Only Boy In the World

Summary

Patricio está enojado porque su ropa está manchada, por culpa de una camisa de Oscar.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

One Shot

Seguía sintiendo la penetrante mirada de ese alfa, cuando me quedé solo, lo miré y sin quitar la mirada de él y sonreí, se acomodó el saco y lo vi aproximarse a mí, di una sonrisa leve mientras agachaba la cabeza, cuando la levanté lo vi pasar de largo a mi lado y me sorprendí, se acercó con otra omega que estaba a mis espaldas. Lo escuché presentarse.

-Buenas noches señorita, mi nombre es Oscar Piastri y me gustaría bailar esta pieza con usted.- a lo cual la chica aceptó, y pasaron a la pista, mientras yo, sorprendido y sin perder la sonrisa, regresé al lado de mi padre.

-¿Todo bien Patricio?-

-Si papá.-

-¿Haz bailado con alguien?-

-No, todavía no, estoy impresionado por el gran baile, Sra. Carter, gracias por la invitación.-

-No es nada Patito... por cierto ¿recuerdas a Alex Rossi?- Alex, era el ahora alfa de una hermosa omega, casado por supuesto, pero había crecido con él, era como mi hermano. Alex había estado enamorado de su omega, Kat desde que la conocimos cuando yo tenía 16 y él 18, cuando lo vi sonreí más de lo habitual y prácticamente corrí a abrazarlo con la expectativa de la mayoría de los invitados.

-¡Alex!- era un buen amigo, me había ayudado a perfeccionar el tocar el piano.

-¡¡Pat!!.- me abrazó y ambos sonreímos. –Tienes admirador.- me dijo al oído, sabía a quién se refería.

-¿Cómo dices?-

-Tienes embelesado a Piastri.-

-Disculpa Kat.- dije casi inaudiblemente. –Tenía años que no lo veía.-

-Desde tu último viaje a Austin-

-Fue Bakú. El accidente de mi papá y tío Carlos. -

-Oh...- el resto de la velada fue divertida pues bailé con Alex, con Giancarlo, con papá Max y con Olivia, mi hermana. Para el baile principal estaba seguro de que bailaría con papá Max o simplemente no bailaría. Olivia todavía no tenía la edad requerida para un baile principal., y claro Pía lo haría con Giancarlo, pero antes de ello, se aproximó.

-Buenas noches.-

-Buenas noches.-

-Sr. Verstappen, me estaba preguntando si sería tan amable de permitirme bailar la siguiente pieza con su hijo.-

Me sentía sonrojado y apenado, mis rodillas estaban por doblarse y quedar tirado, las manos me sudaron y mordí mi labio para evitar que temblara, me sentí en mi propia escena con un Christian Grey incluso más atractivo y desafiante.

-Si él lo acepta, no tengo inconveniente... ¿Patito?-

-¿Dime, papá?- dije como si hubiera estado distraído.

-El caballero quiere saber si le concedes la pieza...-

-Ahm, creo que sí.- dije tratando de sonar desinteresado. Pero no sabía lo que iba a suceder. Levanté mi mano y la llevo a su brazo acompañándome hasta la pista, al sentir el roce de sus manos en mi cintura sentí un shock de electricidad directo en toda mi espina. Mi espalda se sentía desnuda bajo su toque, llevó su mano de manera sutil, a mi espalda baja.

-Me llamo Oscar Piastri.-

-Mi nombre es...-

-Patito... lo sé.-

-Es Patricio, Patito es un sobrenombre.-

-Es un lindo nombre para un omega tan precioso. -

-Gracias por el halago.-

-No creo que Alex Rossi sea un chico para ti, necesitas a alguien que sepa lo que hace.-

-¿Y tú lo eres?- dije retándolo

-Estoy 99.9% seguro, puesto que has estado coqueteándome toda la noche.-

-Increíble... ahora entiendo lo que dice mi pa, respecto a los alfas que se sienten apuestos y creen que con un par de halagos pueden hacer que un omega se sienta visible... gracias por el baile, con su permiso.-

Lo dejé ahí de pie, estaba muy nervioso, y con la adrenalina al tope, lo que yo estaba haciendo según él ¿era coquetear? Dios mío... nunca he tenido novio y no sé cómo coquetear a un chico, yo estaba extasiado por mi desplante anterior y deslumbrado por su atractivo. Regresé con mis padres y con mi hermana y para antes de terminar la velada, noté que me observaba, sin mirar a nadie más, me hizo una seña con la mirada y lo seguí...

-¿me permiten? Me voy a refrescarme. - dije y me alejé de la gente, salí de la casa a la parte trasera del jardín y ahí lo miré, sentía cosquillas por mi cuerpo.

-Ahh- solté, como si hubiera salido a respirar aire fresco, de pronto sentí como tiraban de mi muñeca y me abrazó hacía él de manera varonil y desafiante, por alguna razón extraña, no sentí miedo como con otros alfas, era como si… se siente como dijo pa, de cuando conoció a papá.

-¿No te cansas?-

-¿Disculpa?-

-¿No te cansas de coquetearme?-

-¿Yo? ¿A quién?-

-Mira hermoso... no quieras hacerte el listo...-

-Sr. Piastri, me ofende el hecho de que crea que le estoy coqueteando, mi rostro es efusivo, pero no para que usted piense en ello, ahora, si no le molesta... suélteme. - dije pero él tomo mi rostro y me dio un beso... el mejor beso que había recibido... era tan expresivo que sentí que mi espina estaba por romperse, pasó la mano libre por mi espalda hasta casi llegar a mis glúteos sin tocarlos, a mis piernas sin parecer obsceno, pero ese beso despertó mis instintos animales más ocultos.

Con un solo beso quise desmayar, pero cuando me separó de él vi el brillo de sus ojos y me descubrí mirándome en esos ojos oscuros, que me veían con lascivia y deseo.

-¿Vas a seguir negando que tú tenías las mismas ganas que yo de ese beso?-

Respiraba agitadamente y negué con la cabeza.

-No, pero... yo no estaba coqueteándote.-

-Lo sé, omeguita. Solo necesitaba un motivo para hacerte venir y demostrarte que necesitábamos esto... pero... Seguramente ya te han informado que no soy de fiar, ni que soy alguien adecuado para ti, de hecho, debieron decirte que soy un peligro para un omega tan educado, de una familia de renombre, con padres respetados.-

-Creo que tengo el derecho a conocerte...- carraspeé y en una sonrisa tímida bajé la mirada.

-No hagas eso... es excitante. - dijo en mi oído, su voz mandaba señales a mis piernas, a mi espina.

-¿Hacer que? -

-Eso con los ojos... eso con los labios, deja de sonreír de manera cínica...- se acercó a mi oído y de un susurro dijo –Me has puesto duro-

Trague saliva con dificultad...

-¿C -cómo? -

-¡Oh cariño! – gimió en respuesta y continuó. -He deseado tenerte en mi cama desde que me dejaste en la pista luego del baile.-

-¿P-por qué no lo has hecho?-estaba tratando de contenerme, y estaba fallando.

-Porque debes desearlo también...-

-¿Y que si lo hago?- alejó su rostro del mío, buscando una señal para retractarse.

-Si lo haces... estoy seguro que no querrás volver a casa. -

-¿Que me estás proponiendo?-

-Nada que tú no desees. Pero si te vas conmigo... no volverás a casa.-

-Es como si me estuvieras pidiendo matrimonio.-

-Si de eso depende que serás mío... lo haré. Piénsalo. - dijo dándome una tarjeta con su nombre y su dirección –Pero piénsalo bien, porque si llegas a mi cama... no volverás a casa.-

Esta vez era más serio, lo decía en serio, y yo quería averiguar que era el gran misterio del que me hablaba.

-Le diré a mi padre.-

Se giró de inmediato.

-¿Cómo?-

-Que le diré a mi padre que me iré contigo.-

-¿Estás seguro?-

-Tan seguro de que has lanzado choques a mi cuerpo, la lascivia de tu mirada me hace sentir el omega más hermoso de la noche, es como si solo tú pidieras verme desnudo y eso... me gusta. Nunca me había sentido así, como si estuvieras viendo directamente a mi alma. -

-No te creo.-

-Lo sé... pero desde que nuestras miradas se cruzaron he tenido la necesidad de descubrir ese chico tan alegre y tan obscuro que eres, y sé que estas deseándome desde el momento en que me ignoraste con la primera pieza, estoy tan seguro de lo que haré, que te lo voy a demostrar. - dije y miré a mi alrededor buscando a alguien, pero no había nadie, me acerqué, y me restregué en su cuerpo. Estaba tomando el control de la situación –Esto, ¿te pone duro?- dije entre jadeos, llevé mi mano hasta el bulto en su zona inferior, temblando comencé a masajear.

-No hagas algo de lo que te puedas arrepentir.-

-Si mis gestos te han puesto duro, no quiero imaginar que pasaría si tan solo te dejara tocarme.- dije con más seguridad –Si te dejara tocarme... más íntimamente- el aroma tan embriagador de sus feromonas, literalmente dejaron en blanco a mi cerebro, una combinación entre petricor y mandarina que se mezclaba perfecto con la mía a ciprés y algodón.

-Pato, no puedes provocarme y luego decidir irte, no lo hagas. -

-¿Que no haga qué? ¿Tocarte? -

Me levantó con facilidad y mis piernas fueron a su cintura y me llevó detrás de una columna y sentía el roce de su virilidad en la mía y abrí más las piernas y su cara fue directo a mis pechos, respiré con dificultad. Metió las manos debajo de mi camisa

-¿Estas mojado?- gemí en su oído.

-Tú lo provocaste, ahora... termina lo que iniciaste. - dije abriendo más las piernas invitándolo a hacer de mi lo que quisiera - quieres sexo... dame sexo.- me sujeté de su cuello mientras hacía unas maniobras abajo y de pronto... sentí sus dedos en mi entrada.- Ah...-

-Ojalá no te arrepientas de esto.- dijo y me comencé a mover, buscando alivio en sus dedos, esto era nuevo, una experiencia deliciosa estábamos en un vaivén de placer, embestidas leves con sus dedos, besos. Sentí de pronto como un cosquilleo en el cuerpo... –Quiero tu mejor orgasmo solo con mis dedos. - fue directo a mi cuello, olfateó-Mi omega. -

Gemía descontroladamente...

-Ah, ah, ah... más... más. Más... más rápido...-

Penetraba de manera insistente y rápida, me movía como una maldita zorra, pero estaba disfrutando de lo mejor. Sacó sus dedos, llenos de fluidos, me bajo al piso y me recosté en su pecho.

-Esto solo es el principio... pero es para que lo pienses. Vayamos adentro- se agacho y delicadamente me acarició las piernas mientras me acomodaba los interiores. Y luego mis pantalones, de manera delicada, me ajustó la camisa.

Entré a la casa y estaba decidido, me iría con un perfecto extraño que me acababa de tomar en el jardín de los Carter... me acerqué a papá y le dije que no podía vivir así, como un muñeco al que les da miedo tocar por si se rompe, enfadados, me vieron partir. Salí de esa casa sin mirar atrás, incluso si él no me ofrecía nada, no me estaba arrepintiendo.

-Vaya que eres de convicciones firmes.-

-No me voy a arrepentir por haber hecho eso contigo en el jardín, llévame a tu casa y muéstrame que no me voy a arrepentir.-

-No lo harás. -

Abrió la puerta del auto y subimos, el chofer sabía a donde se dirigía. Él se volvió a mí y me besó apasionadamente y llevó su mano por debajo de la camisa tocando mis pechos con roces delicados que estaban haciéndome desear que me cogiera ahí mismo, a su vez me susurraba que solo era un preámbulo, que solo me estaba preparando para lo que estaba por venir. Mientras sus dedos me recorrían, me movía para recibir mayor excitación de él. Tan pronto llegamos a su casa y entramos, me tomó en brazos como en la casa Carter y yo comencé a moverme como si de ello dependiera mi vida, arrancó mi ropa, estaba ahí con él, en medio de la habitación, con solo los calzoncillos.

-He deseado quitarte ese maldito atuendo desde que te vi entrar a ese salón. -

-Vamos, muéstrame que valió la pena. - me lanzó a la cama y comenzó a desnudarse, mientras que yo, embelesado viendo, me perdía en la noche esperando que me diera más sexo.

Me quitó mis interiores y comenzó primero a masajear mis senos, soplaba cerca de mis pezones y sentía un roce delicioso, arqueaba el cuerpo ante el estímulo. Tiró de mi cadera y abrió con fuerza mis piernas y sentí la mano en mi pene, estaba duro, ahora, con mis puños apreté las sábanas, comenzó un vaivén rápido que me provocó una respiración errática, con la mano libre, buscó mi entrada, para este momento, ya estaba chorreando.

-Tan listo…-

-Mierda, Oscar, no juegues…-

-Nunca jugaría con mi omeguita. – gruñó en mi oído.

Con la lengua, recorrió mi cuerpo, era como un pequeño cachorro que estaba lamiendo mi cuerpo. Se detuvo frente a mi pene, lentamente lo llevó a su boca, cerré los ojos ante la sensación y ligeramente arqueé mi espalda, tragué pesado y él continuó con un oral que me estaba preparando para mi siguiente orgasmo.

De pronto se detuvo y se irguió, abrí los ojos de manera súbita.

-¿Por qué te detienes? –

-Porque no sé si soportaré… quiero metértela antes de volvernos locos solo con caricias… - tomó su miembro, su GRAN miembro y comenzó a masturbarse.

-Ven aquí. – dije casi en un susurró. Me acomodé en la cama y llevé mis manos a ese enorme pene que estoy por recibir, mi mano parecía minúscula en comparación. Lo tomé casi con devoción, con una calma increíble comencé a darle placer, en su rostro pude notar como su lobo estaba queriendo dominarlo y por un momento olvidé que podía someterme a su merced y sin previo aviso, follarme, sin piedad.

-Agh Pato, eres increíblemente un verdugo.- sonreí ante su halago y agaché la cabeza para llevarlo a mi boca, lo lamí como a una paleta de caramelo, lento, pero sin dejar de hacerlo, su respiración se agitó y comencé a meterlo más en mi boca, entraba y salía lentamente. Sus dedos, peinaron mi cabello, alentándome a seguir chupando, no supe cuanto tiempo paso, cuando sin aviso, comenzó a follarme la boca, así, él de rodillas y yo casi recostado en mi pecho, como venerándolo. -Espera, cariño… - comencé a chupar mas rápido.-Pato, si me corro en tu boca, comenzará el nudo, no quiero lastimar tu linda boca. – salí y un rastro de saliva, unió su pene con mi boca. Con mi lengua, limpié mi labio inferior, y con mi dedo índice, retiré algún resto de líquido preseminal que pudo quedar mis labios.

Me recosté de nuevo y tomó mis caderas tirando de ellas hasta llegar a su pelvis, abrí las piernas, el furor y la adrenalina me hicieron sentir temerario.

-¿Tienes miedo de follarte a un omega con papás respetables? – dije retándolo.

Con una sonrisa mordaz y los ojos oscurecidos, se alineó a mi entrada.

-Mi lindo omega, siendo un pervertido. –

-Alguien tiene que hacer el trabajo sucio, alfa.- apenas terminé de enunciarlo, cuando se enterró de una embestida y grité.

-¿Decías?-

Con una segunda embestida, ahora sin piedad, pero ahora era algo más erótico, se inclinó, rozando mi erección y me excitaba más y me estaba haciendo gemir como una cualquiera.

-Va a ser el mejor sexo que pudiste tener en tu vida.-

-El único... me vas a enseñar cosas que... ah... Oscar más... más rápido... dale...- su excitación se sentía... – Así que a eso te referías con estar duro...-

-me dieron unas ganas de cogerte ahí mismo....-

-uhm... ¿No lo hiciste prácticamente?-

Giramos en la cama y me hizo sentarme a horcajadas y mientras me movía en él, su boca iba a mis pezones, dándole mordiscos que me hacían gritar de placer, sus manos masajeaban mis glúteos, mordía mis pezones, me hacía moverme en él dirigiendo mi cintura y de repente me vine en un orgasmo fabuloso y él sin dejar de embestir, me volvió a estimular los pechos con las manos. Se retiró y plantando besos bajó a mí de nuevo y me dio el mejor sexo oral de la historia, la lengua experimentada de un hombre apuesto, que me había semi-follado en un jardín, que me estaba masturbando en un coche y que me despertó a la sexualidad era algo de lo que yo no me quería separar nunca, mis manos buscaban algo de lo cual aferrarse, pero al no encontrar nada fueron a su cabeza para no dejar que se alejara. Luego de mi siguiente orgasmo, me dejó descansar mientras me besaba.

-¿Estás bien?-

-Si, pero… - besé su glándula, y mientras lo hacía, gemí cerca de su garganta.

Mordí mi labio y busqué de nuevo y su miembro cercano y desafiante se postró frente a mí, sin más... quise devolver el favor, otra vez y comencé a saborearlo, dio un par de gemidos y trataba de retirar mi boca y en el segundo intento me detuvo.

-No quiero que te vuelvas a humillar así.-

-Pero...-

-A pesar de todo, eres un señorito, ante mucha gente lo eres y... no eres de los que deban humillarse así.-

Levanté el rostro y lo miré fijamente.

-No me estoy humillando, eres mi hombre, para mi hombre y por mi hombre no es humillación.-

-No quiero que te sometas a mi, quiero que lo disfrutes conmigo, te daré todo lo que me pidas, pero no quiero que lo hagas de nuevo, no me controlaré y puedo lastimarte. Y eso sería un horror para mi. –

-Quiero sentirlo, el nudo. Quiero un cachorro… incluso si no tengo tu marca.-

Incluso antes de que pudiera siquiera articular palabra, lo lancé a la cama y me dispuse a devolver el favor, lento, sin prisas y sin permitirle que perdiera la excitación, con movimientos suaves y rápidos subía y bajaba la mano, me acercaba y lo lamía...

-Oh... que bien lo haces, ¡Patricio! – articuló y lo miré, no, no estaba asustado, estaba excitado.

-Date la vuelta. – sonreí mordiendo mi labio inferior.

-¿Así? – jugueteé con su control y mientras se acomodaba detrás de mí, besó mi espalda y luego mi nuca y de pronto, me penetró.

Sentí esa bendita mano de nuevo en mi dura erección, roces agradables; acabé en su mano y caí casi rendido cerca sin saber si lo había ayudado a terminar. De pronto estaba sintiendo una opresión, se estaba formando el nudo, me tomó del vientre para levantarme. Y luego, mientras me abrazaba, se giró y me besó la nuca.

-Si ahora mismo, cuando baje el nudo, decides irte, no te voy a culpar... me has dado el mejor regalo desde que te vi hoy más temprano.-

-Me dijiste que si venia no querría volver a casa,y... quiero saber que nos depara mañana-

-Nos depara lo que quieras. - Lamió mi glándula.

-Si mañana decido irme, quiero irme con el mejor recuerdo. - dije y me monté de nuevo, cuando sentí que el nudo había cedido, con la mirada expectante lo besé. –No sé si te hice venir de manera correcta, pero quiero que me permitas intentarlo...-

Tomé sus manos y las apreté, y con su agarre firme, me movía solo, sin necesidad de su guía, lo vi cerrar los ojos y disfrutarlo. Me recosté sobre él y seguía moviéndome, para su goce, no supe en donde, el omega recatado que mis padres habían criado se había desaparecido. Solo sabía una cosa, yo quería estar ahí sintiéndome deseado, amado y venerado como me estaba haciendo sentir él.

-Dios... eres una maldita aparición. -

-¿lo soy?- dije de manera coqueta.

-Sabes que lo eres... no pares sigue...- me moví con mayor rapidez y lo sentí tensarse y sus manos en mi cintura me dijeron que había eyaculado. De nuevo. Esa sensación me excitó y quise seguir, pero estaba demasiado cansado. Me llevó a sus brazos y me sentí en casa. Llevaba años de no experimentar la rebeldía, necesitaba diversión en mi vida, estaba apagándome en casa, necesitaba que alguien me diera un verdadero motivo para mi estúpida existencia. –Por hoy es suficiente, mañana decidirás si te vas o te quedas.-

-¿tienes otros omegas listos para usar esta cama? –

-Jaj, eres el único en el mundo al que traería aquí…-

Me hizo sentir como que yo era el único chico del mundo, como si fuera el único al que amará, como que fui el único que conoció su corazón, quien estaba al mando, por que fui el único que entendió, que era hacerlo sentir como un alfa.



Abrí los ojos y cuando me percaté ya era de mañana. Me puse de pie y tomé un albornoz, lo até a mí y salí de la habitación. Recorrí la casa y era grande, de un gusto impecable, todo era de nuestra elección, mía, para ser sinceros, hacía un par de semanas nos habíamos casado y seguramente nuestros encuentros sexuales me habían hecho soñar todo eso. Regresé a la habitación y lo vi despierto.

-¿Tuviste pesadillas de nuevo amor?-

-No, al contrario, tuve un sueño muy loco.-

-¿Sueño loco?-

-Soñé con la noche en que nos conocimos, pero había extras, hay recuerdos cruzados, como nos conocimos con la primera vez que lo hicimos.-

-¿Cómo?-

-Te amo- dije abrazándolo.

-Te amo también y no por el sexo, Pato... estamos destinados, además de que el sexo a tu lado es lo mejor. Pude estar con muchos antes de ti, pero contigo se sintió diferente, se sintió verdadero y luego... me dijiste que era tu hombre. Asumí que tu omega me reconoció. -

-Si tú quieres ser mi alfa, yo seré tu omega. Soy tu esposo, pero... nuestra relación no está basada en el sexo...-

Sentí como sus manos exploraban mi cuerpo.

-¿Cómo era en el sueño?-

-Mmm, descarado.- dije y se puso detrás de mí, quitándome el albornoz, y quedé desnuda frente a él, pasó sus manos por todo mi cuerpo, haciéndome tener sensaciones increíbles, me daba ligeros roces para estimularme, se sentó en el borde de la cama y mientas abría mis piernas me senté sobre él. Estaba obsesionado con él sexo, desde que me había quitado la virginidad. Recuerdo habérmele lanzado encima.El sexo con él era algo que añoraba cada día cuando nos despedíamos cada quien para ir al trabajo. Por la noche cuando volvíamos a casa nos saltábamos encima, la ropa salía disparada y a veces terminábamos follando en la sala, o en las escaleras.

Mientras me lamía los pezones excitándome cada vez más, yo subía y bajaba de su miembro sosteniéndome de su cuello. Tiraba de mí a la cama, para más comodidad, sudamos como si estuviéramos haciendo un ejercicio en el gimnasio. Me pone con la cara al colchón y acariciando mis glúteos, lanza sensaciones e intenta una embestida y me ayuda a incorporarme mientras yo, siendo penetrado doblo el brazo a su cuello, dando mi espalda a su pecho, con una mano masajea mis pechos y con otra baja a mi erección, haciendo esta sensación más agradable.

-Esto es nuevo...-

-También tu sueño lo es...-

-Ahhh, ahh... Osc... ahhh, ahh... más rápido. -

-¿Así?- preguntó mientras la embestida era más rápida y delicada, pero solo él había logrado sacar mi lado salvaje. Antes de conocerlo a él, nunca me habría imaginado pasar un día en casa, desnudo y provocando a mí esposo para tener sexo cada vez que fuera posible. Nos enamoramos a primera vista en una fiesta y a los pocos meses de rechazos, comenzamos a salir y al poco tiempo me quitó la virginidad de la manera más romántica y pervertida posible, y me gustó.

Pocos meses después estamos aquí, casados y teniendo sexo desenfrenado. En nuestra luna de miel, me dio su marca y lo hicimos todo el tiempo. En la cama, en la terraza de la casa rentada, en el yate, en el mar, en la nieve, manoseos en restaurantes y algunos lugares públicos que más de quitarnos las ganas de saltarnos encima, nos alborotaban las hormonas y nos hacía ir a los tocadores y también hacerlo ahí.

-Voy a querer recrear el sueño.-

-¿De qué va?-

-Nosotros, la primera vez que nos vimos...-

-Y que me enamoraste con esasonrisa cínica.-

Le conté lo ocurrido en mi sueño y gustoso aceptó, y tan pronto tuviéramos una fiesta lo haríamos.

-Duckie... creo que...-

-Hazlo...- dije, pues estaba muy excitado y yo... no controlaba los orgasmos que me daba y me estremecía con ese sobrenombre que me daba cuando quería sexo, pero ya no quería ser duro.

-Wow...-

-Solo espero que el bebé no nos quite la diversión.-

-¿Bebé?-

-jaja... bobis... ¿imaginaste que saldríamos limpios de esto luego de que lo hiciéramos desde el primer día sin cuidarnos?-

-Pensé que te cuidabas-

-Jajja, con solo verte se me nubla el pensamiento, sentir esas manos o esa lengua.... me hacen olvidar todo.-

-Tu padre me va a querer matar por embarazar a su Patito.- besó mi mejilla de manera tierna.

-Uhm, quiero ver si tu no serás como él cuando sepamos que será, niña u omega.- mordí mi labio inferior.

-Ugh! No veré el fin de esto ¿verdad?- negué con la cabeza.

Un Oscar feliz, que prometió hacerme feliz es con quien despierto a mi lado, sin restricciones y sin tapujos. Un alfa feliz, que está por gritar la noticia de que llevo a su cachorro a escasas semanas de habernos casado. Y que soy su único chico en el mundo.