INICIO. Inocencia
Silencio, quietud sepulcral, solo incita a lo siniestro.
Todo se reduce a nada cuando no sabes elegir tus tΓ‘cticas o tus pasos, las paredes tienen oΓdos y pueden percatarse hasta de los mΓ‘s mΓnimo, porque solo las sombras pueden salvarte.
Γl amaba su casa, le gustaba la arquitectura y la forma tan estratΓ©gica en quΓ© habΓa sido hecha, fue desde cero al menos eso es lo que su madre solΓa contarle por las noches cuando su curiosidad le carcomΓa y preguntaba cosas en relaciΓ³n a ese lugar, su madre dulcemente le contaba como su abuelo habΓa sido un hombre trabajador y lleno de mucha ilusiΓ³n, donde teniendo los mejores contactos habΓa logrado hacer ese sueΓ±o y ahora por eso todo podΓan gozar de esas comodidades.
Llegada las 9, su madre siempre terminaba el cuento de los 3 cerditos sin falta, era su rutina diaria, despuΓ©s de dar un beso en la frente al menor y ponerle llave a la puerta se perdΓa en los pasillos de esa mansiΓ³n.
Ese dΓa cometiΓ³ un error, unos minutos despuΓ©s la figura pequeΓ±a de un niΓ±o sujetando su peluche contra su pecho salΓa de su habitaciΓ³n, viendo la oportunidad ideal para hacer lo que los niΓ±os aman, ser curiosos y preguntΓ³n es, un arma de doble filo ante las mentes inocentes, aΓΊn no corrompidas por las realidades de la sociedad.
La mansiΓ³n siempre estaba llena de personas por el dΓa, pero en la noche eso parecΓa una casa abandonada, solo habΓa silencio, sus pequeΓ±os pies bajaban despacio por las elegantes escaleras cuando llegΓ³ al ΓΊltimo escalΓ³n se quedΓ³ quieto cuando observo una pequeΓ±a sombra, gateando casi como un gato asustado, silencioso y receloso, sus pequeΓ±os ojos lograban visualizar a esa persona.
La figura le hizo una seΓ±al subiendo su dedo a sus labios βsilencioβ pudo leer en los labios de ese desconocido. El bullicio se escuchaba tambiΓ©n acercarse, vertiginoso y abrazador como el fuego en un incendio forestal.
β ΒΏDΓ³nde estΓ‘?
β No tuvo que haber ido muy lejos.
Los pasos se escuchaban cada vez mΓ‘s prΓ³ximos. Aquella sombra retrocediΓ³, pero el golpe hizo que un jarrΓ³n cayera en seco en el piso rompiΓ©ndose en mil pedazos, asΓ seguramente como la suerte de ese susodicho o susodicha, la oscuridad no permitΓa que pudiera ver con claridad quiΓ©n era.
β Β‘AhΓ estΓ‘!
RΓ‘pidamente una cantidad de personas rodearon a la sombra, dando como resultado que las luces de los celulares alumbraran en su rostro y el rostro de una mujer llorando y temblando, la reconocΓa era su primera segunda, aunque jamΓ‘s habΓa hablado con ella, pero en reuniones familiares siempre estaba presente.
β Β‘POR FAVOR, NO!
Sus alaridos de terror hicieron que el niΓ±o se asustara y retrocediera tambiΓ©n tropezando en el escalΓ³n cayendo sentado, el sonido hizo que los presentes voltearΓ‘n, uno de los tantos se acercΓ³ a Γ©l y lo mirΓ³ un momento.
β Mi pequeΓ±o. ΒΏQuΓ© haces fuera de la cama?
β Mami.... ΒΏquΓ© le pasa?
β Nada, mi vida, ven, vamos, tenemos que volver a la cama, los niΓ±os buenos estΓ‘n durmiendo a esta hora.
Su madre lo alza en sus brazos, por sobre el hombro de su madre logrΓ³ ver como los demΓ‘s que quedaron atrΓ‘s tiraban de la mujer sometiΓ©ndola de sus extremidades, la chica se retorcΓa, finalmente todos entraron al salΓ³n de baile de su mansiΓ³n, los alaridos y gritos desaparecieron.
Y ese fue solo el inicio.








