PREFACIO
Misht: mundo en el que la imaginación se funde con la realidad, crisol en el que hombres y no hombres cumplen sus destinos bajo el yugo de entidades que nunca lograrán comprender. Aunque los años hayan borrado tanto, premiando ignorancia con falsa paz; algunos cargamos la voluntad de recordar como una maldición inevitable. Dedico estas letras a ese anhelo ferviente, recio e indomable que nos condenó. A ti, Únder Alasmus, aun siendo inmortal e invencible, nunca te bastó. Tan distinto a los humanos en origen, pero tan parecido a ellos en naturaleza para nuestra desgracia. Debería dejarte morir en el olvido, miserable ser, pero sería misericordia inmerecida. Tu heredad nos volverá a acosar; solo la muerte nos protegerá del castigo si no estamos listos a tiempo. Desear que te hundas en el Úrsgal, en sus eternas espirales donde las almas se vuelven mero combustible, es inverosímil. Ninguno de los dos volverá tras la muerte.
De “El fin de otra Era”, por La Semilla
