Capítulo 1
Xiao Zhan y Wang YiBo se habían conocido en la preparatoria, gracias a Xiao Zhan el presidente estudiantil y era quien gracias a que era a lo que llamaban mucho; un cerebrito. Después de que se graduaron todos los de último año, no volvió saber nada de Xiao Zhan, a pesar de que había tenido un pequeño romance, después de las vacaciones, donde ambos llegaron aún acuerdo donde era mejor quedar como amigo, por las posibles nuevas personas que tanto Zhan como Xiao conocieran a lo largo del tiempo.
Ya todo un hombre de negocios Wang YiBo aún recordaba a su primer amor, a su primer beso travieso detrás de los contenedores de botellas reciclaje, a esas primeras mariposas causadas por los nervios, esas citas que tenía los fines semana a pesar de que era el último año de Xiao Zhan él siempre hacía espacio para ellos. Llámenlo cursi o tonto por seguir recordando esos momentos con su primer amor, pero era inevitable no hacerlo, a pesar de ser un Alfa, él se enorgullecía en poder recordar esos momentos. Había tenido parejas sí unas cuatro para ser exactos, pero siempre era lo mismo aquellos Omegas y Betas, parecían siempre estar esperando a que los marcará y eso YiBo no le agradaba mucho, no se sentía que era lo correcto, él sabía que cuando pasar el momento es porque de verdad estaba muy enamorado y dispuesto a pasar lo que les restara de vida con aquella persona.
Sus amigos habían llamado invitándolo aún nuevo lugar, que estaba lleno de Omegas de diferentes nacionalidades, dispuestas y dispuestos a darles de sus servicios. YiBo no era de piedra, al final de cuentas era un Alfa, y sabía que estaría bien pasar a mirar aquel lugar, tal vez para su próximo Celo, sabría a dónde acudir.
Sus amigos habían pasado por él una vez todos habían acordado que sería el viernes por la noche. Llegaron al lugar con nombre EOEO, una vez estacionaron el auto entraron sin ningún problema.
-Bienvenidos—Un chico una vez entraron al lugar los recibió, tenía la cara un poco aniñada, pudieron notar que llevaba solo un moño en el cuello, no traía pantalones solo un calzón de color negro y andaba descanso, comprendieron que al entrar al lugar debían quitarse los zapatos y os sacos, dejándolos en un lugar donde los guardaban, una vez hecho eso siguieron al chico de nombre Bin y los coloco en una mesa.
-Les dejo la carta y con este—Le tendió a SungJoo una tablet con una plumilla—. Aquí pueden escoger y ver que les podemos ofrecer en EOEO, en un momento vuelvo para ver si van a querer algo de la barra.
Asintieron y siguieron leyendo lo que decía más en la tablet, había sido fácil saber qué pedirías.
EOEO
Tenía una sección con los perfiles de todos los Omegas que tenían ahí. Wang YiBo no le había estado prestando mucha atención a lo de la Tablet, más bien se encontraba mirando el lugar, los colores que ahí predominaban eran: dorado, morado y rojo. El lugar no se veía vulgar, de hecho a pesar de saber que era un lugar de prostitución o si es que así se podía llamarle a ese lugar.
—Perdonen la demora ¿ya han decidido que van a querer?—Bin el chico que los había atendido llegó de nuevo.
YiBo no prestó mucha atención, sabía que uno de sus amigos, haría el pedido de todos.
—En seguida les traigo—La carta fue retirada y se la llevó consigo.
YiBo siguió mirando el lugar, hasta que uno de sus amigos hizo un chillido, para nada masculino y lo miró, pudo ver que seguía mirando la tablet.
—Miren también pueden pedir que se vistan con sus trajes típicos de sus países; parece ser que chino, coreano, japonés y tailandés, son lo más pedidos, de hecho en los comentarios los nombres se repiten mucho.
YiBo sonrió y en ese momento las bebidas fueron dejadas, escucho que a lagaron el trasero del chico, el solo rio, porque ni siquiera había reparado en ver a l chico.
—Seguro si están sus nombres es porque valen la pena, haber quiero ver cual podrían convencerme—Le quitó la Tablet WenHan, quien se encontraba aún lado de YiBo.
YiBo miró y pudo ver que era cierto lo de los trajes típicos, el chico coreano TaeYong se mostraba con una foto con el traje puesto y varios comentarios, dejando ver que era muy recomendado. Pudo ver que también el tailandés y vaya que el chico lucía muy bien cubierto con esas telas de una forma muy provocativa, el chico de nombre Ten o bueno era un apodo ocupaba el primer lugar en la lista. El siguiente hizo que YiBo dejara su vaso a medio camino, para beber, no podía creer lo que veía, sabía que no era el alcohol, porque no había tomado nada aún. Ahí se mostraba en nombre de Zhan, debajo está la foto del hombre luciendo aquel traje, de una forma sensual y provocativa.
YiBo pudo sentir cómo su corazón volvió a latir desbocado, pero también aún sin saber si era su Xiao Zhan, su primer amor, no podía creerlo.
Esa noche solo bebieron y decidieron que parecía ser un excelente lugar, para poder pasar un agradable rato y calmar un buen celo, ofrecían distintos tipos de atención en un celo y eso les había encantado.
Tres semanas y YiBo se negaba a creer que Xiao Zhan pudiera estar ahí, quería negarse a creerlo, pero también quería volver a ese lugar, para poder comprobarlo con sus mismos ojos, no lo iba a creer, no hasta no ver ese lunar debajo de esos labios traviesos.
—Puedes irte KyungSoo, será mejor que salgas ahora y no te agarre la lluvia como ayer—Le dijo a sus asistente, esté solo lo miro y asintió.
—Está bien, solo guardo las cosas y me retiro, gracias señor Wang—Sonrió y empezó a guardar lo que tenía en su escritorio –.Por cierto señor Wang debe tener cuidado, según lo que recuerdo su Celo está a días de llegar.
—Gracias, será mejor que termine antes de que llegue.
Así se despidió una vez más KyungSoo su asistente y lo vio perder en el elevador, suspiro.
—Debes calmarte YiBo—Suspiro frustrado.
Noto que en su escritorio entre los papeles que KyungSoo le había entregado para firmar, había una hojita, con una caligrafía perfecta y con los datos de Xiao Zhan, entonces sintió nervios al casi confirmar que era su Xiao.
Esa tarde fue mandado, casi corrido por el mismo KyungSoo alegando que sentía su celo y que estaba apestando feo, que era mejor que se fuera antes, de que su repugnante olor se le impregnó en las ropas y JongIn empezará a querer hacerse una novela en la cabeza.
Sonrió porque ya sabía a dónde iría, des aflojó su corbata y empezó a sentir que sí, efectivamente su celo estaba por llegar. Una vez en el lugar, esta vez fue atendido por otro chico de nombre JinWoo, el chico traía un pantalón de cuero negro y solo un chaleco de mezclilla, el chico no estaba para nada mal, pero a YiBo solo le interesaba una sola persona.
Esta vez miro en la tablet y descubrió sobre los celos, se fue ahí y sonrió al ver que Xiao Zhan estaba disponible y era apto para poder ayudar en un celo, un gruñido atorado en su garganta salió al darse cuenta que el seguido, ayudaba en los celos demás asquerosos alfas.
Esta vez después de un rato JinWoo llegó y le pido que lo siguiera, al llevarlo leyó un contrato donde especificaba todo lo que tenían permitido hacer con los chicos y si en dado caso se propasaron ellos podían sacarlo del lugar, sin importar en las condiciones que se encontraban. Entre otras cosas YiBo firmó una, una vez que estuvo de acuerdo con todo, fue revisado.
—Puede pasar a la habitación B9—JinWoo le entregó la llave—. Todo lo que incluyo ya está puesto en la habitación, esperamos que nuestros servicios, puedan satisfacerlo.
Con eso último dio una reverencia y YiBo solo agradeció y se encamino hasta la habitación que se le indico.
Dio una profunda respiración y con llave abrió la puerta una vez empujo la puerta, sus respiración se trabo al mirar semejante perfección delante de él.
Vestía un Hanfu, de una forma distinta, tenía en la cintura la faja, pero la parte superior estaba de forma descuidada dejando ver parte de su pecho, todo liso, sin ningún tipo de marca, YiBo trago grueso.
—Dídi~-Se levantó de la cama con total elegancia y YiBo sintió sus piernas temblar, ante la silueta que se mostraba frente a él, tan erótica, el Hanfu de la parte de los hombros caí con elegancia dejando al descubierto su hombro y parte de sus clavículas.
YiBo camino un poco, pudo sentir el aroma como a las toallitas de los bebés, era un aroma meramente delicioso. Se paró delante de, el hombre que desprendía sensualidad le sonrió, y YiBo juro casi poder colapsar en ese momento.
El lunar.
Ese lunar que le encanta besar.
Ese lunar, que cuando sonreía, se hacía notar más.
El calor lo sintió apoderarse de todo su cuerpo, seguía un poco consciente aún, que aquel hombre que ahora se encontraba contra el colchón y con la baja, ya en el piso y el Hanfu dejando ver todo su pecho, y esos dos puntitos rosas, que lo invitaba a que fueran atendidos por sus labios.
Dio una profunda bocanada de aire y pudo sentirse mareada, ante aquel exquisito aroma. De una forma besó sus hombros, cada hombro fue besado con delicadeza, sabía que su alfa era quien, quería tomar el mando, no lo iba a permitir.
Tenía que disfrutar, tenía que tratarlo como merecía, no sabía las razones por las que él se encontraba ahí, pero fueran, cuales fueran él jamás lo iba a juzgar, así si esto lo hiciera, porque amaba hacerlo.
Toco, beso y se movió dentro de él, de una forma lenta, con cuidado, lo trataba como siempre fue para él, lo más importante.
Y lo era, Xiao Zhan era y siempre será lo más importante, dejando de lado el que habían compartido una pequeña historia, Xiao Zhan siempre estaba ahí para ayudarlos y no lo hacía, solo por ser el presidente estudiantil, era porque él amaba ayudarlos.
Mientras lo movían con suaves vaivén, pudo ver en los ojos además de placer, noto un deje de nostalgia, sus manos lo abrazaban de una forma, que parecía más de necesidad que por placer. YiBo no quiso pensar mucho en ello, pero sabía que Xiao había sufrido y por ellos, lo abrazaba de esa forma. Pudo sentir el dolor del otro mientras se besaban, pudo sentir que tal mal se encontraba el otro y aquello, solo hizo querer protegerlo siempre, pero no sabía cómo, porque aún no habían cruzado palabras, más que solo las de puro placer.
Una vez habiendo terminado su Celo, ninguno de los dos se movió y no es porque no quisieran, pero ambas miradas seguían una sobre una, pero no decían o hacían algo, para poder preguntar o decir algo, Zhan fue quien rompió aquel silencio.
—Gracias—aquello desconcertó a YiBo, pero no pudo decir o hacer algo más, los labios del otro acallaron, cualquier frase o palabra, que quisiera decir—. Es mejor que no me busques aquí y si vienes, sea para solicitar los servicios de alguien más. Solo déjame y algún día yo seré quien valla por ti.
Eso fue lo último que vio aquella vez YiBo del otro, le hizo caso aunque siempre tenía ganas por volver, le haría caso al otro.
Con el tiempo YiBo solo miraba al cielo, sonriendo, porque él seguiría esperando a que el otro, se acercara.
El invierno llegó y YiBo se encontraba en una cafetería, estaba formado para ser atendido, cuando fue su turno alzó la mirada y sus ojos sólo pudieron brillar con emoción al ver a tal persona delante de él, con una amplia sonrisa.
—Buenos días bienvenido ¿Qué desea ordenar?—Esa voz hizo que el corazón de YiBo volviera a bombear esta vez, por amor.
—Un té de Wěn (beso) y una dona con glaseado de Ài nǐ (te amo) —Las mejillas ruborizadas del otro se hicieron notar.
Aquello era un nuevo comienzo para Xiao Zhan, quien había decidido dejar su trabajo y conseguir al mejor, para así poder hablar con el hombre que alguna vez años tras, le había gritado 《Tú, el del lunar sexy algún día serás mi esposo y el padre de mis seis hijos. 》
Ahora era momento de charlar con YiBo. Comenzó relatando sus primeros años de universidad, tan buenos, tan alegres, pero después un chico llegó para enamorarlo. Él era un Beta, era de un muy buen parecer, pero todo aquello se destruyó una vez, que dejó ver su verdadero carácter. Relato como aquel beta, le repugnaban los Omegas, y cada que tenía uno a su alcance siempre, hacía de todo por destruirlo, entre lágrimas le explico, que aborto gracias a él más de tres veces y cuando se dio cuenta, él ya era un prostituto.
—Yo jamás te juzgaré, yo jamás haré que recuerdes aquello, porque para mí tú, siendo un alfa, omega o beta. Siempre serás lo más importante, y serás el amor de mi vida. No importa que hayas hecho, esas son historias que te hacen ser quien eres, el hombre que siempre querré como mi esposo.
Aquella tarde algo comenzó con simples citas, con una historia nueva, dejando el pasado de lado y comenzando algo nuevo para ambos. Ser el omega, esposo, pareja, era lo que menos importaba para YiBo; solo era por ser Xiao Zhan.