Power Girl: Blacked (Tierra 5)

Summary

Tras los sucesos de The Rise of the Fallen One, Tierra 5 ha ganado un nuevo equipo de superhéroes conocidos como Los Defensores. Este grupo tendra una pequeña reunión en su nuevo centro de mando, donde la atlante Power Girl dará rienda suelta a sus deseos de follarse a sus compañeros negros.

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
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18+

Blacked

En la ciudad de Nueva York, una mansión era el lugar elegido por el grupo de héroes que habían derrotado a Satanás para usar como cuartel general. Algunos miembros del equipo se encontraban allí, viendo por primera vez el interior de las instalaciones.

—Bueno, ¿qué les parece? —preguntaba Tony Stark, observando a sus compañeros.

Frente a él se encontraban Karen Starr alias; Power Girl, Ben Reilly alias; Spider-Man, Luke Cage alías; Power Man, Jericó Drumm alías; Hermano Vudú, John Jones alías; Bloodwynd, Artemisa alías Wonder Woman, Rey Orin alías Aquaman, el dios africano Shango y Dinah Lance alías Black Canary.

—¿Dónde está el salón de armas? —preguntó Artemisa.

—Eso está más al fondo —respondió Stark—. La mansión cuenta con un hangar para aeronaves, salas de entrenamiento, salas recreativas e incluso habitaciones por si algún miembro del equipo no quiere pagar más alquileres.

—Esa parte me gusta —respondió Spider-Man—. Pero me pregunto, ¿dónde está el resto del equipo? Digo, en total somos dieciocho miembros y aquí solo hay diez.

—Batman dijo que no iba a venir —exclamó Tony—. Bueno, en realidad me lo dijo Robin por pedido de él. Thunderstrike está en Las Vegas y Punisher... bueno, me dijo de forma no muy amable que no le interesaba. Creí que Daredevil vendría contigo.

—Tenía trabajo —dijo el arácnido.

—Hasta Shango está aquí, y eso que no logre comunicarme contigo ni con Zauriel —dijo el portador del anillo cósmico.

—Vudú me contacto —respondió el dios yoruba, quien aún tenía el abdomen vendado por su lucha contra Satanás.

—Bueno, el punto es que estoy trabajando en algo para que nos comuniquemos. Aún no decido si serán credenciales, tarjetas o anillos especiales. Pero mientras tanto, siéntanse libres de recorrer el lugar —exclamó Stark, antes de mirar a la amazona—. Artemisa, no rompas nada.

—Solo romperé lo que deba de romperse —dijo la amazona pelirroja—. Hombre de las arañas, sírveme de guía.

—¿Y yo por qué? —preguntó Reilly.

—Porque tú me gustas —respondió la amazona, tomando de los hombros al varón—. Y cuando convenza a Diana de que el emparejamiento con nuestros compañeros sirve para reforzar los lazos de camaradería te voy a reclamar como mio.

—Ay, mamá —dijo Ben mientras tragaba saliva—. Luke, ¿me ayudas?

—Ah no, hermano —respondió Cage mientras se alejaba—. Es toda tuya.

—Ayudeme, señor Stark —pidió el arácnido.

—Mi anillo se esta cargando.

Artemisa tomó en brazos a Spider-Man como si de una damisela se tratase, y comenzó a caminar.

—Chicos —exclamó Power Girl mientras se aproximaba a sus compañeros—. ¿Me extrañaron?

—No —respondió con desconfianza Bloodwynd

—No le hagas caso, Karen —respondió más relajado Shango—. Obviamente que sí. Me agrada esta iniciativa del Anthony para que nos relacionemos más entre nosotros. Es necesario que los guerreros no solo se reúnan a luchar, sino que se conozcan como familia.

—Bueno, no me parece mala idea tener vínculos más... íntimos, entre nosotros sobretodo.

—Ya lo creo —dijo Hermano Vudú, quien se mantenía estoico ante la situación.

—Ya de por si es bastante raro que haya hermanos con superpoderes —exclamó Cage—. Así que es bueno que nosotros cuatro estemos en un mismo equipo, y que ese equipo tenga a una miembro tan entusiasta como Power Girl. Aunque insisto en que me robaste el nombre.

—Ya te lo dije, Luke —respondió la rubia con una mirada coqueta—. Cuando quieras competimos para ver quién es más digno del nombre —exclamó al flexionar un brazo.



—Ten cuidado con lo que deseas, rubia —exclamó Cage.

—¿A dónde estamos yendo? —preguntó Bloodwynd.

—A veces, amigo mío, uno debe dejarse llevar —dijo Hermano Vudú.

El grupo de héroes subió por las escaleras hasta llegar al pasillo de las habitaciones. En cada puerta había un símbolo que representaba al héroe en cuestión. Power Girl se dirigió hacia la puerta que poseía una letra P dorada con contornos rojos. Karen abrió la puerta, encontrándose con una habitación bastante espaciosa y una cama de dos plazas, además de un armario, una televisión y un baño privado.

—¿Nos trajiste hasta aquí para presumir tu habitación? —preguntó Bloodwynd con tosquedad.

—¿En verdad nadie le aviso? —preguntó Karen, observando un momento a los demás hombres.

—¿Avisarme qué?

Power Girl se aproximó a su compañero y lo tomó con firmeza del rostro. Bloodwynd estuvo a punto de golpearla hasta que los carnosos labios de la fémina se fusionaron con los suyos, dando lugar a un fogoso beso. El varón quedó sorprendido por aquella acción, y pronto sintió como su boca era completamente invadida por la lengua de la atlanteana. Sus turgentes pechos se aplastaron contra el fuerte pectoral del moreno, que no tardo en chocar contra la pared al intentar retroceder. La rubia finalmente rompió el beso y se relamió los labios, mientras le dedicaba una mirada lasciva al hombre.

—Vamos a festejar nuestra victoria como se debe —exclamó Power Girl, mientras se apartaba un poco de sus compañeros.

Power Girl empezó a jalar un poco de su traje para ceñirlo más a su cuerpo, resaltando aquellas imponentes curvas que poseía naturalmente. Los ojos de los varones no se perdían detalle de la fémina mientras esta se llevaba las manos a la espalda, comenzando a bajar el cierre de esta zona. Karen se mordía el labio inferior mientras sentía sus jugos vaginales comenzando a chorear lentamente por sus muslos apretados. Aquellos hombres la estaban devorando con la mirada, y ella se deleitaba con ello. Le encantaba sentirse deseada por esos sementales, y disfruto cada momento mientras su uniforme caía al suelo.

Finalmente la atlante quedó desnuda frente a los acalorados varones que la contemplaban. Sus piernas largas y fornidas, su vagina brillante y mojada con un vello púbico cortado en forma de flecha que la señalaba, su abdomen ligeramente marcado, sus grandes pechos adornados con pezones pequeños y rosados. El cuerpo de la mujer era voluptuoso y escultural.

—Maldición chica —exclamó Luke Cage—. Si que te montas unos pechos impresionantes. Y ni hablar de ese trasero.

—Cuerpos como este solo se los he visto a las diosas de mis tierras —exclamó Shango, dándole una fuerte nalgada a la rubia y provocando su gemido.

—Y pensar que yo no estaba seguro de reunir un equipo —dijo Vudú, mientras sus dedos jugaban con los labios vaginales de Karen.

—Vamos, Bloodwynd —exclamó la fémina entre suaves gemidos—. No voy a morderte al menos que me lo pidas.

—Ya he visto esto —dijo el héroe de blanco—. Las voces de mis antepasados me recuerdan cuando las blancas los sedujeron y provocaron su muerte.

—Lindo, la única que morirá seré yo de los vergazos que me darán —dijo sin tapujos la mujer, mientras se ponía de rodillas—. Lo único que quiero es que los cuatro me den el sexo de mi vida, y me destrocen completamente como si de una zorra cualquiera se tratase —exclamó la mujer mientras acariciaba sus pechos—. Es más; eso mismo te propongo. Ven con tus hermanos y castiguen a la perra blanca.

Bloodwynd quedó impresionado ante la abrumadora situación. Pero no podía negar que todo eso lo estaba excitando de sobremanera. Un gran bulto en su entrepierna empezó a marcarse al igual que en sus compañeros. Shango fue el primero en sacar su miembro de entre sus prendas, revelando una herramienta de treinta centímetros de largo, sumamente gruesa y recorrida por grandes venas. Power Man siguió su ejemplo, bajándose el cierre del pantalón para sacar su pene de veinticinco centímetros, de un glande prominente y también recorrido por varias venas. Hermano Vudú no se dejo amedrentar y se bajó un poco el pantalón para revelar su verga, la cual en comparación era más pequeña que las otras. Poseía un largo de dieciocho centímetros y era un poco más delgada que las demás. Bloodwynd se quedó en su lugar unos segundos, analizando la peculiar situación que transcurría delante suyo. A través de la gema carmesí que colgaba de su pecho fue que la voz de sus ancestros le era transmitida, y las vociferaciones más fuertes le decían que debía hacerlo. Si la perra blanca quería castigo, entonces debía dárselo. Finalmente dio un paso al frente y se aproximó hacia donde la rubia se encontraba de rodillas. Tirando un poco su pantalón hacia abajo, dejo salir su gran falo de veintidós centímetros y de un importante grosor, aunque sus venas no estaban tan marcadas. Karen no pudo evitar relamerse los labios y observar con creciente expectativa aquellos miembros fuertes y palpitantes que pronto iban a darle la follada de su vida.

Bloodwynd fue el primero en tomar a Karen del cabello y sin piedad le metió su miembro de una sola estocada. La rubia gimió por la sorpresa cuando sintió su garganta completamente invadida. Jones hizo retroceder su pelvis antes de darle una fuerte penetración. El varón no dudo en moverse cada vez más rápido y fuerte, usando la boca de la rubia tal como si fuese una vagina. Power Girl lo observaba con sus ojos llorosos pero llenos de lujuria, mientras lograba captar que los demás integrantes del grupo acariciaban sus miembros. Las manos de la atlante se alzaron para recibir las pollas de Shango y Power Man, a las cuales sujetó con fuerza y deseo. Hilos de saliva mezclados con líquido pre-seminal comenzaron a gotear desde la comisura de sus labios, resbalando por su mentón y cayendo finalmente sobre sus pechos. Su garganta era violentamente azotada por el pene del varón, pero no era nada que la fémina no pudiese tolerar. Bloodwynd se sacó la boca de Power Girl de su pene, quedando esta dando fuertes bocanadas de aire. La mujer apenas pudo reponerse antes de recibir un golpe en su rostro por el miembro de Hermano Vudú. Fue la mano del hechicero la que ahora guió a la cabeza de la rubia para poder devorar nuevamente una verga. La habitación no tardó en llenarse de los dispares gemidos, y el olor a sexo impregno el ambiente. Bloodwynd flexionó sus rodillas para poder poner su miembro entre los pechos de la atlanteana, y comenzó a masturbarse con estas. El siguiente miembro que invadió su boca fue el de Luke Cage, el cual era el segundo más grande del lugar. Los veinticinco centímetros de largo iban más allá de la boca de la mujer, cuyo cuello se veía ensanchado en cada fuerte embestida. El rostro de la mujer pronto se volvió una mezcla de su maquillaje corrido, sudor y saliva. Su cara se tornaba roja debido a impactar constantemente contra la fuerte pelvis de los héroes. Cuando el miembro de Cage abandono su boca, sintió como una mano fuerte la jaloneaba hacia atrás. Power Girl quedó con la espalda doblada hacia atrás y su cabeza apuntando hacia abajo, observando como Shango la sostenía del cuello. Con su otra mano, el dios yoruba guió su enorme miembro al rostro de la fémina, al cual azotó durante unos instantes. La boca de Karen se abrió a medida que el glande iba ejerciendo presión sobre ella. Aquel coloso fue ingresando a la fuerza y adueñándose del espacio invadido. Las pelotas grandes y cargadas del dios africano impactaron contra el rostro de la mortal, cuyos ojos se tornaron blancos por todo el castigo oral que estaba recibiendo. Aquellas fueron las penetraciones más profundas, y Shango se aseguraba de que la rubia las sintiera. Salía completamente de la boca ajena, solo para volver a hundirse con todo su ímpetu. El voluptuoso cuerpo de la mujer temblaba en cada penetración, mientras en sus manos sostenía los penes de Bloodwynd y Cage. Los masturbaba con gran fuerza, mientras frotaba sus glandes contra sus durísimos pezones. Hermano Vudú decidió usar su magia y convocó un pequeño portal circular, al mismo tiempo que generaba otro debajo de la atlante. Jericó metió su pene allí, y al salir por el otro portal fue que la penetró de un solo movimiento. Power Girl gimió profundamente mientras sentía como su vagina se expandía al ritmo de las vertiginosas embestidas del hechicero.

Karen ya se encontraba extasiada por la atención que su cuerpo estaba recibiendo. Esos cuatro sementales estaban a su completa disposición, y ella lo estaba para ellos. Cuando Shango termino de follarle la boca, contempló como la mujer poseía una mueca del todo degenerada en su rostro.

—Ahora te follaremos como se debe, blanquita —exclamó Shango, incitando a sus compañeros.

Hermano Vudú se volvió a adelantar a los demás hombres y se recostó boca arriba en la cama, con su verga dura y apuntando al techo. Power Girl, entre sensuales jadeos, no dudo en subirse encima del hechicero y frotar su vagina ya abierta sobre su miembro. Jericó la tomó de la cintura y la hizo descender de golpe, volviendo a llenar aquel coño caliente. Sus fuertes manos empezaron a nalguear el trasero de la atlante al mismo tiempo que lo separaba para dejar expuesta su entrada trasera.

—Vamos, hermanos. ¿Quién será el primero en probar el culo de esta calienta vergas?

Shango y Power Man miraron a Bloodwynd, dejando en claro que le cedían el honor. El héroe fantasmal alzó el pecho y se aproximó hacia el culo expuesto de su compañera, quien deseosa lo observó de reojo.

—Vamós, John. Ah, ah. Rompeme el culo como la zorrita blanca que soy.

Power Girl gemía mientras hablaba, pues Vudú estaba bombeando profundamente en su vagina. Bloodwynd entonces tomó su verga tan dura como en el principio y la apoyó en la entrada anal de la rubia. Con una mano se afirmó en su cadera mientras con la otra la jalaba del cabello hacia atrás. Sin rastro de piedad, y con una notable furia, la embistió con toda su fuerza para penetrarla de un solo golpe. Karen gritó de forma desgarradora, al punto que empezó a derramar lagrimas mientras sentía como su compañero forzaba su cuerpo.

—¿Esto querías, perra? —vociferó John Jones, moviendo con fuerza sus caderas—. Esto es lo que las blancas embusteras como tú merecen.

—Ah, oh, ah. ¡Sí, mi amor! ¡Me encanta que duela! ¡Desgárrame el culo, negro!

Bloodwynd quedó impresionado por aquellas palabras, y no pudo evitar sonreír con malicia por ello. Dispuesto a cumplir con esa petición, empezó a embestir con gran ferocidad el culo de Power Girl, quien ya gritaba a viva voz y sin importarle ser oída. Podía sentir como esas dos vergas se movían dentro suyo, llegando a presionarse entre ellas a pesar de penetrar dos lugares separados. El dolor y el placer que sentía eran abrumadores, y su cuerpo respondía ante aquello. Power Man y Shango no se quedaron atrás, y volvieron a acercar sus relucientes falos hacia el rostro de la mujer, quien no dudo en atraparlos con sus manos. Empezó a masturbarlos con fuerza y rapidez, al mismo tiempo que alternaba con chupadas a uno y otro. Jericó aprovechó su posición para sujetar los grandes pechos de la heroína, llevándose uno de sus pezones a la boca para chuparlo y morderlo.

El ano y el coño de Karen fueron embestidos de esa manera por largo rato, hasta que los dos hombres decidieron apartarse. Entre los cuatro acordaron en ese momento acabar una sola vez y todos juntos, por lo que debían contener sus ansias.

Power Man tomó a la mujer de la cintura y la atrajo hacia su cuerpo, pero haciendo que estas quedara de espaldas a él. El héroe de Harlem se sentó en la cama mientras guiaba el cuerpo de la fémina, con su miembro apuntando directamente a su trasero. Luke se recostó mientras Karen tomaba su verga con una mano, guiándola así hasta empezar a meterla en su ano. Power Girl jadeó mientras se iba sentando sobre Luke, dejando que expandiera todavía más su interior. Veinticinco centímetros de carne se instalaron dentro de su culo, y su dueño la sostenía con fuerza de la cintura. Shango se aproximó por delante, con su miembro de treinta centímetros listo para la acción. Power Girl lo observó con una mezcla de temor y deseo, mientras el varón se posicionaba entre sus piernas abiertas.

—Tranquila, preciosa. No seré tan rudo contigo.

Power Girl soltó un largo gemido mientras era penetrada. Shango avanzó lentamente pero sin detenerse, dejando sentir a la fémina como su coño se iba ensanchando conforme aquella verga se abría paso. El cuerpo de Karen se sacudió y su vagina recibió una pequeña descarga eléctrica cuando aquel miembro llegó hasta lo más profundo de su ser. Los dos varones comenzaron a meter y saca sus vergas a un ritmo fuerte y constante, provocando que los pechos de la mujer se sacudieran en cada embestida. Hermano Vudú aprovechó para tomar a la mujer de la nuca y metérsela en la boca, a lo cual Karen respondió con total entrega. La mujer apoyó sus brazos en el cuerpo de Cage para reclinarse hacia atrás, dándole espacio a Bloodwynd de que se colocara entre sus pechos. El más violento de los cuatro la sujetó con fuerza de sus tetas mientras las usaba para masturbarse, sin importarle las marcas que dejaba sobre estas. Power Girl sentía como todos las follaban con inmenso deseo, pero él particularmente lo hacía con furia. Y eso le encantaba. Se encontraba reducida a un rol de simple servidumbre sexual para aquellos sementales, y no podía estar más feliz por ello. Su coño se contraía en cada descarga eléctrica que el pene de Shango le proporcionaba, y su ano palpitaba en cada golpe que la verga de Cage le propinaba. Un orgasmo tras otro escapaba de la heroína, quien ya no poseía control alguno sobre su cuerpo.

Una y otra vez la fueron cambiando de posiciones, asegurándose que cada parte de su cuerpo fuera completamente usada por cada uno de sus integrantes. La recostaron de lado, con las caderas giradas hacia un costado y el torso levemente inclinado. Shango se abría paso por su culo cual feroz invasor, mientras Bloodwynd era ahora quien azotaba su coño totalmente abierto. Power Man y Vudú quedaron a los lados de la cara de la rubia, quien los masturbaba y chupaba en alternancia.

Luego la hicieron sentarse nuevamente sobre la verga de Power Man, pero esta vez usando su cálida vagina. Hermano Vudú fue el que penetro con facilidad el culo de la atlanteana, mientras Shango metía su miembro entre los pechos de ella para estimularse. La boca visciona de Karen viajaba desde la polla de Bloodwynd hasta la de Shango, quien de esa manera recibia una doble estimulación.

Tras eso la dejaron suspendida boca abajo en el aire. Bloodwynd la sostenía de la cintura mientras penetraba con ferocidad su vagina, mientras Power Man se la metía por la boca con gran vehemencia. A sus costados se encontraban Shango y Hermano Vudú, a quienes masturbaba cada vez más rápido a pesar del gran cansancio. Su cuerpo, totalmente usado por aquellos varones, ya se encontraba completamente agotado por la intensa jornada sexual. Cubierta del sudor propia y ajeno, pero llena de placer por aquello. Ya no podía mantenerse en pie, y la consciencia amenazaba con abandonarla en cualquier momento. Las marcas rojas por los azotes tanto de manos como de penes cubrían su piel, cual orgullosa marca por la feroz batalla a la que estaba sobreviviendo.

Finalmente la hicieron arrodillarse en el suelo, aunque con la espalda apoyada en un costado de la cama por la incapacidad de mantenerse. Los cuatro hombres la rodearon y empezaron a masturbarse, mientras la mujer abría la boca y sacaba la lengua. Fuertes descargas de semen impactaron contra Power Girl, quien allí no lucia tan diferente a cualquier actriz porno que uno pudiese encontrarse. Su rostro y sus pechos se llevaron los principales impactos, quedando cubiertos por espesas capaz de semen.

Ciertamente la cara de Power Girl era un poema a lo vulgar, con el maquillaje completamente corrido, sudando y con semen cubriéndolo. Uno por uno se la chupo a sus compañeros hasta dejar sus vergas relucientes, y entonces ellos comenzaron a acomodar sus ropas.

—Ahora ya sabes lo que le pasa a las blanquitas cuando calientan vergas negras —exclamó Power Man con altanería.

—Y no me arrepiento —respondió Karen—. Estoy libre para ser usada las veces que ustedes quieran, ya sea todos juntos o por separado.

Bloodwynd la observó aún con desconfianza, aunque no tan tenso como en un primer momento. Power Girl lo notó, y mientras los hombres salían de la habitación no se resistió a guiñarle un ojo y lanzarle un beso. Esta vez, Bloodwynd rió por lo bajo.