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𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓𝐌𝐀𝐑𝐄 ۫ 𖥔 𓈒 ─┄ rᥱ᥉ιdᥱnt ᥱvιᥣ

Summary

𓆤"ㅤ 𝕹𝗂𝗀𝗁𝗍𝗆𝖺𝗋𝖾 : 𝗋𝖾𝗌𝗂𝖽𝖾𝗇𝗍 𝑒𝑣𝑖𝑙 𝖿𝖺𝗇𝖿𝗂𝖼 ㅤ ㅤ ㅤ ►ㅤ En donde Allen Sinclair llega a la ciudad de Raccoon City a enfrentarse a números enfrentamientos que le costara la vida, pero no sin antes, acabar con esta pesadilla que desata Umbrella. ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ ㅤ RESIDENT EVIL, CAPCOM CO. ㅤ ㅤ ❨ resident evil universe x oc!male ❩ ㅤ ㅤ ㅤ LIZAAALZHY © 𝟮𝟬𝟮𝟲

Status
1mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cap. 𝟶𝟷: Welcome to Raccoon City.

𓆦

CASA DE LOS SINCLAIR

WRENWOOD, MISSOURI


ㅤ ㅤ ㅤ


MAY 20, 1998⠀|⠀EL SONIDO DEL RELOJ DE PARED

resonaba por toda la casa, marcando con precisión los últimos minutos antes de que todo cambiara. Estaba en mi habitación, cerrando la cremallera de mi maleta mientras observaba con detenimiento cada rincón por última vez. Las paredes seguían decoradas con recortes de viejas revistas de armas tácticas y motocicletas, las mismas que me inspiraron a soñar con algo más grande.


El ventilador del techo zumbaba con pereza, agitando apenas los mechones blancos que caían sobre mi frente. Me miré en el espejo un segundo. El reflejo mostraba a un joven de ojos celestes intensos, con una expresión firme que disimulaba el torbellino de emociones que llevaba dentro.


Mi cabello blanco cenizo, corto por los lados pero largo arriba, me daba ese aire rebelde que tantos malinterpretaban. Llevaba una chaqueta oscura, deslavada por el uso, con un diseño de líneas gruesas y cuero en los hombros. Mis botas negras golpeaban el piso con decisión.


──¡Allen! ──la voz de mi padre subió desde la sala como un disparo seco──. ¡Te vas a perder el autobús si no te apuras!


──¡Ya bajo! ──respondí mientras me colgaba la mochila al hombro.


Antes de salir, me agaché junto a la cama. Allí, entre las sombras, levantó la cabeza mi compañero más fiel: Duke, mi viejo doberman. Tenía los ojos cansados pero llenos de lealtad, como si supiera que algo importante estaba por suceder.


Le acaricié la cabeza con fuerza, sintiendo la aspereza de su pelaje contra mis nudillos.


──Te voy a extrañar, amigo. Te prometo que si tengo un par de días libres... volveré.


Su respiración era tranquila, pero su mirada decía más que mil ladridos. Me levanté, tomando aire, y bajé las escaleras. En el último peldaño me detuve. La sala estaba bañada por la luz cálida de la lámpara de pie. Mi viejo piano permanecía en un rincón, cubierto por una fina capa de polvo.


Recordé las tardes interminables en que mi madre me enseñaba las partituras, guiando mis dedos con paciencia, y las noches en que me sentaba allí solo, buscando consuelo en las teclas cuando la vida se ponía difícil. Todo eso... quedaba atrás.


La puerta principal estaba abierta. El aire nocturno entraba con un leve aroma a tierra mojada. Mis padres ya estaban en el coche, esperándome. Caminé hacia ellos con paso firme, sin volver la vista atrás. Me subí al asiento trasero mientras mi padre encendía el motor y el silencio llenó el coche por un momento.


──Allen ──dijo mi madre, rompiendo la tensión con ese tono suave y firme que solo las madres saben usar──, prométeme que tendrás cuidado allá.


──Lo prometo, mamá ──respondí con una sonrisa leve, intentando esconder el nudo en mi garganta.


──No se trata solo de ser valiente, hijo ──intervino mi padre mientras avanzábamos por la carretera oscura──. Se trata de pensar, de anticiparte. Estás entrando a un mundo real, donde no hay segundas oportunidades.


──Lo sé ──dije, mirando por la ventana.


El cielo estaba cubierto de nubes, sin luna y sin estrellas. Un cielo que anunciaba que algo estaba por cambiar. Llegamos a la estación justo cuando el reloj del auto marcaba las

10:00 p.m.

Las luces del lugar parpadeaban con ese tono deprimente típico de los pueblos pequeños.


El autobús estaba allí, su motor rugiendo como un animal impaciente. Bajé del coche, cuando mi madre se giró y me dio un fuerte abrazo. Pude sentir cómo temblaban sus brazos. No quería que me fuera muy lejos de ella, sabía que no podía estar con su apreciado hijo, su bebé como ella siempre me decía.


──Llama cuando llegues y preocura en alimentarte bien, mi niño ──me susurró al oído.


──Lo haré, mamá.


Mi padre me estrechó la mano, con firmeza y orgullo. Podía sentir esa mirada, de alguien que podía admirar mucho, por todas las cosas que me pudo enseñar desde niño y gracias a él, estoy aquí en este momento de mi vida.


──Hazlo bien, muchacho.


──Sí, señor.


Tomé mi maleta, me giré y subí al autobús. Antes de entrar, levanté la vista hacia el letrero:

"DESTINO: RACCOON CITY."

Mis pies tocaron el primer escalón. No lo sabía entonces, pero ese paso marcaba el comienzo de todo. Un viaje que no solo cambiaría mi vida... sino el destino de muchos.


ㅤ ㅤ ㅤ


𓆦

ENTRADA A LA CIUDAD

RACCOON CITY, MISSOURI


ㅤ ㅤ ㅤ


MAY 21, 1998

⠀|⠀El motor del autobús retumbaba suavemente mientras avanzaba por la carretera desierta, acompañado solo por el tenue resplandor de la luna y las luces intermitentes de los postes en el camino. Me encontraba en mi asiento habitual, apoyando la cabeza contra el vidrio frío de la ventana.


Mis auriculares reproducían una melodía tranquila, lo único que lograba apaciguar mis pensamientos. No podía evitar sentir un peso extraño en el pecho. No era miedo ni arrepentimiento... solo la sensación de que algo grande estaba por comenzar.


El autobús se sacudió ligeramente al pasar por un bache, haciéndome parpadear para sacudirme la somnolencia. Llevé la mano a mi bolsillo y saqué una pequeña foto arrugada: era de mis padres y Duke, mi perro. Un leve suspiro escapó de mis labios antes de volver a guardarla.


El cansancio comenzó a pesar sobre mis párpados. Cerré los ojos y dejé que la música me envolviera. Después de todo, todavía quedaban muchas horas de viaje antes de llegar a mi destino.


Un murmullo constante me sacó de mi letargo. Parpadeé varias veces, tratando de disipar la pesadez en mi cabeza. Lo primero que noté fue el movimiento a mi alrededor: los pasajeros del autobús se preparaban para bajar, recogiendo sus pertenencias y ajustando sus abrigos.


Me enderecé en mi asiento y miré por la ventana. Afuera, el cielo aún conservaba los tonos anaranjados del amanecer. Un letrero algo desgastado, con letras grandes y llamativas, capturó mi atención de inmediato:


"BIENVENIDOS A RACCOON CITY"


Finalmente había llegado. El autobús se detuvo en una pequeña estación de servicio, y una brisa matutina se filtró por la puerta cuando se abrió con un chirrido. Tomé mi maleta y me puse de pie, estirando los músculos entumecidos por el largo viaje.


Cuando bajé del autobús, el sol me recibió con una luz intensa y cálida. Inspiré profundamente, dejando que el aire fresco llenara mis pulmones. Había algo diferente en esta ciudad... No sabría decir si era la tranquilidad engañosa o la sensación de que algo estaba oculto bajo la superficie. Ajusté la correa de mi mochila y comencé a caminar por las calles, explorando poco a poco mi nuevo hogar.


Las calles de Raccoon City eran más tranquilas de lo que esperaba. A pesar de ser una ciudad relativamente grande, no había tanto tráfico ni bullicio como en otras urbes. Los edificios altos, algunos con anuncios de neón ya apagados, contrastaban con las áreas más residenciales, llenas de casas modestas y pequeños negocios familiares.


Mientras caminaba, revisaba algunos panfletos que había tomado de la estación de autobuses. La mayoría eran anuncios de tiendas y eventos locales, pero uno en particular capturó mi interés en donde se alquilaban apartamentos en una zona céntrica, en buen estado y a precio accesible.


Miré la dirección impresa en el papel y, tras verificar mi mapa, decidí dirigirme allí. No tenía sentido dar más vueltas. Necesitaba un lugar donde instalarme antes de presentarme en la estación de policía.


Tras unos minutos de caminata, llegué a un edificio de ladrillos con un cartel de

"Apple Inn"

en la entrada. No se veía lujoso, pero parecía estar en buenas condiciones. Al menos, no se caía a pedazos. Entré al vestíbulo, donde un pequeño mostrador con un recepcionista me recibió. El hombre, de edad avanzada y mirada cansada, hojeaba un periódico detrás del mostrador.


──Buenos días ──dije, apoyando mi maleta en el suelo.


El recepcionista levantó la vista y me observó de arriba abajo antes de soltar un leve resoplido.


──Eres nuevo en la ciudad, ¿eh?


──Sí, acabo de llegar. Busco un apartamento.


El hombre asintió lentamente y se giró para tomar un viejo libro de registros.


──Tenemos un par de lugares disponibles. Nada de lujos, pero es un sitio tranquilo.


──Eso me basta ──respondí.


El recepcionista arrancó una llave de un tablero y la dejó sobre el mostrador.


──Segundo piso, puerta 203. El alquiler es mensual, sin problemas con vecinos.


Tomé la llave con cuidado y asentí.


──Gracias.


Me giré hacia las escaleras y comencé a subir, sintiendo cada paso como un recordatorio de que mi nueva vida estaba a punto de comenzar. Lo que no sabía... era que esta ciudad ocultaba horrores que nunca podría haber imaginado.


El pequeño apartamento en el que me había instalado todavía olía a polvo y madera vieja. Después de desempacar la mayoría de mis cosas, miré mi reloj de muñeca. La aguja marcaba el tiempo con precisión, recordándome que debía llegar a la estación de policía a tiempo.


Respiré hondo y estiré los músculos después de tantas horas de viaje. Este era un día importante, mi primer día como oficial de los S.T.A.R.S. Sin más demora, me puse la chaqueta, tomé mi mochila y salí del apartamento, asegurándome de cerrar bien la puerta antes de bajar las escaleras.


Las calles de Raccoon City eran tranquilas por la mañana. Los autos pasaban de vez en cuando, y algunos ciudadanos caminaban por las aceras, yendo a sus respectivos trabajos. Mientras avanzaba, podía notar ciertos detalles peculiares de la ciudad. Era un lugar con historia, se notaba en la arquitectura de los edificios, en los carteles viejos y en el aire cargado de humedad matutina.


Tras algunos minutos caminando, me encontré de frente con mi destino: el Departamento de Policía de Raccoon City. Desde afuera, el edificio lucía imponente. Tenía un estilo neoclásico, con grandes pilares y una estructura que parecía sacada de otra época. Sabía que antes había sido un museo, pero aún así, su apariencia resultaba un tanto intimidante. Me acerqué a la puerta principal y la empujé.


Nada más entrar, fui recibido por un aire cargado de actividad. Policías caminaban de un lado a otro, algunos revisando documentos, otros sosteniendo tazas de café mientras conversaban. Sonidos de teclados, teléfonos sonando y el murmullo constante de la oficina llenaban el ambiente.


Lo primero que me llamó la atención fue la enorme estatua en el centro del vestíbulo. La había visto en fotos antes de venir, pero verla en persona era otra cosa. El antiguo diseño del edificio aún se mantenía intacto en muchas partes, dando un aire solemne al lugar. Me acerqué al mostrador, donde una recepcionista revisaba unos documentos.


──Disculpe ──dije con un tono firme, pero educado──. Soy Allen Sinclair, el nuevo recluta de los

S.T.A.R.S.

¿Podría indicarme dónde está la oficina?


La mujer levantó la mirada con curiosidad y estaba a punto de responder cuando una voz masculina me interrumpió.


──¿Eres el novato?


Me giré y vi a un oficial de piel oscura y expresión seria, con el uniforme bien planchado y un aire de autoridad en su postura.


──Soy Marvin Branagh, oficial de esta estación. Ven, te mostraré el camino ──dijo con un leve gesto de cabeza.


Asentí y ajusté la correa de mi mochila antes de seguirlo. Marvin caminaba con pasos firmes mientras me daba un pequeño tour por el lugar.


──Aquí en la estación tenemos varias divisiones. Al frente está el vestíbulo, que sirve como recepción principal y punto de encuentro.


Mientras avanzábamos, noté cómo los demás oficiales me echaban un vistazo discreto, evaluándome con la mirada. Era normal. En un equipo como los

S.T.A.R.S.

, debía demostrar que estaba a la altura.


──A la derecha están los vestidores. Aquí puedes dejar tus cosas personales antes de salir a una misión. También están las duchas ──continuó Marvin, señalando una puerta metálica con un letrero de

"LOCKER ROOM".


Seguimos caminando por los pasillos iluminados por luces fluorescentes, el suelo de baldosas reflejando el brillo de las lámparas.


──Más adelante están las salas de interrogación y los archivos. Y si alguna vez necesitas relajarte, la sala de descanso está por ahí ──dijo, señalando una puerta con un pequeño cartel.


Finalmente, nos detuvimos frente a una puerta con el emblema de los

S.T.A.R.S.

.


──Aquí es donde pasarás la mayor parte del tiempo ──dijo Marvin──. Oficina de los

S.T.A.R.S.


──Gracias por el recorrido, oficial Branagh ──dije con una leve inclinación de cabeza.


Marvin asintió con una leve sonrisa.


──No te preocupes, novato. Solo trata de no meterte en problemas.


Con esas palabras, se dio la vuelta y se alejó, dejándome frente a la puerta. Tomé aire antes de empujar la puerta y entrar.


El lugar era amplio y bien iluminado, con escritorios organizados en diferentes sectores. En el centro, una mesa de reuniones con mapas y documentos esparcidos. Había oficiales por todos lados, cada uno concentrado en su trabajo.


Algunos estaban en llamadas, discutiendo temas importantes, mientras otros revisaban informes con tazas de café en mano. Tuve que esquivar a un par de oficiales mientras avanzaba, recorriendo el lugar con la mirada. Era un ambiente serio pero dinámico. Se notaba que todos aquí tenían experiencia en el campo.


Mi objetivo estaba claro: encontrarme con los líderes del equipo. Seguí avanzando hasta que, al fondo de la oficina, vi a dos figuras de pie, conversando en voz baja. Uno de ellos era un hombre alto, con cabello rubio peinado hacia atrás y una presencia imponente. Sus lentes oscuros reflejaban la luz de la oficina.


El otro era un hombre de mediana edad, con barba y un porte más relajado pero igual de autoritario. Sabía quiénes eran. Me acerqué con firmeza, listo para presentarme oficialmente ante ellos. No tenía idea de lo que el futuro me deparaba en esta ciudad... pero una cosa era segura: este era solo el comienzo.


Al entrar, ambos me miraron con atención. Wesker fue el primero en hablar, con su tono calmado pero firme.


──Así que tú eres el nuevo recluta ──dijo, cruzando los brazos mientras me observaba de pies a cabeza──. Allen Sinclair, ¿correcto?


Asentí con determinación.


──Sí, señor.


Enrico me dedicó una leve sonrisa y me hizo un gesto con la mano.


──Bienvenido a los

S.T.A.R.S.

, Sinclair. Siéntate ──dijo con tono amigable.


Asistí con un leve movimiento de cabeza y tomé asiento frente a ellos. Wesker apoyó ambas manos sobre la mesa y habló con la misma seriedad de antes.


──No cualquiera llega hasta aquí. Tienes buenos antecedentes, buenas calificaciones en la academia... pero aquí no importa solo eso.


Enrico tomó la palabra, apoyándose en el respaldo de su silla.


──Ser un

S.T.A.R.S.

no es solo portar una insignia. Requiere compromiso, disciplina y, sobre todo, trabajo en equipo. Aquí aprenderás a lidiar con situaciones que en la academia solo te enseñaron en teoría.


Asentí, manteniendo la mirada firme.


──Estoy listo para aprender y dar lo mejor de mí.

Wesker me observó por unos segundos en silencio antes de asentir levemente.


──Eso espero, Sinclair.


Después de la conversación, Enrico abrió un cajón de su escritorio y sacó una insignia metálica con el logo de los S.T.A.R.S.. La sostuvo por un momento antes de extenderla hacia mí.


──A partir de hoy, eres parte del equipo Bravo ──dijo con una sonrisa ligera──. Llévala con orgullo.


Tomé la insignia con cuidado, sintiendo su peso en mi mano. Era un símbolo de todo el esfuerzo que había puesto para llegar hasta aquí.


──Gracias, señor. No los decepcionaré.


──No nos llames

"señores"

──intervino Enrico con una risa corta──. Aquí somos un equipo. Solo llámame Enrico.


──Entendido, Enrico.


Se puso de pie y me hizo un gesto para que lo siguiera.

──Ven, te mostraré tu escritorio.


Salimos de la oficina principal y caminamos por la sección de los

S.T.A.R.S.

hasta detenernos en un escritorio ubicado cerca de la pared.


──Aquí es donde trabajarás. Aún no tendrás muchas tareas, pero con el tiempo te irás adaptando ──explicó Enrico.


Dejé mi mochila a un lado y observé el espacio que sería mi estación de trabajo. Había documentos, bolígrafos y un par de archivadores con computadora grande. No era nada especial, pero era mi primer paso dentro del equipo.


──Cuando llegue el momento, serás asignado a misiones especiales con el equipo Bravo ──añadió Enrico──. Hasta entonces, entrena, aprende y mantente listo.


Levanté la mirada y asentí.


──Lo haré.


Enrico me dio una palmada en el hombro.


──Buena suerte en tu primer día, novato.


Dicho eso, se retiró, dejándome solo en mi escritorio. Me acomodé en mi asiento y observé la pared blanca a mi lado, pero lo que realmente llamó mi atención fue la persona sentada en el escritorio contiguo.


Era una chica joven, probablemente de mi edad o incluso menor. Su cabello castaño claro caía en mechones suaves sobre su rostro mientras revisaba unos documentos. Parecía concentrada, pero al notar mi mirada, levantó la vista y sonrió con amabilidad.


──Tú también eres nuevo, ¿verdad?


Me sorprendió lo tranquila que sonaba su voz.


──Sí ──respondí, algo desconcertado──. Allen Sinclair.


──Rebecca Chambers ──se presentó, extendiendo una mano──. También soy parte del equipo Bravo.


Le estreché la mano con firmeza.


──¿Cuánto tiempo llevas aquí?


──Unos días. Aún me estoy acostumbrando a todo ──dijo con una risa ligera──. Supongo que estamos en la misma situación.


Levanté una ceja.


──¿Cuántos años tienes?


Rebecca sonrió con algo de timidez.


──Dieciocho.


──Vaya, eres joven para estar en los

S.T.A.R.S.


──Lo sé, pero me especialicé en química y primeros auxilios, así que me aceptaron como médica del equipo Bravo ──explicó con orgullo.


Asentí con interés.


──Eso es impresionante.


Rebecca sonrió y miró de reojo mi insignia.


──Parece que trabajaremos juntos, Allen. Espero que nos llevemos bien.


──Igualmente.


Me apoyé en el respaldo de la silla, sintiendo que este día apenas estaba comenzando. Aunque aún no lo sabía, Rebecca sería una de las pocas personas en las que realmente podría confiar en lo que estaba por venir...


Mientras tanto, el sonido de las teclas resonaba suavemente mientras revisaba los informes en la computadora. Aún me estaba acostumbrando al sistema del departamento, pero mi curiosidad me llevó a explorar algunos documentos recientes. Quería conocer los antecedentes de la ciudad y los casos en los que los

S.T.A.R.S.

habían trabajado antes de mi llegada.


Uno de los archivos captó mi atención de inmediato diciendo un informe de investigación de

Abril, 1998

. Me acomodé en la silla y comencé a leer con atención.


ㅤ ㅤ ㅤ


Archivo:


"En abril de este año, se inició una investigación por homicidio a gran escala debido a un crimen que conmocionó a la ciudad. El cadáver de una mujer desaparecida fue encontrado con múltiples signos de violencia extrema. Tenía partes de su cuerpo cercenadas y era prácticamente irreconocible."


"Las investigaciones llevaron a un grupo de sospechosos que mostraban signos evidentes de demencia y locura. También presentaban una resistencia inusual a los ataques, lo que llevó a los forenses a sugerir que podrían haber estado bajo el efecto de algún tipo de sustancia desconocida."


"La prensa local también hizo eco de un fenómeno inusual: testigos afirmaron haber visto una horda de perros salvajes de aspecto putrefacto merodeando las noches en las colonias cercanas a las Montañas Arklay. La investigación fue encargada a la Unidad K-9 del R.P.D."

ㅤ ㅤ ㅤ

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Me quedé observando la pantalla, sintiendo un escalofrío recorrer mi espalda. ¿Qué demonios estaba pasando en esta ciudad?


──¿Interesado en los archivos viejos, novato?


La voz profunda me sacó de mis pensamientos. Levanté la mirada y vi a un hombre mayor apoyado en el borde de mi escritorio. Kenneth J. Sullivan, uno de los miembros más veteranos del equipo Bravo. Tenía una presencia imponente, con su rostro curtido por la experiencia y una expresión relajada pero analítica.


Cerré el archivo en la computadora y asentí.


──Solo estaba poniéndome al día con los casos recientes.


Kenneth soltó una risa breve y se cruzó de brazos.


──No te preocupes demasiado por eso. Hay cosas en esta ciudad que es mejor no intentar entender demasiado rápido.


Fruncí ligeramente el ceño.


──¿Eso significa que hay algo más detrás de estos casos?


Kenneth me observó en silencio por unos segundos antes de sonreír de lado.


──Solo te diré esto: no descartes nada en esta ciudad.


Su tono no era alarmista, pero sí lo suficientemente enigmático como para dejarme pensando. Sacudió la cabeza y cambió de tema.


──Pero bueno, eso es para otro momento. Ahora mismo, lo que importa es que tú y Rebecca se preparen para su primer día de entrenamiento.


──¿Entrenamiento?


──Así es, novato. Enrico quiere que tú y la chica nueva pasen por un entrenamiento de resistencia y tácticas básicas. No queremos que un novato se quiebre en el primer tiroteo real.


Me puse de pie y asentí con determinación.


──Entendido.


Kenneth me dio una palmada en el hombro con una leve sonrisa.


──Buena actitud. Ve a buscar a Rebecca y nos reunimos en la zona de entrenamiento en quince minutos.


──Voy en camino.


Mientras Kenneth se alejaba, miré de reojo la computadora, donde el informe aún estaba en mi mente. Algo en esos crímenes y en los extraños perros merodeando las Montañas Arklay me daba una mala sensación. Pero por ahora, tenía que concentrarme en el entrenamiento.


Pasados los quince minutos, Rebecca y yo nos encontrábamos en la zona de entrenamiento de los

S.T.A.R.S.

No éramos los únicos novatos. Había otros reclutas que seguramente estaban igual de nerviosos que nosotros, aunque intentaban ocultarlo bajo una fachada de confianza.


Kenneth J. Sullivan estaba al frente del grupo, con los brazos cruzados y una expresión seria pero relajada. Su mirada experimentada analizaba a cada uno de nosotros.


──Bien, reclutas ──dijo con voz firme──. Hoy es su primer entrenamiento oficial como parte de los

S.T.A.R.S.

, así que más les vale demostrar que tienen lo necesario para estar aquí.


Algunos asintieron, otros tragaron saliva. Yo simplemente me mantuve en mi posición, listo para lo que viniera.


La primera parte del entrenamiento fue en la zona de práctica de tiro. Kenneth nos ordenó colocarnos los auriculares de protección auditiva y tomar nuestras armas de entrenamiento. Frente a nosotros, los blancos de papel esperaban a ser perforados.


Tomé posición, alineando la mira con el centro del blanco. A mi lado, Rebecca hacía lo mismo. Nos dedicamos una rápida mirada y una leve sonrisa antes de concentrarnos en el ejercicio.


Respiré hondo, ajusté mi postura y apreté el gatillo haciendo que se escuche el sonido fuerte del arma. El impacto dio justo en el anillo central del blanco. No estaba nada mal para el primer disparo.


Rebecca también disparó, logrando una buena precisión. Me miró de reojo con una ceja levantada, como si fuera un desafío amistoso y Sonreí de lado.


──¿Compitiendo, doctora?


Ella soltó una pequeña risa.


──Siempre es bueno un poco de motivación, ¿no?


Asentí y seguimos disparando, afinando la puntería. Mejorando cada vez en mis precisiones, sin ponerme nervioso ante cualquier duda que tenga, solo quería mejorar para demostrar algo.


Después de la práctica de tiro, Kenneth nos sometió a una serie de entrenamientos físicos. Carreras de resistencia, ejercicios de combate cuerpo a cuerpo, simulaciones tácticas... Cada prueba exigía más de nosotros, y a pesar de mi entrenamiento previo, el agotamiento comenzaba a hacerse notar.


Rebecca también estaba exhausta, pero no se rendía. Su determinación era admirable. Kenneth, al vernos a todos al borde del colapso, finalmente dio la orden que tanto esperábamos

.

──¡Eso es todo por hoy, reclutas! Buen trabajo.


Un suspiro de alivio recorrió el grupo. Nos dirigimos a los vestuarios, donde el sonido de las puertas de los casilleros y las conversaciones agotadas llenaban el ambiente. Llegué a mi casillero, abriéndolo para encontrar mi ropa común. Pero antes de cambiarme, necesitaba una ducha urgente.


Me quité la ropa de entrenamiento, sintiendo el alivio de deshacerme del sudor acumulado. Caminé hacia las duchas, dejando que el agua fresca cayera sobre mi cuerpo. Cerré los ojos por un momento, disfrutando la sensación de limpieza y relajación. El primer día había sido agotador, pero no podía evitar sentirme satisfecho.


Con el entrenamiento terminado, me despedí de mis compañeros y salí del

R.P.D.

La noche en Raccoon City tenía un aire tranquilo, pero al mismo tiempo, algo en el ambiente se sentía extraño. Las farolas iluminaban las calles, y el sonido de mis pasos resonaba en la acera. La brisa fría era un buen contraste con el esfuerzo físico del día.


Finalmente, llegué a mi apartamento. Saqué las llaves del bolsillo, las giré en la cerradura y entré. El silencio del lugar era reconfortante. Dejé las llaves sobre la mesa y fui directo a mi habitación. Me dejé caer en la cama, cerrando los ojos de inmediato. Mañana sería un nuevo día... y quién sabe qué más me esperaría en esta ciudad.


ㅤ ㅤ ㅤ


𓆦

ESTACIÓN DE POLICÍA

RACCOON CITY, MISSOURI


ㅤ ㅤ ㅤ


JULY 24, 1998

⠀|⠀Habian pasado dos meses de puro entrenamiento y algunas misiones especiales, la mañana había comenzado temprano, demasiado temprano para mi gusto. Apenas llevaba unas horas en los

S.T.A.R.S.

y ya sentía que mi cuerpo estaba pagando el precio del entrenamiento de Kenneth J. Sullivan.


El tipo era un veterano con experiencia, y si bien sus ejercicios no eran imposibles, sí eran agotadores. Pero no me quejaba. Sabía que para estar en este equipo tenía que dar lo mejor de mí.


Sentado en mi escritorio dentro de la oficina de los

S.T.A.R.S.

, me encontraba sumido en mis pensamientos. Mi vista estaba fija en la pantalla de la computadora, pero mi mente estaba atrapada en los archivos que había leído cuando llegué a la estación.


"Cuerpos mutilados... Personas con signos de demencia... Animales en estado de descomposición..."


No podía sacarme esas palabras de la cabeza. Algo en esos informes me ponía los pelos de punta. Claro, podía ser simplemente una exageración de la prensa local, pero había algo en todo eso que no encajaba hasta que un suave golpe en el escritorio me sacó abruptamente de mis pensamientos.


──¿Allen?


Parpadeé y levanté la mirada. Frente a mí, Rebecca Chambers me miraba con una leve sonrisa en los labios mientras sostenía una taza de café.


──Pareces medio dormido ──dijo, extendiéndome la taza──. Pensé que esto te vendría bien.


Tomé el café con una expresión agradecida.


──Gracias, de verdad lo necesito ──respondí antes de darle un sorbo. El amargo y caliente líquido recorrió mi garganta, despertándome un poco más.


Rebecca se apoyó en el borde de mi escritorio, sosteniendo su propia taza.


──Entonces, ¿qué piensas después de estar aqui en tres días? ──preguntó con curiosidad.


──Intenso ──dije con una leve sonrisa──. Pero supongo que era de esperarse. ¿Tú qué opinas?


Ella soltó una pequeña risa.


──Bueno, considerando que soy la más joven aquí, no me queda otra que esforzarme al máximo para demostrar que merezco estar en este equipo.


──Estoy seguro de que lo harás bien ──afirmé con sinceridad.


Rebecca iba a responder cuando la puerta de la oficina se abrió y la imponente figura de Enrico Marini apareció en el umbral.


──Sinclair, Chambers ──llamó con su voz firme──. Necesito verlos a los dos en mi oficina.


Rebecca y yo intercambiamos miradas antes de asentir y ponernos de pie.


──¿Sabes de qué se trata? ──pregunté en voz baja mientras seguíamos a Enrico.


──Ni idea ──respondió ella──. Pero por su expresión, parece serio.


No podía estar más de acuerdo. Algo en el rostro de Enrico me decía que esto no era una simple charla de responsabilidad o de algún consejo. Algo estaba pasando.


La noche había caído sobre Raccoon City, cubriendo las calles con un manto oscuro e inquietante. Dentro del Departamento de Policía, en la sala de reuniones, el ambiente estaba cargado de tensión.


Enrico Marini, líder del equipo Bravo de los

S.T.A.R.S.

, estaba de pie al frente de la sala con los brazos cruzados. A su lado, Albert Wesker, el comandante del equipo Alpha, mantenía su expresión fría y calculadora. Y en el centro de todo, sentado con su voluminosa figura y una expresión pétrea, estaba el jefe de policía Brian Irons.


Yo me encontraba de pie junto a Rebecca, observando la escena con una mezcla de emoción y aprensión.


──Se ha reportado la presencia de un tren estacionado en las vías del ferrocarril ──comenzó Enrico con voz firme──. Se encuentra en un sector del bosque, cerca de las montañas Arklay. Lo curioso es que no hay informes de que ese tren deba estar ahí.


Fruncí el ceño. ¿Un tren abandonado en medio del bosque? No sonaba como una simple avería.


──Además ──continuó Enrico, mirando a cada uno de los miembros del equipo Bravo──, hay informes de que un convicto prófugo podría estar en la zona.


Rebecca, a mi lado, se inclinó ligeramente hacia adelante.


──¿De quién estamos hablando? ──preguntó.


Wesker fue quien respondió.


──Billy Coen ──dijo con voz grave──. Exteniente del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, sentenciado a muerte por asesinato a varios soldados.


El nombre no me sonaba de nada, pero la forma en la que Wesker lo mencionó me dejó claro que no era alguien con quien se pudiera jugar.


──Nuestra misión es simple ──dijo Enrico, tomando la palabra nuevamente──: Investigaremos el tren y, si encontramos a Coen, lo capturaremos.

Un murmullo recorrió la sala.


──¿Todo el equipo Bravo será desplegado? ──preguntó Edward Dewey, uno de los miembros más experimentados.


──Así es ──asintió Enrico──. Y llevaremos a los dos novatos con nosotros.


Sentí cómo la atención de la sala se posaba sobre Rebecca y sobre mí.


──Esta será su primera misión como miembros oficiales de los

S.T.A.R.S.

──continuó Enrico──. Consideren esto su bautismo de fuego.


Mi corazón latía con fuerza. Había estado esperando este momento desde que me uní al equipo, pero algo en todo esto no me cuadraba.


Un tren varado en medio del bosque. Un convicto peligroso suelto. Y, además, los extraños informes que había leído en mi llegada sobre asesinatos brutales y criaturas en las montañas. Podia sentir un escalofrío recorrer mi espalda. Algo estaba mal. Pero ya no había vuelta atrás.


──Preparen su equipo ──ordenó Enrico──. Nos dirigimos al tren de inmediato.


Rebecca me miró con una mezcla de emoción y nerviosismo.


──Parece que esta es nuestra oportunidad, ¿eh? ──dijo con una sonrisa.


Asentí, forzando una sonrisa de vuelta.


──Sí... nuestra primera misión.


Sin embargo, mientras salíamos de la sala de reuniones y nos dirigíamos a equiparnos, no podía sacudirme la sensación de que estábamos a punto de adentrarnos en algo mucho más peligroso de lo que imaginábamos.



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written by

LIZAAALZHY

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Good Writing

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Strong Dialog

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