Capítulo único
El paraíso en el infierno
Había una vez un hermoso, inocente y demasiado curioso Ángel llamado Jimin, unos grandes ojos color azul, cabello rubio, piel clara, con unas hermosas alas blancas que sobresalen de su espalda, reluciendo su belleza cada que las ponía a trabajar, volando con ellas de un lado a otro.
El pequeño Ángel siempre fue muy curioso en cada detalle, cada objeto nuevo, cada que veía algo, sus ojos azules brillaban con intensidad por su emoción, pero más que ello se llenaba de sabiduría todos los días.
Estaba destinado a ser un sucesor con honores para uno de los Arcángeles que pronto dejaría el cielo, el lugar más resplandeciente donde hay amor, paz, amabilidad, donde Ángeles comparten su sabiduría a los humanos que llegan al paraíso.
Su comportamiento siempre fue bueno, amable, cordial, sensible, sencillo, lleno de alegría, lleno de amor, inocencia pura.
Ante los ojos de todos sus superiores es un ángel digno de ser el sucesor de un arcángel, digno por ser un ángel inocente que ver soluciones a todos los problemas que se presentan habitualmente.
Un tierno ángel que está acostumbrado a seguir las reglas, las órdenes, los acuerdos, todo lo que viniera de sus superiores, jamás desobedeció nada, nunca presentó síntomas de ser un mal Ángel o ser alguien no digno para su próximo trabajo con más peso.
El pequeño ángel se encarga de traspasar las almas a la siguiente vida, la continuidad de la muerte, todas las almas deben pasar por un par de filtros en el cielo para sanarlos, borrar sus recuerdos, limpiar sus almas, corazones, mentes.
Las almas pueden quedarse en el cielo hasta cinco años para llenar sus corazones de amor y de paz, que no recuerden nada de sus vidas pasadas y poder comenzar una nueva vida como otro ser humano en la tierra.
Jimin mantenía a las almas tranquilas antes de poder llevarlas al mundo humano, injertar ese rayo de luz al momento que las mujeres están dando vida, una vez que el alma se coloca en el cascarón de un bebé este abre sus ojos y llora al primer momento.
Es algo maravilloso que el pequeño Ángel encuentra traer vida al mundo de una forma llena de amor aunque para esas mujeres sean algo dolorosas, puede ver las sonrisas y cómo sus ojos se llenan de alegría al recibir a sus hijos o hijas en brazos.
Aquellos llantos de las madres al ver a sus bebés por primera vez, ver cómo los padres lloran de felicidad, otros lo festejan saltando, algunos abrazan a sus esposas entre lágrimas y se dicen lo mucho que se aman.
Su parte favorita de ir al mundo de los humanos es, ver felices y llenos de amor a los padres que sostienen a sus bebés por primera vez.
Hay un ser despreciable, que vive entre la oscuridad y la maldad, alguien que se alimenta del odio, el rencor, las envidias, los problemas de las personas, uno de los principes del infierno llamado Jungkook, con ojos color rojos intensos, una sonrisa perversa, cabello negro oscuro como su alma, alas negras con tonos rojos.
Este demonio disfruta de ver a todos sufrir, cada lamento, cada reproche, cada dolor, cada discusión, su habilidad como uno de los príncipes es hacer que las personas saquen todo su dolor, que se lastiman mutuamente entre ellos con tan solo un toque, o simplemente los señale con el dedo y sonríe.
Un demonio astuto y para nada inocente, le gusta jugar con cada herida de las personas vivas y de los muertos, cada que llega un alma en pena son castigados con lo que más se arrepienten en sus vidas, una y otra vez, repitiendo a cada momento.
Escuchar sus gritos de dolor, de agonía, su sufrimiento y cada súplica de perdón es gratificante, pero mayormente le gusta castigar a los que se quitan la vida, quienes deciden suicidarse ya que dicen que la muerte es un alivio para dejar de sufrir.
Los hace vivir su suicido una y otra vez hasta que se arrastran de rodillas suplicando por misericordia, se divierte un par de años y luego traslada las almas a sus infiernos personales decididos por otros demonios.
A alguien como él no le interesan las reglas, ni los acuerdos, al ser uno de los príncipes del infierno tiene poder entre los demás, cada príncipe del infierno tiene su propio sector para castigar a sus almas que llegan.
Divisiones para disfrutar de todo su dolor y llanto sin piedad alguna hacen sus trabajos, suelen ir a la tierra para sembrar el caos entre la gente, o simplemente se divirtieron con los humanos, ellos no tiene reglas en absoluto, tienen una libertad condicional de hacer lo que quieran al ser los príncipes.
Juegan con los humanos como si fueran unas marionetas, mueven sus hilos a su antojo, siempre están al pendiente de los más crueles o tiranos sobre aquella tierra y los reclaman como suyos para ser llevados al infierno.
Un juego constante entre los demonios mismos, no por ser de la misma raza se llevan bien, pelean entre ellos mismo por la toma del poder y apoderarse de aquellos infiernos creados cuando se aburren de estar en el suyo.
Ni siquiera la misma Lilith que es la madre de todos los demonios, la única reina del infierno interviene entre las pelas de sus hijas e hijos, lo llega hacer al ver que están a apunto de matarse, la debilidad de ese demonio más poderoso son sus hijos e hijas que ha creado.
Pero solo unos cuantos se merecen los títulos de príncipes y una marca especial que cualquier otro demonio debe inclinarse ante él o ella.
Jungkook es alguien que gusta disfrutar de los castigos de sus almas encargadas que tiene, ha luchado con tres de sus hermanos y dos de sus hermanas, todos ellos derrotados por él y convirtiéndose en uno de los príncipes más poderosos y respetados.
Jimin hace su recorrido habitual para llevar a una de las almas a la tierra, sus hermosas alas blancas resplandecen ante la vista de otros compañeros, en sus manos lleva una flama de color azul y se transporta del cielo a la tierra.
Sus bellos ojos color azul siguen el camino marcado que le corresponde hacia el lugar de la nueva vida que lleva en sus manos, una vez está en aquel hospital sonríe al ver a esa nueva madre dando a luz al bebé.
Jimin se acerca y coloca sus manos sobre el vientre de la mujer, la llama que tenía en sus manos se esparce en el vientre y se aleja un poco observando como a los segundos el bebé nace, sus ojos se abren y un sonido de vida es llenado en esa habitación.
Un hermoso llanto ante sus ojos y sonríe.
El pequeño ángel observa detrás de la puerta y siente un poco de curiosidad al ver a una persona viendo desde lejos, no puede evitarlo pero se acerca y atraviesa la puerta con su magia, observa al hombre que está de pie.
Su pequeña y suave mano se acerca al hombro de ese hombre y al colocarla observa sus recuerdos pero no son felices, al parecer es el papá de ese nuevo ser que ha transportado.
Hace que su pequeño y más sensible corazón se ponga triste, sus ojos azules sienten dolor al ver a ese hombre. El pequeño ángel se asusta al sentir una mano sobre la suya y al ver de quién se trata se sorprende, es un demonio, el único ser que puede ver su existencia en el mundo de los humanos.
—Este hombre es mío, ahora quita tus manos llenas de luz—Lo dice con voz fría y aterradora.
Ese demonio ni siquiera lo voltea a ver solo se centra en aquel pobre hombre, su pequeña mano la retira lentamente y siente un escalofrío cuando ese demonio gira su cabeza para verlo y le dedicó una sonrisa.
—Vaya, que bonito eres pequeño ángel—Le dice con una sonrisa coqueta sin temor a nada.
El pequeño ángel tiene miedo, no sabe qué hacer, observa como su pulsera bañada de oro empieza a emitir un brillo, debe transportar a otra alma, se aleja de ese demonio pero sus ojos azules no dejan de verlo.
Desaparece de un momento a otro para ir al cielo y poder hacer su deber.
Mientras tanto el demonio sonrió perversamente al ver a aquel bello ángel, es la primera vez que lo ve, incluso el siendo un demonio pudo ver a través de su alma y está llena de luz, una luz inmensa y brillante que cualquiera mataría por matarlo.
Es una luz pura y brillante, un ser lleno de inocencia.
Jungkook comenzó a hacer su trabajo, fue detrás de aquel humano que se dirige a las escaleras de aquel hospital, sus ojos negros con un prufundo vacio mientros que poco a poco se llenan de lagrimas.
Sale al último piso y de su pantalón saca su mano llena de sangre y en ella tiene unas llaves, coloca la que tiene una marca roja y gira la perilla de la puerta que da hacia la terraza, deja las llaves colgadas y camina hacia la orilla.
Jungkook lo acompaña con una sonrisa en su rostro, se para justo a su lado y ve la altura de aquel edificio de diez pisos, sonríe aún más cuando ve que el hombre saca una carta y la deja en la orilla y con ella su celular.
Ese hombre cierra sus ojos y se deja caer, Jungkook extiende sus alas negras y se deja caer al momentos observando cómo el hombre cae al suelo y se rompe el cráneo al momento, hay gritos de por medio al verlo.
Sus alas negras se mueven de un lado a otro lentamente y pone sus pies sobre la tierra, sonríe al ver los ojos del hombre que ahora como está más muerto lo puede ver, se agacha y aun con su sonrisa su mano atravesó su corazón.
Su alma sale del cuerpo del hombre y Jungkook sonríe, es hora de llevarlo al infierno y su primer castigo es vivir su muerte una y otra vez, después de años lo castigará con algo más fuerte, ya sea con su miedo o algo que jamás lograra ver.
La curiosidad del pequeño ángel lo llevó a bajar del cielo al mundo humano, logró ver en uno de sus viajes a personas bailar muy diferente a como ellos lo hacen, había muchos colores muy encendidos y muchas risas de por medio.
El pequeño ángel se esconde entre los montones de aquellos árboles y arbustos a pesar de que su magia lo hace desaparecer ante los humanos, sus ojos azules miran a esos humanos reírse a montones, le da curiosidad saber porque se ríen de esa forma.
Sus orejas empiezan a escuchar esa música rara y extraña para él, es la primera vez que desobedece una de las reglas de su mundo, esa música llena de vibras muy altas y emocionantes llamó su atención.
Sus ojos azules ven a un bello colibrí volando a su lado, sonríe ante ello y extiende sus manos para que el colibrí se detenga, así lo hace, sonríe ampliamente al verlo y antes de dar la vuelta observa una vez más a aquellos humanos.
Se aleja de ese lugar para volver al bosque donde hay más tranquilidad, se sumerge entre lo más profundo aún con sus manos con ese bello colibrí que lo mira.
No es cualquier colibrí, es un demonio disfrazado de algo hermoso e inofensivo para llamar la atención de ese hermoso ángel que conoció hace días atrás, sus ojos solo miran aquel rostro hermoso e inocente.
El colibrí es colocado en una rama y solo mira a aquel ángel imitar los pasos de baile de aquellos humanos, le parece algo gracioso y chistoso verlo bailar torpemente, sus pies se enredan y cae al suelo, pero solo escucha una gran risa al momento.
Una risa muy tierna y aquellos ojos azules desaparecen al momento, su rostro es iluminado de una forma tan increíble que hace que quede hipnotizado al momento.
Aquellos cabellos rubios se van alborotando a cada momento de que ese pequeño ángel se mueve entre risas, sus piernas se mueven, sus brazos se mueven, gira y gira, su felicidad es notoria ante ese demonio disfrazado de colibrí.
Después de unas horas en aquel lugar Jimin se despidió del colibrí y volvió al cielo, su felicidad es notoria y de alguna forma sabía que está mal que espiara a los humanos en secreto.
En el cielo está prohibido ese tipo de bailes ya que van encontra sus reglas, son bailes que los humanos no deberían de hacer, no deberían de estar tan cerca de otro, no deberían juntar sus cuerpos, no deberían tocarse de esa forma tan desagradable.
Aun así tienen que perdonarlos una vez que entren al cielo para borrar cualquier tipo de contaminación perversa que hay, debería ser prohibido para los humanos tener ese tipo de baile, deberían regresar a tener una mente más tranquila, serena y cerrada.
No estaban de acuerdo que ellos mismos se empezaran a revelar de forma no amenazante pero si dañina para todo lo que construyeron en tiempos de luz, deberían tener mentes limpias y sanas, solo amar a un solo prójimo, cubrirse con más ropa.
—Jimin, tardaste más de lo habitual—Le dice un arcángel con seriedad.
—Yo, me distraje con más bebés—Por primera vez en su vida acaba de mentir.
—Solo ten cuidado, no puedes dejar que te vean—Le advierte su superior.
Jimin solo asiente y se va volando a su lugar para descansar, incluso el mismo se plantea ¿Por que le mintió a su superior?, jamás lo había hecho y siempre contesta con la verdad.
Pero ese día solo fue el principio de algo nuevo que le interesó.
Comenzó a bajar más seguido a la tierra para observar a los humanos bailar, ya que solo esa era la única forma de poder verlos y presenciar cómo esos pasos prohibidos en el cielo eran diversión para ellos.
Empezó a desear ser uno de ellos y poder bailar junto a toda esa multitud, quería participar y poder mezclarse entre ellos pero no podía ocultar el hecho de ser un ángel, sus alas relucían bastante y no había forma de ocultarlas.
Lo único que podía hacer era observar desde la oscuridad, escondiéndose de todos ellos, pero a pesar de ello esperaba muy emocionado a que la música comenzará a sonar desde aquellos aparatos grandes de formas extrañas y la música se reproduce.
Una vez que eso solía pasar empezaba a bailar con tanta alegría, sin importar que solo era él y nada que lo acompañaba.
Pero lo que el pequeño ángel no sabía es que no estaba solo, aquel demonio que conoció en ese hospital también bajaba a ese territorio solo para verlo bailar, sonreía cada que tropezaba, sonrisa cada que el ángel bailaba con emoción.
Lo espiaba a lo lejos pero algunas veces tan cercas convertido en un inocente animal, conejos, colibríes, palomas, búhos, ardillas, mariposas, todo para estar cercas de ese hermoso ángel que empezó a robar poco a poco su oscuro corazón lleno de maldad.
Ante los ojos de Jungkook empezó a ver a ese ángel con otros ojos, un ser bello y gracioso a la vez, pero después de tanto tiempo observando de esas formas quería presentarse ante él una vez más.
Era de esperarse que ese pequeño ángel volvería a bajar a ese punto donde los separa del mundo humano y de los demás ángeles y demonios.
Jimin comenzó a bailar solo mentiras escuchaba la música, sonreía y cerraba sus ojos por un par de segundos, el cielo brillaba y su corazón palpitaba de alegría al hacer esto, sus alas revoloteaban cuando giraba y se mantenía en el aire por unos segundos.
Pero ese día Jungkook tenía otros planes en mente.
Salió de la oscuridad y empezó a acercarse a aquel ángel que seguía bailando con alegría, no se había percatado de su presencia así que solo lo miro en silencio por un par de segundos, Jimin dejó de bailar al ver a aquel demonio parado en un árbol mientras que lo ve fijamente.
—No te asustes, hace mucho tiempo que te observo bailar.
—¿Qué, qué quieres decir?.
—¿Un ángel rompiendo las leyes de su gente?, ¿Por qué?.
Aquel demonio le preguntó seriamente mientras que el pequeño ángel lo veía a los ojos, estaba nervioso ante la presencia de ese ser.
—Me gustan mucho sus fiestas y bailes, yo me oculto aquí para no ser descubierto, no, no puedo ocultar mis alas.
Le menciona de forma tímida y algo asustado, nunca había cruzado palabras con un demonio, se les tiene prohibido porque ellos son crueles y malvados, son los peores seres que pueden existir en su hermoso mundo.
Jungkook sonrió al ver como ese pequeño ángel asustado le contestó, sus manos jugando un poco y evitaba su mirada muchas veces.
—Con mi magia puedes ir a bailar con esos humanos, yo puedo hacer que ocultes tus rasgos faciales de un ángel hermoso y puro—Se lo dice con una sonrisa y sale de aquel árbol.
Jimin se sorprendió mucho al escuchar esas palabras de ese ser engañoso, pero sus ojos azules miraron aquella gente que seguía bailando con esa música alegre, su corazón quería estar ahí, su alma quería estar ahí, su cuerpo quería ir.
—¿Por que me ayudarias?, ¿Qué esperas de mí a cambio?—Le preguntó en voz baja y tímido.
—Concédeme un baile juntos en ese lugar—Le menciona aun con una sonrisa.
Jimin se sorprendió ante ello pero aun así no sabía si confiar en ese demonio que le está haciendo una oferta demasiado tentadora para él, acaba de romper cuatro reglas.
Una. Espiar a los humanos.
Dos. Bailar bailes prohibidos.
Tres. Mentir.
Cuatro. Hablar con un demonio.
Desde que empezó a ser entrenado para ser un transportador de almas, le enseñaron que no debe confiar en los demonios, son tramposos, engañosos, malos, esos seres malignos son el mismo mal encarnado y podría provocar su perdición de un buen ángel, podría causarle maldad en su corazón y alma.
Su deseo de ir ahí y poder bailar como un humano empezó a crecer cada vez más desde que los observa en silencio, quiere ir ahí, sus ojos azules se atreven a mirar a aquel demonio que lo sigue observando.
Ellos dos son tan diferentes, él es un ser puro y lleno de luz, pero el otro es un ser malvado y arrogante.
Observó la mano del demonio ser extendida hacia él y con una sonrisa perversa ante sus ojos, su corazón palpitó con fuerza y su deseo aumentó más y más.
—Jamás volverás a tener una oferta como esta—Le dice.
—Yo, está bien, lo haré—Lo menciona nervioso.
Su pequeña mano tiembla al momento de ponerla con la de ese demonio y una vez sus dedos se rozaron sintió una electricidad correr por su cuerpo, el demonio alzó su otra mano e hizo dos chasquidos.
Su magia cubrió todos sus rasgos.
El cabello de Jimin se volvio cafe al igual que sus ojos, su piel se tosto un poco, sus alas desaparecieorn de inmediato, Jungkook por su lado, sus ojos se volvieron negros al igual que su cabello, su piel tambien se tosto un poco, y sus alas negras desaparición.
Ambos tomados de las manos comenzaron a salir de ese lugar, el ángel estaba nervioso pero una vez fuera de su lugar seguro observó más de cerca aquellas personas que seguían disfrutando de esas fiestas con música.
Sus ojos se abrieron ante la sorpresa que se está llevando, el demonio lo atrae a él y lo tomó de su cadera para poder bailar juntos, Jimin mira al rostro a ese demonio con mucho miedo y con lentitud sube sus manos hacia el cuello.
Empezando a bailar con la música de fondo entre toda esa multitud, ambos mezclados entre ellos y nadie se percata de su presencia, son como ellos, personas normales y corrientes ante sus ojos por ser quienes son.
Sus pies se mueven de un lado a otro y es una sensación muy agradable para Jimin, poco a poco su sonrisa sale a flote disfrutando más este momento que se crea, su corazón se acelera de la emoción que en estos momentos está viviendo.
Jungkook también sonríe al ver como ese hermoso ángel se divierte y disfruta de este maravilloso momento, Jimin olvida por completo con quién está bailando y disfruta todas esas sensaciones en su cuerpo, esas nuevas emociones naciendo desde su corazón.
Sus pies se mueven y se mueven, sus corazones latiendo al mismo tiempo de emoción y felicidad, ambos con una sonrisa en sus rostros que se puede notar, incluso algunas risas ante esto.
Jungkook tomó su cadera con una mano y con otra de sus manos para hacerlo girar, el pequeño ángel estallaba de plena felicidad, el brillo que lo hizo sacar es abundante, cuando sus ojos volvieron a encontrarse el demonio veía al pequeño ángel con seducción haciéndolo sonrojar.
Nadie podría imaginar que esas dos personas eran seres diferentes, un demonio y un ángel bailando juntos, no solo bailaron Jungkook lo incito en probar la comida humano y Jimin seguia sus ordenes de como aparentar ante los humanos, sus dedos tomaban un par de bocados y su boca era explosión tras explosión.
La noche cayó en ese lugar, la noche transcurrió entre risas, bailes, sorpresas tras sorpresas de esos humanos, Jimin fue demasiado feliz todo este tiempo que no se percató la hora que era.
Era una noche que jamás imaginó pasar con alguien como ese demonio, le había dado una noche inolvidable lleno de muchas emociones nuevas, pero como todo cuento de hadas al menos él tenía que volver.
Los dos se alejaron de esos humanos para volver a perderse entre el bosque y traspasar aquella manta que dividía a estos seres de los humanos, Jungkook chasqueo sus dedos y volvieron hacer ellos mismos.
—Quiero agradecerte por esta noche tan increíble que pase.
—Tu sonrisa y tu cuerpo emitieron lo muy feliz que estuviste.
—Gracias por cumplir mi sueño.
—Jungkook, y fue un placer.
—Yo, yo me llamo Jimin.
Lo dice tímidamente y sus ojos brillan al ver a los del demonio, Jungkook sonríe y se acercó un poco más a él.
—Podemos ir de nuevo cuando quieras.
—¡En verdad!.
—Por supuesto, solo tienes que pedirmelo.
—¿Pero tú querrás algo a cambio?.
—Eso es un hecho hermoso angelito.
Sin que Jimin se lo esperara ese demonio llamado Jungkook lo tomó de sus mejillas y puso sus labios sobre los suyos, sus ojos azules se abrieron de la enorme sorpresa e impacto que le causa al momento.
Su corazón se acelera mucho y es algo que nunca pudo imaginar, pero sobre todo como él lo besaba, era algo desconocido para él pero Jungkook lo besa de forma tierna y dulce, aquellos labios rosados se abrieron un poco y aprovechó ese momento.
Una vez que corto el beso sonrió al ver a Jimin con su rostro rojo, sus ojos perdidos, y este estaba perplejo de lo que había sucedido, estaba procesando todo esto, no sabia que hacer o qué decir en ese momento.
—Me has gustado desde el primer momento que te vi, no puedo dejar de pensarte.
Jimin no sabia que decir esto lo impactó más, empezó a ponerse nervioso al momento que la mano de Jungkook comenzó a acariciar su cabello, sus ojos rojos lo veían con cierta ternura, no sabia que era.
—Te estaré esperando, si vienes no habrá marcha atrás.
Se lo menciono antes de dar un paso hacia atrás, y Jimin aun procesando esto se giró y extendió sus alas para marcharse de ese lugar.
Pero mientras volaba para pasar al cielo no dejaba de pensar en las palabras de ese demonio, él tampoco podía mentirse a sí mismo, desde la primera vez que lo vio sintió algo en su corazón, se sintió atraído de una forma extraña.
Jungkook movió algo dentro de él que no entiende, pero su curiosidad quiere conocer que es, como es, quiere descubrir este nuevo sentimiento de forma extraña que sabe que es amor, amor algo diferente, no lo sabe, no sabe qué es lo que pasará en estos días y no sabe qué es lo que volverá a sentir.
Al día siguiente Jimin estaba dudando sobre bajar a la tierra donde sus mundos se dividen, su corazón está brincando de emoción y miedo a la vez, romperá muchas reglas si va, que nueva mentira va a tener que decir.
Pero entre más lo pensaba más anhelaba estar ahí, sus ojos azules observaron desde el cielo el mundo de los humanos, su corazón latía con fuerza y se armó de valor, extendió sus hermosas alas para bajar a ese lugar.
De un momento a otro llego a esa parte más que ansioso y esperar a que ese demonio se presente, aún dudaba sobre si hizo bien o hizo mal pero en uno momento a otro observó a Jungkook aparecerse.
—¡Viniste!—Exclamó con emoción.
—¿Por qué no vendría si tú estás aquí?—Le menciona con una sonrisa.
Jimin se sonroja un poco ante esas palabras y cuando alza su mirada Jungkook está frente a frente, este sonríe al ver a ese hermoso ángel tímido ante su presencia.
—Vamos Jimin.
—Si.
El pequeño ángel tomó la mano de ese demonio y nuevamente con un par de chasquidos sus rasgos desaparecieron para aparentar ser humanos
Y ese fue el comienzo de una hermosa y maravillosa aventura para un pequeño ángel enamorado de las fiestas de los humanos, una aventura la cual acompañaba de un demonio que cada noche que bajaba y se encontraban tomaba su mano para bailar a su lado.
Tomaba su mano para estar a su lado y estar viviendo nuevas experiencias, un demonio y un ángel juntos conviviendo sería un caos en el mundo de los ángeles.
Sus encuentros eran inolvidables, empezaron a acercarse mutuamente y conocer cada parte de ellos, cada detalle, cada movimiento, cada momento que ocurría entre ellos dos era mágico.
Sin darse cuenta Jimin empezó a sentir más emociones fuertes que antes y una de ellas resaltaba en su totalidad, el amor hacia ese demonio que siempre lo miraba con ternura, aquel demonio que cada noche lo besaba con dulzura y hacía que se sintiera tímido.
A Jungkook le gustab aver aquellos sonrojos en sus mejillas y aun le parecia gracioso ver como se estremecia ante su tacto, como lo podía intimidar con una sola mirada, como con un solo beso su rostro se volvia de color rojo y dejaba de mirarlo por el resto de la noche, ante sus ojos era el ser mas bello que podia existir.
—¡Jungkook estás aquí!.
—Jamás te dejaría solo a mi pequeño ángel.
Jimin sonríe ante ello y con algo de timidez se acerca a Jungkook para abrazarlo, su pequeño corazón lleno de amor y bondad se acelera al momento de estar entre sus brazos y sentir un beso en su frente.
—¿Esperaste mucho?
—No, acabo de llegar de hacer mis deberes.
—Eres tan hermoso y puro que no quisiera que tu luz se apagará.
—¿En verdad?
—Si, Jimin eres un ser puro, y yo soy un ser lleno de oscuridad y maldad pero aun así te amo.
Los ojos azules del pequeño ángel se abren de sorpresa, sus mejillas se sonrojan ante esas palabras y su corazón sabe que ese demonio en verdad lo ama, lo que dice es cierto y él no duda de sus palabras, se sonroja aun mas y se alza de puntitas para dejar un casto beso, un pequeño pico.
Jungkook sonríe y se le hace demasiado tierno, lo tomó de su cadera con una mano y con la otra su mejilla acariciando sus labios, se acerca a él lentamente, Jimin cierra sus ojos inocentemente y sólo siente sus labios ser besados con ternura.
—También siento lo mismo, te amo, realmente lo hago.
—Lo se mi pequeño angelito, por favor no me pidas más.
—¿Qué quieres decir con eso?, no lo entiendo.
—Mantén tu dulce inocencia, no quiero que te corrompas por mi culpa.
—Nunca lo harías, sería mi propia voluntad Jungkook.
—Eres un ser lleno de luz, eres un ángel y yo un demonio.
Le menciona con voz nostálgica y Jimin logra entender lo que quiere decir, ellos están teniendo un romance prohibido, un amor propio, un demonio y un ángel no pueden estar juntos.
Eso es un pecado para los ángeles, si sus superiores se enteran será castigado, le prohibirán salir de su mundo, lo encerraran para que aprenda el error que cometió, el castigo máximo sería que le quitaran sus alas.
Pero aun así seguiría siendo un ángel pero uno que ha caído, sus ojos azules siguen mirando a ese demonio, un demonio que ha logrado amar, que le muestra amor a pesar de seguir cometiendo castigos.
Jimin tomó su mano y la colocó en su mejilla dándole una sonrisa, esos ojos rojos solo podían apreciar a aquel hermoso Ángel que lo ama y le ha entregado su bello corazón a él, aun demonio él cual ahora teme corromper su inocencia.
—Mi bello ángel, no sabría qué hacer si un día llegases a desaparecer de mi vida.
—No pienses en eso Jungkook, jamás lo haría, me gusta estar a tu lado, quiero estar contigo.
Su voz suave y tierna se lo hace saber de inmediato pero también emite preocupación ante esas palabras que le dijo, él no lo dejara incluso si sus superiores se enteran aceptara todas las consecuencias, incluso hasta perder sus alas.
No le importa nada, su felicidad proviene de ese demonio que lo ama y siempre está a su espera para pasar las noches con él, bailando, riendo, sentados bajo el árbol mientras miran las estrellas, tomados de las manos, aquellos dulces besos que le da.
Esas suaves caricias llenas de amor y nada de perversidad, sus superiores se equivocaron sobre los demonios, solo deben conocerlos para entenderlos y ver su lado comprensivo.
—Por favor abrázame Jungkook, quiero que me abraces muy fuerte, quiero sentir tus brazos—Se lo suplica.
—Todo lo que tu quieres mi bello ángel, cumpliré con todo—Se lo menciona.
Aquellos brazos rodean el cuerpo del más bajo y este acurruca su cabeza en su pecho con una sonrisa, siente el calor de sus cuerpos juntos y cierra sus ojos al momento.
—Realmente te amo Jungkook, nunca sueltes mi mano en ningún momento, quiero estar a tu lado para siempre.
—También te amo mi bello ángel, ¿Cómo puedes pedir estar a mi lado?, soy un ser despreciable y tu uno lleno de luz.
—No me importa, daría todo lo que tengo para estar a tu lado, solo necesito que me ames y tomes mi mano para siempre.
Jimin alza su cabeza y sus manos las sube al cuello de su amado demonio, sonríe ampliamente ante sus ojos y vuelve a levantarse de puntas para besarlo con ternura y amor.
Y como cada noche se tienen que despedir para volver a sus respectivos hogares.
Cada uno vuelve a sus actividades de siempre y esperan ansiosamente hasta la tarde para volver a encontrarse una vez más, Jimin como de costumbre se encarga de transportar a más de cien almas al día, va y viene del mundo humano y del cielo.
Jungkook se encarga de castigar a todos las almas sin piedad alguna con una sonrisa en su rostro, baja a la tierra para ir por las almas más interesantes y los ve morir de forma perversa, trae con él las almas y empieza el juego disfrutando de cada castigo.
En cuanto se pone la tarde Jimin es el primero en irse del cielo a escondidas de todos, sus hermosas alas se extienden y traspasan el mundo celestial para ir a ese lugar.
Jungkook abre sus brazos una vez que ve a su bello ángel descender y ve cómo sus alas se guardan al momento, Jimin corre con una gran sonrisa en su rostro y abraza a su bello demonio con felicidad.
Sus sonrisas brillan y sus labios se unen una vez más, sus labios moviéndose con ternura y dulzura, sin decir palabras ambos decían más que todo.
—¿Estás listo mi bello ángel?.
—Si.
Sus manos se unen y con dos chasquidos sus rasgos desaparecen, ambos cruzan el manto y se adentran al mundo de los humanos para ser ellos mismos.
Se mezclan con todos ellos y comienzan a bailar juntos, sus ojos llenos de amor y vida, cualquiera que los vea bailar supondría que son una joven pareja que se aman mucho, pero son una pareja diferente al resto
Pero a ellos no les importaba en esos momentos, sus ojos solo veían a sus verdaderas personalidades que aman, el baile, la comida, sus besos, todo es perfecto para ambos.
La noche estrellada cayó ante sus ojos y antes de regresar a aquel lugar que encontró, estaban sentados en una de las bancas Jimin recargando su cabeza en el hombro de Jungkook y este lo abraza.
—Jungkook.
—Mi bello ángel.
—Si en un futuro reencarnó en un humano ¿Me buscarías?.
—Por supuesto que si, te esperaría y te buscaría.
—En algún futuro yo tendré que nacer como un humano y no tendré recuerdos, así que búscame de nuevo y hazme recordarte.
—Lo haré, te buscaré y te amaré, haré que recuerdes nuestros momentos y me ames como ahora.
Ambos vuelven a unir sus labios en un beso corto, los ojos de Jimin observan a una pareja que está a unos metros de ellos, se le hace curioso y extraño como sus manos se tocan, están exhibiéndose.
No entiende porque se tocan de esa forma y hay sonrisas extrañas para él, logra percibir una sensación de excitación pero es una forma rara.
—No piensen más y no veas eso—Dice Jungkook cubriendo sus ojos con sus manos de inmediato.
—¿Pero qué es lo que hacen?—Le pregunta muy curioso y sus manos bajan la mano de Jungkook.
—No quiero decírtelo—Se lo dice un poco serio.
Pero Jimin es demasiado curioso y sus ojos vuelven a ver a esa pareja que se levanta y toman de sus manos, pero se siente algo extraño ese tipo de emociones y sentir que no se lo han enseñado.
—Oh, ya se van, quiero saber más.
—Mi bello ángel.
—Por favor.
Se lo suplica con emoción, Jungkook acaricia su mejilla y ambos se levantan de aquella banca, lo dirige a uno de los edificios que está en este pueblo y saca dinero de humanos de su bolsillo.
Jimin no entiende pero está curioso, una vez que ve a una mujer entregarle una llave ambos continúan caminando juntos hasta topar con una puerta.
Entran y la puerta se cierra detrás de ellos, el ángel ve a su demonio quién se acerca lentamente a él, lo toma de sus caderas y esta vez besó su cuello con lentitud.
Jimin siente escalofríos y su corazón palpita tan rápido, una sensación nueva se forma en su cuerpo y no sabe que es, pero empieza a hacer que le guste.
—Lo que esa pareja hacía era darse amor de una forma diferente.
—¿Una forma diferente?, eso es bueno.
—Eres tan inocente mi ángel, después de un tiempo viene otra etapa.
—¿Y cual es?.
—Hacer el amor, tener sexo, desnudarse.
Los ojos de Jimin se abren muy grandes al escuchar la palabra desnudarse, sus mejillas se vuelven rojas al momento y le avergüenza el solo hecho de dejar que lo vea desnudo.
Jungkook sonríe ante ello y solo hace que lo ame más, ama esa inocencia que tiene su bello ángel.
—Cuando besé tu cuello sentiste una sensación, es parte del proceso, excitarse, pero mi pequeño no lo haré contigo, como te dije no quiero corromperte
Lo único que hace es acariciar su mejilla con suavidad.
Jimin ha sido llamado para presentarse en la Corte Celestial, todos los Arcángeles son bienvenidos ahí y como él es sucesor a uno se le tiene permitido entrar y salir las veces que desee, pero aún que está frente a la Corte su corazón se acelera a montones.
No sabe qué es lo que quieren de él en este momento y teme a que se hayan enterado sobre su romance con Jungkook el cual es un demonio.
¿Un Demonio y un Ángel juntos?.
Eso es un pecado ante la vista de los Arcángeles, sus ojos azules observan a todos ellos y ellas estar sentados en sus cómodos asientos, sillas bañadas de plata pura, todos los ojos se centran en el pequeño Ángel.
—Ya estás aquí Jimin.
—Sí, superior.
—Pasa, toma asiento.
El pequeño Ángel se sienta en una de esas sillas y aún tiene algo de miedo, hasta este punto él no podría vivir lejos de Jungkook preferiría que le arrancarán sus alas a tener que dejar de verlo.
—Te hemos llamado aquí para anunciarte que tu ascenso se aplazará por un par de años más, nuestro hermano al cual vas a sustituir como Arcángel, quiere realizar ciertas misiones antes de poder retirarse y nacer como un humano.
Le informan al momento y siente por una parte un gran alivio escuchar eso, no quiere ser un Arcángel, solo quiere seguir viendo a Jungkook, bailar con él, pasar tiempo a su lado, incluso quiere ir al infierno y saber cómo es.
Como se ve, que se siente estar ahí, aun que debe admitir que tiene miedo de ver las cosas horribles que aquellas pobres almas con pecados grandes pasan, pero su curiosidad necesita saber, aún que el vea y escuche todo lo que pase.
Jamás dejará de amar a Jungkook, sabe que su amor es tan puro hacia él, sabe que Jungkook lo ama demasiado que siempre le repite que no quiere corromperlo, no quiere que su esencia de Ángel se vaya, lo ama por ser como es.
—Tu tiempo como Ángel seguirá por dos años más, ascenderias como un Arcángel en seis meses, pero tras esta decisión se aplazó tu ascenso, queremos que sigas llevando almas al mundo humano pero también harás que almas de los seres más hermosos también lleguen, seres puros y de nobles corazones
—En tus manos llevarás las almas de estos seres, mascotas como les llaman los humanos.
Jimin se sorprende ante ello pero asiente al escuchar eso, tendrá dos actividades por cumplir, agradece por su confianza y se retira de aquel lugar, como cada día quiere acabar con todas sus actividades para volver al punto donde se divide el mundo de los humanos, con el de los Ángeles y demonios
Ansia ver a Jungkook para estar en sus brazos y lo haga feliz.
Por otro lado, aquel demonio sin corazón toma aquellas almas que se quitan la vida y las lleva al infierno para castigarlas, escuchar los gritos de dolor, el arrepentimiento y cada súplica de no poder más, se repiten cada momento que decidieron quitarse la vida.
Otras almas que llevan más tiempo en ese lugar ahora viven la fase dos, darle ese momento que perdieron por suicidarse, ver que aquéllas personas que amaban se alejan, escuchar cada palabra de dolor de sus hijos, hijas, esposas, esposos, papás, mamás, abuelo, abuela.
El cómo les hacen saber que ellos aún vivos sufren por su pérdida, eso es lo que más agonía les da, los demonios hacen su trabajo en proyectar aquellos sentimientos de sus familias cercanas.
Se alimentan de su dolor y su llanto, su sufrimiento y su arrepentimiento, suplicando perdón a sus familias y se hunden en el dolor vacío de sus corazones, sus penas que llevan dentro es satisfactorio para todos ellos.
—Sabes que es peligroso el que estés enamorado de un Ángel, mi amado hijo—La voz de una mujer suena en aquel castillo
Lilith la madre de todos los demonios se acerca a uno de sus más amados hijos y favoritos, sonríe y acaricia la mejilla de su hijo.
—Robo mi corazón y no pude contenerme madre, él sabe quién soy y qué hago, pero me ama.
—Lo he visto con mis ojos hijo mío, pero ese pequeño ser de luz será castigado por amarte a ti, uno de mis príncipes más amados, no me importa que le suceda a él, pero tú, el amor que le tienes es peligroso.
—No puedo hacer nada en contra de mis sentimientos madre, el único defecto de un demonio es amar con intensidad solo una vez en su vida, amar con sinceridad y pureza, amar sin límites a una sola persona, demonio y en esta ocasión un Ángel.
Lilith lo sabe, sabe que todos sus hijos y sus príncipes solo pueden amar una vez de esa forma tan pura, ese fue el único defecto que no pudo controlar al crearlos, sacaron esa debilidad de ella cuando amo por completo a Adán y le entregó su corazón denudo.
Pero ellos dos no eran la pareja perfecta y empezó a tomar más decisiones que la volvieron la madre de los demonios, Lucifer le concedió el poder de crear a demonios tanto como ella quisiera tener.
Pero de todos ellos tiene a sus favoritos que nombra como sus príncipes y les crea mundos para manejarlos a su antojo, castigar a su manera, hacer lo que quieran.
—La pena máxima para ese Ángel que ha robado tu corazón es que le arranquen sus alas, sería un Ángel caído, si ese Ángel está dispuesto a perder sus alas por ti y ser expulsado del cielo para estar a tu lado.
—Yo, Lilith la madre de todos los demonios lo aceptaré como uno de mis hijos y te prometo unir sus vidas en una y sola alma para que cuando renazca como un humano se vuelvan a encontrar cuando el tenga veinte años.
—Y a los veinticinco años lo convertiré en un demonio para que vivas a su lado toda la eternidad, solo si en verdad te ama se sacrificará por tí.
Jimin y Jungkook se encontraban en el mismo lugar todos los días, siete de la tarde para estar juntos hasta las doce de la noche, los dos pasaban tiempo juntos, sus corazones latiendo con fuerza y esperando verse cada día.
Su amor se empezó a ser más grande a tal punto que el pequeño Ángel con timidez y vergüenza le expresó sus deseos de entregarse, le suplico que no lo rechazara, le pidió que lo tomara en sus brazos, le hizo saber sus deseos de pertenecer a él.
Y una de esas tantas noches el Demonio y el pequeño Ángel se entregaron mutuamente al amor, algo tan puro y lleno de placer, haciendo el amor juntos como una danza entre ellos, cuando la Luna y el Sol se encuentran, cuando el Eclipse cubre a la Luna brillante.
Una danza de amor entre ellos.
Pero al cabo de los días, semanas y meses los Arcángeles empezaron a notar que el comportamiento de ese pequeño Ángel empezó a cambiar, tras una reunión se decidió espiar al pequeño Ángel.
Tres arcángeles lo siguieron en las tardes y al ver con quién se juntaba se impactaron, un demonio.
¿Cómo es posible que un Ángel y un Demonio estén juntos?.
Pero lo que no pudieron tolerar fue cuando vieron como ese desagradable y malvado demonio colocaba sus manos alrededor del cuerpo de un ser tan lleno de luz, el cómo lo veía pero jamás imaginaron que ese pequeño Ángel correspondiera.
Los arcángeles reunidos en la Corte Celestial, conversaban de lo sucedido, nadie quería creer que un demonio hechizo a un Ángel y lo tiene en sus manos, tienen que purificar el alma y cuerpo de Jimin.
Tiene que separar a esos dos a como dé lugar, nadie está dispuesto a perder a un Ángel tan valioso como Jimin, es el primer Ángel con una luz tan pura y brillante, el primero que cuando tocó la bola de cristal la luz fue tan mágica y se supo que sería sucesor de un Arcángel, que podía ascender como uno de ellos.
Por ello es un Ángel con mucho valor, no pueden dejar que su alma caiga en manos de ese demonio.
Todos los días Jimin bajaba hasta ese lugar y es muy feliz con su amado demonio, no sólo compartían su amor juntos, empezaron a explorar más territorio humano, aunque Jungkook tenía más conocimiento que su bello Ángel.
Lo llevaba a lugares diferentes que para Jimin eran desconocidos y se divertía, sus emociones y sentimientos empezaron a florecer cada vez más.
—Tengo una pregunta que hacerte mi pequeño Ángel.
—¿Y cual es?.
Jungkook lo toma de sus manos y lo ve directamente a sus ojos azules que brillan mucho, ha estado pensando mucho sobre lo que le mencionó su madre, por su culpa Jimin puede ser desterrado.
—¿No tienes miedo de que se enteren de nuestra relación?.
—No, se que tu nunca me vas a abandonar, estarás conmigo pase lo que pase.
—Te suplico que no dejes que te quiten tus alas ni te destierren, Jimin eres lo más bello que tengo en este mundo.
—No me pidas eso, no podría estar lejos de tí Jungkook, moriría, yo te juro que cometeré el peor pecado que un ángel puede hacer.
Jungkook no puede creer lo que acaba de escuchar, el peor pecado de un ángel es quitarse la vida, con una sola daga bañada en sangre pura y clavarla en su vientre es pecado máximo.
Jamás podría volver a nacer ni como humano, ni como ángel, ni como demonio, su vida se extinguirá en ese momento y quedará en la nada.
—Jimin, no digas eso, yo no podría soportar eso, nunca más volver a verte.
—No me pidas que me aleje, no vuelvas a decir eso.
Aquellos ojos azules comenzaron a soltar lágrimas de inmediato, esos ojos rojos ven caer de ese bello rostro inocente y puro lágrimas, lo abraza al momento.
—Perdoname mi pequeño Ángel, solo que te amo tanto que no quiero que sufras al momento de que te arranquen tus alas.
—Prefiero eso que no estar contigo, sería feliz y podría ir a tu lado, no me importa ir al infierno, solo quiero estar contigo.
—¿Tanto me amas para sacrificarte de esta forma?, perder tus alas y ser expulsado por mi culpa.
—Te amo tanto, que estoy dispuesto a hacer eso por ti, para estar juntos, por nuestro amor.
Jimin levanta su rostro y toma de las mejillas a su amado demonio, se alza de puntillas y une sus labios en un beso tierno, Jungkook coloca las suyas alrededor de sus caderas.
Su amor es algo tan bello y puro que nunca antes se hubiese visto, un demonio y un ángel si se pueden amar tan intensamente, algo tan puro entre éstos seres.
—Promete que me recibirás con los brazos abiertos si eso llega a suceder.
—Te lo prometo mi pequeño angelito.
Jungkook fue quien tomó esta vez aquellos labios dulces llenos de pureza, un beso tierno lleno de promesas, amor, esperanza, un beso con un enorme peso.
Ese corto período de tiempo que suelen pasar es muy hermoso siempre llegaba a su fin, una vez más Jimin se despide con el corazón roto para volver a su mundo, dejando atrás a Jungkook que después de verlo desaparecer también vuelve al suyo.
El pequeño ángel no tenía idea de lo que sucedería una vez que llegó, los Arcángeles detuvieron su vuelo y la mirada de todos sus compañeros Ángeles era de tristeza, miedo y temor, Jimin no entendía lo sucedido.
Pero fue llevado hasta la fuente celestial, los Arcángeles empezaron a recitar un canto en un idioma diferente, uno donde solo ellos se pueden entender, su pequeño corazón entendió lo que pasaba, esas miradas de tenerle compasión.
Habían descubierto su relación con Jungkook.
Desde aquella fuente un Arcángel apareció, todos se inclinaron ante él y parecía que todos rezaban, murmurando y aquel Arcángel observó el pequeño ángel frente de él, las súplicas de todos los que estaban ahí lo hizo venir.
Su mano se colocó en la cabeza de Jimin y una luz desde su dedos empezaron a iluminar todo el cuerpo del pequeño Ángel, pero este Arcángel se sorprendió, quitó su mano de la cabeza de Jimin.
—Este Ángel no está corrompido, el demonio Jungkook, hijo de Lilith, uno de los príncipes más poderosos no lo corrompió, es amor el que hay en su corazón.
—Un amor tan puro y sincero que ni yo, ni nadie puede hacer desaparecer.
Aquel Arcángel lo anunció con voz impactada, y todos los que estaban ahí también se sorprendieron, los murmullos aumentaron demasiado ¿Un Ángel y un Demonio enamorados?, cómo es posible esto.
Los superiores de Jimin también se encontraban impactados, ese Ángel tan puro entregó su corazón en bandeja de oro a un demonio, pero aquel Arcángel que seguí frente a Jimin alzó su mano.
—Jimin, un ser puro de luz, rompiste nuestras reglas y cometiste uno de los dos pecados que un Ángel no puede hacer.
—Te perdonaremos si entregas la cabeza de ese demonio, si tu respuesta es no, el castigo máximo será arrancar tus alas y ser un Ángel caído, irás directo a tu propio infierno.
Jimin no dudó en la decisión que tomaría, sus a ojos aún contemplan aquel Arcángel que lo ve pero ahora de forma seria y decepcionado de él.
—No entregaré la cabeza de Jungkook, lo amo, prefiero ser desterrado.
Todos se sorprendieron ante la respuesta del pequeño Ángel, nadie esperaría eso, se esperaba que aceptara ser perdonado y suplicar perdón por sus errores que cometió, por el pecado que hizo.
—Que así sea—Dijo el Arcángel frente a él
—Descubre tu espalda y arrodíllate—Le ordena con furia.
Jimin lo hace, descubre su espalda y se arrodilla sin miedo, Ángeles y Arcángeles se cubren los ojos, no pueden creer que escogió ser desterrado.
Pero en aquel punto solo se escuchan los gritos de dolor de Jimin al sentir como sus alas las arrancan sin piedad alguna, la sangre corre por el suelo y sus ojos azules pueden ver cómo se filtra, sus manos en el suelo llenándose de su propia sangre.
Aguanta todo el dolor al sentir como le sacan el alma, el dolor que siente lo hace gritar pero no retrocederá, son gritos desgarrantes desde el fondo de su garganta, aquellos ojos azules perdieron brillo al momento.
Su respiración es pesada y sus lágrimas siguen bajando de sus mejillas, se sostiene con sus manos y rodillas, su cabeza la tiene abajo pero ya no siente dolor, no puede sentir sus alas, respira y suelta el aire varias veces.
Observa su sangre en sus manos, se levanta del suelo y se tambalea, no dice nada, se queda callado pero aún así sus ojos siguen sacando lágrimas.
—Quedas expulsado Ángel caído.
Con su poca fuerza camino por un enorme pasillo lleno de Ángeles que lo veían, dos grandes heridas se forman en su espalda y aun sangra, camina mientras que su vista comienza a ser borrosa pero quiere llegar al final para lanzarse.
Sabe que Jungkook lo encontrará en su lugar mañana, sabe que él lo llevará a su lado, su corazón late por él, su corazón no se puede romper si está a lado de Jungkook, del demonio que ama y robo su corazón.
No todos los demonios son malos.
Cansado y con sus ojos lagrimeando, observó el final y sin más se dejó caer al vacío y con su poca fuerza que mantiene usa su última gota de magia para transportarse a su lugar.
Mientras cae del cielo se queda inconsciente.
Aquellos ojos se abren lentamente, siente una oleada de calor en su cuerpo y al aclarar su vista un poco ve que hay alguien a su lado, escucha una melodía pero es voz de mujer, parpadea de nuevo y ve una cabellera negra larga en su totalidad lacia.
—Ya despertaste.
—¿Y Jungkook?.
—No te preocupes.
Observa un poco más el lugar y es algo diferente a lo que espero que se vería el infierno, se sienta y ve que solo tiene un pedazo de tela cubriendo su desnudez, sus mejillas se tiñen de rojo al momento.
—Sacrificaste tus alas y decidiste ser desterrado por mi hijo.
—¿Su hijo?, quiere decir.
—Lilith la madre de todos los demonios.
La bella mujer le dedicó una sonrisa y se levanta de aquel lugar, camina un poco al frente y con algo de timidez Jimin se levanta y observa el lugar, no es el infierno, está en el lugar especial de Lilith, la misma reina que creó un jardín a su manera.
—Todos los Ángeles y Demonios solo hablan de eso, un Ángel que prefirió ser un Ángel caído que entregar la cabeza de uno de los hijos favoritos de Lilith.
—Cuando Jungkook te encontró se asustó demasiado, suplico por tu vida ante mi y se arrodillo, jamás lo vi tan asustado, es más, nunca le tuvo miedo a nada.
—Ahora, tú alma y la de mi hijo están unidas de por vida, son uno mismo, su amor que se tienen es muy grande y puro, a tal grado que sus almas se aceptaron al unirse.
—Después de cien años morirás y reencarnaras pero serás un humano el cual habrá olvidado todo, pero sus almas se buscarán, sentirás un vacío hasta volver a encontrarse.
—Jungkook no tarda en venir, está haciendo su trabajo le dije que te cuidaría, ahora eres un Ángel caído y te he protegido, te he marcado como uno de mis hijos, solo haz feliz a mi hijo favorito.
La mujer le sonríe, chasquea sus dedos y desaparece ante su vista, observa que tiene ropa pero es negra en su totalidad, pero la ropa no cubre su cuerpo como sus ropas anteriores lo hacían.
Jimin se sorprende pero también por haberla escuchado y de inmediato se toca su espalda, no le duele, no hay dolor, corre hacia el otro lado al ver un lago cristalino.
Una vez ahí como puede en ese lago trata de ver su espalda la cuál está desnuda y está bien, no hay cicatrices, ¿A que se refiere con que lo marcó como uno de sus hijos?
Sus ojos se mueven al otro lado y su corazón palpita al ver a Jungkook, corre a él y se mete entre sus brazos.
—Jimin, estás bien, estás vivo, jamás me había sentido tan vulnerable.
—Estás aquí Jungkook, perdón por asustarte.
—En verdad te sacrificaste.
—Porque te amo, no puedo vivir sin ti.
Jungkook tomó las mejillas de Jimin y se inclinó para besarlo, un beso desesperado pero lleno de amor, la angustia que sintió en ese momento de verlo en aquel lugar, el que no reaccionara
Fue la primera vez que siento dolor, temor a perderlo, sintió horror, jamás había experimentado ese tipo de dolor, incluso se arrodilló ante su madre para que lo salvará, le suplicó llorando que no lo dejara morir.
Entre ese beso se siente el sabor salado, los dos dejan caer lágrimas de por medio, los dos dejan ver lo mucho que se aman y que no soportan estar lejos, no podrían vivir separados.
—Tus ojos siguen siendo tan hermosos.
—¿Mis ojos?.
—Mi madre te acogió, eres un Ángel caído y ella te dio vida de nuevo.
—Quieres decir que yo.
—Eres como yo, mi hermoso Ángel.
Los ojos de Jimin ahora son rojos, su cabello rubio quedo como tal pero tiene mechones negros símbolo de su pecado pero a la vez de su amor.
—Me concedes esta pieza de baile.
—Será un honor.
Con un par de chasquidos de Jungkook hace que aparezca una grabadora y la música comience a salir, ambos toman sus manos y comienzan a bailar juntos en aquel césped lleno de brillo y color verde.
Sus pies se mueven de un lado a otro, ambos mirándose a los ojos con una sonrisa de por medio, sus ojos rojos brillando de estar una vez más juntos, sus manos son las guías.
Se toman de ellas, se sueltan, las pone en su cadera y el otro en el cuello, se sueltan y toma su mano para darle un vuelta.
El amor entre ellos dos se deja a ver a costa de todo lo que hay en ese lugar creado por Lilith la cual ve a su hijo favorito ser feliz con ese Ángel.
Jamás había presenciado un amor tan intenso como el de ellos dos, desde donde los ve sonríe.
—Abre tus alas Jimin.
—Mis alas.
—Si.
Jungkook extiende sus alas negras y Jimin siente nervios, cierra sus ojos y con cuidado las abre, sus ojos se asombran al verlas, sus alas son negras excepto la parte de abajo, es de color blanco.
No puede creerlo.
Vuelve a tomar la mano de Jungkook y ambos empiezan a bailar juntos en el aire, sus risas son todo lo que se escucha, Jimin está muy feliz.
Sus rostros se acercan una vez y sus labios se unen en un beso, un beso que dice todo lo que sienten. Sus alas van descendiendo poco a poco y permanecen extendidas, sus labios se buscan y se acarician constantemente.
—Te amo Jimin, mi corazón lleno de maldad y oscuridad siempre te va a permanecer.
—Te amo Jungkook, mi corazón puro y lleno de luz siempre hará brillar el tuyo, y yo siempre te voy a pertenecer, como un Ángel, como un demonio o como un humano.
La mano de Jungkook lo tomó de su mejilla y se acerca para besarlo, están viviendo su amor en su propio paraíso en el infierno.
FIN.
Esta historia fue creada a base de inspiración de una historia que tomé de referencia que se llama: “El Ángel que bailaba con el Diablo”, escrita por Sofia Reynoso.
https://youtu.be/ySa6epoj-l8?si=PdnpwbC13tJFlSSk








