PROBLEM BOY | OS

Summary

Un chico problematico enamorado puede ser muy peligroso para la integridad de alguien "Correcto". Esta historia contiene contenido vulgar, se recomienda leer bajo su propio consentimiento. Oneshot/Kookmin

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Jk.

Otro apestoso día, el sol ilumina mi rostro y gruño descontento. ¿Desde cuando mi vida se siente tan jodidamente pesada? Oh si, desde que él me dejó.

Desde que se convirtió en un maldito cobarde que teme por la opinión pública. "Eres menor que yo" Era su puta excusa, tan cobarde que me hace hervir en furia mientras veo el desastre en el que me he convertido por su ausencia.

Necesito tanto de él, de su olor, de sus besos, de sus palabras positivas, de verlo en bragas caminando de aquí para allá mientras me hundo en el humo de mis porros. "Esto está mal" Oh puedo apostar que siempre lo pensó, siempre fui incorrecto, mal, equivocado para él. Un completo cobarde que aún sabiendo lo mucho que se moría por mi, prefería ocultarlo para si mismo como si no fuera evidente.

Cómo si su nariz no se frunciera cuando me huele, como si su piel no se erizara cuando lo toco, como si no lo hiciera correr a chorros cada que lo follo. Es un perfecto mentiroso, pero no puede mentirme a mi.

Lo conozco tan bien, tanto que puedo asegurar que ni siquiera él me entendería.

Pateo la botella vacía, mi alrededor es una completa mierda, pero debo levantarme e ir a la universidad. Es mi último año de administración y luego tomaré posesión en la empresa del abuelo. Es la última semana y mi última clase con él.

Escogió el momento indicado para mandarme a la mierda, justo cuando la universidad termina y yo debo volver a Seúl, es inteligente, muy listo.

Gruño al ver mi apartamento jodido, es un desastre que tengo que limpiar antes de entregar el lugar, quizás deba pagar por los daños como ese hueco en la pared que hice con un puñetazo.

No me pueden culpar, jamás he sido bueno procesando mis emociones.

Tomo una ducha, me visto lo más rápido que puedo y salgo de mi cueva de ratas para enfrentar un día más en el que siento que ando por el mundo sin norte alguno. Ha sido la peor semana de mi vida.

Ni siquiera estoy seguro de haber aprobado el semestre, soy un ser tan jodido, debería entenderlo.

Él es alguien fantástico, preparado y con metas, yo un simple hombre que disfruta de la vida y que está condenado a ser parte del negocio familiar.

Tengo mucho por ofrecer, pero ¿Es lo que realmente merece mi pequeña lucecilla? Ni siquiera sé cómo ser el hombre que merece.

Estaciono fuera del edificio, respiro hondo y me recuesto del asiento intentando contener esas ansias que me invaden, esas ganas de mandar todo al carajo, de rendirme y no continuar.

"No importa si no lo ves, yo creo en ti" Y ahí está la razón por la que no he podido.

Él es la única persona que cree en mi, ni siquiera puedo defraudarlo. Mi ventana es tocada y veo a Namjoon fuera del auto. El porro en sus dedos me hace suspirar y abriendo la puerta salgo saludándolo de inmediato.

Me pasa el porro, le doy una calada y luego se lo devuelvo.

— Este fin de semana es la despedida, ya sabes Jackson, cocaina, buenas tetas y beber hasta perder la conciencia.

Y por primera vez la idea me causa repudio, quizás porque había pasado seis meses sumergido entre sus piernas, porque su calidez me resulta reconfortante o porque me mostró una vida algo diferente.

— Me iré el viernes por la tarde.

— ¿En serio? ¿No te quedaras para la ceremonia?

— Retiraré el título en las oficinas, no me interesa aparentar que han sido buenos años, sostuve más porros que lápices en mis manos.

— Eres un hijo de puta Jeon — Sonrío, me cruzó de brazos y me recuesto de la puerta mirando el auto algo viejo del profesor de ciencias. Un hombre algo mayor, solitario, pero demasiado listo. —¿Ese no es el profesor Park?

Y mi vida se detiene cuando lo veo bajar del auto junto aquel profesor al que detesto, joder sonríe tanto que ni parece que me ha mandado a la mierda hace días, como si no le importara en lo absoluto.

Doy un paso adelante, pero Namjoon tira de mi brazo negando mientras tira el porro al suelo aplastándolo con su zapato antes de mirarme.

— Si haces un escándalo harás que lo despidan.

Joder.

Solo entonces debo soportar como ríe a carcajadas con un hijo de perra mientras caminan como si nadie más estuviera a su alrededor. Me costará más de un porro, necesitaré beber tanto hasta que pierda la conciencia para poder evitar sentir lo que me presiona el pecho casi dejándome sin aire ¿Cómo le he permitido tener tanto poder en mi?

» Si realmente te gusta entonces solo demuéstrale que no es un juego para ti hombre, si lo tomas enserio hazlo de verdad.

Escucho las palabras de Nam, miro sus ojos azules y suspiro dejando caer mi cabeza mientras trato de organizar mis pensamientos.

El problema no es que no sea lo suficientemente maduro para una relación estable, es que no soy el hombre que él quiere para tener una y sin evitarlo siento que lo he perdido por completo.

La sola idea de vivir sin él me causa un extraño escalofrío y me hace perderme en mis recuerdos. Como aquellos donde esperábamos la última campanada para correr al estacionamiento, bajar esos jodidos pantalones anchos y fundirme en su apretado culo mientras él cubría su boca saltando sobre mi verga.

Estoy seguro que jamás podrá olvidarme, estoy seguro que cada que vea mi nombre tatuado en su nalga va a recordar lo que drogados hicimos, mierda él es tan correcto que me hace delirar con solo pensar en su linda boquita.

El timbre me saca de mis pensamientos y miro a Namjoon a mi lado.

— Entrega de notas ¿no?

— Así es y empezamos con el nuevo novio de tu ex novio.

—Cierra la puta boca.

La verdad es que, no se como voy a contenerme ¿Estoy celoso? Jodidamente celoso, sobre todo cuando oigo los parloteos y esa risa cínica y sinvergüenza alegando que claramente existe algo. Pero conozco tanto a mi lucecilla que sé que el hijo de puta miente.

Estoy seguro que no conoce su olor a sándalo, ni como sabe ese brillo labial que usa, tampoco que le encantan las bragas esas que se meten por sus nalgas porque lo hace sentir sexy, ama que le chupen los pezones y delira cuando le llenan de semen el cuerpo tan divino que tiene.

No, nadie conoce eso porque se ha reservado solo para mi y es así como debe permanecer.

Entonces mi celos se esfuman, pero la vida me golpea cuando su hora empieza y se cruza con el jodido hombre en la puerta causando el bullicio de los demás. Chasqueo mi lengua contra mi mejilla y asiento como si pudiera verme aunque sé que me he vuelto invisible para él.

— Muy bien chicos es hora de dar las notas finales — Su voz melodiosa, tan tranquila, tan serena ni siquiera parece la misma que me gemía a gritos "Papi" cada que me verga entraba completa en él. Sabe guardar las apariencias, por supuesto que lo sabe, es un experto. —Afortunadamente... ¡Todos han aprobado!

Escucho los aplausos, las celebraciones y como todos vitorean con felicidad al Profesor favorito. Pero yo me he quedado en ese sonrojo discreto que ha tenido con la sonrisa del hijo de puta que lo pretende ¿Es así como quiere jugar?¿Cree que puede ponerme celoso y no tener consecuencias por ello?

—¿Entonces podemos salir temprano?

—Bueno, ya no hay nada que hacer el semestre prácticamente culminó así que si, pueden salir chicos.

La estampida no se hace esperar y todos corren ansiando salir del aula, yo por mi parte me lo tomo con paciencia tomando mi mochila caminando a la puerta como si evitara su presencia.

— También aprobaste ciencias. — Dice tan bajo como suele hacer cada que está nervioso. Sonrío, llevo mi mano a la puerta y la cierro pasando el seguro. Lo pienso por segundos, pocos en realidad y cuando me doy la vuelta él me mira tratando grueso. — Jungkook no.

Pero es demasiado tarde porque dejo caer la mochila en el suelo y tomo sus muslos subiéndolo al escritorio haciendo que sus cosas caigan de la superficie.

— ¿No qué, uh?

—No hagas esto, no lo hagas más.

— ¿Por qué? Dame una puta explicación valida no excusas Jimin —Sus ojos se pierden en los míos, sus manos se aferran a su escritorio y le cuesta hablar —Dime que no estas chorreando justo ahora y que no ansias tener a tu bebé follandote todas las noches, vamos dilo, eres bueno mintiendo.

—Ya basta —Susurra.

—Te extraño, te extraño tanto que duele ¿Sabes? Me jodiste la vida lucecilla.

—Yo nunca quise... Yo...

— ¿Park? ¿Estás ahí?

Sus ojos verdes se abren, mira a la puerta sintiendo nervios por el hombre tras la misma. Pero yo sonrío llevando la mano a su verga por encima de su pantalón haciéndolo saltar.

— Vamos vete con él, rompeme el puto corazón de una vez y dejame ¿No es lo que quieres? Haz que te odie, que me decepcione y juro no volver a buscarte aunque me muera.

— Jungkook...

— ¿Park? Se mantiene en silencio hasta que el hombre simplemente se aleja y entonces sonrío, pero su mano impacta contra mi mejilla y empujándome se baja de un salto de su escritorio recogiendo sus cosas con rapidez.

— Eres un salvaje, no me sorprende realmente creí que respetarías mi decisión, que tu...

Agarro su cabello con fuerza, presiono su cuerpo contra el pizarrón, escucho su jadeo y mi verga se endurece bajo mis pantalones.

— ¿Respetar tu decisión? ¿Desde cuando yo soy alguien que respeta, uh? — Sus manos se aferran a la melamina, sus labios rosados se presionan contra la misma y sonrío mientras siento su cuerpo delgado contra el mío. — ¿Crees que puedes dejarme como si fuera un maldito? Soy tu hombre, tu maldito hombre.

— Estas demente...

— Quizás, pero chorreas por la verga de éste demente ¿No es así? — Jadea, paseo mi mano por sus nalgas y dándole un azote lo hago chillar — ¿Quieres que enloquezca y le de una paliza a ese hijo de puta? Oh mierda a puesto que eso te pondría cachondo

— Jungkook...

Deslizó mi mano a la hebilla de su pantalón y soltándolo junto al botón, sus pantalones caen a sus tobillos. Miro las bragas rojas de encaje que se ajustan a sus nalgas con firmeza, las acarició sintiendo como su piel se eriza, mi pecho se siente pesado y mi cuerpo flamante

— Mirate, mi nombre queda perfecto en tu piel ¿Ya lo olvidaste? ¿Olvidaste como te folle esa noche?

— El timbre va a sonar pronto y... — Susurra sin aliento, delineo el pliegue de su braga hasta rozar su entrada húmeda, mis dedos se empapan de sus fluidos y los llevo a mi boca saboreando la gloria de su cuerpo.

— Jungkook por favor...

— Quieres que te deje en paz, pero mirate mojado ¿eh?

Aprieto su cabello y tirando de él lo apoyo de su escritorio dejando su culo a mi entera disposición, suelto su cabeza, me arrodillo ante él y hago la braga a un lado paseando mi lengua por la humedad de su culo. Me enferma la idea de que esta sea la última vez, que su sabor no quede lo suficiente en mi paladar y que su cuerpo olvide al mío con rapidez.

Ni siquiera me he ido y ya me aterra el poder perderlo. Abro sus nalgas, restriego mi lengua contra su agujero y me sumerjo en su interior rugiendo como una bestia sedienta. Es mejor que la droga, mejor que el alcohol y que toda esta mierda de vida universitaria.

Le azoto el culo, tiembla y muerdo su piel antes de recomponerme escuchando los leves gemidos que salen de su boca.

— ¿P-por qué haces esto?

— Me aseguro de que nadie te haya tocado, has estado saliendo con él —Miro el reloj en la pared, desabrocho mi pantalón con rapidez y él me mira sobre su hombro frunciendo el ceño — Cariño te adoro, pero si alguien más te toca voy a odiarte por el resto de mi vida.

— Yo no... ¡Mierda!

Gruño dejando caer mi cabeza hacia atrás, su estreches me hace reír como desquiciado, por su puesto que mi lucecilla es solo mío. Escucho su chillido, puedo imaginarme lo que siente cada que el frío acero del piercing en mi verga choca con sus paredes calientes.

Llevo mis manos a sus caderas penetrándolo hasta el final y gime tan duro que cualquiera que se pasee por pasillo pudo haberlo oído.

Lleva su mano a su boca, intenta callar sus gemidos, doy otra embestida que me hace gruñir. Es imposible, contenerme es una misión difícil.

Tomo el borde se mi camisa llevándola a mis dientes dejando al descubierto su nombre tatuado en mi abdomen mientras mis bolas impactan tan fuerte contra sus nalgas que las enrojecen. Miro la regla geométrica sobre el escritorio, la tomo impactándola pronto sobre el tatuaje en su nalga.

Se le hace difícil poder contenerse, lleva ambas manos al borde del escritorio, recuesta su cara contra la madera y emite sonidos bajos que me hacen apretar la tela entre mis dientes.

Lo azoto una y otra vez, su carne se enciende, su entrada no deja de empaparme la verga hasta chorrear por mis muslos. La manera tan desesperada en la que busca sostenerse y contener sus gemidos se me hace un detonante.

Miro el reloj, suelto la regla y le saco la verga volteando su cuerpo sobre el escritorio. Tomo sus muslos, abro sus piernas y lo penetro fuerte haciendo que su espalda se arquee.

—Mierda mira como me mojas la verga, mira como te vuelves un desastre, estas en la puta gloria ¿No es así? La verga de tu chico te hace chorrear.

Muerde sus labios, se aferra al escritorio y yo subo sus piernas a mis hombros mordiendo sus muslos con fuerza.

— ¡Ay joder!

Suelto su piel, lo empujo más hacia mi, me inclino tomando su cuello y con mi otra mano presiono su uretra evitando que se venga. Sus ojos llenos de lágrimas me miran, le sonrió y beso sus labios mientras mis bolas empapadas por él siguen chocando contra su culo.

— Te extrañé tanto que voy a dejarte lleno de semen, vas a chorrear por unos cuantos días y cuando se termine volveré a llenarte ¿Sabes por qué, lucecilla?

Niega desesperado y abre su boca buscando el aire que le falta.

» Porque eres mío y solo yo, escuchame bien, solo yo tengo el derecho de verte jodido.

— I-imbécil.

Presiono su cuerpo, impacto con rapidez y jadea tanto que parece sediento, tan desesperado. Puedo sentirlo, su orgasmo obstruido por mi dedo. Le muerdo el hombro y chilla golpeando el escrito.

— ¿Quieres venirte, mí amor?

—Por favor, por favor Jungkook.

Y quizás la he pasado bastante mal estos días, pero hacerle sufrir por un puto orgasmo no está en mis planes.

Suelto su verga, llevo mis manos a sus nalgas y abriéndolas deslizo mis pulgares a cada lado de mi verga mojada, estirando su agujero.

Él se queja, gime muy bajo y yo lo dejo lleno de semen mirando como el mismo desborda incluso de la penetración.

Su cuerpo tiembla, sus labios murmura incoherencias, el tiempo se agota y mis esperanzas también.

Entonces llevo mi mano su cuello y lo atraigo hacia mi pecho exprimiendo mi verga dentro de él.

— Voy a irme, sabes que no estoy dispuesto a dejarte así que, espero que vayas a mi auto cuando ese timbre marque la hora final, de lo contrario tomaré enserio esta porquería de dejarme y creeme cariño no voy a respetar tu puto berrinche.

—No te atrevas.

— Tú no te atrevas.

Lo suelto, él tiembla, se aferra al escritorio y me mira con su respiración agitada mientras yo me arreglo el pantalón.

Empieza a hacer lo mismo, limpia el escritorio desesperado y yo camino a la puerta dándole un último vistazo antes de irme.

Nunca he sido un hombre correcto, a decir verdad no creo que lo sea algún día. Pero estoy enamorado de él y si tengo que jugar sucio para conservarlo, lo haré sin importar lo incorrecto que sea.

Salgo del salón con mi verga aun mojada bajo mis pantalones, pero con una puta sonrisa en mis labios que está muy lejos de querer desaparecer. Entonces miro al puto profesor de ciencias saliendo del laboratorio.

—Oh Jeon no sabía que seguías aquí ¿Has visto a tu hermano?

—Hermanastros— Le corrijo —Y no, no lo he visto.

Le dejo la palabra en la boca y continuo mi camino a mi auto. Enciendo un porro, la radio y me quedo ahí esperando como imbécil.

Lo incorrecto hace mucho ha dejado de ser algo malo para mi. Desde que mi madre decidió casarse con su padre, desde que llegaba de estados unidos para pasar sus vacaciones con nosotros, desde que verlo siempre me hacia babear como imbécil, supe que me había jodido para él.

Cuando ingreso a la universidad como el nuevo profesor de matemáticas la idea de tenerlo cerca me pareció tan jodidamente atractiva que me envicie. Pero para mi nuevo hermanito yo era invisible.

Aún recuerdo la primera vez que cedió a mis provocaciones, esa noche lloró porque había estado borracho y su padre se decepcionaría de él si se enterara que había follado con el hijo de su nueva novia, el que por cierto era menor que el por cinco años.

Oh mi dulce lucecilla, ha caído en las manos de la peor escoria de todas, pero aún así...

La puerta del pasajero se abre, él sube en silencio al auto y abre la ventana haciendo que el humo salga. Tiro el porro por la ventana con una sonrisa, enciendo el auto y lo miro antes de poner el vehículo en marcha.

—Ni una palabra. —Dice.

Sonrío, pongo el auto en marcha y subo las ventanas. El caso es que hemos caído en un círculo vicioso, pero a los dos nos gusta tanto que no podemos huir y no queremos hacerlo.