"La Purga 🔪🩸" by Miri at Inkitt
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"LA PURGA 🔪🩸"

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Summary

Jimin y jungkook hicieron un pacto cada año en cada purga se deben encontrar ¿Sexo o muerte?

Genre
Erotica
Author
Miri
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo único

"No nos pertenecemos, pero esta noche sí."

La Purga ocurre una vez al año, una noche sin leyes, una noche donde todo está permitido.

Y para ellos... es la única noche en que pueden tocarse.

[00:00 A.M.]

Comienza la Purga Nacional.

-¿Volverá este año? -susurró Jimin, sin apartar la vista del cuchillo que afilaba lentamente.

Estaba solo en su apartamento, las luces apagadas, solo el sonido del metal raspando contra el afilador llenaba el silencio.

Su respiración era lenta, pero su pecho ardía, el l lo sabía. Jungkook siempre volvía, siempre lo encontraba.

Y Jimin lo esperaba, como cada maldito año, como si lo odiara, como si lo necesitara, tenían un pacto.

"Nos vemos en cada Purga, ni antes, ni después, solo esa noche, solo tú y yo."

Lo habían hecho hace cinco años, la primera vez que Jungkook intentó matarlo, y la primera vez que Jimin lo besó.

Porque eso era lo que tenían, amor violento, sexo contenido,obsesión pactada.

-¿Dónde estás, bastardo? -murmuró Jimin, y sonrió apenas -Te estás tardando este año.

La puerta principal se abrió como una explosión, y allí estaba.

Empapado en sangre, respirando rápido, los ojos oscuros, el cabello mojado, y una sonrisa torcida en los labios.

Jeon Jungkook.

-¿Me extrañaste? -preguntó, dejando caer un cuerpo ajeno frente a la entrada, no lo miró, solo caminó directo hacia Jimin.

-Llegas tarde.

-Había tráfico -ironizó, su voz era profunda, ronca, se detuvo a escasos centímetros de él.

Silencio.

-¿No vas a matarme esta vez? -provocó Jimin.

-No.

-¿Por qué?

-Porque aún no te toco.

Y entonces lo hizo.

Le sujetó la nuca, lo jaló hacia él, sus frentes chocaron, sus labios apenas se rozaban, pero ninguno cerró los ojos.

Porque esto no era un beso, era una amenaza compartida, un deseo prohibido contenido durante un año entero.

-¿Sabes qué hice esta vez? -susurró Jungkook.

-Sorpréndeme.

-Maté a todos los que alguna vez te miraron como yo.

-Estás enfermo.

-Y tú, maldito masoquista, me sigues esperando.

Jimin lo empujó con fuerza contra la pared, su mano en su cuello, sin soltar el cuchillo.

-Podría matarte ahora mismo.

-Hazlo -jadeó Jungkook, sonriendo.

Silencio, la tensión se podía cortar con ese cuchillo junto a sus respiraciónes entrecortadas pero Jimin no lo apuñaló, en vez de eso, lo besó.

Rápido y violento con ganas de comerlo, como si la vida se redujera a esa maldita noche y a esos labios, sabía tan bien esa boca sentir como su lengua se metía sus salivas se fusionaban como jungkook chupaba sus labios con violencia se sentía tan drogado en esos brazos que lo sostenían de la cintura mientras le apretaba el trasero, se separaron, Jungkook jadeaba.

Su cuello aún temblaba por la presión de los dedos de Jimin.

-¿Dónde vamos esta vez? -preguntó Jimin, limpiándose la boca.

-Donde empezó todo.

-¿La iglesia?

Jungkook asintió.

El lugar donde cinco años atrás, uno intentó matar al otro, donde terminó naciendo esa relación envenenada, de muerte y devoción.

[01:32 A.M.]

La Iglesia

Había sangre seca en los vitrales, las velas se encendieron solas, como si supieran que ellos venían.

Jimin y Jungkook se miraban desde extremos opuestos del altar.

-¿Recuerdas lo que me dijiste aquí? -dijo Jungkook.

-Te dije muchas cosas.

-"Te odio tanto que quiero seguir vivo solo para volver a verte."

Jimin bajó la mirada.

-Y tú me dijiste "Entonces quédate vivo, te veré cada año, solo en la Purga, ni un segundo más."

Y así fue, cada año, se buscaban, se dañaban, se tocaban como si el infierno fuera su cama.

Jungkook se acercó, lento, le quitó el cuchillo de la mano, lo miró como si fuera sagrado.

-Este año no quiero matarte, Jimin.

-¿Y qué quieres?

-Quiero romperte, hacerte mío una y otra vez, meter mi verga en tu agujero y hacerte temblar, déjar mi semen en tu vientre, dejar miles de marcas en esa bella piel blanquecina eres un hermoso lienzo que puedo pintar a mi gusto.

El cuerpo de Jimin reaccionó antes que su mente, su respiración se cortó, sus dedos temblaron y en su mirada... no hubo miedo, solo hambre.

Jungkook lo empujó contra el altar, sus labios bajaron al cuello, no hubo nada de ternura.

Solo un deseo contenido, una furia de un año entero acumulada en esos labios, en esos dedos que apretaban su cintura, en esa lengua que descendía apenas, marcando su piel sin romperla.

-No tenemos tiempo -susurró Jimin, apenas audible.

-Tenemos toda la noche.

-¿Y después?

Jungkook se detuvo.

Lo miró, los dos sabían la respuesta, después, no hay nada, solo el silencio, la espera.

La maldita cuenta regresiva hasta la siguiente purga.

El rubio fue tirado a una de las bancas, y dejando a la vista a aquel enorme asesino que se quitó por fin todo aquel traje, y los ojos de jimin cayeron a aquel enorme tamaño de abajo, Oh shit...

Jimin era pálido como la porcelana, pero su rostro sudado y rojo como un tomate dejaba en evidencia que lo que sus ojos veían, era algo que le hacía tener hambre y lo ponía tan excitado que su sólo semblante de placer, era tan lascivo.

Era la misma representación de la lujuria, a jungkook no le dio tiempo de reaccionar o seguir con la acción, cuando el rubio gateo en cuatro hasta la entrepierna de este y sostuvo aquella enorme erección en una de sus manos. Eso provocó que jungkook ahogara un jadeo, que torpemente pudo lograr, saliendo bastante ronco y pesado.

Jimin gimió sólo con sentir aquél caliente pene calentarle la mano, la vista del rubio estaba nublada y perdida por el deseo, e inclinó su rostro y fue la punta de su lengua la que dio la bienvenida a probar y degustar aquella verga.

El pelimorado gimió de placer, no podía creer lo que estaba viendo, era la vista más caliente que nunca se hubiera imaginado, mierda... Creía que podría correrse en la cara de ese puto mocoso sólo con la imagen de esa lengua sobre su miembro, si aún no tenía noción de cuánto deseó a aquel rubio todo ese tiempo, ahora mismo menos lo sabría, se sentía irreal.

El menor comenzó con una lamida, pero no tardo en subir de nivel cuando luego de unos segundos, aquel imbécil le chupaba la verga entre gemidos a jungkook con tanto deseo como si disfrutará el maldito sabor. La baba le chorreaba por las piernas al pelimorado, y aquel pene palpitaba de lo caliente y erecto que estaba, maldición, jimin creía que podría romper cualquier cosa con aquella extremidad, se sentía delicioso.

Se lo metía hasta la garganta y succionaba de esté, sorbiendo con tanto morbo mientras sacaba la lengua y lamía aquel faro como una prostituta que levantaba la mirada para ver los ojos de aquel asesino.

Los gemidos roncos y gruesos de jungkook no se tardaron en hacer llegar, gruñía e inclusive si jimin prestaba atención, podría jurar que aquel hombre soltaba insultos inapropiados por el placer que le invadia todo el cuerpo.

Una mano pesada y sudada cayeron en los cabellos dorados del menor, y sintió como le apretaba fuerte de este. Jungkook le observaba con un semblante siniestro y con una mirada tan oscura como la noche, veía las llamas del deseo en esa mirada y eso estremecía al rubio que se sentía tan deseado por el mayor.

Saco su lengua en grande y lamió en círculos la punta de la polla de jungkook, viendo fijamente esos ojos esperando que esta vez el mayor le dé más.

-T-te gusta?~ Ahgm~ Jung-!-Casi llora el rubio cuando su rostro fue empujado con furia contra el ajeno, y su boca fue llenada al punto en que sentía que se ahogaba. No llego a reaccionar cuando a contrario de la acción anterior, fue empujado hacia atrás dejando que respire una gran bocanada de aire que le duró poco, cuando volvió a ser empujado aún con más violencia que la primera vez, y no supo en que momento, jungkook le comenzó a violar la boca con agresividad.

A Jimin le dolía, podía sentir sus labios lastimarse y contener las arcadas le estaba haciendo llorar, su lengua apenas podía moverse contra aquel gordo tronco duro que se frotaba y se hundía aún más en él haciéndolo ahogar, y la saliva que se mezclaba con aquellos líquidos pre-seminales le chorreaba por toda su barbilla que era golpeada por los testículos del ajeno. Le dolía tanto que podía sentir su pene dolerle en los pantalones, le gustaba, le gustaba tanto que sus ojos no dejaban de llorar de placer y mirar encantado a un jungkook que gemía y se desquitaba sin control contra esa boca.

Podía sentir las gotas de sudor del pelimorado caerle en el rostro, mierda, todo de él estaba caliente, comenzó a llorar, aquél maldito asesino le enterró por completo la verga en su apretada garganta, haciendo que la nariz de jimin choque con su duro y firme abdomen venudo, y esté apretó fuerte las caderas del mayor cuando se corrió en sus propios pantalones.

Jungkook no se pudo contener más y salió de esa boquita, y sujetando con fuerza esa debilitada barbilla del rubio, sostuvo su brillante y erecto pene y bombeo con fuerza sobre esos labios, jimin apenas sentía su boca, y aún así saco un poco su lengua para recibir aquél golpe de semen que le llenó todo el rostro, teniendo que cerrar los ojos por aquel impactó.

Jungkook respiraba bocanadas de aire por aquel fuerte orgasmo que había manchado al rubio por completo, y al ver aquella imagen del menor lamiéndose los labios y tragándose el semen, sólo lo puso firme de nuevo.

Jimin apenas podía respirar, podría jurar que jungkook le había roto la garganta y si no era su garganta, iban a ser sus labios que estaban tan rojos y hinchados por tal frotamiento, se sentía quebrantado y violado, y aquella densa pegosidad caliente de su rostro que caía lentamente tampoco lo traía a la realidad.

Jungkook le agarro fuerte del rostro con agresión y lo volvió a besar como un maldito animal, dejando nuevamente sin aire a un jimin que aún no se recuperaba del todo. Si esta vez no era la enorme verga de jungkook la que le violaba la boca, iba a ser su lengua que lo probaba tan adentro al punto en que se sentía ahogado.

Jimin rodeo fuerte la espalda del ajeno aferrándose a él y enterrandole las uñas, el pelimorado no tardo en posicionarse en la banca encima de él, y hundir más su rostro en aquel angelical chico, que en esos momentos, se veía tan lascivo y lujurioso. Jimin se sentía necesitado ahí atrás, verdaderamente iba a volverse loco si no había algo tocándole el culo y es que, desde que no había visto al mayor empezó a tener sucios sueños húmedos, la necesidad que sentía era agobiante, y la nube de placer que le nublaba fue la gota perfecta para llenarlo en lágrimas.

-¡Jeon! Ahm~ atrás, cogeme por favor ¡AHG! ¡TE LO SUPLICO!- Lloriqueaba, y fue el mismo rubio que tomo la fuerte mano del asesino y la llevo hasta su trasero que estaba húmedo sobre sus pantalones por el orgasmo que tuvo.

Y como si apretara un botón y diera automáticamente el resultado, de un empujón fue dado vuelta sobre la banca y así termino boca abajo, la agresión y violencia que ejercia Jeon eran cosas que a Jimin le encantaban las había experimentado tantas veces y se estaba volviendo adicto.

Como si un castigo por sus palabras fueran, jungkook le dio un azote en aquel trasero, tan fuerte que Jimin grito de dolor, y no sólo uno, lo volvió a nalguear con tanto descaro que tuvo que morderse fuerte los labios para contener los gritos, que fácilmente se volvían gemidos.

Su trasero ardía mientras era azotado y apretado sin ningún cuidado, su verga volvía a estar presente por su dura presencia sobre esos pantalones.

Esos pantalones fueron jalados hacia abajo junto su húmeda ropa interior, dejando a aquel rubio desnudo de espaldas a aquella enorme bestia. Y aún cuando su trasero estaba rojo por los golpes, el pelimorado volvió a azotarlo y ese sonido se hizo tan resonante por aquella habitación, dolía aún más y las lagrimas que descendían del menor eran claro indicio de eso.

Se escuchaba la fuerte respiración de jungkook, y no hizo falta que el Rubio lo viera para saber que se estaba chupando los labios, ya que sintió aquel hambre que invadia al ajeno, y esté se dejó conquistar. Alzó tanto el trasero de Jimin, que esté dejo de sentir la madera sobre sus piernas, para sentir así el caliente y sudado rostro de Jungkook hundiéndose entre sus dos nalgas.

Esta vez le comía el culo con ganas y hambre, sorbía, chupaba, lamía cada lugar y se alejó para escupir con morbo, chupándolo como si un dulce fuese, abajo de él estaba un rubio que apretaba fuerte la madera aún lastimandose en el proceso y gemia entre gritos de placer.

-¡A-AHGM! Jun-gkook ¡¡¡AHM~ AH!!!

Era chillante aún cuando la voz de Jimin era tan elegante, tenía una cara tan inocente, y aún así estaba vuelto toda una puta desesperada ahí abajo experimentando sensaciones que jamás creyó vivir en su vida.

La lengua de jungkook esta vez se enterró en el trasero del menor, haciendo que el Rubio mordiera fuerte sus propios labios. Era tan húmeda y caliente, sentía la saliva de Jungkook meterse por adentro y más aún cuando esté comenzó a mover su lengua en círculos internamente en él.

Las uñas de su asesino fueron enterradas en esas nalgas que abría al punto en que el Rubio sentía que se podría romper en dos, y esa lengua se metía en lo más profundo de él, lamiendo y moviéndose con la necesidad de llenarlo de baba y comérselo como un puto postre. No era suficiente, y por más que estaba disfrutando probar tan morbosamente al rubio, sabía que no iba a poder contenerse más y su lengua no era suficiente.

Se alejó volviendo a escupirle en el culo, y escucho unos gemidos que trataban de respirar bastantes decepcionados por detenerse, no sabía si era consciente o no, pero ese trasero se movía por mas.jungkook tenia que rezarle a todos los demonios de ahí abajo, porque lo que tenía que contenerse, no era nada de Dios, aunque teóricamente estaban en una iglesia.

-¡M-maldito principito! En donde no dejes de moverte... Te juro por Dios que te voy a meter toda la verga hasta romperte los intestinos.

La voz fue tan ronca y caliente que se notaba a leguas que estaba perdiendo la cordura por la excitación y placer, no había duda que era una maldita amenaza que hizo asustar a Jimin, que volteo su rostro y vio con aquella expresión tan inocente y necesitada a él pelimorado.

El rostro del rubio estaba con sus cabellos desordenados dejando a la vista esos dos ojos color miel gatunos que estaban nublados de placer y tan llorosos que habían mojado todo ese rostro que aún tenia rastro del semen de ese asesino, y más encima, esas mejillas naturalmente sonrojadas como dos tomates que combinaban con el color de esos rotos labios gordos.

-¡follame~ jungkook! Por favor...-Suplico sobre aquellas desordenadas sábanas, y Jeon tocó fondo.

Más, no fue la dura verga de jungkook que se enterró con fuerza en aquel apretado trasero del Rubio, lo cual le hizo llorar, sino dos de esos enormes dedos que se hundieron sin piedad y no dejo tiempo de que ese trasero se adapte para comenzaron a embestirlo sin control ni consideración.

A Jimin le ardía como el infierno, pero eso le encataba, ¡dolía demasiado! Casi se remueve para meterselos más adentro pero jungkook lo tenía tan agarrado de la cadera que le era imposible moverse y sólo podía recibirlo. Soltaba gemidos sin control.

-Espera... Tsh... Espera principito...- Susurro el pelimorado quien tampoco se contenía en mover su muñeca y oía los gemidos combinados con las quejas por parte del ajeno.

Sus dedos se frotaban ahí internamente mientras se movían, buscando aquel lugar mientras le dilataba aquella entrada al menor y cuando lo toco, fue como tocar bingo.

Jimin soltó un gemido nada parecido a lo que había antes oído, un gemido quebrado y tan impactante que ni pudo controlarlo, jungkook sonrió de lado, y comenzó a golpear fuerte sus dedos ahí y el rubio comenzó a temblar.

-JUNG-KOOK ¡JUN-GKOOK! AHH AHM ¡N-NONO! S-SE SIENTE R...RARO ¡¡MMMHG!! HGMM D-DETENTE! AH- Gritaba entre súplicas de placer, la iglesia era un desastre por parte de los fuertes gemidos de Jimin y el choque de esa muñeca que golpeaba ese trasero mientras lo recibía. Tal era la agresión de jungkook hacia el rubio, que solo por follarlo con sus dedos la banca rechinaba y se movía, un confundido Jimin temblaba mientras apretaba la madera.

Se sentía bien, ¡ah! Muy bien, y más fue su placer cuando un tercer dedo se metió y le abrían más aquel trasero, era un delirio y éxtasis que no podía ser real.

Las piernas de Jimin no se podían mantener firmes y el impacto de placer era tanto, que no supo contenerse ni poder avisar a jungkook cuando se corrió fuertemente contra la banca.

Jungkook lo sintió cuando esa entrada apretó deliciosamente sus dedos, y sólo pudo pensar en lo bien que se hubiera sentido si hubiera sido su verga la que estuviera ahí adentro. Lamió sus labios y saco sus dedos, dejando a aquel menor con un sentimiento de vacío que rápidamente iba a ser llenado.

El rubio se sentía agotado, los orgasmo que le daba aquel individuo no iban a ser llenados con nada, se sentía como si nunca hubiera tenido verdadero sexo en su maldita vida, aunque ya lo hubieran hecho varias veces.

Respiraba bastante acelerado, ni siquiera podía levantar su rostro de la madera, creía que su sudor lo había pegado por completo a aquella banca. Apenas pudo visualizar cuando jungkook agarro su semen con su mano y lo frotó en su pene que estaba duro y palpitante.

Se sintió ligero cuando el ajeno lo levantó y esta vez fue el pelimorado el que se recostó en la banca, y sentó a esté sobre sus piernas.

Jimin estaba mareado por el inmenso calor, al punto de sentirse borracho, miro a jungkook y este se veía tan atractivo que creía estaba viendo a un muy sexy demonio. Se mordió el labio al sentir aquél pegajoso pene rozarle el culo con morbo, provocando jadeos al menor

-Metete mi verga adentro, principito-Respondio ofensivo jungkook, pero, más que una burla, era una orden.

El rubio se estremeció y trago duro obedeciendo, levantó un poco su culo y tomando ese pene con una de sus manos, lo metió muy lentamente en su entrada, apretando sus dientes y aún así jadeando, era muy grande y le costaba ingresar, pero el hombre abajo de él era impaciente y agarrando las caderas de Jimin, lo empujó fuerte contra sus pelvis enterrandose por completo adentro de él.

Eso se sintió para Jimin una descarga eléctrica satisfactoria y dolorosa a la vez, se sentía ridículamente llenó y fue más caluroso cuando sentía esa verga palpitarle muy adentro suyo.

Ambos trataron de respirar y tomar fuerzas de más, y fue jungkook el que demandó entre jadeos. -Montame, cariño.

Y un ruborizado Jimin no podía contenerse a obedecer visualizo el tamaño de jungkook y hizo lo que pidió.

Apoyo una de sus manos sobre la banca y comenzo a saltar encima de la dura verga de su compañero.-¡AHGM! ¡AHM JUNGKOOK!¡HGMM! ¡¡OH!! ¡¡FUCK!! ¡¡OH SI!!! ¡¡QUE RICO!!- Jimin gemia entre gritos que no supo en que momento jungkook le había agarro fuerte del trasero y levantaba duramente su pelvis para penetrar tan adentro del culo de aquel rubio.

No sólo golpeaba, sino que se enterraba por completo en aquel dulce lugar que a Jimin le hacía delirar y soltar los gemidos más obscenos y nada decentes posibles.

-T-tshhh... Eres tan natural, mi príncipe.

Jungkook lo azotaba mientras le embestía sin piedad, el interior de Jimin era tan caliente y apretado que le volaba la cabeza a aquel asesino sediento por mas. Inclinó su rostro y sin aviso comenzó a chupar y succionar los pezones de Jimin, dejando a esté atónito y temblando sin dejar de gemir.

La caliente lengua del pelimorado frotaba y raspaba esos duros pezones con sus dientes, que se movían contra su lengua por estar ahí abajo embistiendo al dueño de estos.

Jimin comenzó a sentir raro al tener aquel enorme hombre estimulando sus pechos, y agarro fuerte esos cabellos y trato de jalarlo fuera de ellos, porque estaba recibiendo un placer que le hacía llorar, y no sentia suficiente fuerza. Fue hasta que sintio esa boca succionarle uno de esos pezones y sorber como si esperara que saliera leche, que Jimin comenzó a sentir cosquillas en su erecto pene que ya había mojado con gotas de pre-semen el firme abdomen de jungkook.

El mayor entraba al punto en que sentía que le estaba empujando los órganos, estaba ¡muy adentro! Dolía y era tan rico que no quería parar.

Su culo estaba muy caliente y chorreaba el pre-semen del fuerte asesino que no dejaba de golpear sus testículos contra esas nalgas que no dejaban de sonar. Jimin en vez de alejarlo de su sensible pecho, solamente hundío más el rostro de Jungkook ahí arqueando su espalda, y recibiendo como respuesta unas lamidas más desesperadas y hambrientas de aquel hombre.

La banca rechinaba y golpeaba fuerte la pared, y los gemidos incontenibles de Jimin junto las fuertes respiraciones, y el sonar de las embestidas eran sonidos que ni en las mejores películas pornos se podrian encontrar.

-Mmm ¿te gusta? Ahg~ Maldito niño lindo-Hablo ronco un jungkook que no dejaba de jadear y soltar los gemidos más pesados posibles, penetrándo más rápido y con furia a aquel rubio, logrando estremecer más aquel sensible hombre que asintio sin contenerse.

-¡AH-AHGM S-SI! AHGM ¡ME GUSTA! MMM SE-SE SIENTE MUY BIEN! ¡¡OH JUNGKOOK!!-Grito enterrandole las uñas en la espalda al mencionado y arañando, apoyando su sudada y caliente frente en ese hombro que llenó de lágrimas incontenibles, no se podía sostener por su cuenta por el placer que estaba sintiendo. Sólo basto tres embestidas más tan profundas para que el Rubio apretara sus dientes y sin poder aguantar ni un segundo más, correrse en todo aquel pecho del asesino.

El interior de Jimin chupo y apretó más aquella gorda y venuda verga de Jungkook, haciendo delirar y calentar más a aquel mayor que se hundió más en aquel apretado trasero. Alzando bien su pelvis chocando fuerte sus testículos con esas nalgadas, se corrió bien adentro de aquel chico, llenándolo por completo de su semen.

Jimin gimió al sentir aquél líquido caliente llenarle por dentro y como ese pene le palpitaba en el culo al correrse.

Trato de respirar y recomponerse, ya era la tercera vez que se corría y estaba agotado, sus manos se suavizaron y solamente abrazo a aquel hombre, que Jimin no distinguió el sudor con la sangre que sus arañadas habian ocasionado en jungkook.

Estaba agitado y su mente en blanco, podía sentir la caliente y fuerte respiración del mayor también en su nuca. Creía que iba a descansar, pero fue aquel mismo asesino que comenzó a moverse nuevamente en su interior que provoco jadeos en el rubio.

-¡Jeon-ah! E-e-espera un po- ¡MHG!- jungkook comenzó a chuparle la oreja al menor y metió su lengua ahí, haciendolo estremecer volviendo a gemir, se sentía muy raro. Nunca antes había experimentado eso, la verga del mayor se sentía muy dura otra vez en su culo, trato de respirar y no fue difícil dejarse llevar. -E- está bien, sólo... Ah~ sólo una vez más ¿Sí? Eres una bestia Jeon- Un sonrojado Jimin tomo el rostro de Jungkook y lo beso fugazmente, sintiendo la lentas penetradas por parte del ajeno.

Jadeo y tiro su cabeza hacia atrás, recibiendo los dulces y calientes besos de Jeon que comenzó a succionarle la piel del cuello en busca de marcarlo. Podía sentir ese caliente y espeso semen comenzar a salirse de su entrada y comenzar a mojarle el culo, mhgm se sentía muy bien~. No habían ni empezado, pero era el mejor sexo de toda su vida.

.

.

.

.

.

No sabían cuánto tiempo había transcurrido, pero ya no era la luz de la luna la que entraba por la ventana de esa iglesia y alumbraba ambos cuerpos, sino la de la luna que se estaba por marchar y traer el amanecer.

Un cansado Jimin aún era follado con bestialidad y fuerza bruta, ¿Siete? No ¿Diez veces? ya ni recordaba con exactitud las veces que se había corrido, lo que era claro es que esa iglesia estaba empapada de lágrimas, semen y sudor. Era de admirar la madera de aquella banca que recibió múltiples e incontables golpes contra la pared, y rechinaba al punto de quebrarse pero nunca ocurrió.

Jimin yacía boca arriba con sus piernas todas mordidas y besadas en los hombros de ese asesino que tampoco estaba en el mejor estado, llenó de besos y marcas que daban a relucir el buen amante que era Jimin. Y aún en esa mirada ajena se veía las llamas del placer que aún ardían con miedo para el menor.

Fumaba un cigarrillo que era interrumpido por sus jadeos y gemidos, apenas logrando mantener ese cigarro sobre sus labios por los golpes constantes de las caderas ajenas en su interior y la madera chocando contra la pared

¿Que si quería parar? Por supuesto, aunque aveces su mente le jugaba en contra y pedía más, estaba muriendo de placer y los múltiples espasmos que recibía le nublaban y mataban, solamente una vez pidió parar y escuchar esa sucia y caliente voz susurrarle un "eres débil? Pruncipito" hizo que el ego del menor cerrará la boca y en ese momento sea él el que se volviera a montar encima de ese hombre y saltar, tratando de mostrar fuerza y control. No se podía arrepentir más, jungkook era muy resistente.

Una mordida en su muslo hizo que gritara de placer y casi se quemará con su cigarrillo, jungkook había vuelto a besarle y lamerle las piernas mientras no dejaba de -T-TSH AHG AHGMMG MM~ ¡J-JEON! MHG E-ESTOY FUMANDO I-IDIOTA AH~ ¡AH! ¡AHGM! OH ¡L-LENTO!- se quejo entre lágrimas de dolor y placer, mordiendo fuerte su cigarrillo entre sus dientes cuando aquel enorme hombre no tenia compasión en cogerselo tan fuertemente.

No logro contenerse y se corrió fuertemente otra vez, manchando todo su cuerpo y gimiendo al ser su cuerpo tomado por completo. No quería parar, le gustaba.

Jungkook le quitó el cigarrillo de sus labios y lo poso en los suyos, aspirando lo poco que le quedaba a aquel cigarro y beso a Jimin con furia y necesidad, pasándole el humo por la boca a aquel sexy rubio que se derritió en abrazar a aquel asesino.

-Mhg tan bueno~ ahg~ ¿Te corriste otra vez? Principe tú cuerpo está muy caliente -Gimio jungkook fascinado

Jimin sintió raro su miembro, y también sintio aquella verga en su culo meterse tan adentro y esa respiración del pelimorado pesada y caliente, haciendo saber al cocinero que aquel se correría otra vez.

-AH- UHG HAA MI INTERIOR ESTA ESTA TAN LLENO, JEON~ AHGM A-AFUERA.- Dijo entre lágrimas sintiendo que aquel dolor de su pene era por eso, Jungkook gruñó al oír al rubio y le mordió fuerte el cuello, haciendo chillar y estremecer a esté al punto en que arqueo su espalda, salió de Jimin y tomó su verga caliente y llena de su semen, y solo la sostuvo con el miembro de esté que estaba algo flácido, y masturbo fuertemente ambos.

Jimin rápidamente abrió sus ojos y se retorció en la banca tratando de hacer empujar a un jungkook, que no tenía control.

No, no, no estaba por correrse él, eso le dolía. —No... No...JUNGKOOK ¡PARA! ¡PARA CABRON! NECESITO IR AL B-BAÑO! N-NO HAGAS ESO!—Dijo suplicando esta vez completamente alarmado, trataba de empujarlo mientras se retorcía y sentía las gotas de sudor caerle del rostro de Jungkook ni siquiera podría tratar de patearlo al estar sus piernas tan flexionadas en los hombros del maldito pelimorado.

Aquel fuerte, venudo y musculoso brazo no se dejaba de mover con dureza y velocidad en ambos miembros, Jimin no podía contenerse.

Cubrió sus ojos apretando sus dientes cuando no aguanto más y a su vez, jungkook se corrió encima de él.

No quería verlo, no, no podía creer lo que acababa de suceder, jungkook lo iba a matar.

Lo que no sabía, es que arriba de él había un jungkook sorprendido y sus pupilas contraídas por lo que su pequeño acababa de hacer.

De aquí iba a sacar muchos fetiches...

05:16 a. m.

La última sirena de la Purga sonaría en cuarenta y cuatro minutos.

Pero en esa iglesia... el verdadero demonio ya se había soltado.

La iglesia olía a hierro caliente, a sangre, a sexo y muerte.

Los vitrales estaban rotos, las estatuas, salpicadas de rojo, el cuerpo de una mujer colgaba del púlpito, empalada, con los ojos arrancados.

Dos hombres estaban atados en forma de cruz con los genitales cortados y metidos en la boca.

Y al pie del altar, como si nada importara, Jimin jadeaba, estaba tendido sobre los escalones, con el cuerpo aún temblando, exhausto.

El mármol frío bajo su piel contrastaba con el ardor interno que aún no se apagaba, su pecho subía y bajaba con violencia, sus muslos estaban empapados de semen, sangre y sudor.

No sólo con lo que Jungkook le había dejado dentro, sino con la sangre aún fresca que goteaba de su mano izquierda.

El cuchillo temblaba en su palma, entumida de tanto usarlo. -¿Cuántas veces lo hicimos...? -preguntó entre jadeos, con la voz rota y seca, su lengua apenas podía moverse.

Jungkook se pasó la mano por el rostro, arrastrando la sangre seca de la mejilla hasta su cuello.

Su cabello morado estaba pegado al cráneo, húmedo de sudor, sangre y semen, tenía mordidas en el pecho, una marca de colmillos sobre el pezón izquierdo, y rasguños tan profundos que se veían las fibras de músculo.

-No sé... -dijo con una risa oscura, casi siniestra- Pero cada vez sonaba más fuerte tu maldito gemido... Hasta los cadáveres se mojaron.

El rubio lo miró, con los ojos miel grisáceos inyectados en rojo, no estaba seguro si era deseo, locura o amor enfermizo.

-Matamos a todos... antes... -Jimin tragó saliva, su voz ronca, jadeante-. Y luego lo hicimos entre sus cuerpos.

-Como bestias... -añadió con una sonrisa torcida.

Los dos voltearon la mirada.

A pocos metros, entre los bancos destrozados de la iglesia, aún yacía el cuerpo sin cabeza del último hombre que intentó atacarlos, las vísceras desparramadas.

Jungkook se acercó, descalzo, caminando entre charcos de sangre como si fueran charcos de lluvia.

Levantó su katana, aún goteando.

-¿Tú crees en el perdón? -preguntó con voz baja, oscura.

Jimin rió, tosió y se limpió con el dorso de la mano la comisura de los labios, donde todavía tenía restos del sexo de Jungkook y un hilo de sangre del labio roto.

-No, cabrón...- escupió -Pero sí creo en el castigo.

-Entonces, ¿por qué me dejaste follarte como si fuera el fin del mundo?

Jimin se incorporó con dificultad, caminó hasta él, desnudo, bañado en fluidos, temblando, pero con una mirada completamente perversa.

-Porque me gusta cuando me destruyes...

-Estás enfermo -gruñó Jungkook.

-Y tú estás peor... por amarme así.

Y entonces lo abrazó, lo besó con rabia, con dientes, con sangre.

Jungkook lo apretó de la garganta mientras lo besaba de vuelta, gimiendo contra su lengua, hasta hacerle ver puntitos blancos.

-Eres mío, maldito bastardo...

-Tómame hasta que me muera, y te prometo que igual volveré para más.

Y fue en ese instante, con el beso aún caliente, que Jimin bajó una mano ensangrentada...

y clavó un puñal oxidado entre las costillas de Jungkook.

-¡Ah! -jadeó Jungkook, pero no gritó, solo rió.

-Te amo, maldito psicópata -susurró, mientras caía de rodillas.

Jimin lo sostuvo, apretando el mango del cuchillo mientras lo dejaba dentro, sintiendo la sangre caliente brotar y mancharle los dedos.

-Y si esta noche fue el infierno...espérate al próximo año.

Las campanas sonaron a lo lejos.

5:17 a. m.

Un nuevo amanecer comenzaba, pero ahí, en esa iglesia, entre restos humanos, cadáveres mutilados y una historia de pasión enferma y violenta...el infierno recién empezaba.

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Great Character

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Strong Dialog

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Strong Dialog

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