Parte 1... ᥫ᭡
Una vida sencilla
La vida de Y/N nunca había sido extraordinaria.
Vivía en un pequeño departamento junto a su madre, en un barrio tranquilo donde todos los vecinos se conocían por nombre. El dinero nunca sobraba, pero tampoco faltaba lo suficiente como para dejar de sonreír.
Desde pequeña aprendió que las cosas se conseguían con esfuerzo.
Por eso, además de estudiar, aceptaba trabajos ocasionales cuando podía. No era porque alguien la obligara, sino porque quería ayudar con los gastos de la casa y ahorrar para cumplir uno de sus mayores sueños: graduarse de la universidad sin convertirse en una carga para su madre.
Actualmente cursaba el tercer año de la carrera de Administración de Empresas en una de las universidades más reconocidas de la ciudad.
No era la estudiante más brillante del salón.
Pero sí una de las más responsables.
Los profesores la apreciaban por entregar siempre sus proyectos a tiempo, y sus compañeros sabían que podían contar con ella cuando necesitaban ayuda con algún trabajo en equipo.
Aunque, fuera de clases...
Su círculo social era bastante pequeño.
La única persona que realmente lograba sacarla de su rutina era Jazmín.
Se habían conocido el primer semestre de universidad cuando ambas llegaron tarde a la misma clase y terminaron compartiendo asiento por falta de lugares. Lo que comenzó como una conversación incómoda terminó convirtiéndose en una amistad inseparable.
Sin embargo, sus personalidades eran completamente distintas.
Jazmín era un torbellino.
Extrovertida.
Impulsiva.
Hablaba con cualquiera sin sentir vergüenza y siempre encontraba la manera de convencer a los demás de hacer cosas que jamás habían planeado.
Y/N, en cambio, era tranquila.
Prefería escuchar antes que hablar.
Disfrutaba más una tarde leyendo en una cafetería que una fiesta llena de desconocidos.
Quizá por eso se llevaban tan bien.
Una equilibraba a la otra.
Mientras Y/N estudiaba, Jazmín había decidido trabajar desde muy joven. Con el tiempo consiguió empleo organizando eventos y, gracias a su facilidad para tratar con las personas, terminó coordinando un pequeño equipo de meseros que prestaba servicio en bodas, galas y reuniones importantes.
No era un trabajo sencillo.
Había días en los que todo salía perfecto.
Y otros...
En los que el desastre parecía perseguirla.
Como aquella tarde.
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Y/N acababa de salir de su última clase.
Guardó sus apuntes dentro de la mochila mientras caminaba por los largos pasillos de la universidad. El campus estaba lleno de estudiantes conversando, algunos corriendo para alcanzar el autobús y otros descansando bajo los árboles antes de volver a casa.
Sacó su teléfono para revisar la hora.
—Por fin... —murmuró con una sonrisa cansada.
Pensaba pasar por una cafetería cercana, terminar un trabajo pendiente y luego regresar a casa.
Pero su celular comenzó a vibrar.
Jazmín 🌼
Y/N sonrió antes de contestar.
—¿Qué pasó?
Del otro lado solo escuchó una voz desesperada.
—¡Y/N, necesito que me salves!
Ella soltó una pequeña risa.
—¿Qué hiciste ahora?
—¡No hice nada! Bueno... sí... pero no es importante.
—Jazmín...
—¡Dos meseros me cancelaron hace media hora!
Y/N cerró los ojos.
Ya conocía ese tono.
Era el mismo que usaba cada vez que iba a pedirle un favor imposible.
—No me gusta cómo empieza esta conversación.
—Por favor... es una gala muy importante. Si no consigo reemplazos, voy a quedar fatal con el cliente.
—¿Y no puedes llamar a alguien más?
—¡Ya llamé a todos!
Silencio.
—Por favor...
—Jaz...
—Solo por esta noche.
—Tengo trabajos que entregar.
—Te invito el desayuno toda la semana.
—No funciona conmigo.
—Dos semanas.
—...
—¡Un mes!
Y/N no pudo evitar reír.
—Eres terrible negociando.
—¿Eso significa que sí?
La joven suspiró resignada.
Sabía lo importante que era ese trabajo para su amiga.
Y también sabía que, cuando Jazmín hablaba con esa desesperación...
Era porque realmente no tenía otra opción.
—Está bien...
Del otro lado del teléfono se escuchó un grito tan fuerte que Y/N tuvo que alejar el celular de su oído.
—¡Sabía que aceptarías!
—No te emociones tanto.
—¡Eres la mejor!
—Pero con una condición.
—La que sea.
—Esta será la última vez que me metes en uno de tus problemas.
Jazmín guardó unos segundos de silencio.
—...No puedo prometer eso.
Y/N soltó una carcajada.
—Lo imaginaba.
Sin saberlo, esa simple llamada estaba a punto de llevarla a una noche que cambiaría su vida por completo.