1 - El inicio del final.
Empezar de nuevo. Después de tantos años, aún no sé si esa frase significa una promesa o una amenaza. A veces siento que es ambas cosas. Todo cambió cuando Taehyun se casó con Lee Jeong en California. No solo él; también la manera en que yo veía mi propia vida. Su boda fue hermosa, casi de película: luces cálidas, música suave, una alegría que parecía flotar en el aire. Pero más allá de los aplausos y las fotografías, hubo un momento que se quedó conmigo: la expresión de Taehyun cuando vio a Lee Jeong caminar hacia él. Una mezcla de certeza, paz y futuro. Algo que yo jamás había sentido tan claramente.
Y fue ahí, entre risas ajenas y despedidas apresuradas, cuando me golpeó la idea de que quizá era yo quien se había quedado atrás. Ellos avanzaban, construían, elegían. Yo… simplemente seguía existiendo, como si la vida fuera un pasillo largo donde no me decidía a abrir ninguna puerta. Me repetía que estaba bien así, que no pasaba nada, que tenía tiempo. Pero, ¿de verdad lo tenía?
No fue un pensamiento ruidoso. Fue más bien un susurro que se coló entre mis dudas: “¿Y tú cuándo vas a empezar?” Una pregunta simple, pero pesada. Desde ese día, cada mañana me despertaba con la sensación incómoda de que algo estaba fuera de lugar dentro de mí. Como si mi vida fuera un libro que seguía abierto en la misma página desde hacía demasiado.
Taehyun y Lee Jeong regresaron de su luna de miel con esa energía que tienen las personas que saben hacia dónde van. Mientras hablaban de planes, de mudanzas, de futuros hijos y promesas compartidas, yo solo podía escuchar mi propio silencio. Un silencio lleno de cosas que nunca dije, caminos que no tomé y miedos que dejé crecer sin darme cuenta.
Quise alegrarme por ellos, y lo hice. Pero entre todas esas sonrisas, había una parte de mí que se encogía, como si estuviera despidiéndose de algo que ni siquiera tenía nombre. A veces pienso que crecer no es otra cosa que aprender a aceptar esas pequeñas despedidas invisibles.
Ahora estoy aquí, frente a este nuevo capítulo que no pedí pero que tampoco puedo evitar. No tengo un plan, ni una dirección, ni siquiera la seguridad de que voy a lograrlo. Solo tengo esta mezcla de nostalgia, temor y un poquito de esperanza. Y aunque todavía no sé cómo empezar de nuevo… siento que, por primera vez, quiero intentarlo.