Mi Alfa//Kookmin

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Summary

Jungkook y Jimin son un matrimonio desde hace tres años, pero con un noviazgo de más de cinco años y una amistad de aproximadamente diez años. Eran un matrimonio perfecto, no les faltaba nada, tenían un bebé de tres meses, Jeon Park Seojun. En el proceso de gestación y lactancia, surgió una fetiche en el alfa y en el primer celo del omega después del parto... Se complació, o mejor dicho, su omega lo complació en una noche inolvidable. ☆Historia soft ☆Historia 100%mia ☆Publicada también en inkitt ☆Portada hecha por dm_lalala ☆Los comentarios ofencivos serán eliminados y TÚ serás bloqueadx. ☆Prohibida su adaptación sin mi autorización.

Genre
Erotica
Author
Liza~
Status
Complete
Chapters
3
Rating
5.0 5 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

En las tranquilas noches de Seúl, donde las luces de la ciudad se reflejaban como estrellas caídas sobre el río Han, Jungkook y Jimin habían construido un universo propio, uno que parecía sacado de los sueños más dulces y prohibidos.

Llevaban tres años unidos en matrimonio, pero su historia se remontaba mucho más atrás: más de cinco años de noviazgo apasionado y casi diez años de una amistad profunda, sincera y llena de risas compartidas, miradas cómplices y un cariño que había crecido lentamente, como una semilla que se niega a marchitarse.

Eran el matrimonio perfecto.

No les faltaba nada.

Tenían una casa cálida en un barrio tranquilo, carreras exitosas que los llenaban de orgullo, amigos leales que los envidiaban en silencio y, sobre todo, el mayor regalo que la vida les había concedido: Jeon Park Seojun, su pequeño omega de apenas tres meses.

Con sus mejillas regordetas, sus ojos grandes y curiosos que ya reflejaban el brillo travieso de su padre Jungkook y la dulzura infinita de su papá Jimin, Seojun era el centro de su mundo. Cada llanto, cada sonrisa, cada aroma a leche y a bebé que llenaba la habitación se convertía en una confirmación silenciosa de que todo valía la pena.

Sin embargo, la llegada de Seojun no solo había traído alegría y noches sin dormir. Había despertado algo más profundo, algo primitivo y ardiente que yacía latente en el vínculo entre el alfa y su omega.

Durante el proceso de gestación, el cuerpo de Jimin se había transformado de formas que nadie podría haber previsto: curvas más suaves, una piel que brillaba con un nuevo resplandor, y un aroma que se volvía más dulce, más intenso, más irresistible para Jungkook. El embarazo había intensificado cada instinto alfa de Jungkook, haciendo que su necesidad de proteger, de poseer y de adorar a su omega se multiplicara hasta límites casi dolorosos.

Y luego llegó la lactancia.

Aquellas noches en las que Jimin se sentaba en la mecedora junto a la ventana, con Seojun pegado a su pecho, soltando suaves sonidos de satisfacción mientras bebía, Jungkook no podía apartar la mirada.

El espectáculo de su omega alimentando a su hijo con su propio cuerpo despertaba en él una fascinación que iba más allá del amor paternal. Era algo visceral, carnal, casi sagrado. El aroma de la leche materna mezclándose con el dulce olor natural de Jimin, la forma en que sus pechos se hinchaban, llenos y pesados, la expresión de plenitud y vulnerabilidad en el rostro de su esposo... todo ello encendía un fuego que Jungkook intentaba, a veces sin éxito, contener.

Fue en una de esas noches, durante el celo de Jimin —aquel primer celo posparto que llegó como una ola inesperada y poderosa—, cuando todo cambió.

El aire de la habitación se había vuelto espeso, cargado de feromonas que hablaban de necesidad, de entrega y de un deseo que no admitía espera.

Seojun dormía profundamente en su cuna, ajeno al torbellino que se desataba a pocos metros de él.

Jimin, con el cuerpo aún sensible por el reciente parto y la lactancia, miró a Jungkook con ojos vidriosos, las mejillas sonrojadas y los labios entreabiertos. No hubo palabras al principio. Solo miradas. Solo el latido acelerado de dos corazones que se conocían desde hacía una década.

Aquella noche inolvidable, el omega se entregó por completo.

No solo como esposo, no solo como padre.

Se entregó como la criatura más hermosa y deseada que Jungkook había visto jamás. Con ternura y con fuego, con la leche que aún perlaba su piel y el aroma que volvía loco al alfa, Jimin complació cada uno de los deseos más oscuros y profundos de su marido. Jungkook, por su parte, se dejó llevar por ese fetiche que había nacido en silencio durante los meses de gestación: la adoración absoluta al cuerpo transformado de su omega, a sus pechos llenos, a la leche que representaba vida, nutrición y una intimidad que nadie más podría comprender.

Entre gemidos ahogados, caricias reverentes y besos que sabían a amor y a pecado, ambos descubrieron una nueva capa de su vínculo.

Una capa más intensa, más cruda, más suya. Porque en ese momento, bajo la luz tenue de la lámpara de noche, Jungkook no solo amaba a Jimin como su pareja y como el portador de su hijo. Lo amaba como su omega, como su mayor obsesión, como la única persona capaz de satisfacer instintos que ni siquiera sabía que poseía.

Y así, en la quietud de su hogar perfecto, con su bebé durmiendo plácidamente a unos pasos, Jungkook y Jimin sellaron una nueva etapa de su historia.

Una etapa donde el amor ya no era solo ternura y complicidad, sino también deseo voraz, fetiches compartidos y una pasión que, lejos de debilitarse con el tiempo y la paternidad, había encontrado una forma nueva y poderosa de arder.

Espero les haya gustado 💗

Una pequeña historia que surgió de la nada en mi grupo de WhatsApp donde hay puras lectoras locas.

Ya tenía pensado hacer una historia así, pero por cosas de mi vida aburrida no surgió, pero hoy si y espero les guste.

Portada hecha por dm_lalala

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