Remember me

Summary

- Deku, no puedes ponerte así... me lo prometiste, lo dijiste en los votos, prometiste que jamás me dejarías solo... prometiste acompañarme hasta el final. Prometiste que si ocurria seria juntos. Que moriríamos peleando juntos. - El peliverde no abrió los ojos, pero mostró una pequeña sonrisa. - ¿Lo recuerdas? - Vi el video de nuestra boda... pero me odio por haberlo olvidado, no sabes cuanto...

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Izuku aún tenía la bocina en su oído, la persona al otro lado del teléfono seguía hablándole. Informándole de la situación. Pero el héroe #1, Deku, no estaba prestando atención.

Un zumbido, fue lo único que podía escuchar antes de que el grito saliera de su garganta. El teléfono cayó de sus manos y se giró buscando la dirección hacia el hospital. Ni siquiera lo pensó, dio un salto usando el látigo negro y se impulsó hasta llegar a su destino.

Aterrizó en la azotea del hospital. No le importaba nada más, su cuerpo estaba lleno de furia y adrenalina. Rompió el cerrojo de la puerta y fue al interior. No tardó mucho en llegar al piso deseado, corría tan rápido, se movía de forma veloz, asustando a la mayoría, pero en su mente sólo había una palabra “Kacchan”.

Al primero que vio fue a Krishima. Se paseaba de un lado a otro afuera de la sala de operaciones.

– Deku.. – apenas pudo detener al peliverde antes de que entrara a la sala.

– Espera, Bakugo está adentro, lo están atendiendo.

– ¿Qué demonios pasó? ¿Quién fue? Voy a matar al imbécil.

– Tranquilo amigo. Te contaré todo. Pero primero toma asiento. Necesito que te controles.

Izuku tenía los puños cerrados con fuerza, cuando se sentó se dio cuenta de que no sólo era eso. Todo su cuerpo estaba en alerta.

– Fue un estúpido villano. Uno de los tantos residuos de la Liga. Ya sabes, esos que huyeron antes de la gran pelea y salen de vez en cuando por su ego – Pudo ver cómo los puños de Izuku se apretaban más.

– Su don le permitía disparar cosas comunes a una velocidad increíble. Nos atacó con piedras como si fueran balas. Pero algunas eran tan pequeñas que no pudimos evitarlas. Si no fuera por el endurecimiento de mi cuerpo yo estaría peor que Bakugo. – Guardó silencio.

– Una de esas piedras le dió en la cabeza pero no salió. Lo están operando en este momento, dicen que es una operación tediosa, pero no es tan complicada.

– ¿Cómo puedes decir eso, tiene una maldita piedra en el cerebro?

– Oye, vivir con Bakugo realmente te ha afectado. Jamás te había escuchado decir dos malas palabras tan juntas… Ponerte así no va a cambiar nada. Los doctores se están esforzando. Solo podemos esperar.

– Ya lo perdí una vez Kirishima. No puedo perderlo de nuevo.

– Hey, hey, tranquilo. No lo perdiste, revivió, o lo que sea que hicieron. Su corazón se curó. Se levantó y después de poco empezó a patear traseros de nuevo. Es Bakugo. – El pelirrojo se incó, tomando a Izuku de las rodillas para que lo observará.

– ¿Tienes una idea de lo difícil que fue para él aceptar sus sentimientos por ti y confesarse? ¿Cuánto tardó en convencerte para que se casaran? ¿Realmente crees que después de eso se daría por vencido tan fácilmente? – Una pequeña risa escapó de los labios de Izuku.

– Va a estar bien. Como dicen por ahí, hierba mala nunca muere. Tendrás que aguantarlo muchos años más – terminó, levantándose para sentarse a su lado.

– Sólo debemos esperar.

Las horas pasaron como una eternidad para Deku. Kirishima se retiró cuando los padres de Katsuki y la madre de Izuku llegaron al lugar. Volvió dos horas después con ropa para Izuku y algo de comer. No fue hasta después de la medianoche cuando el letrero de cirugía se apagó y un doctor salió a dar su informe.

– La situación fue complicada. La piedra viajó a gran velocidad y se alojó en su cerebro. Tuvimos que hacer un gran esfuerzo para retirarla y asegurarnos de que no dañara nada importante. La situación es incierta. Debemos esperar a que despierte y ver que no haya daño motriz u otra situación, pero hemos hecho todo lo que está en nuestras manos.

Los padres de Bakugo se abrazaron preocupados. Mientras Izuku lloraba en silencio, sintiendo que su cuerpo perdía fuerzas.

– Lo llevaremos a una habitación privada, pero se encontrará en terapia intensiva. Sólo su guardián legal podrá acompañarlo usando las medidas necesarias. – El peliverde asintió lentamente.

– Ahora todo depende de él.

Algunos doctores le dijeron que los primeros días serían difíciles. Que lo mejor era seguir con sus actividades de héroe y alguien le avisaría cuando Katsuki despertara. Pero Izuku se negó. Quería estar ahí cuando lo hiciera, porque también había una gran posibilidad de que no fuera así. Y quería estar ahí también si eso pasaba.

Los padres de Bakugo venían una vez al día. Le traían ropa limpia y algo de comer. Su propia madre le preparaba una caja bento y lo acompañaba por una o dos horas.

Muchos amigos de la UA y héroes profesionales fueron a verlos. Pero Izuku pasaba la mayor parte de su tiempo en la misma silla junto a la cama del hospital. Tomando la mano de su esposo conteniendo las lágrimas, esperando algún cambio.

Ambos habían abierto su propia agencia, pero no estaba tan seguro de quien era la persona encargada en esos momentos. Lo único que le importaba era el cenizo que seguía dormido en la cama.

– No creo que a Bakugo le gustaría verte así – La voz le sorprendió. Hacía tiempo que no veía a su profesor de la UA, Aizawa.

– Si tanto le molesta que se despierte y me lo diga – respondió en forma áspera, no quería ser grosero, solo estaba cansado.

– Estoy seguro de que el se está esforzando muchísimo. Ese hombre es tan terco y obstinado que apenas despierte querrá ponerse su traje y volver a trabajar.

– Entonces que se despierte pronto. Para yo poder matarlo por ser tan descuidado – Aizawa dejó salir una pequeña risa.

– Ojalá Ricovery Girl estuviera aquí. – susurró Aisawa poniendo su mano sobre el hombro de Deku.

– Deberías dormir un poco. Yo montaré guardia por ti.

– No puedo dormir, si despierta…

– Sin ánimos de ser grosero, está en coma Midoriya, si despierta estará desorientado. Iniciará moviendo unos dedos, y no podrá ni hablar ni moverse, no con los días que ya ha estado así. Duerme. Te despertaré apenas note cualquier señal de conciencia.

Dos semanas pasaron hasta que Bakugo mostró señales de vida. Aquellos ojos rojos que tanto le gustaban miraron directamente a Izuku. Se veían asustados y desorientados.

– ¡Kacchan! ¡Estás despierto! – Izuku apretó el botón para llamar a las enfermeras y le tomó la mano al instante. El rubio trató de moverse.

– Tranquilo Kacchan, quédate quieto. Estuviste en coma 23 días. No debes moverte, espera a los doctores.

Entendía su incomodidad. Tenía tubos y cables por todos lados, además de un tubo que tenía en su garganta. Los médicos llegaron al instante. Lo vieron despierto y le administraron medicamentos para después revisarlo.

Izuku miró de nuevo esos ojos, que poco a poco iban perdiendo la conciencia. Había despertado. Su Kacchan había recobrado la conciencia. El miedo finalmente dejó su cuerpo.