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Era la nueva oportunidad que tenían Jimin y Jungkook de estar juntos, y no la iban a desaprovechar por nada del mundo. Solo eran dos jóvenes que se amaban contra todo pronóstico, más que nada por las diferencias sociales
—¿Estás listo, amor? —preguntó Jungkook en medio del parque donde se había citado con Jimin para llevar a cabo la idea más loca de los dos
—Con gusto sería el señor Jeon —respondió Jimin con una sonrisa nerviosa
—Bueno, bueno, a lo que vamos —dijo su amigo Namjoon
—¿Listos? —preguntó Taemin
—Sí —respondieron los dos al mismo tiempo
Estando frente al Parque de los Novios, en medio de una mañana absurdamente fría...
—Jeon Jungkook y Park Jimin, ¿aceptan amarse y cuidarse en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe?
Ellos se miraron y sonrieron
—Sí, aceptamos —dijeron ambos al mismo tiempo
—Entonces, con la bondad que me caracteriza, los declaro esposos de por vida
Todos rieron al ver la loca idea de los dos jóvenes que se amaban con cariño desde que eran niños, y que ahora seguían manteniendo ese amor intacto a pesar del tiempo y las dificultades
La tarde continuaba tranquila entre los cinco amigos cuando el móvil de Jimin sonó. Al sacarlo de su bolsillo, vio el nombre de su padre en la pantalla
—¿Qué querrá ahora? —se dijo a sí mismo, aunque en voz alta
—Nada bueno viniendo de él —comentó Jungkook mientras terminaba una partida de videojuegos con Namjoon
Jimin suspiró antes de contestar
—¿Papá?
Del otro lado, la voz de su padre sonó demasiado alegre, y eso solo hizo que Jimin se preocupara más
—Hijo mío...
—Sí, algo anda mal—murmuró Jimin de inmediato
—Hoy tenemos una cena de negocios, así que te quiero temprano en casa. Debes estar listo para conocer a mis nuevos inversionistas
Jimin cerró los ojos con cansancio, claro, otra cena elegante, otra noche fingiendo sonrisas entre personas adineradas que solo hablaban de dinero y poder. Y él, como único hijo de la familia Park, debía estar en medio de todo aquello
—Entiendo... llegaré pronto —respondió sin ganas antes de colgar
Por unos segundos se quedó mirando el teléfono en silencio. Odiaba ser millonario
Odiaba esa vida llena de apariencias, reglas y compromisos. A veces deseaba tener una vida simple como la de Jungkook o Taemin, sin reuniones de negocios ni personas decidiendo su futuro, ósea pobre viviendo
—¿Problemas? —preguntó Jungkook al notar su expresión
Jimin levantó la mirada y forzó una pequeña sonrisa
—Cena de negocios... otra vez
Y aunque intentó sonar indiferente, Jungkook pudo notar perfectamente el cansancio escondido en su voz
(...)
Jimin llegó a la enorme mansión Park cuando el sol comenzaba a ocultarse detrás de la ciudad
Después de que Jungkook lo fuera a dejar en la moto que tenia y era un regalo de su padrino, Jimin no quería irse y dejarlo no despues de que hubieran casado como dos locos en un parque, miraba el anillo sencillo que Jungkook le compro
—Te amo —escuchó como siempre
—Yo te amo más... esposo mío — y se fue con la sonrisa más grande y feliz de todas
Apenas cruzó la puerta principal, el silencio frío del lugar le golpeó el pecho. Era una casa enorme, elegante, llena de lujos... pero vacía de cariño. No quería estar aquí pero le tocaba o empezarían los problemas con su papá
Las luces doradas iluminaban los largos pasillos de mármol mientras los empleados caminaban de un lado a otro preparando la dichosa cena de negocios. Todo tenía que ser perfecto para los invitados de su padre
Como siempre
Jimin subió lentamente las escaleras hasta su habitación. Cerró la puerta detrás de él y dejó escapar un suspiro cansado y por un momento observó su reflejo en el enorme espejo frente a su cama
Era hermoso. Demasiado hermoso, según todos
Su cabello cenizo-blanco caía suavemente sobre su frente, sus labios tenían ese tono rosado natural que volvía locos a muchos y sus ojos brillaban cuál esmeralda, incluso cuando estaba agotado. Además, su altura y elegancia hacían que cualquiera volteara a verlo apenas entraba a un lugar
Parecía alguien que lo tenía todo
Pero nadie veía lo que realmente existía detrás de esa imagen perfecta, una madre perdida en el alcohol, un padre cruel que solo lo utilizaba como una pieza más de sus negocios
Jimin bajó la mirada mientras aflojaba la corbata de su uniforme
Desde el pasillo podían escucharse gritos apagados y el sonido de algo rompiéndose. Seguramente su madre había vuelto a beber, otra vez
Y su padre... bueno, él seguramente estaría ignorándolo como siempre o gritándole por “arruinar” su prestigio
Jimin caminó hasta el vestidor intentando no pensar demasiado, sacó uno de los trajes negros que su padre tanto adoraba verlo usar. La tela costosa se ajustaba perfectamente a su cuerpo delgado y alto, marcando la elegancia natural que poseía sin siquiera intentarlo
Se acomodó frente al espejo mientras abotonaba lentamente la camisa
Qué irónico. Todos admiraban la vida de los Park, todos querían ser parte de esa familia y Jimin solo quería escapar de ella. Tomó un poco de aire y terminó de arreglar su cabello, afuera podía escucharse el sonido de autos llegando a la mansión
La cena estaba por comenzar y él tendría que volver a fingir que era feliz
Cuando Jimin bajó las escaleras para recibir a los invitados, pudo ver a su padre conversando con cuatro personas en medio de la enorme sala principal. Seguramente se trataba de los inversionistas de los que había hablado horas antes
Dos adultos y dos hijos
No le interesaba realmente quiénes eran ni cuánto dinero tenían. Para Jimin, todos los socios de su padre terminaban siendo iguales: sonrisas falsas, trajes costosos y miradas llenas de ambición
Pero apenas su padre lo vio bajar las escaleras, sonrió con un orgullo exagerado, como si realmente fuese el mejor padre del mundo
—Hijo mío...
Jimin contuvo el fastidio que esas palabras le provocaban
—Padre —respondió con calma mientras llegaba junto a ellos
Las miradas de todos se posaron inmediatamente sobre él. Y claro, Jimin ya estaba acostumbrado a eso, su presencia siempre llamaba la atención
Su padre habló con una sonrisa impecable
—Les presento a mi único hijo, Park Jimin
Jimin hizo una elegante reverencia acompañada de una sonrisa perfecta
—Muy buenas noches. Sean bienvenidos
—Ellos son la familia Byeon —continuó su padre
Jimin extendió la mano educadamente para saludar uno por uno. Todo parecía normal... hasta que llegó al último
Su padre habló antes de que pudiera hacerlo
—Él es Byeon Woo-seok
Jimin tuvo que alzar ligeramente la cabeza para verlo mejor. Era absurdamente alto y demasiado atractivo
Su rostro tenía facciones marcadas, una mirada tranquila y una sonrisa elegante que, por alguna razón, le dio mala espina desde el primer segundo
Aunque, claro... no era Jungkook. Nadie podía compararse con él
—Mucho gusto, Jimin —dijo Woo-seok suavemente
Entonces tomó su mano y besó el dorso de esta con una naturalidad que sorprendió a todos. Los ojos de Jimin se abrieron apenas un poco y en ese preciso instante supo que nada bueno saldría de aquella cena