¿A dónde vamos?

Summary

Wang Yibo odia las fiestas empresariales. O no a las fiestas en sí, solo odia aburrirse en ellas. En una de estas, aburrido y agobiado, sus ojos se cruzan con los de un desconocido increíblemente hermoso. Una copa de vino, un intercambio de miradas y una propuesta impulsiva bastan para que ambos desaparezcan de la fiesta sin mirar atrás. Lo que iba a ser solo una noche se complica cuando, una semana después, Yibo descubre que ese hombre es Xiao Zhan, nada menos que el dueño de la empresa con la que tendrá que trabajar. Porque el destino -o la suerte- tiene sus propios planes para ellos. ¿A dónde irán a parar estos dos?

Genre
Lgbtq
Author
Chris
Status
23d ago
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Narrado por Wang Yibo.

Odio las fiestas empresariales.

No las fiestas en general. No tengo nada en contra de la música, la comida cara o el alcohol servido en copas elegantes. Lo que odiaba eran los interminables discursos, las conversaciones vacías y la obligación de permanecer durante horas junto a personas que apenas conocía.

Y esa noche parecía empeñada en convertirse en la peor de todas.

La ceremonia se celebraba en uno de los hoteles más exclusivos de Madrid. Las enormes lámparas de cristal colgaban del techo como estrellas artificiales y la música instrumental sonaba con un volumen perfectamente calculado para no interrumpir las conversaciones.

Suspiré.

No puedo negar que todo se veía muy sofisticado. Pero también era aburrido.

Tomé otro trago del vaso de whisky que sostenía en la mano, vaciándolo por completo. Lo peor de todo era que, por alguna razón, sentía un calor y una sed indescriptibles a pesar del aire acondicionado del lugar.

Tal vez no debí usar este traje en particular.

—Uy, ¿y esa cara? —preguntó Li Feng apareciendo a mi lado.

—¿Para qué preguntas si ya sabes la respuesta? —suspiré mientras aflojaba ligeramente la corbata.

Sonrió.

—En otra ocasión ya nos habríamos escapado. Pero esta vez es especial. Si te vas, el viejo te mata.

—Creo que eso es precisamente lo peor de todo, si obviamos la incomodidad que tengo. Y la sed que no se quiere ir.

Volví a suspirar mientras tomaba otro vaso de whisky de una bandeja cercana.

Esta fiesta en particular era probablemente la más importante a la que había asistido junto a mi padre. Se celebraba el inicio de un nuevo proyecto en colaboración con otra de las empresas más importantes de China. Mi padre había hecho todo lo posible por convencer al dueño de aceptar la colaboración y, una vez lo consiguió, arreglamos esta reunión y tomamos un vuelo hasta Madrid para presentarnos formalmente. Como próximo heredero, este proyecto quedaba en mis manos. No podía darme el lujo de escabullirme como de costumbre.

Di otro sorbo. —Ojalá poder emborracharme de una vez y tener una excusa para irme.

—Si todavía no te has emborrachado, no creo que pase. ¿Cuántos vasos llevas? —preguntó Feng observándome. —Tu resistencia al alcohol es algo impresionante.

—Ni idea. No llevo la-

—¿La...?

Olvidé terminar la frase.

Ni siquiera le presté atención a la pregunta de Feng.

Porque mis ojos acababan de chocar con alguien que acaparó toda mi atención.

Estaba de pie de forma que solo podía ver su perfil, pero no necesitaba más que eso para saber que aquel hombre era realmente hermoso.

Alto, de piel ligeramente pálida y con un traje elegante que resaltaba discretamente su figura.

Tal vez hermoso se quedaba corto.

Sin duda era el tipo de persona que llamaba la atención sin intentarlo. El tipo de persona cuya simple presencia hacía que todo lo demás pareciera perder brillo.

Y su sonrisa era lo más peligroso de todo. Tranquila y tan natural.

Las luces de los candelabros parecían empeñadas en favorecerla.

Conversaba con varias personas mientras sostenía una copa de vino entre los dedos. Estaba a punto de beber cuando, de repente, giró la cabeza hacia mí.

Sentí un tirón en el pecho cuando nuestras miradas se encontraron.

Es incluso más impresionante en este ángulo.

Ninguno de los dos apartó la vista durante unos segundos. Entonces él levantó ligeramente la copa y me sonrió. Una sonrisa lenta. Peligrosamente atractiva.

Sin apartar los ojos de él, imité el gesto con mi vaso de whisky antes de terminar lo que quedaba de una sola vez.

El hombre pareció divertirse.

Una pequeña risa escapó de sus labios antes de volver a girarse hacia las personas con las que hablaba.

Ahora tengo ganas de una copa de vino. Tal vez eso sí me quitaría la sed.

—Es lindo.

La repentina voz junto a mi oído me hizo volver a la realidad.

Me giré hacia Feng con el ceño fruncido. —¿Por qué estás tan cerca?

—Porque dejaste de hablar de repente y te quedaste hipnotizado mirando hacia allá. Quería ver qué era tan interesante.

Miró nuevamente en dirección al desconocido.

—Y la verdad... sí que vale la pena.

—Ni lo pienses. Yo lo vi primero —intervine antes de que se le ocurriera cualquier idea.

Feng soltó una carcajada.

—Tranquilo, tranquilo. Todo tuyo —dijo alzando las manos en señal de rendición—. Aunque no puedo evitar preguntarme de dónde salió semejante belleza.

—Es una buena pregunta. No creo que sea de nuestra empresa.

—Yo tampoco. Parece de nuestra edad, tal vez sea el hijo de alguno de los amigos del viejo.

—Probablemente. Pero lo importante aquí es que encontré lo que necesitaba para divertirme esta noche.

Justo en ese momento, las personas que conversaban con el desconocido comenzaron a despedirse. Uno a uno, hasta dejarlo solo.

Sonreí.

Esta es mi oportunidad.

Dejé el vaso vacío en la bandeja de un camarero que pasaba cerca.

—¿Piensas ir a divertirte y dejarme aquí solo? —preguntó Feng.

—Dile a mi padre que me emborraché y me fui al hotel.

—Como digas, primito.

Y antes de que terminara de hablar, yo ya estaba caminando.

Avancé por el salón sin detenerme. Cuando llegué, el hombre se encontraba de espaldas, revisando algo en su teléfono.

—¿Me permite un momento? —pregunté y él se giró casi enseguida.

Para mi sorpresa, soltó una pequeña risa al verme. Como si hubiera sabido desde el principio que terminaría acercándome.

—Por supuesto. ¿Puedo ayudarle en algo?

—Solo quería conocer a la única persona que llamó mi atención en esta fiesta —dije con una sonrisa coqueta —. ¿Puedo preguntar si está disfrutando la ceremonia?

—No está nada mal —habló curvando sus labios mientras le daba una ojeada al lugar —. Pero he de admitir que la siento algo monótona, ha de ser porque estoy demasiado acostumbrado a este tipo de eventos.

—Y yo no podría estar más de acuerdo —confirmé divertido —. ¿Qué te parece si hacemos la noche más interesante?

Una de sus cejas se arqueó. —¿Qué propone?

—¿Te gustaría salir un rato conmigo?

—¿Y por qué haría eso? —Hizo la pregunta, pero más que negarse parecía querer provocarme.

La sonrisa juguetona que apareció en su rostro fue suficiente para animarme todavía más.

—Porque, como dijiste, esta fiesta es bastante monótona. —Di un paso adelante—. ¿No te gustaría animarte un poco afuera y pasar una linda noche conmigo?

Otro paso. —Y si es posible compartir esa copa de vino.

Su mirada descendió hacia la copa.

—¿Ah, sí?

—Sí, pero... ¿Se puede probar desde tu boca? —pregunté en un tono seductor.

La risita que soltó fue preciosa.

—Vaya, suena interesante pero aún no estoy seguro. ¿Algo más que quieras decir para convencerme?

Lo pensé unos segundos.

—Tal vez...

Incliné ligeramente la cabeza.

—Podría decir que me he enamorado a primera vista, que te amo, y que te he estado buscando por más de mil años —sonreí —, pero eso sería un poco cliché, ¿no crees?

Esta vez se echó a reír de verdad.

Miró alrededor, como si estuviera comprobando algo. Cuando volvió a mirarme, una sonrisa traviesa apareció en sus labios.

—¿A dónde vamos?


*******

Holaaa ✧⁠◝⁠(⁠⁰⁠▿⁠⁰⁠)⁠◜⁠✧

Muchas gracias por leer este primer capítulo de "¿A dónde vamos?"

Esta historia nació de una canción de Morat con el mismo nombre, tal vez alguno de ustedes la haya escuchado.

La idea me llegó hace un tiempo mientras hacía mis tareas a las 3 de la mañana y escuchaba esa misma canción jaja. Todavía estoy aprendiendo, así que cualquier comentario o sugerencia será más que bienvenido. (⁠;⁠^⁠ω⁠^)

Me hace mucha ilusión compartir esta historia con ustedes. Si les gustó, no duden en dejarme un comentario o un voto. ¡Nos leemos en el próximo capítulo!

🦋Una fotito del hombre que cautivó a Yibo (⁠♡⁠ω⁠♡⁠ ⁠)⁠ ⁠~⁠♪

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