One
Jungkook era un padre soltero que había criado por sí solo a su único hijo, la razón de esto era simplemente porque su madre había muerto en el parto y los doctores no habían podido hacer nada para evitarlo.
Este suceso llevó a Jungkook a asumir una enorme responsabilidad desde una temprana edad, al ser padre primerizo estaba aterrado de todo lo que le esperaba.
Desde sus 17 años comenzó a trabajar en el proyecto de sus sueños, el cual se había tenido que adelantar debido a todos los sucesos que de a poco comenzaron a cambiar su vida. Dicho proyecto fue lo que le ayudó a construir la empresa que hoy en día orgullosamente podía decir que era suya.
El pelinegro había procurado enseñarle a su hijo los valores básicos que cualquier ser humano tenía que aprender, gracias a eso él siempre mantuvo un comportamiento ejemplar y una inocencia que Jungkook quería poder proteger por siempre aún si sabía que eso sería imposible.
El nombre de su hijo era Jeon Jimin.
Durante 13 años el menor mantuvo su educación dentro de casa con maestros pagados por su padre para instruirlo en cada materia correctamente. En solo dos días Jimin comenzaría sus clases presenciales en una escuela de la ciudad ya que su padre lo consideró necesario.
Sin embargo ambos estaban nerviosos por esto.
—Papi, no quiero ir a la escuela —Jimin se encontraba frente a su padre mientras le mostraba un tierno puchero que pretendía persuadirlo a cambiar de opinión.
—Créeme cuando te digo que yo tampoco estoy emocionado con la idea, pero es necesario que salgas para que socialices con otros jóvenes de tu edad.
Jimin y su padre se encontraban dentro de la habitación del menor, estaban viendo una película mientras el más joven se recargaba sobre las piernas del mayor.
—Amor, no tienes que sentarte sobre mis piernas todo el tiempo ¿sabes?
—Lo sé papi, pero me gusta mucho hacerlo.
La película que miraban era la favorita del menor siendo esta Shrek 2, siempre había disfrutado de esa cinta y podía verla un millón de veces sin cansarse ni un segundo.
Cuando la escena en la que Shrek iba sobre burro en su forma humana al castillo para buscar a Fiona, Jimin se emocionó y comenzó a saltar sobre las piernas de su padre, provocando un jadeó en el mayor debido a que su hijo estaba golpeando su intimidad con sus glúteos.
—Hijo, deja de saltar.
Jimin se detuvo bruscamente un poco confundido ante la razón del porqué su padre le había pedido detenerse pero no le dió importancia. Se dió la vuelta para de esa forma quedar a horcajadas sobre el mayor siendo esa una posición bastante común entre ellos debido a la confianza que se tenían.
—Está bien, dejaré de saltar solo si me das un besito.
Jungkook sonrió y sin pensarlo mucho dejó un beso en la mejilla de su hijo, haciendo que éste negara.
—No papi, yo lo quiero aquí —dijo señalando sus pomposos labios color cereza.
Jungkook rió con ternura antes de depositar un rápido beso esta vez en sus labios, fue algo efímero pero muy tierno.
Jimin cubrió su boca mientras reía y se levantaba para esta vez sentarse sobre la cama mientras continuaba viendo la película. Por otro lado Jungkook tenía un severo problema entre sus piernas que no podía resolver en ese momento y lugar por lo cual se levantó y se metió al baño.
Jungkook se sentía la peor persona del mundo mientras se masturba con la imagen de su hermoso hijo, sabía que era algo erróneo pero no podía controlarlo.
Esta situación no siempre fue así, Jungkook nunca había visto a su hijo de una manera indebida hasta que creció y su cuerpo comenzó a cambiar. Su definida cintura, piernas torneadas y glúteos rellenos eran solo una parte de todo lo que ahora se veía diferente en su hijo.
Jimin había quedado en su habitación pensando en la razón del porqué su padre había salido tan súbitamente sin explicación, más aún cuando la película seguía sin concluir.
El menor había decidido ver algo más y gracias a eso entró al largo catálogo de películas que Netflix poseía. De un momento a otro cambió el perfil infantil por el regular accidentalmente.
Él nunca había visto el perfil regular sin supervisión de su padre pero ya que estaba ahí le daría una oportunidad. Siguió bajando hasta ver una película que llamó su atención por el curioso nombre que tenía. ¿Que podía contener una película llamada 365 días?
Un fuerte sonrojo logró cubrir las mejillas de Jimin al llegar a las escenas más fuertes, podía ver cómo los labios de esa pareja se unían de forma obscena mientras frotaban sus lenguas entre sí.
Lo primero que cruzó su mente fueron los suaves besos que compartía con su padre, jamás habían llegado a durar más de un segundo, de hecho, él ni siquiera sabía dar un beso de esa magnitud.
Comprendía que los besos de esa forma solo se compartían con la persona que amas, en ese caso ¿estaría bien pedirle algo así a su padre?
Jimin deseaba experimentar algo así con la persona que más amaba en el mundo pero sin previo aviso el televisor fue apagado, siendo hasta ese momento que el menor noto la presencia de su padre.
—Jimin, tu no tienes permitido ver este tipo de contenido.
—Pero papi, quiero seguir viendo, ¿podrías explicarme lo que hacían?
—Bueno, eso es algo que los adultos hacen cuando se aman — Jungkook rascó su nuca intentando pensar en cómo explicar las cosas de la forma menos explícita posible— un día tú mismo lo experimentarás.
Por alguna razón Jungkook sintió una punzada en su corazón al pensar en su hijo experimentando ese tipo de cosas con alguna persona en el futuro.
—¿Papi? —hablo Jimin para así llamar la atención de su padre— tu siempre me das pequeños besos pero, ¿es posible que me des uno como los que aparecieron en esa película? Yo te amo mucho.
— Hijo, no puedo darte un beso de esa forma.— Jungkook apartó la mirada de su hijo cuando sintió cómo los pensamientos pecaminosos comenzaron a invadir su mente de nuevo, los labios del menor eran tan apetecibles que si no se controlaba no lograría seguir negándose a esas dudosas peticiones.
—Pero papi… — Jimin se sentó a horcajadas en las piernas de su padre — Por favor, solo una vez ¿si?
Jungkook mordió su labio mientras observaba como el menor rogaba con su mirada, estaba dispuestos decir que no pero su mirada se desvió a esos tentadores labios y fue cuando se dio cuenta que estaba jodido.
— Está bien —soltó el mayor con un suspiro— pero prométeme que nunca hablarás sobre esto con nadie —Jungkook no podía creer que estaba apunto de besar a su hijo.
—Lo prometo— Jimin levantó su meñique y lo enrollo con el de su padre, dando a entender que hacían una promesa inquebrantable.
—Mira, yo comenzaré para darte el ejemplo y tú solo seguirás mi ritmo ¿esta bien?
Jimin asintió y dejó que su padre lo guiara.
Jungkook comenzó a acercarse al menor con cuidado mientras sostenía su rostro con ambas manos, sus narices se comenzaron a frotar levemente mientras sus respiraciones se mezclaban con suavidad. Fue entonces que Jungkook borro el espacio que quedaba para unir sus labios en ese beso que había ansiado hace tanto tiempo
Esto debía sentirse mal, estaba mal pero la sensación era celestial aún si todavía no había comenzado a moverse. Cuando el movimiento empezó fue un poco complicado ya que Jimin no tenía la menor idea de cómo hacerlo y no estaba replicando lo que su padre hacía.
Segundos después Jungkook se separó.
—Cariño, intenta seguir mi ritmo y repetir lo que yo hago, mueve tus labios y succiona entre ellos los míos.
Jimin se encontraba totalmente sonrojado pero estaba dispuesto a hacerlo bien. Jungkook volvió a unir sus labios moviéndose de forma lenta, tomando entre sus labios el grueso labio inferior del menor para succionar y memorizar su sabor.
Después de unos segundos movimientos un poco torpes pero correctos eran realizados por el menor y así fue como el beso fluyó con más naturalidad. Por inercia, Jungkook colocó las manos sobre la delgada cintura de su hijo y dió un leve apretón.
Ambos estaban necesitados por oxígeno y fue la única razón que los hizo separarse, siendo unidos tan solo por un hilo de saliva.
— Me gustó mucho el beso papi —Jimin mordió su labio inferior el cual se encontraba más rojo que de costumbre, eso fue suficiente para que Jungkook perdiera la poca cordura que le quedaba.
En un rápido movimiento el mayo tomó los labios de su hijo una vez más pero esta vez el beso era más potente y podría decir que hasta morbosa. Jimin estaba intentando seguir el ritmo de tan demandante unión y lo están logrando.
Cuando la lengua hizo aparición, Jungkook bajó sus manos hasta los suaves glúteos del menor, apretando con cuidado causando que un gemido abandonará sus labios.
Sus lenguas estaban en continuo movimiento dentro de sus bocas hasta que finalmente se separaron provocando un chasquido.
—Papi, me siento raro —habló el menor con sus mejillas rojas y ojos entrecerrados— siento algo en mi trasero.
Jimin llevó su mano hasta ese lugar para descubrir lo que ese duro objeto era, escuchando como Jungkook gimió ante el contacto.
— No amor, no toques ese lugar — Jungkook tomó la mano con la que su hijo había apretado su miembro para alejarla del lugar.
—¿Te duele papi? — preguntó el menor de una inocente manera y preocupada.
—No amor, no tienes que preocuparte por eso, es algo de lo que tengo que encargarme por mi cuenta —Jungkook levantó a Jimin de la cintura para recostarlo sobre la cama para así salir de la habitación y una vez más controlar la situación con su entrepierna.
Jimin quería más besos y mimos de parte de su padre pero sabía que tenía algo importante que resolver y no debía molestarlo.
Jimin no volvió a encender la televisión, simplemente se acostó recordando la sensación de los labios de su padre contra los suyos.
Con eso en mente en pocos minutos logró caer profundamente dormido hasta el día siguiente.