Rivalry: Illegal Contact

Summary

Dos prodigios del TKD. Dos clubes rivales. Un torneo internacional en Madrid. Jungkook y Yoongi no deberían cruzarse, pero una noche fuera del tatami cambia el rumbo de la competencia. Entre miradas tensas, orgullo y una rivalidad creciente, el contacto deja de ser solo deportivo. Porque el contacto ilegal no fue visto por el árbitro. @Sun - y0z69_

Genre
Lgbtq
Author
sun | ☆
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

El viento de Madrid, gente hablando en un idioma que no entendía y un entrenador harto de oír nuestros gritos.

Sí, acabábamos de bajar del avión que nos trajo de Corea hasta España. Se suponía que debíamos ir a desayunar, pero nuestro entrenador se molestó por la gran cantidad de comida que habíamos consumido en el avión y todo lo que tuvo que pagar después.

—¡No, no habrá desayuno ahora! No están en su período, niñas; necesitan llegar ligeros hasta mañana —exclamó el entrenador Kwon, mientras todos se tocaban el estómago—. ¡Los haré correr por toda la Plaza Mayor si siguen con sus quejas!

Y, como si se tratara de una madre, todos se callaron.

—Malditos flojos… de verdad no entiendo cómo hicieron para llegar hasta un torneo internacional.

—Nos trajeron por ser demasiado sexys, entrenador— dije mientras flexionaba mis bíceps, todos rieron a la vez.

—Si así fuera, entonces ¿Que haces aquí, Jungkook?— respondió el entrenador con ironía, todos rieron, yo entrecerre los ojos y le saque la lengua a mi profesor, y este río por lo alto.

De pronto, una muchacha de cabello cobrizo, casi rojo que podia jurar le sacaba 3 cabezas mínimo, llego hasta nosotros con una libreta en mano.

—¿Señor Kwon Gyul-su, verdad? —dijo en un inglés perfecto que apenas entendí—. El autobús está fuera del aeropuerto.

Oh, es cierto, el autobús.

Había olvidado que veníamos a competir y no a pasear, lo cual me ponía tenso.

—¡Muy bien muchachos, muevan sus culos de muñeca y vayan al autobús!— ordenó el entrenador mientras les daba palmadas en el trasero a algunos para que caminen más rápido.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑲⋆𝑮

El autobús parece a punto de despegar.

No literalmente, pero con el volumen de las voces, las risas y los golpes contra los asientos, no me sorprendería que el chófer nos pidiera cinturones de seguridad para despegar rumbo al torneo.

—¡MADRID, BEBÉ! —grita alguien desde el fondo.

—¡EUROPA! —responde otro, todavía más fuerte.

El chófer suspira por quinta vez en menos de diez minutos. Lo veo por el espejo retrovisor. Tenía esa cara de "me arrepiento de aceptar este trabajo."

Sonreí sin darme cuenta. Es imposible no contagiarse un poco de la emoción. Es nuestro primer torneo internacional y para la mayoría, esto es más viaje de egresados que competencia seria.

—Si rompen algo, lo pagan ustedes —advierte el entrenador con acento cansado.

Nadie le hizo caso.

Me rei con mis amigos mientras cantábamos Baby de JustinBiber, nuestra pronunciaciónen ingles era terrible, pero era divertido.

El camino parecía no ser muy largo. El tatami nos esperaba.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑲⋆𝑮

El autobús se detiene frente al edificio y, por primera vez desde que salimos del aeropuerto, hay silencio.

Dura exactamente tres segundos.

—¿ESTE es el apartamento?

—¿Dónde están las valijas?

—¿Quién se sentó arriba de mi mochila?

El chófer se giro lentamente, nos miró como si estuviera conciderando dejar su trabajo y desaparecer en alguna playa lejana, y abrió las puertas sin decir una palabra.

Llegue a sentir pena por el.

Bajamos en desorden. Bolsos, mochilas, protectores colgando de los hombros. Alguien casi se lleva puesta una maceta. Otro empieza a sacar fotos como si esto fuera un tour turístico y no un torneo internacional.

Yo me quedo un segundo atrás, estirando el cuello para mirar el edificio. Es lujoso, y es grande. Demasiado grande para la cantidad de nervios que cargo encima.

—Vamos, Jungkook, ¿te quedas a vivir en el autobús? —me gritan.

Camine hacia la entrada con la mochila colgándome de un solo hombro. El aire es distinto acá. Huele a ciudad vieja, a algo que no conozco. Pero no huele mal.

Dentro, el caos continúa. Ruidoso pero divertido, algo que mi entrenador ya no soporta.

—¿Quién duerme con quién?

—Yo no ronco.

—Mentira, parecés un motor.

Gracias a dios no voy a dormir con ninguno.

Subimos por las escaleras porque el ascensor “está lento”. Traducción: nadie quiso esperar. Cuando finalmente llegamos al departamento asignado, alguien abre la puerta con tanta fuerza que choca contra la pared.

—¡ESTAMOS EN EUROPA! —vuelven a gritar.

Dejo mi bolso en el suelo y miro alrededor. Habitaciones compartidas, colchones alineados, ventanas grandes. Todo es nuevo. Todo es temporal.

Me siento en la cama más cercana y respiro hondo.

Por fin estoy en este lugar, el esfuerzo parece haber valido la pena.

Mientras Scott y NamJon peleaban con almohadas, yo estaba sacando las cosas de mi valija.

A los 3 nos llego un mensaje a nuestro teléfono, era del entrenador.

EntrenadorKwon: Buenas tardes muchachos, espero que estén acomodando sus cosas y no armando alborotos. Este comunicado es para decirles que tienen esta noche libre para salir de paseo, se lo mucho que se esforzaron para llegar a clasificar en este torneo y es por eso que les daré esta noche para disfrutar. El día de mañana tienen el día libre; comunicado de la conferencia. ¡Eso no significa que van a dormir todo el día! Entrenarán como es debido.

Fin del comunicado, disfruten su noche libre chicos, ¡no tomen!

¿Dios, eres tú? Si así es, te beso los pies.

Sería poco decir que los chicos saltaron de emoción, incluyéndome, Scott se fue hasta el balcón para hablarle a JiMin que estaba en la habitación de al lado.

—¡JIMINIE, JIMINIE! ¡¿LEISTE LO QUE MANDO EL ENTRENADOR?!— JiMin salió al balcón también, pude escucharlo.

—¡Scotty! ¡Vamos a poder ir a ver chicas!

Oh claro, olvide el propósito inicial de JiMin para clasificar en el torneo: chicas, claro como no.

Claro que no estaba en contra de su deseo por ellas, de hecho yo también estaba emocionado por encontrar a mi chica ideal, pero creo que estaba más preocupado por lo que pasaría en el torneo, tenía la presión de toda Corea sobre mí, todos me llamaban "Jungkook Jeon, el prodigio de Corea" solo por ser alguien que nació con talento para el deporte, alguien que gano medallas de oro desde sus 10 años.

Claro, no estaba nada mal, de hecho me gustaba, pero tenía miedo de no poder llevar la medalla de oro a mi país.

Mientras me undia en mis pensamientos, sentí que algo suave pego mi espalada. Fue NamJoon que me pego con una almohada.

—¡Vamos Jungkook, alístate para esta noche, tenemos chicas que conquistar!— me dijo mientras se dirigía al baño.

—Hasta que te vas a bañar NamJon olor a mierda Kim— me reí, y el me aventó otra almohada.

Solte una fuerte carcajada, despejando todas mis preocupaciones.

Este torneo sería mío.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝑲⋆𝑮

Mientras caminamos hacia un bar que según Scott estaría "libre de registros" a lo lejos llegue a ver a personas con abrigos de otros clubes.

"BLACK DRAGON TKD", un abrigo negro que tenia la bandera de estados unidos en su hombro izquierdo, cada uno con su nombre bordado en letras blancas en el pecho. Este tenia que ser el club de Estados Unidos.

El lugar estaba lleno cuando entramos. Demasiado lleno.

Música alta, risas, vasos levantados, gente que no conozco usando buzos de clubes que reconozco de competencias pasadas.

Taekwondistas. Muchos.

—Scott— hablo NamJon con un tono áspero que nos hizo voltear temblorosamente a JiMin, Scott y a mí —¿¡NO DIJISTE QUE ESTARIA LIBRE DE REGISTROS!?

—Con "registros" me refería a personal de la competencia, tonto— dijo Scott empujando con su dedo índice la cabeza hueca de NamJon.

Al parecer, mitad de los competidores sabían que este era el único bar sin personal de la competencia que pudiera detenerlos.

—Esta lleno de competidores...— agrego JiMin haciendo un puchero con sus labios.

La otra mitad de nuestro club empezó a reclamarle a Scott incluyendo a mis amigos.

Estaba tratando de despejar mis emociones reprimentes y estos no colaboran. Pude salir de en medio de sus gritos dirigiéndome hacía adentró del lugar, los demás se dieron cuenta y empezarona seguirme; después espués de todo, soy el capitán.

Todos nos sentamos en una mesa grande, cada uno pidiendo su bebida y se quedaron esperando pacientemente por ellas.

—Esto es como un torneo, pero sin protecciones— comentó NamJoon.

—Y con alcohol— agrego Scott.

Mucho mejor.

De un momento a otro, todos empezaron a divertirse de más, en efecto, estaban empezando a emborracharse.

No me quede atrás y empece a beber un poco más, no quería preocuparme por lo que puede llegar a pasar, quiero vivir el momento y dejarme llevar.

Me movía entre la gente con facilidad. Hablaba con cualquiera. Reía, hacia chistes, aceptaba vasos que no sabia muy bien qué tenían. Me sentí cómodo. Siempre me siento cómodo cuando hay ruido suficiente para no pensar demasiado.

Mi vaso se estaba terminado así que me movi entre la gente para llegar a la barra y tomar otro trago, al tenerlo en manos me di vuelta para poder regresar a la pista con mis amigos pero entonces choque con algo, o más bien alguien.

Noo... mis 3 euros estaban regados en el suelo....

Escuche un vaso romperse, mire hacía en frente y no podía ver con claridad, el lugar estaba demasiado oscuro para no poder ver bien a la gente, pero lo suficientemente iluminado para no caerse.

No sabia que decir o hacer, estaba un poco deprimido por mi bebida, pero de mi boca salió un estúpido:—¿Debería recogerlo?— ¿Que mierda acabo de decir? Abstente a hablar si no sabes que decir, Jungkook.

No podía ver bien a esta persona, pero algo me hizo pensar que me estaba clavando cuchillos con la mirada, tal vez era la sensación tan escalofriante que sentí de repente.

Un mozo se acercó y empezó a limpiar, mi bebida estaba derramada en toda mi chaqueta, mierda, odio lavar la ropa.

De repente las luces de la bola disco empezaron a iluminar. Haciendo que pueda ver un poco más claro, al parecer esta perosna no llevaba chaqueta de ningún club, bueno, al menos hoy no tendré ninguna pelea.

Su piel parecía ser muy clara y era un poco más alto que yo, y si, sus ojos me estaban asesinando lentamente.

Iba a disculparme por lo sucedido, pero de repente Scott me tomo por el hombro —¡Hombre, te estoy buscando hace 10 minutos! ¡JiMin se beso a una chica que tienr novio y se están a punto de pelear atrás del bar con todo su club!— Scott me arrastro por todo el lugar hasta llegar atrás del bar, mire hacía atras tratando de pedirle disculpas a esa persona, termine rindiendome y seguí a Scott.

Llegamos con Scott y pude ver que eran esos del club de Estados Unidos, dragones de algo, no me molestaría en recordar un club tan problemático.

El olor a basura me golpeó primero.

Cervezas rancias, humo, una que otra mezcla de algo podrido. El callejón estaba algo iluminado, apenas algunas lámparas encendidas que hacían sombras largas en la pared de ladrillos.

Y en el centro de todo, el increíble JiMin problemático Park.

—No fue para tanto —decía, con una sonrisa nerviosa que ya conocía demasiado bien.

Frente a él había tres tipos del club BLACK DRAGON. Chaquetas negras, miradas asesinas. Caras americanas.

Uno en particular estaba rojo de furia.

—¿No fue para tanto? —escupió en inglés— Te besaste a mi novia.

Ah, claro que era el de la novia.

Me llevé una mano a la cara—JiMin… —murmuré entre dientes— Eres un idiota.

—Ey, fue mutuo —se defendió él— Además, ella me besó primero.

Los chicos americanos nos miraban confundidos, chasquee la lengua y trate de recordar de mi inglés básico, pero en muy estúpido de JiMin se adelantó.

—Tú novia me besó primero, niño americano, no solo fui yo.

Ese fue el detonante.

El chico dio un paso adelante y empujó a JiMin del pecho. No fuerte, pero sí con intención. El aire cambió.

Ese silencio previo a la explosión.

Instinto puro.

Me moví antes de pensarlo.

—Eh, eh, eh —me planté entre ellos— Detenganse. Nadie quiere problemas ¿sí?

Mentira, todos querían problemas.

Uno de los Dragones me miró de arriba abajo.

—¿Y tú quién eres? —preguntó con desprecio.

Sonreí ladeado —El que te romperá la nariz si tocas a mi compañero.

Namjoon apareció a mi lado. Scott detrás. Ya éramos demasiados para que esto terminara bien.

El primer golpe no lo vi venir.

Solo sentí el impacto en la cara y el sabor a hierro de la sange en mi boca. El cuerpo reaccionó solo, agarré al tipo de la chaqueta y lo empujé contra la pared. No fue una técnica limpia. No fue elegante. Fue rabia.

—¡JUNGKOOK! —escuché a alguien gritar.

El callejón se volvió un caos.

Puños, empujones, gritos en coreano, inglés y quién sabe qué más. Uno cayó al suelo. Otro chocó contra un tacho de basura. Scott estaba forcejeando con alguien mucho más grande que él.

No había reglas, no había tatami, no había respeto.

Solo orgullo herido y alcohol.

Y un tipo al que le acaban de montar los cachos.

Sentí un golpe en las costillas y solté un quejido ahogado, respondí con un empujón usando el cuerpo entero, como me habían enseñado, pero sin control.

Esto no era taekwondo, era supervivencia.

Entonces lo vi.

Un chico delgado, más bajo que yo, parado a un costado, no lo habia visto antes, debe de haber llegado hace un momento. No estaba golpeando a nadie. Observaba. Ojos fríos, atentos, calculando cada movimiento como si esto fuera una partida de ajedrez.

Nuestros ojos se cruzaron.

Por alguna razón, eso me desconcentró.

Grave error.

Alguien me agarró del brazo por detrás y casi pierdo el equilibrio. Logré zafarme, respirando agitado, el corazón a mil.

Seguíamos lanzando patadas al azar, puños que conectaban en caras ensangrentadas y narices rotas.

Y de pronto, como si fuera el silbato de una competencia, nos detuvimos al escuchar un sonido que aterra a cualquier perosona que se acaba de meter en problemas.

Sirenas.

—¡La policía! —exclamó un americano que por su chaqueta se llamaba Joshua.

Ese fue el fin de la pelea.

Todos se separaron de golpe, como si nada hubiera pasado.

Los Dragones se replegaron primero, llevándose al tipo que había empezado todo. Antes de irse, el chico que me había estado observando me lanzó una última mirada.

No era de odio.

Era… curiosidad.

—Esto no termina acá —dijo uno de ellos antes de desaparecer por la esquina.

Me quedé quieto, con los nudillos ardiendo y el pecho subiendo y bajando con dificultad.

Miré a JiMin.

—Te juro que si vuelves a besar a una chica con novio, te dejo solo —le dije.

El silencio se hizo presente, y no pude evitar preguntar: —Pero… ¿estaba linda? —el se río y asintió.

—Tenía un melones— dijo haciendo la forma con sus manos —No, melones queda corto, melonsotes.

Le di un empujón suave.

—Idiota.

Mientras nos reíamos, escuchamos las sirenas más fuertes, la policía ya estaba aquí.

—Nos lleva la mierda —dijo NamJon pasandose una mano por el cabello.

—¿Qué esperan idiotas? Salgamos de aquí —ordene mientras caminaba fuera de ese callejón.

—¿Y los demás?— preguntó Scott.

—Scott, no soy estúpido. Cuando desaparecí del bar para venir contigo envié un mensaje de texto en el chat grupal diciendo que ya me iba al apartamento —metí mis manos a los bolsillos de mi chaqueta, de donde me llego el olor al alcohol que derrame hace unos momentos —NamJoon, mañana te toca lavar la ropa— dije y me fui del lugar.

—¿¡Yo por qué!? ¿¡Desde cuando tenemos días asignados para lavar!?

—Desde hoy— dije sin mirar atrás.

Por irme riendo de NamJoon sin mirar por donde iba, me choque con algo duro.

Lo último que recuerdo fue ver una linda cara pálida con hermosos ojos, luego un dolor intenso en la cabeza y una completa oscuridad.

Esto me pasa por burlarme de NamJon.

Maldito karma instantáneo...