El día en que el vino gritó mi nombre.
Alemania, 1920
Sabes lo que haces especial a Renania...
Es eso.... la magia de no ser solo tierra,
Es la forma en que el tiempo que se desliza como un susurro antiguo entre viñedos,
como si el tiempo hubiera decidido quedarse a vivir allí.
Donde cada castillo parece sacado de un cuento de ensueño.
El vino que sabe a verano y a nostalgia
Dónde todo parece decir: quédate mas.
No es solo belleza..
Es esplendor...
Renania no te marca
Solo te envuelve
En una fantasía por siempre...
Para nunca olvidar.
A mi amado hogar...
Lo es...
Es mi querido hogar...
Al que nunca arrancaré de mi alma
Mientras tanto esté individuo...
una hija de la tierra.
Amante de las flores.
Y de la dulce embriaguez.
A la que su padre obligo a inscribirse en un reinado.
Un reinado de la buena sangre.
Cómo bien nos distinguen.
Desde hace ya bastante.
Formando así.
Parte nuestra propia identidad.
De nuestra historia.
Una que han cruzado miles de generaciones.
Y entonces yo.
Yo estaba ahí en lo alto de aquella plataforma...
Tan solo observando... Contemplando....
Como la multitud...
Gritaban frenéticamente....
Mi nombre....
"Emma... Emma..." estallaban en gritos.
Diría que estaba tan asustada que pensé que mi alma se saldría.
Mi ojos... espejaban aquel brillo asustadizo...
Un temblor suave recorría mi piel.
Dejando mi corazón palpitar.
Mientras que la chica a mi costado.
hermosamente bella.
La más bella criatura que han visto mis ojos...
Posaba su mirada sobre el gentío.
Aún enloquecido.
"Emma.. Emma..." Rasgaban al aire con sus voces.
De reojo...
Tan solo me examinaba un poco.
Con sus pupilas café.
De un café.
Tan suave que brillaban como la luz
mas sublime y encantadora posible.
También me regalo una sonrisa apenas curvada.
La más divina y perfecta.
Que jamás haya visto.
Un ser angelical.
Caído de cielo.
Una odisea debajo del alma y
Un flechazo que cayó directo a mi núcleo del ser.
Fue entonces cuando... un silencio cortó... se dejó presenciar... entre toda la muchedumbre.
"Entonces el ganador es" se oyó..
de uno de los jueces.
"1234......" dentro de un silencio largo...
Confesaré que cada espacio de esta divinidad llamada emma...
Estaba apunto de explotar.
Era un mar de ansiedad.
Sin mas preámbulo el hombre soltaría de su boca lo que tanto esperaba aquella enorme marea humana.
"12345" murmure lento como un pequeño aliento al corazón.
Fue entonces cuando.
Su voz tembló en un rugido.
Y de sus labios suavemente pomposos.
Unas pequeñas palabras lloverían.
"Emma" soltó sin más demora.
Con los ojos abiertos por el evidente asombro.
Un Cosquilleo interno.
Entraba directo a lo más hondo de mi psique.
Una mueca de incomodidad dio un paso hacia el exterior.
"Venga Emma" pronunció el hombre delicadamente.
Al mismo tiempo que un breve escalofrío se hacía visible en mí.
Camine hasta este casi arrastrándome.
Sutilmente
Sintiendo mis pies rozar apenas la superficie.
Muy despacio
Me senté en aquel trono adornado de flores blancas.
Trayendo consigo una vibra de amornia y serenidad.
También algo de claridad a lo tempestuoso que se hacía sentir.
Entre toda la oleada de personas presentes.