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La posesión del faraón

Summary

Nadie tocó su corazón... hasta que él decidió reclamarlo. El príncipe más deseado de Egipto es admirado por todos, pero intocable. Ni nobles, ni guerreros, ni dioses han logrado conquistar su corazón. Hasta que el faraón lo ve. Poderoso. Implacable. Acostumbrado a tenerlo todo. Y ahora... lo quiere a él. Lo que comienza como una obsesión se convierte en una orden real: un matrimonio que el príncipe nunca pidió, una jaula dorada de la que no puede escapar. Porque en el antiguo Egipto, nadie desafía al faraón...y mucho menos cuando ha decidido que tu corazón le pertenece. Esta historia tendrá contenido 🔞 También, violencia y abuso.

Genre
Action,Drama
Author
Maye
Status
1mo ago
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

El deseo de un faraón

fuerte de 🔞  al inicio,  si esto te incomoda, no lo leas.

____________________________________



La habitación estaba impregnada de incienso y oro.

Las antorchas danzaban contra los muros cubiertos de jeroglíficos, proyectando sombras vivas que parecían observar cada movimiento dentro de la alcoba real.

Todo en ese lugar hablaba de poder... de dominio... de un hombre que nunca escuchaba un "no".

En su alcoba real se encontraba el faraón Shadow, tratando de satisfacer sus deseos.

Una de sus concubinas estaba de rodillas frente a él, dándole fuertes mamadas a su verga.

- Shadow: ¡Chupa mas fuerte! ¡tragalo todo!

El Faraón tomo el cabello de su concubina con fuerza y le forzó la garganta qué tragara todo su pene.

La concubina  tuvo que apartarse el gran tamaño no le cubría toda la boca.

"Perdón mi señor yo"

Esto hizo enfadar al faraón, la  desvistió por completa, la empujó contra la pared, apretó sus glúteos y sin previo aviso metió su verga de un solo golpe.

"Mi señor mas despacio porfavor"

- Shadow: Nadie me da órdenes, eres nada mas que una perra para darme placer asi que ¡callate!

El faraón siguió con las embestidas  duras, fuertes pero... no se sentía complacido, necesitaba mas y su concubina no le daba el placer que el quería.

El azabache la jalo de su cabello y la empujó sobre su cama, ahi la puso en cuatro y siguió con los movimientos aún mas rudos.

"Mi señor... ahhh"

- Shadow: ¡Maldita sea! Estas demasiado húmeda, no aprietas bien.

El Faraón comenzó con el vaiven mas rápido, quería venirse, se sentia estrésado, necesitaba desahogarse, esta era su quinta cucubina en todo el dia.

Metía su verga  con movimientos penetrativos  rápidos, enérgicos y  intensos  que la entrada de la concubina comenzó a sangrar de lo violento que su acto sexual  fueron.... pero aún asi...

Quito su verga de golpe y comenzó a masturbarse... brusco, rápido... hasta que al fin pudo sacar todo su semen el mismo.... su respiración era agitado.... ya tuvo el placer que necesitaba.. pero no de la forma que el deseaba...

Y sin embargo

- Shadow: Fuera.

La voz del faraón Shadow fue baja, pero cargada de una autoridad imposible de ignorar.

La joven concubina, aún envuelta en sedas, se quedó inmóvil por un segundo, confundida.

Nadie... nadie era expulsado de la presencia del faraón.

"Mi señor... yo puedo"

- Shadow: He dicho que te vayas.

Esta vez no hubo paciencia. Solo un filo frío que cortó el aire.

Ella bajó la mirada de inmediato, temblorosa, y se inclinó antes de retroceder apresuradamente hacia la salida.

Las puertas de la alcoba se cerraron tras ella con un eco sordo que pareció llenar todo el espacio.

Silencio.

Pesado.

Incómodo.

El faraón Shadow exhaló con fuerza, pasando una mano por su rostro. Sus ojos rojos brillaron tenuemente bajo la luz dorada, cargados de irritación.

Nada, otra vez, nada.

Ni belleza, ni sumisión.

Ni deseo, nada lograba alcanzarlo.

Se levantó lentamente, el sonido de sus brazaletes de oro rompiendo el silencio mientras caminaba hacia el balcón.

Desde allí, el imperio se extendía bajo su dominio: templos, estatuas, riquezas... todo le pertenecía.

Todo.... Y aun así, algo le faltaba.

Sus dedos se tensaron contra la barandilla de piedra.

- Shadow: Patético...

Murmuró con desdén

- Shadow: Tenerlo todo... y no sentir nada

.

.

.

.

.

.



El faraón Shadow sentía que se ahogaba en su palacio,  necesitaba aire.... despejarse por unos momentos.

Salió de su alcoba, las puertas se abrieron de golpe, cualquier sirviente presente daba reverencia  inmediata.

El faraón Shadow se fue directo a la caballeriza, su general en mando de su ejército lo vio, y se acercó... 

- Silver: Mi señor... ¿necesita ayuda? ¿Necesita que lo llevemos algún lugar?

El azabache lo vio con ojos molesto.

- Shadow: Quiero estar solo, necesito estarlo por unos momentos..

- Silver: Pero mi-

- Shadow: ¡MIS ÓRDENES SE CUMPLEN! ¡NI UNA PALABRA MAS GENERAL SILVER!

El peligris no dijo mas.... su deber siempre ha sido proteger al faraón,  aunque su señor sabe defenderse....

- Silver: Disculpe... mi señor...

El peligris hizo reverencia, pero se asegurará que uno de sus hombres cuidara al faraón, sin que se diera cuenta.

.

.

.

.

.

El desierto no ofrecía consuelo.

El viento arrastraba la arena en susurros ásperos, golpeando contra la figura del faraón mientras avanzaba a lomos de su caballo.

Había abandonado el palacio,  dejando atrás oro, sirvientes... y otra noche más de insatisfacción.

Nada era suficiente.

Ni las concubinas.

Ni el poder.

Ni la devoción ciega de todo un imperio.

Sus ojos rojos se endurecieron mientras apretaba las riendas.

- Shadow: Silencio...

Murmuró, más para sí mismo que para el mundo.

Pero ni siquiera el desierto lograba callar ese vacío.

Cabalgó durante lo que parecieron horas, hasta que el paisaje comenzó a cambiar.

La arena dio paso a vegetación, y el aire seco se volvió más fresco.

Un oasis.

El caballo redujo el paso, inquieto, como si también sintiera que aquel lugar no era como los demás.

Y entonces... Lo vio.

Entre las palmeras y el reflejo del

agua, una figura caminaba con calma, ajena a todo.

La luz del atardecer caía sobre él como si los propios dioses lo hubieran marcado.

Su piel.

Su pelaje azul.

Desnudo bajo el calor del sol, sin vergüenza, sin temor... como si el mundo entero le perteneciera sin necesidad de reclamarlo.

El faraón Shadow respiró.

Algo en su pecho se tensó de golpe.

No era deseo simple. Era más profundo. Más oscuro. Sus dedos se aflojaron apenas sobre las riendas mientras sus ojos lo recorrían, lentos, analizando cada movimiento, cada gesto ...

Tan... intocable.

Tan... fuera de su alcance.

Y eso.... Eso no le gustó.

El erizo azul  se detuvo junto al agua, inclinándose levemente para tocar la superficie.

El reflejo onduló, distorsionando su imagen... pero no lo suficiente para ocultar lo que era.

Perfecto.

El faraón  Shadow descendió del caballo sin apartar la mirada.

Un paso.

Luego otro.

La arena apenas crujía bajo sus pies mientras se acercaba, como un depredador que no necesitaba apresurarse.

Porque ya había decidido.

El erizo azul  levantó la cabeza de pronto, sus miradas se encontraron.

Verdes contra rojos.

Calma contra dominio.

Por un instante, el mundo pareció quedarse en silencio.

El faraón inclinó apenas el rostro, estudiándolo, como si ya le perteneciera.

- Shadow: Por los Dioses, que eres hermoso......

Su voz fue baja, grave, cargada de una certeza que no pedía permiso.

El erizo azul no respondió, pero tampoco retrocedió.

Eso hizo que una leve sonrisa se dibujara en los labios del faraón.

- Shadow: Interesante, muy interesante.

Porque todos los demás bajaban la mirada.

Todos... excepto él. Y eso solo hizo que el deseo creciera.

- Shadow: Nadie te ha reclamado aún...

Continuó, avanzando el faraón un poco más, sin prisa

- Shadow: Qué desperdicio.

El aire entre ellos se volvió denso. El oasis, silencioso, expectante.

Los ojos del faraón Shadow brillaron con una intensidad peligrosa.

- Shadow: Pero eso puede cambiar.

No era una sugerencia, era una promesa.

Y en ese momento, sin importar la distancia, sin importar la voluntad del otro...

El destino del erizo azul acababa de ser sellado.

.

.

.

.

.

.



El silencio no se rompió de inmediato.

El cobalto lo sostuvo con la mirada, firme, sin rastro de miedo.

Sus ojos verdes no vacilaron ni un segundo, como si la presencia del hombre más poderoso de Egipto no significara nada.

Y eso... Eso fue lo primero que encendió algo peligroso en el faraón.

- Shadow: Podrías tener todas las riquezas que quisieras en este momento.... si te entregas a mi,  ahorita mismo... porque estoy seguro que a nadie le perteneces.

Pero la respuesta no fue sumisión.

Fue una leve inclinación del rostro... casi arrogante.

- Sonic: Quizás,  porque nadie tiene el derecho de hacerlo.

Respondió el erizo azul, su voz tranquila, limpia, el aire cambió.

No había temblor, no había duda.

Solo una certeza que chocó directamente contra la autoridad del faraón Shadow.

Los ojos rojos se entrecerraron apenas.

- Shadow: ¿Derecho? Soy el faraón Shadow. El derecho es algo que yo decido.

Dijo, avanzando un paso más

El joven cobalto no retrocedió.

Ni un centímetro.

El agua del oasis se movía suavemente a su lado, reflejando su figura como si incluso la naturaleza se negara a alterarlo.

- Sonic: Entonces decide mal, Porque yo no pertenezco a nadie.

Un error.

Un error que, en cualquier otro, habría costado la vida.

Pero el faraón Shadow reaccionó con ira inmediata.

No. Lo observó más de cerca ahora, como si esas palabras, en lugar de ofenderlo... lo hubieran intrigado aún más.

Su mirada descendió por un instante, recorriendo la postura firme del erizo azul,  su calma intacta... su desafío abierto.

Y una sonrisa lenta, peligrosa, apareció en sus labios.

- Shadow: Eso es lo que todos creen... antes de inclinarse.

El cobalto frunció apenas el ceño.

- Sonic: No me conoces.

- Shadow: No. Pero lo haré.

Dio otro paso, la distancia entre ellos se redujo, cargando el aire con una tensión casi palpable.

- Shadow: Y cuando eso ocurra...

La voz del faraón sono bajó, más íntima, más firme.

- Shadow: Entenderás que no es cuestión de pertenecer.

Sus ojos se clavaron en los del cobalto...

- Shadow: Es cuestión de a quién no puedes negar.

Por primera vez, algo cruzó la mirada del cobalto...

No miedo. Pero sí... incomodidad.

Breve, sutil, suficiente.

El faraón lo notó. Y eso selló todo.

El erizo azul dio medio paso hacia atrás, rompiendo finalmente la quietud entre ellos.

- Sonic: Te equivocas, hay cosas que ni siquiera un faraón puede tomar.

La sonrisa del faraón  Shadow no desapareció.

Al contrario.

Se profundizó.

- Shadow: Veremos mi pequeño azul...

No fue una amenaza, fue algo peor, una certeza.

El viento volvió a moverse entre las palmeras, pero ya nada se sentía igual.

Porque en ese oasis, lejos del mundo... dos voluntades acababan de chocar. Y solo una estaba acostumbrada a ganar.

El cobalto sin decir nada mas dio la vuelta y se marchó, dejando al faraón con la ansiedad de tenerlo.. pero tenía que averiguar quien era  ese hermoso erizo... quien ahora le tenía que pertenecer

.

.

.

.

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.

.

.

.

.



El sonido de los cascos contra la piedra anunció su regreso mucho antes de que cruzara las puertas del palacio.

Nadie se atrevió a detenerlo.

Los guardias inclinaron la cabeza de inmediato al verlo pasar tensos, silenciosos.

Había algo en la forma en que Shadow caminaba esa noche... algo más oscuro de lo habitual.

Más decidido.

Más peligroso.

El faraón no dijo una sola palabra mientras avanzaba por los largos pasillos dorados.

Las antorchas iluminaban su figura, proyectando sombras que parecían seguirlo como si incluso la oscuridad respondiera a su voluntad.

Pero su mente... no estaba allí.

Seguía en el oasis, en esa mirada.

En esa voz firme que no tembló.

"Yo no pertenezco a nadie."

Sus dedos se tensaron ligeramente.

- Shadow: Eso lo veremos...

Murmuró para sí.

Al llegar a la sala del trono, no se sentó, no aún.

- Shadow: ¡Guardias!

La orden resonó con fuerza.

Dos soldados aparecieron casi al instante, inclinándose profundamente.

"Mi faraón"

Shadow los observó en silencio unos segundos.

Lo suficiente para incomodarlos.

- Shadow: Tráiganme al general Silver, necesito hablar con él.

Sus guardias asintieron de inmediato....

A los pocos minutos entro el peligris, serio y firme, se inclinó antes su señor.

- Silver: Dígame mi señor.

- Shadow: Quiero información.

No explicó, no necesitaba hacerlo.

- Shadow: Sobre un erizo azul...

Su voz sonó baja pero firme.

- Shadow: pelaje... azul. Ojos verdes. Se encontraba en el oasis del este.

El general Silver hizo una mirada fugaz, y  tragó saliva.

- Silver: Mi señor... debe referirse a-

- Shadow: ¡No me hagas repetirlo!

El aire se volvió pesado.

- Silver: S-Sí, mi faraón. Es conocido... en todo el reino.

Por supuesto que lo era.

Shadow entrecerró los ojos.

- Shadow: Entonces habla, ¿como es posible que nunca supe de tal criatura hermosa?

- Silver: Quizas porqué usted no se relaciona con toda la nobleza mi señor, pero no se preocupe aca estoy a sus servicios siempre...

El general Silver respiró hondo y comenzó hablar.

- Silver: Su nombre es Sonic Haro, es un príncipe de lado Este, toda su familia pertenece de ese sitio..

El nombre quedó suspendido en el aire, Sonic....

El azabache lo repitió en su mente, probándolo... apropiándoselo.

- Silver: Es...  admirado por muchos. Nobles, guerreros... incluso visitantes de otras tierras.

Pero...

El general Silver  dudó.

Grave error.

El  faraón Shadow giró lentamente el rostro hacia él.

- Shadow: Termina.

- Silver: Pero nadie ha logrado acercarse realmente, mi faraón. Rechaza a todos. Nunca ha aceptado alianzas, ni compromisos... ni....

- Shadow: ¿Ni?

- Silver: Ni ha mostrado interés en nadie.

Silencio.

Un silencio que no era vacío.

Era peligroso.

Los labios de Shadow se curvaron apenas.

- Shadow: Interesante...

El faraón se giró finalmente, caminando hacia su trono, pero en lugar de sentarse, apoyó una mano sobre el respaldo dorado.

- Shadow: Quiero saberlo todo.

Su voz bajó, más fría, más precisa.

- Shadow: Dónde vive. Con quién habla, qué quiere,  qué rechaza.

Hubo una breve pausa.

Sus ojos rojos brillaron con intensidad.

- Shadow: Y, sobre todo....

El azabache se inclinó apenas, como si compartiera un secreto con la misma sala.

- Shadow: Por qué nadie ha logrado tocar su corazón.

El general Silver se inclinó más profundamente.

- Silver: Será hecho, mi faraón.

- Shadow: No.

El azabache lo detuvo antes de que pudieran retirarse, el aire cambió otra vez.

- Shadow: No, "será hecho".

Los dedos del faraón se cerraron lentamente sobre el oro del trono.

- Shadow: Será perfecto.

Un escalofrío recorrió al general Silver.

- Shadow: Porque no estoy interesado en conocerlo...

El faraón levantó la mirada.

Decidido, inquebrantable.

- Shadow: Estoy interesado en tenerlo.

El silencio cayó como una sentencia. Y en ese preciso momento, el destino del príncipe Sonic dejó de ser suyo.

.

.

.

.

.

.

.



El oasis había vuelto a la calma.

El agua apenas se movía, como si nada hubiera ocurrido… como si esa presencia abrumadora nunca hubiese estado allí.

Pero el príncipe Sonic sabía la verdad, la sentía aún en la piel.

Esa mirada.

Esa voz.

Esa… certeza.

Frunció levemente el ceño mientras caminaba de regreso, las telas rozando suavemente su cuerpo.

Intentaba convencerse de que no importaba. De que solo había sido otro hombre arrogante, cegado por su propio poder, como tantos otros.

Y sin embargo… No. Había algo distinto.

- Amy: Sabía que te encontraría aquí.

La voz lo sacó de sus pensamientos.

El príncipe Sonic no se sorprendió. No realmente, giró apenas el rostro, encontrándose con una figura que se acercaba entre las palmeras, con paso tranquilo pero decidido, su amiga desde la infancia,  una eriza color rosa, su familia le servía a la familia del príncipe Sonic por generaciones.

- Amy: Llegas tarde,  ya me iba.

- Sonic: Lo sé.

La eriza rosa  se detuvo a unos pasos de él, observándolo con atención.

Sus ojos recorrieron su expresión, como buscando algo.

- Amy: Pero no quería interrumpirte.

Silencio, una pausa cargada de significado.

- Amy: No estabas solo.

Sonic no respondió de inmediato.

Solo la miró, evaluando.

- Sonic: ¿Desde cuándo observas a escondidas?

- Amy: Desde que el hombre más peligroso de Egipto puso sus ojos sobre ti.

Eso hizo que algo se tensara en el príncipe, pero no lo mostró.

- Sonic: Hablas como si debiera impresionarme.

- Amy: No,  hablo como alguien que sabe lo que acabas de hacer.

El príncipe cruzó los brazos, su postura firme.

- Sonic: Entonces dilo.

- Amy: Desafiaste al faraón.

El silencio que siguió fue más pesado que cualquiera anterior, el viento se detuvo entre las palmeras.

Incluso el oasis pareció contener el aliento.

El cobalto sostuvo su mirada.

- Sonic: Shadow… Así se llamó.

- Amy: No “se llamó”, así se llama.

Y no es solo un faraón.

Los  ojos del príncipe se endurecieron.

- Amy: Es un hombre que no acepta límites, no negocia, no pide.

Toma.

Las palabras quedaron suspendidas en el aire, el príncipe no se movió.

- Amy: Muchos lo sirven por miedo, otros por ambición. Pero todos… absolutamente todos… terminan inclinándose ante él.

Una leve sombra cruzó su expresión.

- Amy: Los que no lo hacen…

No terminó la frase, no hacía falta.

El joven cobalto desvió la mirada

por un segundo hacia el agua

pensativo, pero no asustado.

- Sonic: No soy “todos”.

La respuesta fue inmediata.

Firme, inquebrantable.

Eso provocó una exhalación contenida en la eriza rosa.

- Amy: Eso es exactamente lo que me preocupa.

Silencio otra vez, más tenso, más real.

- Sonic: Si vuelve por mí… no lo dejaré acercarse...

Dijo el príncipe finalmente, girando de nuevo hacia la eriza rosa, se encontrará con la misma respuesta, pero Amy  negó lentamente.

- Amy: No entiendes, el faraón Shadow no “vuelve” por interés pasajero.

Sus ojos se clavaron en los de Sonic.

- Amy: Vuelve cuando decide que algo le pertenece.

Ahí estaba, la verdad cruda.

Peligrosa.

El príncipe no respondió de inmediato.

El eco de esas palabras se asentó en su mente.

Pero cuando habló.... su voz no tembló.

- Sonic: Entonces tendrá que aprender… que hay cosas que no puede poseer.

El viento regresó, pero ya nada era ligero.

Porque ahora había un nombre.

Una advertencia, y una guerra silenciosa que acababa de comenzar.

.

.

.

.

.

.



El dia siguiente

La sala estaba en silencio absoluto.

Nadie se movía.

Nadie respiraba más fuerte de lo necesario.

Frente al trono, varios pergaminos descansaban abiertos sobre una mesa de piedra, iluminados por la luz temblorosa de las antorchas.

Y el faraón Shadow no se había movido en minutos.

Sus ojos rojos recorrían cada línea con una atención casi… quirúrgica.

- Shadow: Sonic…

Murmuró, apenas audible.

El nombre ya no era nuevo, pero tampoco perdía fuerza.

El general Silver junto con su segundo al mando un echidna de tono rojo, se acercaron al faraón de rodillas, el peligris habló con cautela.

- Silver: Mi faraón, hemos reunido todo lo que se sabe sobre el príncipe Sonic Haro.

Shadow no respondió, tomo el pergamino que su general le entrego y siguió leyendo:

Amado por el pueblo.

Frecuenta los jardines del este.

Rechazó alianzas con tres casas nobles, Sin compromiso. Sin vínculos. Sin debilidades aparentes.

Una pausa...  Sus dedos se detuvieron sobre una línea específica.

“No ha mostrado interés en ningún pretendiente.”

El pergamino crujió levemente bajo su agarre.

- Shadow: Nadie…

Repitió en voz baja el faraón.

Lentamente, levantó la mirada.

- Shadow: ¿Nadie?

El echidna rojo tragó saliva.

- Knuckles: N-Nadie, mi faraón. Se dice que… incluso cuando es buscado, él simplemente… se aleja.

Silencio, pero no uno vacío, uno que pensaba, uno que calculaba.

El azabache se levantó despacio.

- Shadow: Entonces no es indiferencia.

El faraón comenzó a caminar.

Paso a paso.

- Shadow: Es elección.

Los  ojos del azabache se oscurecieron levemente.

- Shadow: Él decide no querer.

Eso… eso lo hace aún más interesante.

El azabache se detuvo frente a otra mesa donde reposaban objetos traídos del príncipe: telas, pequeños adornos, detalles sin valor aparente… excepto para alguien que buscaba entender.

El faraón Shadow tomó una de las telas entre sus dedos.

La observó como si pudiera reconstruirlo a través de ella.

- Shadow: Orgulloso

Murmuró el azabache

- Shadow: Distante, intocable.

Una leve sonrisa apareció en el azabache.

- Shadow: Perfecto.

El peligris bajó aún más la cabeza.

- Silver: Mi faraón… ¿debemos continuar vigilándolo?

Shadow no respondió de inmediato, dejó la tela caer suavemente.

Y entonces...

- Shadow: No.

La respuesta fue tranquila.

Eso hizo que el general y su segundo al mando  dudara.

- Silver: ¿N-No, mi señor?

El faraón giró el rostro lentamente.

- Shadow: Vigilar es lo que haces cuando no estás seguro.

Los  ojos del azabache brillaron con una intensidad peligrosa.

- Shadow: Yo ya lo estoy.

El azabache dio un paso, luego otro.

Descendió del estrado sin prisa, cada movimiento cargado de intención.

- Shadow: Preparen mensajeros.

El ambiente cambió de inmediato.

- Shadow: Quiero que todas las casas nobles reciban una convocatoria.

- Knuckles: ¿Convocatoria, mi faraón?

- Shadow: Una celebración.

Una breve  pausa, los labios del azabache se curvaron apenas.

- Shadow: En honor al equilibrio entre las casas del reino.

El general dudó.

- Silver:  Pero… eso incluiría…

- Shadow: A todos.

Su voz no dejó espacio para error.

- Shadow: Incluyéndolo a él.

El nombre no fue necesario.

Ambos sabían de quién hablaba.

El faraón Shadow se detuvo, mirando hacia el vacío por un segundo… pero en su mente, no estaba el palacio, estaba el oasis, esa mirada, ese desafío.

- Shadow: Quiero verlo…

Murmuró el azabache.

- Shadow: Pero no como antes, no a la distancia, no por casualidad.

Sus ojos se endurecieron.

- Shadow: Quiero que venga a mí.

El silencio cayó como una sentencia.

- Shadow: Y esta vez…

Una leve inclinación de su cabeza.

Una decisión final.

- Shadow: No se irá.

El peligris y el echidna se inclinaron de inmediato.

- Knuckles y Silver : Como ordene, mi faraón.

Pero el faraón Shadow ya no los escuchaba.

Porque en su mente.... Sonic ya no era un misterio, era un objetivo.

Y el faraón nunca fallaba cuando decidía reclamar algo.

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Hasta aca el primer capítulo de esta nueva historia, tiene drama, obsesión, violencia y toxicidad.. también siempre habrá advertencia de 🔞.

Bueno espero les haya gustado, mas tarde en mi cuenta de tik tok hoy mismo lo promocionare.

Pido perdón por algun error ortografico, gracias por leer, recuerden que tengo canal de WhatsApp y cuenta de tik tok



Nos vemos ♥️❤️💖

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