Nexo Girigiri: Exploradores Internacionales

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Summary

**La Disciplina Cuesta la Libertad** Japón despertó primero. Ahora, por decreto de la ONU y la CBAO, el resto del mundo paga el precio: los Exploradores Internacionales tienen prohibido formar gremios. Ya no son héroes, sino armas estatales sometidas a entrenamiento militar extremo para controlar sus Nexos. Esta es la historia de la élite global: El Caballero Mágico **Ezequiel Kim** (Corea), el Berserker **Jackson Harrington** (EE. UU.), el Cazador **Gabriel García** (Argentina) y otros soldados de élite cuyo poder nació entre miedo, rechazo y deber. Cada uno carga con la aceptación forzada de sus sociedades y con la rutina silenciosa de combatir amenazas que el mundo común jamás verá. Pero la versión oficial oculta la otra mitad. En las sombras de cada capital surge la resistencia: Despertados rebeldes que rechazan ser instrumentos del sistema. Alimentan un mercado negro de habilidades y artefactos, persiguiendo ambiciones propias en un mundo donde el control es solo apariencia. Cuando la obediencia se impone por la fuerza, la lealtad se vuelve impredecible… y peligrosa. Gobierno o rebeldes. Orden o libertad. La decisión define de qué lado de la historia arderá el mundo.

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El Gol Imaginario

El aire de Neo Buenos Aires era denso, una mezcla de ozono corporativo y la humedad persistente del Río de la Plata, ahora oculto tras kilómetros de rascacielos de cromo. Pero Gabriel García, acurrucado bajo un puente de la autopista A-002, no sentía el avance tecnológico; solo el frío del hormigón y el nudo en el estómago.

A sus veintitrés años, era una silueta barbuda, sucia y desechada que contrastaba violentamente con el fantasma que la gente recordaba: elCapitán, la figura del fútbol juvenil, el mediocampista estrella que, a los diecinueve, levantó la copa del mundo con la Sub-20 de Argentina. Su Agilidad, un 10/10 innato, se manifestaba entonces en regates imposibles que la Fuerza y el Poder Nexo aún no respaldaban.

Pero la vida era un partido con reglas injustas.

A los diez años, la noche se tragó a sus padres y a sus cinco hermanos en la humilde Villa Fiorito. La deuda de su padre con elcapodel barrio no fue perdonada. Gabriel se salvó por dormir en casa de su amigo Miguel. A la mañana siguiente, el grito ahogado de Miguel al encender la televisión, con la tostada a medio comer en la boca, fue el inicio del silencio. El funeral fue un acto breve entre él y su abuelo.

El abuelo, su único faro, vio el talento en la gambeta y se convirtió en su sombra, empujándolo a través de las divisiones de Boca Juniors y la gloria de la Sub-20. Pero las tragedias en la vida de Gabriel parecían estar cronometradas. El día en que el viejo murió, pocas horas después, la vida de Gabriel se desmoronó por completo. Un informe explosivo salió en las noticias: Gabriel García, expulsado del mundo del fútbol, acusado injustamente de “ocultar su pasado”. La verdad era irrelevante; la prensa, manipulada por manos oscuras, lo había sentenciado. Cayó en la pobreza. Quienes lo habían vitoreado ahora se distanciaban de la noche a la mañana.

Su mundo se convirtió en un pasillo de derrota. Los dos últimos años fueron de agonía lenta.

Esa mañana, con el cañón frío de un revólver prestado contra su sien, Gabriel estaba listo para pitar el final del partido. Ya no quedaba nada que proteger. Ya no quedaba nadie por quien ser leal.

Justo cuando su dedo tembloroso aplicó presión al gatillo, el universo se rompió.

El tiempo se realentizó.

La bala, antes un desenlace fatal, ahora era un proyectil inmóvil, suspendido a milímetros. El polvo gris del callejón, el zumbido de un dron de seguridad, incluso la vibración de su propia sangre, todo se estancó en una eternidad congelada.

En ese lapso, la Fuerza de su Ser, suNexo, despertó. No como una explosión de luz, sino como la comprensión total de un campo de juego. El entorno dejó de ser una realidad estática y se convirtió en una inmensa cancha de fútbol esperando su estrategia. El NexoSerbirhabía nacido. LaAgilidad(10/10) ya no era solo un atributo físico, sino el cimiento de una conexión psíquica con el espacio.

Al día siguiente, Gabriel se presentó en el registro del Gremio Nacional de Exploradores de Argentina, una monumental torre acristalada en el corazón de Neo Buenos Aires. El barbudo y desaliñado hombre de 22 años que caminaba cojeando fue reconocido al instante. La exestrella del fútbol había vuelto, hecha un desastre.

Las miradas eran puñaladas; las risas, sentencias. Lo pusieron la traba, le arrojaron sobras de comida. El orgullo de Gabriel, herido, no pudo vencer al hambre de dos días. El pan con barro y la carne con ceniza de cigarrillo fueron devorados sin desperdicio. Se inscribió como Rango F, un novato.

En el preciso momento en que finalizaba el papeleo, la ciudad tembló. Una alerta de invasión sonó por los altavoces urbanos: tres amenazas de nivel medio-alto habían irrumpido en el sector comercial.

—¡Monstruos! ¡Dos Golems de Piedra Volcánica y un Grifo de Acero! —gritó un guardia.

El pánico se apoderó de la sala. Estos tres monstruos ya habían cobrado la vida de varios Exploradores en escaramuzas previas. Los Exploradores F y E de la zona sintieron el miedo helado y se dispersaron en una huida caótica.

Pero Gabriel no tenía nada que perder. Sin pensarlo, se lanzó al combate. Si iba a morir, lo haría protegiendo un mundo que no pudo proteger a su familia.

El Despertar del Cazador

El escenario de combate era una plaza cívica, ahora convertida en un campo de ruinas humeantes. Los dos Golems de Piedra Volcánica eran moles titánicas, con magma incandescente fluyendo por sus grietas, moviéndose con la lentitud imponente de centrales defensas. El Grifo de Acero, un ágil delantero aéreo, sobrevolaba gritando un chillido metálico.

Gabriel corrió directamente hacia ellos. La transmisión televisiva de seguridad lo capturó: un hombre desesperado, una figura suicida.

—¡El novato está loco! —gritó un comentarista anónimo de la resistencia, viendo elfeeden la oscuridad.

El Golem más cercano intentó aplastarlo con un puño volcánico. La Agilidad 10/10 de Gabriel reaccionó. En el instante de la estocada, su Nexo Serbir, aún en estado primario, le dio una percepción: el espacio alrededor del Golem era como un arco rival, y la mole de roca, un defensor perezoso.

—¡Colmillos de Pies! —gritó, su voz rasposa por la desesperación.

No usó un arma; su cuerpo era el arma. Una patada aérea, rápida y letal, activada por el impulso acrobático, golpeó el talón del Golem como un balón impactando el poste. La roca se astilló, desequilibrando a la criatura.

Gabriel ejecutó un derribo en cadena, usando el cuerpo del Golem tambaleante como trampolín. Saltó y, en el aire, giró. Una ráfaga de patadas —unhat-trickde furia— golpeó la cabeza del segundo Golem, rompiéndole la armadura natural.

Los monstruos, heridos y enfurecidos, lo atacaron a la vez. Los Exploradores que no habían huido solo se alejaban más por sus vidas, abandonándolo a su suerte.

En ese momento, Gabriel cerró los ojos y activó su segunda habilidad, consciente o inconscientemente.

—¡Capitán Estratégico! —murmuró.

No tenía aliados, pero la habilidad no solo mejoraba la coordinación de otros; la usó para coordinarse consigo mismo y manipular su entorno imaginativamente. En su mente, el campo de ruinas se transformó en la cancha delMonumental. Los escombros volaban, pero él los veía como jugadores.

El Grifo de Acero se lanzó en picada. Para Gabriel, era uncentroaéreo.

—¡Falta de respeto! ¡Eso es expulsión! —rugió.

Concentró suPoder Nexo(10/10) y ejecutó su técnica especial por primera vez:

—¡Gol Imaginario!

Proyectó una ilusión: un balón de energía luminosa apareció frente al Grifo, que reaccionó instintivamente, interponiendo un ala para bloquear lo que creyó era un proyectil. Era una jugada maestra de fútbol, no un ataque. La ilusión no dañó, pero engañó al enemigo por una fracción de segundo.

Ese segundo fue la apertura que Gabriel necesitaba. El Golem astillado intentó golpearlo, pero Gabriel usó la Agilidad para deslizarse bajo la pierna de roca y, en un movimiento detaclede fútbol, disparó unColmillos de Piesascendente con toda suFuerza(7/10). El ataque se clavó en la grieta magmática del Golem, provocando una explosión.

El segundo Golem intentó acorralarlo, pero Gabriel, usando suCapitán Estratégicopara manipular el entorno imaginario, concibió una jugada de pared: usó el cuerpo en explosión del primer Golem como si fuera un pase, rebotando sobre él para alcanzar la altura del Grifo de Acero.

Ya en el aire, se aferró al cuello del Grifo y, con una serie de patadas rápidas y contundentes (Colmillos de Pies), destrozó el acero y la maquinaria interna de la criatura voladora. El Grifo se estrelló contra el Golem restante.

El humo se disipó. El Cazador, cubierto de ceniza y magma solidificado, respiraba pesadamente. Lo había logrado. Los tres monstruos yacían inertes. Gabriel no sintió gloria, solo la confirmación de su deber: la pérdida no se repetiría.

El Pacto de Lealtad

Una limusina negra, blindada, se detuvo silenciosamente. De ella salió Angela Parrilla, la Presidenta del Gremio Nacional Argentino. Una mujer imponente de pelo negro, 1,78m, tez negra y lentes discretos, vestida con un traje de pantalón blanco inmaculado y una chaqueta marrón opaco.

Ella lo observó. No buscaba fama ni gloria; luchaba con algo más humano. Lo vio en sus ojos: el dolor de la pérdida y la firmeza nacida del sufrimiento.

Gabriel se tambaleó, apenas luchando por mantenerse de pie, pero su ira pudo más que su fatiga.

—¡¿Quién carajo es usted?! —escupió Gabriel, apuntándola. Su voz temblaba—. ¡La gente moría ahí afuera! ¡Sus Exploradores huyeron! ¡Usted es responsable de no salvarlos a todos!

Angela se acercó, imperturbable. No se presentó, solo asintió con la cabeza en un gesto de entendimiento.

—Tiene razón, Cazador. Muchos fueron abandonados.

Justo cuando Gabriel intentó dar un paso hacia ella, colapsó por el agotamiento. Despertó en una oficina de lujo, con vistas panorámicas a la Neo Buenos Aires que acababa de salvar.

—Soy Angela Parrilla —dijo ella, sentada detrás de un escritorio minimalista.

—Vi lo que hiciste. Y vi cómo lo hiciste. Eres Rango F, un novato, pero te moviste con la visión de un estratega de Rango S. Usaste tácticas, no fuerza bruta, como si el combate fuera un partido de fútbol que tenías que ganar.

Ella se reclinó, con una expresión sombría.

—Muchos Exploradores, sobre todo los de rango F como tú, son usados como carne de cañón. Sus logros se disuelven en cenizas para alimentar un mercado negro brutal que opera bajo las narices del gobierno, algo que yo no permitiré. Por eso te necesito.

Gabriel pensó que se estaba burlando de su desgracia, de su pasado.

—Vaya al grano.

—Necesito un Explorador Modelo. Un novato Rango S no oficial que destaque no por su poder, sino por su carga. Alguien que luche por el bien sin importar el costo, un ejemplo a seguir. Un hombre que se lanzó a morir por gente que lo despreció, porque entendió la pérdida en su alma. Te ofrezco un pacto. Lucha conmigo por un mundo mejor. No por el gobierno que te somete, sino por la lealtad que aún te queda por la gente que no pudo proteger.

Gabriel la miró a los ojos. No había manipulación, solo una verdad cruda. Al fin, un sentido para suNexo Serbir, para suAgilidadperfecta.

—Acepto el pacto —dijo, la lealtad y el respeto, parte de su personalidad, se activaron por primera vez desde la muerte de su abuelo.

Así comenzó la historia de Gabriel García: el Cazador arrogante, egoísta, pero incondicionalmente leal, que juró usar su Nexo para manipular el campo de batalla de la vida y asegurarse de que nadie más volviera a experimentar el silencio de la pérdida.