Hot cocoa
Era un día de invierno. Faltaban pocos días para Navidad y hacía frío... demasiado, tanto que incluso estaba nevando. Yeosang miraba por la ventana y suspiró, poniéndose la chaqueta negra que le había quitado a Jongho hacía unos días.
Apagó las luces y encendió el árbol navideño, dejando que solo las luces coloridas iluminarán su hogar.
Se acurrucó en el sofá, abrazándose a sí mismo con una manta. Tenía frío.
Después de varios minutos, se levantó y fue a la cocina. Sacó leche y chocolate: haría chocolate caliente para combatir el frío.
Sonó el timbre.
Yeosang apagó la lumbre de la estufa, dejando el tazón con el chocolate caliente ahí. Se acercó a la puerta y la abrió. Era Jongho, esta vez con una chaqueta gris.
—Umm... hola. Venía por mi chaqueta, pero... puedes quedartela... si quieres —se notaba que era una excusa. Tal vez sí venía por la chaqueta, pero quería ver a Yeosang. Se veía tan lindo con ella puesta; le quedaba grande y hacía que Yeosang se viera aún más pequeño.
Yeosang rió suavemente.
—¿Quieres pasar? Estoy haciendo chocolate caliente.
Jongho sonrió ante la invitación.
—Claro.
Yeosang dejó que Jongho entrara y ambos se dirigieron a la cocina. Sirvió dos tazas y le dio una a Jongho. Luego se acurrucaron juntos en el sofá. Estaban muy cerca... demasiado cerca, tanto que Yeosang tenía la cabeza apoyada en el hombro de Jongho.
Bebían el cálido y dulce líquido y hablaban de vez en cuando, disfrutando de la compañía.
Jongho suspiró.
—¿Qué pasó? —preguntó Yeosang al escucharlo.
—Nada...
—Vamos, Jjonggie, dime —dijo aquel lindo chico, y Jongho quiso besarlo.
—Tú y Ten...
Yeosang rió y negó con la cabeza.
—Nop. A mí me gusta otra persona.
Jongho sonrió, pero de inmediato la sonrisa se borró al pensar quién podría ser esa persona.
—¿Quién es?
Yeosang rió e hizo un puchero inconsciente.
—Se llama Choi Jongho. ¿Lo conoces?
Jongho abrió los ojos.
Qué afortunado ese tipo... además se llamaba como él. JAJA, qué gracioso.
—¿Ah?
Yeosang volvió a hacer un pequeño puchero que Jongho quiso besar.
—¿Sí sabes que eres tú, cierto?
La cabeza de Jongho hizo click. Ahora entendía todo.
—Sí... por supuesto que sabía.
Yeosang lo miró y sonrió.
—Ajá, lo que digas —bebió un sorbo de chocolate.
Jongho tomó su mentón y lo obligó a mirarlo, luego conectó sus bocas en un dulce beso con sabor a cocoa.
—Kang Yeosang, sé mi novio —pidió Jongho, abrazándolo más fuerte.
Yeosang dejó pequeños besos en sus labios, asintiendo.
—Sí —murmuró entre besos.
Jongho sonrió.
Ahora, en los fríos días de invierno, tendría a un novio calentito al cual abrazar como si fuera su peluche, y juntos tomarían chocolate caliente hasta hartarse.
Ah... la vida perfecta.