Cap 1: La llegada del Incubos
La luna se escondía tras las nubes cuando Naruto se despertó sobresaltado, sudando profusamente. El sueño había sido vívido, extraño, excitante. En él, había visto símbolos flotantes, pergamino antiguo y una sensación de poder que recorría cada fibra de su ser. Se sentía diferente, pero no podía precisar cómo.
"¿Qué demonios fue eso?" se preguntó mientras se sentaba en su cama, el pijama de naranja y azul pegado a su piel por el sudor. Miró el reloj: 3:17 de la mañana. Demasiado temprano para levantarse, demasiado tarde para volver a dormir.
Decidió ir al baño a lavarse la cara. Al ponerse de pie, notó algo extraño. Su cuerpo se sentía... más pesado. No en mal sentido, sino como si tuviera más masa en lugares donde antes no la había. Se miró en el espejo del baño y su corazón casi se detiene.
El reflejo que le devolvía el espejo no era el suyo. Bueno, sí era él, pero... diferente. Su rostro seguía siendo el mismo, con sus marcas de zorro en las mejillas y sus ojos azules vibrantes, pero el resto de su cuerpo había sufrido una transformación drástica.
Sus hombros parecían un poco más estrechos, mientras que sus caderas se habían ensanchado notablemente, creando una curva que antes no poseía. Su cintura se había adelgazado, acentuando aún más esa figura en forma de reloj de arena. Pero lo más impactante era su trasero. Era grande, redondo, con una forma perfecta de corazón que parecía desafiar la gravedad. Sus piernas, antes delgadas y casi sin forma, ahora eran gruesas y musculosas, con muslos que se rozaban al caminar.
"¡¿Qué coño ha pasado aquí?!" gritó Naruto, tocándose incredulamente. Sus manos se deslizaron por sus nuevas caderas, luego bajaron hasta su trasero, apretando las mejillas carnosas. Era real. Todo era real.
Pero la mayor sorpresa aún estaba por venir. Con un temblor en las manos, bajó el pijama y miró hacia abajo. Su miembro, que antes tenía un tamaño respetable, ahora era... diminuto. Erecto apenas medía 10 centímetros, pequeño y delgado en comparación con lo que recordaba.
"¡No! ¡No, no, no!" se lamentó, pero a medida que el pánico inicial se desvanecía, algo extraño comenzó a suceder. En lugar de sentir horror, sintió... curiosidad. Y luego, excitación.
Recordó entonces el pergamino prohibido que había robado del Tercer Hokage. La curiosidad lo había vencido y había decidido practicar uno de los jutsus que encontró allí. "Incubos no jutsu", había leído. "Transforma al usuario en un ser con un gran apetito sexual y un cuerpo diseñado para el placer."
"¡Así que por eso!" exclamó, y para su sorpresa, en lugar de enfurecerse, se rio. Una risa diferente, más aguda, más coqueta.
Se miró de nuevo en el espejo, pero esta vez con otros ojos. Su cuerpo ya no le parecía una monstruosidad, sino una oportunidad. Una nueva versión de sí mismo que estaba esperando ser explorada.
"Si voy a ser un incubo," se dijo con una sonrisa pícara, "debo vestirme como uno."
Recordó entonces a su vecina, una mujer joven que solía tender su ropa en el balcón. Varias veces había visto lencería sexy secándose al sol. Una idea, atrevida y excitante, cruzó su mente.
Sin pensarlo dos veces, se vistió con su chándal naranja habitual, pero con algunas modificaciones. Dejó la chaqueta abierta, mostrando una camisa de red que encontró en el fondo de su armario. Debajo, se puso un bikini negro triangular que robó del tendedero de su vecina, cubriendo apenas sus pezones. Para abajo, una tanga negra del mismo juego que sobresalía deliberadamente de la cintura de su pantalón. Y para rematar, se aplicó un labial rosa claro, casi imperceptible, pero que le daba a sus labios un brillo seductor.
Se miró una última vez en el espejo. El reflejo le devolvía la imagen de un muchacho andrógino, sexy, provocador. Un Naruto que nunca antes había existido, pero que ahora sentía como su verdadero yo.

"Hoy será un día interesante," se dijo con una sonrisa, sintiendo una calidez crecer en su entrepierna. "Muy interesante."
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En la Academia Ninja fue como siempre, caótica y ruidosa. Los estudiantes se reunían en grupos, esperando la asignación de equipos. Sakura e Ino discutían, como de costumbre, por quién se sentaría junto a Sasuke. Y Sasuke, como siempre, las ignoraba con su aire de superioridad.
Pero todo cambió cuando Naruto entró en el aula.
El silencio cayó instantáneamente. Todos los ojos se volvieron hacia la puerta, donde el rubio acababa de entrar. Pero no era el Naruto que todos conocían. Su forma de caminar había cambiado; ahora era una ondulación sensual, un movimiento de caderas que hipnotizaba a cuantos lo veían. Su chaqueta abierta revelaba la camisa de red y el bikini negro, y la tanga que asomaba de su pantalón era una provocación directa.
"¿Naruto? ¿Qué te ha pasado?" preguntó Kiba, con los ojos casi saliéndose de las órbitas.
Naruto no respondió. En cambio, sus ojos azules se fijaron en una sola persona: Sasuke Uchiha. Con una sonrisa coqueta, comenzó a caminar hacia él, cada paso deliberado, cada movimiento de sus caderas calculado para seducir.

(por ahora este es solo el cuerpo de Sasuke, en esta historia será un twink que posiblemente evolucione a un femboy de Naruto)
"Sasuke-kun," dijo con una voz más suave, más melódica de lo normal. "¿Cómo estás hoy?"
Sasuke lo miró con desdén, como siempre. "¿Qué quieres, usuratonkachi?"
"Ah, siempre tan grosero," respondió Naruto, acercándose más. "Pero hoy no me molesta. De hecho, me excita."
Antes de que Sasuke pudiera responder, Naruto se inclinó y lo besó. No fue un beso tímido ni amistoso. Fue un beso apasionado, lleno de deseo, con lengua y todo. Un beso que hizo que el tiempo se detuviera en el aula.
Los estudiantes observaban con una mezcla de shock y fascinación. Sakura e Ino estaban paralizadas, con la boca abierta. Iruka-sensei, que acababa de entrar, no sabía cómo reaccionar.
Pero lo más sorprendente fue la reacción de Sasuke. En lugar de empujar a Naruto, lo correspondió. Sus manos se enredaron en el pelo rubio, tirando suavemente mientras devolvía el beso con la misma intensidad. Un deseo que nunca antes había sentido, una lujuria que no sabía que poseía, se despertó en él.
Cuando finalmente se separaron, ambos jadeaban. Naruto tenía una sonrisa triunfante en los labios, mientras que Sasuke lo miraba con una mezcla de confusión y deseo.
"¿Qué... qué me has hecho?" preguntó Sasuke, su voz ronca de excitación.
"Nada que no quisieras," respondió Naruto, su mano deslizándose hacia el entrepierna de Sasuke, palpando la erección que crecía allí. "O quizás sí. ¿Quieres descubrirlo?"
Sasuke no respondió con palabras. En cambio, agarró a Naruto por la cintura y lo acercó más, sus labios encontrando los del rubio en otro beso apasionado. Las manos de Sasuke exploraban el nuevo cuerpo de Naruto, deslizándose por sus caderas curvilíneas, apretando su trasero carnoso.
"En el escritorio," susurró Naruto entre besos. "Quiero que me lo cojas en tu escritorio."
Sasuke no necesitaba más invitación. Levantó a Naruto con facilidad, sentándolo en el escritorio mientras sus manos se aferraban a las caderas del rubio. El resto de la clase observaba, hipnotizada, mientras la escena se desarrollaba ante ellos.
"¿De verdad vamos a hacer esto aquí? Con todos mirando?" preguntó Sasuke, aunque su cuerpo gritaba que sí.
"Es más excitante así, ¿no crees?" respondió Naruto, sus manos desabrochando el pantalón de Sasuke.
Déjalos mirar," susurró Naruto, sus ojos brillando con una malicia que nunca antes había mostrado. "Déjalos ver cómo el gran Sasuke Uchiha se pierde en el placer."
Las palabras de Naruto parecieron encender algo en Sasuke. Cualquier resistencia que pudiera haber tenido se desvaneció, reemplazada por un deseo animal, una necesidad de poseer al ser provocador que tenía frente a él. Con un movimiento brusco, desabrochó el pantalón de Naruto, dejando al descubierto la tanga negra que apenas contenía su pequeño miembro erecto.
"Te has convertido en una completa zorra," gruñó Sasuke, su voz ronca de lujuria mientras sus manos se deslizaban por las piernas gruesas de Naruto.
"Solo para ti, Sasuke-kun," respondió Naruto con una sonrisa pícara, arqueando la espalda para ofrecer mejor su trasero. "Solo para ti."
Sasuke no pudo resistirse. Con un movimiento rápido, giró a Naruto, dejándolo boca abajo sobre el escritorio. El rubio dejó escapar un gemido de placer cuando Sasuke le dio una fuerte nalgada, dejando una marca roja en su piel pálida.
"¿Te gusta? ¿Te gusta que te trate así?" preguntó Sasuke, su aliento caliente en el cuello de Naruto.
"Sí, más," suplicó Naruto, moviendo sus caderas en un gesto de invitación. "Trátame como la puta que soy."
Sasuke obedeció. Le dio otra nalgada, más fuerte esta vez, seguida de otra y otra. Cada golpe era acompañado por un gemido de Naruto, que ahora sonaba más agudo, más femenino. El sonido de las nalgadas resonaba en el silencioso aula, interrumpido solo por los jadeos de ambos y los susurros de los espectadores.
"Por favor, Sasuke, necesito que me folles," rogó Naruto, mirando hacia atrás con los ojos llenos de lágrimas de placer. "Necesito sentirte dentro de mí."
Sasuke no hizo esperar a Naruto. Bajó la tanga negra, dejando al descubierto el pequeño miembro erecto y el ano estrecho del rubio. Con los dedos, comenzó a prepararlo, lubrificándolo con su propia saliva. Naruto gemía más fuerte con cada dedo que entraba, moviendo sus caderas para recibir más.
"Estás listo, ¿verdad?" preguntó Sasuke, su voz llena de deseo.
"Sí, por favor, ahora," suplicó Naruto.
Con un movimiento lento, Sasuke introdujo su miembro en el ano de Naruto. Ambos dejaron escapar un gemido al sentirse conectados. Sasuke comenzó a moverse, primero lentamente, luego más rápido, con cada embestida más profunda que la anterior.
"¡Más duro! ¡Más rápido!" gritaba Naruto, sus manos agarrando los bordes del escritorio mientras Sasuke lo poseía con ferocidad. "¡Dame todo!"
El aula se había convertido en un espectáculo erótico. Algunos estudiantes no podían apartar la mirada, otros se cubrían los ojos pero seguían escuchando. Sakura e Ino, que antes competían por la atención de Sasuke, ahora observaban con una mezcla de horror y fascinación mientras el Uchiha se entregaba al placer con el último al que habrían imaginado.
"Te ves tan bien así," susurró Sasuke, sus manos agarrando las caderas de Naruto mientras lo penetraba sin piedad. "Con tu culo rojo y tu cuerpo temblando de placer."
"Solo para ti," respondió Naruto, su voz rota por los gemidos. "Solo para ti, Sasuke-kun."
Sasuke aceleró el ritmo, sus embestidas ahora eran salvajes, descontroladas. Naruto ya no formaba palabras coherentemente, solo gemidos y gritos de placer. Su pequeño miembro se balanceaba con cada movimiento, goteando líquido preseminal sobre el escritorio.
"Voy a correrme," anunció Sasuke, su voz tensa.
"Dentro, dentro de mí," suplicó Naruto, mirando hacia atrás con los ojos desenfocados por el placer. "Llénamelo todo."
Con un último grito, Sasuke se vació dentro de Naruto, su cuerpo temblando mientras el orgasmo lo recorría. Naruto lo siguió segundos después, su pequeño miembro eyaculando sobre el escritorio mientras su cuerpo se arqueaba en un espasmo de placer.
Permanecieron así por un momento, ambos jadeando, sus cuerpos unidos en el post-orgasmo. El silencio en el aula era casi total, roto solo por sus respiraciones agitadas.
Finalmente, Sasuke se retiró lentamente, ayudando a Naruto a incorporarse. El rubio se estiró, una sonrisa satisfecha en su rostro mientras se arreglaba la ropa.
" Eso fue increíble," dijo Naruto, acercándose a Sasuke y dándole otro beso, esta vez más suave, más tierno. "Pero no es el final, ¿verdad?"
Sasuke lo miró, su expresión una mezcla de asombro y deseo. "No," respondió, su voz aún ronca. "Definitivamente no es el final."
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La clase continuó como si nada hubiera pasado, aunque todos sabían que algo había cambiado irremediablemente. Iruka-sensei, después de recuperarse del shock inicial, procedió con la asignación de equipos, aunque evitaba mirar a Naruto y Sasuke.
"Equipo 7: Naruto Uzumaki, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno," anunció Iruka, su voz temblando ligeramente.
Naruto sonrió, mirando a Sasuke desde el rabillo del ojo. "Parece que vamos a ser compañeros, Sasuke-kun."
Sasuke no respondió, pero Naruto notó el rubor en sus mejillas y la forma en que sus ojos se encontraron con los suyos por un instante antes de apartar la mirada.
Sakura, por su parte, estaba pálida, sus ojos fijos en Naruto como si no pudiera creer lo que había presenciado. "¿Cómo... cómo pudiste?" preguntó, su voz apenas un susurro.
Naruto se acercó a ella, su movimiento de caderas tan provocador como antes. "¿Cómo pude qué? ¿Disfrutar? ¿Dejarme llevar por el placer?" Se inclinó hacia ella, sus labios casi tocando los de la Sakura. "Quizás deberías probarlo alguna vez. Es muy liberador."
Sakura retrocedió, con los ojos abiertos por el shock, mientras Naruto se reía, una risa aguda y melodiosa que hizo que varios chicos en el aula se ruborizaran.
Cuando la clase terminó, Sasuke se acercó a Naruto, su expresión seria. "¿Qué te ha pasado, Naruto? No eres el mismo."
"¿Y si te dijera que esta es la verdadera yo?" respondió Naruto, su mano deslizándose por el brazo de Sasuke. "¿Y si te dijera que siempre he sido así, pero necesitaba un empujón para mostrarlo?"
Sasuke lo miró intensamente, sus ojos negros pareciendo penetrar en el alma de Naruto. "Ese jutsu... ¿Qué era exactamente?"
Naruto sonrió. "Algo que despertó mi verdadero ser. Algo que me permitió ser quien realmente soy." Se acercó más, sus labios rozando el oído de Sasuke. "Y me gustaría mostrarte mucho más, Sasuke-kun. Mucho más."
Sasuke tembló, sintiendo el deseo crecer de nuevo en su entrepierna. "No aquí," dijo, aunque su voz carecía de convicción.
"¿Por qué no?" susurró Naruto, su mano deslizándose hacia el miembro erecto de Sasuke. "A todos les encantó el espectáculo de esta mañana. ¿Por qué no darles un segundo acto?"
Antes de que Sasuke pudiera responder, Iruka se acercó a ellos. "Naruto, Sasuke, necesito hablar con ustedes."
Naruto se giró, su sonrisa intacta. "¿Sobre qué, Iruka-sensei? ¿Sobre nuestro increíble química? Porque debo admitir que es bastante notable."
Iruka se ruborizó, evitando el contacto visual con Naruto. "Sobre... sobre lo que pasó esta mañana. No es apropiado."
"¿No es apropiado?" preguntó Naruto, acercándose al profesor. "¿O es que te excita, Iruka-sensei? ¿Te excitó verme cómo Sasuke me follaba delante de todos?"
Iruka dio un paso atrás, con los ojos abiertos por el shock. "¡Naruto!
"¿Cómo te atreves?" terminó Iruka, su voz una mezcla de autoridad y pánico.
Naruto se rio, un sonido cristalino y lleno de malicia. "¿Atreverme? Iruka-sensei, la vida es corta. ¿Por qué no disfrutar de todos los placeres que nos ofrece?" Se acercó más, su cuerpo casi rozando el del profesor. "Y se que te gustó. Te vi. Te vi ajustarte tus pantalones, te vi cómo no podías quitarme los ojos de encima."
La clase contenía la respiración. Esto era otra cosa. Esto era insubordinación pura, una provocación directa a la autoridad.
"Naruto, basta. Esto es tu última advertencia," dijo Iruka, aunque su voz carecía de la firmeza habitual. Estaba desconcertado, intimidado por la nueva personalidad de su antiguo alumno problemático.
"¿Última advertencia?" Naruto se rió de nuevo. "Sensei, las advertencias son para quienes temen las consecuencias. Yo no temo nada. De hecho, anhelo las consecuencias."
Y entonces, antes de que nadie pudiera reaccionar, Naruto se arrodilló. Con una agilidad felina, sus manos se dirigieron al pantalón de Iruka-sensei. El profesor intentó retroceder, pero estaba atrapado contra su propio escritorio.
"¡Naruto, qué diablos...!" comenzó a gritar, pero sus palabras se cortaron cuando Naruto, con una sonrisa pícara, desabrochó su pantalón y los bajó hasta sus rodillas.
La clase entera soltó un collective gasp. Sakura se tapó la boca con las manos, sus ojos desorbitados. Ino, por el contrario, no podía apartar la mirada, una mezcla de horror y un morbo que no sabía que poseía.
"¡Naruto, para ya mismo!" gritó Iruka, su cara roja de vergüenza y furia. Pero su cuerpo traicionaba sus palabras. Su miembro, ya semi-erecto por el espectáculo anterior y las palabras provocadoras de Naruto, se endureció por completo al aire libre.
"Vaya, sensei," susurró Naruto, sus ojos azules fijos en la erección del profesor. "Parece que una parte de ti sí está contenta de verme." Sin más preámbulos, y con toda la clase mirando, Naruto se inclinó y tomó el miembro de Iruka en su boca.
Un gemido involuntario escapó de los labios de Iruka. La calidez, la humedad, la forma en que la lengua de Naruto bailaba alrededor de su glande... era abrumador. Intentó empujarlo, pero sus manos se quedaron sujetas en el pelo rubio, sin fuerza para apartarlo.
Naruto trabajaba con una pericia que parecía innata. Su cabeza se movía hacia arriba y hacia abajo, sus labios formando un sello perfecto alrededor de la carne de Iruka. Sus ojos se mantuvieron abiertos, mirando hacia arriba, encontrando los de su profesor, llenos de un desafío y un placer que era casi violento en su intensidad.
El aula era un cuadro de pura decadencia. Unos estudiantes miraban con asombro, otros con repulsión, pero nadie podía apartar la vista. El sonido de la succión de Naruto era el único que rompía el silencio, un sonido húmedo y rítmico que se grababa en la memoria de todos los presentes.
Pero la sorpresa no había terminado.
De pie cerca de la puerta, observando la escena, Sasuke sentía una mezcla de emociones que no podía comprender. Celos, por supuesto. Ver a Naruto con otro hombre, aunque fuera su profesor, encendía en él una furia posesiva. Pero también había algo más... una excitación primitiva, un deseo de marcar territorio, de demostrar de una vez por todas que Naruto le pertenecía.
Sus ojos se fijaron en el trasero de Naruto, arqueado y ofrecido mientras estaba arrodillado. Las marcas de sus nalgadas de esta mañana aún eran visibles, un recordatorio púrpura de su posesión. Y entonces, algo se rompió dentro de él. La razón, el control, la frialdad que lo caracterizaba... todo se desvaneció, reemplazado por un instinto animal, una necesidad casi violenta de tomar, de poseer.
Con un gruñido bajo que resonó en el silencio del aula, Sasuke se movió. Cruzó el aula en grandes zancadas, sus ojos fijos en su presa. Naruto, que sintió su presencia, levantó la vista, una sonrisa de comprensión y anticipación en sus labios, sin soltar el miembro de Iruka.
Sasuke no dijo nada. Simplemente se arrodilló detrás de Naruto, desgarró la tanga negra que aún cubría su ano y, sin preparación alguna, se hundió dentro de él con un solo movimiento brutal.
Naruto gritó, aunque el sonido fue ahogado por la carne de Iruka en su boca. El dolor y el placer se fusionaron en una explosión de sensaciones que casi lo hacen perder el conocimiento. Sasuke estaba dentro de él, más profundo que antes, más salvaje. Cada embestida era un acto de reclamación, un castigo y un regalo al mismo tiempo.
La escena era ahora surrealista, un tableau vivant de lujuria desenfrenada. Naruto, en el centro, siendo tomado por ambos extremos. Iruka, de pie, atrapado entre el placer y la vergüenza, con las manos todavía enredadas en el pelo rubio. Y Sasuke, detrás, una fuerza de la naturaleza, follando a Naruto con una ferocidad que asustaba y excitaba a todos los que presenciaban el espectáculo.
"¡Mierda, Naruto!" gruñó Sasuke, sus manos agarrando las caderas del rubio con tanta fuerza que seguramente dejaría moretones. "¡Eres mío! ¡Entendido? ¡Mío!"
Naruto solo pudo responder con un gemido, su cuerpo siendo sacudido entre los dos hombres. El mundo se había reducido a las sensaciones: el miembro de Iruka en su boca, llenándolo, el sabor salado de su precum; y el de Sasuke en su culo, rompiéndolo, reconstruyéndolo en un crisol de placer.
Sakura se había desmayado, o eso parecía, ya que Ino la sostenía con una expresión de puro shock en su rostro. Kiba y Shikamaru se habían alejado un poco, como si el espectáculo fuera demasiado intenso, incluso para ellos. Choji, por su parte, había olvidado por completo su bolsa de patatas fritas, sus ojos fijos en la escena con una curiosidad académica.
"Voy a... voy a..." jadeó Iruka, su cuerpo tensándose.
Naruto sintió el pulso del miembro en su boca y, con un movimiento experto, apretó los labios y usó su lengua para llevar a Iruka al borde. Con un grito ahogado, el profesor se vació en la boca de Naruto, un torrente cálido que el rubio se tragó sin dudarlo, sus ojos brillando de triunfo.
Casi al mismo tiempo, Sasuke aceleró su ritmo, sus embestidas ahora cortas y violentas. "¡Naruto!" gritó, y con un último movimiento profundo, se corrió dentro de él, llenándolo con su semen caliente.
La sensación de ambos hombres llenándolo, uno por delante y otro por detrás, fue demasiado para Naruto. Con un grito que fue liberado ahora que su boca estaba libre, su pequeño miembro eyaculó sobre el suelo, su cuerpo temblando en un orgasmo que parecía durar una eternidad. Su rostro se contorsionó en un ahegao perfecto, ojos vidriosos, boca abierta, lengua colgando, una expresión de éxtasis absoluto que grabaría una imagen indeleble en la mente de todos los presentes.
Permanecieron así por un largo momento, un triángulo de cuerpos sudorosos y jadeantes. El silencio en el aula era pesado, denso, cargado de lo que acababa de suceder.
Finalmente, Sasuke se retiró lentamente, ayudando a un tembloroso Naruto a ponerse de pie. Iruka, con la cabeza gacha, se arregló rápidamente los pantalones, su cara roja de humillación y una vergüenza que luchaba contra el recuerdo del placer que había sentido.
Naruto se estiró, una sonrisa satisfecha en su rostro. Se giró hacia Sasuke y lo besó, fue un beso profundo y lujurioso. Luego se giró
Luego de ese beso profundo y posesivo con Sasuke, Naruto se separó con una sonrisa de pura satisfacción. El mundo parecía girar a su alrededor, pero él era el centro inmóvil de la tormenta, el causante del caos y el receptor de todo su placer. Con una calma que resultaba insultante, se arregló lo poco que le quedaba de su ropa. La chaqueta naranja seguía abierta, la camisa de red estaba desgarrada en varios sitios, y el bikini negro estaba ladeado, mostrando un pezón rosado y duro. Pero la prenda más afectada era, sin duda, la tanga negra, que ahora no era más que un trozo de tela rota colgando de una cadera.
Con un movimiento deliberado, se deshizo de lo que quedaba de la tanga, dejándola caer al suelo. Estaba completamente desnudo debajo de su chándal, su cuerpo curvilíneo y marcado por el sexo expuesto para todos. Se agachó lentamente, sabiendo perfectamente que cada movimiento era observado con lupa, y recogió el pedazo de tela negra.
Luego, con una gracia felina, se dirigió hacia su asiento. Pero no tomó el camino más corto. En su camino, pasó junto al escritorio de Kiba Inuzuka, quien lo miraba con una expresión que era una mezcla de asombro, miedo y un deseo evidente que intentaba ocultar.
"Para ti, perrito," dijo Naruto con una voz dulce y burlona, dejando caer la tanga rota sobre el escritorio de Kiba. "Un recuerdo. Quizás te sirva para algo."
Kiba se quedó paralizado, mirando el trozo de tela como si fuera una serpiente venenosa. Antes de que pudiera reaccionar, Naruto se inclinó hacia él, su rostro a centímetros del de Kiba. Le dio un pequeño beso en los labios, seco y rápido, casi un pico. Fue un gesto de dominación, de marcaje. "No te acostumbres," susurró Naruto, antes de enderezarse y continuar su camino.
El corazón de Kiba latía con fuerza. Se tocó los labios, sintiendo el fantasma del beso de Naruto. Miró la tanga en su escritorio, luego al rubio que se alejaba con un movimiento de caderas que hipnotizaba. Una parte de él quería gritar, otra quería correr, y una tercera, la más oscura y confusa, quería levantarse y seguir a Naruto.
El siguiente destino en el camino de Naruto era Hinata Hyuga. La pobre chica estaba al borde de las lágrimas, sus ojos blancos y pálidos llenos de una angustia que parecía a punto de desbordarse. Sus manos se apretaban con tanta fuerza en su regazo que sus nudillos se habían puesto blancos. Había visto todo. Cada beso, cada embestida, cada gemido. Y para ella, que había amado a Naruto en silencio durante años, era como presenciar la destrucción de su mundo.
Naruto se detuvo frente a ella. La miró de arriba abajo, una sonrisa comprensiva pero cruel en sus labios. "Oh, Hinata-chan," dijo con una falsa ternura. "¿No te gusta el nuevo yo?"
Hinata no pudo responder. Solo negó con la cabeza, una lágrima solitaria rodando por su mejilla.
"Qué lástima," dijo Naruto, y entonces, para aumentar la agonía de la chica, le lanzó un beso. No un beso real, sino el gesto de un beso, acompañado de un guiño coqueto. "Porque a mí me encanta. Y creo que a muchos más también."
Hinata soltó un sollozo ahogado, bajando la cabeza, incapaz de soportar la mirada de Naruto. El rubio pareció disfrutar de su reacción por un momento antes de continuar su camino, dejando a la Hyuga destrozada en su asiento.
Finalmente, Naruto llegó a su pupitre. Sasuke ya estaba allí, sentado con los brazos cruzados, su expresión tan inexpresable como siempre, aunque sus ojos seguían cada movimiento de Naruto. Sin decir palabra, Naruto se sentó a su lado, tan cerca que sus muslos se rozaban.
"¿Qué tal el espectáculo, mi dildo humano favorito?" susurró Naruto, su aliento caliente en el oído de Sasuke.
Sasuke no respondió, pero un ligero temblor recorrió su cuerpo. La frase, tan vulgar y directa, parecía haberle llegado directamente al sistema nervioso.
Naruto rio suavemente, su mano deslizándose bajo el escritorio y posándose sobre el muslo de Sasuke. "No te preocupes. Eres mi favorito. Al menos por hoy."
El resto de la clase estaba en un estado de shock catatónico. Iruka-sensei se había refugiado detrás de su propio escritorio, incapaz de mirar a sus estudiantes. El ambiente era tan denso que se podía cortar con un kunai.
"Ahora que... eso ha pasado," comenzó Iruka, su voz temblando, "necesitamos... necesitamos asignar a su sensei del Equipo 7."
Naruto levantó una mano, como si fuera un alumno modelo. "¿Podemos pedir uno que sea bueno en la cama? Porque creo que vamos a necesitar más... sesiones de entrenamiento intensivo."
Algunos estudiantes soltaron risitas nerviosas. Iruka ignoró la pregunta, continuando como si no la hubiera oído. "Su sensei será Kakashi Hatake. Es un jounin de élite, y espero que... esperen que lo traten con el respeto que merece."
"Kakashi-sensei, ¿eh?" dijo Naruto, su mano subiendo por el muslo de Sasuke hasta llegar a su entrepierna, donde comenzó a masajear suavemente. "Ojalá sea tan divertido como su nombre suena. ¿Qué opinas, Sasuke-kun? ¿Crees que nos unirá a todos de formas... creativas?"
Sasuke no respondió, pero su respiración se había vuelto más pesada. La mano de Naruto era experta, sabiendo exactamente cómo tocarlo para excitarlo sin llevarlo al límite.
"Reúnanse afuera," dijo Iruka, aparentemente decidido a terminar con esto lo antes posible. "Su sensei debería estar esperándolos."
Naruto se levantó, estirándose de nuevo de forma provocativa. "Vamos, mi dildo con piernas. Tenemos un nuevo sensei que conquistar."
Sasuke se levantó lentamente, su cuerpo tenso por la excitación y la frustración. Sakura, que se había recuperado lo suficiente para levantarse, los miró con una mezcla de horror y resentimiento.
"¿Cómo... cómo puedes hacer esto?" preguntó Sakura, su voz temblorosa. "¿Cómo puedes actuar así? ¿Y tú, Sasuke? ¿Cómo puedes dejarte tratar así?"
Naruto se giró hacia ella, una sonrisa divertida en sus labios. "Porque es divertido, Sakura-chan. Porque la vida es para disfrutarla, no para preocuparse por lo que los demás piensen." Se acercó a ella, su rostro a centímetros del de la chica. "Y porque Sasuke-kun disfruta. ¿Verdad, Sasuke?"
Sasuke no miró a Sakura. Sus ojos estaban fijos en Naruto, llenos de un deseo que era casi palpable. "Vámonos," dijo, su voz ronca.
Naruto rio, tomando a Sasuke del brazo. "Como ves, Sakura-chan, él tiene prioridades. Y ahora mismo, su prioridad soy yo."
Con eso, Naruto guio a Sasuke fuera del aula, dejando a un grupo de estudiantes traumatizados y un profesor que se preguntaba qué diablos acababa de suceder en su aula.
Mientras caminaban por el pasillo, Naruto se acercó a Sasuke. "¿Estás enfadado conmigo?"
Sasuke negó con la cabeza. "No."
"¿Entonces qué es?" preguntó Naruto, su mano deslizándose hacia el trasero de Sasuke y apretándolo.
Sasuke soltó un gemido suave. "Nada."
"¿Nada?" Naruto se rio. "Parece que algo te tiene tenso. ¿Quizás necesitas otra... sesión de relajación?"
Antes de que Sasuke pudiera responder, vieron a una figura esperando al final del pasillo. Era un hombre alto, con el pelo plateado y una máscara que cubría la mitad de su rostro. Lleva un libro en su mano y parecía completamente absorto en él.
"Deben ser mis estudiantes," dijo el hombre sin levantar la vista del libro. "Soy Kakashi Hatake, su nuevo sensei. Los veo en el tejado en unos minutos.
La presentación del Equipo 7 en el tejado de la academia transcurrió dentro de una normalidad relativa, si se ignoraba la tensión eléctrica que emanaba de Naruto y Sasuke. Kakashi Hatake, con su actitud relajada y su libro permanentemente en mano, pareció no notar nada inusual, o si lo notó, no le dio ninguna importancia.
"Bueno, vamos a conocernos un poco," comenzó Kakashi, su voz casual y algo aburrida. "Empiecen ustedes. Digan su nombre, sus aficiones y lo que les gustaría hacer en el futuro."
Sakura fue la primera, ansiosa por impresionar. "Soy Sakura Haruno. Mis aficiones son... bueno, ¡estudiar mucho! Y en el futuro, ¡en el futuro me gustaría..." se detuvo, sus ojos desviándose hacia Sasuke con una expresión soñadora. "¡En el futuro me gustaría estar con... quiero decir, me gustaría ser una gran kunoichi!"

Kakashi asintió sin levantar la vista de su libro. "Muy bien. Siguiente."
Sasuke, con los brazos cruzados y su mirada fija en el horizonte, habló con su tono monocorde habitual. "Soy Sasuke Uchiha. No tengo aficiones. Mi objetivo es... " Mira de rojo a Naruto y luego vuelve a mirar a la nada "restaurar mi clan y matar a un cierto hombre."
Kakashi parpadeó una vez, pero su expresión no cambió. "Interesante. Por último, tú."
Todos los ojos se volvieron hacia Naruto. El rubio estaba sentado en el borde del tejado, con las piernas cruzadas de una manera que acentuaba sus curvas. Su chaqueta estaba completamente abierta, y el bikini negro apenas cubría sus pezones.
"Soy Naruto Uzumaki," comenzó, su voz melódica y coqueta. "Me gusta... bueno, me gusta mucho el ramen de Ichiraku oji-san, pero últimamente he descubierto nuevos placeres." Hizo una pausa, sus ojos azules deslizándose hacia Sasuke. "Placeres más... físicos. Y mi objetivo..." se rio suavemente. "Mi objetivo es experimentar todo lo que la vida tiene para ofrecer. Cada sensación, cada emoción, cada... persona."
La forma en que dijo "persona" dejó claro a todos, excepto quizás a un distraído Kakashi, que se refería específicamente a Sasuke, quien tuvo una corriente que recorrió su espalda.
"Muy bien," dijo Kakashi, finalmente cerrando su libro. "Ahora que nos conocemos, les diré mi misión para mañana. A las 6 de la mañana, nos encontraremos en el campo de entrenamiento número 7. No desayunen. Vayan con el estómago vacío. Y tráengan sus herramientas de ninja. Les advierto que esta es una misión de supervivencia con una tasa de fracaso del 66%. La mayoría de los equipos que pasan por esta prueba no logran convertirse en genin. Es probable que ustedes también fallen. Dicho esto, nos vemos mañana." El peli plata se iría con una pequeña sonrisa en su ojo. Y en una nube de humo, dejando al Equipo 7 solos en el tejado.
El silencio que siguió fue incómodo. Sakura miraba a Sasuke con esperanza, mientras que Sasuke parecía más interesado en el patrón de las nubes. Naruto, por su parte, tenía una sonrisa pícara en sus labios, como si estuviera esperando el momento perfecto para actuar.
"Bueno, eso fue... aburrido," dijo Naruto, levantándose y estirándose de forma deliberada. "Pero ahora que el sensei se ha ido, creo que tenemos tiempo para una actividad más... práctica."
Sakura lo miró con recelo. "¿Qué quieres decir, Naruto?"
Naruto no respondió directamente. En cambio, se acercó a Sasuke, sus caderas ondulando con cada paso. "Sasuke-kun," susurró, su mano deslizándose por el pecho del Uchiha. "¿No crees que deberíamos... practicar nuestro trabajo en equipo?"
Sasuke lo miró, sus ojos negros llenos de un deseo que no podía ocultar. "¿Qué tipo de práctica?"
Naruto rio, agarrando la mano de Sasuke y guiándola hacia su propio trasero. "Este tipo."
Sakura observaba la escena con una creciente sensación de pánico. "¡Naruto! ¡Sasuke! ¡¿Qué están haciendo?!"
Naruto se giró hacia ella, una sonrisa maliciosa en su rostro. "Estamos practicando, Sakura-chan. Trabajando en nuestra... sinergia. ¿No te gustaría ver cómo funciona nuestra sinergia?"
Antes de que Sakura pudiera protestar, Naruto agarró a Sasuke y lo empujó contra la barandilla del tejado. Con movimientos rápidos y expertos, desabrochó el pantalón de Sasuke y los bajó, liberando su miembro ya erecto.
"¡Naruto, para ya mismo!" gritó Sakura, dando un paso hacia ellos.
Naruto la detuvo con una mirada. "No, no, no, Sakura-chan. Quédate ahí. Observa. Aprende." Se giró hacia Sasuke, sus ojos brillando de malicia. "¿Qué te parece, Sasuke-kun? ¿Le damos un espectáculo a nuestra compañera de equipo?"
Sasuke no respondió con palabras, pero su cuerpo hablaba por él. Con un movimiento rápido, giró a Naruto, dejándolo boca abajo sobre la barandilla. El rubio dejó escapar un gemido de placer cuando Sasuke le dio una fuerte nalgada, el sonido resonando en el aire tranquilo de la tarde.
"¿Te gusta? ¿Te gusta que te trate así?" preguntó Sasuke, su voz ronca de lujuria.
"Sí, más," suplicó Naruto, moviendo sus caderas en un gesto de invitación. "Trátame como la puta que soy, pero haz que ella vea todo."
Sasuke obedeció. Le dio otra nalgada, más fuerte esta vez, seguida de otra y otra. Cada golpe era acompañado por un gemido de Naruto, que ahora sonaba más agudo, más femenino. El sonido de las nalgadas era el único que rompía el silencio, interrumpido solo por los jadeos de ambos y los sollozos ahogados de Sakura.
"Por favor, Sasuke, necesito que me folles," rogó Naruto, mirando hacia atrás con los ojos llenos de lágrimas de placer. "Necesito sentirte dentro de mí, pero quiero que ella lo vea. Quiero que vea cómo me perteneces."
Sasuke no hizo esperar a Naruto. Bajó lo que quedaba de la ropa del rubio, dejando al descubierto su pequeño miembro erecto y el ano estrecho. Con los dedos, comenzó a prepararlo, lubrificándolo con su propia saliva. Naruto gemía más fuerte con cada dedo que entraba, moviendo sus caderas para recibir más, sus ojos fijos en la cara de Sakura, que observaba con horror y fascinación.
"Estás listo, ¿verdad?" preguntó Sasuke, su voz llena de deseo.
"Sí, por favor, ahora," suplicó Naruto, sus ojos aún fijos en Sakura. "Mírame, Sakura-chan. Mírame mientras Sasuke me folle. Mírame mientras me convierto en su puta."
Con un movimiento lento, Sasuke introdujo su miembro en el ano de Naruto. Ambos dejaron escapar un gemido al sentirse conectados. Sasuke comenzó a moverse, primero lentamente, luego más rápido, con cada embestida más profunda que la anterior.
"¡Más duro! ¡Más rápido!" gritaba Naruto, sus manos agarrando la barandilla mientras Sasuke lo poseía con ferocidad. "¡Dame todo! ¡Haz que ella vea qué bien me follas!"
Sakura estaba paralizada, incapaz de apartar la mirada. Cada embestida de Sasuke era como una puñalada en su corazón. Veía el rostro de Naruto, contorsionado en un placer que ella nunca le había dado, ni podría darle. Veía el cuerpo de Sasuke, moviéndose con una ferocidad que nunca había mostrado con ella. Y lo peor era que una parte de ella, una parte oscura y traicionera, sentía una punzada de excitación al presenciar la escena.
"Te ves tan bien así," susurró Sasuke, sus manos agarrando las caderas de Naruto mientras lo penetraba sin piedad. "Con tu culo rojo y tu cuerpo temblando de placer."
"Solo para ti," respondió Naruto, su voz rota por los gemidos. "Solo para ti, Sasuke-kun."
Sasuke aceleró el ritmo, sus embestidas ahora eran salvajes, descontroladas. Naruto ya no formaba palabras coherentemente, solo gemidos y gritos de placer. Su pequeño miembro se balanceaba.
Sasuke aceleró el ritmo, sus embestidas ahora eran salvajes, descontroladas. Naruto ya no formaba palabras coherentemente, solo gemidos y gritos de placer. Su pequeño miembro se balanceaba con cada movimiento, goteando líquido preseminal sobre el tejado. Pero en medio de ese torbellino de lujuria, la mente perversa y calculadora de Naruto encontró una nueva forma de diversión, una nueva forma de torturar a la pobre Sakura que observaba la escena con lágrimas rodando por sus mejillas.
"Sasuke," gimió Naruto, su voz rota por el placer. "Para. Un momento."
Sasuke, aunque reticente, obedeció, deteniéndose con una frustración evidente en su rostro. "¿Qué pasa?"
Naruto se rio, un sonido bajo y seductor. "Nuestra compañera de equipo se siente excluida. No es justo. El trabajo en equipo es importante, ¿no crees?" Con una agilidad sorprendente, se desprendió de Sasuke y se giró hacia Sakura. "Ven aquí, Sakura-chan. Acércate."
Sakura retrocedió, sacudiendo la cabeza. "No, Naruto, por favor..."
"Te dije que te acercaras," dijo Naruto, su voz ahora más fría, más autoritaria. El brillo en sus ojos azules era peligroso, una advertencia de que no estaba bromeando.
Intimidada, Sakura dio un paso vacilante hacia ellos.
"Más cerca," ordenó Naruto. "Quiero que veas todo de cerca. Quiero que sientas el calor."
Sakura obedeció, acercándose hasta que estaba a solo un paso de ellos. Su corazón latía con fuerza, una mezcla de miedo y una emoción que no quería admitir.
"Ahora, siéntate," dijo Naruto, señalando el suelo.
Sakura vaciló, pero la mirada de Naruto la obligó a obedecer. Se sentó en el suelo, sus ojos fijos en los dos chicos.
"Perfecto," dijo Naruto con una sonrisa triunfante. Luego se giró hacia Sasuke. "Ahora, Sasuke-kun. Vamos a cambiar de posición."
Con una fuerza que no sabía que poseía, Naruto empujó a Sasuke para que se sentara en el suelo. Luego, se colocó a cuatro patas, pero no frente a Sasuke. Se colocó frente a Sakura, su rostro a solo centímetros del de la pelirroja. Su trasero estaba levantado, ofrecido a Sasuke como un banquete.
"Ahora, Sasuke," dijo Naruto, mirando a Sakura con una sonrisa pícara. "Fóllame. Fóllame duro. Pero hazlo aquí, frente a ella. Quiero que ella vea cada expresión de placer en mi rostro. Quiero que sienta cada gemido."
Sasuke no necesitaba más invitación. Se arrodilló detrás de Naruto y, con un movimiento brutal, se hundió dentro de él.
Naruto gritó, su cuerpo arqueándose en un espasmo de placer. "¡Sí! ¡Así! ¡Más duro!"
Sakura estaba paralizada. El rostro de Naruto estaba a centímetros del suyo, contorsionado en un éxtasis que parecía casi doloroso. Cada gemido, cada jadeo, era una puñalada directa a su corazón. Podía ver los ojos de Naruto, vidriosos y desenfocados, su boca abierta en un grito silencioso de placer. Podía sentir el calor de su cuerpo, oler su sudor y el aroma a sexo que emanaba de él.
"¿Lo ves, Sakura-chan?" gimió Naruto, sus ojos fijos en los de ella. "¿Lo ves qué bien me lo hace? ¿Ves cómo me posee?"
Sasuke aceleró el ritmo, sus embestidas ahora eran salvajes, descontroladas. El cuerpo de Naruto se balanceaba con cada movimiento, sus pechos pequeños rozando casi las rodillas de Sakura.
"¡Sasuke! ¡Sasuke!" gritaba Naruto, sus manos agarrando el suelo mientras Sasuke lo poseía con ferocidad. "¡Dame todo! ¡Haz que ella vea qué bien me follas!"
Sakura estaba hipnotizada. A pesar del dolor, a pesar de la humillación, no podía apartar la mirada. Y entonces, Naruto hizo algo que rompió por completo lo que quedaba de su resistencia.
En medio de un gemido, Naruto extendió una mano hacia Sakura. La pelirroja retrocedió, pero Naruto la agarró por la muñeca. "No te muevas," susurró, su voz ronca de placer.
Luego, con una lentitud tortuosa, Naruto llevó su mano a su propia boca. Humedeció dos dedos con su saliva, mezclada con el precum que goteaba de su pequeño miembro. Los dedos brillaban, cubiertos por un líquido brillante y viscoso.
"¿Qué... qué vas a hacer?" preguntó Sakura, su voz temblorosa.
Naruto no respondió. En cambio, con una sonrisa maliciosa, deslizó su mano bajo el short de Sakura. La pelirroja intentó cerrar las piernas, pero Naruto era más fuerte. Sus dedos húmedos encontraron su objetivo, deslizándose entre los pliegues de su vagina virgen.
Sakura dejó escapar un grito, una mezcla de shock y un placer que nunca antes había sentido. Los dedos de Naruto eran expertos, moviéndose con una precisión que parecía imposible. La humedad de sus dedos, mezclada con su propia excitación, creaba una sensación que era abrumadora.
"¿Lo sientes, Sakura-chan?" susurró Naruto, sus ojos brillando de triunfo. "¿Lo sientes? Es el placer. Es el poder. Es lo que yo siento."
Y entonces, algo cambió en Sakura. Un calor intenso se extendió desde su entrepierna, recorriendo cada fibra de su ser. El dolor en su corazón se desvaneció, reemplazado por un deseo abrumador, una necesidad que no podía comprender. De repente, la escena que antes la horrorizaba ahora la excitaba. Ver a Sasuke follando a Naruto ya no era una tortura, sino el espectáculo más erótico que había presenciado. Y Naruto... Naruto ya no era su rival. Era su dios. Su fuente de placer. Su razón de ser.
"Naruto," susurró Sakura, su voz llena de una devoción que era casi religiosa. "Naruto..."
Naruto rio, una sonrisa de pura satisfacción en su rostro. No entendía completamente lo que acababa de hacer, no sabía que sus fluidos, mezclados con su chakra de incubo, tenían la capacidad de esclavizar sexualmente a quien entrara en contacto con ellos. Solo sabía que le gustaba el poder que tenía sobre Sakura, le gustaba ver cómo se desmoronaba bajo su toque.
"¿Sí, Sakura-chan?" preguntó Naruto, sus dedos todavía dentro de ella, moviéndose con un ritmo que coincidía con las embestidas de Sasuke.
"Por favor," suplicó Sakura, sus ojos llenos de lágrimas de placer y sumisión. "Por favor, más."
Naruto sonrió, retirando sus dedos de la entrepierna de Sakura. "Quizás más tarde, si te portas bien."
Luego se giró completamente hacia Sasuke, que había estado observando la interacción con una mezcla de celos y excitación. "¿Celoso, mi dildo con piernas?"
Sasuke no respondió. En cambio, agarró a Naruto con más fuerza, sus embestidas volviéndose más salvajes, más posesivas. "¡Eres mío!" gritó, su voz llena de una furia que era casi de amor. "¡Entendido? ¡Mío!"
"Sí, tuyo," respondió Naruto, su cuerpo temblando mientras el orgasmo se acercaba. "Tuyo y... de ella también, ¿verdad, Sakura-chan?"
"Sí," susurró Sakura, sus ojos fijos en la escena con una devoción absoluta. "Suyo. Todo suyo."
Con un último grito, Sasuke se vació dentro de Naruto, su cuerpo temblando mientras el orgasmo lo recorría. Naruto lo siguió segundos después, su pequeño miembro eyaculando sobre el suelo mientras su cuerpo se arqueaba en un espasmo de placer. Su rostro se contorsionó en un ahegao perfecto, ojos vidriosos, boca abierta, lengua colgando, una expresión de éxtasis absoluto que grabaría una imagen indeleble en la mente de Sakura.
Permanecieron así por un largo momento, un triángulo de cuerpos sudorosos y jadeantes. El silencio en el tejado era pesado, denso, cargado de lo que acababa de suceder. Sasuke fue el primero en moverse, retirándose lentamente de Naruto con un gemido de satisfacción. Se arregló los pantalones, su mirada fija en el rubio como si temiera que desapareciera.
Naruto se estiró como un gato satisfecho, una sonrisa perezosa en sus labios. Se incorporó lentamente, sintiendo el semen de Sasuke goteando de su ano, una sensación que le resultaba extrañamente reconfortante. Se giró hacia Sakura, que aún estaba en el suelo, mirándolo con una adoración que era casi patética.
"Levántate, Sakura-chan," ordenó Naruto, su voz suave pero firme.
Sakura obedeció al instante, sus movimientos torpes y reverentes. Se puso de pie, con la cabeza gacha, esperando nuevas órdenes.
Naruto se acercó a ella, su mano deslizándose por la mejilla de la pelirroja. "Has sido una buena chica, Sakura-chan. Muy buena."
"Gracias, Naruto-sama," susurró Sakura, usando un honorífico que nunca antes había usado.
Naruto rio, encantado. "Naruto-sama. Me gusta. Ahora, escucha atentamente." Se volvió hacia Sasuke, que los observaba con una expresión celosa. "Y tú también, mi dildo favorito. Escucha."
Ambos asintieron, sus ojos fijos en él.
"Como su nuevo... líder sexual, debo establecer algunas reglas," comenzó Naruto, su tono jugando a ser serio. "Reglas para mantener nuestro equipo unido y funcionando correctamente."
Hizo una pausa, disfrutando del poder que tenía sobre ellos.
"Para ti, Sasuke-kun," dijo, volviéndose hacia el Uchiha. "Tienes permiso para masturbarte tanto como quieras cuando sientas calor. De hecho, te animo a que lo hagas. Pero cuando lo hagas, quiero que pienses en mí. ¿Entendido?"
Sasuke asintió, su respiración agitada. "Entendido."
"Bien," dijo Naruto, luego se giró hacia Sakura. "Ahora, para ti, Sakura-chan. Las reglas son diferentes."
Sakura tembló de anticipación.
"Tú no puedes masturbarte," dijo Naruto, su voz firme y sin lugar a dudas. "No puedes tocarte, no puedes aliviarte, no puedes buscar ningún tipo de placer sexual por tu cuenta. Estás prohibida para ti misma."
Sakura soltó un sollozo, una mezcla de desesperación y sumisión. "Pero... pero Naruto-sama..."
"Shhh," susurró Naruto, poniendo un dedo en los labios de Sakura. "No te preocupes. No serás para siempre. Solo hasta que yo te lo permita. Tu placer ahora me pertenece. Solo yo decidirás cuándo y cómo puedes sentirlo. ¿Entendido?"
Sakura vaciló por un momento, la lucha interna visible en su rostro. Pero finalmente, la necesidad de complacer a Naruto ganó. "Entendido, Naruto-sama."
"Perfecto," dijo Naruto con una sonrisa triunfante. "Ahora, váyanse a casa. Piensen en mí. Y mañana, a las 6 en punto, en el tejado. No lleguen tarde."
Con eso, Naruto se giró y comenzó a caminar hacia la escalera, dejando a Sasuke y Sakura solos en el tejado, sumidos en un estado de confusión y deseo.
El camino de regreso al apartamento de Naruto fue un viaje a través de un mundo transformado. Cada persona que encontraba, cada objeto que veía, parecía filtrado a través de su nueva conciencia sexual. El mundo ya no era solo un lugar para entrenar y convertirse en Hokage; ahora era un parque de atracciones de placeres por descubrir.
Cuando llegó a su edificio, se encontró con una figura esperando fuera de su puerta. Era su casero, un hombre llamado Sr. Tanaka, viejo, gordo y perpetuamente malhumorado. Tenía el pelo ralo y grasiento, una camisa manchada de sudor y comida, y una expresión de disgusto que parecía permanentemente grabada en su rostro.
"¡Uzumaki!" gruñó el Sr. Tanaka al ver a Naruto. "Llevas tres meses sin pagar la renta. Te dije que si no pagabas hoy, te echaba a la calle."
Naruto lo miró, su nueva mente trabajando a toda velocidad. El viejo era repulsivo, sí, pero también era una oportunidad. Un nuevo juguete. Una nueva forma de "pagar".
"Sr. Tanaka," dijo Naruto, su voz cambiando a un tono dulce y seductor. "Sé que debo dinero. Y quiero pagarlo. Pero... no tengo efectivo ahora mismo."
"No me importa," gruñó el casero. "Quiero mi dinero o te vas."
"Pero hay otras formas de pagar, ¿no crees?" dijo Naruto, acercándose lentamente al hombre. Su cuerpo se movía con una gracia nueva, una sensualidad que parecía hipnotizar al viejo.
El Sr. Tanaka lo miró con desconfianza, pero sus ojos se desviaron hacia el cuerpo de Naruto, hacia las curvas que su chándal no podía ocultar. "¿Qué... qué quieres decir?"
Naruto sonrió, una sonrisa pícara y prometedora. "Creo que sabes exactamente lo que quiero decir, Sr. Tanaka. Soy un chico... muy talentoso. Y estoy seguro de que podemos llegar a un... acuerdo."
El casero lo miró, sus ojos llenos de una mezcla de codicia y asombro. Nunca había mirado a Naruto de esa manera antes. Siempre había sido solo el chico ruidoso y problemático que vivía en el piso de arriba. Pero ahora... ahora era diferente. Era deseable. Era una tentación.
"¿Dentro?" preguntó el Sr. Tanaka, su voz ronca.
"Por supuesto," respondió Naruto, abriendo la puerta de su apartamento. "Después de usted."
El apartamento de Naruto era pequeño y desordenado, como siempre. Ropa por todas partes, envoltorios de ramen sobre las mesas, un olor a chico soltero. Pero para el Sr. Tanaka, en ese momento, parecía el lugar más excitante del mundo.
Naruto cerró la puerta, encerrándolos en el pequeño espacio. Se giró hacia el casero, su chaqueta naranja deslizándose de sus hombros y cayendo al suelo.
"Entonces, Sr. Tanaka," dijo Naruto, su voz un susurro seductor. "¿Cuánto vale la renta?"
El casero lo miró, su garganta moviéndose al tragar saliva. "Tres meses. Son... son cien mil ryō."
Naruto rio. "Cien mil ryō. Es mucho dinero. Pero creo que puedo... compensarlo."
Se acercó al hombre, sus manos deslizándose por su pecho grasiento y sudoroso. El Sr. Tanaka tembló, un gemido escapando de sus labios. Nunca una mujer, y mucho menos un chico tan sexy, lo había tocado de esa manera.
"¿Qué te parece si empezamos con un adelanto?" susurró Naruto, sus labios rozando el oído del hombre. "Y luego vemos cuánto... vale cada mes."
El Sr. Tanaka solo pudo asentir, sus ojos fijos en el cuerpo de Naruto. Ya no le importaba el dinero. Solo le importaba el placer que el rubio le estaba prometiendo.
Naruto sonrió, sabiendo que tenía al hombre exactamente donde lo quería. Se arrodilló lentamente, sus ojos fijos en la entrepierna del casero. "No te preocupes, Sr. Tanaka," dijo con una sonrisa pícara. "Te prometo que cada ryō valdrá la pena."
Y con eso, comenzó a "pagar" su renta de la única manera que su nuevo ser sabía cómo hacerlo.
---Time Skip 1 hora---
El apartamento de Naruto olía a sudor, a semen y a algo más, a algo ozono y puro, como el aire después de una tormenta eléctrica. El Sr. Tanaka yacía en el suelo, en medio de la habitación, como un trapo usado. No se movía. Su cuerpo, antes gordo y repulsivo, ahora era una carcasa seca. La piel estaba pegada a los huesos, sus ojos estaban hundidos en las órbitas, y su boca estaba abierta en un grito silencioso. Parecía una momia abandonada en el desierto, toda su esencia, su energía vital, su misma existencia, había sido succionada hasta el último aliento.
Naruto, por otro lado, nunca se había sentido mejor. Se encontraba de pie frente al espejo roto de su baño, observando su reflejo con una sonrisa de pura satisfacción. El "pago" de la renta había sido más exitoso de lo que podría haber imaginado. No solo había saldado su deuda, sino que había ganado un increíble bono en el proceso.
Su cuerpo había vuelto a cambiar. Era como si la energía vital del Sr. Tanaka hubiera sido el combustible para una nueva evolución. Ahora, en su pecho, tenía pequeños senos, apenas dos montículos suaves y sensibles que se erizaban al contacto con el aire. Su trasero y sus muslos habían aumentado de volumen, volviéndose aún más grandes, más redondos, más carnosos. Sus caderas eran ahora tan anchas que su chándal naranja se sentía apretado, el tejido estirado hasta el límite sobre su nueva figura.
Su miembro también había crecido. Ahora, erecto, medía 12 centímetros, un aumento notable que lo hizo reír de alegría. Ya no era tan diminuto, aunque todavía lejos de ser impresionante. Pero para él, era perfecto.
Su cabello rubio también había crecido, ahora lo suficiente para que pudiera recogerlo en una pequeña cola de caballo en un lado de su cabeza, un estilo que le daba un aire aún más andrógino y coqueto. Sus labios, siempre llenos, ahora eran más carnosos, más brillantes, más apetitosos, como si estuvieran permanentemente humedecidos y listos para ser besados.
Pero el cambio más significativo era su aura. Antes ya desprendía una carga sexual abrumadora, pero ahora era tangible. Parecía una onda de calor que emanaba de él, una fuerza invisible que podía sentirse a metros de distancia. Era el aura de un depredador, de un ser supremo que vivía para el placer y que podía obtenerlo de cualquiera, en cualquier momento.
"Perfecto," se dijo a sí mismo, su voz un murmullo seductor. "Absolutamente perfecto."
Justo en ese momento, escuchó un golpe en la ventana. Se giró y vio a tres de sus clones de sombra en el alféizar, cada uno cargando varias bolsas de papel y de plástico.
"¡Lo tenemos, boss!" dijeron a coro, entrando en el apartamento y dejando las bolsas en el suelo.
Naruto sonrió. "Buen trabajo, chicos. ¿Conseguisteis todo lo que pedí?"
"¡Sí, boss!" respondió uno de los clones, señalando las bolsas. "¡Ropa interior, tops, faldas, vestidos, bikinis, corsets! ¡De todo!"
Naruto se arrodilló, emocionado como un niño en Navidad, y comenzó a revolver en las bolsas. Sacó un conjunto de lencería de encaje negro, una falda corta y ajustada de cuero rojo, un top sin espaldas que brillaba bajo la luz. Cada prenda era una nueva promesa de placer, una nueva forma de seducir y dominar.
"Excelente," dijo Naruto, sosteniendo un par de bragas de encaje rosa frente a él. "Con esto, el mundo será mi playground."
Los clones lo miraban con admiración, sus ojos llenos de la misma devoción que ahora sentían Sakura y Sasuke. Para ellos, Naruto no era solo su creador; era su dios.
"Ahora, váyanse," ordenó Naruto, despidiéolos con un gesto de la mano. "He tenido suficiente de vosotros por hoy."
Los clones asintieron y se desvanecieron en una nube de humo, dejando a Naruto solo con su nuevo botín y su nuevo cuerpo.
Mientras Naruto exploraba su nuevo guardarropa, en otra parte de la aldea, sus nuevas "conquistas" estaban lidiando con sus nuevas realidades.
En el apartamento de los Uchiha, Sasuke estaba en su cama, completamente desnudo. Su cuerpo estaba tenso, sudoroso, y su miembro estaba erecto y goteando. Se masturbaba con una ferocidad que casi era violenta, sus ojos cerrados, su mente llena de imágenes de Naruto. Veía su rostro, contorsionado en un éxtasis de placer. Veía su cuerpo, curvilíneo y provocativo. Veía sus labios, sus ojos, su culo. Cada movimiento de su mano era un intento desesperado de recrear la sensación de estar dentro de él, de poseerlo, de ser poseído por él.
"Naruto," susurraba, su voz ronca de deseo. "Naruto."
En otro lugar, en la casa de los Inuzuka, Kiba estaba en una situación similar. Estaba en su cuarto, con la puerta cerrada, su mano envuelta alrededor de su miembro. En su mente, no había mujeres, solo Naruto. Veía al rubio arrodillándose frente a él, dándole la tanga rota. Veía sus labios rozando los suyos. Veía su cuerpo moviéndose con una gracia que lo hipnotizaba. Se masturbaba con una urgencia que no podía controlar, cada movimiento un intento de aliviar el deseo que Naruto había encendido en él.
"¡Mierda, Naruto!" gritaba, su cuerpo temblando mientras el orgasmo se acercaba. "¡Mierda!"
Pero el que más sufría era Sakura. Estaba en su cuarto, acurrucada en su cama, con las piernas apretadas. Su vagina estaba empapada, desbordante de humedad. Un calor intenso la recorría, una necesidad que era casi dolorosa. Se retorcía y se revolvía, sus manos agarrando las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos se habían puesto blancos.
Quería tocarse. Necesitaba tocarse. Pero las palabras de Naruto resonaban en su mente: "Tú no puedes masturbarte... Estás prohibida para ti misma... Solo yo decidirás cuándo y cómo puedes sentirlo."
Lloró, lágrimas de frustración y sumisión corriendo por sus mejillas. Estaba atrapada, esclavizada por su propio deseo, un deseo que solo una persona podía satisfacer.
"Por favor, Naruto-sama," susurraba, su voz rota por el llanto. "Por favor."
Y luego estaba Hinata. La pobre Hyuga estaba en su cuarto, tratando de meditar, tratando de encontrar la paz que siempre le había eludido. Pero esta noche, la paz era imposible. Su mente, en su lugar, estaba lleno de imágenes de Naruto. No del Naruto ruidoso y torpe que siempre había amado desde la distancia, sino del nuevo Naruto. El Naruto sexy, seguro de sí mismo, provocador. Veía su cuerpo curvilíneo, su movimiento de caderas, su sonrisa pícara. Veía cómo besaba a Sasuke, cómo se dejaba poseer por él.
Se encontró a sí misma tocándose, sus manos deslizándose bajo su kimono. Sus dedos encontraron su clítoris, ya duro y sensible. Comenzó a frotarlo, su respiración agitándose. No quería hacerlo, se sentía culpable, traicionando a su amor por Naruto. Pero no podía evitarlo. El nuevo Naruto era demasiado poderoso, demasiado excitante.
Se masturbó con una urgencia que la sorprendió, su mente llena de imágenes del rubio. Cuando el orgasmo la golpeó, fue como una explosión, una ola de placer que la dejó temblando y jadeando.
Se quedó allí, en su cama, con los ojos cerrados, su cuerpo todavía temblando. Se sentía culpable, avergonzada. Pero también se sentía viva. Más viva de lo que se había sentido en mucho tiempo.
Y en algún lugar de la aldea, Naruto sonrió, como si sintiera el deseo de todos los que ahora lo ansiaban. El mundo era suyo para tomar, y él tenía cada intención de disfrutarlo al máximo.
Yyyyyyyyyyyyyyyyy FIIIIIIINNNNN
Espero que les allá gustado esta nueva historia, la cuál seguramente tendrá más capitulos, comenten sus dudas y que les pareció y nos vemos en la próxima cha chaoooooouuuuu