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El Inicio [InuYasha] [Genderbender]

Summary

Kagoya Higurashi es un estudiante de secundaria que termina viajando al período Sengoku después de atravesar el pozo oculto en el templo de su familia. Sin saber cómo llegó ahí ni cómo volver, pronto su mundo y su vida entera se verán seriamente trastocadas cuando conoce a una extraña chica con orejas caninas. FemInuYashaxMaleKagome

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

El Inicio

Autora: MaddieSagita.


Fandom: InuYasha


Parejas: Kagoya x Inusakuya.


Género: Fantasía.


Derechos: Los personajes de este fanfic no me pertenecen sino a Rumiko Takahashi.


Advertencias: Humor, Romance, AU, Genderbender, Sobrenatural, Acción, Magia, Época Feudal.


Clasificación: Mayores de 13 años de edad.


Aclaraciones:


Esta historia es una adaptación al Genderbender del capítulo 1 y 2 de la serie InuYasha. Secuela directa de Una trágica canción de amor, aunque fue pensado originalmente como un epílogo largo más tarde decidí convertirlo en una publicación por su extensión.


Se encuentra dentro del mismo universo que Uncontrollable, Bride, Viajando contigo, Tomorrow, My Paradise, Festival escolar, Otra vida y Solo por ti.


Notas de la autora:


Sin comentarios.


¡Disfrutenlo!


******


El viento frío se detiene

Bajo el sol brillante, estoy exhausto

Con cálida brisa, sonrío

Hacia ti me dirijo

¿Dónde estás?

¿Dónde estás ahora?

Aquí estoy, aquí estoy

Siempre en el mismo lugar, tranquilo

Todavía estoy, todavía estoy

Esperándote

En un tiempo sin respuesta

Aunque el mundo entero se desmorone

Aquí estoy, aquí estoy

Whoo, aquí estoy, whoo

Aquí estoy, aquí estoy

Siempre en el mismo lugar, tranquilo

Todavía estoy, todavía estoy

Esperándote

En un tiempo sin respuesta

Aunque el mundo entero se desmorone

Aquí estoy, aquí estoy

-Here I Am, Mr. Queen.


..

..


-¡Es Inusakuya!


-¡Corran!


La hanyou se alzó en el aire, esquivando las redes y flechas de los asustados aldeanos y se disparó al templo, abriendo un agujero en el techo que derrumbó parte de éste. La Perla de Shikon brillaba en la oscuridad, al tomarla la puerta se abrió y más flechas salieron disparadas hacia ella. Inusakuya gruñó y saltó para salir por el mismo agujero que había hecho para entrar, saltando entre las pequeñas chozas para alejarse de la aldea.


-Con esto me convertiré en una demonesa completa-dijo ella mirando la Perla en sus manos.


Aterrizó en el suelo para impulsarse y se metió al bosque, intentando perderse entre los árboles.


-¡INUSAKUYA!


La hanyou volvió la mirada justo cuando una flecha cortó el aire, atravesándole el pecho con tal fuerza que la clavó en el Árbol Sagrado. Jadeó por el impacto y la Perla escapó de su mano, rebotando en el suelo hasta detenerse.


-Ky-Kyo...bastardo, ¿cómo pudiste ha...


El sacerdote se acercó tambaleante, observando a la hanyou caer en un sueño profundo antes de caer de rodillas frente a la Perla.


-¡Hermano!


En un instante su hermana estaba a su lado y los aldeanos los rodearon, preocupados por la gravedad de su herida y el rastro de sangre que había dejado para llegar ahí.


-¡Sacerdote Kyo!


-Sus heridas son muy graves.


-Ha perdido mucha sangre.


-Hermano, ¿qué te pasó?


-Sacerdote Kyo, debemos curarlo.


El hombre se tragó un quejido y recogió la Perla del suelo.


-Todo fue por la Perla de Shikon...


Apretó la Perla en su mano y miró a su asustada hermana menor.


-Escucha bien, Kaede.


La pequeña se enderezó.


-Quema la Perla junto a mi cuerpo al momento de mi muerte...para que esta no pueda volver a caer en manos de seres malignos...


Sus ojos finalmente se cerraron y su cuerpo azotó en el suelo ante la atónita mirada de la pequeña.


-¡Hermano!


-¡Sacerdote Kyo!


⛩️⛩️⛩️


El humo negro de su pira se arremolinó por encima de la aldea mientras el cuerpo de Kyo ardía junto a la Perla de Shikon hasta sus cenizas.


"Llevaré la Perla de Shikon conmigo al otro mundo."


⛩️⛩️⛩️


Época Actual.


-¿La Perla de Shikon?


Un joven estudiante de secundaria frunció el ceño, observando con curiosidad a su abuela.


-Sí-asintió, entregándole un llavero con una esfera morada-Este amuleto te guiará por el camino de la verdad y ayudará en los negocios.


El joven alzó una ceja, incrédulo.


-Abuela, ¿quieres que venda esta pequeña esfera? Pero esta clase de llaveros ya no se usan.


-Mi muchacho, la mayoría de la gente lo ve como un llavero, pero este amuleto se convertiría en el símbolo de nuestro templo, así que por lo tanto...¡Wah! ¡Bullo, deja de jugar con eso!


-A Bullo le gusta la Perla de Shikon, ¿no es así?-rio, acariciando la cabeza del gato con cariño.


"Condenado animal". La anciana bufó. Luego se aclaró la garganta y miró seriamente a su nieto.


-Escuchame Kagoya, la legendaria Perla de Shikon guarda la historia de este templo y...


El maullido del gato la interrumpió, robándole la atención del joven.


-¡El origen de esta Perla...


-Por cierto abuela, ¿recuerdas que día es mañana?


La mujer mayor gruñó, mirando exhasperada a su nieto. Kagoya soltó una risita, sintiéndose un poco culpable por interrumpirla, pero no tenía tiempo para las largas y tediosas historias de su abuela, debía estudiar lo aprendido en sus clases de esa mañana y echar un vistazo a los temas del día siguiente.


-¡Claro! ¿Crees que olvidaría el cumpleaños de mi nieto? Por supuesto, tengo algo para ti.


-No debiste molestarte.


-Oh, no es ninguna molestia jovencito. Toma.


Kagoya tomó la caja que le extendió y la abrió, revelando una garra reptiliana bastante extraña, como todo lo que su abuela acumulaba.


-¿Qué es esto?-preguntó amable, reprimiendo una mueca de desagrado.


Su abuela sonrió con emoción.


-Es la garra disecada de un monstruo acuático, trae buena suerte, especialmente en el amor, pícaro jijiji.


Una gotita estilo anime escurrió de la frente de su nieto.


-Te contaré su historia.


-Me encantaría escucharla, pero ahora tengo que ir a estudiar. Gracias por el regalo abuela-interrumpió huyendo rápidamente de ahí.


-¡Espera, aún no te he dado tu otro regalo! ¡Este te dará suerte en los estudios!


-Después. Nos vemos-respondió agitando la mano en forma de despedida.


"El origen.


El origen de mi familia está en este templo."


⛩️⛩️⛩️


-Te contaré de dónde provienen estos alimentos.


-Ya lo sé, abuelita, nos los regaló la señora Uyiko.


-¡Mal educado!


-Mamá, por favor déjalo cenar en paz.


-¿Qué nadie quiere escuchar las historias de la abuela?


-No-respondieron todos al unísono.


La abuela se encogió de hombros, abatida.


⛩️⛩️⛩️


"En el templo de mi familia hay un Árbol Sagrado con mil años de antigüedad. También se dice que hay un pozo escondido.


En realidad hay cientos de elementos que conforman nuestro origen, pero la verdad es que nunca les presté suficiente atención. Siempre me parecieron solo cuentos fantasiosos que mi abuela contaba para llamar la atención.


Claro, eso cambió el día en que cumplí 15 años."


Amaneció y Kagoya estaba terminando de prepararse para ir a la escuela cuando su padre le comunicó que un amigo le llamaba por teléfono.


-Ey, Yuki, ¿qué pasa?-saludó tomando el aparato-¿Mis anotaciones? Volviste a saltarte la clase para hablar con esa chica de primer año ¿no?...Jajaja viejo, esa chica será tu ruina....Sí, bueno, al menos yo no estoy en riesgo de perder el año...¿Una novia? Por favor, una novia solo me distraería, lo que realmente me hace falta es replantear mis amistades....Vamos, solo bromeo, relájate....Está bien te las llevaré hoy...sí, lo prometo. Nos vemos.


El estudiante colgó, sonriendo divertido ante la desesperación de su irresponsable amigo. Tomó su mochila y corrió a la entrada de su casa.


-¡Ya me voy!-gritó para que su padre lo escuchara.


Desde la cocina, el mayor también se despidió de él y echó a correr hacia la salida del templo.


Mientras corría, Kagoya sacó el libro de la primera materia del día y comenzó a leer la siguiente lección, tomando notas mentales de las preguntas que le haría al profesor cuando llegara a clases y de las dudas que tenía respecto al tema anterior.


Su carrera, sin embargo, fue interrumpida por su hermana menor.


-¿Sora? ¿Qué pasa?-preguntó frenando de golpe para evitar chocar contra la pequeña que prácticamente se le había puesto en frente.


La joven lo miró detenidamente. El vestido azul cielo, el suéter rosa y la mochila en su espalda eran señal de que Sora ya debería estar en camino a la escuela.


-¿Por qué aún no te has ido?


-Hermano, tienes que ayudarme.


-¿Con qué?


-Es Bullo. Entró de nuevo al pozo, allí en el templo-señaló.


El estudiante miró la dirección que le señalaba. Ambos tenían prohibido jugar en los templos, pero si el gato había vuelto a desobedecer no tenían más remedio que sacarlo.


-Está oscuro y tengo miedo de bajar por él. ¿Podrías sacarlo?


-Claro, pero tendrá que ser rápido que ya voy tarde.


-Está bien.


Bajó su mochila al suelo y entró al templo, descendiendo con cuidado por los escalones de madera roída mientras su hermana esperaba en la entrada. Los ruidos extraños hicieron chillar a la pequeña.


-Kyah. ¡Hay algo ahí!


-No seas ridícula, solo es Bullo-respondió, recogiendo al gato del suelo.


Los ruidos continuaron, volviéndose más fuertes a cada segundo. Kagoya no pudo ignorarlos más y miró por encima del hombro.


"Esos ruidos...¿provienen del pozo?"


-Hermano, por favor vuelve ya, tengo miedo.


-Tranquila Sora, aquí no hay nada.


-¡Pero esos ruidos...


-Seguro son cucarachas-dijo acomodándose los lentes-Como sea, procura que Bullo no vuelva a meterse aquí, ¿de acuerdo? O la abuela se pondrá como loca.


-Está bien, pero sube ya, este lugar me da escalofríos.


-Sí, sí, ya voy.


Kagoya no pudo dar ni un paso hacia los escalones cuando de pronto la tapa del pozo explotó y una luz blanca iluminó el templo. Sora gritó y unas manos frías lo sujetaron de los hombros, tirando de él hacia el interior del pozo con tal fuerza que el gato escapó de sus manos.


-¡HERMANO!-chilló la pequeña horrorizada.


-¡WAAH!


El estudiante abrió los ojos por completo, invadido por el terror mientras una oscuridad estrellada que recordaba al cielo nocturno lo rodeaba y la luz de la boca del pozo desaparecía frente a sus ojos. Los brazos del monstruo que lo sujetaba se enrollaron en su cuerpo, dándole la vuelta para mirarlo y Kagoya parpadeó cuando otro par de manos frías tomaron su cara.


Frente a él, el horrible rostro de una mujer con colmillos y desnuda de la cadera para arriba gemía al regenerar su espantoso cuerpo con el poder que sentía emanar del joven.


-Aah. Soy tan feliz. Siento como mi poder regresa, mi cuerpo está regresando a la normalidad. Ya entiendo, tú la tienes, tú eres quien la posee ¿no es así?


La mujer monstruo desplegó su larga lengua, lamiendo el rostro del asqueado muchacho.


-¡Waa! ¡Qué asco! ¡Aléjate monstruo!-gritó empujando con todas sus fuerzas a la ciempiés.


Una luz brillante de tonos rosas estalló en sus manos para su total desconcierto, hiriendo gravemente a la youkai. El grito agudo que la mujer soltó lo hizo taparse los oídos mientras caía lejos de ella.


-¡Maldición!-gruñó la ciempiés-¡No escaparás Perla de Shikon!


"¿Perla de Shikon?"


Kagoya frunció el ceño, sin darse cuenta del resplandor que brotaba de su costado izquierdo. A su alrededor el paisaje estrellado se desdibujó justo cuando aterrizó en el suelo y las paredes de piedra fría del interior del pozo aparecieron a su alrededor.


-¿Qué...fue eso? ¿Lo aluciné?


El joven parpadeó, aturdido, observando con repulsión el brazo sersenado de la mujer ciempiés.


-Supongo que no-suspiró.


Se acomodó sus lentes y miró hacia arriba, confundido al encontrarse con el azul del cielo más allá de la entrada al pozo.


"¿Pero qué...Lo resuelvo luego."


-¡Sora! ¿Sigues ahí? ¡Llama a papá!


"No responde."


-Creo que me dejó.


Suspirando de nuevo (ya había perdido la cuenta de cuántas veces lo había hecho ese día), comenzó a trepar por las enredaderas que cubrían el interior del pozo hacia la salida, jadeando patéticamente en cada esfuerzo.


"El idiota de Erik tenía razón, necesito practicar deporte, algo de ejercicio y pesas no me caería mal."


-Ah ha ah n-nutrir la-la mente...n-no lo e-es to-todo, eh...-dijo jadeante, estirando una mano para sujetarse del borde del pozo y finalmente emerger a la superficie.


El estudiante se tomó un momento para recuperar el aliento antes de alzar la mirada y quedarse congelado por lo que veía. Frente a él se elevaban enormes y numerosos arboles, un extenso perímetro de pasto verde y pequeñas flores de colores con diminutos insectos sobresaliendo de él.


-Que...¿En dónde estoy?


"¿Qué es este..."


-¡El Árbol Sagrado!-exclamó aliviado.


Entre los muchos árboles que lo rodeaban, distinguió fácilmente el del templo de su familia y echó a correr hacia él con la esperanza de encontrar el camino de regreso a casa.


"¡Estupendo! Dudé por un momento, pero es obvio que estoy cerca de casa. Volveré rápido, tomaré mi mochila y correré al metro. Estoy seguro de que aún puedo llegar a la segunda clase", pensó.


Sin embargo, todos sus planes se vinieron a bajo cuando finalmente llegó al árbol. No veía su casa, no estaban los templos ni el camino de pavimento, en cambio, durmiendo plácidamente contra el tronco del árbol con una flecha en su pecho vio a una chica de aspecto extraño, cuyo rostro lo dejó sin aliento.


-D-Disculpa-le habló, trepando a donde se encontraba-¿Qué haces aquí? Tú...


Estás invadiendo propiedad privada, técnicamente estás allanando mi casa, podrías meterte en muchos problemas si la abuela llama a la policía y lo hará porque odia que no respeten los tesoros familiares, quiso decir, pero no lo hizo.


En cambio, estiró la mano y acarició con ternura su mejilla. Su piel era tan blanca que recordaba al estudiante los hermosos paisajes de nieve que se forman en Tokyo durante el invierno; y tan suave que sintió sus mejillas enrojecer ante los desvergonzados pensamientos que acudieron a su mente al imaginarse haciendo algo más que acariciarla.


"Es como un ángel", pensó escrutando su hermoso rostro enmarcado por una cascada de cabello plateado que resplandecía con la luz del sol que se filtra entre las ramas de los árboles y la baña con su luz. Había enredaderas estrujando su pequeña figura, envuelta en un corto (demasiado corto) kimono rojo con mangas anchas que cubrían sus delicadas manos, y unas curiosas y muy adorables orejitas caninas en su cabeza que el joven no pudo resistir tocar, maravillándose con su sueve pelaje comparable a los peluches más abrazables de Tokyo.


"¿Quién es esta chica? ¿Un ángel de verdad?"


Con las mejillas aún rojas, una sonrisa fascinada se formó en sus labios mientras apartaba su mano de la criatura, tan bella y etérea que temía que la visión se desvaneciera si la tocaba por demasiado tiempo.


"Tonterías. ¿Qué haría un ángel en la tierra? Su pureza, su belleza más allá de lo imaginable...no están hechos para los ojos de los hombres que están lejos de ser dignos de contemplarla."


El joven la miró encantado por un largo tiempo antes de parpadear y darse una cachetada mental.


-Creo que este no es el momento para pensar en eso.


El crujido de una rama y el posterior rugido de varios hombres detrás de él lo hizo girar justo a tiempo para agacharse y evitar que la ola de flechas disparadas en su contra lo enviaran al más allá.


-¡Tú! ¡¿Qué estás haciendo ahí?!


-¡Esperen! ¡No disparen!


Las flechas se clavaron en el árbol, demasiado cerca de lastimar al ángel, lo que casi le causó un infarto ante la posibilidad de que alguna le hiciera daño.


-¡Paren!-gritó frenético-¡Le darán a ella!


-¡Quieto!-ordenó uno de los aldeanos, lanzándose sobre él para someterlo.


-¡¿Qué hacen?! ¡Sueltenme!


-Tú vendrás con nosotros.


⛩️⛩️⛩️


"Bueno, al menos ya sé que no estoy ni cerca de casa", pensó mirando con desafío a las extrañas personas que lo rodeaban y hablaban entre ellas como si él no estuviera.


-¡Si así tratan a los visitas, no me sorprende que nadie los visite!-reclamó.


Las personas lo miraron por un segundo antes de retomar sus conversaciones.


-Ese joven viste de forma muy extraña.


-¿Será el hijo de algún terrateniente o algún general?


-¿Habrá otra guerra?


-¿Antes de la cosecha? Todos saben que no hay suficientes manos para seguir con esto.


-Tal vez sea un animal que se transformó en humano.


-Pues prefiero eso a que comience una nueva guerra aquí.


"Que rara forma de vestirse. Y todos están así. ¿En dónde rayos estoy?"


-Abran paso, aquí viene la sacerdotisa Kaede.


Kagoya parpadeó al ver a una anciana con un parche en el ojo abrirse paso de entre la multitud. La mayor metió la mano en la bolsa que sostenía y de pronto le arrojó polvo al rostro del joven que agitó la cabeza para evitar que le cayera en los ojos.


-¡Pero qué rayos....Oiga, detengase, ¿qué cree que hace abuela?


-Pensé que se trataba de algún demonio disfrazado que había visitado el bosque de la malvada Inusakuya-respondió la anciana sacerdotisa con dureza.


-¿Entonces se trata de algún espía?-preguntó uno de los aldeanos.


-¿Y qué ganará si ataca nuestra aldea?-replicó Kaede-Si ni siquiera tenemos víveres para nuestra supervivencia.


Kagoya arqueó una ceja. "¿Dijo supervivencia? Ciertamente parece una aldea muy pobre, pero no pueden realmente estar ta...¿Hmm?" El estudiante entrecerró los ojos ante el repentino escrutinio de la anciana, desafiándola a molestarlo una vez más.


Lo que no espero fue que la mujer mayor le tomara el mentón y se inclinara para detallar de cerca su rostro.


-¿Qué?-espetó.


-Tu cara...


"¿Mi cara?"


-Tienes una mirada penetrante, orgullosa y de gélida calma.


-¿Ah?


-Te pareces...-la tristeza que atravesó el rostro de la anciana calló cualquier protesta por parte del estudiante del futuro-...a mi querido hermano Kyo.


"¿Kyo?"


⛩️⛩️⛩️


Kaede removió un poco el guiso que hervía en el fuego y luego sirvió un tazón para su joven invitado que no dejaba de frotarse las muñecas adoloridas por la soga con la que se las ataron. Convencer a los aldeanos de liberarlo no fue sencillo, pero la promesa de vigilarlo y mantenerlo en su choza había calmado sus inquietudes.


-Toma.


-Que delicioso. Gracias por la comida, señora Kaede-dijo el muchacho al recibir el tazón.


-Disculpanos, como estamos en una época de guerra tenemos miedo de que nos estén espiando, aunque les dígamos que esta aldea no está involucrada en la guerra no nos entienden. Eso es terrible.


"Suena a que sí."


-Disculpe, ¿usted sabe si esta región es Tokyo?


-¿Tokyo dices? Jamás había escuchado ese nombre. ¿Ese es el lugar donde tú naciste?


-Sí, de hecho me urge mucho volver.


"Si tan solo supiera cómo."


La anciana Kaede entrecerró los ojos, volviendo la mirada al fuego.


-Hermano ¿qué te pasó?


-Sacerdote Kyo, debemos curarlo.


El hombre se tragó un quejido y recogió la Perla del suelo.


-Todo fue por la Perla de Shikon...


Apretó la Perla en su mano y miró a su asustada hermana menor.


-Escucha bien, Kaede.


La pequeña se enderezó.


-Quema la Perla junto a mi cuerpo al momento de mi muerte...para que esta no pueda volver a caer en manos de seres malignos...


Sus ojos finalmente se cerraron y su cuerpo azotó en el suelo ante la atónita mirada de la pequeña.


-¡Hermano!


-¡Sacerdote Kyo!


"Ya son cincuenta años desde que ocurrió eso."


Un fuerte estruendo fuera de la choza y el sonido de las campanas que alertaban a los aldeanos de una amenaza sobresaltó tanto a la sacerdotisa como al estudiante. Kaede salió rápidamente de su choza, frunciendo el ceño al ver a los hombres armarse y montar a sus caballos.


-¿Qué sucede?


-¡Un espíritu maligno!


"¿Un qué?" La respuesta a su pregunta interna dejó a Kagoya con la boca abierta. Serpenteando entre las chozas y luego elevándose ante los ataques de los aldeanos, la misma mujer ciempiés que lo atacó en el pozo apareció frente a él con un caballo en su boca, el cual arrojó al suelo muy cerca de ambos.


-¡Tú otra vez!-espetó cerrando los puños.


-¡Entregame la Perla de Shikon!-rugió ella lanzándose al ataque.


Tanto el joven como la anciana Kaede se agacharon justo a tiempo para evitar ser alcanzados por sus seis brazos, rodando en el suelo cuando repitió el ataque. Sin embargo, fueron sus palabras lo que dejó paralizada a la anciana sacerdotisa.


-¿Dijo la Perla de Shikon? ¡¿Acaso tú la tienes?!


-¡Yo no sé nada de eso!-respondió indignado-¡Ella debe estar muy confundida!


-Entregame la Perla. ¡Entregamela!


Haciendo un esfuerzo por reprimir su miedo, Kagoya observó al youkai arrasar a los aldeanos con la facilidad de un niño pateando un hormiguero, apretando los puños al no poder ayudarlos.


"Es obvio que es a mi a quien quiere, ¡esos hombres no deberían estar pagando por mi cobardía! Si tan solo pudiera...Un momento."


El joven puso los ojos en blanco.


-¡Waa! ¡Qué asco! ¡Aléjate monstruo!-gritó empujando con todas sus fuerzas a la ciempiés.


Una luz brillante de tonos rosados estalló en sus manos para su total desconcierto, hiriendo gravemente a la youkai. El grito agudo que la mujer soltó lo hizo taparse los oídos mientras caía lejos de ella.


-¡Maldición!-gruñó la ciempiés-¡No escaparás Perla de Shikon!


"¡Eso es!"


-¡Muchacho, ¿qué haces?!-le preguntó una horrorizada Kaede al verlo arrebatarle la lanza a uno de los aldeanos y correr hacia el monstruo.


-¡Ayudar!


No sabía exactamente cómo había logrado herir a la ciempiés en el pozo, pero si se concentraba en lo que sintió en ese momento, en la sensación que vino cuando esa extraña luz emanó de su mano seguro que podrá repetirlo.


-GRROARG.


-¡Kagoya!


El aludido se agachó a tiempo para evitar que el largo cuerpo de la youkai lo derribara, aferró la lanza a su pecho y cerró los ojos, concentrándose. Pronto, sintió una calidez en sus manos, una luz emanó de ellas y envolvió la lanza con una aura brillante.


-¡Entregame la Perla de Shikon!


-Ya dije...-comenzó apuntando a su cabeza-¡Que yo no la tengo!


Y la lanzó. El arma se enterró profundamente en el hombro de la ciempiés, arrancándole un estridente grito de dolor mientras su piel se desintegraba justo donde la lanza había impactado. La youkai se contorsionó y volvió al suelo para arrastrarse lejos de la aldea hacia el bosque, dejando tras de sí un rastro de destrucción y muerte.


-¡Sí!


-¡Se ha ido!


-¡Gracias muchacho, gracias!


Vitorearon los aldeanos. La anciana Kaede se acercó rápidamente, dispuesta a hacerle más preguntas sobre lo que creía había sido un sorprendente despliegue de poder espiritual, pero Kagoya no le prestó atención. Su mirada estaba enfocada en la ciempiés que huía de la aldea en la misma dirección que él había tomado para llegar ahí.


-Kagoya...


-Anciana Kaede, ¿por ahí está el bosque, cierto? Bajo ese resplandor.


La aludida puso los ojos en blanco.


-¿Qué dijiste? ¡Kagoya!


El estudiante ignoró el llamado y echó a correr hacia el bosque ante la asombrada mirada de la anciana.


"¡Él puede ver las luces espirituales que un humano ordinario no ve!"


-¡Señora Kaede!


La vieja sacerdotisa recibió el caballo que el aldeano le entregó y lo montó, echando andar detrás del joven que perseguía a la youkai, sudando y jadeando en un olímpico esfuerzo por alcanzarla, superando incluso el límite de su capacidad física.


Kagoya ahora sabe que cometió un grave error al negarse a practicar deportes, seguro que si fuera un gran atleta como su amigo Erik no estaría luchando por respirar y apenas siendo capaz de mantener el paso cuando intenta salvar a una chica hermosa de un monstruo, aunque vamos, ¿cómo iba a saber que terminaría cayendo por un pozo (como Alicia por el agujero) e iría a parar a un mundo extraño repleto de mujeres ciempiés? Wonderland habría sido más manejable considerando que solo tendría que huir de una reina loca con fascinación por cortar cabezas.


"Genial. Ahora me siento un anciano, si después de esto una niña exploradora tiene que ayudarme a cruzar la calle haré ejercicio como un condenado por el resto de mi vida."


Resoplando, intentó apresurar el paso al ver que la youkai lo dejaba atrás. De hecho, la mitad superior del monstruo ya serpenteaba por los árboles, escurriendose en la misma dirección que el Árbol Sagrado.


El Árbol Sagrado.


Es como un ángel.


El estudiante puso los ojos en blanco.


-Espera...-cerró los puños, sintiendo la desesperación apoderándose rápidamente de él-Detente...no vayas para allá...No...¡detente!


Apuró el paso todo lo que sus escasas fuerzas le permitieron, causando calambres en sus piernas que ignoró deliberadamente.


-¡Detente! Por favor ¡DETENTE!


El gritó resonó en el bosque como el rugido de mil bestias, alcanzando a la chica que dormía en el árbol cuya aura demoníaca palpitó al despertarse luego de su largo sueño. La hanyou abrió y flexionó los dedos por primera vez en cincuenta años y alzó la mirada en dirección de donde vino el grito. Sus ojos, dorados y hermosos, destellaron en las sombras como una estrella en la noche mientras observaba a la mujer youkai acercarse rápidamente a ella.


Y no venía sola.


-Ese aroma...-murmuró, sintiendo una rabia indescriptible apoderarse de ella-¡Es el aroma de aquel humano!-escupió, gruñendo al enseñar sus colmillos-Y.se.está.acercando.


Intentó remover la flecha en su pecho, pero al tocarla ésta la quemó, arrancándole un grito de dolor que luego se transformó en sollozos. La hanyou trabó los dientes mientras gruesas lágrimas se desbordan de sus ojos, maldiciendo en su interior al hombre que tan vilmente la traicionó.


"Maldito seas, Kyo."


⛩️⛩️⛩️


En un intento desesperado por desviar el curso de la ciempiés, Kagoya saltó sobre su extremidad inferior y se concentró para liberar esa luz que le permitió repelerla de la aldea. Cuando sus manos se iluminaron la youkai rugió de dolor y sacudió violentamente su cuerpo hasta quitarselo de encima, lanzándolo al interior del bosque.


-¡WAAHHH!


El estudiante azotó en el suelo con tal fuerza que una nube de polvo se levantó a su alrededor. El golpe le sacó todo el aire e hizo que el dolor en sus piernas por correr tanto se extendiera a todo su cuerpo. Kagoya tuvo que reprimir un quejido mientras se levantaba con dificultad.


-¿Cuándo te volviste tan patético, Kyo?


El joven puso los ojos en blanco y alzó la mirada hacia la hermosa chica en el árbol. Kagoya no pudo evitar quedarse con la boca abierta al ver al precioso ángel mirándolo con un par de ojos dorados tan lindos como nada que hubiera visto antes, tan desafiantes, ardientes y burlones que dudó por un instante de su propia cordura; y su voz, Kagoya nunca ha visto ni oído a ningún ángel, pero pensó que si éstos cantaban debían tener una voz tan suave, melodiosa y dulce como la que brotaba de los carnosos y rosados labios de aquella joven que lo tenía idiotizado, a tal grado que tardó un minuto entero en procesar su pregunta.


-¿T-Tú...me estás hablando? ¿E-Estás viva?


"¡Torpe! Por supuesto que está viva o no estaría hablando", se reprendió. La hanyou arqueó una ceja y bufó.


-¡No te hagas el tonto, Kyo! Anda, acaba con ella de un solo golpe como lo hiciste conmigo.


-¿Q-Qué? ¿De qué hablas?


-¡No finjas que no sabes de qué hablo! ¡Humano hipócrita!


-Espera-le cortó, levantando una mano-Primero, ¿por qué me gritas? Segundo, ¿por qué me llamas Kyo?


"Otra vez ese nombre."


-Debes estar confundiendome, mi nombre es...


Inusakuya alzó bruscamente la vista más allá del estudiante y frunció el ceño.


-Ahí viene.


Kagoya apenas tuvo tiempo de procesarlo cuando la mujer ciempiés salió de entre los árboles y se lanzó contra él. El estudiante saltó rápidamente lejos de su alcance, apartándose antes de que los aldeanos dispararan contra la youkai, quien gritó cuando las flechas se incrustraron en su cuerpo. El sonido fue tan estridente que el joven tuvo que cubrirse los oídos hasta que paró.


-¡Eso dolió!


-Que vergüenza me das Kyo, justo cuando pensé que no podías ser más patético.


-Que yo no soy Kyo y viendo que le tienes tanto desprecio me alegra no serlo-exhaló exhasperado. Se puso de pie y se acercó-Mi nombre es Kagoya, encantado.


-¡¿Crees que puedes engañarme de nuevo?!-rugió y el joven retrocedió dos pasos-¡Sé perfectamente que eres tú por tu asqueroso ol...


Kagoya arqueó una ceja y sonrió con ternura al ver el adorable movimiento de nariz del hermoso ángel mientras lo olfateaba más cerca. Sus ojos, hermosos y brillantes como las más lindas estrellas se entrecerraron con sospecha hacia él.


-Tú no eres Kyo.


-No, no lo soy.


-¿Quién eres?


-Ya te lo dije, soy Kagoya. Kagoya Higurashi.


-Grrr-Inusakuya gruñó, mostrando sus colmillos-Eso lo explica. Sabía que Kyo no podía ser un inútil.


-¡Oye! Yo...¡WAAHH! ¡No, déjame!-gritó aferrándose desesperadamente a lo primero que encontró para evitar ser arrastrado por el monstruo cuyos brazos se enredaron en su cuerpo.


Desafortunadamente lo único que tuvo para agarrarse fue el kimono de la hanyou, levantándolo y exponiendo sus pálidos muslos a la vista de todos. El rostro de Inusakuya se coloreó de un intenso rojo.


-¡Kyah!-chilló-¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!


-¡Es lo que yo le digo, que me suelte!


-Señora Kaede, que bien que llegó.


Saludó uno de los aldeanos al ver la intempestiva llegada de la sacerdotisa.


-Señora, Inusakuya está hablando.


-¡¿Qué?!


"¿Qué Inusakuya ha despertado? Se supone que ese conjuro jamás se desvanecería. ¿Por qué?"


-¡Entregame la Perla de Shikon!


-¡Que no la tengo!


Inusakuya frunció el ceño.


"¿La Perla de Shikon?"


-¡Yo no tengo tu maldita Perla, monstruo ciempiés! ¡Ahora suéltame!-rugió el muchacho estirando su brazo hacia ella y repeliendola con una explosión de luz.


-¡RWARRG!


La youkai se echó atrás con todas sus extremidades sercenadas y desintegradas a causa del poder espiritual de Kagoya, rugiendo y retorciéndose de dolor mientras el chico caía al suelo.


-Eso...estuvo cerca-jadeó el muchacho poniéndose de pie con dificultad.


"Este poder es muy útil."


Kagoya miró su mano con el ceño fruncido en concentración.


-¿Pero cómo es posible que yo pueda...¿Um?


Parpadeando, el estudiante notó con desconcierto que algo brillaba en su costado izquierdo, aún más visible gracias a la oscuridad de la noche.


-¿Qué rayos...¡WAH!


No tuvo tiempo de pensarlo, en un instante los colmillos de la ciempiés se enterraron en su costado y lo arrojaron brutalmente al aire abriendo su carne y liberando una pequeña y rosada esfera que quedó a la vista de todos.


"Así que se encontraba en mi interior...Esa debe ser la Perla de Shikon."


-¡Ngh!-gimó al estrellarse en el suelo.


La Perla cayó y rebotó frente a él, deteniéndose a unos centímetros del árbol de la hanyou quien puso los ojos en blanco y se retorció con desesperación.


-¡Entregame esa Perla de inmediato!-gritó.


-¿Eh?


-¡Rápido!


Kagoya estiró el brazo para recoger al esfera, pero antes de que la alcanzara ambos se vieron rodeados por el largo cuerpo de la youkai, quien redujo el círculo y los apretó uno contra el otro. Inusakuya gimió incomoda al quedar atrapada entre el árbol y el cuerpo más grande y ancho del muchacho, lanzando una mirada feroz a la ciempiés. Kagoya interpretó su incomodidad con dolor e hizo un esfuerzo sobrehumano por no aplastarla apoyando ambos brazos en el tronco y empujando hacia atrás para separarse lo más posible.


-Jajajaja-rio la youkai, inclinándose a la altura de Inusakuya-Me habían contado que una tonta hanyou andaba en busca de la Perla, pero no imaginé que fueras tú.


"¿Hanyou?", parpadeó Kagoya, mirando intrigado a la joven. "¿A qué se refiere? ¿Qué es ella? ¿Acaso..."


-¡¿Qué rayos significa eso repugnante insecto?! ¡Una basura como tú no me llega ni a los talones!


-Oye-la llamó-No creo que lo seas, digo, no lo pareces, pero, ¿eres como ella?


Inusakuya lo miró confundida.


-¿También eres un...un espíritu maligno?


"Y tan linda que es", suspiró, "¿Por qué estas cosas solo me pasan a mi? Me siento como Johnny el Bravo."


La hanyou lo ignoró y miró a la youkai que volvía a reír.


-¿Cómo puedes compararme con esa mitad demonio inferior? Además tiene un conjuro y no puede moverse-dijo y se agachó hacia la Perla. Inusakuya puso los ojos en blanco-Solo quédense ahí.


-¡NO!


-¡Se comió la Perla de Shikon!


-Oh no.


-¿Qué vamos a hacer, señora Kaede?


Kagoya observó asombrado como el cuerpo de la mujer ciempiés se regeneraba y se contorsionaba al transformarse gracias a los poderes de la Perla, adoptando un aspecto mucho más desagradable y terrorífico que antes.


-¿Qué...


-¡Qué gusto me da! Puedo sentir ese poder sobrenatural.


-¡Ah!


-¡Ngk! ¡D-Deja de aplastarme!


-¡Eso intento!


El estudiante cerró los puños con fuerza, sudando con el esfuerzo de evitar aplastar aún más a la hanyou cuando la ciempiés comenzó hacer presión para asfixiarlos hasta la muerte.


-¡Ngh! ¡N-No podré...r-resistir mucho más!


Inusakuya resopló.


-¿Tan rápido te vencieron? Ket, los humanos son tan débiles.


-Estás siendo muy grosera ¿lo sabías?


-¡Y tú una inútil escoria! Vamos humano, si no piensas en algo pronto vamos a morir ¿eso quieres? ¡¿Eh?!


-¡No! Claro que no, pero este monstruo...


-No pongas excusas.


-¡No son excusas! Y bien podrías pensar en algo tú también, los dos estamos en esto.


-¿Yo?-exclamó indignada-¡Cómo te atreves! Se supone que debes salvarme, eres un hombre ¿no? ¿O qué? ¿Estás diciendo que esa asquerosa mujer ciempiés es demasiado para ti? ¡¿Pues qué clase de sacerdote eres?!


-¿Sacer...¡No soy sacerdote! ¡Ngrr!-gimió desplomándose sobre la hanyou al no poder sostenerse más-L-Lo siento...n-no puedo más...


Inusakuya gruñó, mirando fijamente al joven antes de suspirar.


-Oye-lo llamó y el estudiante la miró-¿Puedes quitarme esta flecha?


-¿Qué?


-¡Que si puedes quitarme esta flecha!-repitió con fastidio-Aparte de inútil, sordo.


Kagoya frunció el ceño con enojo.


-Escucha señorita mal educada, debes saber que no cedó a las provocaciones de nadie y si quieres que quite la flecha al menos podrías pedirlo 'por favor'.


Inusakuya jadeó.


<<Debes saber, señorita mal hablada, que nunca cedo a las exigencias de nadie.>>


La hanyou sollozo cuando su mente evocó los recuerdos dolorosos de una historia que quería desesperadamente enterrar. El nudo en su garganta le impidió respirar y al parpadear su visión se llenó de lágrimas que se negó a derramar frente a este hombre cuyo rostro tan dolorosamente familiar la hacían desear cortarle la garganta y al mismo tiempo lanzarse a sus brazos para que la abrazara.


-Eh ¿hola?


Inusakuya desvió la mirada.


-Bueno...¿lo harás o no?


Kagoya abrió la boca para responder, pero fue interrumpido por la voz alarmada de la anciana Kaede.


-¡No se la vayas a quitar! Ese es el conjuro que mantiene presa a Inusakuya, ¡no la pongas en libertad o te arrepentirás!


-¡Pero qué tonterías estás diciendo anciana! ¿Quieres morir? Esa ciempiés nos comerá a todos si asimila la Perla y este inútil humano ni siquiera sabe usar sus poderes, ¿quién va a salvarnos entonces? Desde donde estoy parada no creo que no tengan muchas opciones-rugió y miró al muchacho-¿Y tú qué? ¿También quieres morir? No me importa si quieres suicidarte, ¡pero no me arrastrarás contigo!


-¡No intento suicidarme y tampoco quiero morir!


"Y por supuesto que no quiero que tú mueras."


-¡Entonces quítame esta flecha!


-¡Tú...¡Nggk! B-Bien, tú ganas, t-te la quitaré.


El joven dobló con dificultad su brazo y sujetó la flecha en el pecho de la hanyou. Cerró los ojos y se concentró.


"Te lo prometo."


Su mano comenzó a iluminarse.


"No vamos..."


La flecha palpitó, iluminándose.


-...a morir...


Kagoya apretó con todas sus fuerzas y concentró todo ese poder interior en la flecha.


-¡AQUÍ!


Con una explosión de luz la flecha se desintegró frente a los atónitos ojos de los aldeanos y la anciana sacerdotisa.


-¡Desapareció!


"¡La flecha sagrada que usó mi hermano!"


Al instante un aura maligna rodeó a la joven de ojos dorados y orejas caninas, tan intensa que el propio estudiante se estremeció al percibirla. Kagoya tragó saliva.


-¿S-Señorita?


Una pequeña pero oscura sonrisa apareció en los rosados labios de la aludida cuya mirada se ensombreció justo cuando la youkai se volvió hacia ellos.


-¡AHORA MORIRÁN!


-¡WAAHH!


Con un rugido que resonó en la noche, la ciempiés desenvolvió a la pareja solo para poder envolverlos por completo con un apretón tan fuerte que el Árbol Sagrado crujió con pequeñas grietas formándose rápidamente en su tronco.


Un instante después, las filosas garras de la hanyou rebanaron su cuerpo en pedazos, arrancándole un estridente grito de dolor.


-Fufufufu ¿eso es todo lo que tienes maldita lombriz? ¡Qué decepción!


Se burló Inusakuya, empujando los pedazos de la youkai (y a Kagoya) al suelo.


-¡Auch! Oye, no tenías que arrojarme-se quejó, sobándose la espalda.


-De nada por salvarte la vida, humano inútil.


-¿Ah sí? ¡Pues de nada por correr un maratón para protegerte de ese monstruo!


-¡Desde mi punto de vista tú eres el único que necesita protección!


-¡Eso es...


-GROAH ¡Maldita!-rugió la youkai, atacando furiosa a la hanyou, quien desplegó sus garras y saltó para recibirla.


-¡Toma esto! Garras de acero.


-¡Aaahhh!


Kagoya observó asombrado como las poderosas garras de la chica de cabellos plateados rebanaban a la ciempiés desde la boca hasta el torso, esparciendo sus trozos a su alrededor en una lluvia de sangre y tripas que no hizo más que revolverle el estómago.


"Esta chica...", pensó, observando fascinado a Inusakuya aterrizar limpiamente de cuclillas sobre el pasto, irguiéndose en toda su altura frente a él, "es tan poderosa...y sexy". El viento meció sus largos cabellos y la luz de la luna sobre ella hizo brillar su piel de porcelana con sus bonitos ojos dorados resaltando en la penumbra de la noche.


Tan hermosa. Tan etérea. Una visión divina que le secó la garganta y disparó una ola de calor en su interior, acompañada del acelerado latir de su pobre corazón.


Parpadeó y abrió la boca para decir algo, cuando vio por el rabillo del ojo como los pedazos de la youkai ciempiés se retorcían como una víbora bajo la suela de su zapato.


-¡¿Aún se mueve?!-exclamó poniéndose de pie de un salto.


La anciana Kaede se acercó de inmediato.


-¿Ves una parte de su cuerpo con luz?


-¿Eh?


-Dentro se encuentra la Perla Shikon. Si no la sacamos el monstruo revivirá constantemente y se convertirá en una batalla eterna.


-Ah no, eso no, no lo permitiré.


Frenético, Kagoya miró a su alrededor hasta que logró vislumbrar una pequeña pero brillante luz rosa emanar del interior de uno de los trozos de carne esparcidos en el suelo.


-¡Ahí está!-señaló, corriendo para sacarla del trozo de la ciempiés, cuyo cuerpo se evaporó tan pronto como sustuvo la pequeña esfera en sus manos.


"Aterrador. Aunque después de todo lo que he pasado hoy eso no debería sorprenderme."


-Anciana Kaede, aquí tiene-dijo intentando dársela, pero la sacerdotisa mayor se negó.


-No puedo aceptarla.


-¿Qué? ¿Por qué no?


-Tú eres el único que puede usar esta Perla, Kagoya.


"Tú posees la sombra de mi hermano Kyo que te protege."


-No entiendo, yo ni siquiera...Escuche, ni siquiera sé porque se encontraba en el interior de mi cuerpo una perla que es capaz de volver fuerte a cualquier espíritu, ¿qué se supone que voy a hacer con ella?


-Bueno...


-Hmphs. Es cierto-interrumpió Inusakuya, avanzando amenazante hacia el estudiante-De nada sirve darle a un humano un regalo tan valioso ¿o sí? En especial a uno tan inútil. Ahora, si no quieres ser descuartizado por mis garras será mejor que me des esa Perla.


-¿Q-Qué? No puedes estar hablando en serio.


-¿Tengo cara de estar bromeando, insecto?-gruñó, poniéndose en posición de ataque.


"Ciertamente no", sudó frío, retrocediendo instintivamente mientras la anciana Kaede se ponía frente a él y encaraba a la iracunda hanyou.


-Anda, entregamela que no volveré a pedirla.


-Eso no ocurrirá-escupió Kaede, haciendo una señal para que los aldeanos rodearan a Inusakuya, armados y listos para pelear.


-Tch. ¡No te pongas valiente anciana, ni tú ni tus patéticos campesinos son rivales para mí!


-¡Esperen!-exclamó Kagoya, levantando las manos para tratar de calmar la situación-No hay necesidad de pelear, por favor. O-Oye, ¿Inusakuya, cierto? Si quieres la Perla puedo dartela, pero no lastimes a nadie aquí.


-¡Ja! Al final si tienes algo de cerebro humano, anda, entregame la Perla.


-Claro, yo...


-¡Kagoya o como te llames, no te atrevas a entregarsela!-reprendió Kaede al joven del futuro, sujetándolo con fuerza del brazo-La Perla de Shikon no debe caer en manos de ningún youkai y mucho menos en las de ella. ¡Tú deber ahora es protegerla!


-¿Por qué no? Ella no parece...


-¡Ella solo tiene malas intenciones con la Perla! No imaginas las desgracias que causaría si tuviera un poder como este en sus manos.


-¡No creas que no te estoy escuchando anciana! ¡Y tú, dame la Perla o muere!


Kagoya puso los ojos en blanco y jadeó al verla lanzarse contra él con sus filosas garras desplegadas.


-¡E-Espera! ¿No podemos discutirlo?


Se echó hacia atrás para esquivarla, pero tropezó con los huesos dejados por la ciempiés y cayó de espaldas al suelo, evitando por poco el ataque de la hanyou que casi le corta la cara.


-¡Wahh! Estuvo cerca.


Inusakuya aterrizó detrás de él y lo fulminó con la mirada.


-La próxima vez no fallaré.


-Señorita, estás siendo muy irracional. No hay necesidad de usar la violencia, podemos llegar a un acuerdo dialogando.


"Sin mencionar que no puedo pelear contra ti, eres una chica."


-¡Aquí te tengo tu diálogo escoria humana!-se burló con las garras en alto, dando un paso para volver atacar cuando varias pisadas detrás de ella la detuvieron en seco.


-¡Ahí está! ¡Disparen!


-¡Esperen, no!


Numerosas flechas salieron disparadas hacia la chica mitad demonio, quien se giró rápidamente para destruirlas antes de lanzarse al ataque de los campesinos, cortando dos enormes árboles detrás de ellos y empujándolos sobre sus cabezas. Los aldeanos gritaron y se arrojaron fuera de su camino, evitando ser aplastados.


-Humanos inmundos. ¡No se metan en esto o también los mataré!


Más furiosa que nunca, la chica mitad youkai saltó disparada hacia el estudiante del futuro, quien recién se ponía de pie y al verla lanzarse contra él otra vez se dio la vuelta y echó a correr con todas sus fuerzas.


Que no eran muchas, considerando que ya había corrido un largo trayecto hacia el Árbol Sagrado y había peleado contra la youkai ciempiés.


"¡Esto no puede estar pasando!"


-¡Espera por favor, podemos hablarlo!


-¡Cállate y dame la Perla!


Al verlos perderse en el bosque, un aldeano se volvió hacia la anciana sacerdotisa.


-Señora Kaede, ¿fue un error desvanecer el hechizo que mantenía presa a Inusakuya?


La anciana suspiró, hurgando en el interior de su manga.


-No tengo otra opción. Todos ustedes son unos tontos.


Kaede sacó un par de cascabeles atados con un fino cordón y los sostuvo con las dos manos, cerrando los ojos mientras concentraba todo su poder espiritual en ellos hasta que comenzaron a brillar con luz rosa y salieron disparados hacia la chica mitad youkai, quien en ese momento se impulsaba desde la rama de un árbol para interceptar al joven del futuro. Inusakuya parpadeó cuando las dos luces se detuvieron bajo su mentón y se apagaron, revelando a los cascabeles atados en un lindo moño alrededor de su cuello.


Desconcertada, Inusakuya aterrizó sobre una roca y examinó su nuevo collar.


-¿Qué es esto?


-¡Rápido, dí un conjuro para calmar al espíritu!-le gritó Kaede a Kagoya, quien siguió corriendo hasta llegar a un puente colgante de madera.


-¡¿Qué?! ¿Y qué digo?


-¡Lo que sea! Dí un conjuro para que el espíritu de Inusakuya se tranquilice.


-¡Ja! ¿En serio creen que pueden tranquilizarme? ¡Son más ingenuos de lo que pensé!-se burló la ella, saltando para bloquearle el paso al estudiante.


Kagoya frenó su carrera y retrocedió ante su avance.


-¿Que yo la tranquilice? ¿Y cómo hago eso?


-¡Dí un conjuro ahora!


-¿Un conjuro! No sé que...


"Si tan solo hubiera prestado más atención a las historias de Erik lidiando con chicas histéricas y de carácter fuerte no estaría en este embrollo. ¡¿Pero cómo demonios iba a saber que servirían para algo?! A ver, piensa, ¿qué es lo que dijo ese idiota que suele calmar a una chica cuando su genio está en llamas? ¿Flores? ¿Detalles? ¿Poesía? ¡¿Serenata?! ¡Argh!"


-No tienes a dónde huir, humano-escupió con rabia-Dame la Perla y tal vez considere dejarte con vida.


-Eso no suena muy prometedor-chilló, sintiendo que el sudor le escurría por la frente.


"Bueno, Papá siempre dice que la mejor manera de arreglar los problemas es sentarse a dialogar, quizás..."


-¡Inusakuya, siéntate!


Los cascabeles brillaron al instante y el cuerpo de la aludida fue arrojando violentamente al suelo por el peso del conjuro, partiendo la madera vieja del puente colgante ante la horrizada mirada del estudiante.


-¡Kyah!


-¡Inusakuya! ¿Estás bien?-preguntó, haciendo amago de querer acercarse para ayudarla, pero se contuvo, temeroso de que reaccionara agresivamente de nuevo.


-Pero ¿qué...-chilló, de rodillas y tomando los cascabeles para intentar quitárselos, pero sus esfuerzos fueron en vano. El collar brillaba y la quemaba cada vez que intentaba descartar el moño en su cuello-¡¿Qué demonios es esto?!


-Es inútil Inusakuya, jamás podrás quitarte esos cascabeles con tus poderes.


-¡Anciana del infierno! Debí saber que serías una molestia, ket. ¡Prepárate que te voy a ma...¿Eh? ¡Kyaahh!


-¡Inusakuya!-exclamó Kagoya, lanzándose a intentar sujetar su mano cuando la madera bajo sus pies cedió y cayó al río que corría a varios metros por debajo de ellos, sin lograr alcanzarla a tiempo-¡INUSAKUYA!


-No te preocupes por ella, Kagoya, estará bien-dijo la anciana Kaede, demasiado tranquila para el gusto del joven del futuro-Es más fuerte de lo que aparenta, te aseguro que esto no la matara ni le causará el menor daño. Ahora ven, volvamos a la aldea, hay que curarte esa herida.


Con toda la adrenalina de la persecución, Kagoya se había olvidado de la fea y profunda herida aún sangrante que la ciempiés le había hecho en un costado del abdomen, mirándola ahora con extrañeza al no sentir ya dolor.


-Vamos muchacho, que pronto amanecerá.


-¿Qué pasará con Inusakuya?


Preguntó, porque aún estaba muy preocupado por la joven incluso si ella había intentado matarlo, la realidad era que él nunca quiso hacerle daño. Si hubiera sabido que los cascabeles la arrojarían tan violentamente al suelo nunca los hubiera usado, él solo quería que ella se tranquilizara para que pudieran discutir su dilema y encontrar una solución que funcionara para todos.


-Ya te lo dije, estará bien. En cuanto salga del río volverá, así que será mejor que volvamos a la aldea cuanto antes. Ahí estarás seguro y la Perla de Shikon también.


Kagoya no podía creer eso, considerando que la aldea no había resultado eficaz contra la ciempiés y menos contra Inusakuya, pero no discutió. Había sido una noche muy larga y difícil, quería descansar y la anciana Kaede le ofrecía su hogar para tal fin, no iba a quejarse.


-De acuerdo. Andando


⛩️⛩️⛩️


El sol apenas se asomaba en el horizonte, pero los aldeanos ya se encontraban trabajando diligentemente en reparar los daños causados por la youkai ciempiés en la aldea. El sonido de los martillos, las piedras y las hachas que cortaban la madera eran ahogados por los murmullos de los campesinos sobre el incidente, centrándose principalmente en el joven visitante a quien Kaede había llamado la reencarnación de su gran sacerdote Kyo.


No es que Kagoya le prestara atención a esto, los susurros apenas eran audibles en la choza de la anciana Kaede y el dolor de su herida que la sacerdotisa mayor trataba no le permitían concentrarse en otra cosa.


-Ay ay, d-duele-chillaba mientras le desenrredaban la venda.


-Quedate quieto, muchacho-reprendió amablemente Kaede-Necesito cambiarte los vendajes de la herida.


-Lo sé, pero es que...


-Sé que te duele, pero descuida. Con las hierbas que tengo aquí se calmara el dolor.


Antes de que Kagoya pudiera responder, el estruendo de madera cayendo lo sobresaltó y lo hizo girar hacia la entrada de la choza.


-Las reparaciones aún continúan. Ese espíritu maligno casi destrozó la aldea ayer.


-Sí, pero ahora tenemos serios problemas. Ahora que la Perla de Shikon volvió a aparecer en esta época, la aldea volverá a ser atacada por cualquier ser lleno de maldad.


-¿Como la mujer ciempiés?


-No solamente espíritus, muchacho-suspiró la anciana, remojando las vendas nuevas en la mezcla de hierbas medicinales que había preparado-También seres malignos que utilizarán los poderes de la Perla para aumentar sus fuerzas. Si lo logran, se convertirán en una gran amenaza para la humanidad.


-Ya veo...¡Ay! Anciana Kaede, ¿podría ser más amable? Aún duele.


-Oh, lo siento, pero tengo que vendarte de nuevo. No te preocupes, aunque estas hierbas pueden provocar un intenso ardor inicial, con el tiempo eliminarán cualquier molestia que tengas.


-Entiendo, pero...


-Ademas evitarán que tengas una infección.


-Eso lo sé, pero si pudiera...


-Keh. Ni siquiera es para tanto, lo que pasa es que eres una nena.


Kagoya frunció el ceño ante el insulto y giró para encarar a la hanyou, quien se hallaba de pie con los brazos cruzados en la esquina de la choza.


-Aunque me alegra mucho ver que te encuentras bien señorita Inusakuya, no entiendo por qué estás aquí si tanto te molesta mi presencia.


-Me iré cuando me entregues la Perla de Shikon.


-Y yo ya te dije que no puedo hacer eso, por mucho que quiera, ¿acaso no escuchaste a la anciana Kaede?


-Que me importa los problemas de los humanos. ¡Dame la Perla!


Kagoya resopló.


-Es evidente que no se puede razonar contigo.


-Descuida Kagoya, creo que el poder de los cascabeles funcionó a la perfección. Podemos estar tranquilos, ya que por mucho que desee la Perla no será de ella.


"Pero yo no quiero lastimarla"


-Eso no me tranquiliza tanto como cree-suspiró-Oye, ¿y para que quieres la Perla de Shikon? ¿Es más poder lo que buscas? Porque hasta donde pude ver, ya eres bastante fuerte, no creo que necesites de sus poderes para conseguir lo que quieres.


-¡Eso no te importa!


-Solo pienso que no deberías ser ambiciosa, especialmente sabiendo que hay tantos seres malignos detrás de ella. Estarías en constante peligro si te la diera, quizá sea mejor que volvieras a tu casa y olvidaras esto.


Te aconsejo que no seas ambiciosa y vuelvas con tus padres o quién sea que esté a cargo de ti.


Inusakuya trabó la mandíbula con tanta fuerza que sus colmillos dolieron.


-Es que esa mujer es mitad demonio-intervino Kaede, levantándose tras terminar de curar la herida del muchacho.


Y eso fue todo.


Tanto Kagoya como Kaede respingaron ante el estruendo del puño de la hanyou perforando la pared a su lado. La mirada iracunda que les lanzó hizo estremecer de terror al estudiante, encogiéndose instintivamente al ser su objetivo. La anciana, por el contrario, mantuvo la calma, como si no estuviera frente a una mitad youkai con la capacidad de desgarrarle la garganta de un tajo si quisiera.


-An.cia.na ¡¿cuál demonios es tu problema?! Hablas de mi como si me conocieras desde hace varios años, ¡pero no es así! Así que no te creas tanto.


-¿Acaso no me recuerdas? Supongo que es natural-suspiró, yendo a sentarse junto al fuego-Soy la hermana menor del hombre que te lanzó esa flecha. Me llamo Kaede.


Inusakuya parpadeó.


-¿Kaede?


La hanyou miró fijamente a la anciana sacerdotisa antes de que un recuerdo se abriera paso en su memoria, tan claro y fresco como si hubiera sido ayer.


Para ella, en realidad, había sido ayer.


-Kaede, vete de aquí.


-Pero hermano...


-Estaré bien, obedece.


-Bueno.


Sus ojos se abrieron por completo, mirando a la mujer mayor con un renovado interés.


-Eras esa niña-murmuró con asombro.


A penas la recordaba, no había convivido mucho con ella a excepción de aquellas veces en que Kyo la llevaba a cenar a su choza y las ocasiones en las que se cruzaban, no por renuencia claro, a Inusakuya le agradaba la pequeña y Kyo la amaba, pero ambos, embelasados tan profundamente con el otro, habían adoptado la costumbre de encerrarse en una burbuja en cada encuentro furtivo que tenían, sumergiéndose sin restricciones en su apasionado romance, olvidándose de todo y todos, alejados del exterior y de cualquier preocupación o deber mientras existían en un espacio en el que solo existían ellos y nada más.


-Te has hecho vieja-resopló, desviando la mirada.


-Han pasado cincuenta años Inusakuya, es natural que envejeciera con el tiempo.


Eso captó la atención de la hanyou.


-Entonces...¿Kyo también es un anciano?


Los humanos envejecen exageradamente rápido, comparados con los youkais e incluso los hanyous, sabía desde el principio que si se quedaba a su lado lo vería deteriorarse mucho antes que ella y moriría antes de que los primeros signos de vejez aparecieran en su propio rostro. La visión de verse frente a su tumba, devastada y nuevamente sola en el mundo era demasiado aterradora como para siquiera imaginar, al punto en que había ignorado deliberadamente la enorme diferencia entre sus esperanzas de vida hasta que dejó de ser un problema, cuando Kyo le dijo que podía convertirse en humana y estar juntos.


-Oh no-respondió la anciana sacerdotisa mientras echaba más leña al fuego, con la misma calma de quien habla del clima o de quien ha tenido suficiente tiempo para asimilar lo sucedido-Mi hermano Kyo ya está muerto.


El corazón de Inusakuya se detuvo.


-...¿q-qué?


-Murió el mismo día en que te selló con un conjuro usando una flecha.


Los ojos de la joven mitad youkai se humedecieron y su rostro palideció tanto que Kagoya creyó que se desmayaría.


-¿Señorita Inusakuya? ¿Estás-¡Wah!


Antes incluso de que pudiera intentar levantarse para acercarse a consolarla, la chica salió disparada de la choza, atravesando el techo y alejándose saltando de ahí.


-¡Señorita Inusakuya!


-Descuida, ya volverá-dijo Kaede, girando para mirar al estudiante del futuro-Ahora escucha Kagoya, todo indica que tú eres la reencarnación de mi hermano Kyo.


-¡¿Q-Qué?!-chilló histérico, poniéndose de pie de un salto-No, no, no, no señora, dejese de bromas que eso no puede ser. ¡Es absurdo!


-No tengo la menor duda-asintió, atizando el fuego-Y no me refiero solo a la apariencia o al poder espiritual. La Perla de Shikon se encontraba en tu interior, esa es la mejor prueba. Tu deber es protegerla a como de lugar.


-¡¿Ah?! ¡P-Pero yo no puedo protegerla! Es decir, ni siquiera soy de aquí. Tengo que volver a mi casa, con mi familia, y desde luego no tengo ni de lejos el poder para hacerlo. Especialmente si aparecen más monstruos como el de anoche.


-Tal vez no ahora, pero con el tiempo irás despertando todo tu poder y entonces no tengo la menor duda de que serás capaz de enfrentar a cualquier amenaza que se te presente. Tal y como mi hermano Kyo lo hizo en el pasado.


-Señora Kaede, le agradezco mucho lo que ha hecho por mi, de verdad, pero tengo que volver a casa, no puedo cargar con esta responsabilidad, no, no.


Kagoya sacó la Perla de su bolsillo y se la ofreció a la anciana sacerdotisa.


-Tenga, tomela, estoy seguro de que usted podrá cumplir con este deber mucho mejor que yo.


Kaede negó con la cabeza y suspiró. Se puso de pie y tomo la mano que sostenía la Perla entre las suyas, empujándola de vuelta con su dueño.


-Ya estoy muy vieja para cumplir ese papel, temo que este es un trabajo que solo tú puedes llevar a cabo.


-¡Pero...


-Al menos mientras vuelves a casa, ya pensaremos en algo si de verdad tienes que irte.


Viendo que no lograría convencerla, Kagoya no tuvo más remedio que ceder y conservar la Perla de Shikon.


-Está bien.


⛩️⛩️⛩️


"¿Cómo es que terminé metido en este lío? Ahora nunca me dejarán ir de aquí", suspiró mientras paseaba por la aldea. Metió la mano en su bolsillo y sacó la Perla de Shikon para examinarla, a simple vista parecía un objeto muy inofensivo, le parecía absurdo que algo tan pequeño e insignificante pudiera causar tantas calamidades y que solo él, precisamente él, fuera el único capaz de impedirlo.


"Ni siquiera es culpa mía que esta Perla volviera aparecer, no tenía idea de que estuviera en mi interior y por supuesto que no quería ser el responsable de protegerla. Eso es...es..."


-Imposible.


Volvió a suspirar, deteniéndose a mitad del camino para observar a los aldeanos trabajar la tierra, escuchando sin querer sus conversaciones.


-¿Qué dices? ¿Que es la reencarnación del sacerdote Kyo?


-Ahora que lo dices, ese joven me parece bastante familiar.


-¿Qué ocurre?


-Dicen que ese niño es la reencarnación del sacerdote Kyo.


-¡Oye! Dilo con más respeto. Deberíamos estar agradecidos de que regresó con nosotros.


-¿Agradecidos?


Harto de que hablaran de él, Kagoya se acercó para encararlo, pero tan pronto como los aldeanos se dieron cuenta de que les prestaba atención, juntaron las manos y comenzaron a rezar, causando que el joven estudiante se pusiera rojo hasta las orejas.


-¡N-No recen!-chilló y huyó de ahí tan rápido como sus piernas se lo permitieron.


⛩️⛩️⛩️


Las lágrimas corrían sin control por sus pálidas mejillas mientras saltaba de rama en rama por el bosque, tambaleandose precariamente sin que eso le importara. Sentía un grueso nudo en la garganta, no podía respirar, se asfixiaba, sus manos temblaban sin control y ni siquiera sabía en qué parte del bosque se encontraba, a dónde se dirigía ni cómo había llegado ahí, todos sus recuerdos desde el momento en que salió disparada de la choza de la anciana Kaede estaban cubiertos por una bruma, ni siquiera se sentía dueña de su cuerpo, era como si algo o alguien más lo controlora. No había sonido ni color, creía que se había caído en algún momento aunque no hubo ningún dolor, supuso que desde una rama más alta porque había aterrizado en otra, la madera y las hojas eran una mancha café y verde entre la espesa niebla que cubría su visión. Intentó levantarse, pero justo antes de que se pusiera de pie para volver a saltar, perdió el poco control de su cuerpo que le quedaba y se quedó tendida sobre la rama, con los brazos colgando debajo de ella y la mirada perdida.


Inusakuya...flotaba, era una sensación tan extraña pero bienvenida, se sentía en paz, libre, ligera como nunca antes se había sentido. Flotaba y todo lo que quería era seguir flotando eternamente, no sentir nada nunca más.


Más tarde, para cuando volvió en sí, tuvo que parpadear varias veces para despejar su vista e incorporarse con mucho cuidado por el temblor persistente en sus manos y piernas. Al mirar a su alrededor y reconocer la zona en la que se encontraba, se sintió aliviada al ver que no se había alejado tanto de la aldea y se recargó contra el tronco del árbol abrazando sus rodillas mientras meditaba lo sucedido. El dolor en su corazón no había desaparecido y no creía que fuera a desaparecer pronto...


O nunca.


Pero al menos se sentía más calmada, no había más lágrimas (se habían secado), el nudo en su garganta se había empequeñecido considerablemente (sin deshacerse) y ya no tenía problemas para respirar, lo cual era un avance.


-Así que... murió...


Inhaló y exhaló profundamente antes de que un objeto cortara repentinamente el aire con ella como objetivo, activando sus instintos, estiró el brazo y lo atrapó. Observó la pequeña fruta con el ceño fruncido y luego giró para encontrarse con el estudiante del futuro, quien estaba al pie del árbol cargando bolsas con verduras y frutas.


"La última persona que quería ver."


-Acaban de regalarmela-dijo a modo de explicación.


-¡Ladrón!-escupió.


-¡No la robé! Los aldeanos me la regalaron.


-Keh. ¡Cómo si fuera a creer eso!


-Puedes creer lo quieras, yo...-suspiró, sin ganas de pelear con ella otra vez-Olvídalo. Oye, ¿por qué no bajas y comemos juntos?


-¿Ah? Ni lo sueñes.


-Vamos, hay suficiente para los dos y no te he visto comer nada desde anoche, debes estar hambrienta.


-¡Dije que no! Vete, déjame sola-dijo girando para darle la espalda.


-Por favor señorita Inusakuya, solo quiero que hagamos las pases.


-¡LARGO!-rugió.


El estudiante suspiró, resignado. Tomó algunas frutas de la bolsa y las dejó junto a las raíces del árbol antes de darse la vuelta y marcharse.


Inusakuya resopló.


"No necesito tu caridad."


⛩️⛩️⛩️


El tiempo pasó demasiado rápido para el gusto de Kagoya, para cuando se dio cuenta ya era la segunda noche que pasaba en ese extraño lugar y aún no estaba ni cerca de averiguar cómo regresar a casa. Aunque la anciana Kaede y los aldeanos habían sido muy amables, la desesperación de no encontrar una sola pista o razón para haber terminado ahí y el miedo a quedarse atrapado para siempre sin poder volver a ver a su familia y amigos comenzaban a crecer en su interior con demasiada velocidad como para seguirlos reprimiendo.


-Ya han pasado dos días desde que llegué aquí-suspiró escuchando el crepitar del fuego en el centro de la choza de la anciana sacerdotisa-¿Cómo es posible que me pase esto?


"Abuela, Sora, papá..."


Los rostros de cada uno aparecieron en su mente, todos sentados en la mesa para comer, felices, riendo, sin ninguna preocupación más allá de lo común. De solo pensar en lo angustiadas que estarían su hermanita y su abuela ahora sin saber de él, en la frustración de su padre al no encontrarlo, se le retorcía el corazón.


-Buscaré la manera de salir de aquí, lo prometo-dijo con determinación.


"Volveré a casa, cueste lo que cueste".


⛩️⛩️⛩️


Sin saberlo, fuera de la choza, un cuervo youkai de tres ojos rojos vigilaba al muchacho, acechando y esperando el momento oportuno para robar la Perla, apresurándose a levantar vuelo cuando Inusakuya se elevó por encima de los árboles y se lanzó hacia él, ahuyentandolo junto a los otros cuervos que habían estado reposando en las ramas secas de aquel árbol.


-Ratas voladoras-escupió la hanyou con el ceño fruncido-Han sido atraídas por el olor de la Perla de Shikon. Que desagradable.


⛩️⛩️⛩️


Tan pronto como amaneció, Kagoya se escabulló de la choza de la anciana Kaede y corrió al bosque en busca del pozo.


"Yo llegué por ahí, ¡estoy seguro! Si encuentro el pozo quizá entonces también encuentre una forma de volver."


Ignorando el peligro que racionalmente sabía que podría encontrar por merodear en las afueras de la aldea sin conocer bien el lugar todavía ni las amenazas locales entre las cuales se encontraban bestias feroces o maleantes, el estudiante se apresuró salir antes de que algún aldeano lo viera e intentara detenerlo.


"Papá, abuela, Sora, descuiden, volveré pronto a casa."


⛩️⛩️⛩️


Cuando la anciana Kaede descubrió que el joven al que había dado refugio no estaba, avisó inmediatamente a los hombres de la aldea para que la ayudaran a buscarlo. Los hombres se organizaron rápidamente y se dispersaron por toda la aldea, revisando cada rincón y llamando al estudiante con la esperanza de que respondiera y apareciera.


-Kagoyaaa. ¿Dónde estás, jovencito?-llamaba la sacerdotisa, caminando con calma por los cultivos.


-¡Anciana Kaede!


-¿Qué ocurre?


-Ya buscamos al muchacho por toda la aldea, pero no lo encontramos.


-¿Cree que haya salido?


-Espero que no, sería muy peligroso. Siendo tan inexperto no está listo aún para enfrentar a los enemigos que le esperan. Tal vez debí contarle más al respecto.


-¿Qué hacemos ahora, señora?


-Sigan buscando, si no aparece formaremos grupos para buscarlo en los alrededores.


-Entendido, señora Kaede.


Cuando los aldeanos se alejaron, Kaede giró y alzó la mirada hacia el techo de una choza donde se encontraba Inusakuya, sentada en el borde con los pies colgando y las manos dentro de las mangas de su kimono. Miraba distraídamente al horizonte, pero cuando sintió el peso de la mirada de la anciana sacerdotisa giró hacia ella y frunció el ceño.


-¿Qué quieres?


-Kagoya no aparece.


-¿Y a mi qué? No soy su madre para traerlo de la manita ¿o es que piensas que lo tengo escondido en la manga?-la hanyou descruzó los brazos y revisó una por una sus mangas-Ey inútil, ¿estás ahí?


Ignorando la burla, Kaede insistió.


-Podrías ayudarnos a buscarlo, puede estar en peligro.


-Ese no es mi problema.


-Inusakuya...


-Si fuera tú no le haría perder el tiempo a los aldeanos, probablemente ya se lo comieron las bestias.


-Eres demasiado cruel con él.


-Ket. ¡¿Y a ti qué te importa?! ¡Ese estúpido humano se lo ha buscado! ¡Por...por...


-¿Existir?


-¡Exacto!


La mayor suspiró.


-Inusakuya, debes entender que Kagoya no es mi hermano Ky...


-¡Si no lo entendiera ya le habría cortado la garganta!-rugió, ardiendo en furia.


Estaba harta de que la anciana se lo recordara todo el tiempo. No había un solo instante en que no tratara de calmar su hostilidad contra el inútil hombrecito, como si ella fuera la que estaba mal en toda la situación.


-Largate y deja de fastidiarme.


-Recuerda que Kagoya es el guardián de la Perla ahora, ¿dejarás que otro monstruo se quede con ella si algo le pasa?


-...-


-Ten cuidado-dijo girando para continuar su camino-Pasaste años atrapada en el Árbol Sagrado, tómalo con calma.


-Ket. ¡Estoy en mejor forma que tú abuela del demonio!-gruñó y se alejó saltando de ahí.


-Puedo verlo.


⛩️⛩️⛩️


Inusakuya gruñó para sí misma y pasó a toda velocidad entre la maleza, saltó sobre las piedras del río y se elevó por encima de los árboles más altos para echar un vistazo general antes de descender a las ramas y seguir saltando y olfateando el aire, buscando desesperadamente el aroma de Kagoya.


-¡Maldición!-escupió-¿A dónde se llevó la Perla ese estúpido?


Trabando los dientes, la hanyou continuó saltando hasta que percibió el aroma del estudiante del futuro, leve y casi imperceptible, que la guió hasta el Pozo Devorador de Huesos.


"¡Ahí!"


Aterrizó en el suelo y miró alrededor, buscando a Kagoya sin percatarse de la presencia tras ella hasta que fue demasiado tarde. Una ramita crujió, el inmundo aroma de un humano inundó sus fosas nasales e Inusakuya giró rápidamente para ver al bandido que saltó frente a ella con una sonrisa maliciosa y espada en mano.


-Keh. Tienes mucho coraje para-¡mmngh!


Inusakuya abrió los ojos por completo y levantó los brazos para arañar el rostro del bandido que le cubría la boca y la nariz con un pañuelo que despedía un olor tan penetrante para su sensible nariz que no pudo mantener la consciencia mucho tiempo, su vista se oscureció y se desplomó en los brazos del hombre.


-Jajaja ¡La tenemos!


-¡Llevemosla con el general!


Kagoya, escondido detrás de un árbol, chilló horrorizado y se cubrió los labios rápidamente para evitar que lo escucharan mientras los veía marcharse con Inusakuya inconsciente. Tan pronto como los bandidos desaparecieron de la vista, el joven salió de su escondite y suspiró aliviado.


-Uff, eso estuvo cerca.


"Si no hubiera notado que Inusakuya me seguía no me habría dado cuenta de que esos hombres me rodeaban y no me habría escondido a tiempo", pensó retomando su camino."Estoy seguro de que Inusakuya me buscaba para llevarme de vuelta a la aldea...o para intentar robarme la Perla, como sea, fue una suerte que apareciera o el secuestrado sería yo."


Caminó solo unos pasos más y finalmente vio el pozo al frente.


-¡Ahí está!-exclamó eufórico y echó a correr hacia él-Es el pozo vacío por donde salí. ¡Por fin! ¡Podré volver a casa y...


¿Cuándo te volviste tan patético, Kyo?


Se detuvo, parpadeó varias veces antes de girar la cabeza hacia la dirección que los bandidos habían tomado para escapar del lugar.


Que vergüenza me das Kyo, justo cuando pensé que no podías ser más patético.


-¿Qué...estoy haciendo?


"¿Cómo puedo pensar en irme en un momento como este? ¡Inusakuya está en peligro! ¿Cómo puedo llamarme un hombre si abandono a una chica en manos de bandidos? ¡¿Cómo puedo ser tan egoísta?! ¡Ella me necesita! Está en problemas por mi culpa ¿y todo lo que hago es intentar escapar? Ay mirenme, un miserable cobarde que usa a una mujer como escudo y luego huye dejándola a su suerte. ¡Maldito! "


El joven metió la mano en su bolsillo y sacó la Perla de Shikon, observándola fijamente en su mano.


No solo son los espíritus, también habrá humanos de pensamientos malos que estarán en busca de esa Perla.


-Estoy seguro de que esos hombres buscaban la Perla. Deben creer que Inusakuya la tiene y cuando se den cuenta de que no es así...


Un escalofrío le recorrió la columna vertebral. No tenía duda de que Inusakuya era capaz de encargarse de esos bandidos por su cuenta, la había visto en acción y era muy fuerte, y poderosa, y letal, pero estaba inconsciente (todavía no entendía cómo) y para el caso, era culpa suya que estuviera en peligro, pudo advertirle de la emboscada, pudo ayudarla y no lo hizo, creyendo que no serían un problema para ella.


"No, eso no es cierto y lo sabes. La viste venir y pensaste que podías usarla para librarte de los bandidos. Te escondiste como un cobarde mientras se la llevaban y no hiciste nada. Maldito, maldito, maldito..."


Cerrando con fuerza los puños, Kagoya echó a correr por el camino que los bandidos habían tomado.


-No importa si ella no necesita mi ayuda...ni la de nadie. ¡No voy a dejarla!


⛩️⛩️⛩️


Lejos de ahí, Inusakuya se despertó bruscamente al ser arrojada al suelo y sujetada con fuerza por los bandidos.


-¡Oigan, cuidado humanos imbeciles!-gruñó retorciéndose bajó el agarre de sus musculosos brazos y sintiéndose profundamente frustrada al no poder apartarlos.


"Si no estuviera tan mareada...¡Maldición!".


Lo que sea que le habían puesto en el pañuelo le había afectado más de lo que creía, no podía pensar con claridad y su falta de fuerza y coordinación motriz le impedían liberarse. Su frustración solo aumentó cuando sintió numerosas manos callosas registrando su cuerpo.


-¡Kyah! ¡¿Qué me están haciendo, cerdos asquerosos?!-chilló, retorciéndose con más fuerza y con el color subiéndole por las mejillas.


Los hombres estallaron en carcajadas al verla retorcerse como lombriz.


-Aquí está, general. La capturamos tal y como usted lo pidió-dijo uno de ellos al hombre que se encontraba sentado en un rincón de la cabaña.


-¡Jajajajaja! Sí, trae puesto un kimono muy corto.


-Miren, que orejas tan extrañas.


-¿Qué clase de vestimenta es esta?


Si el rostro de Inusakuya ya estaba rojo, ahora definitivamente estaba en llamas. Su rostro, su cuello y hasta sus orejas se pusieron tan rojas como su kimono cuya falda había sido levantada por la parte de atrás al mismo tiempo que otro bandido le acariciaba una de sus orejitas. Se puso de pie de un salto, arrojando a los hombres al suelo y bajándose el kimono.


-¡Alejense de mi, humanos atrevidos!


-¡Mujer insolente!


-¡Cómo puedes reclamarnos si traes una ropa que muestra todo!


-Oye preciosa, ¿no quieres ser mi esposa?


-¡Ni que estuviera loca, cerdo! Acércate más y te cortaré la garganta.


Justo cuando los bandidos comenzaban a rodearla de nuevo, una voz ronca hizo eco en la cabaña, paralizando a todos en su lugar.


-Entregamelaaa.


Inusakuya giró, abriendo los ojos por completo al ver al gigante frente a ella, nunca había visto a un humano tan grande y menos uno con ese color de piel tan pálido.


-Entregame la Perla.


"¿Perla?"


-Jajajajaja.


El gigante se puso de pie y avanzó tambaleante hacia ella. Los bandidos se apresuraron a sujetarla por los brazos mientras su líder desenvainaba su espada.


-¡Oigan! ¡Quitenme las manos de encima, inútiles!


-Por favor general, acabe con ella de un solo golpe como siempre lo hace-dijo uno, empujándola hacia él.


La hanyou entrecerró los ojos.


"¡Ese olor!"


Con el gigante tan cerca, Inusakuya pudo percibir su nauseabundo y anormal aroma, arrugando la nariz con desagrado al comprender lo que pasaba.


"Este tipo es...¡Maldito cuervo!"


Apenas tuvo tiempo de empujar a sus captores antes de que la enorme espada de su líder los cortara por la mitad.


-¡No escaparás!


-¡Atrapame si puedes!


El gigante gruñó y agitó su espada una y otra vez intentando cortarla, pero la hanyou lo esquivaba con movimientos ágiles y veloces, manteniendo su atención en ella para que no lastimara a los hombres que se hallaban acobardados en la esquina de la choza.


-¡Entregame la Perla de Shikon!


-¡No tengo la Perla, cuervo estúpido! Pero lo que sí tengo son garras y las usaré para rebanarte-rugió desplegando sus garras.


Pero justo cuando estaba a punto de lanzarse al ataque, un exhausto y sin aliento Kagoya irrumpió en el lugar.


-¡Inusakuya! ¡Vine a rescatar-¡Wah! ¡¿Qué rayos es eso?! ¡¿Un gigante?! ¿Por qué tiene ese color tan pálido?-exclamó horrorizado, observando al monstruo que blandía su espada contra Inusakuya.


-Tch. ¡Al fin apareces, humano estúpido!


-¡No me llames así!


-¡La Perla! ¡Dame la Perla de Shikon!


-¡WAH!


El color escapó del rostro del estudiante al ver al gigante abalanzarse contra él en un movimiento demasiado veloz para alguien de su tamaño, dejándolo tan impactado que solo atinó a cubrirse con sus brazos al ver la espada a punto de cortarlo.


-¡Abajo, inútil!-le gritó la chica mitad youkai, saltando para recibir el ataque y quebrando la espada en dos con sus garras.


El gigante se tambaleó hacia atrás, casi cayéndose al ver su arma destrozada.


-¡Inusakuya!


-¿La Perla de Shikon está bien?


-¿Qué?


-¡Te pregunto que si la Perla de Shikon está intacta! Aún la tienes, verdad.


-Claro-resopló, sacando la esfera rosada de su bolsillo para mostrársela-¿Lo ves? Esta bien. ¿Cómo estás tú?


-Tch. ¡Por supuesto que estoy bien! No soy tan frágil como los humanos. Y hablando de eso...


La hanyou miró hacia los acobardados bandidos.


-¡¿Por qué se quedan ahí parados?! ¡Huyan ya!


-¡C-Claro!


-¡Vamonos!


-¡Corran!


Los hombres pasaron corriendo junto a ellos hacia la salida justo cuando el gigante volvió al ataque. Inusakuya giró para encararlo y tuvo que cubrirse rápidamente la nariz al hacerse más intenso el olor a putrefacción que emanaba de él.


-Qué olor tan desagradable.


-A-Ah sí, ahora que lo dices percibo un olor a podrido. ¡Mira!


Una parte de la armadura del gigante se desprendió de su hombro, revelando un hueco en el interior de su pecho del que se asomaba un cuervo youkai de tres ojos rojos.


-¡¿Qué demonios es eso?!


-Ese cuervo comenzó a comer el interior de su pecho anoche y creó un nido para su conveniencia.


-¿Estaba controlándolo? Ahora entiendo por qué actuaba tan torpe.


-Los cuervos de la muerte no son fuertes, por eso usan los cadáveres para pelear contra los demás. Hmphs. ¡Qué pésima idea!


Sonriendo de lado, Inusakuya se lanzó contra el cuervo, atravesando el cadáver del bandido y causando que el youkai emergiera velozmente de su nido, saliendo disparado contra el desprevenido estudiante, quien se cubrió con los brazos y se agachó.


-¡AH!


Sin embargo, el cuervo aprovechó su momentánea distracción para arrebatarle la Perla que aún sostenía en una de sus manos y que accidentalmente había dejado expuesta al cubrirse de su ataque. La sujetó en su pico y se alejó volando a toda velocidad de ahí.


-¡Ay no! ¡No no no no no no! ¡Regresa, malvado cuervo!-chilló intentando perseguirlo.


-¿Qué rayos te pasa?-gruñó Inusakuya corriendo detrás de él-Dejalo, solo es un tonto cuervo.


-¿Qué no vas a perseguirlo, Inusakuya?


-Si me pongo a pelear con esa basura nunca acabaré, torpe, son tan numerosos como las ratas.


-¡Pero...


-¡Ningún pero! ¡¿Crees que soy tu sicaria o algo así?! ¡Explotador!


-¡No soy...¡Inusakuya, me quitó la Perla!


La hanyou parpadeó. Al instante siguiente su rostro se puso tan rojo como momentos antes, pero por razones muy diferentes.


-¡GRANDÍSIMO TONTO!


El techo de la choza explotó y se derrumbó cuando la hanyou de InuYoukai lo atravesó de un salto, sujetando fuertemente el brazo del estudiante quien ni siquiera pudo quejarse al verse arrastrado por ella.


-¡Eres un torpe e inútil hombrecito!


-¡Deja de insultarme! ¡Ya dije que lo siento!


-¡Tus disculpas no...


Se detuvo. Kagoya casi chocó contra ella, quien se quedó mirando el carcaje de flechas y el arco que se hallaban colgando de uno de los caballos de los bandidos.


-¿Qué pasa?


⛩️⛩️⛩️


-¡Ese maldito cuervo no escapará!


-¡Inusakuyaaaa! ¡Espérame, por favor!-suplicaba el estudiante, intentando desesperadamente seguirle el paso montando el caballo que ella le había obligado a tomar.


-¡Date prisa!


Pronto, el youkai apareció a la vista. Inusakuya apresuró el paso y Kagoya tiró de las riendas del animal para alcanzarla.


-¡Inusakuya, espera!


-¿Qué estás haciendo, tonto?-le gruñó mirándolo de reojo sin dejar de saltar.


-¿Eh?


-Derribalo con una flecha.


-¡¿Q-Qué?! Debes estar bromeando, ¡jamás he usado un arco y flechas!


-Los cuervos de la muerte se alimentan de la gente y nos meteremos en grandes problemas si la Perla de Shikon sufre algún cambio.


Casi como si escuchara sus palabras, el cuervo aprovechó ese momento para comérsela.


-¡Se tragó la Perla! ¿Y ahora qué?


-Yo me adelantaré y le cerraré el paso, y luego tú lo derribas con una flecha. Asegúrate de purificarla o no desaparecerá.


-Está bien, lo intentaré-dijo, sujetando las riendas del caballo con una mano para tomar una de las flechas y colocarla en el arco.


Era extremadamente difícil montar y apuntar al mismo tiempo, pero tenía que intentarlo o el youkai escaparía con la Perla y lastimaría a mucha gente, y no podía permitir eso.


"Una vez que lo derribe, ya no necesitaré más de este inútil", pensó Inusakuya con media sonrisa. Corrió con todas sus fuerzas, ayudaba que su peso y altura la hicieran más ligera, permitiéndole adelantarse al cuervo y saltar tan alto como para quedar a su altura.


-Garras de acero.


-¡Groaw!


El youkai la esquivó como esperaba, pero lo distrajo lo suficiente para que Kagoya le disparara.


-Kyo era un gran arquero, ¡así que derribalo con una sola flecha!


-De acuerdo, pero no soy Kyo.


"Sin embargo, Kyo, viejo, quisiera que me ayudaras ahora.", rogó, disparando.


Sin embargo, la flecha no alcanzó su objetivo e Inusakuya lo fulminó con la mirada mientras aterrizaba en el suelo.


-¡Eres un fracaso!-escupió, girando para seguir persiguiendo al youkai.


-Lo siento, pero no es tan fácil como parece-replicó tirando de las riendas del caballo.


-¡No seas chillón!


-¡No lo soy!


Al dirigir su mirada al cuervo, ambos observaron con asombro como éste se transformaba y adoptaba una apariencia más monstruosa y grande que la anterior.


-¡Se transformó!


-¡Maldición!


La hanyou corrió veloz y saltó para cortarle el paso de nuevo.


-Garras de acero.


Esta vez consiguió destrozar parte de la cola del cuervo, haciéndolo trinar con dolor mientras se tambaleaba y volaba más lento.


-¡Ahora!


Kagoya volvió a disparar, pero igual que la vez anterior su flecha no tuvo la suficiente fuerza para impactar al youkai. Furiosa, Inusakuya aterrizó y le propinó un puñetazo tan potente que lo derribó del caballo.


-¡AH! ¿Y eso por qué?


-¡Lo sabía!-lo señaló con rabia-Tú no eres la reencarnación de Kyo, solo eres un embustero, un tonto y un inútil. ¡No tendré más esperanzas en ti!


-¡Inusakuya, espera!-la llamó, intentando detenerla pero la hanyou lo ignoró y saltó tras el youkai-Ay no puedo creerlo. ¡Inusakuya!


Aún adolorido, Kagoya corrió para intentar alcanzarla, pero por más que se esforzaba tanto ella como el cuervo eran demasiado rápidos para él.


-¡Inusakuya!


El cuervo se desvió de su curso y se adentró en la aldea, lanzándose en picada hacia un niño pequeño que cruzaba un puente junto a su madre.


-¡Ah, mamá!


-¡Mi hijo! ¡Auxilio, salven a mi niño!


Al verlo, Inusakuya chasqueó la lengua.


-Ya atrapó una presa y el muy tonto no sabe que voy a destruirlo junto a su pequeña víctima.


-¡No lo hagas, Inusakuya! ¡Tienes que salvar al niño primero!-gritó Kagoya, abriéndose paso entre la multitud que observaba la escena.


-¡No molestes! Tú fuiste quien no pudo derribarlo-gruñendo, la chica de cabellos plateados saltó, impulsandose desde una pendiente para ganar más altura y alcanzarlo-Recibe mis garras de acero.


Esta vez fue capaz de hacerlo pedazos, los cuales cayeron al río junto al niño. Inusakuya aterrizó en una enorme roca que sobresalía del agua y miró frenéticamente alrededor.


-¡La Perla de Shikon! ¿Dónde está?


Mientras tanto, Kagoya se lanzó al río para salvar al pequeño que era arrastrado por la corriente. En su apuro, ni siquiera se detuvo a quitarse los zapatos primero.


-¡Auxiliooo!


"Que bueno que tomé clases de natación", pensó nadando con todas sus fuerzas hasta alcanzar al pequeño.


-Miren esa manera de nadar.


-Que extraño.


-¡Es un monstruo acuático! Es la primera vez en mi vida que veo un monstruo acuático.


Kagoya tomó al pequeño y comenzó a nadar hacia la orilla.


-Tranquilo pequeño, ya estás a salvo.


-Ahora el monstruo acuático está nadando de lado. ¡Es muy veloz!


-¿A quién le está llamando 'monstruo'? ¡Usted está loco!-resopló el estudiante del futuro, llegando a la orilla y entregando al pequeño a su madre.


-¡Tokichi!-exclamó la mujer, abrazando a su hijo.


-¡Mamá! Tenía miedo.


-Te lo agradezco mucho, eres muy valiente jovencito.


-No fue nada.


Inusakuya se acercó rápidamente a la orilla del otro lado del río y saltó para cruzarlo, aterrizando justo al lado del joven.


-¡Oye! ¿Dónde está la Perla de Shikon?


-¡¿Eso es lo único que te importa?!


-Tsk. ¡No me grites!


-¡Pues no seas tan egoísta!


-¡Eres un...


-¡Miren allá!


Ambos giraron justo a tiempo para ver al cuervo youkai salir del agua y alejarse volando de ahí.


-No puede ser, se escapó. ¡Mira lo que hiciste, inútil!


-¡¿Lo que yo hi...¡Este no es el momento para discutir, Inusakuya!


-¡Kyah! ¡Mami!


-¿Qué es eso?


-¡Es la pata del cuervo!


-¡Intenta volver con el resto del monstruo!


"¡Eso es!"


Kagoya miró a su alrededor hasta localizar lo que buscaba.


-Disculpe señor, ¿podría prestarme su arco?


-Eh sí, claro. Pero está demasiado lejos ¿no?


La hanyou estuvo de acuerdo.


"Podría seguirle el paso, pero incluso si me impulsara con todas mis fuerzas no podría derribarlo. Está demasiado alto."


-Está bien-respondió Kagoya, tomando la pata del cuervo y atándola a su flecha.


Colocó la flecha en el arco y tensó la cuerda todo lo que pudo.


-Esta vez lo derribaré a como de lugar-afirmó y disparó.


"Al regenerarse con la Perla de Shikon, estoy seguro de que esa pata se dirigirá justo a su cuerpo."


Tal como pensó, su flecha alcanzó al youkai y lo hizo pedazos, pero al mismo tiempo impactó a la Perla de Shikon, la cual se fragmentó en miles de pedazos que salieron disparados de ahí en medio de una cegadora luz rosada.


-¡Lo logré!


"¡Le dio!", pensó una atónita Inusakuya.


-Pero...-frunció el ceño-¿Qué es ese gran resplandor?


⛩️⛩️⛩️


-Señora Kaede, ¿qué es eso?


La anciana miró a donde le señalaban e hizo una mueca horrorizada.


-No puede ser...sucederán terribles desgracias.


⛩️⛩️⛩️


-Oye insecto, ¿estás seguro de que cayó por aquí?-preguntó por enésima vez la hanyou de InuYoukai, mirando su alrededor.


Ignorando el insulto y haciendo acopio de toda su paciencia, Kagoya asintió.


-Sí, al menos tuve esa impresión-respondió, acomodando sus lentes pensativo-Pero ¿qué habrá sido ese resplandor?


El crujido de un arbusto llamó su atención y al girar, la cabeza del cuervo salió disparada hacia él.


-¿Pero qué...


-¡Garras de acero!


El cuervo se desvaneció y un pequeño fragmento rosa cayó al suelo. Kagoya lo recogió de inmediato, observándolo con detenimiento y llegando a una conclusión para nada agradable.


-Probablemente esto es...


"No, esto no puede estarme pasando. Por favor no."


-¿Ah? ¿A qué te refieres?


-Creo que es...-tragó saliva, temeroso de decir en voz alta lo que pensaba-Inusakuya, creo que...que esto es...un trozo de la Perla de Shikon.


Un pesado silencio se instaló en el lugar mientras la hanyou procesaba sus palabras. Su rostro se puso muy pálido antes de colorearse por completo mientras sus nudillos se ponían blancos por tanto apretar los puños.


-¡¿QUÉ DIJISTE?!


Fin.



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