Customize readability
Aa

𝜗ৎ ‘the last two people of earth (국민)

Summary

...En medio del apocalipsis zombi, Jeongguk descubre que su protegido tiene un útero, y ve ahí la perfecta oportunidad para salvar a la humanidad. Jimin iba a cargar a sus hijos, quisiera o no. Iba a volver a Jeongguk un héroe, quisiera o no ♡ ♱ smut, dark romance ♱ boypussy mimi ♱ mpreg ♱ koo (top!) × mimi (bottom!) ♱ dead dove do not eat, violación, transfobia, homofobia, breeding kink, manipulación, síndrome de estocolmo, breeding kink, dacrifilia, lactancia, fetichización del embarazo, muerte de un personaje no principal, leve mención de ideas suicidas

Status
8h ago
Chapters
3
Rating
5.0 (1 review)
Age Rating
18+

capítulo♡uno


Jimin estaba acurrucado contra la pared, mentón apoyado sobre sus rodillas, el rostro pálido.

Refugiados en una farmacia, las puertas abiertas a la fuerza, estanterías vacías de cualquier cosa de utilidad. Lo que quedaba era un esqueleto vacío de lo que alguna vez fue, baldosas agrietadas, un persistente olor a podrido, y una parpadeante luz fluorescente que zumbaba como un insecto.

Jeongguk había revisado el perímetro, ventanas cubiertas, una salida de emergencia encadenada desde adentro, una estantería que habían arrastrado hasta cubrir la entrada.

Había encontrado una botella medio vacía de ibuprofeno en una mochila abandonada, y dos barritas de granola que eran más polvo que otra cosa. No era suficiente, pero era algo.

Era más de lo que la mayoría tenía.

Porque la mayoría estaban muertos. O peor.

—Estás callado —dijo Jeongguk, sin levantar la mirada. Estaba reorganizando la munición (siete rondas para la Glock, doce para el rifle). Lo suficiente para una mala pelea, quizá no para dos—. No es propio de ti.

Jimin normalmente llenaba el silencio con tarareos suaves o comentarios sobre lo que harían cuando encontraran un verdadero refugio, o como extrañaba el agua caliente, o como el atardecer se seguía viendo lindo incluso con la niebla y el humo. Era exhaustivo a veces, la manera en que Jimin seguir intentando encontrar belleza en un mundo que se había vuelto una morgue.

Jimin era demasiado suave para el apocalipsis. Jeongguk estaba prácticamente hecho para ella.

En este mundo, era bueno en algo que importaba. No solo por su entrenamiento militar, sino algo innato en él. Mientras otros habían llorado y tropezado con sus propios pies, Jeongguk había aprendido a moverse, a acumular munición, a leer el silencio antes de que llegara una horda, a saber exactamente cuánto tomaba una mordida en convertir. No solo sobrevivía, sobresalía.

Y eso significaba que tenía un deber. No uno propio de un sentimiento, uno pragmático.

Los débiles necesitaban a los fuertes.

Por eso acogió a Jimin

—Estoy bien —murmuró Jimin. Su voz fue pequeña, delgada. No tenía su usual calidez y dulzura—. Solo cansado.

Tres semanas atrás. Jeongguk había cometido un error. Un estúpido, arrogante error. Había intentando limpiar una tienda de autoservicio él solo, y un zombi lo había sorprendido por la espalda. Lo mató, pero no antes de haber recibido un arañado entre las costillas. Profundo, desagradable. El tipo de herida que se infectaba en un mundo sin atención médica.

Llegó como pudo a una clínica comunitaria medio colapsada en el borde de la ciudad. Más por delirio que estrategia. Y ahí, detrás de una encimera llena de medicamentos expirados y botes vacíos, estaba una persona tan pequeña y tan pálida que Jeongguk inicialmente lo confundió por un cadáver.

Y luego, el chico levantó la mirada.

Jimin. Con sus mejillas redondas, sus ojos oscuros, preocupados, y sus manos que temblaban pero nunca eran torpes. Limpió a herida de Jeongguk con lo último de solución salina estéril, lo cosió con una aguja que desinfectó con la llama de un encendedor, y murmuró cosas suaves e inútiles, como “vas a estar bien” en una voz que hizo que Jeongguk quisiera reírse.

Siempre estoy bien, quiso decir. Soy Jeon Jeongguk.

Pero solo gruñó, mirando a Jimin trabajar. Y tomó una decisión. Jimin era débil, muñecas pequeñas, sin músculo visible, un andar que sugería que no había corrido ni un día en su vida. Moriría solo en una semana.

Entonces, Jeongguk le ofreció un trato: me curas, yo te mantengo protegido.

Jimin aceptó con un asentimiento, y ahora, Jeongguk tenía a alguien a quien salvar. Alguien que lo miraba con algo como admiración cuando regresaba con comida, cuando limpiaba un edificio, cuando rompía una puerta de una patada, cuando salía ileso de las batallas.

Alimentaba algo hambriento en el pecho de Jeongguk. Algo que susurraba: ¿Ves? Eres la razón por la que está vivo. Te necesita. Eres su héroe.

Habían estado moviéndose juntos por tres semanas ya. Durmiendo en turnos, compartiendo raciones. Jimin jamás se quejaba, solo seguía órdenes, callado y competente, limpiaba las armas de Jeongguk sin que se lo pudieran, revisaba sus heridas todas las mañanas con manos cuidadosas.

Jeongguk se decía a sí mismo que era un arreglo práctico. Jimin era útil, eso era todo.

Jeongguk finalmente volteó.

Jimin estaba abrazando su abdomen, su sudadera abultada alrededor de sus muñecas. Su rostro estaba en una mueca, labios presionados en una línea pálida. Era hermoso, incluso así. Quizá, especialmente así, frágil.

Era útil. Un estudiante de enfermería, sabía lo suficiente como para ayudar a Jeongguk a no morir de sus heridas ocasionales. Pero útil no significaba fuerte.

Jeongguk sí era fuerte. Había sido entrenado para matar antes de que el mundo se acabara, y el mundo acabando solo lo había hecho más eficiente. Las personas como Jimin, lentas, suaves, amables, no duraban sin alguien como Jeongguk.

A Jeongguk le gustaba eso, lo necesitaba, quizás, el sentimiento de ser indispensable.

Se decía a sí mismo que era supervivencia. Un soldado podía proteger a un médico, y un médico podía mantener al soldado vivo. Simbiosis.

Pero había algo más también. Algo más retorcido. Cada vez que Jimin lo miraba con esos ojos agradecidos, encogidos en lunas crecientes, Jeongguk se sentía visto. No solo tolerado o usado, sino escogido. El mundo le había quitado todo lo demás, su escuadrón, su ciudad, su futuro, pero no le podía quitar esto.

Mírame, Jeongguk pensaba a veces, observando a Jimin dormir. Soy el que te mantiene vivo, no serías nada sin mí.

Ahora, Jimin estaba encogido sobre sí mismo, evitando la mirada de Jeongguk.

—Muéstrame lo que te molesta.

No era una petición.

Jimin negó con la cabeza, un mechón de cabello húmedo con sudor pegándose asu frente.

—No es nada, en serio. Solo– cólicos.

Jeongguk frunció el ceño.

—¿Cólicos? ¿De qué? No hemos comido nada en mal estado.

—No ese tipo de cólicos… —Las mejillas se Jimin se tiñeron de rosa, un color que casi se veía saludable. Se mordió el labio—. Solo necesito descansar. Estaré bien mañana.

Jeongguk no le creía.

Jimin era un terrible mentiroso. Su voz subía una octava, y empezaba a jugar con su ropa. Jeongguk había identificado cada uno de sus hábitos en las primeras dos semanas, la manera en que se mordía el pulgar cuando estaba asustado, la manera en que se reía demasiado cuando estaba nervioso, la manera en que se quedaba, muy, muy quieto cuando iba a llorar.

Ahora mismo, Jimin no estaba haciendo ninguna de esas cosas. Estaba haciendo algo nuevo: evitando contacto visual, aguantándose la respiración, y presionando sus muslos juntos como si tuviera miedo de algo.

—Jimin.

—No… —susurró—. Por favor no hagas que–

—No te estoy forzando a nada. —Jeongguk mantuvo su voz baja. El mismo tono que usaba un padre para negociar con su hijo en medio de un berrinche—. Te estoy preguntando porqué, si estás lastimado o enfermo, necesito saberlo. No puedo protegerte de algo que no entiendo.

Ahí estaba: proteger. La palabra se acomodó como una llave abriendo un candado.

De la nada, Jimin se puso aun más pálido, ojos aterrados, boca ligeramente entreabierta, cuerpo tenso.

—¿Estás bien?

—Bien —Jimin respondió, demasiado rápido—. Solo… no te me acerques.

Eso llamó la atención de Jeongguk. Jimin jamás le decía qué hacer.

—¿Qué está pasando?

—Nada. Te dije que–

Jeongguk se agachó. La luz era débil, apenas llegaba a esa esquina, pero logró atrapar el parche oscuro expandiéndose en la parte trasera del pantalón de Jimin, una mancha profunda, húmeda.

Sangre.

La mano de Jeongguk se dirigió a su cuchillo como un instinto.

—Estás lastimado. ¿Dónde? ¿Desde cuándo? ¿Es una mordida?

Jimin finalmente levantó la mirada.

—No– no es una mordida…

—¿Entonces qué carajos es eso? —Jeongguk apuntó a la sangre.

Jimin bajó la mirada su regazo, luego miró a Jeongguk. Ojos llorosos, labio inferior temblando.

—Es mi periodo.

Las palabras lo golpearon como una bala perdida. Jeongguk solo lo miró atónito.

—Soy transgénero —dijo Jimin, las palabras sintiéndose como vidrio roto en su boca—. Estaba en hormonas, antes. No he tenido ninguna cirugía. Así que… esto aún pasa. Solo a veces– —se apresuró a aclarar— es irregular ahora. Me quedé sin suministros la última vez… he– he estado usando trozos de tela, pero no es suficiente, y– y pensé que podía ocultarlo hasta que encontrara más– pero…

Su voz se desvaneció. Envolvió sus brazos alrededor de su abdomen, encogiéndose. Como si estuviera esperando a que Jeongguk se fuera, o lo golpeara, o peor.

Jeongguk no hizo ninguna de esas cosas. Se quedó perfectamente quieto, su mente comprendiendo la información.

Miró los hombros estrechos de Jimin, su mandíbula suave, la falta de manzana de Adán que Jeongguk siempre había interpretado como simple estructura delicada. Miró las pequeñas manos que habían curado sus heridas. Pensó en la voz aguda que se rompía cuando Jimin se emocionaba. Pensó en la manera en que Jimin jamás se cambiaba frente a él, jamás se duchaba sin bloquear la puerta.

Oh.

Oh.

Transgénero. Sin cirugías. Sin hormonas.

Útero.

La palabra lo golpeó como un destello de luz en la oscuridad.

Útero. Significa bebés. Significa repoblación.

Había leído los reportes incluso antes de que todo explotara, la fertilidad cada vez más baja. El virus había acabado con cualquier esperanza. La mayoría de los supervivientes que había visto eran hombres. Demasiadas personas cerca de las zonas de mayor radiación (o aún peor, la explosión inicial), eso significaba una posible infertilidad.

Había asumido que la humanidad cojearía por una generación o dos más, y luego se esfumaría sin más.

Pero Jimin tenía un útero. Uno funcional, por lo que indicaba la sangre.

Jeongguk debería haber sentido algo más. Enfado, quizás, la traición de una mentira expuesta.

En su lugar, su mundo se reacomodó.

No un ladeo, no una grieta, un cambio a una nueva configuración. Porque todo lo que había asumido sobre Jimin, sobre lo suave y frágil que era, lo inútil que era en la supervivencia a largo plazo, se dió la vuelta.

Jimin no era solo un enfermero, no solo era bonito, o amable, o una boca más que alimentar.

Jimin tenía un útero, podía tener hijos. Y, en un mundo donde el noventa por ciento de la población estaba muerta, era el único futuro por el que valía la pena pelear.

Jeongguk siempre había querido ser un héroe.

No de los que mueren en una llamarada de gloria, sino de los que vivían para ver las estatuas, de los que escribirían en los libros de historia y jamás serían olvidados.

Se unió a la milicia para ser necesario, para ser a quién todos miraran cuando estuvieran en crisis.

Pero el apocalipsis lo había vuelto reemplazable, solo otro bruto con una pistola.

A menos que buscara otra manera de ser esencial

Jimin seguía hablando, seguía disculpándose, seguía encogiéndose temiendo lo que Jeongguk le haría.

—Entiendo si no me quieres cerca. —Jimin apretó sus manos en dos puños, presionando con fuerza hasta que sus uñas dejaron marca—. Puedo irme, solo–

Jeongguk lo interrumpió.

Tomó la mano de Jimin, y cuidadosamente, deshizo el puño. Sostuvo la mano de Jimin con la suya.

—No vas a irte.

Jimin parpadeó, sus ojos pesados con lágrimas.

—¿Qué?

—No vas a irte —repitió. Levantó el mentón de Jimin con su mano libre, secando una lágrima con su pulgar—. ¿Crees que me importa eso? Sigues siendo tú. Sigues siendo mi médico. Sigues siendo– —Se detuvo antes de decir mío—. Sigues estando a salvo conmigo.

El cuerpo entero de Jimin se relajó.

—¿No estás… asqueado?

Asqueado. Jeongguk casi se rió. Había visto a hombres ser tragados vivos por hordas. Había visto a una mujer aplastar la cabeza de su bebé porque había sido mordido. El asco era un lujo que no podía permitirse.

Y esto no era asqueroso, era una oportunidad.

—No —Jeongguk se aseguró de que su voz fuera cálida, gentil—. No estoy asqueado. Me alegra que me lo hayas dicho.

Jimin asintió, mudo con alivio.

No notó la mirada de Jeongguk en su vientre bajo, la manera en que su mandíbula se apretó con una terrible mezcla de hambre y deber.

Jaló a Jimin a su pecho, envolviéndolo con ambos brazos. Jimin era tan pequeño, tan fácil de romper, pero no inútil, jamás inútil.

Mientras Jimin sollozaba, alivio y cansancio y pena, todo derramándose a la vez. Jeongguk observó la ventana tapiada. Afuera, los zombis gruñían, la gente luchaba, la humanidad moría.

La mente de Jeongguk estaba trabajando.

Encuentra un lugar seguro. Mantén a Jimin saludable. Manténlo vivo. No lo asustes.

Y cuando el tiempo sea correcto–

Escondió su sonrisa entre el cabello de Jimin, lo abrazó más cerca.

Cuando el tiempo sea correcto, le daré una razón para quedarse por siempre.

Los zombis podían tomar las ciudades, dejarlo todo en ruinas y huesos.

Jeongguk se encargaría del futuro.

Y Jimin, dulce, ingenuo Jimin… iba a dárselo.


Let Cherime. know what you thought about this chapter!
Love this

53

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

14

Spicy

Suspenseful

13

Suspenseful

Emotional

4

Emotional

Profound

6

Profound

Heartwarming

5

Heartwarming

Shocking

8

Shocking

Good Writing

10

Good Writing

Compelling Plot

9

Compelling Plot

Great Character

10

Great Character

Strong Dialog

11

Strong Dialog

View 10 previous comments…
author

actualiza porfa

12 days
1
author

Que sigueeeeee

8 days
1
author

porfa actualizaaaa :(

5 days
1

Further Recommendations

Her Christmas Hookup

Mia Vita: Wow, 'Her Christmas Hookup' was really fun and exciting to read. At first, I thought it was going to be like a sweet, Hallmark-style holiday story with a little spice. But then it turned into something more real and heartfelt, with some nice sexual tension and a bit of spicyness. Every chapter had s...

Read Now
The Clause

Hallemah: Love this write up and I would be recommending it to my friends and sisters

Read Now
How To Tame A Beast- An MC Romance

sanriosoul929: I really liked this story there were some grammatical errors like missing commas in a list but it didnt take away from the story and they are so cute together!

Read Now
Dead School

beverley: Absolutely loved this book. Great plot well rounded characters. A really good read.

Read Now
My Horny Alien

Rianna Reid: This story was amazing! I love the romance between Lily and Zee. It was so cute while being spicy at the same time. The different world was also a nice touch! I only wish that we got more of a showdown on Earth, but besides that, a fantastic midnight read!

Read Now
Sweet Caroline

Rica: I really enjoyed this story and recommend as an afternoon read.

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Mia: I'm definitely going to read more books from you, this was 🔥

Read Now
Twin Tormentors

Glyn Parker: Every time I cannot wait to read the next chapter.

Read Now
The Lycan King's Second Chance

LaurenFull: This plot just keeps getting more interesting! I’m hooked!

Read Now