27 inviernos: El manual que no me dieron.

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Summary

¿Qué pasa cuando sientes que el mundo avanza a mil por hora y tú sigues en el mismo lugar? ​A mis 27 años, he sobrevivido a un corte de pelo tipo champiñón hecho con una pelela, a la desaparición de las cajitas felices de verdad y a una Barbie embarazada que fue mi tesoro secreto. Soy Nataly: santiaguina, fanática de Justin Bieber y una convencida de que el mejor clima del mundo es el invierno (siempre que tenga mi guatero y calcetines de polar a mano). ​Este no es el diario de una vida perfecta. Es el recuento de una "Juanita 3 cocos" que pasó de actuar Blanca Nieves con su papá a intentar descifrar cómo se le rompió el corazón tantas veces. A través de extractos de memoria desde la "Etapa Huevo" hasta los desafíos de la adultez, busco conectar con quienes, como yo, se han sentido fuera de lugar, estancados o simplemente con ganas de jugar con el destino. ​Porque hay historias que no merecen perderse en el camino, y esta es la mía.Escribo esto a mis 27 años, una edad que se siente como un fin y un comienzo a la vez. Estos relatos son fragmentos de una vida en Santiago, entre inviernos, guateros y el caos de crecer. No busco ser perfecta, solo busco que estas anécdotas desde el trauma del corte de hongo hasta la Barbie embarazada no mueran conmigo. Si alguna vez te sentiste estancada mientras el resto avanza, esta historia también es para ti.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Etapa Huevo

Hay días en los que parece que todo el mundo avanza menos yo. Me miro al espejo todos los días, veo que lo único que cambia es el color de mis ojeras, me toco el pelo y suspiro. Definitivamente, lo único que cambia en mí es la textura de mi cara, como voy envejeciendo y sigo en casa de mi madre. Pero hoy quiero cambiar eso, quiero jugar con el destino; hoy mismo haré que mi camino lo decida yo y hoy decidí contar mi historia, que nadie pidió, pero quiero compartir y darme cuenta de cómo pasó tan rápido el tiempo.

Soy Nataly, canceriana de corazón y nacimiento, tengo 27 años, y mi amor platónico es Justin Bieber. Mi cumpleaños es en julio, donde comienza el mejor clima del mundo: el invierno. Aunque soy una persona muy friolenta y no puedo dormir si no tengo guatero o calcetines de polar. Nacida y crecida en Santiago, pero con ganas de ir a vivir al sur; pero no tengo ahorros ni trabajo, así que esa idea está demasiado lejos.

Me siento una persona que la vida no la ha tratado demasiado bien; he pasado por muchas amistades y por amores no correspondidos, he sufrido por ser gorda y por ser delgada, me han roto el corazón como yo misma me lo he roto. Son anécdotas que no quiero que se pierdan en mi camino ni con mi muerte; yo sé que en algún rincón de este gran mundo existirá alguien como yo, que ha pasado por sufrimientos y alegrías, que conecte con mi vida y se sienta identificada. Así que hablaré mucho de cómo fue mi vida con el paso de los años hasta llegar a los 27 años, que podría ser mi fin como mi comienzo.

ETAPA HUEVO:

Bueno, ¿qué quieres que te cuente? ¿Me acuerdo de cómo me formé? ¿De cómo comía desde el cordón umbilical de mi mamá? Pero no, no lo recuerdo, así que pasemos al siguiente. 

AÑO 1:

No recuerdo nada, yo creo que lloraba mucho y comía demasiado.

AÑO 2:

Tampoco me acuerdo, así que siguiente.

AÑO 3:

¿Qué quieres que te diga? SIGUIENTE.

AÑO 4:

Para serte sincera, tengo recuerdos muy vagos. Pero sí recuerdo que me cortaban el pelo con una pelela; no entiendo cómo mierda me hacían esa barbaridad de dejarme el pelo como champiñón y, aparte, ¿colocarme una pelela en la cabeza? ¿Acaso me odiaban o tenían envidia a mi hermosa cabellera? Nunca lo sabremos, porque mi mamá se hace la loca; o le preguntaré para la próxima, porque ahora está durmiendo.

AÑO 5:

A esta edad creo que comencé con mis dotes actorales. Mi padre me contaba que hacía todo el *performance* de la película de Blanca Nieves y de que él era mi príncipe; obvio, como que es normal que a esa edad las niñas vieran a su padre como príncipe. Creo que hubiera sido una buena actriz, ya que actuaba toda la película al pie de la letra: tenía mis enanos que eran mis peluches, la bruja malvada era yo misma o simplemente la creaba en mi cabeza y, cuando llegaba el momento del desmayo, esperaba a que mi padre llegara para despertarme; y lo hacía, era un gran príncipe.

Si no recuerdo mal, también tuve momentos solitarios con mi hermano mayor. No digo de que hayan sido tristes, sino que fueron realmente entretenidos, ya que mis padres salían y había que aprovechar. Lo que más recuerdo es ver Mekano y ETC en la cama mientras esperábamos a nuestros papás con cajitas felices; y eran las mejores cajitas felices de la vida, no como ahora que entregan esas asqueridades de compotas y jugos, se han perdido las buenas tradiciones.

Lo que más me gustaba de mi infancia era la creatividad y la libertad de que todo objeto tenía un propósito. Como por ejemplo, las sábanas colgadas en el patio eran un pasadizo a otro mundo o tener un amigo imaginario. ¿Quieren saber cuál era el mío? Era más que nada el personaje principal de Yugi-Oh. Sí, hueón, sí. Él era mi amigo imaginario que me acompañaba a todas partes, o tal vez era una entidad malvada y no me di cuenta.

Bueno, prosigo con mis juegos infantiles. Disfrutaba mucho jugar con mi hermano y mi primo, ya que nos inventábamos personajes muy chistosos. Del que más recuerdo era el de mi primo: se hacía llamar SILVANA y le gustaba los hombres, y corría por la casa persiguiendo a mi hermano. Ahí salía mi tata retándonos de que no corriéramos o no jugáramos en el patio para no romper las plantas. Era un viejo bien amargado, pero lo amábamos con todo el corazón y, aunque nos retara, seguíamos jugando igual.

Mi tata y mi tío abuelo me tenían un apodo que era Juanita 3 cocos, ya que pasaba jugando con pistolas y las cosas de juguetes que les compraban a mi hermano y primo; ya que en esos años no era tan *open mind* que una niña jugara con juguetes de niños, y viceversa. Lo que más jugaba sí era a las bolitas, les ganaba a todos; era jugadora profesional de bolitas, o tal vez eso me hicieron pensar. Si es así, me hicieron vivir en una mentira. Hasta ahí llega el relato de los 5 años porque no recuerdo más, chao.

AÑO 6:

Kinder, primer año y día de clases. ¡Qué maldita es la vida! De pasar por los mejores años de mi vida, jugando y corriendo en la casa, mi madre fue capaz de mandarme al colegio, encerrada en cuatro paredes con niños cochinos. Pero bueno, a veces dicen que tu peor enemigo son tus padres, ¿o no es así? Como todo niño en el primer día de clases se pone a llorar porque vas a estar lejos de tu madre y de la libertad, así que no quedaba más remedio que llorar y seguir adelante; cosa que uno tiene que seguir haciendo de una forma diferente.

Tengo recuerdos muy vagos del Kinder, son extractos. Como cuando me pegaron los piojos, cuando llamé llorando a mi madre que me dolía algo y me tenía que ir a buscar si no me iba a morir, o cuando me contaron que le gustaba a un niño y salí persiguiendo diciéndole: "¿Yo te gusto?" por todo el colegio gritando eso. De verdad lo siento, fui una niña loca. En el colegio lo pasaba bien, jugaba harto, habían cosas entretenidas y, sobre todo, timbres con formas que colocaban en los cuadernos.

También pasé mi infancia de 6 años con mis primos de parte de papá, aunque tengo poquitos recuerdos, pero también lo pasamos increíble. Por mí obvio, ya que las malas lenguas decían que yo era la revoltosa y les hacía que hiciéramos desmadres; pero la verdad es que yo era un ser tranquilo, mis primos eran los malvados (broma). Simplemente éramos buenos para jugar y de hacer cagadas, como todo niño pequeño. Eso sí, lo que más recuerdo —no sé si fue a esta edad o un poco más grande— mi tía Luzy, hermana menor de mi padre, me regaló una Barbie embarazada. Amé demasiado esa Barbie, fue una de las mejores que pude tener y me la regaló a escondidas, para que vean que fui la regalona. Era mi culpa ser tan adorable (broma de nuevo, ¿no se crean que soy así de egocéntrica o sí?).

Pero bueno, en sí, lo mejor de entrar a la básica no fueron los timbres en los cuadernos sino conocer a mi mejor amigo de la básica, que lamentablemente ya no lo somos más, pero eso ya es parte del AÑO 7 y se viene intenso.

Hasta aquí me llega la memoria de los 6 años. Un corte de hongo, una Barbie embarazada, un amigo imaginario y mi primer compañero de aventuras. ¿Y ustedes? ¿Se acuerdan de quién fue su primer mejor amigo o todavía les dura el trauma del corte de pelo que les hacían sus mamás? Cuéntenme en los comentarios, que me siento muy sola en esto jaja.