Capítulo 1
YoungJae se había quedado en casa solo. Nunca creyó que su celo llegaría antes. Se odio a sí mismo, pero ni modo tenía que aguantar solo esta vez. Miró su teléfono, tentado en hablarle a su alfa, pero desistió, no iba a hacerlo, no cuando su alfa estaba en un viaje de negocios.
Mordiéndose el labio, decidió hacer su nido en el closet. De algo servía tener tan ridículamente grande el bendito closet.
YoungJae prepara su nido, no le gusta tener que recurrir a ellos, pero es de la única forma en la que podrá controlar su celo, sin que duela tanto.
El celular lo tiene cerca de donde ha decidido que posara su cabeza, son las tres de la tarde y la primera oleada de su celo está por pegarle. Se quitó la ropa, y solo se quedó en boxers y una playera sin mangas un poco larga—claramente le pertenece a JuYeon—. Ha tomado su pastilla, para que sus dolores no sean tan fuertes.
Decidió sacar sus juguetes que había comprado hace mucho, cuando aún JuYeon no era parte de su vida, puede sentir como su entrada ha comenzado a producir lubricante natural. Con un suspiro entrecortado, YoungJae puede sacar uno de sus vibradores, lo prueba verificando que encienda y lo hace. Se acomoda de tal forma que el maldito vibrador pueda complacerlo.
Ese celo será muy duro.
—Maldito celo—Es lo único que puede decir YoungJae antes de intentar complacerse así mismo.
Anteriormente, no tenía problemas en no tener a alguien con que pasar su celo. Pero desde que conoció a JuYeon, todo cambió y YoungJae odia mucho en estos momentos necesitar de su alfa, y que lo joda como él y su lobo, necesitan ser jodidos.
Han pasado dos malditos días, don en los que se le han hecho eternos a YoungJae, esté harto de usar esos juguetes, de esa estúpida caja. Es frustrante para él, tener que satisfacerse o intentar hacerlo con esas cosas, que no ayuda y claramente eso lo frustra más, y su lobo lo tiene aullando por la falta de su alfa.
—Maldición, Lee JuYeon te juro que cuando vuelvas, te voy a amarrar en la cama—Lloriquea cuando siente una de sus oleadas. Había ido a la cocina, a comer y tomar agua.
Camino de vuelta a su nido, tenía el ceño fruncido, el aroma de su alfa empezaba desvanecerse de las prendas, y YoungJae temía porque sin el aroma, sería aún mucho más difícil pasar su celo.
Miro su celular de nuevo, ni una maldita llamada, de ese estúpido alfa; YoungJae ya estaba maquineando, como mataría al otro. Mirando por última vez su celular, se dedicó a mirar que vibrador usaría, tenía uno que era de una gama más gruesa, o bueno, así decían que era el más satisfactorio y el más cercano al grueso de un alfa, para anudar. YoungJae lo miro, con un puchero instalado en sus labios, aquella cosa de color rosa, era gruesa, pero sabía que aquello no le iba a ayudar como él quería, suspirando la tomo y solo se recostó en su nido, esperando a que su cuerpo empezara sentirse necesitado.
YoungJae se concentró en su placer, y en satisfacerse. Siendo ignorante de la voz de JuYeon buscándolo.
Lee JuYeon; un guapo hombre alto, de sonrisa cálida, amable, educado, cariñoso y caballeroso. Así es como la mayoría de personas describen al chico, claro que lo es. Pero también, a veces, puede ser un tanto—muy, demasiado— despistado. Se había olvidado por completo de llamar a YoungJae, y no es que no le importe su pequeño mimado omega, claro que le importa. Pero esta vez, había tenido que encargarse de muchas cosas, que se le había pasado de tomás su teléfono, y mensajearle por lo menos. También se le había hecho extraño, que YoungJae no le hubiera llamado en la noche llorando o regañandolo, por no darle señales de vida.
Pero eso no fue todo, se empezó a maldecir en todos los idiomas posibles, que nunca le hizo caso a su lobo, cuando lo sentía incómodo, sobre todo en las noches, era la primera vez que le pasaba. Su lobo podía estar quieto por una semana, sin tener a su omega cerca. Pero esa sensación, tan extraña, lo había alertado esa tarde. Se había puesto de pie y solo trató de relajarse, pero aun así, sentía esa incomodidad.
Celo, está en celo
Su lobo le dijo y JuYeon abrió los ojos, es por eso que se sentía así su lobo. JuYeon había hablado con uno de sus superiores, y había dicho que tenía que regresar a casa, necesitaba hacerlo con urgencia, para su buena suerte le había dicho que sí—, ya que técnicamente, él había hecho todo lo importante—. Con su pequeña maleta en mano, salió del lugar con solo una cosa en mente, llegar hasta donde YoungJae.
JuYeon había entrado tropezando, sentía en intenso olor de YoungJae, lo busco en la cocina, viendo que había dejado sus trastes en el fregadero. Salió de la cocina, se asomó en la sala, pero tampoco corriendo, se fue hasta la habitación que compartían ambos, cuando la abrió recibió de golpe el fuerte aroma de YoungJae, esperando que estuviera en la cama, frunció el ceño al ver la cama deshecha pero si su cachorro. Camino directo al baño, deteniéndose al percibir que aquel aroma salía del closet, con cuidado se acercó y abrió la puerta, encontrando la imagen de YoungJae auto penetrando con un vibrador color rosa, mientras, intentaba atender su propio miembro.
JuYeon se movió rápido deteniendo enseguida a mirar que YoungJae había hecho un nido, sonrió.
—Cariño, ya estoy aquí—Se puso de cuclillas intentando hacer que tanto el lobo del otro y él los reconocieran.
YoungJae por un momento creyó estar alucinado cosas, pero supo que aquello no era una alucinación, no cuando prácticamente lanzo el estúpido vibrador rosa y se abalanzó sobre el otro.
JuYeon río y supo que no había vuelta atrás, era momento de ayudar a YoungJae.
YoungJae se dedicó a maldecirlo, entre cortadamente, y JuYeon se dedicó a atender ese celo de su berrinchudo, pero caliente omega.
Tal vez después de que el celo cavase, YoungJae si amarro al otro, para tener una buena ronda de sexo, todo para poder disfrutar lo que no pudo los tortuosos días que no estuvo.