Unico
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Advertencias.
- Max Top / Checo Bottom
- Boypussy
- Max alfa / Checo omega
- Contenido sexua
- Un poco de angst + fluffly
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En el mundo donde las castas existen, los estereotipos también.
A los alfas siempre les dictaban que deben de ser, altos, fuertes, atléticos, músculosos, y esto no le favorecía a muchos de ellos.
Como a Max, que si no fuera por su altura u olor, simplemente pasaría desapercibido como un beta cualquiera.
Max no cumplía con estereotipo de alfa perfecto, en lo absoluto, los omegas huían de él como si tuviera una enfermedad contagiosa.
Y Max no podia culparlos el era, robusto, gordo, panson, una bolita de grasa andante, experto en geografía, y considerado un nerd en la universidad.
Su olor,manzana verde y bosque, hacia que muchos de los que se burlaban de él, no pudieran decir absolutamente nada cuando se trataba de aromas.
Puede que tenga un buen olor, pero su cuerpo es la razón por la cual está soltero.
O tal vez era por que odiaba hablar con las demás personas, no por ser timido o por que tuviera ansiedad social, simplemente era por que odiaba tener que forzarce a convivir con los demás.
Sin embargo, eso no evitaba el hecho de que Max podía enamorarse.
Pues desdé que llego a la universidad quedo completamente anonadado con ese omega, que era simplemente perfecto.
Sergio Pérez.
El si cumplía con todos los estándares de lo que implicaba un omega perfecto.
Su altura era baja, complexión delgada, perfecta para poder moldearla al gusto, muslos gruesos y firmes, caderas con unas curvas tan hermosas, cintura delgada, que Max juraba que con tan solo una de sus manos podía llenarla por completo, sus pectorales, que apesar de ser grandes para un omega hombre, no eran tan grandes como el pecho de una mujer, pero eso a Max no le importaba en absoluto, su cabello, medio largo, le llegaba un poco menos a los hombros, ondulado, casi llegando a ser rizado, con un castaño oscuro tan hermoso, y lo que más le encantaba a Max, su rostro, labios delgados, un intenso color rosa se posaba en ellos, los cuales Max fantaseaba con besarlos al menos tres veces al día, una nariz tan preciosa, llena de pecas, que eran las constelaciones mas hermosas que jamás había visto nunca en su vida, ojos con una mirada de cachorro que Max tanto amaba, cafes con un poco de verde, el olor de este, frutos rojos, era como una droga, que cuando tenía la preciada oportunidad, Max no la desaprovechaba, y lo inhalaba, como si ese aroma fuera el único y último oxígeno que quedará en la tierra, y por último, lo que había cautivado mas a Max, que no era nada de su apariencia, si no su hermosa personalidad, tan amable, considero, carismático, siempre dispuesto a ayudar a los demás, con una sonrisa genuina.
Si, Max podía quedarse horas describiendo cada pequeño detalle que tenía el mexicano, y JAMÁS se cansaría.
Pero el rubio sabia que jamas tendría una oportunidad con el omega.
Pues Max y este nunca habian tenido muchas interacciones que no durarán más de tres segundos.
Y el alfa ya estaba resignado a que nunca tendría mas que eso.
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Max se encontraba en la biblioteca, no necesariamente estudiando, solo leyendo, para distraerse de sus pensamientos -que no le estaba sirviendo de mucho para ser sinceros-.
Sentado, Max volvió a pensar en el omega, que estaba a tan solo unos pocos metros de el, también leyendo, Max sabía que este era amante de la literatura.
Y mas de la fantasía, cada que Max iba a la biblioteca a estudiar, en poco rato lo encontraba ahí, leyendo, con sus lentes amarillos.
Max lo miraba "disimuladamente" cuando eso pasaba.
Como ahora, Sergio estaba otra vez ahí, desprendia un aura de calma, sin estar al tanto de todo lo que causaba en Max.
─Oye no lo mires mucho que me lo gastas, ehh ─ Era George, otro omega, amigo cercano de Max -o bueno, George literalmente lo obligó a ser su amigo-.
─Déjame un paz, George, ni siquiera lo estaba mirando ─ Vaya mentira.
─¡PUAJAJAJA! ── La risa estruendorosa de George se disperso por toda la biblioteca, muchos lo callaron, pero no le importo mucho. ─Repitetelo asta que te lo creas Maxie.
─George podrías ser un poco mas silencioso porfavor, no quiero que Checo piense que lo acosó ─ Hablo Max, dejando de ver su libro para mirar a George.
─Ay mi amor, si eso es básicamente lo que haces ─ Dijo divertido el omega.
─¡No seas mentiroso!, no digas eso tan de repente, sabes que muchos si lo creerían, no ves como soy?!, me vas a meter en problemas, tonto ─ Max, volvía a hablar, pero esta vez cabizbajo.
─A que te refieres con…¿cómo soy? ─ El omega hablo con una voz sería, si había algo que mas odiaba George -aparte de verse desarreglado- era que Max se despreciara.
─George, porfavor, no te hagas, ya lo sabes, sabes a lo que me refiero.
─No, no lo se, quiero que tu me lo digas ─ Cada vez se oía mas enojado el rubio omega.
─¡Soy gordo! ─ Sin quererlo, esas palabras salieron en un susurro fuerte. ─Tengo rollitos, me cansa siquiera subir las escaleras, Sergio jamas estaría con alguien tan repugnante como yo.
─Max, que esta sea la primera y última vez que te oigo hablar tan mal de ti, tu eres perfecto tal y como ere- — George no pudo terminar su frase ya qué Max lo interrumpió.
—No George, no lo soy, nadie querría estar con alguien así como yo, o dime tu te enamorarías de mi? — El alfa reto al omega a responderle.
—Max… ─.
─Ya vez, ni siquiera puedes decirme nada ─ Max lo veía con una mirada triste.
—MAX CALLATE PORFAVOR ─ Grito George desesperado. ─Tu mas que nadie sabe que no me puedes gustar, por que literalmente eres todo lo contrario a mi tipo ideal.
─A si?, apuesto a que tu tipo es alguien mamado ─ Declaró Max con un tono sarcástico.
─Max, podrías dejarme hablar porfavor? ─ George quería con todas sus ganas callar al rubio con un coscorrón, pero se contuvo.
─Esta bien, habla ─ Ahg, gracias al cielo, pensó el omega.
─Primero, jamas me gustarías por que eres mi amigo, segundo, cuando digo que literalmente eres todo lo contrario a mi tipo ideal, es la verdad, a mi me gusta que sean más bajos qué yo, qué sean negros, asi, sin pelos en la lengua hermoso, que tengan piercing, pestañas largas, y un perro, que uff te mueres, y tercero, para muchos eres su estándar Maxie, no me gusta que hables así de ti ─ Repetía George, uno por uno los puntos que queria aclarar.
Max lo escuchaba atento, sintiéndose un poco avergonzado.
─Ahg… perdón Geo, ya sabes como soy, no quería decir eso, pero aunque tu me digas todo eso, y aunque me lo crea nada cambiará, Checo no me vería mas de tres segundos.
─Maxie, créeme, tu háblale, te aseguro que nada puede ser peor, a que te aguardes tus sentimientos, y nunca puedas saber si Checo sentia lo mismo por ti ─ Exclamaba el omega mientras acariciaba los cabellos rubios de Max.
─No Georgie, no lo voy hacer, asi estoy bien, que tal y si me trata de acosador?, o que tal si le doy asco?, estoy bien así ─ Decia el holandes, con una sonrisa baja.
─Ay Max, si eso pasa, Checo se tiene ganado unas buenas cachetadas de mi parte, jamas dejaría que te desprecien, y no me importa si es Sergio el que lo hace, no creo que sea bueno peleando ─ Hablo George, queriendo hacer reír a Max, y lo logró.
Max dejo salir una risa nasal.
─Gracias Georgie, siempre me sacas una sonrisa ─ Max estaba agradecido de tener a su lado ese omega tan vanidoso pero amable.
─Aww Maxie, sabes que aquí estoy para ti ─ Aseguro George, mientras abrazaba a Max con ternura.
─Y eso me es mas que suficiente, omega tonto ─ Decía Max, en el tierno abrazo.
─Tonto?, puede que si, pero feo nunca mi amor, bueno te dejo Maxie, tengo clase de teatro ─ Dijo George, dándole un pequeño besito en la frente de Max, y rápidamente yéndose.
─Bye Geo, nos vemos en la salida ─ Dijo Max.
─¡Adiós Maxie, besitos! ─ Gritaba el omega, pues ya estaba en la salida de la biblioteca.
Max aprovecho, y volvió a ver el lugar en donde se encontraba Checo, pero el omega ya no estaba ahí, era de esperarse, pues con tanto alboroto de George, obviamente se iba a ir a leer a otro lugar.
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Sergio era considerado el omega mas perfecto de la universidad, pues todas sus características encajaba perfectamente en el concepto omega.
Amable, sumiso, inteligente, y especialmente, con un cuerpo de ensueño.
Cualquiera podia fantasear con el, pues este era tan despistado en conocer a quien ayudaba, que básicamente le regalaba un sonrisa preciosa a cualquiera.
Por lo cuál, sea quien sea, tenía al menos una interaccion con el omega.
Y todos ellos estaban de acuerdo en lo mismo.
Ellos podían considerar que Sergio era paciente, considerado, empatico, y demás.
Y el odiaba que lo idealizaran tanto, aunque esas características si lo identificaran.
Pues literalmente era igual de importante que cualquier omega en el mundo.
Sergio casi nunca era mal educado, eso era de mala educación, y podían considerar que era mal hablado, por ser mexicano, pero nunca grosero.
Pero si había algo que odiaba era que tocaran lo suyo.
Sergio obviamente habia visto que ese omega se había atrevido, no sólo a tocar, o abrazar a su alfa, si no que también lo habia besado.
¡Le había dado un beso en la frente!.
Checo estaba que hervía de la rabia, ese momento era uno de los pocos en los que su apretada agenda le permitía acosar a su alfa.
E iba George a cagar su momento.
No lo malinterpreten, Checo no odiaba a George, para nada, Sergio estaba consciente de que este ayudaba mucho a su Maxie.
Sergio sabía que George solo era un amigo de Max, pero eso no quitaba el echo de que odiara cada interaccion qué tenia el omega con su alfa.
Bueno a decir verdad, Checo odiaba cada que Max se acercaba a alguien, no importara el género o casta.
El pecoso odiaba que Max tuviera tantos amigos omegas, es que acaso no se daba cuenta de la cantidad de amigos omegas que tenia?.
Estaba el antes mencionado George Russell, Charles Leclerc, Gabriel Bortoleto, Lance Stroll.
Y el peor de todos, el que mas odiaba Checo, al qué no podia ni mencionar sin querer vomitar de lo aborrecido que lo tenia.
Lando Norris.
Omega ojos verdes, cabello rizado, en pausa, tiezo, voz chillona, una personalidad odiosa, chismoso y chingaquedito a morir, apariencia detestable, con lentes mas gruesos que nada, lloron, ropa de nerd, tan anticuadas como cortas.
Sergio lo odiaba a morir, se preguntarán ¿Por que?.
Simple, el quería quitarle lo que era suyo por derecho, Lando quería quitarle a su Maxie.
Norris compartía la mayoría de las clases con Max -si, Sergio sabía de memoria el horario de Max-, y este siempre estaba pegado como chicle a el.
Actuando como una necesitada.
"Max, me ayudas con la tarea, es que no le entiendo, pliss"
"Claro que no la entenderias si eres un estúpido" – Pensaba Checo.
"Max, eres tan grande a comparación de mi, soy tan pequeño"
"Pequeño la tienes, idiota, deja en paz a mi alfa" – Pensaba Checo.
"Max, hoy leí un libro, creo que te puede gustar, te lo presto a cambio de un abrazito"
"A cuanto das la hora?, digo, solo te falta estar en una esquina, ya traes la actitud y la vestimenta de una puta" – Pensaba Checo.
"¡Max me dan miedo y asco los insectos, protegeme!"
"No creo que un pequeño insecto de mas asco que tu" – Pensaba Checo.
"Profesor Alonso, Max y yo aremos el trabajo juntos, obviamente somos los únicos que entendemos el tema"
"Este pendejo quien se cree?, Albert Einstein?, Maxie solo puede estar conmigo, con su omega, no con una necesitada" – Volvía a pasar Checo.
Pero Sergio muy en el fondo sabía que Lando tenía una pequeña gran ventaja.
Norris tenia mas cosas en común con Max, pues los dos -aunque odiara ponerle esa etiqueta a su Maxie- eran unos nerds.
Ambos tenían casi los mismos gustos, ya sea por la ropa, la música o las clases qué tomaban.
Y eso hacia que Sergio se sintiera cada vez mas alejado de Max.
Aunque deseara con todas sus fuerzas ir y joderlo todo diciendole a Max qué era suyo, no podía, aun no.
Por otro lado Sergio odiaba y amaba ser asistente del profesor de lengua, Fernando Alonso.
Pues era la única clase en la que podía ver a gusto a su alfa, como Checo era mayor que max, no compartían clases, solo la de deportes, y esta.
Y claro que los dias en los que tenía que ayudar al profesor Nano, iba con la falda mas corta que tuviera.
Lo hacía, por que esos días, el profesor no estaba en clases, y lo dejaba a el a cargo, aparte de que ahi si podía sentirse mas cercano a su alfa.
Podía pasearse sin pudor, cerca de Max, y fingir que se le caía un lápiz, para poder agacharse y dejar que su Maxie viera sus panties rosas.
Amaba hacer eso.
Pero Max nunca hacia nada, nunca tenía la reacción que Checo esperaba.
Solo un simple sonrojo, el típico que tenia.
Sergio ya estaba harto, necesitaba si o si, hacer que Max cayera por el.
Y carajo que lo iba a hacer.
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Checo decidió que la forma mas fácil de hacer caer a Max era solo yendo a con el, de una forma que pareciera un simple accidente o una simple coincidencia.
Por otro lado Max se había levantado mas temprano de lo normal.
Era uno de esos días en los cuales había tenido una mala noche, noche que se quedo sobre pensando, en su cuerpo, en Sergio, quizás y solo quizás si tenia una pequeña oportunidad con el, o tal vez, en mil años luz Checo lo miraba mas de 5 segundos, esas noches se quedaba imaginando muchas posibilidades.
Ya en la escuela, un Sergio que también se había levantado muy temprano, para ponerse lo mas bonito posible, aunque ese dia no tuviera clase con el profesor Alonso decidió llevarse una falda no tan corta ni tan larga, color azul marino, y un suéter blanco, se definió el cabello, se puso algo de maquillaje, solo rubor y un poco de bálsamo para hidratar sus labios.
Checo llevaba diez minutos parado en la esquina del pasillo, mirando fijamente a Max quien metía sus libros en la mochila.
El omega vio que hoy Max parecia especialmente mas cansado de lo normal, traía una sudadera, era gris y le quedaba un poco grande pero a Sergio se le antojaba perfecta.
Sus lentes se le resbalaban un poco por la nariz, estaba despeinado, con algunos mechones rubios cayendo sobre su frente.
A Sergio le dio un ataque al corazón cuando
Max se frotó la cara con una de sus dos manos y suspiró, se habia desarreglado aun mas los lentes y su hermoso cabello.
Max se veía, no, no se veía…estaba triste.
El corazón de Checo se apachurro, ya no podía verlo así, podia olerlo y su aroma era mas agrio de lo normal, ahora estaba mas decidió, hoy le hablara.
Así que respiró hondo, alisó su falda, acomodó su cabello castaño, y caminó hacia él…aunque sus piernas le temblaran.
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Max estaba tan concentrado en sus pensamientos, que cuando giro para irse choco con alguien, y ese alguien era Checo.
Max, automáticamente soltó lo que traía en las manos, y sostuvo a Sergio de la cintura.
─¡Wow!, por todos los cielos, si que tienes buenos reflejos, muchas gracias ─ Agradecida Checo con una pequeña sonrisa, intentando que su voz no sonara como si acabara de correr un maratón, gracias al cielo no tartamudeo.
Todos los que estaban en el pasillo, algunos estaban impactados, otros no le tomaron importancia, y la mayoría estaban asustados.
Pues creían que Max estaba acosando a el hermoso de Sergio Pérez.
Sin prestar atención a los que lo rodeaban, Max solo miro profundamente a Checo, el rubio se veia sorprendido, como si no pudiera creer que lo estaba sosteniendo a el, al omega de sus sueños y fantasías.
El alfa abrió más los ojos.
─Estas bien, no te hiciste daño? ─ Hablo rápidamente el rubio, sin soltar aun la cintura del omega mientras lo inspeccionaba con la mirada.
Sergio tragó saliva, no estaba bien, porque no lo tenía a él.
─Si, estoy bien, gracias a ti grandulon ─ Checo dijo de una manera tan hermosa que Max estaba a nada de desmayarse.
Checo se dio cuenta de las cosas que Max había tirado cuando lo "salvo de caerse", obviamente Sergio lo había planeado todo.
─Déjame ayudarte con esto ─ Dijo el pecoso mientras se agachaba para recoger los libros que estaban en el suelo.
Al mismo tiempo, mientras Checo hablaba Max retiro con pesadez su mano de la cintura del tapatío.
Al igual que también se agachaba a recoger sus cosas, ocasionando que los dos rosaran sus manos.
Max vio las hermosas manos de Sergio, de un tez canela, tan hermoso.
Checo vio las enormes manos de su Maxie, tan grandes que fácilmente con una sola de ellas podría cubrir uno de sus muslos incluso toda su cintura.
─O-oh perdón, déjame lo hago yo ─ Se apresuro a decir el alfa, intentando torpemente recoger sus pertenecías.
─No, no, no, déjame ayudarte, se cayeron por mi culpa ─ Dijo Checo quien ya tenia todo lo del alfa en sus manos.
Ambos se levantaron, y Max ayudo a Sergio a equilibrarse sosteniendo su mano.
─Toma guapo, gracias por salvarme eres mi héroe ─ Decía el pecoso, aun con la mano del alfa.
─No, no es por nada, no dejaría que te lastimaras ─ Mientras Max hablaba veía su mano y la de él omega. ─Bueno si quieres te dejo, tal vez te estoy incomodando mucho.
─No, por que dices eso ─ Sergio estaba un poco desconcertado.
─Bueno es que no creo que quieras estar cerca de alguien como yo, digo eres Sergio Pérez.
─Alguien como tu?.
En ese momento Checo tenía un deja vu, el había escuchado algunas de las cosas horribles que Max pensaba de sí mismo, las habia oído ese día en la biblioteca.
"Repugnante."
"No soy del tipo de nadie."
Las palabras se repetían en la cabeza de Sergio, clavándose como agujas.
─Max, puede que no nos conozcamos de mucho, pero créeme, jamas me incomodarías, eres un alfa muy amable, me salvaste, como todo un héroe, no cualquiera haría eso, eres perfecto ─ Checo no decía todo lo que en realidad pensaba.
Quería decirle lo mucho que lo amaba, quería decirle qué moría por el, decirle que su cabello rubio era lo mas bello que avía visto, que sus ojos azules era cono si fueran un hermoso mar, su nariz, grande y hermoso, la forma en la utilizaba sus lentes, los suéteres enormes que crubrian lo que mas amaba del alfa.
Su cuerpo.
Era perfecto para Checo, era grande, robusto, excelente para el, podia cubrirlo con facilidad, protegerlo sin siquiera querer intentarlo, el echo de que fuera rellenito hacia que Sergio se enamorara aún mas de él, ya no aguantaba las ganas de abrazarlo y mimarlo tanto como se lo merecía.
─Gracias Checo en verdad ─ Max no podia creer qué Chequito le dijera esas palabras tan bonitas, aunque no entendió lo último que dijo el omega pues lo habia dicho en su idioma natal.
─Mira, para agradecerte por salvarme, que tal si te invito algo de la cafetería, ándale si? ─ Checo estaba orgulloso de si mismo, ¡había invitado a su alfa!.
─Ahh?!, b-bueno esta bien, Ik zal nooit nee tegen je zeggen, nooit tegen jou ─ Max estaba que no cabía de la felicidad, era como si fuera un sueño imposible.
─Jaja, bueno, entonces vamos güerito
.
Sergio se había tomado el atrevimiento de abrazarce al brazo del Alfa, no iba a desaprovechar esa oportunidad.
Max simplemente estaba mas rojo qué nunca, sus lentes seguían torcidos, y con su mano libre se los acomodó, pudiendo ver mejor al omega, quién obligatoriamente tenía que alzar la mirada para poder ver a Max.
Lo dos se sentían como en un sueño.
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Max caminaba hacía la salida del edificio, pensando en lo maravilloso que se la pasó con Checo a la hora de la comida, hablaron de muchas cosas, o bueno Sergio era el mas hablandor de los dos, muchas de sus fantasías se habían cumplido ese día.
Pero un grito lo saco de sus pensamientos.
─¡Max!, espérame.
Era Checo, corriendo con algunas carpetas abrazadas al pecho, se veía tan entusiasmado que Max se detuvo sin pensarlo.
─Hola Sergio, ¿p-pasa algo? ─ Preguntó el alfa, otra vez sorprendido.
─No... bueno, sí… ─ Sergio se detuvo a su lado, ligeramente agitado, por haber corrido hacia su alfa, realmente era veloz.
─Puedo... acompañarte al autobús? ─ Max se congeló.
Nadie hacía eso.
Nadie se tomaba el tiempo de caminar con él.
Mucho menos alguien como Checo, alguien tan perfecto, ni alguien tan inalcanzable.
─S-si quieres ─ Respondió, inseguro.
Checo sonrió como si le hubieran regalado un diamante.
─Quiero, con todas mis ganas.
Caminaron juntos, y Sergio hablaba animado
sobre el libro que estaba leyendo.
Sergio le preguntaba, queriendo que su alfa se sintiera parte de la platica.
Max, tímido, lo escuchaba.
Respondía
poco, pero cada respuesta era genuina.
Cuando llegaron al autobús, Sergio dijo.
─Mañana también te acompaño?.
Max bajó la mirada, sonrojado, pero sonrió como nunca, quizás se habían escuchado todas sus plegarias.
─Mmm... sí, me gustaría eso ─.
Y Checo sintió que el corazón se le salía por la boca.
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Un viernes, empezó a llover justo cuando salían de clases.
Checo no traía paraguas.
Max sí.
─Ven ─ Dijo el alfa, abriendo el paraguas lo
suficiente para cubrirlos a ambos, Sergio se quedó paralizado un momento, su alfa si que era tan caballeroso.
Luego dio un paso tímido hacia él, pegándose
más de lo necesario, de todos modos su alfa no se quitaría nunca.
El aroma de Max lo golpeó de inmediato, manzana verde, bosque húmedo.
Cálido, Protector.
El omega cerró los ojos un instante, inhalando sin querer.
Max lo notó.
─H-Huele mal? ─ Preguntó inseguro.
─No… ─ Susurró Sergio, con una sinceridad que hizo vibrar el aire entre ellos.
─Huele demasiado bien.
Max se sonrojó, mirando al suelo.
─Es solo mi aroma.
─Es perfecto Maxie ─ Murmuró Checo.
Max sintió el aceleramiento su propio corazón al escucharlo.
Escuchar a Checo decirle ese apodo, había alterada toda la química en su cerebro.
Caminó todo el trayecto tratando de respirar
normal, mientras su omega casi se desmayaba por el perfume natural que tenía ese día su alfa, Checo se dio cuenta de que caminar bajo la lluvia junto a Max, se habia convertido en su nuevo recuerdo favorito.
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Después de esos encuentros, Max y Checo se habían echado muy cercanos, aveces caminaban juntos por los pasillos, comían juntos, leían juntos, o platicaban juntos.
Se empezaron a conocer aun mejor, y cada vez se sentían mas tentandos a tirar todo por la borda y besarse, pero tenían miedo de arruinarlo.
Pero no todo era rosas y brillitos, el desastre, la rabia y el deseo se desató un día cualquiera.
La hora del receso siempre era tranquila para Max, pues este se sentaba bajo el árbol grande del patio, abría un libro y comía una manzana en silencio.
Hoy no.
Porque hoy, Lando estaba más pegado que nunca.
─Max, mírame, ¡mírame! ─ Decía el omega castaño claro, agarrando el brazo del alfa como si fuera un salvavidas. ─¿Crees que si estudio tres horas más podré aprobar?, dime la verdad, sé sincero.
Max, incómodo pero incapaz de ser grosero, respondió.
─Sí, Lando, creo que puedes, solo…estudia bien.
Y ahí estaba.
La gota que derramó el vaso.
A unos metros, Checo se quedó paralizado al ver la mano de Lando en el brazo de su alfa.
Sus ojos se agrandaron como platos, los labios le temblaron un momento, y después su expresión se endureció como piedra.
Su olor se volvió más pesado, más agrio, más dominante.
Algunos omegas alrededor se quedaron quietos sin saber por qué.
Sergio no podia creerlo, justo el día que llegaba tarde, y dejaba solo a su alfa aparecía el necesitado de Norris.
Checo cruzó el patio con pasos rápidos, casi felinos.
Su mirada era fija, oscura, intensa.
Lando todavía estaba hablando.
─Es que tú eres tan inteligente, Max, y tan- ─
CLACK.
La mano de Checo se cerró sobre la muñeca de Lando, apartándola del brazo de Max con firmeza, no fuerza, pero sí con una claridad escalofriante.
─No lo toques ─ La voz de Checo fue suave…pero helada.
Lando se quedó blanco.
─¿Qué-?, ¡oye! Yo solo-.
─No ─ Checo lo interrumpió sin miramientos, sin siquiera permitirle respirar entre palabras.
─No. Lo. Toques ─.
Max abrió los ojos como platos.
─Che–checo… yo-.
El omega por fin miró a su alfa, sus ojos estaban llenos de algo intenso, salvaje, como fuego contenido.
─¿Por qué te deje solo un minuto? ─ Susurró en español, como si estuviera regañándose a sí mismo. ─Un maldito minuto.
Lando retrocedió dos pasos, como si hubiera sentido realmente el peligro.
─Yo… yo solo quería ayuda con un problema, no estaba haciendo nada malo ─ Balbuceó.
Sergio lo vio de pies a cabeza.
Lento.
Frío.
─Si quieres ayuda, busca a alguien más, a Max no lo toques, ni el brazo, ni el hombro, ni la espalda, ni nada, ¿Entendido? ─ Advirtió Sergio.
Lando abrió la boca para responder, pero el instinto omega ─el de verdad, el biológico─ reaccionó primero.
Su cuerpo tembló y dio un paso atrás.
─E-entendido… ─ Y salió casi corriendo.
Max se llevó las manos al rostro, avergonzado, no por Sergio, si no por si mismo.
─Checo…¿qué fue eso?, te escuchó TODA la escuela ─ Dijo Max sorprendido.
Sergio lo miró, respirando un poco acelerado.
─Max… ─ Sus ojos bajaron al brazo donde Lando lo había tocado.
─A mí no me gusta que te agarren, yo…no…no puedo… ─ Tragó saliva. ─No puedo soportarlo.
El alfa sintió que el pecho se le apretaba, ¿Sergio lo estaba reclamando coml suyo?.
─Pero…¿por qué?, no soy tu-.
Checo lo interrumpió con una voz suave, rota, honesta.
─Porque eres mío… ─ Un silencio. ─Aunque tú todavía no lo sepas.
La respiración de Max se cortó por un segundo.
─Checo… ─ El rubio solo pudo susurrar.
El omega dio un paso hacia él.
Sus ojos estaban brillando, no de rabia esta vez…sino de algo mucho más vulnerable.
─Max…dime que te molestó que te defendiera y me voy, pero si me dices que no…si me dices que no te enojaste…no pienso dejar que nadie te vuelva a mirar como si fueras algo que pudieran tocar ─ Checo dijo decidido ya estaba harto de hacerse del rogar.
Max sintió las orejas encenderse.
─Yo…no me enoje ─ Susurró.
Los hombros de Checo bajaron con alivio, como si llevara un peso enorme encima.
El omega dio otro paso hacia él, casi rozándolo.
─Entonces déjame cuidarte…¿sí?.
Max tragó saliva, intentando no morir del calor que subió a su cara y porque básicamente Checo lo estaba reclamando.
─S-sí…-.
Y ahí, sin tocarlo, sin besarlo, sin decir nada más, Checo sonrió.
Una sonrisa pequeñita.
Satisfecha.
Peligrosamente tierna.
La sonrisa de alguien que acaba de reclamar lo que ama.
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Pero Checo no se iba a quedar de brazos cruzados, tenía que hacer algo al respecto sobre Lando, ese idiota no iba a interponerse entre su Maxie y el.
No le tomó mucho tiempo llegar a la Biblioteca de la universidad, por lo cuál tampoco le llevó mucho encontrar a el chico.
Quien leía un libro de quien sabe que, luciendo como simpre, tan simple, ordinario y corriente.
Por suerte la biblioteca estaba desolada ese día, perfecto para esta situación.
Sergio camino con aires de superioridad hacía el y en cuanto estuvo a un par de metros, el rizado levantó la vista.
─¿Necesitas algo muñequito de cuarta? ─ Sergio dejo pasar aquel estúpido insulto y se acercó a él chico, ja, ¿ahora si se atrevía a insultarlo?.
─Mira pequeña rata, dejame aclararte una cosa ─ El pecoso se encaminó hasta la mesa y colocó su mano sobre está mirando por sobre el hombro a el Chico.
─Maxie es mío, y tú insignificante existencia no va a poder cambiar eso, así que haste un favor y aléjate de mi alfa, ¿Quieres? ─ Demandó con un tono autoritario, para después dar media vuelta dispuesto a retirarse, esperando haberle echo entender a Lando la situación.
─¿No te cansas de ser tan estúpido, pedazo de plástico? ─ Lando se paró de su asiento e hizo detener el andar de Sergio, quien de inmediato volvió a mirarlo con la ceja alzada.
─¿Disculpa? ─ Checo estaba sorprendido, ¿porque Norris se estaba atreviendo a retarlo ahora, y no cuando estaban en el patio.
Estaba claro que lo había fingido todo, para quedar como la víctima frente a Max.
─No te hagas el idiota, ¿o es que acaso no te das cuenta qué yo tengo mas posibilidades de estar con Max?, es obvio que tú solo estas jugando con él, lo usas para entretenerte y una vez que consigas tener sexo con Max lo dejaras, en cambio yo soy perfecto para el los dos somos del mismo mundo, los dos sabemos lo mismo y nos gusta lo mismo ─ Insinuó Norris con el semblante molesto seguro de que todo lo que mencionaba era cierto.
Checo por su lado fruncio el ceño, bastante ofendido por las tonterías que salían de la boca de aquel horrible omega.
Aclaró su garganta y con total repudió mencionó.
─Tú pequeña perra, no tengo por que darte explicaciones, puedes pensar lo que quieras, si así crees que tendrás una sola oportunidad con mi Maxie.
─¿Piensas que él va voltear a mirarte?, por favor solo mírame, y ahora mírate, una rata de alcantarilla como tú, solo da lástima, metido entre tantos libros igual de inútiles que tú, siendo un completo rarito, apuesto a todas las cosas que presumes saber ni siquiera te serviran de algo en la vida, todo tu me da asco, así escuálido, sin un pocode gracia, todos los de tú tipo son tan repugnantes que me dan asco, maldito bas…-.
─¿Así que te doy asco?… -.
Un pequeño susurró dejo en silencio a ambos omegas.
─Ma-maxie n-no es lo que crees ─ Sergio alcanzó a decir con la voz levemente rota, apartandose del rizado y yendo rápidamente hacia el rubio.
─Max, porfavor dame explicarte.
Sergio sentia que perdia a Max por cada paso que este daba.
La habia cagado y en grande, tenía que arreglarlo todo rápidamente antes de perder a su alfa.
─Te escuché claramente ─ Menciono el ojiazul dolido y con los ojitos cristalizados detrásde sus hermosos lentes, Checo trato de acercarse nuevamente y Max nuevamente se alejo.
─Maxie, mi amor.
─No creo que quieras estar serca de alguién que te da asco ─ Mencionó con una sonrisa amarga para después irse lo más rápido posible del lugar.
─¡Max! ─ Llamo Sergio con la voz entrecortada pero el mencionado lo ignoro.
Con lágrimas mojando sin parar sus mejillas, con él corazón doliendo como el inferno, sintiendose como un tono ingenuo, Max corrió, corrió hacía su hogar donde el sabía que estaría solo, y cuando por fin llego se deshizo, dejo salir sus dolorosos sollozos los cuáles rasparon su garganta uno tras otro, tratando de aliviar al menos un poco de su sufrimiento.
Enserió había sido un estúpido en creer que Checo en verdad iba a aceptarlo tal y como era, ¿por que lo haría en primer lugar?.
Si para Sergio jamas seria suficiente, jamas seria el alfa atlético, fuerte, guapo que Checo se merecía.
Y como si el simple echo de pensarlo lo hubiera hubiera llamado, apareció.
Tocando desenfrenadamente la puerta, como si su vida dependiera de ello.
─¡MAX!, ¡MAX!, ¡PORFAVOR HABRE LA PUERTA!, ¡NECESITO EXPLICARTELO TODO!.
Sergio gritaba, pero por cada palabra que daba, sus esperanzas se iban desvaneciendo, creía que ya todo lo tenia perdido.
─Alfa porfavor, habré, te necesito…─ Llamarlo por su voz de mando lo habia echo sentirse como si jugará sucio, no queria recurrir a eso.
Pero ya no tenia otra opción, estaba llorando, sus piernas le dolían y no en la forma en la que Chequito quería, sus ojitos le ardían, y sus labios temblaban.
Max no respiro profundamente, quería resistirse, pero el echo de que Sergio y su omega lo estuvieran llamando, tan necesitados lo hacían débil.
Max no aguanto mas y caminó asta la puerta abriendola.
Checo sintió como si le devolvieran la vida, y no lo pensó las y se lanzó a abrazar a su alfa.
─M-maxie porfavor perdóname, y-yo no q-queria decir eso, n-nunca pensaría eso de ti, lo que escuchaste fue una confusión, fue un error ─ Sergio no podia dejar de sollozar mientras se explicaba, provocando que tartamudeara. ─Yo se que estuvo mal que le hablara asi al tonto de Norris, p-pero estaba frustrado e inseguro, es-esque el t-tiene razón, el tiene mas en común contigo que yo, el te entiende mas, el te cuidaría mas, y-yo no queria perderte por que para mi eres perfecto, no me importa si eres flaco o gordito , nerd o popular eso no me interesa, porque yo me enamore de ti tal y como eres, mi amor, por que para mi ya eres perfecto, me encanta todo de ti ─ Checo besaba cada cosa que nombraba de Max. ─Tu cabello, tus ojos, tu narizita, tus lunares y sobre todo tu cuerpo.
─Checo, nadie podría quererme mas que tu, ni Lando, el ni siquiera es una opción, p-pero yo en verdad no se si esto pueda funcionar, tu mereces alguien mejor, alguien que esté a tu altura ─ Mencionaba Max inseguro.
─Yo te merezco a ti, yo te quiero a ti y te lo demostraré ─.
Dijo checo para luego besarlo profundamente.
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El beso era profundo, el omega abrazo por el cuello a Max, obligadolo a subirlo a su cintura, Sergio envolvio sus piernas alrededor de su alfa mientras acariciaba las hebras rubia.
Las manos de Max le picaban, ansiaba tocar a su omega, y ya no se contuvo, empezó a manosearlo.
Sergio se estremeció de anticipación al sentir las fuertes manos de Max explorando su cuerpo, trazando sus curvas y planos.
─Mmm…Maxie, tus manos se sienten tan bien en mí ─ Ronroneó, acurrucándose en el cuello de Max.
Envalentonado por la aceptación del alfa, Checo aun en los brazos del rubio, comenzó a desabrocharse la camisa lentamente, revelando su piel suave y bronceada centímetro a centímetro.
─Quiero que me veas todo, Max, quiero que me toques, que me pruebes, que me reclames como tuyo ─ Se quitó la camisa por completo, dejándola caer al suelo.
Su pecho subía y bajaba con cada respiración excitada, sus pezones ya estaban duros por la lujuria.
─Porfavor Maxie, necesito tus manos sobre mí, aquí, Maxie, quiero que me chupes ─ El pecoso se tocaba las tetas apretandolas deseando que su alfa se las devoré.
Max comenzó a caminar al piso de arriba, directo a su habitación, mientras que acercaba su lengua al pequeño botón que yaestaba muy duro.
Checo volvió a abrazarce a su alfa, mientras soltaba pequeños jadeos.
Llegando a la habitación, el pecoso se bajo de Max, y lo tiro a la cama.
El rubio estaba sentado, jadeando, aun con sus lentes desordenados, estaba todo rojito, Checo se exito aun más.
Checo comenzó a desnudarse dándole un gran espectáculo al alfa.
Comenzó por su suéter cerrado, luego su pantalón el cual bajo lentamente mientras meneaba sus caderas.
Y cuando llego a su camisa se la saco de la manera mas sensual posible.
El pecoso iba a matar de un infarto a Max.
Quedando solo en ropa interior.
─Maxie…-.
Checo agarró las tiras de sus pantis deslizandolas por dus piernas lentamente.
Esta muy mojado.
Max estaba que se moría del calor.
Necesitaba quitarse su suéter, pero aun no se sentía seguro.
Checo se deslizó hacia el suelo y gateo hacia donde estaba Max.
El pecoso comenzó a acariar la virilidad de su alfa por sobre la ropa, que ya estaba un poco dura.
Por cada caricia la verga del rubio se hacia mas dura.
Y Sergio se empezó a restregar encima del pantalón de su alfa.
El omega daba pequeños besos y lamidas a el miembro de max por sobre el pantalón.
El ojiazul puso su mano en la cabellera oscura para guiarlo mejor.
Por inercia el holandes subía y bajaba sus caderas fingiendo pequeñas embestidas.
Checo ya muy exitado paro aun cerca de la erección.
─Maxie esto esta estorbando ─ Dijo el pecoso en un tono meloso, señalando el pantalón de su alfa.
Y max con torpeza se quito su pantalonera como también su ropa interior.
Su pene salto golpeando levemente los labios pomposos de Sergio.
Quien estaba demasiado -asustado- sorprendido.
La verga de su alfa era gorda, gruesa, grande, tan rosada que pareciera que en vez de que le daria semen espeso, le daria leche de fresa.
El tamaño del pene termino por dilatar las dos entradas del pecoso.
─M-maxie esto es enorme, n-no va a caber en mi, mierda ─ Asustado el omega maldijo.
─¿Quieres comprobarlo mijn leven? ─ Max con una
sonrisa llena de lujuria pregunto.
Y en un arrebatamiento Max agarro las hebras de su omega y embistio su boca.
Sergio sentia que se ahogaba pero le encantaba.
Max siendo inexperto lastimaba un poco a Checo y con ello también a si mismo.
Decidió bajar la intensidad de sus embestidas y dejo que el pecoso se encargará.
─Tan rico mi amor ─ El pecoso repartía besos por todo el miembro.
Checo repartía lamidas por todo el falo.
En un momento las lamidas se enfocaron en la punta rosada de la verga de Max y con su mano acariciaba lo demás.
El alfa solo se dignaba a gemir incoherencias o cosas en su idioma natal.
Sergio dejo de atenderlo.
─¿C-checo porqué paras…? ─ Preguntó el ojiazul temeroso.
Y Sergio no respondió.
Se coloco en el regazo de su alfa pero aun sin que hubiera penetracion.
En cambio se restrego en el pene de Max, mojandolo y dejándolo pegajoso en el proceso.
Para darse mas fuerzas al momento de moverse, se abrazo al cuello de su alfa, el cual con una idea ingeniosa llevo dos de sus dedos a su propia boca para chuparlos sin que el pecoso lo supiera.
Max lo detuvo.
─¿Maxie que sucede no te gusto…?.
Max igualmente no respondió, llevo sus dedos qué antiormente había chupado, al bonito coño de su omega.
─Ouh Maxie,…asi,…si,…sigue así ─ Decia Sergio con su voz llena de gemidos.
Checo estaba mas exitado qué nunca, los dedos de su alfa también eran largos y gruesos.
Max comenzó a mover su mano de arriba hacia abajo y cada vez con mas velocidad.
─¡Si, si, Maxie porfavor, asi! ─ Gritaba Checo por el repentino aumento de velocidad.
Checo calló sus ruidosos gemidos besando el cuello del holandes.
Las embestidas eran duras, sin un ritmo alguno, pero hacía a Sergio ver las estrellas.
─Uy…Maxie…¡sii, justo ahí Maxie! ─ Seguían saliendo mas y mas gemidos.
Max toco justo el punto dulce de Sergio, haciendo que este tuviera un squirt, mojando demasiado a los dos.
Checo nunca habia tenido uno y las secuelas de esta hacían que temblara tan exageradamente.
El moreno intento reincorporarse pero seguía temblando.
Sergio acostó a su alfa a la cama, quien se encontraba tapando su parte baja, apenas caía en cuenta que estaba medio desnudo.
Realmente se sentía repugnante.
Sergio miro la acción.
─Max mi bonito porfavor desnúdate para mi ─ Hablo con determinación el omega, acunando la cara de Max en sus manos.
─Pero Sergio, yo no se si lo que veras sera de tu agrado,…y-yo no quiero decepcionarte ─ El tono que uso el alfa era de tristeza.
─Maxie amor, jamas me decepcionarias, ¿si? ─ Beso los labios de su alfa.
Max con un poco más de confianza, comenzó a deslizar su ropa.
Primero su suéter.
Luego su camisa.
Y así quedo completamente desnudo.
Tanto en cuerpo como en alma.
Sergio lo miró completamente enamorado, el cuerpo de su alfa era arte.
Su cuerpo no era un error dentro del estereotipo de alfa: era una bendición, una versión hermosa de la diferencia.
Es grande, sí, pero no torpe.
Era amplio como un refugio, sólido como una promesa cumplida.
Su abdomen suave no habla de descuido, sino de abundancia, de noches bien vividas y mañanas sin prisa.
Sus brazos son fuertes, acolchados, hechos para envolverlo sin esfuerzo, para sostenerlo con una calidez que no se aprende, se nace con ella.
Su pecho amplio sube y baja con respiraciones profundas, seguras, y en ese movimiento hay calma, la certeza de alguien que no necesita tensarse para imponer respeto.
Su espalda ancha, que puede cubrirlo sin esfuerzos en los momentos de peligro.
La piel se curva donde otros esperan ángulos, y en esas curvas vive una belleza honesta poderosa, indiscutible.
Su alfa gordito no era menos dominante: era distinto.
Su presencia no intimidaba por miedo, sino por seguridad.
No ocupaba espacio para quitárselo a otros, sino porque su cuerpo, como su esencia, nació para ser grande.
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Checo se encontraba acostado en el centro de la cama con las piernas abiertas y un alfa gordito ya completamente desnudo en medio de estas.
Comiéndolo tan rico.
Max daba lengüetazo, besaba cada parte del coñito de Sergio, masajeaba su clitoris, con su lengua fingía embestidas.
Sergio agarraba bruscamente los cabellos rubios de su alfa hundiéndolo mas a su cavidad húmeda.
─Si mi amor…eres increíble, tu lengua m-me encanta ─ Sergio decía entre jadeos.
Cada embestida le daban pequeñas descargas de placer a Sergio, obligándolo a correse.
─¡Uhg, Maxx eres una bestia! ─ Sus gemidos eran erráticos.
Max dio un recorrido de besos, mordidas y chupetones en todo el cuerpo del pecoso, asta llegar a sus labios, labios qué beso con intensidad, como si de poder quedarse pegado a ellos sería posible, lo haría.
El beso lleno de pasión, exitacion y lujuria también estaba lleno de amor y ternura.
─Maxi déjame demostrarte cuanto amo tu cuerpo…─ El omega dijo embelesado por como se veía el rubio, desnudo mostrándose tan en confianza.
Sergio volvía a subirse a su regazo, alzo un poco sus caderas y con una de sus manos agarro el miembro de su alfa guiándolo a su entrada.
De lo tan desesperado que estaba se dejó caer encima de Max.
Ocasionando que ambos soltaran jadeos fuertes.
Max comprendió que tenía que dejar que Checo se acostumbrará a su tamaño, pues este se dejó caer de nuevo en su cuello, soltando quejas bajas.
Y en menos de unos minutos Sergio comenzó a moverse de arriba hacia abajo, dando pequeños e inexpertos saltitos.
Con sus dos rodillas en cada lado de su alfa, encima de las sábanas, se inclinó hacia atrás apoyando sus manos en los muslos de su Maxie.
Comenzó a follarse con fuerza.
En cada estocada Max llegaba justo en su punto dulces.
El rubio por su parte estaba fascinado con la imagen que tenía, Sergio lo estaba haciendo sentir tan bien, apretándolo con fuerza, su coño lo succiónaba como si quisiera arrancarle la verga.
Max también quería hacer sentir bien a Sergio, y con adrenalina, se medio sento en la cama, agarró a Sergio y con sus dos manos lo abrazo a su pecho, invirtió las posiciones ahora el pecoso estaba abajo y el arriba, coloco ambas piernas bronceadas en sus hombros, ahora la posición hacia que llegará aún mas profundo en el.
─¡Oh…oh, Maxie mas porfavor!, alfa mas fuerte complace a tu omega ─ Decía Checo sacando su lengua.
─Todo lo que me pida mi hermoso omega ─ Max dijo, siendo completamente dócil.
Sergio estaba tan inmerso en el placer, pero por un momento salio de su transe, la imagen que su alfa le daba, hacia que todo valiera la pena.
─¡Maxie, alfa! ─ Grito Sergio poniendo los ojos en blanco, pues se sentia tan lleno que estaba seguro que quedaria preñado.
Max por primera vez se corrio dentro de las entrañas del pecoso, pintando sus paredes de blanco.
El rubio estaba mas que feliz, porfin estaba con su Chequito, por inercia sus encías empezaron a picar.
─Alfa~ ─ El llamado de su omega lo saco de sus pensamientos.
─Alfa porfavor marcame, hazme tuyo ─ Pido el tapatío con los ojos rojitos, en sus pestañas habian pequeñas lágrimas de placer, su mirada tenia un destello dorado.
Max se separo un poco de el para poder verlo mejor, Sergio alzó sus manos, extendiendolas hacia las mejillas de su alfa.
Max ya no podía soportarlo sabia que era lo correcto.
Y en un abrir y cerrar de ojos, sus colmillos salieron a relucir.
Se acercó con cuidado hacia Checo, beso con delicadeza el cuello de tez canela, y lo mordió con determinación.
─¡Ahhg alfa! ─ Gimió fuerte el pelinegro.
─Ahora eres completamente mio Mijn liefje ─ Dijo un posesivo Verstappen, sus ojos tenían un pequeño destello rojo.
Sergio sollozo un poco y su instinto (y también el) hizo que la miera y besara la fresca marca, no queria ni pensar en el dolor que hizo sentir a su omega, por que si no, el también lloraría.
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Acostados, ambos estaban arropados, Sergio quien ya estaba limpio, ya que cuando terminaron de hacerlo, Max lo cargo con sus fuertes brazos y lo llevo a su baño, limpiandolo completamente, de pies a cabeza, lo habia dejado en la tina para que se relajara, mientras el estaba cambiando sus sabanas por unas mas comodas y sobre todo limpias.
Checo estaba al lado de su alfa, tenia su cabeza en su pecho, dando leves caricias.
Max le hacía piojitos, los dos no decían nada, por que las acciones decían mas que mil palabras.
El alfa miraba el cuello de su omega, rojo y un poco hinchado, la la increíble vista hizo que su pecho se inflara de orgullo.
Sergio solo estaba aguantando las ganas de lanzarse encima de su alfa nuevamente, tal vez lo haría mas tarde.
Ambos sabían todo lo que sucedería después.
Ahora eran alfa y omega, juntos los dos para toda la eternidad.
Aun que Max ya era de Checo desde hace mucho, y aunque el lo supiera, no diría nada por que ese era su mas grande deseo.
─Te amo Sergio ─ Dijo MX para luego hacerse mas abajo para darle un beso a Checo.
—Yo te amo mas Maxie ─ Sergio finalizó por decir, recibiendo gustoso en beso de su alfa.
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Primer OS subido a esta plataforma, espero les guste, nos vemos pronto 🩷.








