Recorrido siniestro
Estaba como en un tipo de parque de diversiones, pero que a la vez era una tienda departamental, y cada muro estaba cubierto de ramas largas. Eran unas ramas largas donde se veían varios roller coaster. Uno de esos roller coaster era macabro, como que subías y la bajada tenía una intención sin seguro muy fea.
Yo buscaba los baños mientras mi mamá compraba ropa, televisiones o lo que sea. Buscando los baños, me encontraba con una compañera con la que trabajaba en Liverpool y le decía: "Ay no, me voy a aguantar", porque había algunos baños que se veían bien raros. Unos estaban colgados en la barda y pegados en la pared, otros estaban bien feos. No sé si estaban esa vez con mucha cobertura, con la puerta cerrada y todo así como un baño normal... o sea, se veía normal, pero ese día los baños estaban un tantito extraños o sucios y yo dije: "Ay no, ¿sabes qué? Me voy a aguantar mejor yo también".
Entonces luego me encontré a mi mamá. En eso que la encontré le dije: "Vamos al baño", y ella me dijo: "Sí, hija, yo también". Veníamos de unas oficinas grandes donde había puros baños y varias chicas en sus mesas con sillas, creo que eran de las que daban informes. Ese cuarto era muy oscuro y también se apreciaba como un tipo de gazebo pegado a una barda, que era más bien un cancel de la barda, un gazebo así largo. Yo pensaba: "Ay, no me traje mi celular para haberlo grabado, ¿cómo lo voy a grabar ahora?", porque yo pues ya ves que grabo todo eso de contenido. No vi bien cuando mi mamá se metió a ese baño, y pensé: "Ahorita mejor me meto yo, ahorita busco uno". La señorita de ahí era muy agradable, muy sonriente, muy normal, y yo dije: "Ay, ya también voy a entrar al baño, dejen entro al baño señorita, al cabo que ya sale mi mamá. No me di cuenta ahorita, ahorita lo investigo". Se puso raro porque como hay tantas atracciones, a ella le gusta mucho ver.
Cuando sale mi mamá... bueno, más bien me tardé horas en buscar a mi mamá ahí mismo en los baños, ahí mismo al lado del gazebo ese, ahí mismo al lado del barandal... sí, ahí mismo todo. Para subir al gazebo del barandal tenías que subir unas escaleras muy largas que estaban pegadas a la pared, las tenías que subir. En eso yo maliciaba después de buscar a mi mamá y pensaba: "Ahorita quiere que le grite, ahorita quiere que la busque". Le dije a la señorita: "Voy a revisar abajo de los baños, es que a lo mejor todavía sigue allí, ella se tarda". ¡Ay no, fue horrible! Porque no la encontraba y ya estaba oscurecido; se veía como una noche fría y se sentía como si algo hubiera pasado. Yo sentí en el pecho algo fuerte y horrible, lo sentí fuerte, fuerte y doloroso, muy extraño.
Y luego la señorita me dijo: "¿Quieres subir allá arriba, señorita?". Y ahí me malicié y dije: "Esta vieja me quiere hacer daño. No, yo no voy a subir allá arriba, mejor voy a buscar a mi mamá". Y luego le dije: "¿Qué le hizo a mi mamá, señorita? Cálmese, está muy nerviosa, no ha pasado nada". Y no sé por qué sentía que con esos cuchillos... que se llamaban... eran unas tijeras de las filosas y grandes, había matado a mi mamá la señora. Yo me imaginé eso al ver las cosas así. Y me acuerdo que ya me iba porque algo descubrí: que siempre sí la había matado a ella. Y luego pensé: "Voy a gritar, voy a gritar si se me acerca". Ya después la señora se echó al descubierto, ya no le quedó de otra más que aceptar la realidad que yo le estaba diciendo. Le dije: "Me quieres llevar allá arriba porque ahí llevaste a mi mamá, ¿verdad? Pero sí, ya lo descubrí".
Luego me acuerdo que por ahí, cuando yo había entrado al baño, había ido mi hermano Iván. Había ido mi hermano Iván y me acuerdo que cuando ya nos íbamos él dijo algo como: "Ya vas, el parque de diversiones tiene puesto las dos puertas" o "ya vámonos, ya es tarde". Y me acuerdo que yo estaba llorando y estaba llora y llore y llore y llore...
Me acuerdo que antes de eso, ya no me acordaba de esta parte, pero alguien entraba a una laptop que pertenecía como al grupo de mi hermano Marcos y decía: "Necesitamos documentar una historia, una historia que ya se haya contado... ah, pues a mi hermana le gusta contar historias, ¿verdad?, le gusta narrar historias". O sea, ellos lo comentaban. No sé qué tareas tenían, pero se agarraban de mis historias para documentar algo. Entonces ahora también tengo el pendiente de que estaban con mi cuenta abierta de Facebook y no sé, bien extraño. Esto pasó antes de que fuera a buscar los baños y todo eso, cuando ya no encontraba a mi mamá.
Después ya nos íbamos y los vi a todos muy frescos. Yo estaba llorando y llore y llore, y ellos en su momento también habían llorado, pero ya no me lo daban a notar a mí. Y yo lloraba y a la vez no sentía dolor, no sentía nada, pero lloraba... lloraba porque me hacía falta mi mamá, lloraba por la forma en la que me hacía falta, pero no porque en realidad me doliera que no estuviera. Algo así bien extraño de procesar, no sé cómo explicártelo. O sea, ya no me dolía porque estaba acostumbrada a estar sin mi mamá aunque la tuviera todo el tiempo, pero también me acuerdo que lloraba... lloraba sin sentir dolor, o sea, no sé.
Y luego después los autos se convertían como las tazas locas del Sombrero Loco; por ejemplo, íbamos en la avenida y decían: "Veo que en el carro no caben", y también supe que se vendieron todos juntos. Yo grité: "¡Papá, ella fue la que la mató, ella fue la que la mató!". Y me acuerdo que la dejé al descubierto. Yo intentaba quedarme callada y fingir que no pasaba nada como siempre, de que puedo jugar mis cartas, quedarme callada, fingir que no sé nada y después darte el tiro por la culata... pero esta vez yo no podía hacer eso, no podía hacer eso. La señora se había portado tranquila, la que me había atendido, y era la que había matado a mi mamá. Y luego todo el dinero lo destrozaba, o sea, destrozaba nuestras pertenencias, nuestras cosas... ya no me acuerdo cómo estuvo esa parte realmente. Ella decía: "Okay, ya estuvo, tanto tiempo me quedé callada sin delegar ni nada"... o sea, se mantenía anónima ella a pesar de que la había descubierto.
Con mi familia, Robert y su esposa Celina, o sea, mi primo Robert y su esposa Celina se burlaban de mí por verme llorar de que me hacía falta mi mamá. Yo más bien lloraba por mi mamá porque ahora sí la veía en los últimos momentos como la mamá que siempre quise ver, como esa mamá frondosa, amable, cariñosa que sí te cuida y que muchas veces ya no necesité porque... pues porque de todas maneras ya había crecido sin ella.
Y luego me levanté (a las 3 de la mañana) y dije: "Ay Señor, Señor, cuida a mi mamá de las malas amistades y la gente con la que se pelea, que no puede confiar ni andar de boliche por allí". ¡Ay no, amigo, fue horrible esto!
Me acuerdo que cuando ya nos veníamos, pues uno de los del parque de diversiones dijo: "Mire, la fila uno que sale de aquí de este lado, muévanse a este otro andén ya para que se vayan lisos a su casa". O sea, todavía lo sigues viendo como si de un parque de diversiones se tratara este asunto. Mis papás, mis hermanos y yo realmente estábamos muy dolidos, pero ya no estaban llorando y yo todavía seguía llorando, era como que lo asimilaban en ese rato. Y luego dije bueno... por más que trataba... Cuando me ponían en la computadora un recuerdo de mi mamá, de una influencer hablando de la masacre de mi mamá, me dolió que ahora me tocara a mí escuchar que hablaban de una fallecida, pero que esa era mi mamá. O sea, fue horrible porque tú no te imaginas el dolor, y que se burlara mi familia de mí. Y luego después yo decía: "Ay, mi mamá se murió y me dejó con la bola de buitres, o sea de mis hermanos y mi papá".