Luffy
El sonido del mar nunca dormía.
A veces era suave, casi un murmullo que se colaba entre las tablas del Sunny; otras, un rugido constante que hacía vibrar el barco entero. Esa noche era tranquilo, lo suficiente como para permitirte escuchar tu propia respiración mientras permanecías sentada en la borda, con las rodillas recogidas contra el pecho.
El cielo estaba despejado, tachonado de estrellas, y la luna se reflejaba en el océano como un camino de plata.
—Oye.
La voz llegó desde atrás, despreocupada, como si no fuera capaz de alterar nada en el mundo… y aun así, siempre lo hacía.
—Te vas a caer si te quedas ahí —añadió Luffy, acercándose sin hacer ruido, algo raro en él.
No te giraste de inmediato. Sonreíste antes incluso de mirarlo.
—Si me caigo, sé nadar.
—Ah… es verdad —respondió, rascándose la nuca—. Entonces no pasa nada.
Te reíste por lo bajo y giraste el rostro hacia él. Llevaba su chaleco rojo abierto como siempre, el sombrero de paja colgado a la espalda por el cordón, y esa expresión tranquila que solo tenía cuando el mundo estaba en calma.
Se sentó a tu lado sin pedir permiso, tan cerca que su hombro rozó el tuyo.
Ese pequeño contacto, tan simple, hizo que el corazón te diera un vuelco.
Llevabais 2 meses así.
2 Meses de miradas robadas, de conversaciones en voz baja cuando los demás dormían, de manos que se encontraban en pasillos estrechos, de besos rápidos escondidos entre barriles o bajo la sombra de las velas.
Nadie lo sabía.
Ni Zoro, que parecía dormido incluso cuando estaba despierto.
Ni Nami, que siempre lo notaba todo.
Ni Usopp, que habría hecho un drama enorme.
Ni siquiera Sanji, milagrosamente.
Era un secreto que existía solo entre tú y Luffy.
—¿En qué piensas? —preguntó él de repente, balanceando las piernas sobre el mar.
—En nada —mentiste.
Luffy frunció un poco el ceño y te miró de lado.
—Eso no es verdad.
Suspiraste.
—En que esto es raro.
—¿El mar?
—Nosotros.
Él parpadeó.
—¿Raro cómo?
Buscaste las palabras mientras observabas tus manos.
—Que estemos juntos… pero no. Que nadie lo sepa. Que tengamos que escondernos.
Luffy guardó silencio unos segundos. Luego sonrió.
—A mí me gusta.
Le levantaste la mirada, sorprendida.
—¿De verdad?
—Sí. Es como un tesoro secreto —dijo con total naturalidad—. Algo que solo es nuestro.
El pecho se te apretó.
—Luffy… —susurraste.
Él te miró, curioso.
—¿Sí?
No terminaste la frase. En su lugar, te inclinaste hacia él y apoyaste la frente contra la suya. Luffy se quedó quieto, respirando contigo, hasta que sus labios rozaron los tuyos con torpeza.
El beso fue suave, lento, nada urgente. Uno de esos que parecían existir solo para recordaros que estabais ahí.
Luffy apoyó una mano en tu mejilla, cálida, grande.
—Cuando sea el Rey de los Piratas —dijo de repente, separándose apenas—, voy a decirle a todo el mundo que eres mía.
Te atragantaste con el aire.
—¿Qué?
—Pero todavía no —añadió, sonriendo—. Todavía no es divertido.
—Luffy…
—Shh —te dio otro beso rápido—. Esto es nuestro secreto.
Y tú, aunque una parte de ti dudaba… le creíste.
El día empezó como cualquier otro.
El Sunny avanzaba con el viento a favor, Usopp gritaba algo sobre haber derrotado a un monstruo marino que claramente no existía, Franky estaba haciendo modificaciones absurdas al barco, y Sanji servía el desayuno mientras se quejaba de absolutamente todo.
Tú estabas sentada en la mesa, fingiendo normalidad. Mirando a Luffy, como si esta mañana no te hubiera arrebatado un beso que te dejó las piernas hechas gelatina temblando.
Luffy comía carne como si no hubiera mañana, sentado justo enfrente de ti. Cada vez que levantabas la vista, lo encontrabas mirándote… y desviando la mirada un segundo después, como si no supiera disimular.
—Capitán —dijo Robin con calma—, ¿podrías pasarme la sal?
—Claro —respondió él con la boca llena de comida.
Este se levantó de golpe, tropezó con una pata de la mesa y cayó hacia adelante.
Todo pasó muy rápido.
Luffy estiró la mano para no caerse… y la apoyó directamente en tu regazo.
El silencio fue inmediato.
—…Ah —dijo él.
Tú te quedaste completamente quieta.
Zoro alzó una ceja.
Nami dejó de beber.
Sanji se quedó congelado.
Usopp abrió la boca.
—¿Por qué Luffy está tocando a Tn? —preguntó Chopper, genuinamente curioso.
—¡CAPITÁN! —gritó Sanji— ¡ALEJE SUS MANOS DE—!
—Ups —Luffy se rió, sin apartarse todavía—. Perdón.
Pero entonces hizo algo peor.
Te miró, sonrió ampliamente y dijo, con la voz más natural del mundo:
—Siempre se me olvida que no puedo tocarte delante de los demás.
El mundo se detuvo por un momento antes de que todos empezaran a gritar como unos locos.
—…¿Qué? —dijo Nami.
—¿CÓMO QUE “NO PUEDO”? —gritó Usopp, claramente histérico.
Sanji se puso pálido y deprimido a la vez.
—Luffy —susurraste, horrorizada—. ¿Qué acabas de decir?
Él parpadeó.
—¿Eh?
Te miró, luego miró al resto, y finalmente pareció entender.
—Ah.
Silencio absoluto reinó el comedor nuevamente.
—…Ups.
—¿UPS? —rugió Sanji queriendo darle una patada en la cabeza a tu novio.
Zoro sonrió lentamente, como si un puzle se hubiera resuelto dentro de su cabeza.
—ahh, Así que era eso.
Nami cruzó los brazos.
—Desde cuándo.
Luffy se rascó la cabeza, pensativo.
—Mmm… —miró hacia el techo—. ¿Dos... meses?
—¡¡¡LUFFY!!! —gritaste, sonrojada hasta las orejas.
—¡¿DOS MESES?! —chilló Usopp, incrédulo.
Sanji cayó de rodillas.
—Mi corazón, se ha roto en miles de pedazos… mi mellorinee.. ¡¡¡MALDITO SUERTUDOOOO!!
Tú lo único que querías hacer en ese momento era desaparecer de la faz de la tierra.
Horas después, estabas apoyada en la barandilla, mirando el mar, intentando procesar todo lo que había ocurrido en unos instantes.
—Oye.
Luffy se acercó despacio esta vez, mirándote con ojos de cachorrito.
—¿Estás enfadada conmigo?
—Un poco —admitiste.
—Lo siento —dijo—. No pensé.
—Eso ya lo sé.
Guardó silencio unos segundos.
—¿Quieres que lo arregle?
Lo miraste.
—¿Cómo?
Luffy sonrió, esa sonrisa enorme, sincera.
—Diciendo la verdad.
Antes de que pudieras detenerlo, se giró.
—¡Oigan!
Toda la tripulación se volvió.
Luffy tomó tu mano.
—Tn es importante para mí. Me gusta. Y voy a protegerla siempre.
El corazón te latía con fuerza.
—Así que… si alguien tiene un problema con eso —añadió—, puede pelear conmigo.
Nadie dijo nada.
Nami suspiró.
—Idiota —sonrió—. Pero me alegro.
Robin asintió.
—Era evidente.
Zoro rió.
Sanji lloró desconsoladamente una vez más.
Tú soltaste una risa temblorosa y lo abrazaste con fuerza.
Luffy te rodeó con los brazos sin dudarlo.
—Ya no es un secreto —susurró.
—No —sonreíste—. Y así está bien.
Te besó, sin esconderse esta vez.
Y el mar siguió sonando, como siempre.
HEYYYY, ONE SHOTS DE ESTE ESTILO CON DIFERENTE PERSONAJESSSS, PUEDEN ESCRIBIRME PERSONAJES DE ONE PIECE QUE QUIERAN, SI QUIEREN CON LA IDEA QUE TENÍAN PENSADA QUE SE DESCUBRIERA LA RELACIÓN.. Y YO LES HARÉ REALIDAD ESA FANTASÍA ;)