Personaje Principal

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Summary

Kyle Benneth es el típico personaje principal de una típica novela de romance universitario. Hasta que por culpa una serie de incidentes que terminan en un final trágico ya no lo es. Mundo tras mundo, novela tras novela, Kyle intenta regresar a su lugar de origen, pero, ¿es esto una pesadilla o algo más grande que él detrás de todo esto? cc- de la portada @zizotterorun

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Glitches y problemas

La respiración del chico debajo de él se volvía superficial a medida en que los besos y las caricias se intensificaban. Una mano temblorosa se posó en su pecho para apartarlo, mientras las estocadas se volvían más marcadas también. - K-kyle… espera…

-¿Qué? - Encajados como estaban en el sofá de su dormitorio, sus manos apretaron la cintura del contrario, cambiando el ángulo y el errático compás antes de terminar con un jadeo.

Wallace se estremeció, el castaño buscó los pañuelos para disponerse a limpiar.

En un sábado por la noche, bien podría tomarse la libertad de tomarse su tiempo, pero era la tarde del miércoles, y si Reese no volvía de clases en un rato, lo haría Marcus después del entrenamiento. - ¿Qué? ¿No te vas a limpiar?

El muchacho de cabello negro carraspeó, buscando en la mesa de noche los lentes para acomodarlos en el puente de la nariz. - ¿Kyle? - Esta vez, el otro respondió con un tarareo, poniendo los cojines y su propia ropa en su lugar. - Podrías… ¿no ser tan brusco la próxima vez? Todavía ni siquiera…

-Ah - Kyle bajó la mirada en su dirección. Le incomodaba, las regordetas piernas de Wallace parecieron ser conscientes de ello, al contraerse mientras el chico entrecerraba su camisa. - ¿Qué quieres que te diga? Ahí está el baño, encárgate tú.

Por toda contestación, lo vio murmurar y dirigirse ahí junto al resto de sus cosas. De tratarse de alguna chica, seguramente Kyle Bennet se sentiría una mierda por lo que acababa de suceder. Sólo que ese no era el caso; el chico con el que estaba era Adam Wallace, el nerd gordo y patético que se le había asignado como tutor. Y desde un principio de su… (¿Qué era? ¿Relación? ¿Trato?), había sido claro con sus términos.

Paseó la mirada por el lugar para comprobar que todo estaba en su sitio cuando el timbre de su teléfono llamó su atención. No necesitaba leer el nombre en la pantalla para saber de quién se trataba. - ¿Qué es lo que entretiene tanto al gran Kyle Bennet para que se haya perdido el entrenamiento de hoy? - Rio por lo bajo, desde el otro lado de la línea, Marcus se quejó. Él, mientras tanto, tomó del mini refrigerador de Reese una lata de refresco. - ¿Me perdí de algo importante? - Evadió.

Dio un sorbo a la lata, viendo de reojo a Wallace, le hizo una seña para que se marchara. - Nada fuera de lo normal, el entrenador Rory dijo que debías traer un justificante para el próximo juego, o te hará llorar con las vueltas que tendrás que hacer…- Puso los ojos en blanco, aun con ello, no pudo evitar sentirse nervioso por la amenaza. Marcus procedió a contarle los hechos del partido, a esas alturas, el sonido de la puerta fue la despedida. Escuchaba distraídamente cómo uno de sus compañeros se esguinzó el tobillo y cómo contra todo pronóstico, Marcus encestó los puntos necesarios para ganarse la pizza que el entrenador compró para el equipo vencedor, cuando algo aún más raro pasó por su mente.

El gimnasio vaciándose.

El balón que distraídamente driblaba rebotando una y otra vez en el suelo.

La expresión compungida de Wallace cuando lo alcanzó fuera del gimnasio.

“E-es que tú me gustas”

La titilante luz de una lámpara afuera.

-.. y Brice nos invitó a la fiesta que hará su fraternidad esta noche. - Parpadeó varias veces al ser consciente que eso fue lo único que alcanzó a escuchar después de las imágenes que erráticas cruzaron su mente. Después de un silencio incómodo, su amigo lo llamó - ¿Kyle? ¿Sigues ahí?

Como si Marcus lo estuviera viendo, pretendió darle un sorbo a su bebida -¿Brice está loco? ¿Por qué harías una fiesta en miércoles?

El otro se burló aceptando la excusa para continuar. Lo cual prefería, no tenía idea de qué sentir respecto al extraño deja vú experimentado. Marcus decía - Creo que mencionó que era la única fecha disponible en el club que rentarán. ¿Puedes creerlo? Ya llamé a Reese; vamos a ir, ¿cierto?

Balanceó el refresco juguetonamente. Pretendiendo que meditaba su respuesta, en realidad, Kyle no podría decir a ciencia cierta por qué se le consideraba popular, pero lo invitaban a fiestas, y al parecer eso lo hacía subir más su estatus, fingir que no se daba cuenta también contribuía - ¿Por qué no? ¿A qué hora será?

-A eso de las 9.

Y tal como si hubiera dado un parpadeo, el ambiente cambió.

El sofá donde pretendía sentarse había sido reemplazado por otros cuyo tapiz fosforescente estaba ligeramente manchado por una bebida derramada. El dormitorio ahora era una pista de baile a oscuras, iluminada apenas por luces de colores que se movían al son de una canción conocida, a tal volumen, y tan rodeado de personas que le costó salir de la sorpresa.

Marcus rio por lo bajo, sólo entonces Kyle notó que estaba a su lado. - Hey, ¿todo bien?

No podía saber cuál era su expresión, pero suponía que delataba lo desorientado que se encontraba. - ¿Dónde estamos?

El otro castaño lo miró tratando de deducir si bromeaba o no, ironizó - ¿En una fiesta?Marcus no entendía la razón, pero Kyle volteaba a todos lados, donde las personas bailaban y saltaban, donde los barman servían las botellas y las copas, donde el DJ cambiaba de canción y de luces, como si no le creyera ni a la respuesta de Marcus ni a sus propios sentidos.

-¿Desde cuándo estamos aquí?

-¿Te dieron algo mientras no veía o qué? - Su mejor amigo se burlaba, y eso junto a su confusión terminó por irritarlo. Marcus añadió - Reese y yo pasamos por ti hace rato, ¿te acuerdas? Que llegamos al club… entramos… - Sus ademanes le habrían hecho replicar, pero inconscientemente preguntó. - ¿Y Reese?

Por toda contestación, el contrario le señaló otro grupo de estudiantes a unos metros de ellos, donde el fornido muchacho de cabello negro se reía y bailaba con otras dos chicas. Kyle frunció el ceño. ¿Qué había respondido Marcus? Con lo frenético del ambiente ni siquiera prestó atención. Se llevó una mano a la sien, para no causar mayor reacción añadió - Estoy bien sólo…necesito aire.

En verdad estaba en un club, el agua del lavabo se sentía real, y el baño también olía como esperaba. ¿Qué había sido eso? Un lapsus mental, muy posiblemente, su cerebro se debatía entre restarle importancia y alarmarse por los vacíos temporales que su memoria no podía cubrir. Alzó la vista para ver su reflejo, y la imagen se volvió a distorsionar.

En ese mismo baño, un risueño Brice ayudaba a Wallace a reemplazar el ridículo suéter de rombos que llevaba por una sudadera decente. “¿No te gustaría impresionar a tu noviecito?”

Risas en medio de la pista de baile. Reese lo señalaba “¿Cómo está eso que eres un marica y te acuestas con él?”

Una botella haciéndose añicos en el suelo.

El sonido de la puerta abriéndose lo volvió a sacar del ensimismamiento. Como la persona aún estaba en el pasillo, Kyle alcanzó a meterse en uno de los cubículos, donde podía escuchar las risas de alguien al entrar y el sonido de la música creciendo y aminorándose al cerrar la puerta del baño otra vez.

¿Qué estaba haciendo? No tuvo tiempo para pensar en lo estúpido de sus acciones porque reconoció las voces de quienes entraron.

-¿En verdad tenemos que hacer esto?

-Adam, ya te lo dije; eres mi mejor amigo y estás en una fiesta. ¿Sabes lo que dirán de mí si te ven vestido así? Quítate eso. - El sonido del pestillo de la puerta mientras Brice decía aquello le hizo saber a Kyle que no podría salir mientras esos dos estuvieran ahí, a su vez, la sangre escapó de su cara por lo familiar que eso le sonó.

-¿Y-ya tenías eso aquí? - Su compañero de basketball se burló ante la pregunta de Wallace, a él le dio por pensar, que si asomaba la cabeza fuera del cubículo, vería cómo el rubio le entregaba la sudadera negra con detalles morados a su tutor mientras éste se deshacía del suéter de rombos.

-Te conozco. Sabía que vendrías así. Y de tener tu graduación, habría traído lentes de contacto para quitar esas cosas.

-¿Qué tienen de malo mis lentes? – Wallace se quejó, luego de un silencio, balbuceó – Además, ¿quién quiere de contacto? ¿Qué tal si se me quedan atorados en los ojos?

-¿Eso puede pasar? - Brice preguntó desconcertado, ahí frente al lavabo, sostuvo la camiseta y el suéter ajenos, y apartando los lentes apretó juguetonamente las mejillas de su amigo. - Es una lástima, tu cara es muy bonita. ¿No te gustaría impresionar a tu noviecito?

Una risa salió de él cuando el otro lo apartó, acomodándose la sudadera y el cinturón que le habían prestado. - No es mi novio… creo.

Kyle se quedó quieto en su lugar. No podría decir si era por cómo estaba coincidiendo todo, o por lo que escuchaba en sí. Sabía que Brice Gibson era amigo de Wallace, pero cuando Kyle le dijo expresamente que no quería que nadie supiera, había asumido que así sería.

Por toda contestación, éste dio un suspiro aburrido. - Como sea, si se acuestan quiere decir que te desea, y si él no cae, lo hará alguien más. - Kyle reprimió una mueca y el quejido que habría deseado soltar en respuesta. Después de un rato de hablar, ese par salió por dónde vino.

Él en cambio, se quedó un rato más analizando la situación.Era una coincidencia. Nada más que una simple y rara casualidad. Estaba teniendo deja vú tras deja vú, pero, ¿y qué? ¿Era el único que los tenía? Claramente no. O tal vez era un sueño, uno muy realista y lúcido. Había leído por ahí, que si estabas en un sueño podrías saberlo viéndote las manos, pero Kyle no encontró ninguna diferencia ni anomalía. O que no podrías leer o saber la hora, pero las letras en la pantalla de su celular y la hora estaban muy claras.

Eran las 10:30.

En algún momento pasó más de seis horas entre su último recuerdo y simplemente olvidó lo que estaba haciendo. Los recuerdos de esas imágenes aún vagaban por su cabeza, y, fuera como fuera, no sabía si de todas formas tenía ganas de quedarse en esa fiesta.

-¿Marcus? - Su mejor amigo tonteaba con una chica en el momento en que lo llamó. Pudo ver su expresión cambiar desde que se disculpó con ella hasta que se dirigió a él. - ¿Ya te sientes mejor? ¿Si sabes a dónde fuiste y qué tomaste?

-Creo que ya me… - Un grupo de risas al otro lado de la pista lo hizo retroceder. Conocía muy vagamente a gran parte de ellos, pero tragó saliva al ver a Reese acercándose a Wallace. No estaba cerca pero otra imagen en su mente le hizo saber lo que le decía.

“¿Qué tal si repites eso que dijiste? ¿Kyle qué?”

-Ya me voy - Atinó a decir, no le importó si Marcus comprendía su balbucear. Cuando el grupo volteó en su dirección, él retrocedió.

¿Qué estaba pasando? Como una cámara rota, su vista viajaba de miradas sorprendidas a escenas que ya había presenciado, y otras que aún no vivía.

Ese incomodo primer encuentro con Wallace.

Risas en los vestidores, publicaciones acerca de su sexualidad.

Cómo a pesar del aspecto nervioso, Wallace movía muy bien sus labios al besar.

El mismo chico en el suelo, siendo mojado por una botella que Kyle sostenía.

Reese golpeándolo fuera del departamento, él regresando el golpe.

Cuando empezó a caminar, el grito de Reese al llamarlo le hizo acelerar el paso. A la altura de la puerta una botella se quebró, haciéndolo saltar. Pero no por ello se detuvo.

Afuera en el estacionamiento, se acomodó su propia chaqueta por el frío. El ruido y el viento qué traían los autos de la autopista se podían apreciar desde ahí. No sabía dónde estaba, se suponía que había llegado hasta ahí con Marcus y Reese en el auto de este último. Había avanzado un par de metros si mucho en el momento en que escuchó a alguien correr hacía él.

—¡Kyle, espera!

No necesitaba darse la vuelta para saber de quién se trataba. Aún así, se detuvo, dejando que el agitado muchacho lo alcanzara.

Al estar a su altura, se volteó, con las manos en los bolsillos. A su lado, Wallace parecía estar más pálido de lo usual. —N-no sé qué… decirte, sólo lo sabía Brice pero… alguien estaba molestándome y Brice…

Una risita interrumpió la débil excusa que estaba escuchando.

—Oh, ¿a Brice se le salió? Porque me parece que ustedes dos estaban muy animados hablando de tu noviecito en el baño.

La expresión preocupada de Wallace pronto se vio invadida por el pánico al escucharlo. —¿E-estabas…?

Al alzar la vista, Reese, Marcus, Brice y la mitad de los invitados iban saliendo del club. ¿Qué era todo esto? ¿Un mal sueño del que iba a despertar? ¿O realmente toda su reputación, toda su vida universitaria se iba a ir al caño… por esto?

Dio media vuelta al notar que uno que otro sacaba su teléfono y escuchando la voz de Marcus y de Reese llamarlo.

"¿En verdad están acostándose?”“Mierda, míralos, sino fuera así, ¿por qué salieron uno detrás del otro?”

-¡Hey, Bennet! - De entre la multitud, Reese lo llamó, su voz arrastrando las sílabas por el alcohol, su expresión frenética, se burló y señaló a ambos. - ¿Cómo está eso que eres un marica y te acuestas…con él?

Todos murmuraban a su alrededor.

-Kyle… - Wallace parecía estar a punto de echarse a llorar, tomando la chaqueta de él en un burdo intento por llamar su atención. Y funcionó bastante bien, el puño del castaño encajándose en su mandíbula y tumbándolo al suelo fue prueba de ello.

Su corazón latía tan frenético que podía sentirlo en sus oídos. - ¿Cuántas veces te he dicho que yo no soy un marica como tú?

-Cuida tus palabras, Bennet - El murmullo se acrecentó con la intervención de Brice, quien avanzó para ayudar a su amigo en el piso.

-Y una mierda con eso - Balbuceó él en respuesta, y viéndolo al muchacho de cabello negro añadió - No quiero volver a verte o lo lamentarás.

-¡Kyle, espera! - ¿Qué más daba si Reese no lo llevaba de vuelta al dormitorio? No quería seguir un minuto más ahí. Esta vez, cuando Wallace lo siguió llamando no paró hasta llegar a la salida del estacionamiento. Sólo quería dormir y comprobar que todo fuera una pesadilla, o ir al doctor para comprobar si estaba teniendo o no una conmoción cerebral.

Pero todo pasó muy rápido.

El sonido de las llantas al patinar sobre la carretera y el claxon que le siguió.Kyle tardó en comprender que lo que presenciaba no era una visión si no que realmente estaba ahí. Lo entendió hasta que el camión estuvo frente a él.Ni siquiera estaba cruzando la calle. Caminando al borde de la acera, un vehículo que le triplicaba la altura se volcó sobre él.

-¡KYLE!

Y todo se volvió negro.