I
Los diálogos que tengan asterisco (*) son Tae hablando en su idioma original.
TaeHyung tenía una vida desgastante. Era estudiante universitario y ganaba dinero con perforaciones clandestinas y tatuajes en los salones lejanos y poco usados. Era conocido por ser un tipo animado y algo conflictivo; no tenía muy buenas notas, todos sabían que estudiaba negocios internacionales debido a su familia pero realmente no le iba bien. Nació en una familia de buenos recursos, dueños de una marca de cosméticos que iba ganando reconocimiento y TaeHyung siempre había sido la cara de la marca, después de todo era un hombre bastante atractivo.
Todo el mundo se preguntaba porqué se jodía la cara con sus perforaciones, ¡realmente tenía la cara de un muñeco!
—¡Te he dicho que no quiero eso en mi casa, Kim TaeHyung! Si me entero que has comprado una porquería de esas con nuestro dinero te voy a matar.
Esa era su madre, siempre gritona y dramática. Sucedió cuando le pillaron con una máquina de tatuajes en casa, pues había estado aprendiendo porque le gustaba todo ese mundo alternativo, pero sabía que tenía terriblemente prohibido hacerse alguno, ¿qué pasaría si arruinaba su bella piel con tinta y eso les costaba la imagen de la marca a su familia? Lo echarían a patadas de la casa.
Aunque en el fondo, Kim TaeHyung anhelaba eso. Estaba harto de estar atado a su familia y de obedecer a todo lo que le decían.
TaeHyung era muy popular con las mujeres, también con las personas de la universidad, después de todo su rostro aparecía en todos los carteles de la marca de su familia. Era amigable, solicitado y claro, siempre hacia hacer reír a los demás, pero sinceramente TaeHyung estaba harto de ser solo una cara bonita.
Para desafiar a sus padre se hizo perforaciones en las orejas, ¡incluso una donde nadie más que sus novias sabían! Pero no era suficiente, simplemente quería irse.
TaeHyung estaba desmotivado, viviendo la vida de alguien más, sin poder hacer lo que quería. Se sentía terriblemente atado. A veces sólo fingiendo ser un buen tipo, a veces sólo haciendo reír a los demás cuando ni siquiera él se sentía feliz, a veces simplemente soportando… estaba tan, tan harto.
Esa mañana había tenido una discusión con sus padres, le habían roto la máquina de tatuar que se había comprado con esfuerzo y su propio dinero. Iba camino a la universidad pensando que quizás podía despejar un poco la cabeza, pero terminó siendo igual de mala. Había grabado un comercial sobre un nuevo producto y había sido tan ridículo que recibió burlas entre sus compañeros.
Era un día lluvioso y él sólo se sentía un bufón, un títere que todos manejaban a su antojo.
Caían gotas pesadas cuando al pasar por un puente de camino a casa escuchó un lamento; un perro al borde de caer estaba intentando trepar, las lluvias fuertes habían derrumbado una parte del puente y el pobre perro se sostenía con ambas patas intentando subir de nuevo. TaeHyung se apresuró a ayudarlo, dándole una caricia en la cabeza que ocasionó que su paraguas saliera volando. Intentó atraparlo y lo hizo, pero olvidó dónde estaba y terminó pisando fuera del puente. Fue inevitable la caída de veinte metros al río Han.
Ese momento fue lento, TaeHyung ni siquiera pudo luchar cuando cayó al agua. Se golpeó la cabeza y poco a poco su vista se nubló, sólo las luces y el agua turbulenta siendo lo último que vió.
Al despertar se sintió ahogado, entró en pánico, pataleó y pataleó hasta nadar fuera del agua. Lo extraño es que al hacerlo no estaba en el Rio Han.
—Ah… —gimió adolorido, frotándose la cabeza y notando la sangre. Ya había salido del agua, estaba sobre la hierba.
¿Qué tan fuerte se había golpeado la cabeza? Se había caído en un río y ahora estaba en un lago enorme. Ni siquiera había rastros de la ciudad y la cabeza le dolía mucho.
No supo cuánto tiempo estuvo ahí, pero la ropa se le terminó secando un poco, igual que su mochila. Fue cuando decidió levantarse y buscar ayuda, aunque no sabía a quién. Todo era monte y bosque.
Estaba hambriento y adolorido, no sabía dónde estaba y casi parecía anochecer. No había visto ni una sola persona hasta que escucho voces, pero lo más loco de todo es que no las entendía.
—Por aquí está el lugar, necesitamos ir en esta dirección… les dije que no debíamos desviarnos.
Era una voz suave y aterciopelada, elegante, pero no entendía ni una papa de lo que decía. ¿Era inglés? ¿Alemán? ¿Ruso? ¡Nunca jamás lo había escuchado! No tenía ni la más remota idea del idioma, pero era una persona y él necesitaba un doctor.
TaeHyung navegó entre los arbustos y plantas hasta llegar a un camino terroso, donde estaba una carretilla guiada de un caballo, habían dos hombres allí, ambos altos, parecían fuertes. TaeHyung no dudó en acercarse.
— ¡Oigan! ¡Por aquí! *
Iba agitando su mano y ellos lo notaron, mirándole con confusión, ¿qué acababa de decir ese tipo? Tampoco le entendían. Para el colmo estaba herido, ¿sería un ladrón?
TaeHyung estaba aliviado por ver otras personas, aunque estas se vieran extrañas con sus ropas extravagantes, pero finalmente fue derrumbado abruptamente. Soltó un grito por la bestia negra sobre él, ¿era un lobo? ¡Joder! ¡Era el lobo las jodidamente grande que había visto! Aunque claro, no es que hubiera visto lobos en la vida real antes, pero definitivamente ese era enorme.
—¡No me mates! ¡No me mates! * —gritaba TaeHyung cerrando los ojos e intentando empujar la cabeza del lobo lejos de su cuello—. ¡Joder! ¡Déjame! *
—Hoseok, déjalo. Se ve extraño —uno de los hombres habló y el lobo casi a regañadientes se retiró, aunque igual permaneció cerca como una amenaza. El hombre, un chico de piel habla y rostro fino, se acercó y se puso de cuclillas frente a él —. ¿De dónde eres? ¿Qué eres?
TaeHyung sólo lo miraba aún preso del pánico, pensando que no había sido una buena idea haberse acercado. ¡Ahora esos lunáticos y su lobo gigante lo matarían!
—No nos entiende —dijo el otro hombre, uno moreno y con hoyuelos en el rostro. Tenía un sombrero grande rojo como el vino—. ¿Crees que sea un espía?
—No estamos seguros. ¿Qué hueles, Hoseok?
El lobo se acercó a TaeHyung nuevamente y olfateó, haciéndole estremecer. El animal sacudió la cabeza.
—No hice nada * —exclamó TaeHyung aún asustado, ese día definitivamente había Sido una mierda—. Yo me iré, ¿si? ¡Lo siento por haberlos interrumpido! —levantó las manos en señal de paz y se fue poniendo de pie, pensando en marcharse.
Los otros hombres no se opusieron, lo dejaron ir aunque bastante intrigados. TaeHyung suspiró de alivio, pero no le duró mucho, apenas había caminado por el sendero de tierra cuando el lobo negro se le atravesó en el camino, atrás escuchó las pezuñas del caballo y el peso de la carreta, ¡otra vez!
—Oye, tú —lo señaló el hombre de piel blanca—. Sube —hizo una seña con el pulgar hacia la carreta para darle a entender lo que debía hacer.
—Ah, no, no —TaeHyung negó con las manos y la cabeza—. ¡No, muchísimas gracias! Estoy bien.
Aunque TaeHyung ya había estado perdiendo mucha sangre, había dejado pequeñas gotitas por el camino, casi pasadas por alto de no ser por el olfato agudo del lobo. La verdad, se sentía mareado. Al final, el hombre moreno le enseñó unas vendas y ungüentos, así que terminó por aceptar la hospitalidad de los extraños.
—Debes dejar de recoger cosas de la calle, NamJoon —comentó el hombre de piel blanca, quien dirigía la carrera.
—¡Oh, vamos! Es como un cachorro herido y perdido, no puedo dejarlo —se excusó el hombre del sombrero después de terminar de vendar la cabeza de TaeHyung, quien estaba ya cansado por haber caminado tanto y perdido sangre—. Hay que llevarlo con YoonGi para que lo cure.
—¿Estás loco? ¿Y si es un jodido espía del rey?
—HoSeok dice que no huele a nada raro, Jin. Además, me da bastante curiosidad.
—¿Enserio vas a llevar a un extraño a nuestro lugar sólo porque te parece lindo?
NamJoon bufó y se encogió de hombros. Él siempre había sido así, fascinado por las criaturas raras y especialmente por tenerlas bajo su control y en ese momento TaeHyung parecía un espécimen nuevo que no podía dejar ir. SeokJin era diferente, más práctico, sereno, calculador… definitivamente llevar un extraño no estaba en sus planes.
—Tú lo cuidarás.
Hablaban de TaeHyung como si fuera un animal de la calle que recogieron, aunque este no tenía ni la más mínima idea. Sólo los había observado en el camino, intentando descifrar lo que decían, pero al final se rindió. Estaba cansado, ¿cómo es que no había muerto si cayó del puente? ¿Cómo es que estaba ahí? Tantas preguntas le hicieron quedarse dormido.
Ese fue su primer encuentro con Acherontia, un circo bastante peculiar al que fue llevado por NamJooon. TaeHyung nunca había estado en un circo, sus padres nunca lo habían llevado a un lugar tan corriente como ese, pero era interesante, había de todo. TaeHyung aprendió que ese mundo era diferente al suyo, porque sí, había concluido que había terminado en un mundo alterno, quizás como una segunda oportunidad del destino.
Ese mundo era peculiar, como si la fantasía y la realidad medieval se mezclaran, como si la magia y una tecnología primitiva convivieran colectivamente. No había celulares, el suyo no tenía señal y se había mojado con el agua, tampoco había tv pero definitivamente había vehículos y bombillas que le recordaban a TaeHyung al siglo pasado.
YoonGi era bueno con TaeHyung, era un hombre que tenía una apariencia intimidante pero era bastante gentil y había curado sus heridas. No fue sorpresa que estuviera detrás de YoonGi, intentando aprender todo lo posible.
—¡Hyung! ¡Espérame! *
YoonGi no tenía ni puta idea de lo que decía siempre ese chiquillo raro que NamJoon había traído, pero era bastante divertido y dulce, lo hacía reír, era como un hermano menor. Al final, lo había aceptado y no le importaba si se quedaba.
TaeHyung era una particularidad que todos, especialmente NamJooon, querían descubrir. Hablaba y se comportaba raro, todos sabían que no era de esos lugares pero tampoco podían preguntarle nada porque no le entendían. Todos lo habían recibido, incluso el lobo gigante. Era un lobo gruñón, pero TaeHyung siempre había querido una mascota, así que era amable con él.
TaeHyung estaba con ellos sin preocuparse por irse, no tenía prisa, se sentía a gusto en ese extraño lugar con ellos y los demás tampoco parecían pedirle que se fuera, así que estaba bien, no se sentía solo y realmente no extrañaba a nadie de su anterior mundo.
Poco a poco fue aprendiendo el idioma, le costaba un poco, pero SeokJin era un buen maestro. Por alguna razón, ese hombre frío se había ofrecido a enseñarle, aunque realmente ers porque SeokJin tenía interés por interrogarlo y saber más pero TaeHyung pensó que estaba siendo amable.
—¿De dónde vienes?
—Es difícil explicarlo, yo tampoco lo entiendo bien —dijo TaeHyung con cuidado, intentando hablar correctamente. Tampoco quería que Jin pensara que estaba mintiendo—. Vengo de un lugar muy lejano, caí desde un puente muy alto hacia un río… cuando desperté estaba en ese lago cerca de dobde nos encontramos. Es diferente a este mundo, este lugar…
TaeHyung siempre decía lo mismo cuando se lo preguntaron. SeokJin asumió que el golpe le había afectado la cabeza y por eso decía disparates. Sea lo que sea, no le importaba a TaeHyung, sabía que nadie le creería. Y ese mundo le gustaba mucho, no dejaba de fascinarlo, había criaturas que sólo parecían estar en cuentos de hadas. Como cuando descubrió que HoSeok era un hombre lobo cuando compartió vivienda con él.
Claro que le asustó despertar con un hombre al lado.
—¡Aaaaah! ¡Alejate!
Había pegado un salto por el susto, él estaba seguro de que no durmió con nadie la noche anterior, solo con Hoseok, la agradable y peculiar mascota que ahora tenía, así que era una enorme sorpresa encontrarse con un tipo desnudo al lado.
—¡Quítate! ¿Quién eres? —exclamó—. ¡Aléjate o te mataré!
El hombre se había despertado por los gritos y creyendo que estaba en peligro, se precipitó hacia TaeHyung, empezando a estrangularlo.
—¿A quién crees que amenazas, niño estúpido? —exclamó el hombre con voz rasposa—. Eres un idiota, ¿por qué mierda me despiertas? Soy HoSeok.
Le estaba apretando el cuello, haciendo que el color brotara rojizo empezara a cubrir la piel de porcelana de TaeHyung. Este comenzó a sonreír amplio aunque se estuviera quedando sin aire.
—Maldita sea, eres un asqueroso, TaeHyung —se quejó soltandolo cuando notó la erección del mismo.
TaeHyung era bastante particular en el sexo, aunque lo disfrutaba convencional, le gustaba especialmente cuando había dolor de por medio. Y aunque era agradable darlo, era mucho mejor recibirlo. ¿Había convertido el maltrato en una forma de deleite? Posiblemente.
En aquel circo había mujeres lindas, incluso hombres, realmente a TaeHyung no le importaba siempre y cuando tuvieran un agujero agradable, se divertía mucho en ese lugar, pero con el tiempo se dió cuenta de que no estaba en alguna clase de vacaciones del mundo real.
—¡Corran, corran!
En esas tierras además de magia, había un rey muy malvado que disfrazaba su corrupción con muestras vagas de gentileza, desplazando gente de sus hogares, creando guerras y conflictos sin sentido, torturando y matando gente inocente. Fue un día cuando fue hacia un pueblito pesquero con Hoseok y Jimin, un simpático elfo que venía al circo de vez en cuando, que se dió cuenta del maltrato y horribles desgracias que vivían los habitantes de esa región. ¡TaeHyung no pudo evitar entrometerse!
Intentó que no quemaran viva a una mujer frente a sus hijos cuando los viles guardias que decían hacerlo en nombre del rey, terminaron por perseguirlos hasta las afueras. Al final Jimin, quien resultó ser un guerrero increíble, tuvo que matarlos y tuvieron que huir de la escena. Tuvieron que permanecer ocultos un tiempo, pero eso le dió tiempo a TaeHyung de descubrir más y más del mundo donde estaba.
El circo finalmente se había instalado, sería la primera vez que vería los trucos y aunque se sorprendió y quedó feliz por los actos, cuando llegó la noche y la función privada del circo comenzó, se dió cuenta de que ese circo no era lo que parecía. Muchas depravaciones ocurrían en la función nocturna del circo Acherontia, donde los espectadores pagaban por ver actuaciones llenas de lujuria y sexo público.
TaeHyung quedó interesado desde el inicio cuando vió a su querido hyung NamJoon someter y tomar a una chica bonita que en la función diurna hacía trapecio, ella era morena y muy bonita, pero se veía mucho mejor cuando estaba bajo las grandes manos de NamJoon.
Aquella noche, además, se reunieron con TaeHyung en la extraña casa rodante mágica de SeokJin, donde le compartieron su secreto:
—Escucha, ahora que puedes entendernos, TaeHyung, te contaremos lo que sucede —habló finalmente NamJoon, siendo escuchado por todos—. Como habrás notado, no es un circo normal, cumplimos una doble función con actuaciones diferentes para público distinto. El dinero lo usamos para financiar nuestro ejército, todos aquí formamos parte de una rebelión contra el rey.
—¡Ese bastardo! —exclamó TaeHyung con furia—. Yo quiero ayudarlos.
Pasar de una aburrida vida donde sus padres controlaban cada aspecto de él a un mundo distinto donde podía ser él mismo y además, estar con personas que quería y ayudar a una buena causa, TaeHyung estaba feliz de ayudar a sus amigos.
Esa había sido una larga travesía, pero estaba feliz por haber hallado un hogar donde menos lo creyó.