, tú nombre será Lucifer."
Lucifer y Miguel se la pasaban jugueteando por todo el lugar, su padre por fin podia crear el lugar perfecto para que su hijo, Miguel, gobernaria.
Pero se dio cuenta que era una tarea complicada, tenia poder pero queria saber lo que era perfecto específicamente para su hijo...asi que decidio darle la tarea a un angel que el mismo iba a crear para que lo ayude, llamo a ambos hijos para que presenciaran su nueva creación.
"Miguel, Lucifer." Llamo el mayor
Ambos niños se acercaron a su padre observando lo que iba a hacer.
"Observen" Este volvio a juntar sus manos y a crear otro ser, pero era diferente a ambos niños, su cuerpo era pequeño igual que el de ellos, pero su cabello era largo y las alas que le creo eran totalmente esponjosas, no tenia iris, tan solo emanaba un aura pura, sus ojos brillaban de luz al igual que su boca, todo su cuerpo brillaba de poder, su cuerpo fue cubierto por una tunica igual que ellos.
"Miguel, ella se encargara de crear la vida en el planeta tierra, dile que es lo que quieres a tú hermana y ella lo creará. "
"Genial! ¿Como la llamaremos?" Le pregunto Lucifer a Miguel.
El adulto se quedo pensando, pues tan solo la creo para ese trabajo, pero una vez que la usara la iba a desechar.
"Nombrenla ustedes, al ser menor debe ser obediente y regir bajo sus normas." Dijo el dios.
Miguel la miro serio, Lucifer tambien, ella tan solo estaba quieta mirando, sus ojos grandes y brillantes espectantes ante cualquier movimiento.
"YA SÉ, "Buho". Dijo Miguel
"¿Que tal..."Luel"?" Dijo Lucifer
"Pero es niña, ademas usaste la ultima silaba de mi nombre y la primera de tu nombre, deberia ser al reves" dijo Miguel
"No creo que sea una buena idea..." dijo su padre.
"¿Y Leliel?" Dijo Lucifer
"Me gusta...tiene la primera letra de tu nombre 3 veces y una silaba de mi nombre, nuestras 2 "e" y 1 "i" como nosotros, es perfecto" dijo Miguel acercandose emocionado.
Ella hizo una reverencia.
Su padre habia creado la tierra, el ciclo solar fue complicado al igual de que no pudo hacer que el tiempo de ella fuera al mismo tiempo que ellos o moririan demaciado rapido, como reloj ajusto el movimiento y las roraciones de los planetas y el sol junto a la luna.
Leliel se encargo de crear el verdor, las pasturas, los animales y la vida que Miguel le decia, él era las ideas y ella era la creadora. Lucifer lo intento, pero crearon algo llamado ornitorrinco y a partir de ahí no lo dejaron participar más de la creación.
Leliel juntaba su frente ante estas creaciones para darles un propósito y ser funcionales, con el tiempo sus hermanos les llamaron "sellos".
Estaba todo listo, tenian todo para que Miguel reinara, pero su padre creo mas seres para ayudarlo, era un consejo, poco a poco Miguel ya no jugaba tanto con Lucifer y mucho menos pasaba tiempo con Leliel, pues su propósito ya estaba hecho, asi que tan solo descansaba y se encargaba de fijarse y cuidar sus creaciones.
Leliel estaba frente a un estanque observando unos peces, Lucifer se sento y luego se desplomo en el verdor del pasto, relajandose a su lado, ella solo lo miraba.
"Nunca sueles hablar ¿porque?" Preguntaba Lucifer
Ella no tenia voz, no era necesario.
"Eres capaz de crear ¿no? ¿Por que no te creas una voz?" Pregunto Lucifer confiado.
A ella nunca se le ocurrio, asi que procedio a crear una pequeña esfera dorada que se introdujo en su garganta.
"¿asi?" Ella se sorprendio del sonido que produjo
"Bueno...si, pero no debes sonar igual a mi ¿que tal una voz melidiosa y calmada? Queda mejor con tu personalidad." Dijo Lucifer, estaba sorprendido y emocionado al saber que ella se iba construyendo poco a poco.
"¿Asi esta mejor?" Un susurro sensual se escapo de sus labios, sorprendiendo a Lucifer que se habia incorporado rápidamente al escucharla y se sonrojo.
"S-Si, pero...no vuelvas a hablar tan asi..." titubeo al hablar.
Al escuchar su risa, este se derrumbo por dentro, comenzo a sentir cosas...que tal vez...no debía.
Miguel se acerco a ellos, siempre solia huir e ir con ellos.
"AH...por fin los encuentro. ¿Que vamos a jugar?." Dijo feliz.
"Me gustaria jugar a las escondidas" dijo Leliel mirando a Miguel mientras sonreia acomodandose su cabello ante la brisa, con su voz que Lucifer le habia dicho que no usara
Miguel estaba sorprendido, pero su cara fue de disgusto sorprendiendo a Lucifer y Leliel.
"¿Que fue eso? ¿Ahora hablas?" Dijo con un tono de asco, que hizo sentir mal a Leliel.
"Ah...si, recién empece a hablar." Ella hablo con la voz que le dijo que usara Lucifer.
Lucifer se sorprendio. Sabia que Miguel no sabia demostrar bien sus emociones, pero era raro la manera en que actuo.
"Muy bien, juguemos a las escondidas, yo contaré y luego los buscare, pero no deben alejarse no mas de un radio de 500 metros a la redonda de mi, no se vale esconderse lejos de aqui. Como somos 3 contare hasta 30" Luego de eso, se tapo los ojos y Leliel y Lucifer salieron corriendo a esconderse.
Leliel se escondio atras de un arroyo en medio de arboles y arbustos selvaticos. Lucifer se escondio dentro de una cueva escondiendose entre los osos que vivian alli.
Leliel no se esforzo en esconderse, pues aunque supiera donde se escondia, siempre era la ultima para contar.
Miguel termino de contrar y grito para ir a buscarlos.
Ella esperaba paciente, escucho ruidos en un arbusto y pensó que era Miguel, era muy pronto...pero salio una oveja y se acerco a tomar agua, ella la miro y luego se miro en el espejo de agua.
Era ella, piel palida, ojos como faroles y orejas redondas y cabello largo y dorado, pero no le gustaba, asi que ella cubrio sus orejas y la oveja baalo, ella se asusto con el sonido de esta en medio de la quietud y al mirarse nuevamente ella se habia puesto orejas de oveja que sobresalian a los costados de su cabeza donde estaban las anteriores, a ella le gustaba.
"Te quedan muy lindas, Leliel, van con tú personalidad." Dijo Lucifer saliendo de los arbustos y asustandola a ella."Perdón, no te quise asustar, Miguel aun no me encuentra." Él se sento al lado de ella
"Si, fue por error pero me gusta..ser diferente...tú eres igual a Miguel." Dijo ella
"Seh, él pidio eso, pero somos diferentes en personalidad, ya te habras dado cuenta." Se rio haciendo sonrojar a Leliel levemente. "Perdónalo, Miguel suele decir cosas diferentes a lo que realmente quiere decir, con el tiempo aprenderas a saber lo que quiere decir enrealidad" Dijo Lucifer mientras jugueteaba con la yema de sus dedos en el agua.
"¡Ahí estas!" Dijo Miguel descendiendo hacia donde estabamos ambos.
"¡Leliel, tú cuentas!" Dijo señalandola, era obvio. "¿Que tienes en las orejas? Te ves horrible, como una tonta."
"Déjala, Miguel." Lucifer se paro frente a Miguel. "Al menos tiene el coraje de ser diferente a nosotros."
"Que molesto eres." Miguel mantenía su postura firme
Leliel tapo sus ojos y comenzó a contar fuerte, totalmente ajena a lo que sucedía entre los hermanos.
Estos salieron corriendo a esconderse, entendiendo que debían seguir el juego, pero inconscientes a los sentimientos de Leliel.
Ella ya no iba a buscar a Miguel primero, ahora iba a buscar a Lucifer, para esconderse juntos, hablar y el juego se volvió una mera excusa para pasar tiempo ellos solos. Miguel se dio cuenta y decidió acabar el juego.
"¿Porque siempre buscas a Lucifer? ¡Yo también estoy jugando!." Miguel le reclamo a Leliel, estaba rojo de furia.
"Tú también me buscabas al final ¿Cual es la diferencia?."
Cuando Leliel dijo eso, Miguel se alejo furioso. Estaba celoso de ya no ser el centro de atención y sabiendo que ambos obedecía su ley, él los alejo.
"Jugarán conmigo, pero por separado y como yo quiera. Leliel quiero que te vayas de aquí." Movió su mano en señal de que ya no quería su presencia y ella se alejo en silencio.
Miguel pensaba que así los iba a alejar poco a poco, pero de nada servia ya que cuando él se iba, Leliel y Lucifer solían juntarse a escondidas en la tierra.
Ambos ángeles jugaban con los animales salvajes.
Leliel amaba aprender y jugar con los animales, se dedicó a aprender sus movimientos y sus gustos de cada uno, ella siempre estaba en la tierra sin descanso, Miguel por otro lado discutía y aprendí de los ancianos ángeles creados con mucha sabiduría, Lucifer también debía hacerlo, pero tan solo se dedicaba a ser el mimado de Dios, el era adornada con joyas preciosas, pero a él no le interesaba en lo más mínimo eso. Lucifer disfrutaba de ver a Leliel trabajar en la tierra, aunque no fue el único por mucho tiempo.
Los hermanos crecieron, su padre decidio alejar a ambos hermanos de Leliel, ya que ella se había convertido en una señorita, le prohibieron acercarse a ella bajo ninguna circunstancia. Miguel, obedecio pero Lucifer era un poco mas rebelde y sabia bastante bien el "porque" Leliel debía estar alejado de ambos.
Él bajo nuevamente a la tierra para encontrarse a escondidas con Leliel, sabia que siempre se escondía en la cueva de las panteras.
"¿Leliel? ¿Amor estas aquí?." Susurro con cariño Lucifer, antes de ser derribado por ella.
Lucifer estaba tirado en el suelo mirando a Leliel, ya no era una simple niña miedosa, ahora era toda una mujer, la silueta de su cadera era suave y volvía loco a Lucifer, pero volvería loco a cualquiera, su trasero era firme y sus pechos eran pequeños pero Lucifer siempre miraba dentro de su túnica cuando ella lo atacaba, sus piernas y brazos eran musculosos por tanto trabajar en la tierra, pero su rostro redondo y sus orejas de oveja que aun conservaba eran bellos y tiernos para él, ella ahora cubría sus ojos brillantes con un par de alas pequeñas que sobresaliente de su cabeza. Ambos no estaban en una relación, tan solo eran cariñosos entre si, pues Leliel estaba "exiliada" en la tierra hasta que hayan humanos.
-Padre nos prohibió verte- Lucifer se río luego de decirlo - Pero soy escurridizo.
Ella se río al verlo intentar sacar músculos, pero Lucifer era muy delgado a diferencia de su hermano, pero tenia una valentía enorme al desafiar a su padre tan solo para verla a ella antes de que el alba llegara.
-Gracias por no olvidarte de mi, Lucifer .-Leliel recostó su cabeza sobre el pecho de él, escucho los latidos erráticos.- Significa mucho que vengas a verme aunque sea muy poco el tiempo.
Ambas disfrutaron de un momento intimo entre ambos, era normal que ella jugara con él inocentemente antes de que Lucifer se fuera, pero él aprovechaba cada momento para tocarla indebidamente, no por maldad, si no porque no sabia bien por que se sentía tan atraído por ella, no sabia como demostrar cariño como realmente quería demostrárselo, tocarla se sentía insuficiente para él. Pero ella si sabia, ella vio ciertos comportamientos animal, aunque tenía miedo de asustarlo, así que tan solo se dejaba tocar y atrapar por él.
Ambos ángeles estaban pecando sin saber y a escondidas de todos, pero aun no habían consecuencias para tales actos.
Ellos siguieron disfrutando de ambos de esa manera, por mucho tiempo, hasta que llegaron los humanos a la tierra.
Ese dia fue especial para Leliel, ya que volveria al cielo por fin, pero no podría jugar con Lucifer de esa manera, eso la ponía algo triste. Lucifer esa noche, sabiendo que era la ultima le regalo un anillo de rubies y ella le regalo un beso, profundo y pasional.
Los angeles se reunieron alrededor de la tierra, Dios llamo a Leliel al cielo, Miguel estaba encargado de darle la bienvenida, ella voló hacia Miguel, este ya no usaba su túnica, si no que ya vestia un traje militar color azul, su cuerpo era bastante fornido y marcado, llevaba un pantalón blanco y botas negras, su cabello dorado habia crecido y llevaba una coleta atandolo, su rostro era tan rígido, ya no reia como cuando eran niños, Leliel no lo reconoció y cuando quiso tomar la mano de él este la aparto rápidamente.
Miguel se habia puesto tan nervioso de verla, ahora entendia porque su padre le prohibio verla, estaba tan avergonzado que le dio la espalda para no verla y la ignoró.
Lucifer vio toda la escena y se acercó, su cuerpo pequeño se acerco rápidamente a Leliel, él tambien estaba vestido para la ocasión, estaba vestido con una camisa blanca desprendida en su pecho que estaba metida sutilmente dentro de los pantalones negros, tambien usaba botas pero con tacón, este llevaba todas las joyas que su padre le habia dado, collares de oro y perlas, sus orejas estaban perforadas para llevar aros que brillaban, tambien tenia el cabello largo pero tenia un rodete con unas hebillas de jade que simulaban ser hierba al rededor de su peinado, sus muñecas tenian pulceras de oro fino, sus dedos adornados con anillos de diferentes piedras preciosas, pero uno hacia juego con el que le había regalado a ella.
Lucifer tomo la mano de Leliel suavemente y la beso, mientras hacia una reverencia.
Bienvenida, Leliel.- dijo Lucifer en un suspiro.
Miguel tan solo miraba la situación con algo de extrañeza, su hermano nunca demostraba un mínimo interés en nada ahora estaba absorto en Leliel.
Me alegra que ya esten todos reunidos. Leliel bienvenida. -Dijo su padre viendo la dinámica de ambos hermanos.
Miguel se interpuso entre ambos al darse cuenta que Lucifer estaba sosteniendo la mano de Leliel demasiado tiempo, ahora entendió porque habia tardado tanto en preparase y porque había llegado tarde.
Leliel, cuidaste el jardín con esmero, ahora tu recompensa es tu nuevo puesto como "Serafín"- Dijo Dios. -Ahora disfrutaras sirviendo a mi hijo, Miguel.
Miguel se sonrojo al escuchar eso pero Lucifer estaba enojado.
¡Padre, ya lo habiamos hablado! No es justo. - Lucifer voló cerca del rostro de su padre, clamando que no dictará esa orden.
Lo sé, Lucifer. Pero Leliel siempre estuvo pensada para Miguel, prometo darte algo mejor, hijo mio.
Aunque su padre estaba cerca de Lucifer, no pudo ver la cara de disgusto y odio que este puso, no podia creer que Leliel haya sido siempre para el estupido de su hermano Miguel, él sabia como se sentia Lucifer por ella, Lucifer inclusive le habia dicho como se sentia él respecto a ella, pero se ve que eso no lo habia hecho cambiar de opinión en su veredicto.
Lucifer, eres hermoso, mereces alguien igual de bello y perfecto como tú.-
De alguna manera, Lucifer se había convertido en el hijo favorito del creador, a Miguel realmente no le importaban sus palabras, ya tenia una esposa y era muy bonita, aunque no demostraba lo feliz que estaba.
Hija mia -exclamo él soberano.- concluire con mi bendición. Seras la serafín a cargo de Miguel, su concubina, te haré perfecta para él.
¡No! -exclamo Miguel y luego aclaro su garganta- es...es un regalo tuyo padre, no me negaré a aceptarla como esta ahora.
Leliel se sintio ofendida ante las palabras de Miguel.
Su padre se rio y aun asi se todas maneras le dio a Leliel ojos grandes y bellos como la pastura que ella tanto cuido, ademas de unas hermosas alas un poco mas grandes y una aureola brillante que parecian hilos de oro puro cayendo sobre su cabeza. Su cabello dorado y largo fue peinado para que estuviera recogido en una hermosa y larga trenza, las alas de su cabeza fueron quitadas, pero dejo sus orejas de oveja ya que la hacian ver muy tierna. Él le decoro su cabello con joyas que quito del cabello de Lucifer.
A Lucifer ya le parecia hermosa Leliel de la anterior forma, pero ahora que estaba bendecida por su padre lo hacia tener el coraje suficiente para revelarse contra el mismisimo universo. Miguel tan solo la miraba, no hizo nada.
¡Por favor, padre! -Rogó Lucifer, estaba a punto de quebrarse.
Silencio, mi palabra fue dicha. -concluyo su padre
Leliel miraba a Lucifer destrozado y obedeciendo con cierto dolor, al mirar de reojo a Miguel este tenia una sonrisa satisfecha mientras observada a su hermano sufrir.
Ahora, Miguel. -La deidad que era tan enorme puso su dedo en un punto de la tierra y creo a dos figuras a su imagen y semejanza.- Estos humanos estarán a tu cargo Miguel, gobernaras sobre ellos. Y tú, Leliel te encargaras de que ambos, hombre y mujer procreen y pueblen toda la tierra.
Ambos, hombre y mujer eran perfectos, Leliel se sintio ofendida que la mujer tenga más pecho que ella. Miguel estaba fascinado con ambos, los sentia como a sus hijos.
Su padre les dicto a los humanos varias reglas estrictas y especificas que no debian hacer para seguir beneficiadose se las cosas de la tierra.
Leliel y Lucifer luego de ese momento no volvieron a verse, lo intentaron pero habian ángeles que siempre los separaban o se acercaban a hablar y no podian ser igual de intimos que en la tierra. Leliel siempre que se acercaba a Miguel este se alejaba, solia regalarle cosas como joyas pero ella no lo solia usar, pues aunque la vista de diamantes mas caros de nada servia si no compartian un momento o dirigirse una palabra.
Miguel de dia siempre estaba en el jardín donde estaban los humanos, compartian tiempo y les enseñaba cosas de la tierra. Leliel en la noche los ayudaba a procrear para obtener decendencia, esto la ponia incómoda siempre, pero al igual que los animales ella debia encargarse de que se multiplicaran. Lucifer siempre estaba observando los movimientos en el Jardín.
Lucifer luego de pensarlo mucho, se acerco en forma de serpiente de Leliel cuando estaba ayudando a los humanos. Ella estaba sentada en una piedra y no lo notó hasta que él se había subido sobre su pierna, la serpiente pequeña y hábil se arrastraba con mucha rapidez sobre su pierna sobresaltandola, cuando quiso quitarla este ya se habia metido dentro de su ropa. La serpiente dorada como el oro sobresalio sobre los pechos de ella y le hablo en un tono bajo y sensual.
¿No te aburres de vigilar a los humanos? Mi amada Leliel, mereces más que esto.- los ojos borgoña de la serpiente brillaban a la luz de la luna, Leliel identifico a la serpiente delgada.
¿Lucifer? ¿Q—...Que haces? -Leliel estuvo a punto de quitarlo, pero decidio dejarlo juguetear con ella. - Si...me suelo aburrir demasiado vigilando a los humanos, siempre a la hora de copular se quejan, gimen o son muy ruidosos, incluso más que los animales...es algo incómodo.
Me...me interesa saber ¿Cómo te va con Miguel? ¿Sigue siento frio como un icebergs? -La serpiente subio lentamente rodeando el cuello de ella.- ¿Te hace sentir bien? -Susurro la serpiente en su oido haciendole cosquillas en el lobulo de la oreja con su lengua.-
Aún no pasa nada, nunca lo bese como lo hice contigo, dudo hacerlo, no me siento igual que cuando estoy contigo... -ella sostuvo tiernamente la serpiente entre sus dedos y lo miro de frente. -Lucifer, me haces sentir cosas que no puedo explicar.
Dime ¿que sientes específicamente en tu cuerpo cuando estamos juntos? -Preguntó él muy curioso y froto su nariz con la de ella provocando un sonrojo en ambos.-
Siento que mi corazón se acelera al verte, te quiero dar la mano, abrazarte, jugar...pero solo contigo, con Miguel no siento eso y no me imagino haciendo cosas que no quiero...pero contigo quiero hacer hasta lo que hacen los humanos, quiero besarte, sentirte, lamerte... -Leliel se volvia cada vez mas roja al hablar, beso tiernamente la serpiente en la boca haciendo que la misma se estremezca y jadeé.
Leliel...eres hermosa, lo que sientes yo tambien lo siento. -Lucifer miro a los ojos a Leliel.- Mataria a mi hermano tan solo para estar a tu lado. Pero tengo un plan, tu confia en mi.
Ella lo solto en el suelo y Lucifer se alejó arrastrandose.
Lo que sigue, es cuento repetido.
Lucifer hizo que los humanos pecaran, estos fueron expulsados del Jardin condenados a sufrir en todo sentido. Lucifer fue descubierto y tambien fue condenado a vivir en un pozo sin la posibilidad de tocar el cielo sin autorización de Miguel. Este pozo era llamado "Infierno", donde las almas de los humanos pecadores iban a ser condenados y él debia convivir eternamente con ellas sin lastimarlas, tan solo observando. A Miguel le dolio la condena que dictó su padre a los humanos y Leliel estaba destruida al saber que Lucifer fue condenado a estar totalmente lejos de ella, si Lucifer debia subir con autorización, Leliel debia bajar de la misma manera, pero debia ser por Miguel.
Leliel fue condenada por no cuidar debidamente a los humanos, tambien era culpa de Miguel, pero como no hizo nada la culpa recayó en ella, Lucifer fue arrojado del cielo hacia el infierno y Leliel perdió sus alas, su estatus fue sellado y convertido en un tatuaje dorado en su espalda con la forma de sus alas, Miguel se sentia decepcionado pero no por ella, si no por él, por no tener el coraje de defender a su amada en ese momento.
Miguel y Leliel se separaron aun más luego de esa situación, los humanos hicieron un desastre en la tierra, mas que nada las guerras a la cual debia asistir Miguel, esa imagen lo arruino, pues sus hermosas creaciones se mataban entre si por mero capricho, pero no podia intervenir en nada. Leliel por otro lado tan solo se quedaba en el cielo, sin poder hacer absolutamente nada, luego de muchísimo tiempo, ella recibio una carta por medio de una paloma, eso la sorprendio realmente, pues en su "confinamiento" no solia recibir nada.
Era una pequeña carta que estaba atada en la pata de el animal, tan solo tenia una caligrafía muy linda, tan solo decia "Hola, Leliel, mi amor.", algo en el interior de ella se volteo, nadie más que Lucifer le decia asi.
Leliel agarro papel y lapiz para responderle a Lucifer, temblaba de la emocion, pues habian pasado eones desde que no sabia nada de Lucifer, arranco un pedazo de papel, le contestó con un solo "Te extraño, Lucifer." y agarrando suavemente a la paloma le ato la nota en su patita.
Una vez eso, la paloma voló hacia abajo de las nubes celestiales, el cielo humano, hasta bajar aun más abajo, la paloma al tocar el suelo infernal se convirtio en un perro de pelaje largo y crespado color negro, de contextura alta y delgada. Esta pequeña nota llego a manos de Lucifer, que ya sonreia traviesamente al recibir la respuesta que tanto anhelaba.