𝑫𝑰𝑹𝑻𝒀 𝑩𝑶𝒀
—¿Te gustó? — pregunta distraídamente mientras sube la cremallera de su falda.
—S-si — responde con dificultad el chico de hebras anaranjadas. Sunghoon voltea a mirarlo, su novio sigue acostado intentando respirar con normalidad, su polla ya no está erguida y parece algo perdido mientras mira al techo, está satisfecho al menos es lo queparece, así como él se siente, pero algo no está bien y aunque sabe que es prefiere no arruinar el ambiente, cuando Jake le mira sonríe bastante amplio como si no tuviera ninguna preocupación y observa como las mejillas del mayor se tornan rojas y sus pecas resaltan. Se acerca y lo besa de manera tierna y suave, justo como le gusta hacerlo cuando terminan de tener sexo. No hay nadie en casa, pero eso no será por mucho tiempo, los padres de Jake volverán pronto y la verdad no quiere lidiar con ellos en ese momento, sobre todo con su madre puritana; se separa del chico que se aferra a los choques dulces dejándolo con una expresión extraña — ¿Ya te vas? — le pregunta con un tono suave e infantil que parece rogarle porque no se vaya. Sunghoon lo cubre con las sábanas antes de emitir su respuesta, no quiere decirle que sí, pero lo hace y descaradamente le miente.
—Si, tengo muchas cosas que hacer — en realidad no, solo quiere un momento a solas porque algo ronda su cabeza y necesita pensarlo sin que su novio lo distraiga con su atractivo y le haga olvidar lo que es importante. Jake no le discute, ni siquiera duda de que sea verdad que está ocupado,así que asiente esperando por un último beso que no llega — recuerda que mañana si vamos a estudiar para el examende álgebra — el pelirrojo tan solo hace un sonido de afirmación y después solo ve a su bonito novio marcharse sin decirle más.
Su casa no está muy retirada, pero si a unas cuantas cuadras que le permiten pensar profundamente en la nueva inquietud que se le ha instalado en la cabeza: “¿A Jake… Realmente le gusta el sexo con él?”
Parece una pregunta estúpida cuando hace menos de veinte minutos estuvo tomando su polla con gusto y sometiendo el cuerpo ajeno para complacerse, si lo pensaba de esa forma sonaba muy mal, reflexionó. Jake nunca se opone a darle lo que quiere y lo toma con aparente necesidad, por lo que antes no había pensado con detenimiento algo que ese día cayó de golpe en su cabeza después de terminar junto al mayor.
Y es que Jake nunca le pide nada, nunca hace nada que él no le pida y sobre todo nunca da el primer paso, antes no lo pensaba porque le parecía un chico tierno y quizás un poco tímido, pero ahora le molesta aquello, ama a Jake, pero ¿Qué es eso? ¿Acaso le miente y no lo disfruta? ¿Lo hace solo por mantenerlo feliz? ¿Lo ve como un compromiso que debe cumplir? No lo sabe y eso le enfada. Su novio le parece difícil de leer y aunque antes le parecía divertido descifrarlo ahora solo se siente irritado por no entenderlo.
Entonces entre sus pensamientos solo está la espina de la negación, no quiere pedirle más sexo, no quiere que sus tardes de estudio terminen con la polla de su novio tocando sus puntos sensibles, bueno sí, pero no a menos que el rojizo se lo pida, aunque parezca más un castigo para sí mismo, quiere saber si es que acaso es el único que lo desea realmente. a veces piensa que Jake podría tardar un mes sin tocarlo, aunque siempre parezca listo cuando él lo desea, pero nunca se ha dado la oportunidad de probar aquello porque siempre es él quien lo busca y no puede durar ni dos días sin tener sus manos sobre el moreno.
Pero es difícil, solo de pensar en Jake siente que su coño lubrica, justo en ese momento es imposible no querer volver a la casa del chico y pedirle dos rondas más, pero ya está frente a la suya y mientras abre la puerta niega con la cabeza. Antes se las apañaba con consoladores o sus propios dedos, no debería ser diferente ahora que se abstendría de pedir el calor corporal contrario.
Saluda a su madre quien rápido, antes de subir las escaleras, le notifica que la cena estará lista en unos minutos, hace un ademán restándole importancia y se encierra en su recámara con seguro. Necesita una ducha urgente, el esperma de su novio parece que escurre y hasta ese momento se percata que dejó sus bragas en la habitación del mayor, aunque eso no le preocupa, en realidad calienta su abdomen. Las dejo empapadas de sus fluidos y ahora está lleno de los ajenos, eso lo excita y se pregunta si Jake también siente el sentimiento al ver la prenda íntima que le pertenece.
Sunghoon no puede evitarlo, se quita su mochila rápidamente, lava sus manos y va hacia su cajón “secreto” sacando uno de sus tantos consoladores que desde que conoció a Jake prácticamente no usa, pero tiene la ligera sensación de que usará con bastante frecuencia durante su semana de abstinencia.
Deja caer la falda pronto y se acomoda en la cama abriendo las piernas que se encuentran pegajosas - “será fácil meterlo” piensa mientras enciende la vibración del dildo en su mano de aquel color que le recordaba al dorado tono de piel de su amado Jake, era una locura y eso no hacía más que avivar las ganas de meterlo hasta el fondo de su útero y llenarse con el plástico que no era más que un sustituto.
Recordaba su último uso, sexo telefónico con algún ex que ya ni le parecía relevante, nunca había hecho eso con Jake, pero las ganas estaban ahí, solo de imaginarlo diciéndole cualquier cosa sucia (o no) lo ponía aún más húmedo mientras deslizaba el objeto vibrante a su zona, frotándolo en su clítoris que endurecía de nuevo dejándose engañar por el plástico que simulaba ser una polla, pero en su mente no era de cualquiera, sino la de Jake.
Imaginó sus labios, sus manos, e incluso su tono de voz tan calmado y caliente sin intenciones de serlo. Eso era suficiente, el semen escurriendo junto a sus nuevos fluidos eran el lubricante perfecto en ese momento, sus piernas se abrían más por inercia esperando que el material suave y frío se adentrara hasta sus entrañas, pero antes de siquiera intentarlo la voz de su madre lo espabilo, asustándolo en el proceso.
“Cierto, la cena”- recordó, refunfuñando un poco para sus adentros, ya recordaba porque no se tocaba a menos que fuera tarde en la noche cuando todos dormían o de plano cuando no había nadie en casa. Respondió que iría en unos minutos con la voz lo más modulada posible y se olvidó de tocarse, entrando para tomarse una ducha rápida y fría, eliminando con pesar los restos de su novio en el proceso.
Jake intenta concentrarse en las ecuaciones de álgebra, pero es bastante malo en ello, prefiere esperar a ver a Sunghoon mañana al cual ya extraña, en su momento no lo pensó, pero fue raro que el pálido se fuera tan pronto, considerando el hecho de que después de follar se quedaban juntos un largo rato mimándose, pero si su chico tenía cosas que hacer, lo entendía.
Se reclinó en la silla mientras pensaba más detalladamente en el pelinegro sin evitar sonreír, tenía suerte. Sunghoon no solo era el chico más lindo, también el más inteligente, dulce y caliente; era perfecto sin ninguna duda. Miró su habitación un segundo, necesitaba orden, era obvio que había dado algunas vueltas en la recámara y no solo.
Se levantó con las intenciones de ordenar lo que pudiera antes de que sus padres llegaran y mientras lo hacía encontró las bragas celestes de encaje que Sunghoon había llevado esa tarde, una pequeña sonrisa se le escapó, al parecer su lindo novio estaba lo suficientemente distraído como para olvidarlas, las tomó con la intención de guardarlas para lavarlas y entregárselas, aún estaban húmedas, empapadas con los fluidos ajenos, lo cual hizo que un pensamiento intrusivo lo golpeara.
No sabe de dónde saco el empuje, pero quizás el hecho de que fueran de Sunghoon era suficiente para él. Las llevó a su nariz aspirando el dulce aroma a excitación del pálido impregnado en la prenda, sintió su polla saltar solo por la fragancia y las imágenes del cuerpo sudado y agotado sobre él, gimiendo y repitiendo su nombre hasta correrse lo azotaron fuertemente.
La verdad Jake no quería que se fuera aquella tarde e incluso, si tenía que ser honesto, pensó que follarian un rato más después del descanso, siempre era de ese modo. Siguió frotando las bragas en su nariz, aspirando hasta que el dulce aroma se quedara en su campo respiratorio, llevando su diestra inconscientemente a su polla apretada que ya estaba adolorida bajo la presión de la tela que la cubría… Y un carajo, realmente quería follarse a Sunghoon en ese momento, quería tocarse pensando en su chico ¿Pero tenía permitido hacerlo? ¿Sunghoon lo tendría como un bicho raro si lo viera frotar su ropa interior en su rostro como un pervertido? Una pequeña espina de culpa lo atacó, haciendo que dejara de tocar su miembro y guardara la prenda de su novio en un cajón. Sunghoon no le había dado el permiso de hacer tal cosa, y aunque desesperadamente quería masturbarse, se tomaría una nueva ducha hasta esperar al día siguiente como un castigo por su comportamiento tan poco juicioso.
Sin embargo, no esperaba que la tarde de estudio con Sunghoon fuera… solo una simple tarde de estudios, aunque pareciera redundante decirlo, Sunghoon había llegado dándole un corto beso, rápido y sin intenciones de ser algo más como comúnmente solía pasar, quizás se debía a que su madre estaba en casa, pero la tarde seguía avanzando y Sunghoon simplemente estaba más concentrado en enseñarle los temas que seguramente irían para el examen de álgebra.
Pero no podía negarlo, no estaba prestando atención en lo absoluto, a ese paso seguro reprobaría, hace dos horas que habían iniciado y Jake estaba desubicado notando otras cosas.
Cómo que, por ejemplo; Sunghoon tenía un aroma diferente, había cambiado su perfume no sabría expresar genuinamente a qué olía, pero era dulce, muy dulce, al punto que le daban ganas de saborear su piel, su pelo ondulado estaba recogido en una coleta alta por lo que su cuello estaba expuesto, lechoso y sin marcas, el pelinegro se lo tenía prohibido, pero las ganas de chuparlo y morderlo eran inhumanas y, aun así, no era lo único que le distraía.
Sunghoon llevaba unos shorts apretados, dándole una forma espectacular a su trasero respingón al cual le daban ganas de apretar y palmear hasta el cansancio. Un top color rosa con mangas que cubría lo suficiente como para que nadie a parte de él viera algo indebido, aunque Sunghoon llamaba la atención aun si vistiera ropa nada estilizada, también llevaba un tono diferente de lo común en sus labios y aunque no supiera de maquillaje sabía que la tinta que los cubría era distinta, sus mejillas que estaban tiernamente coloreadas parecían estrenar por igual un nuevo color, todo era distinto y Jake no podría creer que Sunghoon pudiera verse más bonito de lo que siempre se veía, pero si, enserio que podía hacerlo.
—Si la raíz cuadrada es cinco… — el pálido estaba hablando con pausas y concentrado en eltema, aunque el mayor no estaba escuchando absolutamente nada, solo veía los labios moverse, esos labios pequeños y carnosos que múltiples veces habían atrapado su polla dándole el mayor placer que alguna vez en su vida había obtenido. Sunghoon notó la mirada del rojizo en sus labios, parecía hipnotizado y debe admitirlo, eso lo encendió, solo ver qué el moreno lo mirara perdidamente hacía que apretara sus piernas y deseara que Jake lo tomara, pero no sería débil, él debía pedírselo. Carraspeo unos segundos intentando llamar la atención del contrario cosa que no funcionó hasta que movió su diestra repetidamente frentea él — ¿Jake, me estás escuchando? — preguntó conociendo la respuesta mientras le zarandeaba suavemente.
—¿Ah? — fue el único sonido que logró hacer.
—Jake, por favor… — dijo resoplando — debes concentrarte, el lunes es elexamen y no estás prestando atención a los ejercicios de práctica — reprochó cerrando los cuadernos.
—Perdón es que…— tomó una pausa, examinando descaradamente al pálido antes de continuar — hoy estás más precioso que nunca, no pude evitar distraerme — dijo suave, con ese tono dulce tan característico suyo, que lo derritió de mil maneras por dentro, quería abalanzarse al mayor y besarlo, seguir la rutina de pedirle lo que quería, pero no lo hizo.
—Jake, solo concéntrate— le regañó pegándole con el lápiz en la frente concuidado, aunque eso no evitó que esté se quejara.
El mencionado frotó su frente, haciendo un sonido de desconformidad, pero Sunghoon estaba dándole su tiempo y su cara más seria para enseñarle, aún si sus mejillas habían enrojecido locamente por su cumplido honesto.Jake decidió hacerse menos el tonto e intentar concentrarse en lo que el menor le enseñaba.
Por un carajo que había sido difícil, Sunghoon tocando su hombro, su pierna, su cara… Pero sin segundas intenciones, al menos eso parecía, solo para tener su atención en los putos ejercicios y cuando menos se dio cuenta su madre estaba en la puerta con el ceño fruncido mirando a Sunghoon con molestia y un tic de apuro en las piernas.
—Ya es un poco tarde ¿no? — dijo la mujer en el marco mirando fijamente a Sunghoon, quien asintió sin dirigirle la mirada, sin resistencias ni caras de disgusto.
—Mamá, pero si apenas son las cinco — se quejó el rojizo — además estamos estudiando — le hizo observar.
—Tranquilo, Jake — dijo calmo el menor mientras cerraba los libros y metía todo en su mochila — sabes que a mamá le gusta que llegue antes de la cena — le dio una sonrisa sincera mientras se levantaba inclinándose después para darle un beso en la mejilla a su novio, escuchando rechistar a la mujer que simplemente se alejó de la recámara.
Sunghoon tomó distancia, pero fue sostenido por su muñeca. Jake no podía creer que no se habían tocado más allá de lo amistoso y que Sunghoon había sido muy medido hasta el final, ni siquiera lo podía entender — ¿Qué sucede? — preguntó con inocencia, pero lo sabía muy bien, Jake estaba extrañado y podía verlo, su polla estaba dura desde hace rato, sin atención, esa que se moría por darle, negó rápido espabilando aquello — ¿Quieres decirme algo? — Jake lo pensó, pero no podía decir nada, no ahora, ni siquiera tenía tiempo, ni siquiera sabía cómo, nunca había tenido que pedirlo porque Sunghoon parecía leer su mente ¿Qué había de diferente en ese día? De todas formas, recordó las bragas de ayer, quería entregárselas al menos, ya que eran una tentación, quería hacerlo rápido e intentó abrir el cajón donde había ingresado la prenda, ya lavada, pero al final no lo hizo — Jake, me tengo que ir — lo apresuró haciendo que esté lo soltara.
—No es nada, ve con cuidado —Sunghoon vio su mirada de cachorrito apagada y eso le estrujó un poquito el corazón. Está bien, no iba a pedirle nada, pero un buen beso no le haría daño a nadie ¿o sí?
Volvió a inclinarse y tomando de las mejillas al mayor, le dio un beso uno que planeaba ser suave pero que ambos no pudieron evitar que escalara, Sunghoon estuvo muy tentado de sentarse en sus piernas y frotar su entrepierna con la más que clara dureza de Jake quien quería tomar el culo ajeno y apretarlo mientras esté se frotaba sobre él, pero Sunghoon era más fuerte que eso y con pesar eliminó su lengua de la ecuación dando un solo pico al pecoso antes de alejarse por completo, tomando sus cosas con rapidez y saliendo como alma que lleva el diablo de aquella casa.
Jake quedó anonadado sin entender muy bien que había sido todo eso, Sunghoon no se había despedido del todo y ahora tenía la erección aún más dolorosa que al principio, estaba seguro de que un baño no sería suficiente.
Solo de pensar en lo de hoy ya estaba caliente, sus pequeños trucos le hacían saber que en efecto Jake respondía a él con cosas pequeñas, ni siquiera era difícil que se pusiera duro algo que le hizo sonreír quizás con un poco de malicia, pero aun así no hablo y eso…lo excitaba e irritaba al mismo tiempo de una extraña manera, no sabía si era tímido o simplemente lo había mal acostumbrado.
De repente recordó las bragas, Jake ni se las había mencionado en toda la tarde y el pensamiento de que se las había quedado a propósito le rondo sin descanso hasta muy noche cuando todos dormían. Por fin — dijo para sus adentros mientras se levantaba en busca de lubricante y el dildo con el que planeaba satisfacerse toda la noche.
Acomodaba todo cuando en su móvil empezó a sonar aquella canción que le hacía saber que Jake le llamaba, eran un poco más de medianoche y aunque hablaban por teléfono solían ser más de mensajes de texto.
Sunghoon tomó su celular contestando rápidamente mientras se acomodaba en su cama,olvidándose un poco de los artefactos para complacerse que había colocado en ella.
—¿A qué debo el placer de que mi novio me llame a tan altas horas de la noche? — preguntó con voz suave y un leve tono divertido, pero para su sorpresa la respuesta no era la que esperaba.
La voz de Jake se escuchaba pesada, grave y baja, como si no quería ser escuchado, decía su nombre reiteradas veces, una y otra vez con un gemido ahogado seguido de un sonido claro que podía reconocer, piel chocando. Jake se estaba masturbando, llamándolo con desespero y necesidad, murmurando cosas sucias como si hablara con él ¿Jake era consciente de que lo estaba escuchando? ¿Era consciente de lo caliente que era eso?
Sunghoon ya estaba excitado y esto solo empeoraba su condición, su coño estaba soltando fluidos como loco sin que pudiera evitarlo, el lubricante a ese punto ya no servía para nada.
Sus dedos viajaron a su vagina para darse ligera atención, gimió bajo lo suficiente para seguir escuchando al mayor y también para no ser muy escandaloso.
—Carajo…Sunghoon, estas muy apretado — podía escucharlo tan claro — siempre tan estrecho para mí — Dios, era tan malditamente delicioso escuchar su voz ser tan sexy mientras decía aquellas cosas, sentía que sus oídos estaban siendo bendecidos —quiero verte, Sunghoon… — su móvil vibró asustándolo un segundo, Jake quería una videollamada y obviamente el pálido no se la negaría, la aceptó cambiando de posición, pero sin duda nada lo había preparado para lo que estaba por ver.
Jake en su silla reclinable con poca iluminación, con los ojos cerrados mientras usaba aquel juguete sexual que Sunghoon le había regalado como una broma—´´para que uses mi coño incluso cuando no esté´´— dijo en aquel momento molestándolo, nunca pensó que realmente lo usaría ya que Jake siempre se mostró reacio a ese tipo de cosas, pero parecía muy concentrado en ello poniendo su fuerza en llevar su enorme polla hasta el fondo. La imagen no podía ser superada o eso pensó Sunghoon hasta que el rojizo llevó algo a su nariz, aspirándolo como si su vida dependiera de ello, al principio no caía en cuenta de que era, pero luego de mirar con detenimiento no pudo evitar que la sorpresa atravesara su rostro.
Eran sus bragas, las que había dejado en la casa del mayor el día anterior. Mientras más aspiraba, más rápido movía el objeto en forma de coño sobre su polla. La vagina de Sunghoon estaba más que lista y ahora era consciente de que Jake no sabía que él estaba al otro lado, recordó que su novio tenía llamado rápido, que si quería hacerlo solo debía decir su nombre cerca de su móvil y si deseaba verlo solo tendría que pedirlo igual, cuando había programado su celular se lo había enseñado emocionado diciendo que sería más fácil para el solo decir su nombre cuando lo extrañara, justo como ahora.
Sunghoon apagó su cámara deleitándose con la imagen contraria acomodando el dildo en posición vertical sobre su cama sentándose de golpe sobre el, sin siquiera pensarlo demasiado, mordiendo sus labios para evitar el escape de sus gemidos escandalosos, siguiendo el ritmo de las embestidas que Jake le daba a esa cosa.
—Joder… Me encanta como me aprietas la polla, bebé — su voz estaba amortiguada por la prenda, pero aun así Sunghoon podía entenderlo claro y su cuerpo reaccionaba a las palabras, apretando aquel falo falso que lo hacía lloriquear porque no era la polla gorda y venosa de su novio, esa que sabía llenarlo a la perfección. Aún con los ojos cerrados y las bragas en su diestra Jake apretó los glúteos del juguete, haciéndolo mucho más rápido como si fuera a estallar — Hoonie, bonito… Déjame follarte el culo, quiero correrme ahí — el pálido no podía dar créditos a aquello que estaba escuchando. ¿Jake quería eso? Se preguntó mientras no dejaba de saltar con dureza tocando su límite, cubriendo su boca para no ser escuchado. Él y el rojizo nunca lo habían hecho por detrás, Sunghoon no lo había pensado y Jake parecía satisfecho solo con follarle el coño, pero su cachorrito era más sucio de lo que alguna vez había imaginado. El mayor saco su polla de la vagina de plástico e introdujo su enorme pene en el agujero más pequeño del juguete introduciendo su virilidad sin compasión alguna — eso es, mierda, si… Voy a correrme aquí, Sunghoon — el mencionado sentía un hormigueo en su abdomen que no podía parar, escucharlo y verlo simplemente era diferente, no iba a imitar a Jake, no metería nada en su culo virgen que no fuera la polla de su novio, se lo regalaría con gusto con tal de que lo follara así, justo como le gusta.
Jake se corrió pronto, una tira larga y espesa de semen. Sunghoon le siguió segundos después solo con la vista, eso había sido caliente, el pálido sintió como si hubiera estado follando con su novio, fue una experiencia de sexo accidental demasiado agradable. Jake levantó el juguete y Sunghoon vio todo el fluido brotando, como deseaba realmente estar ahí pensó mientras con dificultad se movía del dildo y les daba descanso a sus piernas temblorosas.
—Diablos, esto es un desastre — dijo el mayor como si apenas fuera consiente — he terminado de…— la llamada se cortó repentinamente, Jake había dicho la palabra para finalizarla dejando al menor derrotado, sin siquiera fuerzas para levantarse y lavarse.
*La llamada ha sido finalizada*
Los ojos de Jake se abrieron de par en par, pareciera que saldríande sus cuencas, notó una llamada bastante larga hecha hacia Sunghoon y maldijo en voz baja temiendo porque el pálido lo hubiera escuchado o visto ¿Cuánto tiempo estuvo ahí?
Acaso… ¿Sunghoonlo vio?
Llamo con insistencia a su novio con ganas de que esté tomara la llamada, pero no lo hizo así que supuso que pudo haber sido un error.
Aún si lo hubiera sido, esa noche no pudo dormir, tanto así que no pudo evitar al día siguiente, cuando fue una hora prudente, salir en dirección a la casa de Sunghoon quien lo recibió con una enorme sonrisa radiante e inocente, demasiado, a decir verdad.
—¡Jakey! — le llamó con un muy, muy buen humor. Tenía el pelo húmedo por lo que entendía que acababa de darse una ducha, una blusa de tirantes un tanto floja que casi dejaba ver sus tetas y marcaban con vulgaridad los piercings de sus pezones que lo hicieron pasar saliva, seguido de unos cortos pantalones de pijama, era su “ropa cómoda de casa”. Esa desgastada que nadie miraría con atractivo, pero que, para Jake, en Sunghoon lucía como tela de seda. Se veía hermoso, fresco, al natural e incluso relajado, podría jurar que casi tan relajado y brillante como cuando tenían sexo — ¿Qué haces aquí? Iba a tu casa en un rato — dijo viéndole con curiosidad.
—Ah… Es que, decidí venir yo esta vez — respondió con duda intentando no verse nervioso, aunque su actitud lo delataba y Sunghoon por su parte intentaba no partirse de la risa, entendía el porque estaba ahí, seguro quería asegurarse de que el no supiera nada — es que ayer sé que te esforzaste conmigo y estuve un poco…distraído — dijo entre susurros — además quiero que estés tranquilo, ya sabes cómo es mi madre, no quiero apuros ni interrupciones — agregó rodando los ojos con divertida irritación.
—Bueno, está bien — dijo el pelinegro con una corta risa por la mueca, moviéndose para que el mayor pasara — llegaste a buena hora, mamá hizo tus galletas favoritas, pensaba llevártelas, pero ya que estás aquí… — su voz estaba entonada, casi como si cantara viéndole con coquetería — sube, las llevaré en un rato con un poco de café ¿sí? — Jake asintió lento casi hipnotizado dirigiéndose a la recámara de su novio, esperándolo en el borde de la cama suave.
Estando solo por esos minutos, mirando la habitación de su pareja, no pudo evitar sentir culpa. Lo de anoche no debería haber sido, bueno sí, pero con Sunghoon. Deseaba a su novio no masturbarse como si estuviera cometiendo un delito, se sentía sucio y a un así solo pensar que podría hacer aquello con el pálido lo hacía sentir calor.
´´Eres un maldito´´— se dijo así mismo, estaba por hacerse una lista de insultos cuando la presencia de Sunghoon se hizo presente con la enorme bandeja en sus manos.
—Ya vine, bebé — una sonrisa preciosa estaba en sus labios, Jake no entendía, pero le hacía sentir bien verlo tan contento.
—Te ves muy feliz — señala y eso solo incrementa la sonrisa de Sunghoon que deja en su escritorio la bandeja con las galletasy el café, para luego cerrar su habitación.
—Lo estoy — confiesa mientras se acerca al mayor sentándose en sus piernas con descaro — mi novio está aquí — dice con dulzura pasando sus brazos por el cuello del rojizo besando con una ternura inmaculada la mejilla pecosa y luego dándole un mordisco juguetón — eso me tiene muy feliz — susurra de una forma que hace a Jake ahogarse con la saliva que no pudo pasar, aunque se recompone rápidamente, el aroma que desprende Sunghoon, el cual es delicado, también lo marea. Frutos rojos, el olor que el pálido ama portar y que sabe que vuelve loco al mayor, aún si no espera por sus visitas, está listo para él.
Jake sostiene la cintura del pelinegro, apretándola sin que sea doloroso, su nariz se frota en el cuello lechoso sintiendo un cosquilleo que entiende Sunghoon comparte ya que hace un pequeño sonido parecido a un gemido suave. El menor hace un movimiento que despierta pronto el miembro de Jake, pero Sunghoon solo está jugando, no lo hará con él, aunque se muere de ganas y los flashbacks de la noche anterior azotaban sus pensamientos y le dificultaban el separarse de la lengua que se paseaba por su cuello con suavidad, pero lo hizo.
—Las galletas se van a enfriar — le notificó colocando su diestra en los labios del mayor quien le dio una mirada de desconformidad sin siquiera percatarse — sabes que son mejores cuando están calientes — agregó moviéndose del regazo ajeno —además debes de…inmediatamente ponerte a estudiar, mañana debe irte muy bien — zanjó. Jake resopló recordando de inmediato la razón principal por la que había ido a verlo.
—Amor…— lo llamó bajo, casi arrastrando toda la palabra como si con eso la culpa y el pecado que había cometido, desaparecerían.
—Aja… — respondió Sunghoon mientras ordenaba el espacio que usarían para estudiar dándole la hermosa vista de su trasero al mayor que intentaba no desenfocarse.
—Anoche… Creo que te llamé por error y me di cuenta después de terminarla y….
—¿Seguro que me llamaste por error? — preguntó el pálido interrumpiendo al contrario aún con la respuesta clara sin mirarlo, pero ya imaginaba su expresión asustadiza como la de un cachorro en problemas por sus travesuras.
—Eh…¿Sí? — dijo con duda — al parecer dije tu nombre sin darme cuenta…
—¿Sin darte cuenta? — le cuestionó con un tono dudoso está vez girando sobre sus talones con delicadeza para verlo —¿Por qué me estarías llamando?— continúo poniendo nervioso al mayor — ¿Qué estabas haciendo, mi amor? — Jake dudo y su voz tembló antes de formular una respuesta.
—No estoy seguro, quizás batallando con los ejercicios que me dejaste — dijo soltando una risilla incómoda.
—¿Me estabas maldiciendo tan tarde? — la expresión de Jake era un poema, tan nervioso estaba de que lo descubriera haciendo algo tan natural como eso.
—Bebé ¿Escuchaste algo? — su voz era bajita, extremadamente baja temiendo que Sunghoon le reprochara.
—No, para nada — rio con inocencia — ¿Acaso había algo que no debía escuchar? — Jake guardo silencio, ya no tenía nada más para responder, el pálido lo estaba torturando en toda regla. Sunghoon podía ver una ligera capa de sudor, parecía que le daría un ataque— tranquilo Jakey, no escuché, no vi, ni respondí nada. Sabes que mi móvil es mi vida y probablemente la tomé por error mientras me movía o algo, anoche me quedé dormido y no supe cuándo — Jake no lo quiso demostrar, pero fue bastante obvio aquel suspiro de alivio. El pelinegro esperaba que dijera algo más, pero Jake sonrió como si nada cambiando el tema rápidamente.
—Porque no mejor ya empezamos a estudiar ¿Sí? — dijo acercándose a Sunghoon para tomar una de las galletas haciéndose un poco el tonto. El menor lo dejaría pasar, ya lo molestaría luego.
—Está bien, pero esta vez no te distraigas — pidió señalándolo con reproche y Jake sonrió coqueto mordiendo la punta de su dedo. Realmente Sunghoon se planteaba si realmente resistiría, ahora parecía que el castigado era para él, de repente rogarle por su polla no sonaba tan mal, además solo el mismo sabía sobre aquella idea loca, pero no…no estaba tan desesperado (en realidad sí) — oye, deja de jugar — el rojizo rio, con voz profunda, esa que hacía a Sunghoon delirar y humedecer sin filtro sus bragas, peor era cuando Jake rodeaba su cintura cariñoso, con ese agarre firme y ese jugueteo con sus pulgares en la poca piel expuesta; justo como ahora.
—Si obtengo buena calificación en el examen… ¿Qué me darás? — preguntó con ojitos brillantes, por primera vez Sunghoon sentía que lo podía leer y tal vez era sencillo.Ahora sentía que erafácil encontrar una salida a su problema de comunicación.
—¿Por qué no me dices que quieres? — preguntó ganándose una mirada confusa — digo…que tú, me digas que es lo que quieres que te dé — Jake pareció pensarlo quería muchas cosas y muchas de ellas relacionaban la imagen de Sunghoon gimiendo su nombre.
—No lo sé — mintió rápido aun fingiendo pensarlo con detalle, esperando que como siempre estuviera conectado con el menor y que este simplemente le ofreciera lo que tanto necesitaba — dame lo que creas que merezco — “que cómodo es” pensó Sunghoon mirándole con el ceño fruncido.
—Cielo… No funciona así — dijo haciendo un pequeño puchero cansándose de que Jake quisiera todo en bandeja de plata —tú me pedirás lo que quieras, solo si obtienes un ocho, ese día…te voy a cumplir lo que tú desees — le dijo mirando fijamente al chico que parecía maquinar más de lo que pudiera decir.
—¿Lo que yo quiera? — preguntó el rojizo viendo al menor asentir lento.
—Lo que tú quieras — repitió con voz baja y dulce batiendo sus pestañas coqueto — solo tienes que pedirlo, bebé — susurró como una tentación que, si fuera tocada, quemaría. Jake se inclina a besarlo, pero Sunghoon fue más rápido al retirarle la cara haciendo que el choque termine en su mejilla — bueno ya, hay que estudiar — sonríe y le da un manotazo al mayor apartando sus manos en el proceso.
—Te prometo que voy a sacar diez en ese examen — soltó el pecoso con seguridad.
—Si, eso lo veremos — respondió el pelinegro sin mirarlo tomando asiento en su escritorio, haciéndole un ademan a Jake para que siguiera sus pasos, Sunghoon lo ayudó en todo lo que podía, el mayor se veía muy motivado y a pesar de que permaneció tentándolo durante los descansos viendo que su cuerpo reaccionaba a él, el moreno se veía bastante concentrado, parecía obligarse a mantener la cabeza fría, el pálido admitía que ver a Jake contenerse era otro nivel. Esa noche se iba a masturbar hasta que su cuerpo le gritase que parara.
Sunghoon estaba esperando fuera del salón del mayor, mirando su móvil con desinterés, se suponía queese día le entregarían los resultados del pesado examen y las ansias porque fuera un resultado positivo, le revolvía las entrañas.
Del aula empezaron a salir todos los compañeros de su novio, algunos de ellos mirándole lascivamente, cosa que ignoró por completo, y otros más concentrados en las notas del dichoso examen, el pálido estaba extremadamente nervioso ya que no veía salir a Jake, pero cuando lo vio por fin este miraba en una especie de trance el papel en sus manos,Sunghoon se colocó en medio obstruyéndole el paso al moreno mientras aclaraba su garganta.
Jake levantó la mirada aún con ojos idos, llevando su mirada del menor a la hoja en repetidas ocasiones, extrañando al pálido quien terminó arrebatándole el papel y viendo el enorme diez en rojo, junto a una A igual de enorme. Al parecer la maestra de álgebra se había emocionado.
—¡Jake!¡Te fue excelente! — exclamó Sunghoon abrazándolo emocionado y besando su mejilla — realmente obtuviste un diez — agregó con asombro.
—Aun no puedo creerlo, ni siquiera yo lo puedo creer — el pelinegro lo miro extrañado.
—Bebé ¿Qué estás diciendo? Estabas muy seguro la semana pasada — le recordó.
—Si, pero luego no sabía si realmente lo había hecho bien — dijo alborotando su pelo rojizo con brusquedad.
—Amor tranquilo, lo hiciste excelente, ¡te fue bien! — genuinamente estaba contento por él y ver qué estaba conmocionado por las buenas notas le daba algo de ternura — ¿Sabes lo que te mereces ahora, rojito? — Jake negó lento viéndole aparentemente intrigado — tu helado de chocolate favorito — soltó tomando la mano del mayor — vamos, lo compraré para ti.
Salieron de la institución camino a la heladería dónde pasaron un rato agradable y Jake al fin había salido de su shock momentáneo, bueno… eso se debía a qué otra cosa estaba acaparando todos sus sentidos y atención.
—Entonces… ¿Qué quieres? — preguntó Sunghoon antes de darle otra lamida a su helado que estaba en termino.
—¿Eh? — Jake no estaba concentrado en suspalabras, aunque le veía fijamente y el menor quiso reírse de ello al parecer no sabía leer a su novio simplemente porque había sido muy tonto para notar que este, cuando se trataba de él, si era muy obvio.
—Recuérdalo… iba a darte lo que quisieras si obtenías buenas notas, no solo sacaste buena calificación sino que justo un diez — el universo estaba de su lado pensó al decir aquello — entonces te mereces eso— Jake se le quedó mirando sin decir nada, la verdad era que por más que pensara en otra cosa, en ese momento solo quería el cuerpo de su novio encima como premio, podría sonar como un bruto cavernícola, pero era la verdad, estuvo toda la semana encargándose de su problema desde la última vez y es que creyó que Sunghoon después de que le ayudara con el estudio volvería a lo habitual, pedirle sexo, pero luego…siguió de la misma manera y Jake no sabía cómo proceder, seguro Sunghoon no tenía ganas y él no tenía una excusa para preguntarle hasta ahora, dónde pudiera mencionarlo o pedirlo aunque el pálido le dijera que mejor pidiera algo más — tik tak tik tak… — el pelinegro hizo el sonido como de un reloj, esperando porque su chico dijera algo.
—La verdad es que… — Jake se acercó más a él, tan cerca que Sunghoon juro escuchar su corazón tan fuerte que parecía que saldría de su caja torácica. Mientras que su respiración chocaba con su oreja — te quiero a ti ¿Puedes ser mi recompensa? —Sunghoon hizo una fiesta en su interior por poco gritaba de la felicidad, se veía bailando de la alegría por algo tan simple y virgen como eso, Jake realmente podía ser encantador con lo más mínimo, quizás no sabía pedirlo del todo, pero había tiempo para enseñarle.
—¿A mí? — cuestionó con fingida inocencia sabiendo lo que provocaba en el contrario su voz — pero si ya soy todo tuyo, no entiendo muy bien a qué te refieres.
—Yo…— la carita del mayor intentaba no parecer perturbable, pero era difícil ver los ojitos de Sunghoon brillando de esa forma que conocía mejor que nadie — me refiero a…. Tenerte más cerca — soltó tomando la mano libre de Sunghoon y apretándola ligeramente — ya sabes Hoonie, túy yo…juntos, en tu casa o la mía, en una cama — Jake no entendía porque le costaba tanto expresar lo que deseaba, no era un virgen, al menos ya no, pero la risita que Sunghoon dejó escapar segundos después lo hizo sentir como uno, y la vergüenza lo envolvía al punto de que sus mejillas estaban peores que tomates maduros.
—En una cama…— repitió Sunghoon en un susurro provocador, acercando su rostro al del mayor con lentitud — y entonces… ¿Qué pasará luego? — preguntó dulce y calculador, se estaba irritando así mismo aun sintiendo el oasis entre sus piernas, pero era delicioso tener a Jake de aquella forma tan vulnerable.
—Abrazarte…— soltó completamente atontado — o tocarte donde tú quieras — eso último salió casi en un suspiro débil, pero Sunghoon lo entendió perfecto, aún si quería molestarlo no creería que soportaría cuando su abdomen comenzaba a cosquillear bajo las manos del mayor.
—¿Quieres que te lleve a casa ahora, bebé? — cuestionó el pálido mordiendo su labio inferior ligeramente — resulta que hoy estaré completamente solo en casa — Jake pareció derretirse con el rostro más rojo que antes pero satisfecho. Asintió sin pensarlo dos veces dejándose arrastrar por Sunghoon quien tiro a la basura el sobrante de su helado — voy a enseñarte que esforzarte por ese diez valió todo tu esfuerzo — soltó con un tono travieso que envolvió a Jake — y prepárate — murmuró con voz coqueta — porque esta vez yo voy a evaluarte y ya sabes que soy muy exigente con los exámenes orales…
Ni bien la puerta se cerró tras ellos Sunghoon tomó al mayor del rostro estampando sus labios con los ajenos sintiendo su cintura arder por el agarre del moreno que, aunque al principio fue por sorpresa, se convirtió pronto en uno de necesidad. La desesperación casi se podía palpar, Sunghoon no despegaba sus labios de los de Jake aún si sentía como se le escapaba de a poco el oxígeno mientras que el pecoso deslizaba sus manos hasta los glúteos de su novio, apretándolos y haciendo que el pálido soltará sus belfos por el gemido que no pudo contener.
—Vamos arriba —pidió con desespero, al final Sunghoon suponía que esto había sido más difícil para sí mismo, extrañaba los besos y las caricias del mayor, se sentía patético por verse tan necesitado de su atención. Jake lo alzó haciendo que el pelinegro enrollara sus piernas en su cintura e hiciera lo mismo con sus brazos alrededor de su cuello volviendo a unir sus labios en un beso apasionado y torpe, subiendo las escaleras de manera riesgosa, pero sin darlela importancia que realmente requería.
Cómo pudo, el rojizo depositó al chico en la mullida cama aun compartiendo besos apasionados, rogando porque no hubiera interrupciones.
—Hueles delicioso — Jake soltó cuando sus besos descendieron hasta el cuello níveo y puro que deseaba arruinar.
—Jake, recuerda… el cuello no — dijo Sunghoon entre jadeos batallando con su respiración, el mencionado se detuvo mirando fijamente al pálido el cual tenía las mejillas completamente ruborizadas conectando sus ojitos cristalizados con los ajenos.
—Dijiste que… me darías lo que yo quisiera — le recordó, inclinándose nuevamente para dar una pequeña mordida a la carne en la zonay luego depositando un beso tierno en la misma — por favor, solo está vez ¿Sí? — ese pequeño ruego lo fue todo para Sunghoon quien como si estuviera en una especie de trance asintió dejándose marcar por el mayor, ya se preocuparía por las marcas más tarde, ahora solo quería tener a su novio haciendo un desastre de él luego de contenerse toda la semana. Su coño se humedecía cada vez más, podía sentir los fluidos empapar su ropa interior y la pelvis del contrario frotarse contra la suya.
Los pequeños sonidos que se escapaban de sus labios al sentir la lengua, labios y dientes en su cuello sensible parecían incentivar más al mayor a seguir haciendo de él un desastre, motivándolo a arrastrar sus besos al inicio del pecho pálido donde se perdió por sobre la ropa, aunque está no duró mucho como estorbo. Jake se separó de Sunghoon pidiéndole con su mirada permiso para retirar la prenda superior algo a lo que el pálido accedió con un simple asentimiento.
Las pequeñas tetas estaban ocultas en aquel sujetador de encaje que no dejaban nada a la imaginación, podía verlas claramente por el tenue rosa de la prenda íntima, sintiéndose animado para tocarlas, amasándolas con suavidad y llevando su boca a ellas aún con la tela entremedio.
Jake succionó, mordió y lamió, amortiguando su saliva en la prenda que rozaba su lengua, chocando sus dientes con el metal y la carne. Sunghoon no dejaba de gemir, aún eran bajos, pero lo suficientemente altos para que el rojizo sintiera cada sonido como una corriente eléctrica que dirigía toda la energía a su polla dura la cual gritaba por atención. Los piercings en los pezones de Sunghoon lo hacían el doble de vulnerable a las atenciones de la boca ajena y los dedos que pellizcaban los mismos de vez en cuando.
—Te extrañé mucho — los labios de Jake descienden calientes hasta el vientre plano de Sunghoon mientras repite una y otra vez como disco rayado las mismas palabras — de verdad te extrañé —dice por última vez llegando al inicio de la falda que su novio porta, besando su vientre bajo y provocando cosquillas en el pelinegro.
—Pero me has visto toda la semana — el tono indefenso en su voz hace que Jake levanté le mirada y lo mire fijamente, con aquella hambre que recién despierta y Sunghoon conoce.
—Sabes a qué me refiero — dice lamiendo la piel expuesta sin apartar sus orbes del pelinegro al cual hace vibrar por la baja estimulación — extrañaba esto… — Sunghoon suspira pesado llevando sus manos al desastre que es el pelo rojizo del moreno mientras este continúa esparciendo besos, lamidas y una que otra mordida en su piel.
—Si es así… ¿Por qué no me dijiste nada? — reclamó entre jadeos — esperaba por ti — Jake se detuvo, incorporándose, viendo nuevamente al pálido que se veía vulnerable.
—Creí que no querías, tú siempre das el primer paso — respondió ladeando su cabeza con confusión.
—Jake eres un tontito — Sunghoon se apoyó de sus codos levantando un poco su cuerpo — eres un cómodo ¿Acaso eres mudo? ¿Acaso debes esperar por mí?... Entonces no lo pides y haces cosas sucias a mis espaldas — agregó frunciendo el ceño quería verse enojado pero el moreno solo podía pensar en lo adorable que se veía haciendo aquella expresión, no pudo evitar sonreír y olvidarse de lo último dicho.
—Perdóname ¿Sí? — pidió con aquella voz rogona que debilitaba las defensas del pálido, inclinándose hacia él y besando castamente sus labios — me daba un poco de vergüenza y si, estaba cómodo porque tú parecías saber cuándo ycómo lo quería… — más y más besos castos que empezaban a durar un segundo y un minuto hasta volverse extensos, y apasionados de nuevo — ¿me vas a perdonar, bebé? — Sunghoon estaba mareado por los besos dulces del mayor a quien tenía comiendo de su mano y sus caprichos.
—Solo si lo pides bien — dijo con una sonrisa traviesa, convenciendo a Jake en su totalidad de darle su ruego, todo eso y más.
—Quiero follarte, Hoon — soltó besando su cuello con delicadeza, ascendiendo hasta llegar a su oreja — extrañé tu coño, deseo follarlo, necesito hacerlo — susurró en su oído para luego morder ligeramente el lóbulo de su oreja. Sunghoon no podía estar más caliente por las palabras dichas, su vagina estaba cada vez más mojada, contrayéndose como si ya tuviera la polla del mayor en su interior.
—¿No que muy tímido? — se burló buscando los labios ajenos.
—¿Sirve de algo ahora? — dijo pasando su lengua por el labio inferior del pálido, el cual sintió un hormigueo en todo su cuerpo — ahora solo importa que me des mi recompensa — introdujo su lengua en la cavidad ajena siendo recibida con gusto, se besaron hasta que no pudieron más por la falta de oxígeno. Jake volvió a deslizarse llegando a su destino está vez. Eliminó la falda por las piernas pálidas sin la ropa interior y se arrodilló entre ellas, apretando los glúteos, llevándolos hacia él hasta que el coño húmedo quedara a la altura de su cara, empezó besando los muslos internos del menor con suavidad, chupándolos y mordiéndolos dejando pequeñas marcas rojizas en el proceso —estás tan mojado — susurra audible antes de pasar su lengua por la vagina jugosa que aún es cubierta por las bragas rosas, un suave gemido abandona los labios de Sunghoon quien inconscientemente abre más sus piernas haciendo que Jake sonría en medio de su labor — así me gusta — le dice repitiendo la acción anterior mirándole directamente mientras chupa su intimidad junto a la tela húmeda. Sunghoon no puede evitar gemir y llevar su diestra al nido rizado que es el cabello del mayor, presionando y sintiéndose necesitado de más,queriendo sentir la lengua ajena directamente en su coño que sigue chorreando — ¿mi muñeca está ansiosa? — pregunta pasando su índice en toda la extensión de la vulva lubricada que parece rogar por su polla.
Jake juega con la cordura del menor pasando su dedo una y otra vez, también usando su boca hasta que se siente urgido por devorarlo directamente y corre la ropa interior con sus dientes dejando ver la parte íntima de su novio, rojiza y abultada por las atenciones previas con un notable crecimiento en el vello púbico de su pareja que de alguna manera lo enciende mucho más. El moreno ni siquiera lo piensa dos veces cuando ya está chupando el coño del menor con ahínco y con más ganas de escucharlo gemir de gozo, lame repetidas veces el clítoris a su disposición, besándolo y dejando descender su saliva cálida por el, y toda la zona, succiona sus labios vaginales mientras usa su lengua para acariciarlos sintiendo cada vez más la presión de las manos delicadas en su cabeza.
—Si… Más, más, más… — pide el pálido entre suspiros, el cual intenta no ser muy ruidoso pero le es imposible a medida que Jake se fuerza cada vez más por complacerlo, le resulta difícil no enredar sus dedos en los rizos y apretarlos cada que el mayor juega con su cordura — oh, Jake — su espalda se curva cuando un dedo se adentra en su vulva, sus pies se enroscan por las atenciones tan deliciosas y placenteras, la lengua y los dedos hacen maravillas en su vagina y pronto siente ese cosquilleo característico que le avisa que pronto tendrá un orgasmo, sus piernas intentan cerrarse pero Jake lo evita utilizando su fuerza para mantenerlas abiertas y chupando con más fuerza rozando un poco sus dientes provocándole más temblores al pálido — voy a correrme… — notifica Sunghoon haciendo que el moreno vuelva a cubrir su intimidad con la ropa interior y lo estimule con ella de por medio hasta que siente el líquido salir y empapar la tela rosa de encajes. El rojizo dejo besos en la zona sensible pasando luego a los muslos lechosos dándole mimos a Sunghoon hasta que regulara su cuerpo.
—¿Te gustó? — le cuestiona el mayor recostado de una de sus piernas, mirándolo con esos ojitos lindos y pasando su dedo índice lento entre los labios vaginales de Sunghoon el cual no tenía fuerzas para apartarlo de su sensibilidad — dime qué pase con buenas calificaciones el examen oral, puse todo mi empeño en el — Sunghoon ríe por eso mientras aún siente al mayor juguetear con su coño por sobre las bragas mojadas.
—Lo hiciste excelente, un mil sobre diez — contesta aún con la respiración agitada y las palabras acortadas. Jake se ríe y luego se incorpora sobre el menor, besándolo mientras aún su diestra se encarga de estimular la vagina de Sunghoon. Se besan sin parar y el pelinegro muerde el labio inferior de su novio con suavidad, gimiendo en su boca y moviendo su cuerpo al compás del toque ajeno.
—Te juro que comerte el coño es mi asignatura favorita, princesa — dice entre los labios de Sunghoon quien se retuerce por el apodo y nota que Jake está bastante parlanchín para haberse mostrado tan tímido — aunque follartelo me gusta mucho más — agrega, el pálido ríe con complicidad antes de hablar.
—Como hoy fuiste un buen chico, más allá de mis expectativas… — empieza con dificultad — también dejaré que me folles el culo — la expresión de Jake, quien detiene sus movimientos, no era capaz de representar todo lo que quería expresar en ese momento. Pensó que se estaba volviendo loco y que había imaginado aquello, pero los ojitos traviesos de su novio le demostraban todo lo contrario.
—¿Qué?... — fue lo único que pudo formular en medio del shock.
—Jake, sé que lo has estado deseando — respondió el menor llevando su diestra al nido anaranjado del mayor, llevando unos cuantos mechones rizados detrás de la oreja rojiza por el calor, algo que ante los ojos de Sunghoon era de lo más lindo y tierno — te mentí — dijo tomándolo de la nuca con dulzura — si respondí tu llamada ese día, amor… y por accidente, lovi y escuché todo — los ojos del mayor parecían que iban a salirse de sus cuencas, el sonrojo en sus mejillas pasaba de lo natural a uno que fácilmente conseguiría si utilizara rubor.
—Y una mierda… — soltó antes de dejar caer su frente en el hombro del menor que no pudo evitar soltar una corta risa — ¿Enserio viste todo? — preguntó sin verlo solo escuchando la respuesta monosílaba del pálido — que puta vergüenza — su voz amortiguada y quejosa no hicieron más que hacer a Sunghoon encontrar aquello mucho más divertido y darse cuenta de lo penoso que era su pareja.
—¿Por qué estarías avergonzado? — preguntó solo viendo al mayor encogerse de hombros — mírame Jake — el mencionado negó haciendo un sonido infantil, pero Sunghoon insistió — mírame, por favor — pidió con más dulzura a lo que el rojizo aceptó con pena — soy tu novio, no deberías tener vergüenzas ni reprimir lo que quieres, podemos platicarlo y si es demasiado te lo diré, y vemos a qué acuerdo llegamos — beso su mejilla tiernamente antes de darle un pequeño mordisco juguetón — enserio eres todo un caso, pero así me gustas mucho — agregó con sinceridad dándole una pequeña sonrisa a su novio.
—Espera, si lo viste todo…— empezó nuevamente teniendo recuerdos vagos de las locuras que hizo — eso significa que tú…
—Cuando digo todo, es todo — le hizo saber acariciando la mejilla que se sentía caliente a su tracto. El arrepentimiento y vergüenza era cada vez más notable en Jake, se sentía completamente expuesto y no le gustaba para nada, no quería ser un bicho raro para su novio.
—Puedo explicarlo — dijo con nerviosismo y ademanes desordenados.
—No tienes que explicarme nada — dijo Sunghoon haciendo que el mayor quedara recostado en la cama en su lugar colocándose sobre él — fue un buen espectáculo, Jake. Me masturbe como nunca. Fue increíble — el mencionado no daba crédito a las palabras de su novio quien se froto leves segundos en su entrepierna antes de ponerse de pie frente a él — en realidad me hizo preguntar porque nunca hemos tenido sexo telefónico ¿Tienes la respuesta? — preguntó desabrochando su sostén hasta dejar sus tetas suaves y pezones erectos al aire, las cuales hacían babear al contrario.
—No lo sé, pero creo…— respondió sin realmente ser consciente, balbuceando hasta que formuló su respuesta — me gusta tenerte frente a mí, me gusta tener a mi Sunghoon con el coño expuesto en vivo — agregó acomodándose al borde de la cama, con las palmas picando por las ganas de tocar el cuerpo curvilíneo frente a él.
—¿Estás diciendo que no lo intentarías por mí? — le cuestionó quitándose las bragas empapadas de sus fluidos y la saliva ajena. La parte inferior rosa se deslizaba por las piernas delicadas y esbeltas, casi pareciendo una tortura para Jake quien las vio terminar en las manos pálidas.
—Por ti lo haría todo, si es lo que quieres, Hoon. No te negaría nada — dijo con honestidad. Sunghoon se acercó con una hermosa sonrisa traviesa, esa que volvía loco al moreno ¿Pero que de su novio no lo hacía volverse completamente loco?
—¿Todo?— preguntó en un susurro suave y provocativo viendo al mayor asentir frenético.
—Todo… — la desnudez de Sunghoon lo ponía a delirar y dar respuestas sin razones, no las necesitaba de igual manera. Llevó sus manos a la cintura del menor apretándola con devoción mientras esté rodeaba su cuello.
—Me gusta cuando eres dócily me dices que si a todo — dijo honesto mirando por debajo al rojizo.
—Me gusta serlo para ti, preciosura — dice llevando su boca a una de las tetas chupándola con hambre, sintiendo el sabor metálico y los bordes del piercing chocar con sus dientes que buscan morder ligeramente su pezón. Sus ojos no se apartan del menor mientras que atiende el otro seno con su diestra, Sunghoon muerde su labio inferior antes de dejar escapar un suspiro fuerte por la atención que le otorga tal placer.
—Que pervertido es mi novio — dice entre sus jadeos, sintiendo la mano libre del mayor descender hasta su trasero y apretar una de sus mejillas con fuerza — tan lindo y sucio…— continúa con clara dificultad, sintiendo que volverá a correrse si el mayor sigue chupando sus tetas, las cuales se intercala mientras las lame, succiona y muerde — ¿tanto te gustan? — pregunta haciendo que Jake solo le mire con más intensidad — ¿Las bragas también? — la mirada ajena se vuelve más dócil como si hablar de eso lo hiciera vulnerable, justo donde a Sunghoon le gusta tenerlo, pero contrario a lo que piensa Jake responde con total honestidad.
—Solo porque son tuyas — el pálido sonríe satisfecho.
—¿Es así? — Jake asiente aun devorando el pecho ajeno como si estuviera rogando por saciar su sed — qué tal si pruebas estás — dice Sunghoon alejándolo un poco de sus senos mostrándole la prenda interior. Al moreno parecen brillarle los ojos al ver la tela rosa completamente húmeda — abre la boca, bebé. Esto te gustará— le asegura con voz dulce, Jake ni siquiera lo duda y obedece, abre su boca esperando por Sunghoon quien no deja de sonreír con victoria mientras introduce su ropa íntima en la cavidad bucal de su novio — carajo, esto es muy caliente — admite inclinándose para besar la mejilla del mayor y luego su cuello y pecho, hasta caer de rodillas — no puedes sacarlas hasta que yo te diga ¿Entiendes? — Jake frunce elceño, pero las manos deshaciéndose de su cinturón y seguido las prendas que aprisionan su polla, hacen que su expresión se relaje — voy a mimar a mi bebé — dice tomando el pedazo de carne duro en sus manos el cual expulsa el líquido pre seminal en abundancia — solo míralo… — susurra pasando su lengua lento alrededor del glande y depositando un beso en la punta — ¿Está así solo pormí? — Jake hace un ruido que es amortiguado por la tela en su boca la cual le hace sentir asfixiado, pero lo pone cada vez más duro y Sunghoon no necesita más confirmación que esa.
Se entrega por completo al placer que el pálido le proporciona mientras lo masturba sin prisas y lo succiona, el sabor salino en su boca se expande, su respiración es catastrófica pero le gusta, sus gemidos son limitados y los de Sunghoon vibran en su polla generándole más tensión. No quiere apresurarlo, pero está tentado en sumergir la cabeza del pelinegro en su miembro hasta la base, quiere sentir su garganta apretada envolverlo y tener arcadas, Sunghoon le ve con los párpados apretados y sus nudillos blancos por su resistencia; sabe lo que quiere, lo conoce muy bien y no teme complacerlo a costa de un par de lágrimas.
Engulle de un solo movimiento toda la extensión del mayor tomándolo por sorpresa permaneciendo unos segundos con la polla gorda atorada en su garganta hasta no poder más con ella, deja una hilera espesa de saliva caer sobre el utilizándola como lubricante para seguir masturbándolo mientras recupera el oxígeno, masajea sus testículos y cuando está listo los chupa, succionándolos sintiendolos completamente cargados, vuelve con ambas manos al falo venoso que no deja de chorrear y sin siquiera esperar lo el semen del mayor estalla sin aviso, cayendo en su rostro y en sus tetas, Jake le mira con bochorno pero Sunghoon con orgullo, sabe que lo tiene. El mayor está en sus manos, cosa que le encanta y a su coño también, el cual no dejaba de humedecerse cada que tomaba al contrario con su boca.
Sunghoon se pone de pie aún viendo la polla dura, lo cual le hizo reír en un tono bajo tomando su índice para tomar los fluidos del moreno y llevarlos a sus labios, introduciéndolos y saboreando el semen espeso, y extrañamente agridulce.
—Una delicia — murmura, inclinándose al mayor, sacando sus bragas de su boca y besándolo con desespero. Jake sentía estar viviendo un sueño, por un demonio que esto era demasiado caliente, correspondió el beso demandante y llevo sus grandes manos al trasero pálido, apretando la carne el menor y empujándolo más a su cuerpo. Sunghoon soltó la pieza en la cama y tomó las mejillas del moreno profundizando más el beso, sus lenguas parecían tener una guerra mientras se envolvían una a la otra hasta el cansancio, lo disfrutan con locura y sienten que es diferente de otras veces, en efecto lo es, pero eso obviamente no les preocupa en lo absoluto.
—Necesito follarte ese culo, cariño — Sunghoon se ríe por la vulgaridad mientras Jake muerde su cuello con cuidado, aunque encargándose de que sus atenciones en la zona dejen su huella, quiere que sepan que es suyo, solamente suyo.
—Ahora lo dices contantaconfianza — se burla entre jadeos ganándose una fuerte nalgada que lo hace gemir de gusto por el pequeño susto. Jake sigue estrujando su trasero mientras vuelve a encargarse de sus tetas, llenandolas de saliva y sintiendo los residuos de su esperma en ellas, es sucio pero así es el sexo, aunque piensa que es maravilloso todo lo que hace con Sunghoon.
—Ya me descubriste, no sirve de nada ocultarlo — dice en un tono bajo que es sumamente provocador. Sunghoon se ancla de su cuello mientras aún se derrite por la boca que le atiende — vamos Sunghoon, guíame bebé — le pide subiendo sus manos por la espalda del menor, Sunghoon lo mira y asiente anonadado por las caricias, casi sin aire sintiendo la polla erecta presionarse en su abdomen, el pálido lo retira y se coloca a un lado dejando caer su cuerpo en el colchón sintiéndose extremadamente liviano.
—Ve al segundo cajón — le ordena — ahí está el lubricante — Jake le da un beso rapido y se dirige donde el menor le indico, abriendo el mueble y viendo los juguetes de su novio y los lubricantes que este tenía . El moreno arqueó una ceja, mirando curioso uno de los dildos teniendo ideas interesantes — amor, apúrate — la voz de Sunghoon se escuchó amortiguada haciendo que Jake reaccionara tomando el lubricante y el juguete en sus manos.
Al voltearse, Sunghoon ya estaba en una posición cómoda, esperando por el mayor, la más precisa sería la palabra correcta. Su pecho está recostado en la cama, su mejilla recostada en la almohada y su trasero elevado siendo abierto por sus manos, mostrando como su pequeño y virgen agujero se contrae, Jake sonríe complacido, su dulce Sunghoon no necesita recibir órdenes, él sabe que cosas lo hacen feliz aún sin tener que decirlas y es por eso por lo que se acostumbró demasiado al método del menor.
Se acerca al pálido dejando los objetos que ocupan su mano a un lado en la cama y toma el lugar de las manos ajenas, ahora siendo el quien expande las mejillas traseras de su novio, su agujero rosa y el coño del mismo tono lo hacen babear, se inclina y da un lametazo de borde a borde, haciendo que el pálido gima de gusto al sentir la lengua ajena juguetear con sus orificios. Los cubre de saliva y los acaricia con sus pulgares, los gemidos de Sunghoon no hacen más que subir y Jake se siente realizado al escucharlo, lo está haciendo bien y eso lo hace feliz.
—¿Mi preciosa muñeca guardo este culo para mí? ¿Lo habías hecho antes? — Sunghoon niega y tiembla al sentir un dedo deslizarse en su entrada apretada.
—S-solo para ti, amor — dice entre jadeos cuando ahora son dos falanges en la ecuación que lo estiran cuidadosamente. Jake lo estira de a poco evitando lastimarlo y sentir como el menor se lubrica, el cual tiembla y siente que un líquido escurre de su coño por sus piernas, no es exagerado, pero no lo puede controlar.
El moreno se ve fascinado y sigue masturbando el agujero hasta sentirlo algo flojo.Toma el bote del lubricante y deja que el líquido frío escurra entre las nalgas del pelinegro, es tanto que cae creando una enorme mancha en la cama a la que no le prestan mucha atención. Jake esparce todo el lubricante con sus manos, haciendo que el producto resbaloso haga brillar la piel lechosa, frota su diestra en el coño de Sunghoon que hace sonidos indecorosos y de nuevo chorrea sin mucho escándalo.
Sunghoon solo gime, sintiendo sus piernas débiles, pero aún con fuerzas para que Jake lo folle, muerde sus labios cuando siente la boca del mayor en su coño chupando y succionando sus jugos, sus ojos se tornan blancos, sus manos se aferran en puños a las sábanas mientras el moreno devora sus pliegues finalizando con un beso para tomar una posición recta y frotar su polla en la vagina del pálido la cual está más hinchada y enrojecida.
—Estas tan mojado, seguro será sencillo meterla en tu coño ahora— dice con un tono dulce que hace que Sunghoon inconscientemente empuje sus caderas hacia atrás. Jake empuja y sin ningún problema su pene se desliza en el pálido, con su mano sujeta su cintura balanceándolo y haciendo que sus pieles choquen. El moreno toma la ropa interior nuevamente y la lleva a sus fosas nasales aspirando el aroma con desespero y luego a su boca donde sostiene con los dientes la prenda mientras ejerce más fuerza en las embestidas que le proporciona a su novio que no para de gemir de manera escandalosa. La excitación y el placer que siente debe ser un delito, pero lejos de calmarse con ese pensamiento solo le recuerda lo mucho que quiere follar el trasero de su chico, entonces detiene sus estocadas y dirige su miembro al pequeño agujero que se contrae en anticipación, frota su ingle y aprieta las nalgas ajenas para obtener más fricción. Se inclina y besa la espalda pálida, lame el sudor que la piel dulce expulsa y también muerde con cariño. Presiona la punta de su polla, sin poner presión solo jugueteando con el orificio del menor — voy a estrenarlo y usarlo muy bien, princesa —le dice continuando con el juego previo hasta que Sunghoon le dé total permiso y control para hacer lo que quiera.
—T-todo tuyo, rojito — responde haciendo que una enorme sonrisa se forme en el moreno, quien se apunta en presionar, ahora sí con la intención de penetrar su orificio. Empieza lento y sin prisas metiendo lo que puede, escuchando un grito ahogado en el pálido — p-por favor, más despacio, amor — ruega el menor, Jake lo escucha atentamente, pero es complicado.
—Diablos…estás muy apretado — dice, pero lo sigue intentando, escuchando a Sunghoon respirar con dificultad y sollozar bajo. Jake acaricia su espalda y deposita besos amorosos para que lo tome con calma — vamos bebé, no llores — le susurra con ternura.
—Jakey, es muy grande no creo que pueda — reniega entre gemidos desesperados.
—Vas a poder, belleza. Tu culo va a tomar muy bien esta polla, solo relájate — le responde confiado y algo más excitado por el llanto de su novio. Toma más del lubricante y lo vierte en su polla y en el trasero de Sunghoon mientras se va adentrando de a poco con ayuda del líquido — eso es… tómame así, bebé. Tú puedes…
—Duele amor, duele mucho — se queja con la voz temblorosa y ahogada en el dolor que siente por la intromisión. Jake piensa en lo jodido que es que le guste escuchar la voz rota de Sunghoon mientras sigue empujando, aun si es cuidadoso — Jake…
—Descuida, pronto dejará de doler — le asegura mientras toma el dildo a su lado mostrándoselo a Sunghoon que lo mira borroso entre sus lágrimas — esto podría ayudar a que te relajes un poco más — dice pegándolo con cuidado al rostro enrojecido — chúpalo — le ordena y el pelinegro ni siquiera se niega, lo hace sin pensarlo y toma la polla falsa en su boca olvidándose por unos segundos del dolor que siente — ¿Con este me estuviste suplantando?¿Eh? — pregunta viendo la cabeza de su novio subir y bajar en el pedazo de plástico concentrado en su labor — ¿Con esto te estuviste masturbando? — preguntó ingresando casi todo su miembro hasta la base con la distracción del menor.
—S-si…— responde con dificultad cuando deja de chupar el juguete — lo usé toda la semana en la que no me follaste — agrega.
—¿Es tan bueno como yo? — le cuestiona entreteniendo a su dulce Sunghoon mientras ve que queda poco para que su polla esté completamente en el interior del menor, así que empuja lo restante escuchando un alarido por parte del pálido que por cuenta propia adentra el dildo en su boca, chupándolo nuevamente como contención para su llanto — Sunghoon, responde muñeca — pide deslizando hacia afuera su pene y metiéndolo de golpe de nuevo haciendo que el mencionado saque de su boca el objeto ensalivado y le responda entre cortado.
—N-no, amor… es una porquería comparada contigo — Jake sonríe y le pega una nalgada suave que hace rebotar a su novio.
—Buena respuesta cariño— dice tomando el juguete devuelta, escupe en el y lo introduce en la vagina que lo toma sin problemas — ahora vas a relajarte mucho, te vas a sentir muy bien, dulzura —Jake no mueve sus caderas, pero si el aparato el cual introduce y saca reiteradas veces del coño del pelinegro quien empieza a moverse por su cuenta. Es cuidadoso y lento, sin desesperos, lo suficiente para que el dolor se convierta en puro placer.
—Oh, si… Jake — gime sintiendo ambos orificios completamente llenos y seguir su propio ritmo en eso. Definitivamente ya no duele, pero las lágrimas aún caen abundantes por sus mejillas, lo que pasa en su cuerpo es demasiado al punto de hacerle llorar por lo bien que se siente — más, Jake… más — ruega y el mencionado enciende el aparato dejándolo trabajar solo mientras lleva sus manos a las caderas del menor y empuja las suyas con violencia.
Aprieta la zona y se clava hasta la base queriendo que el orificio lo consuma por completo, ahora está un poco flojo aunque sigue apretando su polla de una forma que lo obsesiona, la sensación es increíble y desea correrse, sobre todo con la estimulación que son los gemidos y balbuceos de Sunghoon junto a sus quejidos, pero aún no quiere hacerlo, desea que el momento continúe, necesita ver el rostro del pálido disfrutando así que se detiene y sale del menor haciéndolo jadear, saca el juguete y lo apaga, entonces Sunghoon se queja por lo bajo.
—¿Por qué te detienes? — pregunta entre jadeos y Jake lo ayuda a darse la vuelta para darle la respuesta.
—Porque quiero que me montes — Sunghoon le ve molesto y eso le enciende — ¿Qué pasa? ¿No quieres? — Jake toma las mejillas ajenas y estampa sus labios con los del pálido que no muestra resistencia y se deja hacer por el rojizo.
—S-siempre elijes los peores momentos para pedirme cosas así — lo acusa cuando se separan en busca de oxígeno.
—Entonces ¿Eso es un no? — cuestiona pegando sus cuerpos e intentando poner su cara más adorable, algo que no funciona porque ahora mismo solo transpira sensualidad, se ve jodidamente bien sudado, con sus labios hinchados y la respiración agitada, pero eso es lo de menos igual no va a negarle nada, sobre todo porque él también lo quiere, no importando si estaba a punto de correrse por quién sabe qué vez.
—No es así — dice empujándolo a la cama con suavidad tomando las bragas y el juguete en sus manos antes de posicionarse sobre el mayor con algo de dificultad por lo débil que estaba su cuerpo — voy a preparar un regalo para ti — Jake frunce el ceño, pero parece intrigado y divertido por las palabras ajenas.
—¿Un suvenir? — pregunta entre risas llevando sus manos a las tetas del menor, apretándolas y pellizcando sus pezones junto al metal.
—Algo parecido — da como respuesta entre suspiros mientras lleva la prenda de encaje a su coño, introduciendo parte de esta en el sin problema alguno — te llevarás estás a casa yme devuelves las otras, son mis favoritas — Jake se burla e intenta tomar la prenda, pero Sunghoon lo evita — aún no, rojito — dice llevando el juguete a su boca, chupándolo bajo la atenta mirada del moreno el cual no puede creer lo caliente que es eso. El pelinegro siente el sabor de sus jugos en todo el material, lubricando más el objeto para llevarlo a su vagina e introducirlo a la par de la prenda, gimiendo en el proceso, sus piernas están expuestas mostrando sus agujeros y como el pene de plástico se pierde en sus labios vaginales. Al principio lento, pero incrementando las embestidas, encendiendo la vibración del mismo y follándose sobre el mayor que le mira anonadado con la polla completamente dura —Jakey puedes meterla — dice con tono agitado y el mencionado, ni tonto ni perezoso, lo hace de una sola estocada hundiéndose una vez más en el recto del menor que ahora lo toma por completo sin expresar más que placer en su rostro.
—M-mierda ¿C-cómo puedes tomarme tan bien, lindura? —la pregunta sale en automático al igual que la respuesta.
—E-estoy completamente hecho para ti, mi amor — lo dice con una enorme sonrisa que se deforma con cada estocada, pero para Jake es precioso. Sunghoon gime y gime, alto, agudo y escandaloso, en ese momento no le importa quien llegue o quien le escuche está en la cúspide del placer y no quiere ser bajado de ahí. Jake saca su polla del trasero del mayor apretando sus glúteos con otra idea descabellada pasando por su cabeza — ¿Q-que? — pregunta el pálido con el pelo húmedo apegado a su frente.
—Quiero follarte el coño — Sunghoon suspira y una risa seca y agotada le abandona. Jake parece desesperado por eso y sus ojos brillan de una manera que es nueva y le gusta.
—E-está bien, solo déjame… — intenta apagar el vibrador y sacarlo de su vagina, pero Jake se lo impide dejando con una simple mirada sus intenciones — oh no, no… — niega viéndose incrédulo — no pensarás que eso…
—Dijiste que me darías lo que quisiera — dice lastimero llevando su pulgar al clítoris del menor, acariciándolo suavemente provocando más temblores en el pálido quien ahora se arrepiente de sus palabras — me lo he ganado ¿no es así? —Sunghoon gime bajo, mordiendo su labio inferior que está lastimado por la constancia — vamos, princesa, tu coño podrá con eso — el pelinegro lo mira con reproche, sabe que los apodos lindos que usa pueden convencerlo de muchas cosas.
—Eres un chico muy sucio, Jake — dice tembloroso mientras toma la polla gorda y venosa para dirigirla como puede a su agujero. Es casi imposible no soltar un par de lágrimas mas, que Jake limpia cuidadosamente, mientras fuerza la entrada con el falo en su vagina que ya está obstruida por el juguete y sus bragas — Jake… amor — su voz se rompe y queda ahogada cuando las dos pollas están en su interior. Jake mira con obsesión como Sunghoon los toma, siente las vibraciones del objeto en su pene como una estimulación extra, se siente extraordinario.
—Q-querer es poder, muñeca — en un tono de burla lo expresa ganándose un pequeño golpe, aunque le resta importancia no fue doloroso, de hecho se atrevería a decir que incluso le gustó — ¿Puedo moverme ahora? — pregunta haciendo que Sunghoon asienta lento, aunque con sus ojos le pide que sea cuidadoso algo que Jake entiende y cumple.
Las embestidas no son animales, pero tampoco suaves, son lo suficientemente exactas para sentir placer, Jake siente su polla asfixiada en las paredes del menor junto al dildo que no se le compara en tamaño pero que si abarca parte del coñito apretado que tanto ama follar, sin embargo, es una rica experiencia que le gustaría repetir tantas veces como sea posible. El rostro de Sunghoon está bañando en lágrimas, aunque ninguna de ellas por dolor, es el placer más puro, no puede creer que una locura como esa lo tiene delirando de aquella forma, pero es todo por Jake y su momento pervertido que pone a prueba sus límites. Quizás con él, no los tenga.
El mismo hace que ambas pollas lo estiren forzosamente al saltar sobre ellas y tocar su punto dulce. Las vibraciones y los choques, no sabe cómo ha aguantado hasta ahora, tampoco como Jake resiste a las mismas, pero bueno… sabe de su gran resistencia cuando tienen sexo y aun así en ese momento le parece una locura. Sin embargo, Sunghoon no es tan resistente como su novio y pronto siente el hormigueo en su abdomen sabe que está cerca y es muy consciente de que será algo abismal.
—J-Jakey… voy a correrme — anuncia entre gemidos, Jake lo entiende y saca abruptamente el juguete quedando solo el y las bragas rosas lo cual lo excita mucho más, y empuja a profanar a su novio con rudeza. Sunghoon no lo soporta y con sonido casi angustiante suelta un squirt masivo que empapa al mayor, su cuerpo y toda la cama mientras esté sale de su coño e introduce su polla en su recto una vez más — Jake, espera… — pero este parece estar sumido en algo más mientras lo penetra de aquella forma tan animal que no le permite descansar y la cual provoca que siga expulsando líquidos de su vagina, está vez preguntándose ido mientras es usado, que es aquello que suelta en ese momento, quizás se ha orinado, ni le sorprendería que fuera el caso.
—Voy a correrme en tu culo, bonito — avisa y pronto Sunghoon siente como su agujero es llenado con el líquido caliente y espeso incluso cree que es el orgasmo más intenso que el mayor ha compartido con él, probablemente también ha sido el suyo. Después de unos segundos, Jake retira su polla viendo como todo su semen es soltado por montones — v-vaya, mira eso — jadea tomando su esencia y esparciéndola en el coño de Sunghoon e introduciendo sus dedos para llenarle de la misma — oh..Sunghoon — dice cuando esté aprieta sus piernas y se ve vulnerable. Saca sus dedos y toma al menor cuidadosamente envolviéndolo en sus brazos — Sunghoon…
—P-por favor, por hoy es más que suficiente — se adelanta con voz agotada mientras se deja mimar por el mayor que ríe con cansancio por su respuesta apresurada.
—Solo iba a decirte que después del descanso una ducha no nos vendría mal — le informa dándole un tierno beso en su cabeza, escuchándolo suspirar con alivio.
—Ya pensaremos en eso cuando sienta que mi coño, culo y piernas recuperen sus fuerzas…
—Lo siento, princesa ¿Me excedí? — Sunghoon lo piensa mientras siente caricias vagas en su espalda desnuda.
—Un poco, aunque es mi culpa — acepta — creí que no tenías ningún deseo y ahora preferiría que fuera de ese modo — dijo como una broma que el mayor no tomo como tal.
—¿Eso quiere decir que no podremos repetir? — la decepción se sentía en su pregunta, Sunghoon levantó su cabeza mirándole fijamente.
—Eso significa que estaré preparado para la próxima vez que tengamos sexo — dijo dejando un pico en sus labios que luego se tornó en un beso más duradero, pero sin dejar de ser dulce — eso sí, por favor no hagas que tenga que rogarte para tener sexo, si tú también lo quieres debes hablar o te dejare otra semana con ese juguete que tanto odias — agregó rodando los ojos ganándose un asentimiento eufórico y un beso en la frente por parte del rojizo.
—Te lo prometo, la próxima vez lo diré y traeré pastillas y ungüentos para cuando termine contigo — bromea.
—¿Acaso quieres matarme, Shim Jake? — le sigue la corriente terminando por estallar en carcajadas.
Jake termina de colocarse su ropa mientras Sunghoon, que ya está completamente duchado y fresco, culmina en arreglar su cama y dejarla como nueva luego del desastre que hicieron. Su móvil suena y ya tiene claro de quién se trata.
—¿Sí? — la voz se escucha llena de enojo, sabe que lo está, pero no puede importarle menos en ese momento — sí, mamá ya voy, estaré ahí pronto — estaba con Sunghoon — el mencionado voltea haciendo una mueca graciosa que lo hace ver como si estuviera en problemas, Jake le sonríe y le lanza un beso coqueto mientras ignora por completo los regaños de su madre — mmm… solo estudiamos y vimos algunas películas, es todo — miente con descaro — sí, está bien, ya no te enojes. Adiós,mamá — se despide colgando pronto y soltando un resoplido en el proceso.
—¿Cuándo le dirás a tu madre que ya no eres su bebito virgen? — se burla pellizcando una de sus mejillas.
—No quiero ser el culpable de que le dé un ataque cardíaco — le sigue la broma apretando una de las suyas también — lamento por meterte en problemas con ella, después de esto seguramente pondrá cámaras cuando vayas a casa — Sunghoon se ríe de eso.
—Avísame, así podremos estrenarlas como se debe — dice coqueto haciendo que Jake lo tome del rostro y le estampe un beso pasional que termina en una risa cómplice.
—Lo tendré en cuenta, por ahora me iré a casa —Sunghoon asiente, pero le toma del brazo antes de que se vaya — ¿Qué pasa?— pregunta mientras revuelve un poco su cabello viendo al menor alzar sus bragas mojadas.
—Casi te olvidas del suvenir — le dice llevando la prenda a uno de los bolsillos del mayor — recuerda devolverme las otras, chico sucio — agrega dándole unas palmadas en el trasero de manera juguetona.
—Solo tú te atreverías a llamarme así cuando no me has ayudado a ser mejor, chica sucia — se burla imitando la acción anterior.
—No me digas así — se queja — no soy una chica — refunfuña sin realmente mostrarse molesto.
—De acuerdo — responde levantando sus manos en rendición —gracias por el regalito, lo usaré muy bien — le asegura guiñándole el ojo —¡Ah!... No creo que vuelvas a ver las anteriores, creo que empezaré a coleccionarlas, año, día y mes, empezaré a etiquetarlas — agrega encogiéndose de hombros y saliendo de la recámara luego de esquivar una almohada que Sunghoon le lanza.
—¡¿Vas a dejarme sin bragas?! — le grita sin obtener otra respuesta más que la risa de su novio que hace eco en la casa vacía. Sunghoon resopla divertido dejándose caer en la cama que ahora está completamente limpia pensando en que en efecto Jake resultó ser un chico bastante curioso, pensó que lo conocía del todo y se equivocó, pero también descubrió que hace unas horas había dos chicos sucios en su habitación.
FIN
¡Al fin! Desde las 10 de la mañana editando esto, siento que tengo el cerebro frito, no pense que me tomaria tanto tiempo, pero resulta que si ☠️ , de hecho pense que hoy estaria enviando al menos tres fics... que tonta :p
En fin, disfrutenlo! :3