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π™Šπ™£π™š-π™Žπ™π™€π™©'𝙨 β˜…//πšŽπšπšπšŠπš› 𝚑 πšŒπš˜πš•πšŽπšπšπšŽ

Summary

RecopilaciΓ³n de One-shot de los personajes Edgar y Colette de Brawl Stars β˜… ‼️Advertencia de contenido para adultos β€· πŸ“– 𝐴𝑒 π‘Žπ‘™π‘‘π‘’π‘Ÿπ‘›π‘Žπ‘‘π‘–π‘£π‘œ q β˜… β€’ β€· πŸ“– π΄π‘šπ‘π‘œπ‘  π‘π‘’π‘Ÿπ‘ π‘œπ‘›π‘Žπ‘—π‘’π‘  +18 π‘Žπ‘›Μƒπ‘œπ‘  q β˜… β€’

Genre
Romance
Author
Ayakalek
Status
1mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

α—ͺ乇丿卂 ᐯ凡

Era un aburrido dΓ­a mΓ‘s en la tienda de souvenirs en Starr Park. El sol del verano se hallaba a su mΓ‘ximo esplendor y habΓ­a poca clientela.

Collette se encontraba en la escalera ordenando los regalos de la tienda mientras tarareaba una canciΓ³n que sonaba en la radio. Edgar, por otro lado, revisaba las ganancias del dΓ­a anterior y se encargaba de atender a uno a otro cliente que apenas llegaba.

El pelinegro contaba los minutos por salir de esa maldita tienda y por fin poder ir a comer, ya sΓ³lo faltaba una hora para su tiempo libre. Era una tortura trabajar con ese calor y con una bufanda en su cuello.

Carajo.

De repente pasΓ³ algo extraΓ±o. Se empezΓ³ a escuchar fuertes gritos a lo lejos. Edgar frunciΓ³ el ceΓ±o confundido y se asomΓ³ para ver lo que sucedΓ­a. Pero lo ΓΊnico que pudo observar, fue a muchos pajaros volando hacia su direcciΓ³n, y que la gente empezaba a entrar en pΓ‘nico por ello.

Inmediatamente y sin que Γ©l se diera cuenta, su bufanda se estirΓ³ hasta enrrollarse firme en la cintura de Colette. Tomando a la chica por sorpresa.

En ese preciso momento, un estruendo resonante llenΓ³ el ambiente, seguido por una ola de energΓ­a que sacudiΓ³ el suelo. Una explosiΓ³n de humo rosa azotΓ³ Starr park junto a la tienda de souvenirs.

En un segundo todo se volviΓ³ negro y silencioso para los jΓ³venes que resguardaban la tienda.

Pasaron exactamente 10 minutos despuΓ©s de lo sucedido. Entre los escombros, ambos brawlers lograron recomponerse, aunque aΓΊn aturdidos y desorientados por el fuerte golpe de energΓ­a.

β€”Cof Cof... ΒΏQuΓ© diablos...? β€”murmurΓ³ el joven, tociendo por el pequeΓ±o resto de humo rosa que se esparcΓ­a, extinguiendose de a pocos.

—‘¿QuΓ© pasΓ³?! β€”Colett levantΓ³ la vista y se encontrΓ³ atrapada entre el escritorio y algunas tablas de madera. Luego mirΓ³ abajo, pues escuchaba quejidos y se encontrΓ³ con su compaΓ±ero algo desorientado.β€” Β‘Ed! ‘¿Te encuentras bien?!

β€”Ugh... β€”Edgar apenas abriΓ³ los ojos se topΓ³ de lleno con los pechos de su compaΓ±era.

Al parecer la explosiΓ³n habΓ­a provocado que los estantes y artΓ­culos de la tienda cayeran y se amontonaran dejandolos aprisionados. Edgar no estaba seguro de quΓ© tenΓ­a detrΓ‘s de Γ©l que lo incomodaba tanto, pero podΓ­a observar cΓ³mo habΓ­an algunas cajas, madera, entre otros artΓ­culos pesados su al rededor. DetrΓ‘s de Colette habΓ­a un armario que, gracias al escritorio, no los habΓ­a aplastado, pero era justamente eso lo que les estaba impidiendo salir.

La albina se encontraba sentada sobre Γ©l, sin poder moverse de ahΓ­, con un extremo de su bufanda en la cintura, y el otro sobre su cabeza, protegiendola. Ahora que lo recuerda, la bufanda debiΓ³ haberla juntado a Γ©l durante la explosiΓ³n para que terminaran asΓ­.

β€”Estoy muy incΓ³modo...

β€”Β‘No sΓ© como salir! β€”exclamΓ³, palpando los bolsillos en busca de su mΓ³vil.β€” Β‘No estΓ‘! Se me debiΓ³ haber caΓ­do cuando tu bufanda me jalΓ³. ΒΏY tu telΓ©fono?

β€”Ahg, carajo. Lo dejΓ© en el escritorio.

Ambos suspiraron frustados buscando otra alternativa. Sin embargo, Colette recordΓ³ que algo muy importante le faltaba.

—‘‘Mi diario!!

La albina intentΓ³ con desesperaciΓ³n salir e ir por su amado diario, pero lo ΓΊnico que hacΓ­a era empujar con sus pechos a Edgar, quien se estaba ahogando por la presiΓ³n.

β€”No te muevas. β€”ordenΓ³ dΓ©bilmente porque apenas podΓ­a hablar. Sin embargo, Colette no desistΓ­a en su intento por salir.

El calor, la tensiΓ³n y el roce de sus curpos conllevaron a una inesperada reacciΓ³n en la masculinidad del joven, que por supuesto Colette notΓ³ entre sus piernas.

β€”ΒΏEso es...? β€”ExclamΓ³ sintiendo aquel bulto duro rozar su intimidad.

β€”Mierda.... te dije que no te movieras.

Edgar estaba muy avergonzado, pero no lo podΓ­a controlar. Si miraba al frente se encontrarΓ­a con los pechos de la muchacha, si miraba abajo estaban sus muslos con esa bendita falda negra que tuvo que ponerse justo ese dΓ­a, y si miraba arriba estaba el rostro pΓ‘lido de Colette. Verla a los ojos le pondrΓ­a aΓΊn mΓ‘s nervioso, asΓ­ que decidiΓ³ cerrarlos para pensar e intentar tranquilizarse.

—‘¿Y si no le puse llave?! ‘¿Y si alguien lo llega a ver?!

ΒΏPero como hacerlo con esa chica moviendose sobre Γ©l sin parar? Su miembro sentΓ­a claramente a sus labios retroceder y avanzar sobre Γ©l con ganas de excitarlo. Y ese par de pechos con aroma tan delicioso ahogandolo...

Su mente empezΓ³ a volar. Si continuaba asΓ­, no podrΓ­a aguantar por mΓ‘s tiempo su erecciΓ³n. La ΓΊnica alternativa que le quedΓ³ fue usar su bufanda para aprisionarle las muΓ±ecas detrΓ‘s de su espalda, y hacer que cese de una buena vez.

β€”Β‘SuΓ©ltame, tengo que ir por mi diario! β€”Colette luchΓ³, se quejΓ³ y forcejeΓ³ con todas sus fuerzas, pero terminΓ³ rendida y jadeando de cansancio sobre el sombrΓ­o muchacho. Y felizmente, porque sus esfuerzos no hacΓ­an mΓ‘s que empeorar las cosas.

Edgar la vio dΓ©bil, respirando con el pecho acelerado, intentando recomponerse. Se maldijo por dentro porque le parecΓ­a atractiva en ese preciso momento y, de paso, para olvidarse del asunto, aprovechΓ³ para acomodarse en lo que podΓ­a, ya que su nuca estaba recostada entre unas cajas que lo hacΓ­an sentir muy incΓ³modo. Al hacer esto, por inercia se volviΓ³ a acercar a los pechos de Colette, sin embargo... ahora no le incomodaban, es mΓ‘s, deseaba volverlos a tener undidos en su nariz, para volver a sentir ese aroma tan suave...

Suave y excitante...

"ΒΏA que olΓ­a Colette?" Se preguntΓ³.

Para esto, se acercΓ³ aΓΊn mΓ‘s a su pecho que se movΓ­a arriba, abajo por su respiraciΓ³n agitada, y aspirΓ³ fuertemente el aroma sobre su ropa. Colette olΓ­a a rosas secas. "ΒΏSiempre habrΓ‘ usado ese perfume? Nunca antes lo habΓ­a notado".

Sus ojos ya se estaban perdiendo en ese par de montaΓ±as. Esto mismo llevΓ³ a que volviera a sentir la pulsaciΓ³n continua subir a su miembro.

"Mierda" "Esto es una mierda" pensaba sin parar.

Maldijo el calor, maldija la explosiΓ³n y el tener que soportar una erecciΓ³n con Colette montada sobre Γ©l.

Puto dΓ­a de mierda.

"Aunque tal vez pueda..." pensΓ³ acercandose lentamente a su cuello.

Colette parecΓ­a no notar nada de lo que ocurrΓ­a con Edgar, ella estaba mΓ‘s preocupada por su diario y como poder llegar hasta el.

Entonces sintiΓ³ como la bufanda dejaba de aprisionarla y ahora sujetaba suavemente sus caderas. "Β‘Eso es!" "Tal vez con la ayuda de Ed" pensΓ³ la muchacha.

β€”Β‘Edgar! Si usas tu bufanda, tal vez podrΓ­as...

Pero al mirar abajo se dio con la sorpresa de su compaΓ±ero desabotonando su chaleco y blusa.

—‘¿Pero quΓ© crees que haces?!

Edgar se detuvo y la mirΓ³ a los ojos.

Hace un tiempo Colette habΓ­a perdido su diario por estar persiguiendo a Spike por toda la tienda. Fue un accidente bastante tonto en realidad, pero para la chica aquel diario era su vida, asΓ­ que obligΓ³ a Edgar a ayudarla a buscarlo.

Cuando Γ©ste por fin lo encontrΓ³, despuΓ©s de dΓ­as, abriΓ³ el dichoso cuaderno, por mera curiosidad, y con lo primero que se topΓ³ fue con un comic bastante explΓ­cito en donde se mostraba como Γ©l la tenΓ­a amarrada y le practicaba sexo oral.

Al principio le chocΓ³ bastante hacerse la idea de que su compaΓ±era tenga ese tipo de fantasΓ­as con Γ©l. No podΓ­a ni verla a la cara sin sentir vergΓΌenza por aquellas escenas con las que tuvo pesadillas varias noches. Pero luego empezΓ³ a reflexionar en que todos tenemos una mente distinta y nadie sabe a ciencia cierta lo que uno piensa del otro, solo que, por el hecho de que Colette escriba sus fantasΓ­as, se le es vista como una rarita. Pues si pensar diferente al resto te hace un "rarito" entonces Γ©l tambiΓ©n lo era. AsΓ­ que decidiΓ³ dejar de mortificarse por esa estΓΊpida fantasΓ­a que nunca ocurrirΓ­a.

Al menos aprendiΓ³ una buena lecciΓ³n de todo esto: nunca jamΓ‘s en su vida volver a leer ese puto diario.

Lo que estaba ocurriendo le recordΓ³ a aquel comic, donde uno caΓ­a sobre el otro y empezaba la historia. Tal cual estaba en la obra. Como un dΓ©jΓ  vu. Claro que jamΓ‘s imaginΓ³ que algo asΓ­ en realidad podrΓ­a ocurrir, o que si quiera a Γ©l le gustara la idea de hacerlo. Pero ahora...

β€”Cumpliendo uno de tus mΓ‘s grandes fantasΓ­as. β€”respondiΓ³ con su caracterΓ­stica voz monΓ³tona.

Colette abriΓ³ los ojos de par en par. El rubor de inmediato se apoderΓ³ de sus mejillas.

β€”No me digas que...

Ya no hacΓ­a falta que Γ©l respondiera. Su mirada lo decΓ­a todo.

La muchacha tragΓ³ secΓ³, el color carmesΓ­ yacΓ­a en sus mejillas y hasta tuvo que cubrir su rostro con sus mangas por la vergΓΌenza que sentΓ­a al haber sido descubierta. Los penetrantes ojos oscuros de su compaΓ±ero no dejaban de observarla y eso la intimidaba, la ponΓ­a aΓΊn mΓ‘s nerviosa.

β€”Edgar...

β€”No hace falta una explicaciΓ³n.

Por alguna extraΓ±a razΓ³n, que Γ©l no comprendΓ­a, no querΓ­a que ella se sintiera culpable por sus deseos. A Γ©l no le molestaba que ella pensara en Γ©l de una forma lujuriosa. Total, no le hacΓ­a ningΓΊn daΓ±o. AdemΓ‘s, Γ©l fue el tarado que metiΓ³ sus narices donde no debΓ­a. Y ahora, por como iban pasando las cosas, no le parecΓ­a tan macabra la idea de intimar con su compaΓ±era, de hecho, se le estaba haciendo super excitante...

β€”AdemΓ‘s, yo tambien estoy... β€”argumentΓ³ seΓ±alando su gran erecciΓ³n.

Ella querΓ­a y no querΓ­a verla. Es decir estaba nerviosa por la situaciΓ³n, claro que habΓ­a escrito eso, pero... No era lo mismo escribirlo que vivirlo. SentΓ­a muchΓ­sima vergΓΌenza por Edgar, ella era una inexperta en estos temas, jamΓ‘s habΓ­a visto a otra persona desnuda, Β‘es mΓ‘s! Ni siquiera habΓ­a dado su primer beso, y eso que ya tenΓ­a Β‘20 aΓ±os! Β‘20 aΓ±os! Y es que en 20 aΓ±os nunca pensΓ³ que sus sueΓ±os podrΓ­an hacerse realidad.

Colette tragΓ³ saliva e intentΓ³ serenarse. Ella tambiΓ©n estaba muy excitada, con el miembro duro de Γ©l latiendo entre sus piernas, mientras sentΓ­a como se mojaba cada vez mΓ‘s y su rostro ardΓ­a en llamas por el deseo.

β€”EstΓ‘ bien. β€”susurrΓ³ y asintiΓ³ timidamente con la cabeza, aΓΊn cubriendo su boca con sus mangas.β€” Hazlo...

Edgar sonriΓ³ de lado, victorioso. No esperΓ³ dos veces y dio una gran lamida en el medio de ambos pechos. La muchacha soltΓ³ un gemido y se aferrΓ³ a su cabello mientras apretaba los ojos al sentir la placentera sensaciΓ³n que le provocaba el chico oscuro.

β€”Hueles muy bien Colette. β€”le susurrΓ³ con una sonrisa amable que sorprendiΓ³ a la joven.

β€”T-tΓΊ tambi-ien... Β‘ahh! β€”pegΓ³ un chillido al sentir como Γ©l habΓ­a mordido uno de sus pezones.

Los tenΓ­a para Γ©l sΓ³lo y eso lo emocionaba. Se notaba desesperado, como un bebΓ© por su mamila. Por ratos tironeaba sus pezones con los dedos, los besaba, los lamΓ­a en circulos con la punta de su lengua y por otros chupaba todo lo que podΓ­a, como si Colette lo estuviera amamantando.

β€”Ohh... Ed...

Los gemidos de Colette empezaron a incomodarlo, sobre todo cuando le jalaba el cabello o lo apretaba mΓ‘s a sus pechos. No es que le fastidiara que lo hiciera, por el contrario, era como llegar al punto mΓ‘s delgado de su cordura, tentandolo al nivel mΓ‘ximo. Su miembro se emocionaba a niveles que nunca antes habΓ­a llegado y le preocupaba no poderse controlar, sobre todo porque ya empezaba a sentir sus mejillas calientes y rojas.

β€”Haces mucho ruido. β€”fue lo que le dijo para posteriormente enrrollarle su bufanda en la boca, impidiendole soltar esos dulces gemidos que lo enloquecΓ­an.

El rostro de Colette se habΓ­a puesto muy rojo, sus ojos estaban hΓΊmedos, su expresiΓ³n de placer era completamente erΓ³tica. Mierda.

Ahora hasta ver su rostro era un lΓ­o.

Edgar hiba a ocultar todo el rostro de Colette con su bufanda, pero ella logrΓ³ morderla con sus dientes puntiagudos, sorprendiendo al muchacho.

β€”ΒΏPor que haces eso? Acaso te parezco desagradable? β€”preguntΓ³ con la cabeza baja.

β€”Claro que no, Colette.

β€”ΒΏEs porque no quieres besarme?

β€”ΒΏQuΓ©? ‘‘No, no es eso!! Β‘Es! Es...

Edgar sentΓ­a las pulsaciones cada vez mΓ‘s rΓ‘pidas y cada vez mΓ‘s insoportables, ya no sabΓ­a que hacer, no era simplemente necesitad de placer, habΓ­a algo mΓ‘s inquietante que no le dejaba continuar.

β€”ΒΏΒΏPor que diablos piensas eso?? β€”intentΓ³ desviar.

β€”ΒΏCrees que alguien querrΓ­a besarme? β€”el contrario la mirΓ³ sorprendido, no esperaba una respuesta asΓ­.β€” Nadie siquiera se me acerca...

β€”Bueno, a mi tampoco quieren besarme.

β€”Yo sΓ­, mucho...

Edgar abriΓ³ los ojos de par en par y la mirΓ³ atΓ³nito, por el contrario ella se veΓ­a triste.

β€”Edgar... Sabes... β€”TomΓ³ aire y suspirΓ³, le costaba lo que hiba a decir, sobre todo por que veΓ­a la cara de Γ©l cada vez mΓ‘s cercaβ€” Tu me-

Pero pasΓ³ lo inevitable y sus rostros ya no guardaron distancia. El contacto fue tan inesperado que sus palabras se ahogaron en la boca del otro. Incluso sus labios se quedaron semiabiertos por el momento de sorpresa.

Edgar la besΓ³ con tal intensidad que nunca antes lo habΓ­a hecho con nadie. Mientras se profundizaba el beso sus cuerpos se apegaron mΓ‘s de lo que ya estaban, y el roce de sus labios se volviΓ³ apasionado. Colette ya no se sentΓ­a nerviosa por ello, a pesar de ser su primer beso, habΓ­a olvidado todo rastro de miedo a tal acto pues Edgar parecΓ­a resolver cualquier duda que su cabeza le enviase. Su corazΓ³n era el que tomaba el mando ahora.

Ninguno querΓ­a separarse, era demaciado bueno para ser real.

Pero finalmente tenΓ­an que hacerlo. Ella quedΓ³ con la respiraciΓ³n entrecortada, los ojos desorbitados y una sonrisa que se forma lentamente en sus labios. Γ‰l la mirΓ³ con una expresiΓ³n de satisfacciΓ³n y complicidad, pues espera que ese beso hubiera dicho todo lo que no era capaz de hacer con palabras. Aunque esto durΓ³ poco, pues Edgar sabΓ­a muy bien que lo que habΓ­a echo le habΓ­a puesto la soga al cuello.

Ahora su miembro ya no era el que le preocupaba, si no su corazΓ³n.

Pero que mΓ‘s da.

Otro beso inesperado suscitΓ³, seguido de otro y otro, cada uno mΓ‘s violento y apasionado que el anterior. Ambos empezaron a conocerse y explorar cada parte del otro que no habΓ­an conocido antes, acompaΓ±ados de caricias, abrazos, y algunas palabras tentadoras. Al menos Colette, que le gustaba hablar mucho, gimiendo como se sentΓ­a y lo bueno que la estaba pasando, por el contrario, Edgar no soltaba ningΓΊn ruido, a no ser que se le escapara algun gruΓ±ido. Sobre todo cuando sintiΓ³ la mano de Colette tocar su erecciΓ³n sobre sus pantalones. Eso si que abriΓ³ el candado de sus cuerdas vocales.

Entonces Γ©l abriΓ³ el botΓ³n del pantalΓ³n y bajΓ³ el cierre para sacar su miembro erecto. La suave mano derecha de su compaΓ±era empezΓ³ a recorrer con caricias suaves, todo su pecho y abdomen, debajo del polo oscuro con una calavera que llevaba puesto. Mientras que con la mano izquierda tomΓ³ su miembro para masturbarlo de arriba hacΓ­a abajo. Edgar ya no podΓ­a evitar suspirar ante ese cΓ‘lido tacto, no sabΓ­a que tan solo ese gesto podrΓ­a acelerarle tan fuerte el corazΓ³n.

β€”ΒΏAsΓ­ estΓ‘ bien? ΒΏO deberΓ­a hacerlo de otra forma...? β€”la albina alzΓ³ la vista para mirar a su compaΓ±ero en busca de una respuesta, pero lo hallΓ³ retorciendose con los ojos cerrados. Esa era una buena seΓ±al.

β€”AsΓ­ estΓ‘ perfecto...

Colette, contenta con esto, empezΓ³ a morderle el cuello y Γ©l de igual manera no se quedΓ³ atrΓ‘s, dejandole varios chupones en la clavΓ­cula.

Edgar soltaba gruΓ±idos al sentir los dientes afilados de la muchacha incrustarse en su piel, pero a la vez le encantaba sentir su lengua caliente y hΓΊmeda lamerle el cuello, por ΓΊltimo sentir esos labios suaves succionando con fervor su pΓ‘lida piel. Le excitaba aΓΊn mΓ‘s.

β€”Agh carajo, Colette...

β€”Lo siento. ΒΏEstΓ‘s bien?

β€”Si, agh... ΒΏCuΓ‘ntas marcas habrΓ‘s dejado ahΓ­? β€”preguntΓ³ tomandola de sus anchas caderas.

β€”Mmm... Pocas.

El pelinegro la mirΓ³ con los ojos achinados, sin creerle. Luego bajΓ³ una mano hacΓ­a la intimidad de la chica, frotando suavemente sus dedos sobre su braga completamente mojada. Al sentir que ya era suficiente, apartΓ³ la prenda y tocΓ³ directamente su piel. Su vulva era muy suave y hΓΊmeda, podrΓ­a quedarse acariciandola toda la vida. Colette se retorciΓ³ y apretΓ³ con sus uΓ±as el hombro de Edgar mientras que con sus filudos dientes mordΓ­a su oreja.

β€”Despacio... β€”advirtiΓ³ al sentir un dedo en su entrada.

Edgar sostuvo su rostro con su mano y la atrajo para besarla, en lo que cuidadosamente, un extremo de su bufanda se enrrollΓ³ en su muslo y el otro la rodeΓ³ de la cintura. Una vez el beso empezΓ³ a intensificarse, el muchacho fue ingresando con mucha paciencia su dedo hasta undirlo por completo en ella y con el pulgar aprovechaba en estimular su clΓ­toris. AsΓ­ empezaron el juego de meter y sacar hasta poder ingresar dos dedos, mientras la albina miraba el miembro del muchacho soltando lΓ­quido preseminal, mordiendose los labios deseando que fuera el quien la penetrara.

Los gemidos de Colette se hicieron mΓ‘s fuertes. Edgar empezΓ³ a aumentar mΓ‘s la velocidad de sus embestidas hasta que sus piernas empezaron a temblar, su cuerpo se contrajo y por fin pudo venirse en la mano del muchacho.

β€”Eso fue increΓ­ble... Nunca antes habΓ­a temblado tanto y... β€”Colette vio que el chico empezaba a masturbarse con su mano llena de sus propios fluidos, mientras la veΓ­a excitado.β€” Β‘DΓ©jame ayudarte!

β€”N-no-... Espera... β€”la chica colocΓ³ sus manos sobre Γ©l, justo en ese momento Edgar logrΓ³ venirse, sintiendo una corriente electrica pasando por su cuerpo. El lΓ­quido caliente y espeso logrΓ³ caer en el pecho desnudo de la joven.β€” Lo siento...

β€”Β‘No te preocupes! β€”Colette sacΓ³ un paΓ±uelo celeste que tenΓ­a en su bolsillo y se limpiΓ³ el pecho, sus manos y las de Γ©l, luego procediΓ³ a abotonarse la blusa y el chaleco a la par que el chico cerraba su pantalΓ³n.β€” Ya estΓ‘.

El ambiente volviΓ³ a tornarse tΓ­mido, ya que calor del deseo los habΓ­a abandonado. La chica se acercΓ³ a Edgar e intentΓ³ acurrucarse en su pecho, debΓ­a estar cansada de estar en esa posiciΓ³n. Γ‰ste la abrazΓ³ torpemente, abrigandola con su bufanda. Sin embargo viΓ³ como un extremo de su prenda se extendiΓ³ y le dio una fuerte nalgada. Edgar palideciΓ³.

β€”Β‘Auch! ΒΏPor quΓ© hiciste eso?

β€”Yo no fui. β€”Se defendiΓ³. Entonces la bufanda regresΓ³ a su altura y se moviΓ³ como si la estuviera saludando.

Colette se sorprendiΓ³ por lo que veΓ­a, pensaba que la bufanda era como otras extremidades mΓ‘s de Edgar y le obedecΓ­an involuntariamente, pero al parecer ese no era el caso, ya que la bufanda le empezΓ³ a decir mas cosas, no hablaba claro estΓ‘, pero se movΓ­a de un lado a otro y Γ©l denotaba entenderla. Edgar se sonrojaba violentamente y negaba hacia la prenda, luego esta lo golpeaba en la cabeza y le seΓ±alaba a ella.

β€”ΒΏQuΓ© dice? β€”preguntΓ³ Colette.

β€”Nada. β€”otra vez la bufanda lo golpeΓ³ en la cabeza.β€” ash... Dice que tiene ganas de azotarte. SΓ­, es algo pervertida, pero no le hagas caso. Β‘Y tΓΊ ya dΓ©janos en paz! β€”regaΓ±Γ³ dandole un manotazo a la prenda, quien estaba haciendo signos obscenos a la chica.

Colette veΓ­a impresionada lo que sucedΓ­a, sin pensarlo una gran sonrisa se formΓ³ en sus labios. Ya no se sentΓ­a tan pervertida y rarita estando con ese par. Ella echΓ³ a reΓ­r por su pequeΓ±a pelea y a Γ©l no pudo evitar que se le escape una sonrisa al ser cautivado por la joven.

DespuΓ©s de un rato ambos se abrazaron, Edgar decidiΓ³ descanzar en el cΓ³modo pecho Colette, y estΓ‘ apoyar su cabeza en la de Γ©l, mientras le acariciaba el pelo.

En eso, se empieza a oir unos ruidos extraΓ±os acercandose al lugar.

—‘‘¿Muchachos siguen ahΓ­?!! β€”la voz del seΓ±or Griff los sacΓ³ de su nube rosa.

β€”Si tΓΊ no dices nada yo no digo nada. β€”Dijo inmediatamente Edgar mirΓ‘ndola a los ojos, refiriendose a lo que habΓ­a sucedido con ellos.

β€”Hecho. β€”ContestΓ³ Colette felΓ­z porque tendrΓ­a una nueva anΓ©cdota para su diario.β€” ‘‘AQUÍ ESTAMOS SEΓ‘OR GRIFF!!

[...]

Una horas despuΓ©s, los jovenes se encontraban sentados sobre algunos escombros, Edgar bebiendose una monster y Colette comiendo un helado de hielo con su diario bien sujeto a su pecho, mientras que el seΓ±or Griff hiba de aquΓ­ y allΓ‘ dirigiendo a las maquinas que se encargarΓ­an de remover y cargar lo que quedaba de la tienda.

Tambien se enteraron que la explosiΓ³n provenΓ­a de la casa de Piper, por dejar el horno encendido con 5 pasteles encantados.

β€”ΒΏTienes algo que hacer esta noche? β€”preguntΓ³ Colette, rompiendo el silencio algo incΓ³modo que se habΓ­a formado desde que los encontraron y rescataron del lugar.

β€”No, ΒΏpor?

β€”ΒΏQuieres ir a mi casa?

Edgar la mirΓ³ directo a los ojos, como pensando su decisiΓ³n.

β€”EstΓ‘ bien, pero solo si invitas la cena. β€”dijo para dar la ΓΊltima bebida a la soda.

β€”Bien.

Colette se levantΓ³ del sitio, limpiΓ³ su falda del polvo rosa, tomΓ³ su chaleco y se alejΓ³ a la vista del joven.

β€”Pero Γ©sta vez lleva protecciΓ³n, ΒΏsΓ­? TΓΊ me entiendes β€”dijo volteando a verlo a los ojos. Luego se metiΓ³ el resto de helado a la boca y se despidiΓ³ agitando la mano.β€” Β‘Nos vemos!

Edgar casi se atraganta con la bebida. La mirΓ³ irse saltando y riΓ©ndo muy contenta, como si lo que hubiera dicho fuera algo tan inocente como para no incomodarse.

Y... ΒΏSe supone que ahora tendrΓ­a una relaciΓ³n un tanto particular con Colette?

El joven emo permaneciΓ³ inmΓ³vil unos segundos, todavΓ­a con la lata de monster entre las manos.

No tenΓ­a idea si era por la magia del humo rosa, por la bebida, o tal vez por la "pequeΓ±a actividad en equipo" que habΓ­an hecho hace unos minutos, pero por primera vez la idea no le pareciΓ³ del todo desagradable.

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