αͺδΉδΈΏε α―ε΅
Era un aburrido dΓa mΓ‘s en la tienda de souvenirs en Starr Park. El sol del verano se hallaba a su mΓ‘ximo esplendor y habΓa poca clientela.
Collette se encontraba en la escalera ordenando los regalos de la tienda mientras tarareaba una canciΓ³n que sonaba en la radio. Edgar, por otro lado, revisaba las ganancias del dΓa anterior y se encargaba de atender a uno a otro cliente que apenas llegaba.
El pelinegro contaba los minutos por salir de esa maldita tienda y por fin poder ir a comer, ya sΓ³lo faltaba una hora para su tiempo libre. Era una tortura trabajar con ese calor y con una bufanda en su cuello.
Carajo.
De repente pasΓ³ algo extraΓ±o. Se empezΓ³ a escuchar fuertes gritos a lo lejos. Edgar frunciΓ³ el ceΓ±o confundido y se asomΓ³ para ver lo que sucedΓa. Pero lo ΓΊnico que pudo observar, fue a muchos pajaros volando hacia su direcciΓ³n, y que la gente empezaba a entrar en pΓ‘nico por ello.
Inmediatamente y sin que Γ©l se diera cuenta, su bufanda se estirΓ³ hasta enrrollarse firme en la cintura de Colette. Tomando a la chica por sorpresa.
En ese preciso momento, un estruendo resonante llenΓ³ el ambiente, seguido por una ola de energΓa que sacudiΓ³ el suelo. Una explosiΓ³n de humo rosa azotΓ³ Starr park junto a la tienda de souvenirs.
En un segundo todo se volviΓ³ negro y silencioso para los jΓ³venes que resguardaban la tienda.
Pasaron exactamente 10 minutos despuΓ©s de lo sucedido. Entre los escombros, ambos brawlers lograron recomponerse, aunque aΓΊn aturdidos y desorientados por el fuerte golpe de energΓa.
βCof Cof... ΒΏQuΓ© diablos...? βmurmurΓ³ el joven, tociendo por el pequeΓ±o resto de humo rosa que se esparcΓa, extinguiendose de a pocos.
β‘¿QuΓ© pasΓ³?! βColett levantΓ³ la vista y se encontrΓ³ atrapada entre el escritorio y algunas tablas de madera. Luego mirΓ³ abajo, pues escuchaba quejidos y se encontrΓ³ con su compaΓ±ero algo desorientado.β Β‘Ed! ‘¿Te encuentras bien?!
βUgh... βEdgar apenas abriΓ³ los ojos se topΓ³ de lleno con los pechos de su compaΓ±era.
Al parecer la explosiΓ³n habΓa provocado que los estantes y artΓculos de la tienda cayeran y se amontonaran dejandolos aprisionados. Edgar no estaba seguro de quΓ© tenΓa detrΓ‘s de Γ©l que lo incomodaba tanto, pero podΓa observar cΓ³mo habΓan algunas cajas, madera, entre otros artΓculos pesados su al rededor. DetrΓ‘s de Colette habΓa un armario que, gracias al escritorio, no los habΓa aplastado, pero era justamente eso lo que les estaba impidiendo salir.
La albina se encontraba sentada sobre Γ©l, sin poder moverse de ahΓ, con un extremo de su bufanda en la cintura, y el otro sobre su cabeza, protegiendola. Ahora que lo recuerda, la bufanda debiΓ³ haberla juntado a Γ©l durante la explosiΓ³n para que terminaran asΓ.
βEstoy muy incΓ³modo...
βΒ‘No sΓ© como salir! βexclamΓ³, palpando los bolsillos en busca de su mΓ³vil.β Β‘No estΓ‘! Se me debiΓ³ haber caΓdo cuando tu bufanda me jalΓ³. ΒΏY tu telΓ©fono?
βAhg, carajo. Lo dejΓ© en el escritorio.
Ambos suspiraron frustados buscando otra alternativa. Sin embargo, Colette recordΓ³ que algo muy importante le faltaba.
β‘‘Mi diario!!
La albina intentΓ³ con desesperaciΓ³n salir e ir por su amado diario, pero lo ΓΊnico que hacΓa era empujar con sus pechos a Edgar, quien se estaba ahogando por la presiΓ³n.
βNo te muevas. βordenΓ³ dΓ©bilmente porque apenas podΓa hablar. Sin embargo, Colette no desistΓa en su intento por salir.
El calor, la tensiΓ³n y el roce de sus curpos conllevaron a una inesperada reacciΓ³n en la masculinidad del joven, que por supuesto Colette notΓ³ entre sus piernas.
βΒΏEso es...? βExclamΓ³ sintiendo aquel bulto duro rozar su intimidad.
βMierda.... te dije que no te movieras.
Edgar estaba muy avergonzado, pero no lo podΓa controlar. Si miraba al frente se encontrarΓa con los pechos de la muchacha, si miraba abajo estaban sus muslos con esa bendita falda negra que tuvo que ponerse justo ese dΓa, y si miraba arriba estaba el rostro pΓ‘lido de Colette. Verla a los ojos le pondrΓa aΓΊn mΓ‘s nervioso, asΓ que decidiΓ³ cerrarlos para pensar e intentar tranquilizarse.
β‘¿Y si no le puse llave?! ‘¿Y si alguien lo llega a ver?!
ΒΏPero como hacerlo con esa chica moviendose sobre Γ©l sin parar? Su miembro sentΓa claramente a sus labios retroceder y avanzar sobre Γ©l con ganas de excitarlo. Y ese par de pechos con aroma tan delicioso ahogandolo...
Su mente empezΓ³ a volar. Si continuaba asΓ, no podrΓa aguantar por mΓ‘s tiempo su erecciΓ³n. La ΓΊnica alternativa que le quedΓ³ fue usar su bufanda para aprisionarle las muΓ±ecas detrΓ‘s de su espalda, y hacer que cese de una buena vez.
βΒ‘SuΓ©ltame, tengo que ir por mi diario! βColette luchΓ³, se quejΓ³ y forcejeΓ³ con todas sus fuerzas, pero terminΓ³ rendida y jadeando de cansancio sobre el sombrΓo muchacho. Y felizmente, porque sus esfuerzos no hacΓan mΓ‘s que empeorar las cosas.
Edgar la vio dΓ©bil, respirando con el pecho acelerado, intentando recomponerse. Se maldijo por dentro porque le parecΓa atractiva en ese preciso momento y, de paso, para olvidarse del asunto, aprovechΓ³ para acomodarse en lo que podΓa, ya que su nuca estaba recostada entre unas cajas que lo hacΓan sentir muy incΓ³modo. Al hacer esto, por inercia se volviΓ³ a acercar a los pechos de Colette, sin embargo... ahora no le incomodaban, es mΓ‘s, deseaba volverlos a tener undidos en su nariz, para volver a sentir ese aroma tan suave...
Suave y excitante...
"ΒΏA que olΓa Colette?" Se preguntΓ³.
Para esto, se acercΓ³ aΓΊn mΓ‘s a su pecho que se movΓa arriba, abajo por su respiraciΓ³n agitada, y aspirΓ³ fuertemente el aroma sobre su ropa. Colette olΓa a rosas secas. "ΒΏSiempre habrΓ‘ usado ese perfume? Nunca antes lo habΓa notado".
Sus ojos ya se estaban perdiendo en ese par de montaΓ±as. Esto mismo llevΓ³ a que volviera a sentir la pulsaciΓ³n continua subir a su miembro.
"Mierda" "Esto es una mierda" pensaba sin parar.
Maldijo el calor, maldija la explosiΓ³n y el tener que soportar una erecciΓ³n con Colette montada sobre Γ©l.
Puto dΓa de mierda.
"Aunque tal vez pueda..." pensΓ³ acercandose lentamente a su cuello.
Colette parecΓa no notar nada de lo que ocurrΓa con Edgar, ella estaba mΓ‘s preocupada por su diario y como poder llegar hasta el.
Entonces sintiΓ³ como la bufanda dejaba de aprisionarla y ahora sujetaba suavemente sus caderas. "Β‘Eso es!" "Tal vez con la ayuda de Ed" pensΓ³ la muchacha.
βΒ‘Edgar! Si usas tu bufanda, tal vez podrΓas...
Pero al mirar abajo se dio con la sorpresa de su compaΓ±ero desabotonando su chaleco y blusa.
β‘¿Pero quΓ© crees que haces?!
Edgar se detuvo y la mirΓ³ a los ojos.
Hace un tiempo Colette habΓa perdido su diario por estar persiguiendo a Spike por toda la tienda. Fue un accidente bastante tonto en realidad, pero para la chica aquel diario era su vida, asΓ que obligΓ³ a Edgar a ayudarla a buscarlo.
Cuando Γ©ste por fin lo encontrΓ³, despuΓ©s de dΓas, abriΓ³ el dichoso cuaderno, por mera curiosidad, y con lo primero que se topΓ³ fue con un comic bastante explΓcito en donde se mostraba como Γ©l la tenΓa amarrada y le practicaba sexo oral.
Al principio le chocΓ³ bastante hacerse la idea de que su compaΓ±era tenga ese tipo de fantasΓas con Γ©l. No podΓa ni verla a la cara sin sentir vergΓΌenza por aquellas escenas con las que tuvo pesadillas varias noches. Pero luego empezΓ³ a reflexionar en que todos tenemos una mente distinta y nadie sabe a ciencia cierta lo que uno piensa del otro, solo que, por el hecho de que Colette escriba sus fantasΓas, se le es vista como una rarita. Pues si pensar diferente al resto te hace un "rarito" entonces Γ©l tambiΓ©n lo era. AsΓ que decidiΓ³ dejar de mortificarse por esa estΓΊpida fantasΓa que nunca ocurrirΓa.
Al menos aprendiΓ³ una buena lecciΓ³n de todo esto: nunca jamΓ‘s en su vida volver a leer ese puto diario.
Lo que estaba ocurriendo le recordΓ³ a aquel comic, donde uno caΓa sobre el otro y empezaba la historia. Tal cual estaba en la obra. Como un dΓ©jΓ vu. Claro que jamΓ‘s imaginΓ³ que algo asΓ en realidad podrΓa ocurrir, o que si quiera a Γ©l le gustara la idea de hacerlo. Pero ahora...
βCumpliendo uno de tus mΓ‘s grandes fantasΓas. βrespondiΓ³ con su caracterΓstica voz monΓ³tona.
Colette abriΓ³ los ojos de par en par. El rubor de inmediato se apoderΓ³ de sus mejillas.
βNo me digas que...
Ya no hacΓa falta que Γ©l respondiera. Su mirada lo decΓa todo.
La muchacha tragΓ³ secΓ³, el color carmesΓ yacΓa en sus mejillas y hasta tuvo que cubrir su rostro con sus mangas por la vergΓΌenza que sentΓa al haber sido descubierta. Los penetrantes ojos oscuros de su compaΓ±ero no dejaban de observarla y eso la intimidaba, la ponΓa aΓΊn mΓ‘s nerviosa.
βEdgar...
βNo hace falta una explicaciΓ³n.
Por alguna extraΓ±a razΓ³n, que Γ©l no comprendΓa, no querΓa que ella se sintiera culpable por sus deseos. A Γ©l no le molestaba que ella pensara en Γ©l de una forma lujuriosa. Total, no le hacΓa ningΓΊn daΓ±o. AdemΓ‘s, Γ©l fue el tarado que metiΓ³ sus narices donde no debΓa. Y ahora, por como iban pasando las cosas, no le parecΓa tan macabra la idea de intimar con su compaΓ±era, de hecho, se le estaba haciendo super excitante...
βAdemΓ‘s, yo tambien estoy... βargumentΓ³ seΓ±alando su gran erecciΓ³n.
Ella querΓa y no querΓa verla. Es decir estaba nerviosa por la situaciΓ³n, claro que habΓa escrito eso, pero... No era lo mismo escribirlo que vivirlo. SentΓa muchΓsima vergΓΌenza por Edgar, ella era una inexperta en estos temas, jamΓ‘s habΓa visto a otra persona desnuda, Β‘es mΓ‘s! Ni siquiera habΓa dado su primer beso, y eso que ya tenΓa Β‘20 aΓ±os! Β‘20 aΓ±os! Y es que en 20 aΓ±os nunca pensΓ³ que sus sueΓ±os podrΓan hacerse realidad.
Colette tragΓ³ saliva e intentΓ³ serenarse. Ella tambiΓ©n estaba muy excitada, con el miembro duro de Γ©l latiendo entre sus piernas, mientras sentΓa como se mojaba cada vez mΓ‘s y su rostro ardΓa en llamas por el deseo.
βEstΓ‘ bien. βsusurrΓ³ y asintiΓ³ timidamente con la cabeza, aΓΊn cubriendo su boca con sus mangas.β Hazlo...
Edgar sonriΓ³ de lado, victorioso. No esperΓ³ dos veces y dio una gran lamida en el medio de ambos pechos. La muchacha soltΓ³ un gemido y se aferrΓ³ a su cabello mientras apretaba los ojos al sentir la placentera sensaciΓ³n que le provocaba el chico oscuro.
βHueles muy bien Colette. βle susurrΓ³ con una sonrisa amable que sorprendiΓ³ a la joven.
βT-tΓΊ tambi-ien... Β‘ahh! βpegΓ³ un chillido al sentir como Γ©l habΓa mordido uno de sus pezones.
Los tenΓa para Γ©l sΓ³lo y eso lo emocionaba. Se notaba desesperado, como un bebΓ© por su mamila. Por ratos tironeaba sus pezones con los dedos, los besaba, los lamΓa en circulos con la punta de su lengua y por otros chupaba todo lo que podΓa, como si Colette lo estuviera amamantando.
βOhh... Ed...
Los gemidos de Colette empezaron a incomodarlo, sobre todo cuando le jalaba el cabello o lo apretaba mΓ‘s a sus pechos. No es que le fastidiara que lo hiciera, por el contrario, era como llegar al punto mΓ‘s delgado de su cordura, tentandolo al nivel mΓ‘ximo. Su miembro se emocionaba a niveles que nunca antes habΓa llegado y le preocupaba no poderse controlar, sobre todo porque ya empezaba a sentir sus mejillas calientes y rojas.
βHaces mucho ruido. βfue lo que le dijo para posteriormente enrrollarle su bufanda en la boca, impidiendole soltar esos dulces gemidos que lo enloquecΓan.
El rostro de Colette se habΓa puesto muy rojo, sus ojos estaban hΓΊmedos, su expresiΓ³n de placer era completamente erΓ³tica. Mierda.
Ahora hasta ver su rostro era un lΓo.
Edgar hiba a ocultar todo el rostro de Colette con su bufanda, pero ella logrΓ³ morderla con sus dientes puntiagudos, sorprendiendo al muchacho.
βΒΏPor que haces eso? Acaso te parezco desagradable? βpreguntΓ³ con la cabeza baja.
βClaro que no, Colette.
βΒΏEs porque no quieres besarme?
βΒΏQuΓ©? ‘‘No, no es eso!! Β‘Es! Es...
Edgar sentΓa las pulsaciones cada vez mΓ‘s rΓ‘pidas y cada vez mΓ‘s insoportables, ya no sabΓa que hacer, no era simplemente necesitad de placer, habΓa algo mΓ‘s inquietante que no le dejaba continuar.
βΒΏΒΏPor que diablos piensas eso?? βintentΓ³ desviar.
βΒΏCrees que alguien querrΓa besarme? βel contrario la mirΓ³ sorprendido, no esperaba una respuesta asΓ.β Nadie siquiera se me acerca...
βBueno, a mi tampoco quieren besarme.
βYo sΓ, mucho...
Edgar abriΓ³ los ojos de par en par y la mirΓ³ atΓ³nito, por el contrario ella se veΓa triste.
βEdgar... Sabes... βTomΓ³ aire y suspirΓ³, le costaba lo que hiba a decir, sobre todo por que veΓa la cara de Γ©l cada vez mΓ‘s cercaβ Tu me-
Pero pasΓ³ lo inevitable y sus rostros ya no guardaron distancia. El contacto fue tan inesperado que sus palabras se ahogaron en la boca del otro. Incluso sus labios se quedaron semiabiertos por el momento de sorpresa.
Edgar la besΓ³ con tal intensidad que nunca antes lo habΓa hecho con nadie. Mientras se profundizaba el beso sus cuerpos se apegaron mΓ‘s de lo que ya estaban, y el roce de sus labios se volviΓ³ apasionado. Colette ya no se sentΓa nerviosa por ello, a pesar de ser su primer beso, habΓa olvidado todo rastro de miedo a tal acto pues Edgar parecΓa resolver cualquier duda que su cabeza le enviase. Su corazΓ³n era el que tomaba el mando ahora.
Ninguno querΓa separarse, era demaciado bueno para ser real.
Pero finalmente tenΓan que hacerlo. Ella quedΓ³ con la respiraciΓ³n entrecortada, los ojos desorbitados y una sonrisa que se forma lentamente en sus labios. Γl la mirΓ³ con una expresiΓ³n de satisfacciΓ³n y complicidad, pues espera que ese beso hubiera dicho todo lo que no era capaz de hacer con palabras. Aunque esto durΓ³ poco, pues Edgar sabΓa muy bien que lo que habΓa echo le habΓa puesto la soga al cuello.
Ahora su miembro ya no era el que le preocupaba, si no su corazΓ³n.
Pero que mΓ‘s da.
Otro beso inesperado suscitΓ³, seguido de otro y otro, cada uno mΓ‘s violento y apasionado que el anterior. Ambos empezaron a conocerse y explorar cada parte del otro que no habΓan conocido antes, acompaΓ±ados de caricias, abrazos, y algunas palabras tentadoras. Al menos Colette, que le gustaba hablar mucho, gimiendo como se sentΓa y lo bueno que la estaba pasando, por el contrario, Edgar no soltaba ningΓΊn ruido, a no ser que se le escapara algun gruΓ±ido. Sobre todo cuando sintiΓ³ la mano de Colette tocar su erecciΓ³n sobre sus pantalones. Eso si que abriΓ³ el candado de sus cuerdas vocales.
Entonces Γ©l abriΓ³ el botΓ³n del pantalΓ³n y bajΓ³ el cierre para sacar su miembro erecto. La suave mano derecha de su compaΓ±era empezΓ³ a recorrer con caricias suaves, todo su pecho y abdomen, debajo del polo oscuro con una calavera que llevaba puesto. Mientras que con la mano izquierda tomΓ³ su miembro para masturbarlo de arriba hacΓa abajo. Edgar ya no podΓa evitar suspirar ante ese cΓ‘lido tacto, no sabΓa que tan solo ese gesto podrΓa acelerarle tan fuerte el corazΓ³n.
βΒΏAsΓ estΓ‘ bien? ΒΏO deberΓa hacerlo de otra forma...? βla albina alzΓ³ la vista para mirar a su compaΓ±ero en busca de una respuesta, pero lo hallΓ³ retorciendose con los ojos cerrados. Esa era una buena seΓ±al.
βAsΓ estΓ‘ perfecto...
Colette, contenta con esto, empezΓ³ a morderle el cuello y Γ©l de igual manera no se quedΓ³ atrΓ‘s, dejandole varios chupones en la clavΓcula.
Edgar soltaba gruΓ±idos al sentir los dientes afilados de la muchacha incrustarse en su piel, pero a la vez le encantaba sentir su lengua caliente y hΓΊmeda lamerle el cuello, por ΓΊltimo sentir esos labios suaves succionando con fervor su pΓ‘lida piel. Le excitaba aΓΊn mΓ‘s.
βAgh carajo, Colette...
βLo siento. ΒΏEstΓ‘s bien?
βSi, agh... ΒΏCuΓ‘ntas marcas habrΓ‘s dejado ahΓ? βpreguntΓ³ tomandola de sus anchas caderas.
βMmm... Pocas.
El pelinegro la mirΓ³ con los ojos achinados, sin creerle. Luego bajΓ³ una mano hacΓa la intimidad de la chica, frotando suavemente sus dedos sobre su braga completamente mojada. Al sentir que ya era suficiente, apartΓ³ la prenda y tocΓ³ directamente su piel. Su vulva era muy suave y hΓΊmeda, podrΓa quedarse acariciandola toda la vida. Colette se retorciΓ³ y apretΓ³ con sus uΓ±as el hombro de Edgar mientras que con sus filudos dientes mordΓa su oreja.
βDespacio... βadvirtiΓ³ al sentir un dedo en su entrada.
Edgar sostuvo su rostro con su mano y la atrajo para besarla, en lo que cuidadosamente, un extremo de su bufanda se enrrollΓ³ en su muslo y el otro la rodeΓ³ de la cintura. Una vez el beso empezΓ³ a intensificarse, el muchacho fue ingresando con mucha paciencia su dedo hasta undirlo por completo en ella y con el pulgar aprovechaba en estimular su clΓtoris. AsΓ empezaron el juego de meter y sacar hasta poder ingresar dos dedos, mientras la albina miraba el miembro del muchacho soltando lΓquido preseminal, mordiendose los labios deseando que fuera el quien la penetrara.
Los gemidos de Colette se hicieron mΓ‘s fuertes. Edgar empezΓ³ a aumentar mΓ‘s la velocidad de sus embestidas hasta que sus piernas empezaron a temblar, su cuerpo se contrajo y por fin pudo venirse en la mano del muchacho.
βEso fue increΓble... Nunca antes habΓa temblado tanto y... βColette vio que el chico empezaba a masturbarse con su mano llena de sus propios fluidos, mientras la veΓa excitado.β Β‘DΓ©jame ayudarte!
βN-no-... Espera... βla chica colocΓ³ sus manos sobre Γ©l, justo en ese momento Edgar logrΓ³ venirse, sintiendo una corriente electrica pasando por su cuerpo. El lΓquido caliente y espeso logrΓ³ caer en el pecho desnudo de la joven.β Lo siento...
βΒ‘No te preocupes! βColette sacΓ³ un paΓ±uelo celeste que tenΓa en su bolsillo y se limpiΓ³ el pecho, sus manos y las de Γ©l, luego procediΓ³ a abotonarse la blusa y el chaleco a la par que el chico cerraba su pantalΓ³n.β Ya estΓ‘.
El ambiente volviΓ³ a tornarse tΓmido, ya que calor del deseo los habΓa abandonado. La chica se acercΓ³ a Edgar e intentΓ³ acurrucarse en su pecho, debΓa estar cansada de estar en esa posiciΓ³n. Γste la abrazΓ³ torpemente, abrigandola con su bufanda. Sin embargo viΓ³ como un extremo de su prenda se extendiΓ³ y le dio una fuerte nalgada. Edgar palideciΓ³.
βΒ‘Auch! ΒΏPor quΓ© hiciste eso?
βYo no fui. βSe defendiΓ³. Entonces la bufanda regresΓ³ a su altura y se moviΓ³ como si la estuviera saludando.
Colette se sorprendiΓ³ por lo que veΓa, pensaba que la bufanda era como otras extremidades mΓ‘s de Edgar y le obedecΓan involuntariamente, pero al parecer ese no era el caso, ya que la bufanda le empezΓ³ a decir mas cosas, no hablaba claro estΓ‘, pero se movΓa de un lado a otro y Γ©l denotaba entenderla. Edgar se sonrojaba violentamente y negaba hacia la prenda, luego esta lo golpeaba en la cabeza y le seΓ±alaba a ella.
βΒΏQuΓ© dice? βpreguntΓ³ Colette.
βNada. βotra vez la bufanda lo golpeΓ³ en la cabeza.β ash... Dice que tiene ganas de azotarte. SΓ, es algo pervertida, pero no le hagas caso. Β‘Y tΓΊ ya dΓ©janos en paz! βregaΓ±Γ³ dandole un manotazo a la prenda, quien estaba haciendo signos obscenos a la chica.
Colette veΓa impresionada lo que sucedΓa, sin pensarlo una gran sonrisa se formΓ³ en sus labios. Ya no se sentΓa tan pervertida y rarita estando con ese par. Ella echΓ³ a reΓr por su pequeΓ±a pelea y a Γ©l no pudo evitar que se le escape una sonrisa al ser cautivado por la joven.
DespuΓ©s de un rato ambos se abrazaron, Edgar decidiΓ³ descanzar en el cΓ³modo pecho Colette, y estΓ‘ apoyar su cabeza en la de Γ©l, mientras le acariciaba el pelo.
En eso, se empieza a oir unos ruidos extraΓ±os acercandose al lugar.
β‘‘¿Muchachos siguen ahΓ?!! βla voz del seΓ±or Griff los sacΓ³ de su nube rosa.
βSi tΓΊ no dices nada yo no digo nada. βDijo inmediatamente Edgar mirΓ‘ndola a los ojos, refiriendose a lo que habΓa sucedido con ellos.
βHecho. βContestΓ³ Colette felΓz porque tendrΓa una nueva anΓ©cdota para su diario.β ‘‘AQUΓ ESTAMOS SEΓOR GRIFF!!
[...]
Una horas despuΓ©s, los jovenes se encontraban sentados sobre algunos escombros, Edgar bebiendose una monster y Colette comiendo un helado de hielo con su diario bien sujeto a su pecho, mientras que el seΓ±or Griff hiba de aquΓ y allΓ‘ dirigiendo a las maquinas que se encargarΓan de remover y cargar lo que quedaba de la tienda.
Tambien se enteraron que la explosiΓ³n provenΓa de la casa de Piper, por dejar el horno encendido con 5 pasteles encantados.
βΒΏTienes algo que hacer esta noche? βpreguntΓ³ Colette, rompiendo el silencio algo incΓ³modo que se habΓa formado desde que los encontraron y rescataron del lugar.
βNo, ΒΏpor?
βΒΏQuieres ir a mi casa?
Edgar la mirΓ³ directo a los ojos, como pensando su decisiΓ³n.
βEstΓ‘ bien, pero solo si invitas la cena. βdijo para dar la ΓΊltima bebida a la soda.
βBien.
Colette se levantΓ³ del sitio, limpiΓ³ su falda del polvo rosa, tomΓ³ su chaleco y se alejΓ³ a la vista del joven.
βPero Γ©sta vez lleva protecciΓ³n, ΒΏsΓ? TΓΊ me entiendes βdijo volteando a verlo a los ojos. Luego se metiΓ³ el resto de helado a la boca y se despidiΓ³ agitando la mano.β Β‘Nos vemos!
Edgar casi se atraganta con la bebida. La mirΓ³ irse saltando y riΓ©ndo muy contenta, como si lo que hubiera dicho fuera algo tan inocente como para no incomodarse.
Y... ΒΏSe supone que ahora tendrΓa una relaciΓ³n un tanto particular con Colette?
El joven emo permaneciΓ³ inmΓ³vil unos segundos, todavΓa con la lata de monster entre las manos.
No tenΓa idea si era por la magia del humo rosa, por la bebida, o tal vez por la "pequeΓ±a actividad en equipo" que habΓan hecho hace unos minutos, pero por primera vez la idea no le pareciΓ³ del todo desagradable.








