∎ Pʀᴏ́ʟᴏɢᴏ: [Dᴀɴᴢᴀ Rᴏᴛᴀ] ∎

Se encuentra en el cuarto piso un concurrido club nocturno llamado “Frenni’s Fazclaire Nightclub” con notables atracciones avanzadas y adaptadas de la vieja franquicia de Fazbear Entertainment. Bajo el nombre de una nueva empresa llamada Fazclaire Robotics, pero no es tan innovador y novedoso dentro del ámbito.
Noche 1.
En un cuarto cerrado, las luces suaves se movían con una música dinámica. Los clientes estaban sentados en los sillones blandos de color negro y la animatrónica con aspecto de zorro, vestida de chaqueta negra, vendas, pantalón corto color café, parche pirata y garfio, estaba bailando alrededor de ellos.
Ella decía unas frases con el ceño fruncido en su rostro rojo hasta que vio cómo una mano se acercaba para tocarla, pero paró de bailar y sujetó su mano apretándola... El sonido del agarre aumentaba.
— ¡Auch! Oye, está bien — expresó el hombre elevando la voz.
Soltó su mano y siguió con su rutina, expresando neutralidad en su cara. El hombre frunció el ceño, echándose para atrás del sillón, hundiéndolo. Se acarició la mano.
— No debería ser capaz de defenderse... — dijo el hombre viendo a su compañero cruzando los brazos.
— Te dije que no se podía — dijo el otro hombre colocando la mano en el hombro de su compañero.
Ellos comenzaron a discutir, dejando de prestarle atención. Y ella paró de decir esas frases... La música seguía resonando en sus orejas, que se movían constantemente.
El tiempo pasó y el baile terminó. Ella se quedó sola en el cuarto mirando sus manos rojas. Unos pasos se escucharon abriendo la cortina amarilla atrás de ella.
— Fexa... Ahora te toca un evento especial... Un cumpleaños — dijo lentamente un hombre castaño que vestía de guardia color azul claro y pantalón negro, tenía una tableta en sus manos.
— Ya voy, Jack — dijo Fexa con los hombros bajos.
El guardia bostezó cerrando la cortina.
Fexa salió del cuarto caminando por el pasillo con una alfombra de color rojo y con unas cortinas amarillas en algunas entradas. El pasillo de las sesiones y bailes privados.
— Toma... — dijo Jack entregándole la tableta y la gorra de cumpleaños.
Ella leía la información de la tableta con rapidez y el guardia sacó el celular rascándose la cara. Cuando terminó de leer, se lo devolvió y se colocó la gorra de cumpleaños pausadamente.
— El pastel ya viene — dijo Jack colocando las manos en sus bolsillos.
Él se fue por una puerta al final del pasillo.
La vulpina empezó a pasearse por la habitación de un lado para otro, tarareando sin ganas; su cola se movía levemente... Tocó las cortinas amarillas con sus dedos rojizos y suspiró cerrando sus ojos amarillos.
— ¡Fexa! — exclamó una voz femenina atrás de ella.
Se giró y vio a una gallina amarilla de ojos rosados, pelo amarrado, vestía un delantal blanco largo, tanga negra y pantis naranjos. Tenía una bandeja con un pastel en las manos.
— Oye... Ya falta poco... — dijo la gallina amarilla acercándose a ella con una voz agradable.
— Sí... Voy Chiku — dijo Fexa tocándose la frente con la mano, esbozando una leve sonrisa.
Ella tomó la bandeja.
— Respira... — dijo Chiku acariciando la mejilla roja de Fexa.
Inhaló y exhaló profundamente, moviéndose con el pastel a una de las puertas; Chiku le abrió para que entrara y cerró la puerta.
Fexa cambió sus ánimos al entrar a la habitación pequeña cuando vio al cliente sentado alrededor de una mesa, era lo último del largo día.
La gallina amarilla se frotó sus ojos rosados y estiró los brazos hacia arriba bostezando. Salió de la habitación para adentrarse en la multitud del club nocturno.
En el club, la iluminación era de colores tenues que se movían sin parar. En los techos colgaban carteles LED que mostraban las reglas del establecimiento con animaciones de las animatrónicas, al igual que había carteles publicitarios.
El ruido del habla de las personas superaba a la música de fiesta y el olor a alcohol, tabaco y comida rápida dominaba toda el área.
Chiku caminaba despacio hacia la cocina con un rostro cansado hasta que se detuvo a mirar al escenario donde las personas de su alrededor prestaban atención. Allí estaba una coneja morada vestida con un moño y overol de color rojo y pantis negros. Tenía una guitarra y al lado de ella había un tubo...
— Que sí... Ya voy — dijo la coneja elevando la voz al público con un micrófono.
— ¡Bonfie, déjame hacerte el amor! — gritó un joven subiendo las manos.
— No gracias, quédate haciéndolo con tu almohada — contestó Bonfie con una sonrisa torcida.
Una persona del público estaba intentando subirse al escenario colocando sus manos en el borde.
— Mira lo que tenemos aquí... ¡No te subas! — dijo Bonfie frunciendo el ceño y pisándole los dedos.
El rubio se cayó emitiendo un quejido, acariciando sus dedos. Se daba vueltas en el suelo continuamente. El público se reía de esto a carcajadas.
— ¡Recuerden que al que se suba al escenario lo golpeo con mi guitarra! — dijo Bonfie elevando la guitarra.
— ¡¿Y yo puedo subirme, Bonfie?! — gritó una mujer sonriendo.
— Oh, lo siento, no discrimino, así que tú también — respondió Bonfie señalándola con el dedo índice.
El público seguía en sus bullicios, mientras que Bonfie se dio la vuelta hacia atrás un momento, gruñendo...
— Ojalá se mueran todos... — murmuró Bonfie entre dientes.
Se dio vuelta nuevamente hacia la gente, sosteniendo la guitarra con fuerza, cerrando sus ojos y sonriendo.
Chiku continuó con su camino juntando las manos...
— Hola... ¿Tienes tiempo para hablar conmigo? — preguntó un hombre de traje acomodándose la corbata.
— Ahora no estoy disponible — dijo Chiku evitando contacto visual, empujándolo ligeramente a un lado.
Llegó a la cocina con los brazos cruzados. Y cuando miró a una osa dorada que vestía de moño, tanga, pantis, chaqueta y sombrero de copa de color negro, sus hombros se tensaron rápidamente.
— Goldie... ¿Qué haces aquí? — cuestionó Chiku alzando las cejas.
— A recordarte lo que planeamos — dijo Goldie frunciendo el ceño.
— Sí, lo recuerdo... Pero nada funciona — contestó Chiku encogiéndose de hombros.
— No debemos rendirnos, Chiku... ¿Quieres quedarte aquí por la eternidad? — dijo Goldie apretando los puños.
— No, nadie quiere quedarse aquí, Goldie... — dijo Chiku negando con la cabeza.
— ¿Quieres hacer realidad tus sueños? Entonces ayúdame... Fexa, Marie y yo no podemos hacer todo — dijo Goldie cruzando los brazos flotando en el aire.
— Es cierto, pero no tienes un plan definitivo... — dijo Chiku con una voz triste.
— ¿Y qué tiene? Yo... Todavía no sé... — desvió la mirada Goldie a un trozo de pizza.
Chiku se acercó a la mesa sacando un trozo de pizza.
— Come — dijo Chiku acercando la pizza a la boca de Goldie.
Tomó la rebanada, dejó de flotar y se sentó en la mesa apoyando la cabeza en una mano.
— Todos estos años han pasado y no hemos logrado escapar... ¿Recuerdas lo que nos dijeron del mundo de afuera? — preguntó Chiku sentándose al lado de ella.
— Que puede ser muy injusto y cruel — dijo Goldie golpeando la mesa con el puño.
— Y que no estaremos libres del todo por nuestra naturaleza — dijo Chiku tocando el hombro de Goldie.
Goldie miró a Chiku unos momentos hasta que agachó la cabeza.
— No me malentiendas... Hay que seguir, pero con un poco menos de fuerza — dijo Chiku juntando su cabeza con la de Goldie.
Chiku le dio un abrazo y Goldie asintió con la cabeza correspondiéndolo.
— Te seguiremos apoyando — dijo Chiku con una voz suave.
Momentos después, la gallina se bajó de la mesa, bebió un poco de bebida del dispensador de refrescos y se fue de la cocina con la mirada baja, sumergiéndose nuevamente en el ambiente del club.
La dorada movía sus piernas comiendo la pizza despacio, mirando la bombilla débil de la cocina.
Cuando terminó de comer la pizza, ella flotó a una grieta que había en el techo, escabulléndose en los espacios oscuros y cerrados llenos de telarañas. Llegó hasta un lugar donde había un orificio. Miró en el hueco para ver la luz de una luna apenas brillante y un cielo de noche con estrellas apagadas y escasas.
Ella apoyó la espalda en la pared y se tomó las piernas. Su cara era iluminada por la luz de la abertura... Un fuerte viento frío empezó a tocar su mejilla y el silbante viento llegaba a sus oídos de osa. Cerró los ojos, abrazándose a sí misma...
Hace unos años...
Goldie estaba en un camerino de un color amarillo intenso... Sentada en el suelo, apoyando su espalda en la pata de la cama. Observaba fijamente la puerta; su cuerpo temblaba y su respiración agitada aumentaba. Tenía lágrimas que recorrían por sus mejillas y una voz robótica en su cabeza daba vueltas una y otra vez...
No me volverás a ver ni recomiendo que me busques... Ya no estoy en el negocio... Y en el negocio debes hacer cosas más simples de lo que estás capacitada. Fui considerado hasta en ese aspecto para que tu integridad no sea violentada, pero lamentablemente nunca podrás salir.
Tendrás que aprender a vivir allí... Rebelarte y salir sería genial. Créeme que eso desearía, pero el mundo se mueve por dinero. De todas formas, te deseo suerte... Ojalá que logres tus sueños y metas... Tus ambiciones y puedes vivir una vida mejor. Adiós, dorada. Cuídate mucho. Fin de la comunicación.
Es lo que ella escuchaba, aunque eso era solo una parte del mensaje...
— ¡Eres una mierda! ¡¿Por qué?! — gritó Goldie al aire golpeando el piso con los puños una y otra vez.
Actualidad...
Goldie abrió sus ojos respirando fuertemente, tocando su pecho... Vio hacia todos lados, en la oscuridad de su sitio. Estuvo así durante minutos hasta que sus latidos se calmaron, cerró sus labios y le echó otro vistazo al agujero... El ruido de unas gotas de agua invadía sus oídos; también las podía ver.
— ¡Goldie! — exclamó una voz femenina aguda.
— ¡Goldie! — gritó otra voz femenina, pero un poco más grave.
La dorada elevó sus orejas al escuchar esas voces. Fue hasta ellas asomando de a poco su cabeza desde arriba... Vio a una marioneta vestida con un pijama de un oso gris y a Fexa con una gorra pirata en su cabeza; no tenía su garfio ni su parche pirata.
— Vamos baja... ¿Acaso no recuerdas este día? — preguntó la marioneta con una sonrisa leve.
— Sí Marie... Nuestro cumpleaños — respondió Goldie bajando el tono de voz.
— Tuve que sacar a esta pirata de su cuarto... Estaba encerrada también — dijo Marie colocando las manos en la cadera.
— No me gusta ser una pirata... — respondió Fexa volteando los ojos y cruzando los brazos.
— Ya te dije que puedes subvertir tu rol... Sé a tu propia manera una pirata — dijo Marie tocando la nariz de Fexa con su dedo índice.
— Lo sé, ojalá aplicar eso en el supuesto trabajo — cerró los ojos Fexa suspirando.
Goldie bajó flotando hasta llegar al piso... Fexa se acercó y la olió; sus orejas se alzaron y su nariz se arrugó.
— ¡Puaj! Date una ducha — dijo Fexa agitando la cabeza hacia los lados.
— Voy ahora mismo... Nos vemos después — dijo Goldie apresurándose en su andar con una sonrisa.
Marie se olió a sí misma esbozando una sonrisa.
— Huelo tan bien — dijo Marie abrazándose a sí misma.
— Sí... Hay que ducharse constantemente; el olor de este lugar es asfixiante — dijo Fexa rascándose la cabeza.
— Especialmente los baños... — dijo Marie negando con la cabeza.
— El guardia siempre tiene un rostro repugnante cuando lo limpia... Agradezco no tener que hacer eso — dijo Fexa tomándose la frente con una sonrisa.
— Chicas, faltan unos diez minutos para que el pastel esté listo... Gracias por su ayuda — dijo Chiku sonriendo.
— De nada — dijo Fexa con una voz amigable.
— Fexa tú solo colocaste las cerezas... — dijo Marie cruzando los brazos.
— Shh... Déjame sentirme especial — dijo Fexa moviendo la cola hacia arriba.
Marie y Fexa fueron al dispensador de refrescos para servirse y juntas caminaron por el piso gris de la sala principal, tomaron las mesas para juntarlas y colocaron cada silla en orden.
Fexa se sentó apoyando la cabeza sobre sus brazos y Marie fue a un pasillo de cuadros blancos y negros donde estaba su puesto... Había una caja grande y a sus alrededores muebles con estantes llenos de figuras y peluches de las animatrónicas. De la caja sacó una fotografía donde salía una mujer de pelo negro largo con las chicas sonriendo...
— Sé que no puedes escucharme, pero gracias por darnos una esperanza... — dijo Marie abrazando la imagen con cuidado.
Unos minutos después, Marie regresó a la sala, sentándose en uno de los asientos, y vio detrás de Fexa a una osa café de ojos azules brillantes vestida con un traje navideño.
— ¿Quién soy? — preguntó la osa colocando las manos en los ojos de Fexa.
— Mi amiga la osa loca — respondió Fexa.
— No estoy loca... — dijo la osa sacando las manos de los ojos de Fexa para tocar sus hombros.
— Frenni... ¿Por qué estás usando eso? Ni siquiera es Navidad — dijo Fexa girándose a verla.
— Para variar... Hoy es un día especial — dijo Frenni cruzando las manos.
Frenni se sentó al lado de Fexa, cargando su cabeza sobre ambas manos. Observó el techo... Unas luces moradas dominaban su rostro café. Sus ojos se mantenían arriba mientras que el tiempo transcurría... Sintió que movían su hombro.
— Frenni... ¿Te perdiste de festividad o qué? — preguntó Bonfie casi riéndose; estaba sentada a su lado.
— Lo hice a propósito... ¿Ya pensaste un nombre para nuestra banda? — preguntó Frenni alzando las cejas.
— No... ¿Y tú ya pensaste las canciones que cantarás? — cuestionó Bonfie.
— Tampoco... Pronto haré una canción — asintió con la cabeza Frenni.
— La espero con ansias — dijo Bonfie tocando la mesa con sus dedos morados.
Frenni miró las orejas moradas de Bonfie que se movían con tranquilidad y las tocó apretándolas.
— ¡Frenni, no hagas eso, duele! — exclamó Bonfie bajando las orejas y cerrando los ojos.
— Son tan suaves — dijo Frenni ondulando los dedos sobre las orejas de Bonfie.
Ambas se quedaron en silencio al escuchar unos ronquidos cerca de ellas... Giraron sus cabezas para mirar a Fexa dormir... Su cola roja se movía con calma.
— No puede ser... La desperté hace poco en su cuarto— expresó Marie llevando las manos a sus mejillas rojas.
— Bonfie despiértala con un solo de guitarra en sus oídos — dijo Frenni sonriendo.
— No seas cruel, Frenni... No haré eso... — dijo Bonfie negando con la cabeza.
— ¡Pastel listo! — exclamó Goldie sosteniendo en las manos una bandeja con un pastel.
La colocó en el centro de la mesa con cuidado... Fexa empezó a olfatear con su nariz y abrió de a poco los ojos...
— ¿Qué pasó? ¿Ya es domingo? — preguntó Fexa frotándose sus ojos amarillos.
— Te quedaste dormida... Y ya es la hora — dijo Marie levantándose del asiento.
— Oh... Lo siento — dijo Fexa enderezándose en su asiento.
Marie, Chiku y Goldie colocaron los platos, vasos y cubiertos. Cuando terminaron, todas estaban sentadas. Fexa se levantó y trajo un vino tinto del bar, sirviéndoles a todas. También cambio la luminosidad del ambiente por una más clara y menos colorida a través de un interruptor.
Empezaron a charlar entre sí, cada una con un pedazo de pastel en su plato... Riendo, comiendo y bebiendo hasta que Goldie se levantó de su silla alzando su copa de vino.
— Amigas... Quiero decirles algo... — dijo Goldie subiendo el nivel de la voz con una sonrisa.
Todas se callaron y la miraron con atención.
— Desde el primer día esto ha sido difícil para todas, pero estoy feliz de compartir con ustedes cada momento. De que las cosas no siempre se traten de lo mismo y que podamos hallar un sentido — dijo Goldie mirando a todas.
Marie también se paró de la silla.
— Escuchen nuestra libertad parece inalcanzable, pero no debemos rendirnos... Sigamos resistiendo hasta que logremos encontrar la salida... ¡Feliz cumpleaños a todas! — dijo Marie elevando los brazos.
Unieron sus copas y bebieron con rapidez... Fexa bebió todo de una.
— ¡Ah! Qué rico... ¿Segunda ronda? — preguntó Fexa tomando la botella de vino.
— ¡Sí! — gritaron simultáneamente.
La segunda ronda de vino fue servida con éxito... Pero la puerta principal del establecimiento fue abierta, dejando ver a un endoesqueleto robusto que caminaba con una porra eléctrica grande. Silbaba y sus pisadas hacían temblar el suelo ligeramente. Las chicas lo miraron directamente con los ceños fruncidos.
— Cuarto piso... Con una lluvia y viento fuerte. Está de la mierda afuera como toda esta ciudad —dijo el endoesqueleto con una voz de radio dirigiéndose a las animatrónicas.
Estaban a punto de pararse de sus asientos, pero...
— No es necesario que recurramos a la violencia hoy... Paz y amor, ahora soy un hippie — dijo el endoesqueleto asintiendo con la cabeza, colocando la mano de metal en su pecho.
— ¿Y a qué carajos viniste, Wally? — preguntó Goldie subiendo el tono de voz.
— Vamos... No debemos tratarnos así... Tenemos muchas cosas en común, como por ejemplo nuestra conciencia y que nuestro creador nos abandonó... ¡Qué pena, más grande, digna de una película! — dijo Wally juntando las manos, viendo hacia el techo con una voz quebrada.
—Ach... Wally, por favor, cierra la boca — dijo Frenni elevando las manos.
— No puedo... Me gusta hablar con ustedes, aunque no son de mi tipo... Prefiero más lo robótico y no animalitos humanoides sin afán de ofender, excepto tu marioneta — dijo Wally guiñándole el ojo a Marie.
— Jódete... — dijo Marie con odio.
— Eso me dolió... Mejor fingiré demencia —dijo Wally tapándose el rostro con ambas manos.
— ¡¿Podrías ir directo al grano en vez de molestarnos?! ¡Estamos tranquilas sin molestar a nadie y tú vienes con tus estupideces! — gritó Fexa jadeando, parándose de la silla.
Wally bajó sus manos, la miró unos momentos y luego desvió su mirada al suelo unos segundos. Fingió toser.
— Mmmm... De hecho, vine para informarles sobre dos cosas importantes del jefe — dijo Wally indicando el dedo índice hacia arriba.
— Que sea rápido... — dijo Fexa sentándose con rapidez, cruzando los brazos.
— Lo primero... Goldie, tus días de flojera han terminado; taparemos esa grieta del techo para que trabajes como debe ser — expresó Wally colocando las manos detrás de la espalda.
— ¿Trabajo? ¡Ni siquiera me pagan! — exclamó Goldie cerrando los puños.
— ¡Exacto! A mí tampoco — dijo Wally encogiéndose de hombros.
— ¡Espera un momento! No es necesario que lo tapen... Sí trabajaré — dijo Goldie moviendo las manos alteradamente.
— ¿Qué tiene de especial esa guarida llena de polvo? — preguntó Wally rascándose el cuello robótico.
— No lo entenderías... — respondió Goldie desviando la mirada.
— Está bien, pero tendrás que adaptarte... En este club asisten personas mayores de edad de todo tipo... Hombres, mujeres, enanos, altos, gordos, flacos, inmigrantes legales e ilegales, por supuesto — dijo Wally inclinándose hacia delante, susurrando en las últimas palabras.
— Me adaptaré bien, así que dile al jefe que no será necesario tapar la grieta — dijo Goldie asintiendo con la cabeza.
— Y lo último que tengo que decirles es... — dijo Wally paseándose y observando sus dedos metálicos.
Fexa tomaba de la copa de vino...
— Llegará una nueva compañera parecida a Fexa, pero de color blanco — dijo Wally deteniendo su andar.
Fexa escupió el vino, manchando la cara de Goldie... La dorada cerró los ojos y parpadeó varias veces.
— ¿Qué significa eso? ¿Por qué? — preguntó Fexa golpeando la mesa con los puños.
— Estará junto a ti, no es competencia... Es solo una “atracción” para ganar más dinero — dijo Wally haciendo un gesto de comillas con las manos.
— ¿Crees que ella será igual de consciente que nosotras? — consultó Fexa ladeando la cabeza hacia la izquierda.
— Buena pregunta... No tengo la menor idea — dijo Wally con la mano en el mentón.
— Espero que sí... Es mejor que sepa todo — dijo Fexa en voz baja mirando el pastel.
— No las molesto más... Disfruten — dijo Wally dándoles la espalda.
Se formó un silencio en la mesa... Tenían las cabezas inclinadas hacia abajo, moviendo sus ojos alternadamente.
— Perdón Goldie — dijo Fexa suspirando.
— Está bien — dijo Goldie limpiándose con un trapo su cara.
Wally caminó silbando hacia la oficina del guardia. Cuando llegó, tocó la puerta de madera...
— ¡Humano idiota, abre la puerta! — exclamó Wally.
— Ya voy, pedazo de chatarra — dijo la voz de un hombre.
Un hombre de pelo negro de mediana edad con vestimenta de guardia color morado, junto a una linterna y una pistola taser en su cinturón, apareció en la puerta.
— ¿Qué tal tu aburrido y tedioso trabajo, Max? — dijo Wally entrando a la oficina.
— Ya sabes... Lo mismo de siempre, tareas de relleno que son una basura — contestó Max rascándose el cuello.
— ¿Y qué estás viendo? — preguntó Wally señalando un celular que estaba en la mesa de la oficina.
— Bueno... Estoy informándome como debe ser — sonrió Max.
Wally y Max fueron a ver lo que estaban dando en el celular. Un escenario típico de televisión con fondos azules y luces blancas. Dos hombres estaban sentados alrededor de una mesa redonda pequeña. Un joven con un traje negro formal de corbata roja, de pelo castaño. Y el otro, un señor de lentes, de camisa azul, pantalones negros y pelo canoso.
— Entonces, candidato, permítame hacerle unas preguntas — dijo el señor sosteniendo unas hojas.
— Por supuesto, adelante... — asintió el joven.
— De acuerdo a las declaraciones que usted ha hecho... Cito textualmente: “Los robots nunca podrán ejercer cargos políticos ni tampoco los cargos de nuestras honradas policías que trabajan para proteger la ciudadanía de nuestro gran país... Nosotros estamos sobre ellos”... ¿Y por qué está de acuerdo con que se usen de forma bélica? — cuestionó el señor mirándolo directamente.
— Son dos cosas distintas... Uno es para nuestros compatriotas y lo otro es para proteger nuestra soberanía. Los robots no tienen y nunca tendrán la moral que nosotros tenemos... Son inferiores y eso es una realidad, por eso es mejor que sean máquinas de guerra a que sean participantes de la ley o agentes decisivos en la política — contestó el joven juntando las manos.
— Quita a ese conservador tecnófobo de mi vista —dijo Wally apuntándole con el dedo índice.
— Lo dices porque eres un robot — dijo Max alzando las cejas.
— Y tú lo dices porque eres un humano — dijo Wally cruzando los brazos.
Fruncieron sus ceños mirándose intensamente, mientras que el ventilador de la oficina chirriaba y se movía de un lado para otro.
— Sabes Wally, es mejor que no hablemos de política... Yo estoy feliz con mi trabajo y no me lo quitarás — dijo Max relajando el ceño.
— Respeto tu opinión equivocada, pero no te fíes de que siempre será así — dijo Wally poniendo su mano robótica encima de la mesa.
Max cambió el canal deslizando con el dedo con prisa, no quitando su vista de Wally. Ahora el escenario del celular mostraba una serie animada donde se mostraba a un hombre de pelo negro estilizado viviendo en un departamento de bajos recursos.
— Soy pobre, pero estoy contento — dijo el hombre con una sonrisa.
— Y como todo pobre debe tener alguna ganancia... Ha ganado el poder del guion — dijo una voz armoniosa proveniente de arriba del techo.
— ¡Soy ese! — exclamó Max tomándose su cara con ambas manos.
— Quita esa porquería idealizada de mi vista — dijo Wally con una voz burlona.
— Wally... Mejor sal de aquí — dijo Max arrugando la cara.
— Ok, te dejaré tranquilo por hoy para que disfrutes tus fantasías — dijo Wally yéndose de la oficina, despidiéndose con la mano.
Wally volvió a la sala principal y vio a las animatrónicas con sus alborotos...
— ¿No más vino? — preguntó Fexa intentando quitarle la botella a Marie.
— No — dijo Marie negando con el dedo índice para luego beber de la botella.
— Chiku se quedó dormida y no se terminó el pastel... — dijo Frenni observando el pastel, apretando sus labios para abrir la boca.
Chiku dormía con la cabeza sobre la mesa y con las manos estiradas... Respiraba serenamente. Y Frenni se aproximaba al pastel sin terminar.
— Frenni... No lo hagas — dijo Bonfie mostrando la palma de su mano al frente de ella.
— Mmmmm... — expresó Frenni cruzando los brazos y desviando la mirada.
Goldie observaba esto con una sonrisa, tocando sus dedos amarillos.
Wally salió del local, entrando a un pasillo blanco. Arriba de la puerta de entrada y salida del local había un pequeño cartel de neón de las animatrónicas.
Se encontró con un hombre de traje azul, de corbata negra, de escaso pelo y con bigote.
— Infórmame Wally — dijo el señor con las manos en la espalda.
— Todo bien... No será necesario tapar el agujero, Goldie se comprometió a trabajar — dijo Wally con una voz firme.
— Perfecto... Puedes volver a tu zona — se movió hacia un lado dejándole la pasada.
El endoesqueleto tomó las escaleras para subir a la azotea, pero solo se limitó a mirar desde la ventana de la puerta porque había un viento duro y arrasantes gotas de agua... Él veía la ciudad llena de carteles y luces de neón junto a un cielo tenebroso.
Mientras que dentro del local el disfrute seguía... Marie tenía el rostro boca abajo sobre la mesa con los hombros caídos y la botella de vino vacía. Fexa se tiró un fuerte eructo...
— ¡Fexa, por favor! — exclamó Frenni tomándose la frente y negando con la cabeza.
— ¿Qué? Escuchamos eructos a diario — dijo Fexa encogiéndose de hombros.
Frenni se levantó del asiento, caminando lentamente, pasando cerca de Chiku, quien seguía durmiendo; miró el pastel de ella, esbozando una sonrisa maliciosa.
— Frenni no jodas — dijo Bonfie frunciendo el ceño, apuntándole con el dedo índice.
Frenni le sacó la lengua burlonamente, acercándose cada vez más al pastel de Chiku...
— Con que esas tenemos... — dijo Bonfie sonriendo, levantándose del asiento rápidamente y embistiendo a Frenni.
— ¡Maldita! — dijo Frenni con una sonrisa forcejeando con Bonfie.
— Compórtate osita — dijo Bonfie apretando los brazos de Frenni.
Frenni apretó las orejas de Bonfie riéndose.
— ¡No! ¡Otra vez mis orejas! — exclamó Bonfie con una voz muy aguda.
Fexa miraba la pequeña pelea con neutralidad...
— No tienen remedio... ¿Verdad, Marie? — preguntó Fexa.
Marie seguía en su posición sin emitir ningún sonido.
— Oye... Marie, ¿estás bien? —cuestionó Fexa con un rostro preocupado, moviéndola del brazo.
— ¿Por qué, padre, nos abandonó? — preguntó Marie en voz baja.
Fexa, al escuchar eso, desvió la mirada... Goldie se paró de su asiento para sentarse al lado de la vulpina.
— Fexa... ¿Volverás a ayudarme a intentar escapar mañana? — consultó Goldie mirando al frente.
— Quizás... Aunque ya me estoy aburriendo del fracaso — dijo Fexa cargando la cabeza en una mano, mientras que su cola se movía de un lado para otro.
De repente escucharon a Chiku hablar en voz baja...
— No te pases de listo... Que sea amable no quiere decir que estoy interesada en ti, tontito — murmuró Chiku dormida.
Goldie y Fexa la miraron atentamente.
— ¿Qué estará soñando? — preguntó Goldie arqueando la ceja.
— Parece ser una situación común con los clientes — dijo Fexa mirando a Goldie.
— ¿En serio? — cuestionó Goldie con un rostro disgustado.
— Eh sí... Prepárate para imponer tus límites — dijo Fexa terminando de comer su pastel.
— Demonios... — dijo Goldie en voz baja.
Fexa cerró los ojos por unos momentos...
— Oye Goldie... — dijo Fexa abriendo los ojos, pero se detuvo al verla comer el pastel de Chiku.
Goldie comía apresurada el pastel, manchando su boca y mejillas. La vulpina la miraba con una cara de asombro...
— Ejem... — dijo Bonfie con la mano en el hombro de Goldie con el ceño fruncido.
— Se supone que era mío — dijo Frenni cruzando los brazos.
— Lo lamento... — dijo Goldie con una sonrisa.
Frenni colocó la mano en la cabeza de Goldie y la estampó con el pastel... La dorada tenía la cara manchada. Bonfie empezó a reírse con las manos en su estómago y Fexa pasó el dedo índice por la cara de Goldie, manchando su dedo con pastel, y se lamió el dedo...
— Delicioso... — dijo Fexa sonriendo.
— Espero que hayas aprendido la lección — dijo Frenni susurrándole la oreja a Goldie.
Goldie se levantó del asiento, con una mano se limpió la cara y ensució el rostro de Frenni pasándole su mano.
— Estamos a mano — dijo Goldie palmeando la cabeza de Frenni.
Frenni miraba a Goldie expresando molestia.
— Empecemos a ordenar todo — dijo Fexa parándose del asiento, estirando los brazos hacia arriba.
— Está bien — dijo Bonfie parando de reírse.
— Oigan... ¿Y mi pastel? — preguntó Chiku levantando su cabeza de la mesa y frotándose los ojos.
Goldie velozmente se escondió detrás de Frenni.
— Goldie no tiene caso esconderse — dijo Fexa rodando los ojos.
Chiku abrió sus ojos y se paró de la silla con el ceño fruncido; se dirigió hacia Goldie y le pellizcó la mejilla.
— No es gracioso... — dijo Chiku con una voz enojada apretándole la mejilla.
— ¡Perdón! — suplicó Goldie cerrando los ojos.
Después de unos minutos dejaron todo ordenado... La dorada estaba en la cocina con su cara ya lavada; miraba el reflejo del fregadero donde se veía a sí misma.
— Algún día lo lograremos... — murmuró Goldie con una mirada decidida.
— ¡Bu! — exclamó Fexa moviendo los hombros de Goldie por detrás.
La dorada casi grita del susto, se dio la vuelta con el ceño fruncido y le pegó en el brazo...
— Estúpida — dijo Goldie desviando la mirada.
Fexa se rio, palmeándole el hombro a Goldie.
— Estás muy tensa... ¿Por qué no descansas un rato? — preguntó Fexa sonriendo.
— Sí, mejor voy a descansar... — dijo Goldie bajando los hombros.
Ambas salieron de la cocina.
En la azotea, Wally abrió la puerta, dejó de llover y estaba amaneciendo... El endoesqueleto se sentó en la cornisa del edificio, observando las solitarias calles imperfectas, con charcos de agua y con basura en los senderos.
Un pájaro pequeño café se posó en el hombro de Wally.
— Maldito pájaro privilegiado — dijo Wally mirándolo con desdén.
El pájaro solo le miraba, moviendo la cabeza continuamente, gorjeando.
— Quisiera ser libre como tú... Mi maldito creador me dejó tirado en esta bazofia de lugar — dijo Wally negando con la cabeza.
El ave se subió a su cabeza posándose.
— No sé por qué, pero tengo el presentimiento de que nuestro caso es una rareza — dijo Wally mirando el sol del amanecer.
Un líquido marrón empezó a caer en frente de sus ojos...
— ¿Qué mierda? ¿Me cagaste encima, pájaro malnacido? — cuestionó Wally echando al pájaro de su cabeza.
Wally se limpió con las manos las heces de su frente metálica.
— Mmmm... Bueno, así es la vida... A veces es una mierda — suspiró Wally.
El hombre de traje azul de antes llegó a la azotea donde estaba Wally... Él estaba hablando por el celular.
— Estaba pensando que tal vez es una buena idea cambiarle el idioma para que sea más exótico... ¿Qué tal francés? — preguntó Jonathan apoyando la espalda en una pared.
— Claro Jonathan, permítame hablar en idioma retrasado: Fourre-toi la baguette dans le cul— dijo la voz del celular con elegancia.
— ¿Qué acaba de decir? — cuestionó Jonathan expresando confusión.
— Que se joda el francés... En los Estados Unidos de América se habla inglés — dijo la voz con burla.
— Vamos Warren... No puedes tener ese tipo de actitudes — dijo Jonathan con una voz preocupada.
— Tranquilo, soy bastante discreto... Y no, la animatrónica no hablará ese idioma... ¿Qué pasa con el inglés? — cuestionó Warren.
— Nada... Como quieras, solo era una sugerencia... ¿Llegas pronto al local, verdad? — preguntó Jonathan caminando por la azotea.
— Sí, próximamente... Jonathan, tengo que colgar, debo hacer un papeleo. Seguimos en contacto — dijo Warren con una voz aburrida.
— De acuerdo... Adiós, Warren — dijo Jonathan para luego colgar la llamada.
El endoesqueleto se giró a verlo.
— Jefe... ¿No cree que el aspecto de Goldie es un poco tétrica para que trabaje? — preguntó Wally con la mano en la cabeza.
— Quedaba mejor para Halloween, pero da igual... A los clientes no les importará mientras cumpla con las fantasías — dijo Jonathan acercándose a Wally.
— ¿Y la nueva animatrónica tendrá lo que tenemos? — consultó Wally con una voz preocupada.
— Es probable que no... No fue creado por él — dijo Jonathan expresando neutralidad.
Un momento de silencio se mantuvo mientras las nubes grises se movían, oscureciendo partes de la ciudad.
— ¿Y has sabido de él? — preguntó Wally con una voz seria.
— No... Hace seis meses que no sé nada — respondió Jonathan con las manos en la espalda, observando las nubes.
— Entonces... ¿Qué harás? — preguntó Wally encogiéndose de hombros.
— No lo sé... — contestó Jonathan mirándolo directamente.
— Cierto, no lo puedes decir... ¿Cuál es la necesidad de la compasión? No es necesario que finjas tenerla — dijo Wally negando con la cabeza.
Jonathan lo miró sin decir absolutamente nada y se fue de la azotea a paso lento.

Recordatorio: La historia no es muy FNAF/FNIA/Frenni’s. Y no es apta para menores de edad, no contiene contenido pornográfico/lemon, ni tampoco harem. Hay violencia gráfica exagerada, humor negro y temas sensibles. Se aconseja la discreción del lector y queda a tu criterio.
El lore de la historia es más simple que FNAF y es más ciencia ficción de IA.
Los modelos de los personajes del juego son adultos, por lo que son mayores de edad.
Espero que les haya gustado el capítulo. Cualquier duda puede comentarla si es que no entienden algo. Los estaré leyendo. Bendiciones y cuídense, gente.








