La Subasta
Las luces amarillas hacían resaltar el rojo terciopelo del lugar, hacían brillar el dorado adornado de diamantes que colgaban en las paredes y decoraban escaleras, la música melodiosa que se deslizaba por los oídos como agua destilada iba de un sitio a otro. El olor a dinero y poder brotaba hasta por los poros...
Un hombre alto de piel pálida como la nieve asomaba su rostro por la entrada principal, sus feromonas destilaban dominancia y poder, incapaz de hacerlo invisible, todos ya sabían quién había llegado.
El hombre de visual cautivador se encaminó junto a sus guardaespaldas que lo seguían desde la distancia, el pálido hombre se dirigió a una de tantas mesas entre la multitud mientras era el atrapa sueños de todas las miradas. Finalmente llegó a su mesa donde lo esperaban sus socios más leales y compañeros.
–Sunghoon, un poco más y te pierdes la subasta. –el hombre de cabello oscuro y mirada penetrante le dio la bienvenida, invitándolo a sentarse mientras que le ofrecía un poco de whisky.
–¿Qué subastan hoy? Estaba ocupado para leer la invitación. –respondió, sonriendo suavemente mientras tomaba asiento y se desabrochaba su saco.
–Omegas... –la mesa quedó en silencio por un momento, el hombre de ojos rasgados con facciones cercanas a las de un gato humano, llamó la atención de las personas en la mesa. Quitándole la palabra de la boca al hombre que estaba a su lado, totalmente serio miró fijamente al pálido de cejas gruesas esperando alguna reacción. –Eso es lo que dice Jongseong. –el caballero tomó de su vino luego de esa última frase dejando la antencion en su acompañante.
–Te he dicho que no me llames por mi nombre Jungwon, afuera soy "Jay". –Jay miró con recelo a Jungwoon quien solo lo miraba mientras bebía de su vino, ambos intercambiaron miradas cargadas de algo que por ahora ninguno en la mesa conocía. –Y si, hoy van a subastar a un omega, al parecer este omega no es como los demás. Se los vendieron como recesivo pero al parecer los encargados de cuidarlos se vieron envueltos en un desorden. –mencionó.
–¿Desorden? ¿Qué clase de desorden te hace dudar de su género secundario? –El australiano tomó protagonismo al sonar irónico y confundido.
–Jay lo miró y respondió son tranquilidad. –Se volvió agresivo, mordió a varios y los llenó de rasguños, al parecer los debilitó su olor.
–Pero los recesivos no tienen olor. –intervino el menor de todos ellos, el japonés de cabello teñido demostró su intriga.
–Es correcto, -prosiguió Jay. –no es recesivo, es un omega dominante casi cerca de ser Ultra. Ahora mismo lo tienen drogado para evitar que se vuelva agresivo, dicen que es hermoso.
Las bulla comenzó a opacar la conversación de la mesa, toda la atención se fue hacia la presentadora de vestido de lentejuelas que yacía en el escenario.
–¡Damas y caballeros, como bien saben la fiesta de hoy tiene un momento dedicado al deseo de la vida, y ese deseo siempre los convertimos en subastas, el día de hoy traemos una pieza muy importante y limitada, incapaz de encontrarse dos veces! –La chica abrió un sobre y comenzó a leer. –Está noche, queremos agradecer a nuestros patrocinadores y a nuestros socios que han sido los principales fundadores de esta dichosa organización. Mención a nuestros patrocinadores de la mesa cinco. –Señalando las luces al grupo del que hace poco tenía una conversación interesante robándose miradas y halagos.
–Así que para no hacerlo más largo presentaré personalmente por lo que ustedes han venido esta noche, nuestra nueva subasta. –el telón se abrió dejando a vista de todos a un chico. Este chico era pálido son zonas rosadas que lo hacían ver delicado, la forma de su cuerpo captó la atención de todos en la sala, la vestimenta del chico no era más que una tela blanca que cubría su zona íntima, este estaba dentro de una jaula de oro con una mirada triste y cargada de emoción que se perdía en la multitud. –Muy bien ahora por favor. ¡Q
Las luces amarillas hacían resaltar el rojo terciopelo del lugar, hacían brillar el dorado adornado de diamantes que colgaban en las paredes y decoraban escaleras, la música melodiosa que se deslizaba por los oídos como agua destilada iba de un sitio a otro. El olor a dinero y poder brotaba hasta por los poros...
Un hombre alto de piel pálida como la nieve asomaba su rostro por la entrada principal, sus feromonas destilaban dominancia y poder, incapaz de hacerlo invisible, todos ya sabían quién había llegado.
El hombre de visual cautivador se encaminó junto a sus guardaespaldas que lo seguían desde la distancia, el pálido hombre se dirigió a una de tantas mesas entre la multitud mientras era el atrapa sueños de todas las miradas. Finalmente llegó a su mesa donde lo esperaban sus socios más leales y compañeros.
–Sunghoon, un poco más y te pierdes la subasta. –el hombre de cabello oscuro y mirada penetrante le dio la bienvenida, invitándolo a sentarse mientras que le ofrecía un poco de whisky.
–¿Qué subastan hoy? Estaba ocupado para leer la invitación. –respondió, sonriendo suavemente mientras tomaba asiento y se desabrochaba su saco.
–Omegas... –la mesa quedó en silencio por un momento, el hombre de ojos rasgados con facciones cercanas a las de un gato humano, llamó la atención de las personas en la mesa. Quitándole la palabra de la boca al hombre que estaba a su lado, totalmente serio miró fijamente al pálido de cejas gruesas esperando alguna reacción. –Eso es lo que dice Jongseong. –el caballero tomó de su vino luego de esa última frase dejando la antencion en su acompañante.
–Te he dicho que no me llames por mi nombre Jungwon, afuera soy "Jay". –Jay miró con recelo a Jungwoon quien solo lo miraba mientras bebía de su vino, ambos intercambiaron miradas cargadas de algo que por ahora ninguno en la mesa conocía. –Y si, hoy van a subastar a un omega, al parecer este omega no es como los demás. Se los vendieron como recesivo pero al parecer los encargados de cuidarlos se vieron envueltos en un desorden. –mencionó.
–¿Desorden? ¿Qué clase de desorden te hace dudar de su género secundario? –El australiano tomó protagonismo al sonar irónico y confundido.
–Jay lo miró y respondió son tranquilidad. –Se volvió agresivo, mordió a varios y los llenó de rasguños, al parecer los debilitó su olor.
–Pero los recesivos no tienen olor. –intervino el menor de todos ellos, el japonés de cabello teñido demostró su intriga.
–Es correcto, -prosiguió Jay. –no es recesivo, es un omega dominante casi cerca de ser Ultra. Ahora mismo lo tienen drogado para evitar que se vuelva agresivo, dicen que es hermoso.
Las bulla comenzó a opacar la conversación de la mesa, toda la atención se fue hacia la presentadora de vestido de lentejuelas que yacía en el escenario.
–¡Damas y caballeros, como bien saben la fiesta de hoy tiene un momento dedicado al deseo de la vida, y ese deseo siempre los convertimos en subastas, el día de hoy traemos una pieza muy importante y limitada, incapaz de encontrarse dos veces! –La chica abrió un sobre y comenzó a leer. –Está noche, queremos agradecer a nuestros patrocinadores y a nuestros socios que han sido los principales fundadores de esta dichosa organización. Mención a nuestros patrocinadores de la mesa cinco. –Señalando las luces al grupo del que hace poco tenía una conversación interesante robándose miradas y halagos.
–Así que para no hacerlo más largo presentaré personalmente por lo que ustedes han venido esta noche, nuestra nueva subasta. –el telón se abrió dejando a vista de todos a un chico. Este chico era pálido son zonas rosadas que lo hacían ver delicado, la forma de su cuerpo captó la atención de todos en la sala, la vestimenta del chico no era más que una tela blanca que cubría su zona íntima, este estaba dentro de una jaula de oro con una mirada triste y cargada de emoción que se perdía en la multitud. –Muy bien ahora por favor. ¡Que inicie la subasta!