El comienzo
Él llegó a mi vida, de forma inesperada, como la brisa de verano, apaciguando el calor de mis amores pasados, antes de él, puedo decir que, en mi vida, aquel que me amo, nunca llegó a negarme mis deseos, mis caprichos, intentando saciarme sin saber lo que en realidad deseaba; quién diría me acercaría a ti para cumplirte en un deseo,
- ¿puedo besarte?
Se acercó a mí, acariciando fugazmente mis muslos, ¿habrá sido su toque gentil?,¿la indulgencia en su voz?, o ¿la forma banal en la que opto por verme?, lo que me hizo creer que un beso ese beso no ser tan trascendental para mí, al menos no con él, ya que para ese entonces, nunca antes había despertado mi interés, entonces… por qué regrese a casa intentando recordar sus brazos, el calor que emanaba, sus latidos cuándo deje caer mi cabeza sobre su pecho, tú voz, amo tú voz, tú determinación y de repente quería que fueras mi todo, a sabiendas que no serías capaz de amarme, lo cual, no me pesaba tanto cómo el hecho de tener el absoluto conocimiento de que nunca aceptarías del todo mi cariño, yo soy tú amiga y tú, tú eres mi desahogo, ¿podemos jugar eternamente, a que no nos amamos?, acaso la cercanía a la mortalidad de nuestros amados, de nuestros compañeros, de saber qué en cualquier momento podrías desaparecer, me ayuda a no apegarme a reforzar la creencia de que solo soy para ti una neblina lejana, imperceptible. Pese a esto todos los días me digo que no debo besarte y muero por sentir tus labios, no debo dejar que los suspiros salgan de mi mientas que a su vez no quiero parar de olerte, encapsulo mi deseo de sentirte junto a mi piel, deseo que solo se me concede cuándo tú lo deseas, pero no me quejo ya que lo quiero ¿por qué no puedes desbordar tú afecto? y ¿qué tan rápido me aburriré si lo haces?
ya que en todo momento tendría que detenerme para besarte de nuevo, por què siempre pesarà más en mi el ego que intentar complacerte en cada momento què si bien no tenìamos algo prohibido, no deseábamos que fuera de conocimiento publico