Mantenerte
-podría mantenerte aquí para siempre, así podría evitar que volviera matar-
- ¿eso quieres?, tenerme debajo de ti todo el día, y dejarme jugar con tu pecaminoso cuerpo para aliviar mis ansias de matar-
-no te veo muy molesto con la idea-
Will Graham se encontraba totalmente desnudo, hincado sobre mi cadera, en mi cama, encerrados en mi habitación.
Podía acariciar su cuerpo, tocar sus exquisitas piernas y probar su piel.
El me dejaría hacer lo que deseara, porque sabe que yo le dejare hacer lo que desee conmigo.
Mi miembro estaba perfectamente ubicado debajo de él, podía sentir como nos rosábamos cada vez que Will se movía.
-no me disgusta la propuesta, si mi castigo por una vida de crimen y pecado es poder tomar tu cuerpo y hacerte mío, o podría arriesgarme y matar a 100 hombres más-
Will metió su dedo índice en mi boca y comenzó a acariciar mis colmillos.
-cuanta gente habrá sido devorada por ti-
Sin pensarlo mordí aquella extremidad, probando su sangre por primera vez.
Will gimió antes de retirar su dedo y marcar una línea recta sobre su abdomen hasta su pene, el cual acaricio, llenándolo con unas pocas gotas.
Aquello me hizo salivar, sentí más hambre que nunca.
No me contuve antes de aprisionar el cuerpo de mi amado contra mi cama, y mucho menos esperé antes de lamer aquella sangre.
Su piel vibraba bajo mi boca, sentía su piel calentarse bajo mi toque, su sabor era adictivo, la sensación de su pene dentro de mi boca me excitaba más que cualquier cosa que hubiera comido con anterioridad.
*
*
*
La adrenalina y la excitación estaban al máximo, tengo a este ser tan peligroso sobre mi cuerpo, y su boca que ha devorado a quien sabe cuantos miserables, estaba devorando mi miembro con una devoción casi religiosa.
Sus dientes rozan levemente mi piel, y la adrenalina ante la idea de que mordiera me hacía sentir más excitado.
Como si quisiera recordarme quien tiene el control de todo, una amenaza silenciosa de lo que podría suceder.
Del daño que sus perfectos dientes podrían ocasionarme, y del final inminente que compartiría con el resto de sus víctimas.
Y aun cuando debería tener miedo, siento tanto placer, deseo tanto que se alimente de mí.
Que tome todo lo que soy y lo haga suyo.
-ha…Hannibal-
El solo alzo su mirada, sus ojos tenían un brillo rojizo que le hacia ver mas sexy, si es que era posible.
Y quizás lo mejor es que parecía una bestia, una que estaba bajo mi control absoluto.
Sonrió antes de continuar su labor, mientras tomaba mis muslos para separar mis piernas.
Sus manos son fuertes y firmes, me sujeta con un gran control, aunque se que se esta esforzando mucho, su cuerpo se siente sumamente caliente, veo gotas de sudor que brillan bajo la luz de la lampara, también aprieta a veces sus manos.
Se que tratas de controlarte Hannibal, mantener tu mascara de control, aunque también siento tu deseo por devorarme.
*
*
*
*
Los ojos de Will sobre mi me llenan de un poder que ni el asesinato me había dado.
Quitar la vida de un hombre jamás me hizo sentir tan poderoso como este momento, Will ese pequeño sabueso, me descubrió y aun así me acepta y comparte el mismo deseo que yo.
Me siento tan completo, no había sentido una felicidad así desde…bueno demasiado tiempo.
Solo puedo recompensar a mi amado Will, dándole todo el placer que mi cuerpo pueda otorgarle.
Dejando que use mi cuerpo para complacer y alimentar el suyo.
Deseo tanto adorarlo y verlo convertirse en su verdadero ser, el que yo estoy seguro que vive debajo de su exquisita piel.
Puedo sentirle palpitar debajo de mis dedos, añorando ser liberado.
Solo deseo morder su delicada piel y liberarlo, pero es mayor mi deseo de adorarlo y darle placer, que ese otro deseo tendrá que esperar.
Ahora mismo todo trata de Will y su acto de entrega.
Vino hasta mí, desnudo su cuerpo para mi y me ha permitido tocarlo de forma que nadie más lo ha hecho.
Puedo sentir que su control es casi nulo, su pene se estremece cada vez más, y las pequeñas gotas en mi boca me indican que está próximo a correrse.
Sus caderas comenzaron a alzarse y moverse erráticamente, así que tuve que sujetarlo con más fuerza.
Y luego llego mi recompensa, un manjar líquido y espeso que lleno mi boca, extasiando mis sentidos.
Levante mi mirada para ver a mi amado, encontrándolo luchando por respirar.
Su miembro comenzó a suavizarse, así que debo aprovechar antes que Will cambie de opinión.
*
*
*
*
*
Aún estaba tratando de recuperarme, cuando Hannibal tomo mi cuerpo y me coloco boca abajo.
Una almohada fue colocada bajo mi cadera, lo cual fue extraño.
Me ponía algo nervioso no poder ver a Hannibal, pero entonces sentí sus manos sobre mi espalda, un masaje fuerte y delicioso que me relajo por completo.
Y fue aún más intenso cuando comenzó a tocar mi trasero, sentí que mi cuerpo comenzaba a volver a calentarse, sus manos se sentían enormes y esa adrenalina de volver a imaginar cuantas vidas había terminado con ellas solo me éxito más.
Aunque todos mis pensamientos quedaron en blanco, cuando una extensa lamida me sorprendió.
*
*
*
Suaves y firmes, con un precioso color blanco que pasaba fácilmente a rosado con la presión de mis manos.
Will solo gemía y movía suavemente sus caderas conforme mis manos jugaban con su cuerpo, se me hacia agua la boca con tan solo recordar su sabor, deseaba más, y no iba a contenerme.
Will ofreció su cuerpo en bandeja de plata, ahora es mío y pienso devorarlo esta noche.
Acerque mi boca a su entrada, necesito prepararlo antes de perder todo mi control, debo darme prisa antes que Will se arrepienta.
Podría tomar un lubricante, pero quiero que Will sienta mi disposición a prepararlo, que sepa que estoy dispuesto a todo por él.
-no…ah…no…-
Yo ignore sus suplicas, se que es solo su mecanismo para afrontar las nuevas sensaciones que su cuerpo le brindaba.
Además, soy bastante egoísta, y una parte de mi desea verlo sufrir.
Me acomodé detrás de Will, y sin poder contenerme comencé a frotarme contra su entrada, sintiendo el delicioso temblor de sus piernas y los movimientos inquietos de su cadera.
-voy a tomarte Will, vas a ser mío, como siempre debiste serlo-
-ha…hablas demasiado-
Solo pude soltar una carcajada ante su descaro, pero tenia razón, hemos esperado demasiado por eso.
No podre controlarme más, si no me introduzco en el y lo hago mío.
*
*
*
Primero fue doloroso, un ardor extraño y una presión a la que mi cuerpo no estaba acostumbrado.
Las manos de Hannibal impiden que me mueva, de nuevo una muestra mas de su control sobre mí.
Hannibal fue considerado y entro lentamente, se movía despacio dándome tiempo a acostumbrarme.
- ¿te encuentras bien? -dijo justo en mi oído.
No podía hablar, ni recordar cómo se hacía, lo único que venia a mi mente era lo bien que se sentía, aun con todo el dolor.
Sus manos sobre mí, su aliento sobre mi oreja, su voz penetrando profundamente en mi cerebro.
Pero quizás lo mas perturbador era la sensación de pertenencia, ahora se que Hannibal es mío y yo soy suyo.
Me siento tan abrumado ante la sensación de intimidad.
No puedo escapar, no con las manos de Hannibal sosteniéndome tan fuerte.
Sentirlo entrar y salir, mientras su cuerpo calienta el mío y lo devora lentamente.
Su miembro entrando y saliendo, sus manos, sus labios, todo en este hombre grita cual bestia a punto de atacar.
Y simplemente me encanta.
*
*
*
*
*
Tan perfecto, tan sumiso a mi toque, su cuerpo responde perfectamente al mío, su cuerpo se amolda al mío, devora con tanta hambre mi propio ser, como si también deseara que fuéramos uno solo.
Juro que de seguir en este ritmo mis manos serian devoradas por la piel de Will, que formaríamos un solo ser.
Al fin podía sentir el verdadero ser de Will surgir debajo de su hermosa piel.
-ha…hanni…bal…-
Su entrada comenzó a palpitar y el calor era aun mayor, debe estar tan cerca de su orgasmo.
-puedo sentirlo Will…hazlo…-decidí ayudarlo y moví mi mano derecha hasta su miembro y comencé a estimularlo.
Su cuerpo comenzó a temblar fuertemente, sus piernas cedieron, pero poco importo mi mano era suficientemente fuerte para sostenerlo.
Sus gemidos aumentaron, sus manos se sujetaron con fuerza a mis almohadas, no, mas bien a nuestras almohadas, está ahora también es la habitación de Will.
Pienso cumplir mi promesa, voy a mantener a Will encerrado en esta habitación conmigo.
El semen que gotea sobre mi mano y el placer en mi pene cuando Will me aprieta, son lo único que necesito para sellar este pacto.
Mordí con suavidad su oreja, sintiendo su cuerpo al fin sucumbir, su semen lleno mi mano y nuestra almohada, su placer fue suficiente para hacerme eyacular dentro de él, lo cual le hizo gemir deliciosamente.
Bese su espalda, tratando de recuperarme y calmar las grandes ansias por morder su piel.
Cuando pude salir, Will se quejo con suavidad, pero no se movió.
Yo me recosté y jale su cuerpo sumiso, para recostarlo sobre mí, él se dejó mover sin protestar, y apenas toco mi piel se abrazó a mi pecho.
-eres incluso más perfecto de lo que pude imaginar Will Graham-
-aun no ha descubierto todo de mi doctor Lecter-
-bueno, tu prometiste mantenernos en esta habitación-
Will comenzó a reír, pero no dijo nada, solo me beso y se recostó para dormirse.
Supongo que este será el inicio de nuestra vida juntos.