Bl Esclavo de mi secuestrador

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Summary

Daniel, un policía pelinegro de 25 años es secuestrado por un chico llamado Noah, él se despierta en su sótano, y el mayor lo obliga a ser su esclavo sexual. Daniel lo odia, pero luego de un incidente se da cuenta de que nada era como parecía, y sus sentimientos empiezan a cambiar...

Genre
Lgbtq
Author
Anto
Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

*Narra Daniel*

Después de 2 horas estando inconsciente, desperté.

Traté de abrir mis ojos pero no pude, tenía una venda que me impedía ver, y también una cinta en la boca, para que no gritara por ayuda o algo así.

Tengo calor, y se me adormecen la piernas de tanto que llevo aquí con las piernas dobladas.

Al parecer estoy arrodillado en un piso de madera a juzgar por su textura, amarrado con las manos hacia atrás y los pies atados el uno con el otro, amordazado y un poco...¿drogado? Me he sentido caliente desde que me desperté, y puedo sentir un bulto que sobresale de mis pantalones...no puede ser...¿Me habrán drogado?

*7 minutos después*

Bueno, me presento, me llamo Daniel, tengo 25 años y soy policía, bueno...me secuestraron, en realidad no sé por qué, pero tal vez sea por dinero o...venganza, casi siempre los secuestros son por eso, lo sé, ya que en mi trabajo se ve todos los días este tipo de..."problemas" si es que se puede decir así.

Me siento cada vez peor, el corazón me late más rápido de lo normal, estoy agitado, tengo calor y estoy sudando ¿tal vez sea por el "problema" que tengo en los pantalones? Sí...creo que me drogaron.

Por desgracia no recuerdo muy bien como me secuestraron, todos los recuerdos se ven borrosos.

Lo único que recuerdo, es que ya había terminado mi jornada de trabajo, y me dirigía a mi vehículo para irme a mi casa, luego de eso no recuerdo nada más.

Trato de recordar, pero entre más esfuerzo pongo más me duele la cabeza, me estoy mareando.

*Narra Noah*

¿Que les puedo decir? Secuestré a un policía y lo tengo en el sótano...

Ahora mismo, me dirijo hacia el sótano, bajo las escaleras y abro una puerta de color negro con una llave plateada, se abre y puedo ver al lindo policía arrodillado justo frente a mí...

*Narrador*

Un chico de ojos marrón, cabello negro, piel pálida, con un uniforme de policía negro, se encuentra sudando y un poco adormecido en el frío piso, del que es dueño Noah.

Noah es un chico alto de 27 años, de pelo café oscuro y unos ojos marrones profundos.

*Narra Noah*

Entré entonces a aquel cuarto, y me agaché en frente del policía.

Fuertemente agarre la cinta que el policía tenía puesta en la boca, y de un tirón se la saqué.

*Narrador*

Sonó fuertemente el sonido de la cinta siendo despegada por el más alto, Noah.

*Narra Daniel*

-¡¡...!!- ¿¡que carajos le pasa a este tipo!?, ¿Quien se cree que es? Disgustado con su acción le fruncí el ceño. Bueno, no sé si sirva de mucho, de seguro ni siquiera le va a importar...

*Narrador*

Noah miraba al policía, como un león mirando a su presa.

Hasta que...

Daniel le frunce el ceño a Noah.

Noah se enfurece y...

-¡Paf!- se escuchó un sonido muy fuerte...

*Narra Noah*

Le di una bofetada al policía, en fin se lo merece.

-¡Aghh!- chilló él.

-¡Suéltame!- gritó.

*Narra Daniel*

El tipo me empezó a sacar la parte de arriba del uniforme, rápidamente traté de moverme para que no pudiera quitarla, pero él ya lo había hecho, había quedado sin camisa, con todo el torso descubierto. Intentaba doblar mi espalda para taparme con mi propio cuerpo, para que no pudiera verme, pero fue en vano, él, con sus fuertes manos me lo impidió.

Al estar amarrado, era mucho más difícil defenderme, así que no pude hacer mucho.

Me sacó la venda que llevaba puesta en los ojos, y me miró con frialdad, daba miedo.

Él se paró y fue a un mueble que había en la habitación. Del mueble pude ver que abrió uno de los cajones, sacó un sobrecito, lo abrió y le hecho un polvo al vaso de agua que había llenado.

Luego se giró hacía mi mirándome con una sonrisa, que a pesar de ser una sonrisa se veía muy...aterradora, se arrodilló al frente mío, otra vez.

Al parecer quería que me bebiera el líquido que había en aquel vaso, pero no me iba a rendir sin dar lucha, apreté la mandíbula fuertemente para no beber esa extraña mezcla.

Me puso el vaso entre los labios.

-Abre la boca- me dijo.

Le negué con la cabeza.

-A-BRE-LA- me dijo con una voz muy grave y profunda.

Me sentí un poco...humillado, pero no me iba a rendir tan fácil.

Le negué con la cabeza por segunda vez.

Él, ya muy irritado. Con un rápido movimiento me abrió la boca y me metió aquel líquido, pero no me lo trague.

-Traga- me dijo ya sin mucha paciencia.

Lo miré seria y desafiantemente.

-Bien, si no obedeces por las buenas, tendrás que obedecer por las malas- me dijo fríamente.

Me tapó la nariz, haciendo presión para que no pudiera respirar.

Ya no podía aguantar más la respiración, había aguantado unos...16 segundos, pero ya no podía más, así que me tragué aquel líquido rápidamente, el chico me soltó la nariz y pude respirar al fin.

-Viste que no era tan difícil chocolatito- se paró y se fue, dejándome solo en la habitación.

Tsk chocolatito, sí claro...

*23 minutos después*

*Narra Noah*

Estoy en la veterinaria...

¿Para qué? Se preguntarán.

Pues...

Estoy aquí para comprar un collar y una correa.

Y no, no tengo mascotas.

Es para el sexy policía que tengo en el sótano de mi casa, ay me encanta...

Así que fuí a consultarle a una señora que atiende la veterinaria.

-¿Venden collares y correas aquí?- le pregunté.

-Sí, tenemos de todo, ¿para que animal sería el collar y la correa? ¿Cómo de que tamaño necesita?- preguntó ella.

-Emm...para un perro, grande-

-Aww, claro aquí hay algunos collares y correas para razas grandes- dijo la mujer.

-¿Y que raza tiene?- preguntó ella tratando de hacer conversación.

-Emm...un...rottweiler- le contesté.

-¡Ay, esas razas son muy buenas para temas policíacos! ¡¡Me encanta esa raza!!- exclamó con emoción la señora.

¡Ash, esta mujer ya me está hartandoo!

-Llevaré esta- cogí un collar que venía con una correa, ambos de cuero negro, muy bonitos...

-Bien, serían 8.000 pesos, ¿Va a pagar con tarjeta o efectivo?-

-Con efectivo, tome- le pague los 8.000 a la señora, y me fuí rápidamente.

-¡¡Hasta luego, vuelva prontoo!!- dijo feliz la señora.

No le contesté y salí rápidamente por la puerta de la veterinaria, la mujer ya me estaba hartando de tanta conversación...

Tuve que inventar para que no sospechara...¿Y qué le importa que raza tenga? Que metida...

Llegué a la casa después de unos 14 minutos, fuí a la cocina y empezé a hacer mi almuerzo.