La Mascota Perfecta - OC Humano x Harem Decepticon

Summary

Darren era un humano miembro del equipo Prime que tuvo la desgracia de ser capturado por una viciosa decepticon arácnida. Todos los personajes son mayores de edad.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

La vida de Darren no era muy distinta a la de cualquier otro joven de su edad. Cumplía con responsabilidad sus respectivos deberes académicos y trabajaba medio tiempo en un local de comida rápida para ayudar a cubrir algunos gastos en casa. Si por casualidad alguien le preguntara si había vivido algo fuera de esa simplona normalidad, tal vez mencionaría aquella vez en la que encontró una fabulosa motocicleta afuera de su trabajo.

Para cualquiera que no fuera un fanático de las motos como él, la anécdota no tendría nada de especial. Incluso se consideraría aburrida. Pero esa opinión cambiaría una vez que Darren llegara a la parte en la que, apenas un segundo después de ceder al llamado masculino de montarse en la moto, ya se encontraba huyendo de un par de autos asesinos. Y por si esa disparatada no fuera suficiente para mandar al muy chistosito a la oficina de un psiquiatra, poco después este podría contar como la propia moto le reveló que en realidad era una alienígena cambiaformas encubierta, que estaba envuelta en una guerra milenaria junto a un equipo de otros seres iguales a ella. Se hacían llamar convenientemente como los Autobots y luchaban contra el cruel grupo malvado obligatorio de toda historia de ciencia ficción, los llamados Decepticons.

Por más digna que fuera esa historia de ser contada en un podcast de creyentes de los antiguos astronautas, Darren había sido advertido con toda cortesía por el contacto humano de los Autobots en la tierra de la libertad, el agente Fowler, de decir únicamente que ese día había visto una moto bonita si alguien le preguntaba. Cualquier detalle adicional que quisiera contar le garantizaría pasar el resto de sus días en una tranquila habitación acolchada, vistiendo un cómodo atuendo hecho de correas de fuerza.

A propósito. Ya mencioné que la chica autobot se llama Arcee? Qué no? Pues ahora lo saben, de nada.

A veces sorprende el tipo de curvas que te puede echar la carretera de la vida. En cualquier caso, muchas cosas habían pasado desde entonces, pero Darren seguía siendo un chico normal. O casi normal, si se pasaba por alto el pequeño detalle de que ahora conducía a esa chica alienígena con forma de motocicleta a través del páramo desértico a las afueras de su ciudad natal Jasper.

El árido y solitario desierto de Nevada era el lugar perfecto para desconectarse un poco de la rutina de siempre y pasar tiempo de calidad con su compañera Autobot. Podían acelerar sin preocuparse por límites de velocidad, peatones entrometidos, señalamientos u otros vehículos, regalándole a Darren una sensación única de libertad absoluta. Sentía que podía hacer cualquier cosa. Ya fuera lanzarse a toda velocidad por la polvorienta carretera, desviarse para levantar nubes de arena a su espalda, o hacer chirriar las llantas de Arcee contra una gran roca inclinada para improvisar una rampa y lograr un salto espectacular, solo para caer frente a un cañón, acelerar una vez más y pegar un maravilloso, aunque arriesgado, salto extremo. Claro, ya habían hecho todo lo mencionado antes varias veces. Excepto lo de saltar el cañón. Hasta ahora.

Darren: *mirando el enorme cañón que se extendía frente a él* Estás pensando lo mismo que yo, ’Cee?

Arcee: *respondiendo aún en su forma de moto* Ya vamos a cumplir un año de conocernos, Darren. Por supuesto que sé lo que estás pensando, y la respuesta es no.

Darren: Oh, vamos. Peleas contra oleadas de robots que te doblan en tamaño casi todos los días, pero un gran hoyo en el suelo te asusta?

Arcee: Lo único que me asusta es que, por querer jugar al doble de riesgo, termines haciéndote pis encima de mi asiento.

Darren: *apretando el acelerador con una sonrisa burlona* Quieres ponerme a prueba, gallina-bot?

Las ruedas de Arcee levantaron una enorme nube de polvo detrás, dejando una delgada línea en la arena que se acercaba cada vez más al gran abismo. Darren se aferró con fuerza, sintiendo la refrescante brisa en el rostro. Pronto llegó la sensación de ingravidez una vez que las ruedas dejaron de tocar el suelo. Si mantenían la trayectoria inicial del salto, no tendrían problema alguno en llegar al otro lado en una pieza. El problema era que Darren soltó el manubrio de Arcee en medio de un grito eufórico por su nueva hazaña. Y solo cuando intentó sujetarlo de nuevo se dio cuenta de que su cuerpo ya se había alejado demasiado del asiento de su compañera.

Darren vio una pared de roca acercándose hacia él, sin poder hacer nada más, puso sus brazos en forma de equis frente a su cara. Ya se estaba preparando para sentir el inevitable choque contra la saliente, cuando sintió algo rodeandole el estómago.

En cuanto dejó de sentir la presión de su compañero humano sobre su manillar, Arcee adoptó su forma bot y lo atrajo hacia ella con un brazo. Dado el cambio de trayectoria no lograrían superar la pared, así que decidió amortiguar el impacto inminente con su propio cuerpo metálico para proteger la frágil masa carnosa de Darren. Al chocar contra la roca, comenzó a deslizarse hacia el abismo. Arcee clavó su mano libre en la pared, reduciendo la velocidad de la caída lo suficiente para que el descenso no fuera muy violento para Darren. Cuando por fin apoyó con cuidado los pies en el suelo del cañón, suspiró aliviada.

Arcee: *preocupada* Darren, estás bien?

Darren: *aguantandose el vomito* Sí... solo un poco mareado... Después de eso? Bien... Gracias, compañera.

El mareo no tardó en desaparecer en cuanto Darren fijó la vista en el cuerpo humanoide de la Autobot. Ya la había visto cientos de veces, pero su modo bot seguía dejándolo sin palabras. Todo en ella, desde sus curvas bien definidas hasta sus piernas largas y delgadas, le parecía una verdadera obra de arte. Le costaba creer que tanta gente se viera privada de contemplarla tal como era, condenada a ver solo una motocicleta bastante bonita, pero común y corriente. Larecía casi un crimen. Aunque, pensándolo bien, no podía quejarse. Eso solo significaba más deleite visual para él.

Arcee: *mirando hacia arriba* Ni me lo agradezcas. Ahora debemos hallar una manera de salir de aquí.

Darren: Podríamos aprovechar esto.

Arcee: Esto qué?

Darren: Las paredes. Son casi verticales, pero tienen buen agarre.

Arcee: *poniendo las manos en las caderas* Me tomará una eternidad escalar hasta arriba contigo en mi espalda.

Darren: *sonriendo* Yo no dije nada sobre escalar.

Arcee: *suspirando* Será mejor que me agarres con más fuerza esta vez.

La bot volvió a transformarse en su modo moto y Darren se aferró al manubrio como si fuera un koala con su rama favorita. Arcee ganó velocidad por el camino de tierra en el fondo del cañón, dirigiéndose de a poco hacia la pared de roca. Gracias a que habia ganado mucho impulso comenzó a subir por ella, desafiando la gravedad, hasta finalmente salir disparada hacia el exterior. En pleno vuelo, Darren tuvo otra maravillosa idea. Se inclinó hacia atrás, provocando la inercia necesaria para hacer un giro completo de 360 grados en vertical que emocionaría a un público de fanáticos si hubiera uno. Lograron llegar al suelo en una pieza, justo a tiempo para la puesta de sol.

Minutos después, ambos yacían acostados en la arena aún tibia por el sol del día, bajo una oscuridad tranquila que confirmaba el asentamiento de la noche. Arcee contemplaba en silencio las primeras estrellas del firmamento, Darren, por su parte, la contemplaba a ella.

Darren: Oye... no te gustaría ponerte un poco más cómoda?

Arcee: Más cómoda?

Darren: Ya sabes a lo que me refiero.

Arcee: Hmm... No lo sé. No me encanta la idea de estar vulnerable cerca tuyo en medio de la nada.

Darren: Vamos, tu lo dijiste, no hay nadie asi que estamos seguros aquí. Y aunque me encanta tu forma bot... me siento más a gusto cuando, bueno, ya sabes...~

Arcee evaluó su expresión, ya sabiendo lo que quería con su petición y aceptandolo, llevó una mano a su pecho y presionó su símbolo Autobot. Una leve luz recorrió su cuerpo, reduciendo su tamaño. Sus proporciones cambiaron y su silueta se volvió más cercana a la humana. Se sentó a su lado, con las piernas extendidas hacia adelante en el suelo.

Arcee: Te gusta lo que ves?

Darren: No.

Darren dejó caer su cabeza sobre el regazo de ella.

Darren: *murmurando* Me encanta~

Arcee levantó una mano y le acarició sus mechones con cuidado.

Arcee: Je~

Darren: Qué?

Arcee: Nada. Es solo que me parece curioso que quisieras que me cambiara a mi forma base. Pensé que mi forma moto era tu favorita.

Para aclararles algo, en esta historia aunque los cybertronianos pueden adoptar muchas formas, su apariencia verdadera o forma base se parece más a la humana que a la de los enormes bots de siempre. Siguen siendo seres tecnológicos, pero usan armaduras grandes y complejas para la batalla, las cuales consumen enormes cantidades de energon a pesar de ser portátiles y fáciles de activar. En su forma base gastan menos energía y pueden moverse entre los humanos sin llamar la atención, pero la falta de armas y blindaje corporal los vuelve muy vulnerables a cualquier ataque sorpresa enemigo. Por eso prefieren usar vehículos como su disfraz predilecto en la Tierra.

Darren no tenía ninguna queja al respecto. Amaba viajar con Arcee en su forma de motocicleta, pero tampoco cambiaría este momento tan íntimo entre los dos por nada.

Darren: Para mí, eres igual de hermosa en cualquiera de tus formas, Arcee.

Arcee dejó de acariciarle el pelo e hizo la cabeza a un lado para ocultar un ligero sonrojo.

Darren: Y hablando de formas, cuándo me van a dar mi propia ciber-armadura de batalla?

Arcee: *resoplando* Ya hemos tenido esta conversación antes, Darren. La fisionomía humana no es compatible con las armaduras cybertronianas. Es demasiado peligroso para ti.

Darren: *sonriendo, con los ojos cerrados* Lo sé, lo sé. Solo estaba bromeando, ’Cee. Ya andas como mis compañeros de instituto que se toman todo lo que digo en serio.

Arcee: Hablando de tus compañeros. Hoy, cuando te recogí en la escuela, podría jurar que uno de ellos le echaba una miradita de más a mi forma de moto, y he de admitir que se veía muy lindo~

Darren: Quién?! Acaso es el chico ese… cómo se llamaba? Ah, como sea. Si te refieres a él, te aviso desde ahora que ya tiene una bicicleta como medio de transporte.

Arcee: Je. Solo bromeaba. Sabes que solo tengo ópticas para ti, Darren.

Darren: Hmm... me consta.

Arcee le dio un pequeño puñetazo amistoso en el codo.

Darren: Auch.

Arcee: Te lastimé?

Darren: *frotándose el codo* Tal vez un poco. Recuerda que sigues siendo un poco más fuerte que una humana promedio en esa forma.

Arcee: Genial, justo lo que necesitaba. Optimus jamás me lo perdonaría si se entera de que lastimé a mi compañero humano.

Darren: Oye, tampoco es para tanto.

Pero Arcee ya había apoyado una rodilla en la arena, inclinándose hacia él.

Arcee: Quédate quieto. Déjame revisar.

Le tomó el brazo con cuidado, pasando los dedos por la zona del golpe.

Darren: Auch... ahí.

Arcee: *desliza la mano un poco más abajo* No parece grave, pero seria bueno aprovechar para asegurarme de que no tengas ningún hematoma por la caída anterior.

Darren: Espera, Arcee.

Arcee: Oh.

Arcee se quedó palpando con la mano una zona que había rozado sin querer, o tal vez no tan sin querer, en el pantalón de su compañero humano.

Arcee: Vaya, espero que esto no sea un moretón por la caída.

Darren: *sonrojado* Estoy seguro que no lo es.

Sin romper el contacto visual con su compañero humano, la autobot deslizó la palma abierta por encima de la tela, presionando con suavidad un área abultada en su pantalón.

Arcee: Tranquilo, dejale a esta gallina-bot asegurarse de eso.

Darren: Arcee...

Los dedos de la mencionada se encontraron con el botón y el cierre de su pantalón. Con solo mirar sus ojos, u ópticas como sea que debería llamarlos, Darren se dio cuenta de que ya no habia vuelta atrás. Cosa que le fue confirmada cuando su erección saltó de un brinco de su prisión de tela.

Arcee: *mirándolo desde abajo, con una sonrisa traviesa* Si~ Parece que estás muy intacto~

Y sensible, dado a que lo siguiente que sintió Darren fue el roce de los labios humedos de la bot contra la punta de su grande, seguido de una lengua más cálida y flexible de la que cualquier humana podría tener. Darren se habria dado cuenta de ello si tuviera alguna experiencia previa para compararlo. Pero más alla de visitar ciertas paginas web (y alguna que otra anécdota no apta para toda la familia con su compañera autobot), el conocimiento de Darren en el tema era inexistente.

La lengua de la Autobot trazó un rio de saliva por sus agitados testículos.

Arcee: *murmurando contra la piel* Relájate, déjame lustrarte como tú me lustras a mí~ Darren~

Tomó el asta de carne con una mano en la base, la boca descendio despacio, envolviéndolo centímetro a centímetro. Sus labios se cerraban a la perfección, y ppr la forma en que su lengua jugaba alrededor del glande Darren tuvo que apoyar una mano en la arena para no caerse hacia atrás del gusto que le estaban proporcionando.

Darren: *jadeando* Joder, ’Cee...~

Ella respondió orgullosa con un gemido gutural que recorrió toda su longitud como una ligera vibración. Una de sus manos jugueteaba con sus testículos, dandole unos traviesos golpecitos, la otra se aferraba al muslo de Darren.

Cuando sintió que su compañero empezaba a temblar más fuerte, Arcee se separó apenas lo suficiente para hablar.

Arcee: Dámelo todo, Darren...~ quiero sentir cómo me llenas la boca...~ quiero tragarmela todita~

Volvió a hundirlo hasta el fondo, autofollándose la boca. Sus deseosas ópticas lo miraban ansiosas desde abajo. Darren ni ningún otro humano hubiera aguantado mucho más con semejante estímulo.

Darren: ’Cee... quítate... voy a...~

Ella no se apartó. Al contrario, apretó más los labios y aceleró. Cuando el primer chorro caliente golpeó el fondo de su garganta, Arcee chillo de satisfacción, siguió moviendo la lengua para ordeñarlo hasta la última gota. Cuando por fin lo soltó, lo limpió con pequeños lametones en su ahora flacido amiguito, antes de subir la mirada con una sonrisa orgullosa.

Arcee: *limpiándose la comisura de los labios con el dorso de la mano* Creo que con esto termina mi riguroso chequeo médico. Hasta ahora, estás igual que siempre.

Darren se dejó caer de espaldas sobre la arena, respirando como si hubiera corrido un maratón.

Darren: Ah... creo que Ratchet estaría orgulloso de tu diagnóstico...

Arcee: Me consta.

Arcee se acomodó a su lado, apoyando la cabeza en su pecho. Permanecieron así varios minutos, respirando juntos.

Darren: Creo que esta fue la más intensa que me has hecho hasta la fecha.

Arcee: *sonriendo contra su camiseta* Tu crees?

Darren: Bueno, talvez una de las más intensas.

Rieron bajito por el comentario breve, luego hablaron de cosas pequeñas y cotidianas como el examen de cálculo para el que Darren tenía que estudiar para mañana o los avances en la última sesión del entrenamiento privado diario de Arcee. Como mencione, cosas mundanas. Aunque no basto para mantener lejos el silencio incómodo por mucho tiempo, pero una vez que regreso Darren se giro para mirar la cara de Arcee.

Darren: Te amo, ’Cee.

Arcee se quedó quieta. Sus ópticas parpadearon una, dos veces. Abrió la boca, la cerró, y soltó lo primero que se le ocurrió.

Arcee: Ehm... No dijiste que tenías un examen mañana? Ya es tarde, debería regresarte a casa para que estudies.

Darren no tenia que ser un genio para comprender la desesperada maniobra de evasión de su compañera. De todas las estupideces que había hecho el día de hoy, está era la única de la que se arrepentía haber hecho.

Darren: *avergonzado* Ah, claro...

Arcee cambió a su forma bot y volvió a transformarse en una motocicleta. Darren no recordaba la última vez que le había dolido tanto verla cambiar de modo tan rápido. Se sacudió la arena restante de los jeans y caminó hacia ella. El motor ronroneó, invitándolo a subir. Sobre la arena pálida, Darren se percato de una mancha negra que se arrastraba cerca de ellos. Alzando la mirada, vio por breves segundos algo o muy pequeño o muy lejano desplazandose bastante rápido por el oscuro cielo nocturno.

Arcee: Sucede algo?

Darren apartó la vista y forzó una sonrisa casual mientras levantaba la pierna para subirse en ella.

Darren: Nada, solo un búho o alguna ave que pasó volando.

Las luces de Arcee iluminaron la carretera desierta de regreso a Jasper.

-----

Muy pocas cosas en el mundo le resultaban más aburridas a Darren que la clase de cálculo, peor si a eso le añadimos un examen a primera hora. Su único consuelo era haber sacado una bonita B+ de “bastante bien”, una calificación decente para su promedio. Había pensado en agradecerle a Arcee por llevarlo a casa a estudiar la noche anterior, aunque apenas lo dejó frente a su casa se marchó de inmediato a la base autobot, sin darle siquiera oportunidad de despedirse.

Tampoco podía culparla. Él había sido el idiota que decidió soltar una bomba atómica en su relación con su compañera Autobot. Una relación que ambos habían acordado mantener estrictamente profesional ante los demás, sin importar lo que pudiera estar ocurriendo debajo de ese supuesto profesionalismo. La idea de dar un paso más y esperar que todo se mantuviera igual era sencillamente ridícula.

Al menos ya estaba por salir de un largo día, dándole varias vueltas a lo sucedido la noche anterior. No podía decir que eso no le hubiera afectado el rendimiento en el examen, pero al menos ya estaba libre de la palabrería interminable de un puñado de maestros mal pagados y cansados. Mientras caminaba, pensaba en cómo quitar el mal sabor de boca que había dejado aquel momento incómodo en el desierto con Arcee.

Y hablando de la autobot, ella estaba recién estacionandose cerca de la salida de la escuela, como siempre. Eso no tenía nada de raro. Lo que sí tomó por sorpresa a Darren fue verla aparecer en su forma de motocicleta, sin ningún holograma que imitara a un conductor humano cómo dicta el protocolo de los Autobots. Darren frunció el ceño y se acercó a ella de inmediato.

Darren: *en voz baja* Arcee, que haces? Por favor no me digas que condujiste por toda la ciudad sin conductor.

Arcee: Tomé una ruta sin transeúntes.

Su respuesta fue tan directa que Darren concluyó que Arcee estaba molesta. Y con quién más si no es con el?

Chica: Hey, Darren!

Lo que faltaba. Al escuchar su nombre, Darren se giró y vio a una chica pelirroja acercarse con una sonrisa.

Darren: Hey… qué tal?

Pelirroja: Bien. Y a ti cómo te fue en el examen de cálculo?

Darren: Saqué una B+, nada mal en realidad. Y tú?

Pelirroja: Una A+++.

Darren: En serio? Vaya, eso es sorprendente.

En cuanto las palabras salieron de su boca, se dio cuenta de cómo habían sonado.

Darren: Digo, no es que yo piense que tu no...

Pelirroja: Tranquilo, lo sé. No soy la más lista del salón. Pero tengo talento para otras cosas que los maestros aprecian.

Darren: Ok... bien por ti?

Pelirroja: Si, y también para ti~

Se acercó un poco más, invadiendo el espacio personal de Darren para su incomodidad.

Pelirroja: Oye… no te gustaría invitarme a dar una vuelta contigo en tu moto?

Darren miró de reojo a Arcee. Si los Transformers podían arder de celos en modo vehículo, estaba seguro de que ella lo estaba esperando con su motor al rojo vivo.

Darren: Eh… tal vez en otro momento. Acaso, tu novio no puede llevarte?

Pelirroja: Ya sabes que su madre sólo lo deja tener una ridícula bicicleta. Y aunque tuviera un vehículo más interesante, seguiria siendo muy aburridísimo.

Se mordió el labio y bajó la mirada de forma deliberada a su entrepierna.

Pelirroja: A él le falta más funciones a su palanca de cambios, si sabes a lo que me refiero~ *guiñandole un ojo*

Eso fue suficiente para alertarlo. Darren ya habia escuchado rumores de esta pelirroja por toda la ciudad, muchos de ellos demasiado asquerosos para que siquiera el más hormonal pudiera fantasear con ellos. No quería ni imaginar lo que Arcee estaría pensando ahora mismo.

Darren: Lo siento, de verdad, pero tengo prisa.

El motor de la moto rugió de inmediato en cuánto se subió y Arcee arrancó, dejando a la pelirroja parada con una expresión de enojo en medio del estacionamiento.

Darren tragó saliva, Arcee avanzaba por la carretera con un silencio que al chico le resultaba ensordecedor o talvez sean sus nervios, fuese lo que fuese, no quería ir a casa cargando esa aura tan pesada.

Darren: Oye… sobre lo que viste hace rato con esa chica...

No sintió ningún frenazo en plena carretera. Era buena señal para continuar, o al menos hacer el intento.

Darren: No fue nada... Quiero decir, sí fue incómodo, pero no significó nada... Ella solo se acercó y yo… bueno, ya viste cómo terminó. No me interesa ni nada parecido.

Un par de segundos pasaron antes de que escuchar la voz monótona de Arce.

Arcee: Está bien.

Un “está bien” seco ya era una señal de alerta cuando venía de una chica humana. Pero escucharlo de una guerrera alienígena de más de dos metros, equipada con armamento suficiente para borrar un edificio del mapa, elevaba el nivel de peligro a nuevos niveles.

Darren: Lo digo porque no es que me interese ni nada por el estilo. Yo solo… bueno, tú sabes.

El silencio que le siguió se estiró lo suficiente como para que Darren decidiera que correr el riesgo de empeorar las cosas era mejor que no decir nada.

Darren: Y también quería disculparme por lo de anoche.

Arcee no respondió, pero no redujo la velocidad. Darren no sabía como debía interpretar eso.

Darren: El calor del momento me ganó y dije cosas sin pensarlas. No quise incomodarte ni cruzar ninguna línea contigo... Antes que nada, te respeto y te admiro… como mi compañera...

Se tomó el tiempo de buscar las palabras correctas para continuar con cautela.

Darren: Asi que podemos pasar página y seguir como siempre? Como los compañeros de antes.

Arcee: Si eso te hace feliz.

La idea de haber tomado el autobús de regreso a casa ahora le pareció una opción increíblemente sabia a Darren. La preocupación creció aún más cuando notó que Arcee se desviaba del camino habitual, tomando una ruta que no reconocía.

Darren: Eh... Oye, ’Cee... a dónde vamos?

Arcee: A una misión.

Darren: Oh, bueno... Entonces vamos a la base o…?

Arcee: No te preocupes por eso. Optimus ya me dio los detalles, te explico cuando lleguemos.

Darren se aferró al manillar con más fuerza de la necesaria. En silencio, rezó por primera vez en mucho tiempo. No estaba seguro de si existía algún dios cybertroniano, no le preguntaba al equipo Prime sobre esos temas, pero si lo había, esperaba que fuera misericordioso y que, por favor, lo llevara a casa sano y salvo. Preferiblemente acompañado por una Autobot que no estuviera molesta con él y que no lo estuviera llevando a un lugar desconocido para hacer quien sabe que cosa.

Si dicho dios cybertroniano existía, entonces no escuchó sus plegarias o decidió ignorarlas. Porque Arcee lo llevó directo a las afueras de la ciudad. Si al menos hubieran seguido por la carretera, Darren habría podido convencerse de que se dirigían a la base y mantenerse un poco más tranquilo. Pero no. Arcee había abandonado el asfalto hacía ya varios kilómetros. Cada vez que volteaba a mirar atrás, la ciudad se veía más pequeña.

Intentó pensar en positivo. No importaba qué tan molesta estuviera Arcee, jamás le haría daño. Una fiel autobot seguidora de Optimus Prime nunca haría algo así, verdad?

Cuando la ciudad terminó por desaparecer entre las brasas del horizonte árido, Arcee redujo la velocidad hasta detenerse en medio de la nada.

Arcee: Baja. Ya llegamos.

Darren obedeció sin discutir. No era como si tuviera otras opciones. Miró a su alrededor, intentando adivinar qué clase de misión podía implicar ese lugar tan apartado de la sociedad y que, con un poco de suerte, no lo incluyera a él apareciendo mañana en el bloque de desaparecidos del noticiero matutino. No había nada más que unos cactus, rocas y alguna que otra planta rodadora cruzando frente a ellos, la zona parecía sacada de una vieja película de vaqueros.

Darren: Qué hacemos aquí, ’Cee?

Arcee cambió a su modo bot. Para sorpresa de Darren, mantuvo los ojos cerrados.

Arcee: La estamos esperando.

Darren: A quién?

Al principio era apenas perceptible para él, pero un ligero zumbido fue creciendo en su oído. Darren frunció el ceño. El sonido le resultaba inquietantemente familiar. Como un ventilador gigante o no, era más bien como las aspas de un helicóptero.

Una fuerte corriente de aire repentina lo obligó a cubrirse el rostro con el brazo. Cuando intentó alzar la mirada, una sombra enorme ya se cernía sobre ellos. Dicha sombra era proyectada por un helicóptero de sigilo, y para horror de Darren, dicho vehículo aéreo despegó cuatro patas delgadas a los lados.

Airachnid: Hola, mis lindas criaturitas. Me extrañaron?

Tratando de no entrar en pánico, Darren se giró hacia su compañera y protectora esperando que estuviera en posición de combate, pero la Autobot permanecía en una postura tranquila.

Darren: Arcee?!

Arcee: Esta bien, Darren. Ya llegó a quien estábamos esperando.

Darren: De qué estás hablando?

La risa de la decepticon arácnida le hizo girarse hacia ella.

Airachnid: Vamos, mi linda mosquita muerta. Míra a tu ex-mascota humana a los ojos cuando le habla.

Cuando Arcee abrió los ojos frente a Darren, él se encontró con una mirada vacía, atravesada por una espiral morada giratoria.

Darren: Arcee... Qué... Qué le hiciste?!

Airachnid se acercó a Arcee por detrás, pasando una de sus manos por el metal de las caderas de la autobot hipnotizada.

Airachnid: Oh, digamos que llegamos a un acuerdo de mutuo beneficio. Claro que ella aún no lo sabe, pero disfrutará de dichos beneficios como si asi fuera. Verdad, mi mosquita hermosa?

Arcee: Si, maestra Airachnid.

Tras girar el torso hacia la Decepticon, Arcee junto sus labios con los de Airachnid en un beso lento que fue escalando a una comida de boca en toda regla con mucha lengua y saliva. Airachnid deslizó una de sus manos por la curvatura de la cadera de Arcee, descendiendo hasta apretar con fuerza el trasero torneado de la Autobot. El agarre hizo que Arcee emitiera un gemido bajo que se ahogo en la boca de su nemesis.

Darren no sabía nisiquiera como reaccionar. Aunque sabia que Arcee estaba siendo forzada a esto contra su voluntad, verla besandose con esa entrega absoluta a su mayor enemiga fue como recibir un puñetazo en el abdomen. El que su cuerpo reaccionara de manera natural a dos cuerpos femeninos convencionalmente atractivos besuqueandose no ayudaba tampoco.

Sintió el calor subirle por el cuello, y la sangre bajar al peor lugar posible en esta situación. Algo comenzó a empujar contra la tela de sus jeans deseando la libertad necesaria para ver la escena en carne propia. El traidor entre sus piernas solo se hizo más fuerte al ver cómo Airachnid enredaba su lengua con la de Arcee, y cómo la mano en el trasero apretaba aún más, obligando a la Autobot a arquearse hacia ella.

Darren: *dando un paso atrás* No...

Airachnid rompió la comida de boca con su rival autobot para mirar al confundido humano por encima del hombro de Arcee.

Airachnid: Ya te estás poniendo duro, cariño? *se burló, señalando la gran tienda de campaña en su pantalón* Ya veo porque Arcee estaba tan loca por ti... Eres tan patéticamente adorable~

Sus palabras hicieron que Darren recapacitara. Se maldijo a sí mismo. Si no se hubiera entretenido tanto, ya habría llamado al resto del equipo Prime para pedir ayuda. Ahora, para tener la mínima oportunidad de solicitar refuerzos, tenía que correr. Tenía que alejarse. Tenía que abandonar a su amiga con la decepticon que ella mas odiaba y que encima la había esclavizado.

Con todo el dolor de su corazón, le dio la espalda a Arcee y a trotar. Podría describir el sudor que le corría por la frente con cada zancada sobre la arena del desierto, producto de la abrasadora luz ardiente del sol, que Darren ignoraba a cada paso bajo la ilusión de pedirle a Wheeljack y a Bulkhead que destrozaran a esa araña decepticon apenas lograra contactarlos. Pero creo que ya se sabe que ningún humano, por más rápido o asustado que esté, puede vencer a un transformer en una carrera.

Lo último que Darren alcanzó a ver fue la sombra alargada de una pata delgada proyectándose frente a su camino, antes de que todo se volviera borroso y oscuro.