One Shots Sukuita 💗💗💗 by TessMonth at Inkitt
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ONE-SHOTS SUKUITA 💗💗💗

Summary

┌────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────┐ OS SukuIta — Universos alternos y canon. — Con y sin técnica maldita. — Soft, amor, angst, tensión y deseo. — Puede incluir omegaverse y donceles. — Mención breve de otras parejas (solo como fondo). — Sukuna top / Yuuji bottom. — +18. └────── ⋆⋅☆⋅⋆ ──────┘ Los personajes no me pertenecen, son creación de Gege Akutami Esta recopilación y sus historias son de mi autoría.

Genre
Drama
Author
TessMonth
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

FIEBRE


★ Sukuna x Yuuji ★Jujutsu kaisen ★ OS ★ Omegaverse AU ★ Familia ★ Charros ★ Amor ★ Paternidad primeriza ★ Viñedos ★ Drama


🍁Nota importante al final del capítulo.



Si le dijeran hace unos años que terminaría viviendo en una enorme casa, atendiendo el negocio familiar, casado con un Omega y siendo un padre responsable, se reiría en sus caras sin dudarlo. Él, Ryomen de los Sukuna, primogénito y heredero de las empresas de vinos más importantes de todo el país, un Alfa dominante que solo lo mueve el libertinaje y el dinero, coger con un buen trasero y seguir la vida. Él, alguien temido, envidiado y admirado, terminar en eso sería una completa locura, era algo imposible, una mala broma, pero pese a todo, aquí estaba.


En su casa, pero, sobre todo, atendiendo a su pequeño cachorro, el pequeño y hermoso ser que había creado con su precioso y radiante Omega, Yuuji de los Itadori.


Antes le daba igual lo que le pasara a los Omegas, a esos seres inferiores, pero ahora muere y entra en crisis si algo le llega a pasar al suyo. Ese escurridizo Omega llegó un día, se metió entre su piel y ahora es su compañero de vida, llegó sin pedirlo y se quedó sin dudarlo. Amor a primera vista, es lo que suele decir su hermano menor, Choso.


Quién diría que esas historias que su madre solía contarles cuando eran solo unos cachorros sí eran reales. Pero ahora que han pasado por mucho, no puede negar que lo que sintió por ese Omega, al ver esos brillantes ojos almendrados claros, expresivos y determinados por primera vez, fue hipnotizante y atrapante, una explosión. Desde ese momento su lazo se formó, un lazo que iba más allá de lo físico, que iba más lejos que el lazo que une a las parejas con la marca.


Un lazo que solo los destinados pueden formar, un lazo que une ambas almas con más fuerza y más devoción.


Un lazo bendecido por el Dios lobo.


Una completa locura. Ese encantador Omega movió todo su mundo, todo lo que conocía, todo lo que creía pensar. Llegó y removió todo, sus deseos, sus instintos, todo. Y, por primera vez, se sintió indefenso, desnudo, expuesto, temeroso a que el Omega pensara mal de él. Cambió para bien, dejó la mala vida, todo sin que el Omega pidiera o moviera un dedo. Conquistarlo fue una batalla dura, pero al final lo logró, lo enamoró. Ambos lo hicieron, ambos terminaron locamente enamorados. Su temperamento siguió siendo el mismo, pero se moderaba por su pareja, por su Omega.


SU OMEGA.


Qué bien se sentía decirlo así, no de pertenencia porque fuera un objeto, sino porque era su compañero, un ser que debía ser alabado y respetado. Y todo lo hacía él y solo él, Yuuji era su Omega y él su Alfa.


Dos años después estaba aquí, siendo el orgullo de la familia, ya que había impulsado las ventas y negocios a niveles superiores. Pero lo que más le importaba era que, dos años después, estaba felizmente casado y viviendo en una casa con todas las comodidades, a las afueras de la ciudad, en la hacienda, en los viñedos de la familia Sukuna, un lugar perfecto para desintoxicarse de todo el ruido de lo rural, para purificar tus pulmones de toda esa contaminación, un lugar perfecto para criar cachorros…


Jamás se idealizó como padre, nunca, pero desde que empezó a salir con su actual esposo, supo que quería darle todos los cachorros que su Omega quisiera. Se imaginó a su esposo caminando entre los árboles, entre las parras del viñedo, con un vestido blanco, mientras disfrutaba de un baño de sol, acariciando su vientre abultado. De imaginarse a él por las noches besando y acariciando ese vientre, mientras sentía las pequeñas pataditas de su hijo o hija… Imaginar todo eso hacía que su lobo interno se derritiera de amor y que añorara vivirlo en persona.


Unos meses después se cumplió, ambos lo hablaron y estuvieron de acuerdo.


Querían un cachorro, el primero de unos cuantos.


Si Ryomen era alguien temperamental y territorial, ahora, con su Omega en espera, era un dolor de trasero para la familia y para los trabajadores. No permitía que nadie se acercara, casi prohibiendo que respiraran el mismo aire que él. Al principio fue divertido para Yuuji, pero al avanzar su estado se volvió asfixiante y estresante. No podía dar un paso sin que el Alfa estuviera detrás de él, así que unas cuantas palabras y miradas aterradoras fue lo que su Alfa necesitó para controlarse. El Alfa fue la burla de su hermano Choso por lo que restó del embarazo, le era gracioso ver a su imponente hermano mayor siendo dominado por su Omega, una persona tierna y bajita, y Ryomen solo se mordía la lengua y le gruñía. Sabía que si empezaba una discusión, Yuuji lo engañaría, no quería volver a dormir en la bañera, solo y lejos de su familia.


Sí.


Su familia.


El momento en que el alumbramiento llegó, sus feromonas se desataron por todo el lugar. Médicos especialistas y de confianza llegaron a las tierras de los Sukuna, la hacienda se llenó de emoción y nerviosismo. Debido a que el Alfa estaba alterado, se le prohibió entrar. Se quedó afuera por lo que parecieron horas eternas. Solo fueron unos cuantos minutos, pero para él fue un infierno.

Escuchar los quejidos y respiraciones agitadas, gracias a sus instintos de Alfa, fue una agonía. Sus manos temblaban de miedo, sabía que su compañero estaba en buenas manos pero tenía miedo de que algo, cualquier cosa, de que el destino o el Dios lobo le quitara lo más preciado para él. Afortunadamente no pasó. Cuando escuchó el llanto de su hijo, sintió que flotaba, toda la tensión se liberó con un quejido. Se escuchaba fuerte, lleno de vida, sus primeros minutos en la tierra y ya se notaba que sería alguien de carácter en el futuro.


Cuando los doctores le permitieron entrar, sintió que no lo merecía. Sentía que estaba violando un espacio sagrado, sentía que con su sola presencia arruinaría el momento, pero ansiaba ver a sus amores, y los vio. A Yuuji, algo agotado, acostado en cama, hablándole al pequeño bultito que tenía entre sus brazos. Sus ojos picaron al ver esa escena, esa ferocidad que tenía hace unos momentos se había esfumado en un parpadeo. Ahora solo quedaba un Alfa vulnerable, sumiso y amoroso.


Se acercó a pasos lentos, temiendo que algo pasara. Los ojos de su esposo le transmitieron la seguridad que necesitaba para terminar de acercarse, y lo vio, vio a su cachorro, a su primogénito. Se veía precioso ante sus ojos, piel blanca y rosada, con los ojitos cerrados e hinchados, haciendo pucheros con sus pequeños labios, soltaba algunos quejidos, amenazando con volver a llorar.

En ese momento todo dejó de importar, fue como si el mundo dejara de girar, solo eran él y su bebé…


Se sintió la persona más feliz del puto planeta. Su lobo chilló gustoso, su corazón se agitó, el temblor en sus manos comenzó y se extendió hasta sus labios, su mandíbula se apretó y un nudo en su garganta se formó. Sus ojos picaron, no sabe cuándo el líquido empezó a bajar de ellos, pero no le importó, no le importó que lo vieran así, estaba feliz, feliz y feliz.


—Sora.


Soltó, y el pequeño cachorro dejó de luchar por intentar llorar. Su pequeño cuerpecito se relajó por escuchar esa voz, esa voz que adentro siempre lo hacía dormir, esa voz a la que se acostumbró tanto, aparte de la suave de su madre, y sonrió. Su pequeña carita sonrió aún con los ojos cerrados. Se sentía seguro en los brazos de su madre y con la presencia de su padre, sabía que con ellos cerca nada le pasaría, así que se quedó dormido, soltando un pequeño ronroneo.


Desde ese momento se juró protegerlo de todo y todos.


Y lo cumplió, hasta ahora, en donde eran las 2:00 AM y se sentía un completo inútil. Tenía ahora cuatro meses desde que su luz llegó a la tierra, pero se sentía frustrado y derrotado. Hace unas horas su cachorro empezó a quejarse y a llorar sin razón alguna, le cambió todo pensando que sería eso, lo alimentó con los biberones de reserva que su Omega dejaba en las noches, le sacó los gases, pero nada parecía funcionar, lo arrulló, le cantó, pero su llanto solo se intensificó.


Casi lloraba con él.


Los llantos despertaron a la madre, cosa que no quería. Ryomen quería que Yuuji siguiera dormido, él lo atendía por las noches para que descansara. Le quitó a su cachorro de sus brazos y lo revisó, lo que le dijo casi lo acaba.


—Tiene fiebre.


El Alfa buscó rápidamente el termómetro en uno de los cajones del baño, le quitó la mayoría de la ropita y puso el dispositivo debajo de su bracito, pitó a los minutos y tenía casi 40°. Su lobo interno aulló preocupado y él solo tembló, su bebé aún era pequeño y ya tenía esa temperatura.


¿Qué debía hacer? ¿Llevarlo al hospital de emergencia a estas horas? ¿Intentar bajar su fiebre? ¿Llamar a su hermano Choso, que era el tío y pediatra del pequeño? Muchas preguntas lo atormentaban en ese momento.


Le sorprendió la calma con que lo tomó su Omega, se movió por la habitación, rápido y elegante, fue al baño y mojó una pequeña toalla. Regresó y la puso sobre la frente, ahora perlada por el sudor, de su pequeño, quitó los cabellos rosas y dejó que el trapo hiciera su trabajo. Lo escuchó quejarse un poco debido al cambio de temperatura.


—Esto ayudará a que la fiebre baje un poco —dijo, seguro de lo que hacía, y él solo asintió.


Después se dirigió hacia la mesita de noche, en donde se encontraba su celular, y marcó un número. Escuchó el nombre de Choso y colgó, luego habló por el teléfono que se conectaba a las habitaciones de los empleados y pidió que estuvieran al pendiente de la puerta de la casa, pidió que trajeran un poco de té de manzanilla para relajarlos a ellos.


—Choso vendrá a revisarlo, aún es muy pequeño para darle de los medicamentos que tenemos.


Volvió a hablar con esa tranquilidad y se odió a sí mismo, se supone que él era el Alfa, él debía poner el orden, pero se estaba dejando vencer por el pánico.


Respiró y se calmó, los minutos pasaban, su hermano aún no llegaba, cambió varias veces el paño de la frente de su pequeño, le dolía verlo así, le dolía sentirse inútil.

Y recordó que en la mañana había llevado a su pequeño a la ciudad, lo puso en su canguro al pecho y fue a la ciudad, quería pasar un día con su cachorro aun cuando estuviera trabajando. Todos en la empresa de la ciudad de Tokio lo felicitaron y le dieron regalos a su hijo, el pequeño reía por las atenciones de todos esos extraños, regresaron al atardecer, su pequeño se portó más que bien, sus ojitos brillaban al ver tantas cosas nuevas.


Se sintió feliz de que lo disfrutara pero, ¿y si eso le causó su fiebre? ¿Y si pescó una bacteria o algo debido a eso? Su corazón se apretó. Aún era pequeño y su cuerpo frágil, se maldijo y caminó por la habitación, quería romper algo, pero se contuvo. Yuuji, al verlo así de alterado, lo calmó.


—Maldición, Yuuji, no puedo estar tranquilo sabiendo que yo pude ser el causante de lo que le está pasando a Sora —revolvió su melena rosada con frustración y se sentó en la cama, respiraba con algo de dificultad—. Mierda, no debí llevarlo, debí esperar unos meses más, tal vez así él…


—Ryo, shhh, alto, no sabemos si fue por eso —habló fuerte, pero calmado para que su terco esposo escuchara—. Esto es normal, los cachorros suelen enfermarse, así como nosotros —se sentó a su lado y lo tomó de la mano, dejó que su aroma a duraznos con miel y leche saliera, su Alfa se relajó casi al instante—. No te culpes de esto, por favor, Sora la pasó muy bien y tú también —lo tomó de las mejillas y ambos ojos conectaron, almendra y rojo—. Solo esperemos a que tu hermano llegue y lo atienda, mientras deja de culparte y tranquilízate, estar así no le hace bien a él ni a mí.


Sus feromonas ácidas dejaron de salir al escuchar eso, era verdad, un Omega, aunque tenía meses de dar a luz, aún era sensible a los olores y a los cambios bruscos del ambiente, y el estar aspirando sus feromonas alteradas le estaba costando, lo vio en su cara, algo pálida, y su pequeño seguía quejándose.


En vez de ayudar, lo estaba estropeando todo.


—Yo… maldita sea… bien, lo siento —besó la frente de Yuuji y se levantó de golpe, ahora más calmado revisó nuevamente la temperatura de su bebé.


Estaba bajando, pero aún era alta. Unos minutos después los pasos en el pasillo resonaron y alguien tocó la puerta. Yuuji abrió y la cara de su hermano se asomó, jura que vio un destello y estrellas saliendo de su alrededor, jamás había estado tan feliz de ver a su hermano menor, se apartó y dejó que revisara a su pequeño. Sacó su maletín y lo desvistió por completo, les hizo algunas preguntas y se sorprendió con la agilidad con la que maniobraba a su sobrino, pese a ser una situación de "emergencia", logró hacer todo como un profesional.


—Sí, pescó un resfriado, aún es pequeño, pero le inyectaré esto para que la fiebre baje y no sea letal —explicó, ambos padres estaban atentos a todo—. Bien, mi pequeño Sora, como las del otro día, solo un pequeño pinchazo y será todo, ni lo vas a sentir —habló con voz melosa y tranquila, el pequeño de ojos rojos veía a su tío y aún se quejaba. Choso sacó la jeringa y la llenó de la sustancia, aplicó alcohol en una de sus piernitas y, mientras seguía hablando y haciéndole caras, lo inyectó, el pequeño no lo sintió y ambos padres casi se infartan al ver cómo esa aguja perforó la piel delicada de su pequeño, ya habían pasado por eso anteriormente con sus vacunas, pero nuevamente se asustaron.


—¿Crees que sea porque lo llevé a la

ciudad? —Ryomen seguía con esa duda.


—No lo creo, la temperatura en toda la ciudad está bajando debido a la estación, así que pudo pescarlo aquí o allá, de igual forma hubiera pasado, se pondrá bien, así que tranquilo.


Eso lo alivió un poco, pasó una hora y el pequeño volvió a dormir con tranquilidad, la fiebre bajó.


—Bien, puede que tenga congestión en las próximas horas, les dejaré esto para que lo usen y le ayude —les enseñó un extractor de mocos y un humificador—. También froten su pecho con esta crema para ayudarlo en caso de que le dé tos, fuera de eso deberá estar bien en dos días —el pelinegro se los entregó mientras alzaba sus cosas nuevamente en su maletín—. Cualquier cosa saben que estoy a una llamada, descansen, Sora los necesita fuertes —les sonrió a ambos y ellos al fin pudieron respirar tranquilos.


—Cho, quédate en una de las habitaciones, ya es muy tarde para que vuelvas a casa —dijo el Omega mientras salía de la habitación.


—Descuida, llego en unos minutos, sabes que solo vivo en la casa principal, no estamos tan lejos —rió, el matrimonio vivía en la casa blanca y él en la casa roja, la casa principal, donde su padre y madre, los abuelos de Sora, también vivían, a unos cuantos metros de distancia, todos en la misma hacienda—. Pero está bien, si insistes lo haré.


Una de las empleadas, que ahora estaba despierta, lo acompañó a uno de los cuartos vacíos, antes de irse le entregó dos tazas de té. El Omega regresó con ambas tazas y encontró a su Alfa cargando a su pequeño, le hablaba y le pedía perdón si es que por su culpa se había enfermado, su pecho se derritió, ver esa escena era mucho para su pobre corazón. Ryomen solía ser alguien muy duro y temido, pero era una masita cuando de su familia se trataba, medía casi dos metros y estaba cargando con toda la adoración y ternura a su pequeño, que cabía en una sola mano.


El Alfa sintió los ojos en él y volteó, se secó rápidamente las lágrimas y besó la cabecita de su cachorro. Lo dejó con cuidado en la cuna al lado de su buró, no le volvió a poner toda la ropa, solo lo dejó con su pañal, no quería que la fiebre volviera a subir, lo tapó con una pequeña sábana y besó su frente. Yuuji le entregó una de las tazas y acarició los cabellos ondulados de su pequeño.


—Lo hiciste bien, Alfa —dijo Yuuji mientras se pegaba a Ryomen, este lo abrazó y respiró su exquisito y tierno olor, debía transmitir cariño y seguridad, sabía que de los dos su Alfa la había pasado más mal—. Vamos a dormir, sí.


El Alfa cargó a su Omega y los acostó a ambos, el menor en su pecho y se aferró a su cintura, apagaron las luces y sus ojos rojos brillaron en la oscuridad, tenía casi toda su atención en su cachorro, estuvo la mayor parte de la madrugada en vela.

Cuando el sol empezó a filtrarse por los pequeños espacios que no cubrían las cortinas blancas, el cachorro lloró exigiendo comida, el Omega se levantó rápidamente, su Alfa estaba completamente dormido, no lo despertó, le dio un rápido beso en los labios y tomó a su pequeño, lo alimentó, tomó un cambio de ropa de los cajones y salió del cuarto, dejaría que su compañero descansara unas cuantas horas, sabe que casi no durmió, su lazo lo transmitía, sin contar las noches anteriores de desvelos por atender a Sora para no molestarlo a él.


Intentó que lo dejara a él atenderlo, pero Ryomen no se lo permitió, dijo que debía descansar, que por eso él era su pareja, para apoyarlo, así que dejaría al Omega fuera por las noches. Él era su padre y también debía atenderlo, no le dejaría toda la carga a Yuuji, no sería justo.


—Mi hermoso bebé se encuentra mejor, siiii —habló Yuuji bajando las escaleras, recibiendo pequeñas risas y balbuceos en respuesta.


El personal empezaba a moverse, el calor familiar comenzaba a inundar la casa. Choso bajó a los minutos y revisó nuevamente al pequeño, la fiebre había desaparecido, ahora solo tenía un poco de congestión, pero estaría bien en el transcurso del día.


Ryomen sentía que algo faltaba, se despertó de golpe y no vio a su Omega a su lado, pero, en especial, no vio a su pequeño en la cuna, su lobo se alteró, lo buscó en la habitación y en el baño, bajó las escaleras casi de un salto, entró al comedor agitado y se tranquilizó al ver a su Omega con su cachorro en brazos, estaba bien, ambos, menos mal.


Saludó a todos y le arrebató con cuidado al cachorro, lo cargó por los aires y el pequeño soltó carcajadas que llenaron su corazón de alivio, su pequeño estaba bien, estaba vivo y estaba mejorando, solo eso necesitaba para al fin respirar bien.


Era papá primerizo, sentía que sus fuerzas no eran suficientes pese a ser un Alfa dominante, pero daría lo mejor de sí para procurar mantener a salvo a su pequeña familia, besó sus mejillas varias veces y se sentó a desayunar, con su pequeño aferrado a su cuello. Sora era joven y crecería en unos meses y en unos años, le había dado el primer susto de muchos, era algo normal, parte de crecer, pero siempre se asegurará de estar para su pequeño, siempre, porque eso es lo que un buen Alfa hace.


Le agradeció a su hermano y prometieron hacer un asado en familia, ya que hoy era sábado, todos merecían un descanso, tendría a su pequeño abrigado y no dejaría que le diera el humo de cerca,

sería algo agradable para todos.


El día transcurría tranquilo, porque su familia estaba bien.


Pero, sobre todo, porque su cachorro ahora estaba bien.


Hace años no se imaginaba que su vida sería así, pero ahora es el más feliz y no se arrepentía de nada.


≻───── ⋆✩⋆ ─────≺


¡Hola, hola pelusitas!


¿Extrañaron este Os?


Anteriormente, en la otra página de Facebook (la que se borro) estaba ya publicado, PERO regresa ahora en esta nueva, en inkitt es la primera vez que la subo💖🥺le arregle algunos detalles🥺💖


Para aquellos que ya la habían leído, espero la hayan disfrutado nuevamente(la primera vez les gustó mucho y recibió mucho amor) y para aquellos que es la están leyendo por primera vez, espero que les haya gustado así como a mi escribirla🥺💖


Ya se que Choso es hermano de Yuuji en el canon, pero acá lo cambie, acá es de Sukuna.


Realmente me gusta este Shipp, el SukuIta, no es muy común pero aún así me encanta, se que canónicamente sería tóxico, pero es imposible no shippearlos, y encajan perfectamente jaja🤭me derretí escribiendo a este Sukuna, con los otros es como de todos están muertos, pero con su familia, una masita🥺💖


¡AMEEEEEEEEEEE!💖🥺


No olviden darle amor, comentar y compartir 🥺❤️


PD: Tengo más contenido de ellos, y es 🔞 (risita malvada) ya saben que cuando lo publique les dejaré la sinopsis en Facebook y en los comentarios los links para que puedan leerlo completo sin problemas 🤭💖


En fin, aún ando triste porque ya terminamos la de El mejor regalo, ando viendo que sacar de borradores, tengo varias opciones, estén atentos💖🤭


Nos leemos más adelante, se me cuidan, los amo🥺❤️


–𝑻𝒆𝒔𝒔🍁

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